Holaaaa, primero que nada quiero disculparme por demorarme tanto en actualizar... Las razones son que me fui de vacaciones (horribles por cierto), mi notebook no funciona bien y encima debo empezar a estudiar para los examenes finales en la uni...en fin si me demoro con el siguiente capi ya sabes el por qué...sin mas que decir, les dejo leer y si quieren más del fic, dejen un review :3

Ja ne!

Capítulo 2

– Su nombre es Uchiha Madara.

– Hmp – con una sonrisa burlona – Uchiha Madara murió hace mucho. Ya no sabes que inventar.

– ¿Por qué habría de mentirte? Si de todas formas esto acaba hoy. Sólo debes saber que no está vivo por casualidad – hizo una pausa y luego agregó – ¿Sabes cuáles son los efectos del uso del Mangekyo Sharingan?

Un silencio reinó entre ellos por unos segundos.

– Bien, veo que no. El Mangekyo Sharingan causa ceguera. Mientras más lo usas, es mayor la luz que se escapa de tus ojos. Y sólo existe una forma de contrarrestar esto, ¿te imaginas cuál puede ser?

– ¿Un transplante? – Itachi asintió – ¿así de simple? – dijo el pelinegro menor absorto en sus pensamientos.

– No. Sólo puedes hacerlo si los nuevos ojos son de un lazo sanguíneo directo.

Sasuke se horrorizó al escuchar esta declaración, pero no lo demostró.

– Entonces, ¿para eso me dejaste con vida? – un tono lleno de ira se iba apoderando de su voz.

– Hmp, que bueno que entendiste rápido.

– Y, ¿qué tiene que ver Madara en esto? – quiso saber Sasuke a punto de explotar.

– Madara es el único Uchiha que ha logrado obtener el Mangekyo Sharingan Eterno.

– Y tu quieres obtener el mismo poder para matarlo – completó el pelinegro menor.

– Así es. Sólo lo hago por poder. Como te dije aquella vez, quiero medir mi fuerza. Seré el último sobreviviente del clan Uchiha y el más poderoso – una sonrisa cínica atravesó el rostro de Itachi – Así que ¡ven aquí ototo y dame tus ojos!

– Hmp, no estuve entrenando tantos años para nada. Te demostraré lo que es el poder y acabaré contigo de una buena vez.

Ambos hicieron unas posiciones de manos y exclamaron:

– Katon: Gokakyo no jutsu – dos bolas gigantes de fuego chocaron creando una onda expansiva. Ninguno cedía, el poder de ambos jutsus estaba igualado. Entonces el Uchiha mayor activó el Mangekyo Sharingan y dijo:

– Amaterasu – unas llamas negras aparecieron arrasando con todo a su paso, incluyendo las bolas de fuego antes realizadas y se acercaban peligrosamente a su hermano menor.

Sasuke activó la segunda etapa de su marca de maldición para cubrirse.

– Es inútil ototo, esas llamas no se apagan con nada – pero no alcanzó a decir más nada, pues su hermano había desaparecido – ¡¿qué?! ¿dónde está?

Miró hacia arriba y notó en el techo una grieta lo suficientemente grande para que alguien pudiese escapar por ahí.

Al atravesarla, pudo notar a su hermano parado en lo más alto de un muro y una tormenta eléctrica amenazaba con desatarse.

– ¿No querías pelear? Ven aquí y demuestra lo que tienes – le dijo provocándolo.

– Hmp, si eso quieres, eso tendrás. No escaparás de esto. Admira este jutsu que he perfeccionado – levantó su mano con el Chidori resplandeciendo, que se unió en el cielo a un enorme dragón eléctrico. Sasuke apuntó con su dedo a Itachi y exclamó:

– Kirin – a la velocidad de la luz, el dragón impactó donde se encontraba su hermano. Todo a su alrededor era fuego y escombros. No se podía ver rastros del Uchiha mayor.

De repente, un enorme escudo rojo en forma de guerrero, se alzó entre los escombros y las cenizas:

– Contempla mi defensa absoluta ototo, Susanoo –

No podía creerlo. Su hermano seguía vivo después de aquello y ya no le quedaba chackra para contrarrestarlo.

El pelinegro mayor se acercaba lentamente a su hermano, tociendo sangre y perdiendo el poder del Susanoo con cada paso que daba.

– Escúchame bien Sasuke, no todo es lo que parece. Cuídate de aquellos que quieran engañarte y usarte. Busca las guaridas Uchihas. Revísalas, estoy seguro que allí encontrarás lo que necesitas para ver la luz.

Sasuke estaba atónito por las palabras de su hermano. No entendía cómo podía estar de pie aún y sus palabras lo confundieron más.

– No entiendo a qué te refieres. Si vas a matarme, ¿por qué me dices esto?

– Sasuke – Itachi sonrió; estaba sólo a dos pasos de él – Valora lo que tienes y no dejes que la felicidad se escape de tus manos. Recuerda mis palabras, porque no habrá una próxima vez – dicho esto, golpeó la frente de su hermano con dos dedos como lo hacía cuando eran pequeños y luego cayó al suelo ya sin un atisbo de vida.

Su aniki había muerto. Consiguió cumplir su objetivo al fin. No más pesadillas en las noches, no más remordimiento por no haber podido hacer nada por su familia. Entonces... ¿por qué se sentía pésimo, vacío?, ¿por qué le dolía el pecho? No pudo aguantar más y cayó rendido, perdiendo la conciencia.

Una figura que había presenciado escondida entre las sombras toda la lucha, se acercó a los hermanos y se los llevó antes de que alguien más los encontrara.