-El verano de mi vida-

Por Seilen-dru

…-…-…-…-…-…-…

No hay memoria donde no aparezcan
ni hay recuerdos en los que no estén
y en los días tristes y felices
fue con ellas que reí y lloré.

Si estoy lejos las siento muy cerca
nunca nadie nos va a separar
ellas guardan todos mis secretos
un tesoro es nuestra amistad.

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Cap. 2: Conociendo el arte

Helga y Phoebe iba saliendo de la heladería, cada una con un helado de su sabor favorito. Helga como siempre uno de fresa y vainilla y Phoebe de chocolate. Ese día estaba más fresco de lo que fue el día anterior, a pesar de hacer calor esta vez no tan sofocante y te relajaba al sentir los cálidos rayos del sol. El silencio que había esa incomodo para ambas, ninguna no decía ninguna palabra, Phoebe quería preguntarle ¿Cómo estaba? Después de que casi la atropellan el otro día no pudo comunicarse con ella hasta el día siguiente y le preocupaba pero dudaba en decir algo, sabía que si tenía paciencia Helga sola se abriría como siempre lo hacía con ella. Ya estaban por llagar al parque pero nada… Helga parecía más entretenida de terminar su helado que cualquier otra cosa.

-¿Helga?- Phoebe ya no soporto mas el silencio y hablo.

-Mmmm…

-¿Helga que pasa?- le pregunto en un intento de hacer que Helga digiera algo.

-Nada Phoebe, mira ahí hay una banca vamos a sentarnos- dijo al momento de caminar un poco más rápido para alejarse de Phoebe.

Esto ya se había hecho costumbre, correr, huir, escapar de todo lo que le pudiera hacer daño. Phoebe solo la vio irse a la banca y la siguió en silencio.

…-…-…-…-…-…-…-…-…

Arnold se encontraba en su habitación, entre sus manos un libro rosa que en algún momento tuvo la dicha de encontrar entre sus cosas. Ese objeto que lo hizo sentir tan "especial", que con cada uno de esos poemas escritos en el eran el reflejo de un ser, que era capaz de ver algo dentro de uno que instintivamente no sabía que existían. Había leído ese libro unas cuarenta y ocho veces y cada vez que lo hacía despertaba emociones muy adentro del corazón, anhelando el día de encontrar a ese misterioso autor para preguntarle ¿el porque?, ¿Por qué se lo había dedicado a el?. Pero cuando por fin llego ese día… NADA… si eso paso nada, no supo cómo reaccionar ni actuar, todos sus sentidos se paralizaron y no sabía que hacer. Lamentablemente fue el comienzo de uno de los problemas existenciales mas grande que haya enfrentado en su corta vida.

Dio vuelta a la página y leyó para si lo que decía, no podía evitar sonrojándose. Le costaba creer que Helga aya sido el autor de ese libro y que todos esos poemas los escribió para el. Helga… su solo nombre hace que brote miles de confusiones en su ahora trabada mente, se sentía terrible, se sentía miserable, pero mas que nada un cobarde. Si un cobarde que en vez de enfrentar de frente este asunto como siempre lo hacia cuando tenia algún problema, ahora no tenia el valor que necesita para po9der hablar con Helga respecto a esto.

Un suspiro se le escapo, cerro sus ojos y por un instante se permitió soñar.

…-…-…-…-…-…-…-…-…

-¿Helga?

-Mmmm… ¿Qué sucede?- pregunto al despejar la vista del lago que tenían enfrente.

-Me preguntaba si te gustaría ir a una exposición de arte- dijo Phoebe un poco dudosa.

-¡¿Exposición de arte?!

-Si es que un famoso pintor mostrara algunas de sus pinturas en la galería que está cerca de aquí… y me gustaría que fueras conmigo- dijo de una forma casi suplicante Phoebe.

-Mmmm… no se Phoebe, la verdad no tengo muchas ganas- volviendo la vista de nuevo en el lago.

-Vamos Helga de esa manera quitaras esa cara que no te queda- lo dijo de una forma tan seria, que para sorpresa de Helga no le daba opción de negarse.

-Bien pero te recuerdo que yo nací con esta cara- dijo Helga un poco enojada al momento de ponerse de pie y empezar a caminar.

Phoebe solo sonrió ante tal comentario, la vieja Helga aun existía.

-Oye no tendremos que ponernos ropa ridícula verdad- dijo al momento de pararse, Phoebe también se detuvo.

-¿Ropa ridícula?... a que te refieres- pregunto inocentemente Phoebe.

-¡A esa!, me refiero a los vestidos y eso.

-No… ¿Por qué?.

-Porque no tengo ganas de usar uno- dándose la vuelta y comenzar a caminar de nuevo.

Volvió de nuevo el silencio pero no importaba ya que Helga poco a poco se veía como siempre, además, de que irían a la exposición de James Banchs. Faltaban 3 cuadras mas cuando se encontraron con Gerald.

-¿Hey Phoebe a donde van?- pregunto al verla acercarse a el.

Phoebe se sonrojo en cambio Helga hizo una cara de disgusto.

-Vamos a la exposición de arte en la galería… ¿Quieres venir?- pregunto Phoebe, sin prestar a la cara que puso Helga ante tal idea, no es que Gerald le molestara !NO! era el hecho que era el mejor amigo de la persona que la había destruido.

-Mmmm, me dirigía a casa de Arnold, a estado muy extraño y me preocupa- Helga sin intención escucho lo que dijo Gerald "¿Arnold extraño?".

-¿Está bien?- pregunto Phoebe preocupada, sabia que Helga estaría escuchando, sabia que Arnold le preocupaba.

-Pues no se por eso iba a verlo.

-Si quieres nosotras te acompañamos.

-!!Qué?!-grito Helga a tal proposición, es que acaso Phoebe no sabia que no quería tener contacto con Arnold, !!estaba loca o que!!

-Si Helga vamos a ver como esta Arnold y luego vamos a la exposición- dijo Phoebe a ver la cara de Helga.

-De ninguna manera Phoebe, si quieres ver tu como esta el cabeza de balón aya tu, yo me voy- dijo alejándose de ellos.

-¡Helga!-Grito Phoebe.

Iba a seguirla cuando Gerald la tomo del brazo.

-Déjala, anda más loca de lo normal- al momento de decir eso recibió una mirada acusadora de Phoebe, Gerald sintió escalofríos al verla. La mirada de Phoebe era fría. Se soltó del brazo de Gerald y siguió a su amiga.

-!!Helga espera!!- gritaba Phoebe al ir detrás de Helga.

-¿Qué pasa?- pregunto al alcanzarla, su respiración esa agitada.

-Nada ya te dije que si quieres ir a ver que tiene el cabeza de balón puedes ir- siguió caminando, no se paro cuando Phoebe la llamaba para que se detenga y la esperara.

-No importa puedo verlo después, pero porque te enojaste Helga?

-¡Yo enojarme!, jajajaja… yo no me enoje- dijo al detenerse para ver de frente a Phoebe.

-Enserio, porque a mi si me pareció

-Ya chica… solo que no quiero ir a cada de Arnold- dijo ya con una voz más suave y triste.

-Helga…

-¡Ya! … no íbamos a ir a una exposición de no sé quien- dijo en un tono más alegre para no preocupar a Phoebe.

-Se llama James Banchs, es un joven pintor muy artístico, sus cuadros son increíbles y tan solo tiene 15 años – decía mientras suspiraba y tenia en sus ojos una mirada soñadora(n/a: ACLARACION como no les dije Helga y sus amigos tienen 11 años), -es considerado un genio y su pintura más famosa son las lagrimas de la sirenas y…

-Vaya Phoebe al parecer sabes mucho de él, incluso te sabes su bibliografía- dijo Helga con una sonrisa burlona.

Phoebe se apeno coloriéndose su rostro de carmesí. A verla de esa manera tan apenada Helga no pudo aguantar la risa.

-Ya Phoebe no era para que te pusieras así- quitándose algunas lagrimas de lo ojos provocado por reírse tanto.

-Oh Helga no te burles, pero de verdad es impresionante- dijo Phoebe ya cuando su cara volvió a su color normal.

-Bien pues vamos a ver que tan bueno es tu amorcito- poniéndose de nuevo a caminar, a Helga le daba gracia ver la expresión de Phoebe.

-¡Helga! No es mi amorcito- le dijo reclamándole.

-Ya, pero en verdad parece ser que a ti te gusta- haciéndola nuevamente sonrojar.

-Nada de eso, es solo que admiro su trabajo además…

…-…-…-…-…-…-…-…-…

-¿Oye hermano que te pasa?- pregunto Mina mientras observaba a su hermano que miraba con interés por la ventana. –Parecieras que esperas a alguien-

-En realidad si espero a alguien- su vos sonó tan suave y tranquila, era uno de los rasgos que lo distinguían a los demás.

-¿Y se puede saber a quien?- la curiosidad de Mina brotaba de sus ojos, y como no hacerlo si era difícil saber que era lo que pasaba por la mente del genio de su hermano. Ese día vio por primera vez después de varios meses en donde un día dejo de pintar. Había tanta melancolía en el, que por mas que lo intentara no lograba quitarle de su mirar ese vacío pero, desde que llegaron a esta ciudad todo cambio en los ojos de James como poco a poco era mas expresivo, tranquilizando tanto a ella como a su madre al ver de nuevo a James pintar de nuevo.

-Mina sabes que la curiosidad mato al gato.

-Lo se por eso es que tienen 9 vidas ¿no?… de dirás o no quien es?

-Lo sabrás cuando llegue- dijo al momento de alejarse de la ventana.

-Muo eres muy malo- protestó Mina haciendo un puchero, James simplemente la inoro sonriendo.

- Flash Back-…

Era las 7 de la tarde y todos estaban reunidos en la mesa disfrutando una pizza de peperoni, todo era armonía excepto cuando los hermanitos se pelean por quien se comería el ultimo pedazo de pizza. La armoniosa cena se convirtió en una batalla caudal, en donde tenían que atacar con todas sus armas y tener la mejor estrategia para ganar, cualquier mínima distracción causaría la derrota del suculento manjar de pan, cheso y salsa de tomate con trozos de peperoni.

James y Mina tenia fija su mirada en el otro, no existía sonido alguno que perturbara ese ambiente tenso que se formo en unos instantes, podía escucharse la respiración del otros, unos pequeños sonidos se empezaron a escuchar, era el de su madre recogiendo sus platos y llevándolos a la cocina.

Mina miraba la pizza y a su hermano rezando por dentro por algo que distrajera a su hermano que se descuidara un momento, quería una oportunidad de obtener el trozo faltante.

James en cambio a pesar de ser una de las luchas más largas, no pensó que esta vez Mina resistiera mucho, el siempre obtenía siempre el trozo final pero ahora sabía que si descuidaba perdería todo.

Ambos estaban sudando, el sonido del sonar del teléfono corto la tensión abruptamente, se miraron entre ellos preguntándole al otro con la vista que fuera a contestar pero sabían que si un lo hacía anunciaría la victoria para uno y la derrota para el otro. Ninguno de los dos daría su brazo a torcer. En momentos coso ese demostraba claramente la inmadurez de ellos. El teléfono sonaba y sonaba y no contestaba hasta que su madre cansada atendió.

-¿Bueno?- pregunto Marie cansada, el día de hoy tuvo que hacer muchos trámites, tantos que le fue imposible hacer la cena del día hoy por lo que prefirió encargar una pizza que sabía perfectamente que a sus hijos les encantaba. Pero esto si ya era el colmo, con su mano se masajeo la frente para evitar el dolor de cabeza que estaba sintiendo. (Marie es el nombre de los dos chiquillos que estaban disputándose un trozo de pizza en el comedor) . –¿si es esta quieres hablar con él?-

Ajenos a todo James y Mina no quitaban de la vista a su objetivo, sabían que en cualquier momento esto llegaría a su final. El llamado de su madre dio el definitivo cierre a esta tremenda batalla de voluntades.

-James hijo alguien te llama- lo llamo dejando el teléfono en la mesita.

-¡Rayos!- exclamo resignado mientras veía como su hermana aprovecho la oportunidad y se apodero del trozo de pizza. –¿Bueno?

-¿James Banchs?- pregunto una voz del otro lado del teléfono.

-Si el habla

-Hola- dijo tímidamente, dudando en continuar- Mi nombre es Phoebe no se si me recuerdas pero el otro día ayudaste a mi amiga.

Rápidamente le vino a la mente ella, esa chica que sin conocerla lo impulso ayudarla, pero lo que más le intrigo fueron sus ojos. Los mas azules que haya visto en su vida, eran tan profundo y con un resplandor tan grande que sentía ser adsorbidos por ellos, pero al verlos detenidamente vio una oscura y penetrante soledad y tristeza. Se sintió tan impotente sin saber porque, por eso se había ofrecido llevarla a su casa a pesar de la mirada que le dieron esos niños en especial uno rubio con una extraña cabeza que parecía un balón de fútbol americano.

-Si te recuerdo ¿Qué deseas?- pregunto curioso por saber el motivo de su llamada.

-Bueno usted me dijo que lo llamara para informarle sobre Helga/

-¿Está bien?- extrañamente pregunto entre ansioso y solicito.

-Si ella se encuentra bien, era como usted dijo… solo estaba cansada

-No me llames de Usted… puedes decirme James Phoebe

-Yo…- Phoebe se sonrojo, o0bvio que James no la vio.- Bueno solo quería que us…

-Phoebe- dijo interrumpiéndola

-Lo siento… solo te llamo para decirte que se encuentra bien y darte las gracias por su ayuda-

-No tienes porque… oye no te gustaría ir tú y tu amiga a una exposición de arte que habrá mañana- no supo porque estaba haciendo eso, el ni la conocía pero la estaba invitándola a una de sus exposiciones pero sabía que si ella iba su amiga tal vez iría con ella y deseaba tanto verla de nuevo… el porqué? No lo sabía pero quería averiguarlo.

-¿Una exposición de arte?

-Si expondrán algunas obras mía… dime vendrán?

-Clamo me gustaría pero… no sé si Helga quiera- Phoebe sabía que Helga se ha comportado raro y no sabía la razón. Pero la idea del joven pintor no era del todo mala, de esa manera Helga se distraería un poco de lo que pasa por su mente.

-Me gustaría mucho que vinieran- su voz sonó tan cálida que hizo sonrojar nuevamente a Phoebe.

-Está bien la convenceré.

..-Fin del Fash Back-..

James no perdía de vista las personas que entraban a la galería cuando de repente las vio. Phoebe y Helga iban entrando. Automáticamente James se alejo de la ventana dirigiéndose a ir a la galería.

…-…-…-…-…-…-…-…-…

-Hey viejo… me puedes decir que tienes, últimamente andas muy extraño- pregunto Gerald sentado en un borde de la cama de Arnold, Arnold no despejaba la vista del techo.

-Estoy confundido Gerald no se qué hacer- la voz de Arnold era débil, como si le costara abrirse.

-¿Confundido?

-sí y no sé qué hacer.

-Explícate viejo porque no teniendo- le pidió Gerald.

-No aun no puedo contarte… mejor dime porque tienes tu esa cara- le pregunto, cuando Gerald entro tenia

-Lo que pasa es que me encontré con Phoebe y Helga- al escuchar el nombre de Helga, Arnold se tenso, Gerald observo la reacción de su amigo pero pensó que esa mejor dejarlo así.- y me invitara a una exposición de arte o algo por el estilo.

Cabe de mencionar de que Arnold se sorprendió –¿Una exposición?-

-Sí y lo más creíble fue que Helga ni se opuso… cada día anda muy rara- negando con su cabeza.

Esas palabras comenzaron a taladrar la mente de Arnold, pensando en que esto no solo lo tenía a el así si no también a Helga, se sintió culpable, el había actuado mal esa vez, negándose a creer tales sentimientos de una niña que apenas estaba conociendo su primer amor.

Nuevamente se fundió en sus pensamiento, Gerald solo se le quedo mirando sintiéndose incomodo. No le gustaba para nada la forma en que estaba Arnold pero si el no le dice que tiene el no puede ayudarle.

No soportando mas el silencio se decidió hablar nuevamente.

-Y… ¿porque no vamos a esa exposición de arte?- le pregunto Gerald despertando de su letargo al pensativo Arnold.

-¿Ir a la exposición?- dijo dudoso más que nada para él.

-Si quizás así te distraes un momento- le sugirió.

-No lo sé no tengo muchas ganas.

-Anda solo será por un rato- diciendo levantándose de la cama y tomando a Arnold del brazo para obligarlo a que se pare también.

…-…-…-…-…-…-…-…-…

-Mira Helga no te parece bonita- dijo Phoebe señalándole una pintura.

-¡Bah Phoebe! No sé cómo es que te emocionas tanto por una pintura- dijo desinteresadamente Helga si ver siquiera la pintura.

-Que no ves los colores, la forma en que se funden y revelan otros, esta pintura es preciosa- decía sin despejar la vista del cuadro.

En el se ve varios tonos de azules y verdes. En ellos se ve una figura de un animal marino específicamente una ballena que sale a flote salpicando agua por su orificio. El azul y el verde dan la apariencia del mar pero al mismo tiempo refleja el mundo exterior y el espacio. Las pequeñas gotas de agua forman a su vez estrellas diminutas tratando de brillar en tanto resplandor.

-Phoebe es solo una pintura mas- le dijo Helga

-Hay Helga- un poco enojada por el comentario de Helga.

Cada pintura era especial y única. Los cuadros no tenían más que 3 colores únicamente y mostraban una belleza extraordinaria. Es por eso que James Banchs era tan famoso a su corta edad.

Pero una pintura en especial llamo la atención de Helga, esa pintura era de colores oscuros entre guinda y azul marino, con un poco de verde oscuro. En ella se reflejaba a un ser desconocido que descendía del cielo, su forma era un poco escalofriante, pero lo más aterrador eran sus ojos, de un rojo muy vivo. Helga parecía hipnotizada viendo esa pintura, como si todo a su alrededor desapareciera dejándolo a ella y esa figura desconocida. Sentía que "eso" la llamaba, la atraía mas y mas a él, pero más que tener miedo sentía angustia y dolor, tristeza y desolación. Por un momento sintió que "eso" era su alma hablándole.

-¿Helga?- dijo Phoebe sacudiéndola.

-¡Rayos! Phoebe ¿qué pasa?- pregunto tomándose la cabeza con una de sus manos.

-¿Eso quería preguntar?, perecías ida… ¿te encuentras bien?- le pregunto preocupada.

-Si Phoebe- viendo el nombre de la pintura "EL ALMA OSCURA".

-Veo que si pudieron venir- dijo un muchacho al acercarse a ellas.

Ambas se voltearon encontrándose a un muchacho que les sonreía cálidamente. Phoebe inmediato lo reconoció en cambio Helga lo miro entre molesta y confundida. Molesta por el atrevimiento de hablarles con tanta familiaridad y confundida porque le dio la impresión de verlo visto en otra parte. James no dejaba de sonreír estaba nervioso pensando en que Phoebe no lograría que su amiga viniera con ella, pero al verla allí se sintió tranquilo y en paz como si un gran peso fuera descargado de su cuerpo. No sabia el porque tenia la necesidad de verla ¿Qué tenia de especial ella?, ¿Por qué esa ansiedad?, lo único que sabia es que después de su pequeño encuentro se sintió con ganas de pintar, por eso acepto dar esta exposición.

-Hola- dijo tímidamente Phoebe

-Hola Phoebe- saludándola de la mano, Helga se quedo sorprendida "es que acaso Phoebe lo conocía" se preguntaba.

-Un momento- dijo Helga – ¿es acaso ustedes se conocen?

-Algo así- le contesto James sonriéndole.

No paraba de sonreiré. Mina que estaba un poco alejada miraba con la boca abierta. Ver a su hermano así era sumamente raro sin mencionar un poco tenebroso.

-¡Hola!… Mi nombre es James Banchs- presentándose al momento que le daba su mano. Helga en cambio no sabía que era lo que pasaba y dudosa le tomo la mano.

-Helga G. Pataki.

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Hola a todos… aquí les traigo el siguiente capítulo… espero que me perdonen por la tardanza pero he estando un poco ocupada… espero que les guste y me den su opinión… también quiero agradecer a todos por estarme leyendo diciendo que les estaba gustado… aunque solo era el primer capítulo… espero no decepcionarlos con este… sigan dejándome review para apúrame más… los veré pronto… JANE