No creo que sea relevante decir que Digimon no me pertenece, porque todos saben que es así-no me pertenece- y ya habiéndolo dejado en claro en el primer capítulo y aquí lo diré una vez, para luego no hacerlo más: Digimon no me pertenece pero la historia sí.
Notas de la autora: bueno aquí les dejo lo que sucedió antes de que Sora y Tai llegasen a ser los amigos con derecho que son ahora, cosa que en el capítulo anterior plantee y que para entender mi historia debían saber xDD.
Advertencia: Ligero lemon.
"Aunque los seres humanos hayan heredado un sesgo biológico que les permite sentir ira, celos, egoísmo y envidia, ser duros, agresivos o violentos, también disponen de un legado biológico todavía más fuerte que les inclina hacia la bondad, la compasión, la cooperación, el amor y el cuidado, especialmente hacia los más necesitados." Harvard Jerome Kagan
Capitulo II
"Yo te quiero" y la conversación prohibida de Sora y Tai.
Hace cinco años…
Se despertó debido a incesantes gritos que provenían de la cocina de su apartamento, se levantó con pesadez debía salir de aquel lugar de inmediato, ya que, probablemente la discusión de sus padres no terminaría pronto, últimamente discutían mucho y siempre era ella la perjudicada, sus padre no entendían que ella no podía elegir quién de los dos tenía la razón. Se decía así misma que no era una juez ni mucho menos un árbitro de futbol, pero, si debía decir algo seria "ninguno tiene nada de razón" pero para que diría aquello si igual continuarían discutiendo y lo que es peor Sora se vería directamente involucrada y terminarían de pagar su frustración con, mejor era callar y huir de aquel lugar rápidamente. Siempre terminaba en casa de Mimí o en la de Tai, generalmente en casa del moreno, quien siempre decía que era extraño que ella no fuese un día a su casa que tanto sus padres como Kari y él la extrañaban cuando ella decidía no comer o cenar en su casa, ya que había quedado con Mimí "ya eres una Yagami" decían con orgullo y Takenouchi Sora comenzaba a creerlo. Luego de evitar el huracán que se movía dentro de su casa, salió rumbo a lo de su mejor amigo, tomo un taxi y cuando llegó este la esperaba al frente del edificio, movía su cabeza de lado –negando-
― dijiste que llegarías el cabo de cinco minutos Sora, pero llevo aquí ya diez minutos ― mostro su mano izquierda y señalo con su derecha el lugar en donde se colocaba el reloj ― ¡Diez minutos Sora!
― estaba en medio de una tranca, además ¿que son solo cinco minutos de diferencia?
―bueno nada, pero deberías sacar una copia de las llaves de mi hogar, ya fastidia tener que esperarte ― comento en broma.
Los dos jóvenes prosiguieron a entrar al apartamento Yagami. La mamá de Tai cocinaba para el almuerzo, Yuuko -padre de Taichi- estaba por llegar y Kari leía un libro. Los dos jóvenes se fueron a la habitación de Tai, para luego salir al balcón donde observaban la ciudad y sus habitantes que caminaban de prisa de un lugar a otro. Los amigos muchas veces reían al preguntarse ¿Por qué la gente estaba tan loca? Es decir, todas iban siempre de prisa, apuradas, con cara de pocos amigos, seriedad, tristeza y melancolía. Al ver aquello se juraban que su vida no giraría completamente en torno a un futuro distante, que vivirían el presente, a la vez que mirarían al frente en busca de aquello que querían lograr pero sin dejar de vivir el ahora con intensidad. Últimamente se veían mucho, charlaban de cosas que antes no charlaban, cosas más complejas y filosóficas, estaban madurando, o eso decía Sora Tai simplemente chasqueaba su lengua, él no quería madurar, quería ser el mismo de siempre. Decía que la palabra "madurar" era una forma estúpida de las personas adultas decir "perdí mi esencia" o de justificar el hecho de no seguir soñando, de aceptar lo que ellos llamaban "la realidad" era bobo tan siquiera decir aquella frase "ya maduré" debido a que cuando una persona decía eso era por el simple hecho de temerle al ridículo, a la aventura, a las consecuencias de querer hacer algo que muchas personas considerarían inapropiada para su edad y de allí venia esa frase. Sí, es cierto que no sería toda la vida un irresponsable, aprendería de sus aventuras y desventuras, adoptaría una aptitud más experimental y sabia, prefería decir que era un joven experimentado a uno maduro. Sora lo escuchaba y reía en su interior cada palabra que su amigo despedía por su boca eran claros signos de madurez aunque este solo lo diga en otras palabras. Luego de ello caían en el tema de los padres, de cómo los padres de Sora discutían con mayor frecuencia Tai la consolaba diciendo que era algo normal, que ellos debían de reencontrarse, ya hace mucho tiempo que no vivían juntos por los asuntos de trabajo de Haruhiko –padre de Sora- y que lo mejor era darle tiempo para que las cosas volvieran a la normalidad, además, que eso era esporádico sus padres también caían en la trampa del matrimonio de vez en cuando.
― ¿trampas del matrimonio? ― preguntó Sora.
― Sí, el matrimonio es una trampa, algo que el ser humano inventó para poseer a otra persona.
―¿no crees en el amor para toda la vida?
― sí, pero no en las cadenas que atan a dos almas, la verdad no creo que un hombre deba casarse con una mujer solo para demostrarle al mundo que se pertenecen ¡es ridículo! Además, el amor es una palabra gastada y cuya esencia es maltratada cotidianamente por las acciones humanas.
― eso solo lo dices porque nunca has saboreado el amor verdadero.
―¿eso crees? Pues es así, el amor existe pero es ¡tan dicho! Por personas que no saben lo que es el amor que comienza a sentirse la duda de su existencia.
La conversación fue interrumpida por los llamados de la madre de Tai, la Sra. Susumo, que ya había terminado de hacer la comida y solo necesitaba que su hijo mayor sirviera la mesa. Y como una tarde normal, Sora comía al lado de la familia Yagami, que siempre la hacían sentir cómoda y como en casa. Después de aquel almuerzo tan dinámico, en donde Tai había comido la cantidad de tres platillos preparados por su mama y lavar los trastes volvieron al mismo lugar y a la misma conversación de hace un rato.
― ¿entonces nunca has sentido que el amor tocó a tu puerta?
― Una vez. Si, si lo he sentido… ― hizo una pausa― pero no ha sido correspondido.
― ¡vaya! Y ¿quién fue la tonta que no se fijó en mi querido amigo? ― Tai rió, pero su risa fue algo irónica.
― yo siendo tu no le diría tonta.
―debe de serlo, la que no se fije en ti sin duda alguna es una tonta ¿pero la conozco?
― diría que muy bien.
― ¿Mimí?
― no Sora, no es Mimí. Mejor dejemos las cosas así.
― ¡Tai! Tú conoces todo sobre mi vida, no puedo creer que no quieras contarme quien te ha robado el corazón.
― fue hace mucho tiempo. Aunque aún siento cosas por ella dudo mucho que ella sepa que esos sentimientos existen. Además la razón por la cual nunca me atreví a decirle lo que sentía por ella fue a causa de que se enamoró de otro.
Sora soltó un suspiro. No podía creer que alguien no se fijara en Tai, tenía todo lo que una mujer busca: una gran personalidad, carisma, era sincero, protector, no era mujeriego y tampoco era feo, de hecho tenía unos hermosos ojos marrones que dejaban ver su alma pura y sincera y, un cuerpo envidiado por todo los dioses del olimpo. Ella le dijo a Tai que no podía creer que en la vida existieran mujeres incapaces de apreciar el corazón noble de un hombre y no hablaba de un hombre cualquiera hablaba de él… de Tai.
― y ¿cómo paso? ¿Cómo te diste cuenta de que ella no sentía lo mismo por ti? ― preguntó. Quería saber más de la vida amorosa de su amigo.
― nunca se lo dije, sentía miedo de alejarla de mí a causa de mis sentimientos, no tuve el valor para confesarle que la quería y por causa de ello, la perdí. Pero la experiencia la tomé como una señal, tal vez debía ser solo mi amiga y nada más, le desee suerte y la alenté para que le dijese al chico que le gustaba, que lo quería y fue así como pasó. Resultó que aquel chico sentía lo mismo por ella y se hicieron novios.
― Yo siendo tú, hubiese luchado por ella. No te costaba nada decirle "¡Hey! ¿Sabes algo? Yo te quiero". Luego de eso sería ella quien decidiría, no importaba la decisión que tomara tu no quedarías con la frase "si hubiera". ― Tai permaneció callado, con la vista hacia la calle, mirando la carretera y la larga cola de autos haciendo un escándalo con sus pitidos. Sora comprendió que sus palabras hicieron pensar a su amigo, quedó callada, luego cayó en cuenta que debía dejarlo solo con sus pensamientos. Dijo que era hora de irse se giró en sus talones en busca de la salida de aquel balcón cuando sintió que la tomaron por el brazo, Tai estaba detrás de ella y le dijo, justo detrás de su nuca al pie de su oreja:
―"¡Hey…! ― susurró ― ¿Sabes algo? Yo te quiero." ―
Sora permaneció inmóvil por un segundo luego se giró y miró el rostro de Tai, quien palideció y adoptó un pequeño temblor, el cual Sora sentía en el agarre que este había hecho.
― eras tú Sora, tú eras esa chica… aún eres esa chica. Yo te quiero Sora―
El silencio, luego el incesante sonido de los autos. Tai no vio indicios de que Sora reaccionara, ella lo veía desentendida, pero no hablaba. El moreno pensó que todo había acabado, acababa de meter la pata, mejor hubiese sido callar. Soltó el brazo de su amiga, bajó la mirada y en un intento de borrar todo lo que dijo cerró los ojos, tal vez al abrirlo ella ya se habría ido. Sintió una mano un poco fría en su mejilla, él levantó la mirada y la vio, aún tenía esa cara confundida pero poco a poco fue cambiando a un rostro relajado. Un encuentro con su alma, sus miradas veían las ventanas de sus corazones. El mundo se paralizó una vez más reinó el silencio, ya no se oía ni el ruido de los autos, aves, transeúntes… no se oía absolutamente nada y ahora era Tai quien tenía cara de no comprender que pasaba o que pasaría. Su alma se estremeció e hizo que su cuerpo comenzara a erizarse, su corazón comenzó a hacer explosión, era como si un volcán hubiese comenzado a echar lava ardiente dentro de sí, un fuego ardiente corrió todo su cuerpo que se emocionaba y a su vez se asustaba con lo que estaba por ocurrir. Comenzó a escuchar un pequeño retumbar en su interior parecía que un balón de futbol rebotaba de un lugar a otro en un pequeño pero gran espacio en donde estaba ella -su corazón- . El tiempo comenzó a transcurrir cada vez más lento, a medida que Sora se acercaba hacia él y minimizaba el espacio entre ambos, luego cuando el espacio se redujo sus labios se tocaron, el joven abrió a mas no poder sus orbes café, ¡cielo santo! Sora lo había besado, salió de su impresión y cerró sus ojos, continuó con el beso que rápidamente terminó. Tai intentó hablar pero Sora lo interrumpió.
― no digas nada, Yo también te quiero― sintió fuegos artificiales detrás de él, se sentía en navidad como cuando tenía 7 años y abría los obsequio de santa, a diferencia de que Santa Claus no existía y Sora si, y le acababa de decir "Te quiero". Fue tan simple, solo "yo te quiero" y su mundo se disparó al paraíso causando tantas emociones en el cuerpo, alma y corazón. Era el momento justo, no debía decir nada, solo tomó con uno de sus brazos la cintura de Sora y la llevo hasta su regazo, allí sin espacio que los separara se miraron, se admiraron, se besaron…
De un omento a otro Kari entró a la habitación y llamó a su hermano, los jóvenes que aún estaban en el balcón se separaron rápidamente creyendo que la hermana menor de Tai no los había visto romper aquel beso.
― te llaman al teléfono de la casa, es la abuela ― dijo echando una mirada cómplice, no era tonta y si había visto aquella escena entre su amiga y hermano.
A pesar de que el momento fue interrumpido y luego que Tai hablara con su abuela, decidieron sentarse a escuchar música, no hablaban, no se decían nada, aquella música hacia que soltaran pequeñas risas, era como si esa canción la hubiese compuesto uno de los dos. Y cada uno dedicaba esa balada con la mirada al otro, en aquellos sofás juntos y abrazados.
"Otra luna nueva y yo te quiero, mucho más que tres lunas atrás te quiero mucho más de lo que puedo ,te quiero aunque decirlo esté de más yo te quiero. El mundo está al revés y yo te quiero, quererte me hace ser alguien mejor, te quiero a veces más de lo que quiero, te quiero aunque a veces cause dolor yo te quiero .No voy a rebuscar en la academia, palabras para ver quién me las premia si este mundo cabe en dos palabras te quiero. Te quiero mientras dure que te quiera te quiero porque es la mejor manera de burlarme de tus enemigos te quiero porque así es como te quiero te quiero y sabes bien que me refiero a no quererte más porque no puedo. Pensé que era importante que supieras que te quiero y nada más. "
Ya era hora de irse y mientras bajaban la escalera Tai tomó la mano de Sora quien no se reusó, al llegar a la entrada del edificio se despido con un beso en la comisura de los labios de Sora. El día prefecto para la pelirroja, decía mientras iba a su hogar, diciéndose que ese día nada ni nadie lo podía estropear, pero, una enorme sorpresa la esperaba en el apartamento Takenouchi.
Abrió la puerta y miró un desorden en aquel apartamento, ropas de su padre dispersa por todo el lugar, un jarrón roto en el suelo, la comida del almuerzo aun en la mesa a medio comer. Se asustó al ver aquella escena " ¿mamá, Papá?" decía vacilando un poco, ¿Qué había ocurrido? Un llanto se escuchó, provenía de la habitación de sus padres, corrió hasta el lugar y allí vio a su madre en el suelo abrazando unas sábanas blancas a orillas de su cama, lloraba como si alguien hubiese muerto. Sora pregunto qué sucedió ¿qué hacia su madre allí tirada y llorado? ―¿mamá que sucede?― volvió a preguntar, pero solo se escuchaba el llanto incesante de su madre, Toshiko estaba en shock. Sora se acercó y al sentir tan cerca a su hija Toshiko se abalanzo y la abrazo.
―¿tu padre? ― dijo la mujer en medio de un hipido. El cuerpo de Sora se estremeció, su cuerpo se erizó, ¿Qué le había sucedido a su padre para que su mama estuviese así?
Luego lo comprendió, su madre ahogándose en medio de sus penas le dijo que Haruhiko le había confesado que tenía otra familia e hijos en la ciudad donde trabajaba antes, habiendo escuchado eso y sin pensarlo lo corrió de la casa. No escuchó ni una sola palabra más, le bastó con oír las palabras: "otra familia, otra esposa, otros hijos" para tomar sus ropas y lanzarlas en el suelo y luego correrlo de su hogar, pero, lo amaba y no sabía el porqué de su infidelidad ¿por qué le hizo aquella desfachatez? Luego no dijo nada más y siguió el llanto. La pelirroja solo abrazaba a su madre, allí, en el suelo de aquella habitación.
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Las clases pronto comenzarían en la universidad, pero Sora debía primero encargarse de la tienda de su madre. Ya hace más de un mes que había recibido la noticia de que su padre se marchó de su hogar, de que su familia se había roto y que ya nada sería como antes, ahora era ella quien cuidaba a una destrozada madre que se había echado al olvido, no comía, no hablaba, no trabajaba en su tienda… no quería saber del mundo. Era un alma en pena, pero la vida continuaba y Sora no podía hacer lo que su madre, ella era consciente de lo que su padre había hecho y su corazón se llenaba de ira y de resentimiento ¿Por qué esperar tanto tiempo para decir que tenía otra familia? ¿Por qué esperar tanto tiempo para decir que ella tenía otro hermano? La campanilla de la floristería sonó-un cliente había llegado- se dispuso a despacharlo, al llegar al mostrador se dio cuenta de que era Tai. Desde aquel día en que se habían dicho que se querían y se besaron no habían hablado, él la llamaba pero ella no contestaba, él la iba a visitar pero ella no lo dejaba entrar, le enviaba mensajes al teléfono, a las redes sociales pero nunca le respondía, Tai incluso habló con Mimí para que le dijese que tenía que hablar con ella, decirle que estaba preocupado, que necesitaba verla y apoyarla, no quería dejarla sola en este momento de su vida. Si, a pesar de que ninguna de las dos -Sora y su mamá- hacían contacto con el mundo –salvo con Mimí, que la iba a ayudar con la tienda y a atender a Toshiko- el rumor de que su familia estaba deshecha corrió como pólvora.
El castaño la miró, sin saber que decir. Los ojos de Sora se empañaron, él se acercó y la abrazó, Sora comenzó a llorar, había suprimido esa emoción, ni con Mimí pudo soltar una sola lágrima, pero bastó solo ver a su mejor amigo para desahogar su pena junto a él. Luego se separaron, ella limpio las lágrimas de sus ojos y dijo:
― ¿Qué haces aquí? Vete estoy trabajando. ― Él la miró sin entender.
― ¿Qué dices?
― ¡que te vayas! Estoy ocupada. ― dicho eso se giró y tomó varias flores y comenzó a hacer un arreglo. Tai la tomó de sus manos haciendo que esta tirara las flores al piso.
―no me iré a ningún sitio. ¡¿Qué te sucede?! ― dijo levantando la voz ― llevo varias semanas buscándote, llamándote, escribiéndote y tú me ignoras como si yo Tuviese la culpa de todo ¡¿no te das cuenta que quiero estar a tu lado y apoyarte?!
― no te necesito. Ahora vete que estoy ocupada.
― ¡No lo haré! no me iré hasta que me digas qué hice mal, sé que estás pasando por un mal momento pero la verdad no entiendo tu actitud conmigo Sora. ¡¿Por qué me tratas así?! ¡¿Por qué me ignoras?! ― bajó la voz y susurró ― no entiendo.
― NO QUIERO VERTE ― gritó ― ¡VETE! No quiero saber de ti, no quiero saber de él, ustedes solo causan dolor y sufrimiento.
Aún seguía sin entender que había hecho para que Sora dijese que él solo causaba dolor y sufrimiento ¿acaso lo culpaba a él por lo que hizo su padre? El moreno miró hacia el mostrador y vio unas llaves, las de la floristería, las tomó y fue hasta la entrada cerrando así el establecimiento.
― ¿Qué haces? ― chilló Sora.
― no saldrás de aquí hasta que te tranquilices y hables conmigo, si la razón de que estés molesta conmigo se debe a que tu padre te abandonó lo discutiremos y arreglaremos porque yo no soy como tu padre. ― dijo con voz firme y autoritaria.
-discúlpame- musitó. Su voz se volvió a quebrantar y soltó otro llanto.
Tai la rodeó con sus brazos luego beso su frente. La pelirroja se aferró a aquel apretón, levantó su rostro y se encontró con la mirada de Tai, esa mirada cálida y hermosa que a ella la estremecía, lo besó, él le correspondió. Sora no sabía si era por aquel sentimiento de abandono, por aquellas ganas de llorar o simplemente porque se sentía sola y quería sentirse querida; Tai no sabía si era por aquel miedo que le daba perder a Sora, por la tristeza de su corazón al verla así o simplemente porque la deseaba, pero, lo que fue un simple beso se transformó en besos apasionados y carisias con frenesí. Su lado varonil e instintivo salió y la tomó por sus muslos subiéndola a la mesa donde mostraban algunos arreglos, ella lo rodeo con sus piernas mientras abrazaba y acariciaba la espalda del moreno el cual tenía el rostro de la pelirroja entre sus manos, luego las fue bajando por sus hombros, siguiendo por los brazos para luego colocarlas en la cintura de Sora, lugar donde permanecieron poco tiempo ya que continuando con las caricias las manos del castaño subieron hasta el pecho de la chica topándose con los senos de esta. Las respiraciones se escuchaban, los jóvenes comenzaban a jadear producto de la lujuria del momento, Tai dejó de besar a Sora y descansó su frente sobre la de los orbes rubí manteniendo sus ojos cerrados y dejando escuchar sus ahogos, Sora lo envolvía sobre sus hombros y acariciaba su nuca, hubo una pausa y después quitó la camisa del moreno encontrando por primera vez el contacto entre sus ojos, ella colocó sus dos manos sobre el pecho de Tai para luego deslizarlas has su abdomen, el muchacho siguió con la mirada el recorrido de aquellas manos, luego alzó su rostro y una vez más se enlazaron sus miradas, la volvió a besar aumentando la pasión, tomó sus piernas y la levantó, para llevarla hasta el lugar donde conservaban las flores –un almacén especial, con temperatura especial.- rodeados de rosas y demás plantas hermosas la acostó sobre el suelo desnudo del lugar y allí hicieron por primera vez el amor.
Sintió que había subido hasta las nubes para después bajar en paracaídas, se encontraba agitado pero feliz nunca imaginó que hacerle el amor lo llevarían a extasiarse y llegar hasta la locura. Estaban semidesnudos aun en aquel piso, soro comenzó a colocarse sus prendas Tai la imitó y como aquel primer beso ninguno de los dos habló, Tai se encontraba aun en el limbo por otro lado Sora no pensaba, aun no se daba cuenta de lo ocurrido. Se levantaron y volvieron a la tienda –justo al frente del mostrador- Sora decidió que era momento de hablar.
― deberías irte ya― allí estaba Sora con su voz seca y su actitud distante hacia Tai.
― ¿Qué me vaya? No puedo creer que te comportes así, acabamos de hacer el amor y tú…
― Tai yo no te quiero perder, te quiero, pero ― decía entre sollozos ― en este momento necesito a mi amigo, no un amante con quien hacer el amor, solo a mi mejor amigo.
― Pero Sora…
― no quiero encerrarte y privarte de tu libertad ― Tai se acercó y la tomó por el antebrazo a la altura de los hombros.
― quiero ser tu prisionero, no quiero ser libre, quiero estar a tu lado.
― no lo hagas más difícil, no sé si pueda quererte como deseas, solo puedo brindarte mi amistad, no puedo ver que sufras a causa mía, porque eso harás sufrirás si…
― es no es verdad
― déjame terminar, estoy siendo sincera no quiero amar, no quiero una pareja, no diré que esto fue un error, pero… entiéndeme, mi madre llora todas las noches, no desea vivir a causa del amor, yo no quiero eso… ― Tai dio una media vuelta dándole la espalda y luego giro para verla se encontraba molesto y frustrado.
― ¡ENTIENDE QUE YO NO SOY TU PADRE! ¡¿Por qué me comparas con él?! Yo no haría nada para hacerte sufrir.
― Lo estás haciendo ahora.
― ¿Qué quieres Sora? ¡Dime!― imploró
― quiero a mi amigo, solo eso. ― musitó, aun lloraba. Tai cerró sus ojos mientras fruncía el cejo y mordía su labio superior e inferior, sus ojos se cristalizaron, sentía que una lágrima seria derramada. Sacó las llaves de la tienda de su bolsillo, abrió la puerta, luego entregó las llaves a Sora y dijo resignado.
― lo siento pero… ya no puedo ser tu amigo. ― salió del lugar y se fue.
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"Extraño su voz dulcísima en respuesta cuando llamo, su ojos tiernos y hasta el toque de sus manos..." Quien siempre está, quien siempre extraña, quien siempre espera, siempre ama.
Estaba molesto, todo lo irritaba, sentía mucha frustración, todo le salía mal. Su padre entró en su recamara y se sentó en su cama, Tai permanecía acostado y con su vista al techo blanco del lugar.
― Tu mamá y yo estamos preocupados por ti―
― tengo dieciocho años, no deberían preocuparse por mí, se cuidarme solo.
― podrás tener 100 años, pero mientras estemos vivos nos preocuparemos por ti, Kari me dijo lo que sucedió con Sora hace un par de semanas y que ese es el motivo de tu actitud lastimosa.
― ¿Qué sabe Kari sobre lo que pasó? ― ironizó.
― No mucho, pero según lo que le contó Sora a tu hermana y sacando mis conclusiones, se lo suficiente. Sé lo que se siente que te rompan el corazón hijo, pero, todo saldrá bien. Sora te quiere y eso lo puedo asegurar. Habla con ella trata de arreglar las cosas, no puedes perder una relación de muchos años por cosas que…
― Lo he intentado― interrumpió a su padre ― pero sigue con la absurda idea de que no quiere querer. Me arriesgué le dije que la quería y la amé como solo un hombre puede amar a una mujer, luego me dijo que me fuera que no necesitaba a un amante, que quería un amigo… ¿amigo? ― rió irónicamente ― Luego de que la hiciera mía, luego de probar sus labios quiere ser solo mi amiga. No puedo, simplemente no puedo.
― bueno es tu decisión, solo puedo decir que echarte a morir no es la solución, según lo que sé, Sora pasa por un mal momento, acompáñala, apóyala. No seas otra causa de dolor, apostaría lo que fuera a que te necesita, la conozco sé que es así. Luego de que todo pase aléjate de ella si eso deseas pero no le des la espalda cuando más lo necesita. Es solo un consejo. Tú decides…
Su padre salió de aquella habitación dejando a Tai sumergirse en sus pensamientos… una lagrima rodó por su mejilla, la limpio y giró quedando de lado e intentando olvidar todo. Pasaron los días y Tai había comenzado a salir, era raro que parara un fin de semana en su casa, se dejó llevar por las fiestas, por los amoríos de una noche y por supuesto el licor del fin de semana. No quería sentir, no quería recordar, no podía pensar en ella. Su recuerdo dolía, quererla tanto le dolía, le apretaba el pecho y no lo dejaba respirar. Comenzó a salir con Matt, conoció nuevas mujeres, que según su amigo así podría olvidarla, quiso cuestionarlo decirle ¿Qué tu sabes? Pero Matt había sido otra víctima de Sora debía saber algo del asunto. Mimí la novia de Yamato en ese momento, hablaba con él, le decía que Sora no pensaba con claridad que lo extrañaba. Su corazón se emocionaba al escuchar eso, quería salir corriendo hasta sus brazos ¿pero para qué? Si solo serían amigos.
Y así pasó un año ya el castaño había adoptado la vida del soltero despreocupado, estaba en la universidad sus padres le habían regalado un apartamento en una zona segura de Tokio, hacia fiestas incontrolables, dormía con las mujeres más lindas del campus, era el chico más popular debido a eso; también ganaba fama como futbolista, aun jugaba al futbol de hecho era el delantero y goleador del equipo de su universidad y según rumores pronto jugaría en un club muy reconocido de Japón. Vivía la vida que todo joven de su edad deseaba.
Primer capítulo del diario de Sora, tres meses luego de su pelea con Tai.
Es gracioso como la vida puede enseñarte a que nada en este ¡estúpido mundo es seguro! hasta hace unos meses idolatraba a mi padre, lo amaba era el hombre prefecto, Pero ahora no sé qué es lo que siento hacia él. Mi madre no come, no duerme, no hace nada salvo llorar, él era su vida lo amaba con cada parte de su cuerpo pero a él no le bastó, aun no me ha llamado no sé nada de su paradero solo sé que se marchó y que probablemente nunca regrese. La otra cosa, la otra lección que la vida me dio fue que no debía amar, que no nací para ello, me encontraba sola insignificante, no pensaba con claridad, no sabía lo que decía e hice que el amor escapara de mis manos, sin embargo hoy por hoy no me hecho toda la culpa, el nunca más me buscó, nunca más me llamó se esfumo luego de hacerme suya, luego de llevarme a otro mundo y regresar para encontrarme con sus ojos café. Sé que fallé nunca debí decirle que solo quería un amigo en él, pro tenía miedo, nunca había estado con un hombre y ese día el exploró mi cuerpo y me hizo el amor, no fue como en las películas y novelas, lo quiero con toda mi alma y sé que pudimos ser una pareja de esas que se aman con todo su ser, pero aquel primer momento no fue como lo imaginé, tenía miedo, me sentía insegura, no sabía que hacer o cómo actuar, el miedo se apodero de mi cuando en vez de amor sentí un dolor en mi parte baja, me relajé viendo que él se sentía preocupado y a su vez culpable por causar ese dolor, que poco a poco desapareció, aun así no sabía cómo sentirme, acaba de cruzar la línea de adolescente a mujer. Ya era una mujer él me había hecho su mujer el momento cambio y pude sentir como me amaba como quería, nos unimos y en ese instante, en ese encuentro de cuerpo a cuerpo todo cambió, ahora eran nuestras almas las que danzaban y se unían. Luego de que todo pasara el miedo volvió a mí ¿y si lo perdía? ¿y si luego de haberle entregado mi cuerpo no volvería o terminaríamos por cualquier cosa? no, no podía perder a Tai, ya había perdido a mi padre no necesitaba perderlo a él, e hice lo más sensato, pedirle que solo seamos amigos… ¡la cosa más estúpida que pude hacer! Aun así luego de marcharse no volvió, no lucho por mí, lo esperé y esperé… Creo que aún lo hago, pero debo dejar de hacerlo él no busca amor, no busca unirse a una persona, le da pavor el compromiso, alguien que diga que el matrimonio es una trampa no es lo suficientemente maduro como para tener una relación verdadera. No, Tai no me amaba lo suficiente como para darse cuenta que quería tenerlo conmigo que no lo quería perder. Ahora no está y si regresa solo será lo que siempre fue "mi amigo Tai" si eso acepta, si eso quiere.
Sora prefería culpar a Tai de aquel error que ella cometió, pensó que este no fue maduro como para regresar y luchar por ella. Así mismo paso el tiempo un año y un mes luego de haber terminado con aquella amistad y con ese corto pero intenso momento de amor. Su madre había vuelto en sí, aún estaba triste y sumisa pero volvió a atender la tienda y a su hija, le daba esa sonrisa al mundo aunque por dentro llorara; por otro lado el padre de Sora solo mantenía el papel de cajero, intentaba acercarse a Sora pero esta solo se acercaba para que le enviara suficiente dinero para pagar la universidad y para que comprara sus cosas, aunque su hija aun no lo perdonaba por el daño que causó él intentaba reconstruir la relación. La pelirroja Decidió olvidar su vida personal y enfocarse en su vida como futura profesional, debía estudiar y tener buen promedio y disimuló que nada en su vida faltaba en los quehaceres de su carrera como arquitecto.
Un día luego de salir de una práctica con su equipo de fútbol caminando por los lados de la facultad de arquitectura la mirada de Tai se topó con una melena larga y lacia de color rojo, era Sora que cargaba con miles de cosas a la vez, tenía el porta planos, una maqueta, el bolso de donde salían instrumentos como una regla y otras cosas y cuadernos en sus manos ― es cierto, Sora siempre quiso ser diseñadora ― Al volver de sus pensamientos notó que necesitaba ayuda y anticipó a que pronto dejaría caer una de las tantas cosas que llevaba en brazos. Se acercó hasta ella y en efecto uno de los cuadernos de Sora se deslizó haciendo que perdiera el equilibrio de todo y por mucho no dejó caer aquella maqueta.
Le pelirroja sintió un susto cuando vio venir que su maqueta pronto caería al suelo y el largo trabajo, tiempo y esfuerzo que invirtió en ella se perdería. No tardó en darse cuenta que un joven había logrado maniobrar y tomarla antes de que cayera al suelo.
―gracias ― dijo, se inclinó pues sus cuadernos y libros no corrieron con la misma suerte de su maqueta. Aun sin ver quien había sido su socorredor. Al elevar la mirada se encontró con Tai, el cual reía de medio lado al ver que esta no se había dado cuenta que era él.
― ¡Tai! – dijo con asombro.
― ¿Qué te sucede Sora desde cuando te has vuelto tan despistada?
Y allí comenzó todo, otra vez. El joven la llevó hasta la entrada de su salón de clases y se despidió invitándola a tomar esa tarde un café. Esa tarde hablaron de todo lo que le había ocurrido en esos 13 meses de distancia, volvían a ser esos amigos inseparables los cuales reían y hablaban de todo, de todo salvo lo ocurrido en aquel balcón, en aquella floristería, en aquel pasado… esa seria "su conversación prohibida".
Bueno intenté que quedara bien. Espero que les haya gustado y si tengo suficientes RR (comentarios)subiré el tercer capítulo el próximo Domingo.
PD: intenté darle más importancia al beso que a la primera vez, pienso yo que el primer beso de una pareja debe ser perfecto o por mucho uno para recordar, aunque creo que la parte de la primera vez no me quedó tan mal xDD
Gracias por leerme Saludos y se despide de ustedes: Gene xD) nos leemos.
