Antes que nada quería agradeceros por tomaros la molestia de leer y comentar el fic, en serio, se agradece mucho.

En segundo lugar, me alegra de que os haya gustado o, al menos, que os haya llamado un poco la atención

Capítulo 2

-KBex: ¿Haces una firma de libros en una semana? –pregunto, sorprendida. Se supone que hasta después de la presentación del nuevo libro no tendría que haber nuevas firmas.

-RAlex: Sí, pero contesta a mi pregunta. –Insiste.

-KBex: No lo sé… También dependería de mi trabajo –cosa que no es mentira, ya que dependerá mucho si hay un nuevo caso o no el día de la firma.

-RAlex: Ok… Al menos, no es un no. Eso sí, si vas, me tienes que decir que eres tú. No tengo cómo reconocerte si no me das alguna pista.

-KBex: Ya veremos, escritor. Por lo pronto, voy a dormir. Buenas noches. –Me despido.

-RAlex: Buenas noches, Bex, que descanses.

Bufo, pulsando el botón de desconectar. En momentos como este, preferiría que nunca me hubiese contestado al comentario que hice en su página web. Además, nunca hubiese podido imaginarme que, después de varios días hablando por mensajes privados en su web, me diese su correo personal.

Me acomodo sobre el colchón, pensando en qué hacer con la firma de libros.

XXX

Me respaldo en la silla y me froto la sien con dos dedos, pensando en alguna estrategia que pueda utilizar para poder convencerla de que nos veamos y es que, cada vez que se niega, mis ganas por conocerla aumentan. No sé por qué declina mi propuesta, se supone que es mi fan, o, al menos, que mi forma de escribir le gusta, por eso, es que me cuesta más entenderla. Si yo estuviera en su lugar, aceptaría sin pensármelo dos veces.

9 de octubre

-Gracias. Gracias por venir. –Le sonrío a la chica a la que acabo de firmar el libro. Observo la cola mientras espero que la siguiente en la fila se acerque a decirme su nombre.

Suspiro cuando, de nuevo, otra mujer se ha ido sin decirme nada sobre "KBex". Por más que intento descifrar quién de todas las que han pasado por mi mesa o de las que todavía siguen esperando es, no logro dar con ella. Ni siquiera sé si ha venido.

-Para Kate –su voz me saca de mis pensamientos.

-Hey, perdona –me disculpo por mi distracción. Le sonrío y tiendo la mano para coger el libro que me está tendiendo.

Cuando nuestras manos se rozan, siento cómo una electricidad recorre mi cuerpo entero.

-Kate, ¿no? –Me aseguro de haber escuchado bien.

-Sí. –Me sonríe, y su bonita sonrisa hace que mis labios se curven hacia arriba.

-Okay… -digo arrastrando las palabras. Dirijo mi mirada al libro para empezar a plasmar mi firma pero, antes de escribir nada, vuelvo a mirar esos ojos que no sé si son verdes o marrones. Le sonrío y el bolígrafo comienza a moverse sobre el papel. –Aquí tienes. –Se lo devuelvo y ella me sonríe agradecida.

-Gracias –articula y se marcha algo nerviosa, o eso me ha parecido.

Unos tras otros van pasando y mentiría si digo que no estoy decepcionado. KBex no ha venido.

Me despido de mi editora y del dueño de la librería antes de irme.

XXX

Me dejo caer con desgana en el sofá. Al final no me he atrevido a decirle que era yo, había ido con la idea de darle el gusto y presentarme en su firma de libros como "KBex" pero al final solo lo he hecho como Kate, una más en la inmensa cola para obtener su firma.

Dios, es más guapo en persona de lo que recordaba. Cierro los ojos, echándome hacia atrás. Todas, o casi todas, las mujeres que estaban allí no paraban de alabarlo y de babear por él. Hasta he podido ver cómo la que estaba delante de mí se le ofrecía sin reparos.

Niego con la cabeza. Tampoco es que él estuviera incómodo con eso, sino todo lo contrario. Por muy buen escritor que sea, Richard Castle, sigue siendo lo que es, un mujeriego.

XXX

-KBex: Hey, Castle. –Me saluda como cada día y yo aprieto la mandíbula.

-RAlex: Hola. –Contesto, dejando que sea ella la que siga la conversación, si es que quiere hacerlo.

-KBex: Pensé que hoy no te conectarías.

-RAlex: ¿Por qué?

-KBex: Porque creía que estarías demasiado cansado para hacerlo. Por la firma, digo.

-RAlex: Ah, no. Estoy cansado pero tampoco es para tanto. –Respondo y aunque me muero de ganas de saber por qué no ha ido a la firma, me muerdo la lengua para no preguntar.

-KBex: Supongo que ya estás acostumbrado.

-RAlex: Bueno,…

-KBex: Había mucha gente. –Me dice cuando estoy escribiendo mi despedida y yo me dejo caer hacia atrás, sorprendido.

Borro lo que tenía escrito.

-RAlex: ¿Has estado? –pregunto, irguiéndome y dejando el ordenador sobre mi escritorio.

-KBex: Sí… pero no me he atrevido a decirte quién era.

-RAlex: Espera, espera. ¿Me estás diciendo que hoy te he visto y no me has dicho que eras tú? –vuelvo a preguntar para asegurarme que he leído y entendido bien.

-KBex: Sí… -Responde. Me paso una mano por el pelo, desordenándolo.

-RAlex: ¿Por qué? –pregunto. –Bueno, mejor ni me contestes, prefiero no saberlo. –Añado, sintiéndome cada vez más enfadado.

-KBex: Castle, yo… -Aunque hay más palabras escritas en el mensaje, ni siquiera me molesto en leerlas.

-RAlex: Da igual, Bex o como quieras que te llame. Voy a dormir, que descanses. –Me despido y cierro el chat antes de leer su respuesta.

¿Cómo ha podido hacerme esto? Ella sabía que quería verla y como, no sé por qué, no quería quedar conmigo, le había dicho lo de la firma porque ahí habría más gente y solo estaría dos minutos conmigo. Pero no. Y me da rabia porque ella sabe todo sobre mí y yo ni siquiera sé ni nombre.

Está claro que me he vuelto a equivocar.

XXX

Suelto un bufido. ¿Cómo se atreve a desconectarse así? ¡Ni siquiera me ha dejado explicarme! Había leído que era un inmaduro pero no pensaba que llegaba a tanto. Lanzo una maldición y cierro la tapa de mi ordenador con un manotazo.

Y yo que pensaba disculparme… porque me sentía mal. Está claro que cuando a Richard Castle no se le da lo que quiere, actúa como un verdadero imbécil.

Vuelvo a abrir el portátil con la intención de dejarle un mensaje en la bandeja de entrada.

-KBex: Cuando se te pase la niñería, hablamos.

Me contengo para no decirle algunas cuantas cosas más. Sí, sé que mi manera de actuar tampoco ha sido la adecuada pero estaba siendo sincera y quería pedirle perdón por no haberme atrevido a confesarle mi identidad. Me masajeo el puente de la nariz y suelto el ordenador para ir a ducharme antes de ir a dormir.

XXX

Siento cómo algo me hace cosquillas en la nariz y unas pequeña manitas me están dando en la cara.

Despeta! –Grita, haciendo que entreabra los ojos.

-Hey, cariño –la saludo, pasando un brazo por detrás de su espalda para atraerla hacia a mí. –Vamos a dormir un poquito más. –Le pido. Anoche pasé horas dando vueltas en la cama y apenas he podido dormir.

-No –se queja, revolviéndose en mi abrazo. –Hambre. –Me dice.

-¿Tienes hambre? –le pregunto sin abrir los ojos.

-Sí –responde, poniéndose de rodillas en la cama y comienza a tirar de mi camiseta para que me levante mientras gimotea.

-Vale, vale. Ya me levanto, mandona. –Le saco la lengua y ella frunce el ceño. –Perdona. –Me disculpo mientras me destapo y saco los pies fuera del colchón. La cojo en brazos para irnos a la cocina.

-Hambre –repite.

-Lo sé, lo sé. –Digo besando la punta de su nariz.

Arrastro los pies por el parqué hasta llegar a la cocina. Dejo a mi hija en su sillita.

-Que sepas que esta noche no duermes temprano. –Le advierto, señalándola con el dedo.

Como respuesta ella sonríe, enseñándome todos sus dientes de leche.

-No me vas a convencer tan fácilmente, pequeñaja. –Chloe vuelve a sonreír pero esta vez arruga la nariz y achica los ojos. –No, no –digo, riendo. –Oh, venga, no seas tramposa –me quejo cuando mi hija no deja de insistirme con su sonrisa. –Vale,… tú ganas. –Me doy por vencido. Contra ella nunca puedo ganar. –Y ahora vamos a hacerte ese desayuno.

XXX

Revoloteo los ojos cuando llego a la página 6 del periódico que estoy leyendo. En esa página sale Castle saliendo de la librería de ayer acompañado de dos mujeres muy sonriente.

¡Y encima se ofende que no me presentase! –Le grito a la hoja. -¡Tendrá cara! –Cierro el periódico sin ni siquiera leer la noticia y termino de desayunar o llegaré tarde al trabajo.