Will se despertó con un terrible dolor en el estómago, dormir con el cuerpo hacia abajo no había sido tan buena idea. Miró a su alrededor tratando de encontrar a alguno de los gemelos, pero no había nadie en el cuarto. Era un demonio, ni siquiera tenía que dormir o comer; pero físicamente podía hacerlo; tampoco era débil para necesitar un descanso, pero al parecer, cualquier cosa era mejor que estar despierto e imaginar cuantas cosas podría pedirle el castaño. Robar un banco, patear una abuelita o peor aún; condenarlo a lucir como un adolescente el resto de su vida.

Si tan solo no estuviera agradecido por haberlo invocado, pensó que nadie se acordaría de él.

La puerta se abrió y el responsable de su estancia entró al cuarto, no hizo falta fingir estar dormido, simplemente se sentó en el piso y el más alto hizo lo mismo.

—Will…— su tono parecía ser calmado y tranquilo, mucho más relajado que el día anterior — Me siento afortunado de saber parte de los secretos de Gravity Falls, sin embargo, no soy el único que entiende estos fenómenos. Bud Pines. Él tiene otro diario, y no me preguntes como se eso.

— ¿Quieres que te acompañe a p-pedírselo?

—No, quiero que lo hagas.

— ¿Qué? ¡Pero yo ni siquiera lo conozco! ¿Cómo se lo voy a pedir?

—No se lo vas a pedir, se lo vas a quitar. Eres un demonio, si puedes entrar a la mente de los demás entonces seguro puedes traerme el libro.

— ¿Vendrás conmigo?

—Yo no pero Mabel si, dice que va a tratar de salir con el rarito ese pero; no me interesa.

— ¿Quién?

—No vale la pena, es un idiota. Ahora alístate que con esa ropa de jardín de infante no puedes salir.

Dipper se levantó se dirigió al tocador y del cajón donde planeaba dormir Will sacó un par de prendas. Una camisa de vestir color azul cielo, un suéter de cuello V color azul marino y un pantalón negro.

—Sólo tengo ropa azul.

—No es molestia, a mí me gusta el color azul…

El más bajo de estatura comenzó a quitarse la ropa enfrente del otro, pues los cuerpos humanos eran todos iguales después de todo.

— ¡Conmigo aquí no! Al menos ten un poco de decencia.

— ¿Qué? ¿Ahora que hice? Ustedes son tan raros.

Dipper le miró algo tenso, rodando los ojos y saliendo de la habitación porque, era verdad, no tenía nada de malo ya que los dos eran hombres; pero al ver su espalda tatuada con varios signos inentendibles sintió como si aquello estuviera mal, y no es porque él tuviera 16 y él 14; simplemente era un sentimiento extraño.

—Y apúrate, ya bastante tiempo perdimos hablando.

De la habitación salió Will vestido con el ¨uniforme¨ que le habían proporcionado. Le quedaba un poco grande el suéter, porqué Dipper era más alto y él un poco más delgado.

—No tengo tu tiempo nerd. Mi nene me espera en su cabaña y se me hace tarde para ir a visitarlo. Al menos hoy no te ves tan tonto.

—Mabel, no vuelvas si no traen el diario.

— ¡Olvidado! Eso díselo a él, a mí no me importa lo que hagas.

Dipper miró al chico, quien lucía nervioso por salir de ahí. Suspiro siendo ese su despido y se metió a su habitación.

— ¿Qué estás mirando? No te voy a llevar cargando. Vámonos.

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Tocaron el timbre de la cabaña y quien abrió la puerta fue Pacifica, cantando algo alegre que recién había visto en la tele.

—Oh, hola Mabel ¿Vienes a salir conmigo?

—Contigo jamás. En realidad, vengo a ver a tu hermano. Dile que estoy aquí.

—Claro… pasa si quieres…

—¿A esta casa? No gracias.

La chica se encogió de hombros y se metió a la casa en búsqueda de Gideon, mientras que Mabel se quedó en el marco de la puerta revisándose las uñas para asegurarse de que estuvieran perfectas si acaso el albino llegaba a tomarla de la mano.

—M-Mabel… busque al Sr. Gleeful en la cabaña que me dijeron, pero solo hay una chica malhumorada que me regañó por preguntar demasiado.

— ¿Qué estás haciendo aquí? Te dije que no me importa los asuntos que trae Dipper en la cabeza, no arruines mi cita.

— ¿Cita?

Will sonrió ligeramente mirando detrás del hombro de Mabel, un joven albino más bajo de estatura que él acababa de salir de la casa algo inquieto. Ni siquiera traía zapatos. Más le impresionó la reacción de Mabel, un ligero temblor que dilató sus pupilas mientras su rostro se tornaba rosado.

— ¡Gideon! Por favor, acepta salir a una cita conmigo, últimamente no he dejado de pensar en ti.

Él la miró con un dejo de extrañeza, especialmente cuando había escuchado como le había hablado a su media hermana. Realmente no quería salir con ella, pero no quería ser grosero. Giró un poco su cabeza para ver al amigo de su ¨admiradora¨ ¿Acaso era una broma?

—Iré contigo si Pacifica va con tu amigo.

Ninguno de los tres presentes supo lo que acababa de pasar.

— ¿Esa es tu condición? ¡Claro! Su nombre es Will.

— ¿Mucho gusto? Iré por Pacífica.

El propietario entró a la casa y Mabel miró con odio el gesto de preocupación que el otro tenía. Parecía haber dormido en un hospital abandonado.

— ¡Espero que estés feliz!

— ¿Por qué habría de estar feliz? Si voy contigo Dipper me matara por no buscar el diario.

—Si arruinas esto te juro que desearás que sea Dipper quien te mate.

—Perdón…

— ¡Aún no has hecho nada, no te disculpes!

—Ni siquiera sé porque lo está buscando, yo sé muchas cosas yo puedo ayudarle y…

—¡Mabel! — la rubia saltó hacia ella empapándola con un abrazo —¡Si quisiste salir conmigo! No sabes lo feliz que soy.

—De hecho tú sales con él.

—Hola, soy Will.

—Oh, hola Will.

La chica con un dejo de tristeza se alejó de la castaña, mientras esta se sacudía para plancharse el vestido nuevamente. Gideon suspiro, Will sonría forzadamente. La tarde iba a ser difícil.

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—Corran, ¡corran más rápido!

— ¡Eso intento!

— ¿Dónde está Gideon?

— ¿Gideon? ¡Cielos, no viene con nosotros!

Los tres se detuvieron en seco y se giraron para efectivamente oír los gritos del faltante. Disculpen la narración, a esta altura habían sido perseguidos por un grifo gigante que salió de una cueva bajo la tierra que accidentalmente habían pisado; si bien Will pudo sacarlos todos de ahí en un instante, la amenaza de Mabel fue muy clara, y si esos niños descubrían que él era un demonio seguramente la ¨cita¨ se arruinaría.

Así que allí se encontraban ellos, huyendo a toda prisa de la bestia, acabándose de enterar de que uno de ellos se había quedado atrás. Pero no era porque su condición física le impidiera seguir corriendo, sino que la idea de buscar como detenerlo en el diario funcionó. Bastaba con acariciarle debajo del pico para que el ave-león se calmara; suerte tendrían si este se marchaba, solo que era un tanto difícil acercarse sin que sus patas en forma de garra trataran de rasgarle el pecho.

— ¡Tenemos que ayudarle!

Chilló Pacifica al darse cuenta del plan del albino. Mabel flipó al ver el diario en manos de su amado, agradeciendo que Dipper no estuviera ahí para lanzarse a él y golpearlo brutalmente hasta forzarlo a soltar el libro. O peor aún, Dipper solía ser muy agresivo.

Por desgracia ella tampoco llevaba su medallón mágico, no creyó que fuera necesario para una cita, además de que la usaba para su show únicamente. Will la volteó a ver con la misma cara de asombro y con un dejo de alegría.

—Terminemos con esto de una vez.

Mabel se remango las mangas de su chamarra y se acercó al incontrolable mostro, se veía salvaje; pero ella era una Gleeful y su querido futuro marido estaba atrapado debajo de las garras delanteras de esa cosa, listo para recibir un picotazo; Pacifica intentaba subirse a su lomo para distraerlo, pero no aun así no cedía.

Un puñetazo por parte de la chica y el ave trató de abalanzarse sobre ella, Gideon salió corriendo de sus garras y Will logró acariciar debajo del pico del animal; efectivamente se calmó y luego de que Pacifica se bajara emprendió el vuelo hacia la nada del cielo casi nocturno.

—¡Wow Mabel eso estuvo increíble! — una vez más, Pacifica la abrazó energéticamente, y esta vez ella se sintió más libre de empujarla un tanto — Eres genial.

—Vaya, creo que te juzgué mal, gracias por salvarme.

La castaña abrió los ojos como platos, ese había sido Gideon, dándole una oportunidad para volver a verse después. Incluso Will se notaba un poco menos preocupado. (Porque su naturaleza no le permitía estar feliz)

—Será mejor que nos vayamos cada quien a nuestra casa, está comenzando a obscurecer,

— ¡Me divertí mucho hoy Pacifica! Deberíamos de salir un día nosotras solas.

—Sí… después. Vámonos Will.

— ¡Hasta luego chicos!

Despidiéndose y tomando caminos diferentes Mabel y Will no tuvieron más remedio que platicar. Después de todo, Mabel no iba tan al borde de lo misterioso como su hermano, ella era más ¨delicada¨ para eso; y aunque no le importara tanto saber absolutamente todos los misterios del universo, el poder infinito del que su gemelo tanto hablaba no le vendría para nada mal. Pero para eso tenían que juntar todas las pistas necesarias, y los diarios contenían la respuesta a eso.

—Que lastima que no logramos conseguir el diario. Dipper te desintegrará. ¿Sabes?

—No necesariamente — de su gran suéter saco el libro que alguna vez estuvo en las manos de Gideon y lo volvió a guardar —No creerás que lo traje conmigo.

—Hey… ¡buena esa! ¿Pero Gideon no se dará cuenta de que le falta algo?

—No porque le puse un pedazo de tronco para simular el peso, cuando llegue a su casa y se entere, no sabrá donde lo perdió.

—Y luego dices que no eres malo.

—Pues… lo siento por él, quisiera disculparme, pero sé que a Dipper no le gustará saber eso.

— ¿Saber qué?

El aludido estaba en el porche de la casa, contemplando la calle vacía que pronto albergó las figuras de su hermana y su ahora esclavo. Se encontraba cruzado de brazos y con un semblante como amigable.

— ¡N-Nada! Ese chico Gideon tenía uno de estos, y yo lo traje para ti.

—Ya, está en tus manos el libro, no te atrevas a tocarle un pelo a tu futuro cuñado.

Mabel pasó de largo dejándolos a ambos en el jardín, y también siendo ignorada a nivel nacional. Dipper tomo el diario fascinado, riéndose porque creyó que Will era un torpe y no cumpliría su misión, pero su alegría no fue tanta al descubrir que en la portada del libro había un ¨3¨

—Tres… Este no es el diario de Bud, no creo que se lo hubiera prestado; además, según yo eran solo dos. ¿Significa que hay otro?

—Bueno Dipper, nuestro trato era este, así que hoy mismo regreso al…

— ¡NO! Tú vas a estar aquí hasta que yo quiera. No vas a ir a ningún sitio a menos de que tenga los 3 diarios en mi poder. ¡Qué no lo ves! Ahora todo empieza a tener sentido.

Will sintió un escalofrió recorrer su cuerpo al oír esas palabras, al parecer no iba a ser tan fácil librarse de esos gemelos. A penas se dio cuenta de que Dipper le había tomado de los hombros para zarandearlo unos segundos, sonriendo por primera vez desde que lo vio en el bosque.

¿Acaso estaba emocionado?

—Entonces… ¿hice bien mí trabajo?

Dipper lo soltó retomando su pose seria y su gesto vacío.

—Solo cumpliste mi orden, eso no impresiona.

Enseguida se metió a la casa azotando la puerta al entrar. Will reaccionó a tiempo y corrió detrás de él, dando golpecitos en la puerta porque sabía que nadie subía tan rápido.

— ¿Dipper me vas a dejar afuera?

—…

—Puedo transformarme otra vez, y regresar en la mañana como humano.

La puerta se abrió de golpe.

—Al piso. ¡AHORA!

El menor pasó con la cabeza agachada sabiendo que seguramente esa noche también la pasaría incomoda. Podía escapar, pero las palabras de Dipper realmente le afectaron. Quería que viera que sí era un demonio fuerte, que podía hacer las cosas bien y que podía incluso impresionarlo.

Quería ver esa sonrisa otra vez.

—¿Me vas a oír o no?

—¡Disculpa! Me distraje…

—Mañana iras a la cabaña de Bud, me traerás el primer diario y lo harás sin que nadie te note. No puedo creer que esos idiotas hayan tenido dos todo este tiempo.

—Dipper, no sé tú plan todavía, pero estoy seguro de que puedo ayudarte, yo sé muchas cosas; solo dame una oportunidad.

—No puedo confiar en un demonio, menos en uno que tiene aspecto de niño chaparro.

Will frunció el ceño, vaya escusa más tonta. Al menos había conseguido hablar con él un poco más que el día anterior.

—Sabes que eso no fue mi culpa, tú fuiste el que interrumpió mi transformación en humano.

—De nada. Ahora no quiero oír ni un solo maullido tuyo.

—…

—…

—… buenas noches, Dipper.

— ¡Te dije que te callaras!

Dipper le arrojó una almohada a la cara el menor, quien solo la tomó sin poder preguntarle si quería que se la devolviera, pero como el mayor no emitió ningún sonido tuvo la libertad de al menos usarla para apoyar su cabeza. Menudo día más largo.

Y este día con nuestros chicos dormidos terminó, y que Dipper con chantajes a su esclavo Will engañó. Tal parece que el amor a Mabel finalmente dominó.

Lo siguiente no lo tienen que leer si quieren así que nos vemos despúes!

Notas: e-e Para aquellos que se preguntan el por qué descontinúe GFE4D, (Aparte de que el plot que tenía planeado se desmoronó gracias a los nuevos (fabolusos por cierto) capitulos) Fue por qué un usuario reporto mi historia. Esta Siletek no me agrada para nada, pero en parte tiene razón, mi idea era buena pero la verdad no me esforcé. Así como el último capítulo y la nueva historia (y en verdad, otras historias que tenía antes) puedo escribir con mejor calidad; pero por algo dicen que el flojo paga doble y bueno, que se le va a hacer. Acerca de lo del plot, ese ya es mi asunto, y me pareció bastante ofensivo que se expresara tan mal de él; si no le gustó la historia simplemente pudo dejar de leerla y ya, no tenía por qué armarme un circo. Sin embargo la continué después de eso gracias a ustedes y a una amiga que me ayudo; estoy pensando hacer un tipo de ¨Re-sumisión¨ pero eso tardará al menos un poco. Gracias por entender.