Cerró los ojos mientras abrazaba con fuerza a su hermana, iba a echarla de menos el tiempo que estuviese fuera, pero verdaderamente necesitaba el marcharse de esa ciudad, encontrar un poco de paz y tranquilidad en la que fue su ciudad natal.
-Voy a echarte de menos, Kara- su hermana agarró su cara para mirarla a los ojos, secando las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. - Cuídate y avísame si necesitas algo, ¿vale?- la pidió haciéndola asentir.
-Lo haré- respondió separándose de ella para acercarse a J'onn, quien después de semanas sin aparecer por el DEO y enterarse de lo que ocurriría había decidido regresar para despedirse de ella.
-Vuelve pronto, Supergirl- la abrazó haciéndola sonreír.
En un principio, ante la incertidumbre de si el portal funcionaría, iba a ser él quien la acompañaría a Argo, pero Brainy se había ofrecido a intentar conectar ambos portales, hecho que había terminado consiguiendo, por lo que tan solo estaban esperando a que lo pusiese en funcionamiento.
-Está listo- comunicó Brainy.- Lo dejaré encendido para que puedas usarlo en cualquier momento- la explicó.
-Gracias- sonrió levemente.
Les miró una última vez, las lágrimas deslizándose por las mejillas de su hermana al igual que por las suyas mismas, las cual secó intentando no perder la sonrisa antes de girarse decidida a marcharse.
El siguiente paso que dio fue en el que en algún momento fue el laboratorio de su padre, lo que la hizo detenerse durante unos segundos, recuerdos de tardes allí él se agolparon en su mente. La felicidad la inundó tras todos esos recuerdos y, la verdad, es que en estos momentos desearía poder regresar a cualquiera de esos días.
Suspiró acariciando una pequeña escultura, una que había sido hecha por ella cuando tan solo tenía siete años, aquella que su padre siempre había mantenido cerca y que había significado tanto para él.
Acarició su vientre por primera vez siendo consciente de la existencia de esos dos bebés, tal vez necesitasen a su padre, pues verdaderamente la destrozaba la idea de que fuesen a crecer sin él, pero, de nuevo, la culpabilidad de tener que obligarle a quedarse con ella hizo acto de presencia.
-¿Kara?- la voz de su madre la sobresaltó haciendo que se girase hacia ella.- ¿Qué estás haciendo aquí?¿En qué momento has llegado?- las preguntas se agolparon, lo que la hizo mirarla sin saber a qué debía responder primero.
Sin embargo, no negó que su madre la abrazase, cerrando los ojos con fuerza en un intento de evitar que las lágrimas hiciesen acto de presencia, verdaderamente necesitaba esto. Cuando la separó, se mantuvo en silencio aún sin saber lo que debía responder, pues, sinceramente, no sabía como explicarlo.
Su madre pareció entender su inseguridad, por lo que se limitó a agarrar su mano para guiarla hasta el salón, lugar en el que terminó por sentarse en el sillón y agachar la cabeza.
-¿Ha pasado algo?- la preguntó directamente, lo que la hizo suspirar, ¿qué no había pasado?- Kara, cielo, no quiero agobiarte, pero necesito que respondas a alguna de mis preguntas si quieres que pueda ayudarte- la pidió, únicamente consiguiendo que volviese a mirarla, seguía sin ser fácil.
-Necesitaba un cambio- habló finalmente.
-¿Un cambio?- su madre se sentó a su lado.- ¿Qué ha pasado?- la preguntó con suavidad mientras apartaba los mechones de pelo que caían sobre su cara.
-Me asusta todo lo que está por llegar- susurró con lágrimas acumulándose en sus ojos.- Hace un par de días me enteré de que..., uh...- no encontraba palabras para decirlo.
-De que estás embarazada- completó su madre ante su propio asombro, pues no dudó en mirarla queriendo comprender cómo lo había sabido.
-¿Cómo... Cómo lo has sabido?- no pudo evitar cuestionar.
-Es obvio que sucede algo, además, sitúas la mano sobre tu vientre cada vez que tienes oportunidad- apuntó señalando a la mano que efectivamente reposaba sobre su vientre, era instintivo.- ¿Dónde está...?- la empezó a preguntar.
-¿Mon-El?- la interrumpió viéndola asentir levemente.- En el futuro- respondió.- Iba a quedarse, pero de enteró de unos problemas..., No puede abandonarles y yo mejor que nadie debo comprenderlo- explicó agachando la cabeza.- Te prometí que en algún momento te contaría nuestra historia- miró a su madre.
-Nunca llegaste a hacerlo- apuntó su madre.
-Lo sé- suspiró.- Le odié al principio, siempre me daba razones para enfadarme, pero si había algo por lo que le odié fue por hacerme sentir de una manera que desconocía, por no entenderlo- una tímida sonrisa se dibujo en sus labios ante los recuerdos de aquellas primeras semanas.- Me costó admitirlo, lo hice, con él podía ser yo misma, no Kara Danvers, no Supergirl, solo yo- continuó hablando, habían sido semanas felices el uno al lado del otro.- Todo parecía ir bien, por primera vez era feliz con todo lo que tenía, hasta que aparecieron sus padres- susurró la última parte.- Me mintió, creyó que le juzgaría y lo hice- admitió sin estar orgullosa de aquello.- Se negó a marcharse y su madre creyó que la mejor opción era conquistar la Tierra, no podía permitirlo, por lo que la reté en el ritual "Dakkam Ur"- miró a su madre sabiendo que ella sabría de lo que estaba hablando.
-¿Venciste?- la cuestionó en un tono dudoso, lo que la hizo encogerse de hombros.
-Se podría decir que sí, salvé a la Tierra, pero para ello tuve que expandir plomo por la atmósfera, lo que mató a cientos de guerreros y me obligó a dejar marchar a Mon-El- explicó con cierta rabia, aquel estúpido ritual les había costado tanto.- Siete meses centrada en ser Supergirl y cuando le vi de nuevo..., Verdaderamente creí que todo volvería a ser como antes- las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas.- Iba a quedarse, pero le necesitan en el futuro y no puedo negarle que sea el héroe que siempre creí que llegaría a ser- sollozó enterrando la cara entre sus manos sin querer continuar hablando, todo esto dolía demasiado.
Su madre no dijo nada, tan solo la abrazó permitiéndola apoyar la cabeza sobre su hombro mientras se deshacía en lágrimas. Poco a poco fue calmándose, lo que hizo que su madre la separase de ella pasando a agarrar su cara, observándola durante unos segundos.
-Hay momentos en los que creo que esa vida no es para mí, que no merezco ser feliz con la persona a la que amo- admitió entre sollozos.
-No digas eso, cielo- la secó las lágrimas.- Te mereces esa vida más que nadie, has sacrificado mucho- la abrazó durante unos segundo.
-Le entregué el colgante- dijo viendo como su madre sonreía levemente agarrando su mano derecha, ella llevaba el anillo de la Legión.- Dijo algo de que me lo entregaba en caso de que le necesitase- suspiró, en esos momentos deseaba el poder contactar con él y pedirle que se quedase con ella, pero no podía.
-¿Vas a contárselo?- le preguntó su madre tras mantenerse unos segundos en silencio, haciéndola negar con la cabeza.- Es el padre- apuntó.
-Lo sé, pero no puedo hacerle eso- respondió.- No voy a negarles su existencia- aseguró consiguiendo que su madre la mirase durante unos segundos.- Son gemelos idénticos- explicó con una leve sonrisa.
-¿Cuánto tiempo vas a quedarte?- la preguntó.
-Unos meses, no sé- respondió encogiéndose de hombros.- Nacerán en la Tierra, pero les traeré cada vez que pueda- aseguró situando de nuevo la mano sobre su vientre.
-Voy a estar encantada de recibiros siempre que vengáis- la sonrió.- Cielo, deberías pensarte lo de Mon-El- la miró.
Asintió levemente, pues sí, debería pensarlo, debería meditarlo, teniendo en cuenta que lo positivo de todo esto es que él pudiese decidir, que los bebés tuviesen a su padre en sus vidas, sin embargo, los contras seguían ganando, pues seguía creyendo que lo único que haría sería obligarle a regresar aunque eso no fuese lo que él verdaderamente quisiese hacer.
Suspiró. Necesitaba tiempo para pensar qué era lo que quería hacer.
Observó el anillo con detenimiento, llevaba días tratando de comprender si verdaderamente podía comunicarse con Mon-El a través de él, usando dispositivos que su padre almacenaba en el laboratorio, algunos sin saber cómo funcionaban exactamente, pero intentándolo igualmente. Frunció el ceño frustrada, cuando por fin había decidido hacerlo todo se volvía en contra.
Lo cogió antes de deslizarlo por su dedo dándose por vencida, tal vez el destino no estaba de acuerdo en que pudiese contárselo, tal vez era lo mejor para ambos.
Lo acarició cerrando los ojos, desearía tanto que él estuviese allí con ella que daría lo que fuera por hacerle volver, por descubrir su reacción, si estaría contento e ilusionado como lo estaba ella.
"-¿Kara?- una voz la sacó de su ensoñación, una voz que ella era capaz de reconocer, por lo que abrió los ojos únicamente para que su corazón se detuviese ante lo que estaba viendo.- ¿Estás bien?¿Ha pasado algo?- la cuestionó, pero ella estaba demasiado ocupada en averiguar cómo había aparecido su holograma allí.
-¿Mon-El?- le nombró queriendo corroborar que verdaderamente se encontraba allí con ella.-¿Eres tú?- cuestionó con cierto nerviosismo.
-Sí, soy yo, ¿por qué no iba a serlo?- le vio sonreír levemente, lo que la hizo reírse, eso era cierto, era solo que parecía mentira.- ¿Sucede algo?- la preguntó haciéndola asentir levemente, realmente sucedía algo que les implicaba a ambos.
Agachó la cabeza unos segundos sin saber cómo decirlo, pues a pesar de estarle viendo, no podía decir que era una conversación en persona, pues no podría abrazarle, no podría tocarle.
-Hace unos días...- se la entrecortó la voz ante el nerviosismo.- Estoy..., Estoy embarazada, Mon-El- dijo finalmente sin atreverse a mirarle.
Suspiró. La ausencia de respuesta tan solo la alteraba, pues creía en la posibilidad de que no le hubiese agradado la noticia, sin embargo, cuando se atrevió a mirarle pudo apreciar que hacía unos segundos desde que las lágrimas habían empezado a resbalar por sus mejillas.
-¿Es verdad?- la preguntó haciéndola asentir.- Espérame Kara, hazlo por favor, regresaré nada más que pueda hacerlo, ¿vale?- la suplicó consiguiendo que ella sonriese con lágrimas cayendo por sus mejillas.- Voy a estar ahí para ayudarte- dijo girando la cabeza como si estuviese prestando atención a otra cosa.- ¡Voy a ser padre!- exclamó con una gran sonrisa dibujada en su rostro.
-Te estaré esperando, vuelve pronto- le pidió sin poder evitar el continuar sonriendo.
-Tengo que marcharme, pero llámame si necesitas algo- se despidió antes de que desapareciese el holograma.
Sintió como se había quitado un gran peso de encima, anhelando eso momento en el que por fin estarían juntos."
-Kara- alguien golpeó su hombro haciendo que abriese los ojos lentamente encontrándose con su madre.- Te has quedado dormida- la explicó a la vez que ella observaba el anillo, todo había sido un sueño, Mon-El continuaba sin saber nada.
-No lo he conseguido, ¿verdad?- cuestionó sujetándose la cabeza entre sus manos.
-Lo siento, cielo- su madre la apartó el pelo de la cara.- Mañana puedes continuar, regresemos a casa- dijo agarrándola para ayudarla a levantarse.
Asintió, mañana volvería a intentarlo, tal vez podría pedirle ayuda a Brainy, pero, ¿Y si esto era una señal de que no debía contárselo?
Me alegra saber que os gustó el primer capítulo y espero que os guste este segundo, dejarme lo que pensáis, por ejemplo si creéis que Kara debe seguir intentándolo y no rendirse. En cuanto a cuando publicaré, no puedo asegurar que mañana pueda hacerlo, por lo que probablemente se el jueves cuando suba el siguiente.
Muchas gracias por leer,
Ayrin
