Ran tenía una extraña sensación, cómo si alguien la estuviera observando.

¿Pero quien podría atreverse a meterse en ese bosque tan alejado?

No se arrepentía por haber aceptado la invitación de Sonoko, le había servido para alejar por un momento a Shinichi de su cabeza.

No pudo no evitar sonreír mientras los débiles rayos del sol del atardecer le acariciaban el rostro.

Definitivamente su "ex" mejor amigo, no le arruinaría ese bonito día.

Ahora se encontraban jugando al tenis en unas canchas cercanas a la casa, Sonoko estaba en busca de unos guapos estudiantes universitarios que según le habían comentando estaban buscando nuevas compañias.

Prácticamente la había obligado a usar un diminuto traje, que no hacían más que mostrar su esbelto cuerpo y pronunciar más sus curvas.

Si Shinichi la viera así…

− ¡Ahí va, Ran! − para su sorpresa, la pelota se le escapó del alcance y se salió de la cancha −. ¡No me digas que estás todavía pensando en Kudo! ¡Ve, rápido a buscarla!

− Eh… Sonoko. Para la próxima, avísame.

− Pero si tu eres la distraída.

Resignada, Ran salió del predio. Por lo que había alcanzado a ver, la pelota había rebotado por entre unos arbustos.

Se alejó unos metros más, adentrándose en el bosque.

− Esta Sonoko… Me pregunto dónde habrá caído….

− ¿Acaso esto es lo que se perdió, cariño?

Ran no pudo evitar soltar un pequeño grito, asustada.

De entre los árboles, estaba saliendo un chico, sosteniendo su pelota-

Enseguida le pareció de lo más sospechoso, tal vez era él quien la estaba observando. Además ¿De donde había salido?

Se fue acercando lentamente, y ella aprovecho para ponerse en guardia, en caso de que tuviera que defenderse.

Tal vez era uno de los universitarios de los que había hablado tanto Sonoko….

Pero sus ojos negros , que brillaron más al observarla detenidamente de arriba abajo descaradamente , la hicieron desconfiar más.

− Lo siento si te asuste. Pero ¿Qué hace una bella chica como tú, en un lugar como este? ¿Estás en busca de algo de diversión? − le guiñó el ojo en un gesto sugerente, lo que asustó aún más a Ran.

− Oye, lo lamento. No se quien eres. No tengo por qué contestarte. Mi amiga me esta esperando y sino me aparezco empezará a sospechar. − le tendió la mano para que le diera la pelota y ese fue su error.

− Pues yo no me lo creo. No creo que note su ausencia, por un tiempo − antes de que pudiera darse cuenta, tironeó de ella y la obligó a adentrarse en el bosque −. No estarías vestida de esa forma, por estos lados si fueras realmente tan inocente.

En cuanto a Ran se le ocurrió gritar, él la arrastró contra un árbol y le tapó la boca con una mano.

Ella apartó el rostro en cuanto vio sus intenciones de besarla, intentó safarze, pero el tipo sabía defenderse porque ninguna de sus patadas logró herirlo.

Cuando vio que ella no pensaba quedarse quieta, finalmente la tumbó de un golpe en el rostro.

− Si que eres difícil... sólo te estaba proponiendo algo de diversión..

Ran, más asustada que antes, con el rostro doliéndole y comenzando a hincharse se intentó incorporar y se giró a observarlo.

No sabía quién era ese tipo, pero había echo bien en desconfiar de él.

Pero aún no veía como podría salir de ahí tan fácil. Estaba sola….

Se alegró al pensar que por lo menos no había sido Sonoko quien se había metido en esa situación..

Si Shinichi estuviera ahí…

Si no hubiera sido tan estúpidamente celosa y orgullosa, podría haber estado en ese momento en su casa o en la de él, ambos plácidamente leyendo algo de la biblioteca, o viendo una película; como hacían cada fin de semana.

No llegó a levantarse porque sintió un fuerte dolor en el tobillo.

Maldición, desde comienzos de la semana le había comenzado a doler por el gran entrenamiento que se había obligado a hacer para descargar un poco sus preocupaciones. Había sentido la molestia toda la semana, pero al parecer, ahora había llegado a su límite.

Si Shinichi hubiera estado con ella, se hubiera dado cuenta enseguida de su molestia y la habría obligado a que descansara….

Shinichi….

Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro….

El desconocido, aprovechó la ocasión para levantarla de un tirón. Ella se preparó para un nuevo golpe cuando repentinamente cayó al suelo de nuevo.

El tipo, la había soltado.

Ran volvió a abrir los ojos sorprendida, y más lágrimas, ( esta vez de alivio) brotaron.

− Shinichi…

Por supuesto que era él.

¿Quién más podría haber derribado al deslincuente de esa manera con tan solo una pelota de fútbol?

Lo vio aparecer más claramente entre los árboles, y no pudo evitar asustarse, ante su mirada colérica.

Por suerte, no era dirigida, sino al chico desmayado a sus pies.

− Shinichi…. ¿Qué…. Qué haces aquí? − cómo pudo intentó levantarse pero el dolor la obligó a lanzar un quejido.

Él finalmente fijó su atención en ella, pero su mirada no cambio.

− Tú.. IDIOTA.. ¿CÓMO TE ATREVISTE A METERTE TÚ SOLA EN EL BOSQUE? ¿SABES LO QUE PODRÍA HABERTE PASADO?

Ran no pudo evitar encogerse antes sus gritos. Aunque sabía que no era su culpa, no pudo evitar que más lagrimas cayeran por su rostro.

− Yo… lo siento. Lo siento tanto….

Shinichi no tardó en canalizar su repentina ira, por supuesto que ella no tenía nada por lo que disculparse.

Suspiró, se acercó hacia ella y se agachó a su altura. Le corrió con ternura el cabello del rostro.

No pudo evitar hacer una mueca de disgusto, cuando notó la hinchazón de su lado izquierdo.

− Sh… Ran. Tranquila, ya estoy aquí − al fin la abrazó, fuerte, cómo había estado esperando desde hacía tiempo −. Yo soy el que lamenta haberte asustado − apoyó su cabeza sobre el pelo de ella −. No tienes nada por lo que disculparte. Ojala hubiera llegado antes, no sabes el susto que me dio, cuando Sonoko me dijo que habías desaparecido.

Ran finalmente se desahogó contra su pecho. Le rodeó la cintura con los brazos, con fuerza, como si eso la acercara aún más.

Era tan cálido…

Shinichi sólo la sostuvo, intentando él también tranquilizarse a su vez.

El susto que se había llevado, no lo olvidaría tan fácil.

Pasaron unos minutos, antes de que volvieran a hablar.

− ¿Estas mejor?

Ella levantó a regañadientes el rostro y lo miró.

− Sí.. yo… ¿qué estas haciendo aquí?.. ¿cómo…?

− ¡Ran! ¡Shinichi! ¡Qué bueno que al fin los encontramos! ¿Qué es lo que sucedió aquí?

Sonoko había llegado para arruinarles el momento. No pudo evitar lanzar un grito al ver al atacante aún inconsciente al lado de ellos.

Ran se apartó un poco para verla, y vio con alivio que no estaba sola. Un policía la acompañaba.

Shinichi también se dio la vuelta y les explicó toda la situación y el oficial no tardó en arrestar y llevarse al delincuente

Sonoko, al comprender que a su amiga no le había pasado nada demasiado grave, finalmente sonrió aliviada, a la vez que las lágrimas no paraban de salir de sus ojos. Se abalanzó sobre su amiga, aún en el piso y la abrazó apartando a Shinichi de un empujón.

A él por supuesto que no les gusto nada.

− Me alegró tanto de que estés bien, Ran. Te quiero amiga, no sé que habría pasado si te hubiera pasado algo. Todo esto fue mi culpa….

Ran, por su parte le dio torpes palmadas en la espalda.

− No te preocupes amiga, estoy bien. Por favor, no llores.

− Oigan, ya basta. Ran ¿cómo puedes estar consolando a Sonoko si ella no es la que esta herida? − Shinichi se estaba comenzando a impacientar.

− Oye, no tienes por qué ser tan grosero…

− No, no tiene razón Ran. Mira como está tu rostro. Tenemos que volver rápido a casa para curarte y…

− No creo que eso sea posible…

Antes de que ambas pudieran reaccionar, Shinichi se acercó y tomó en brazos a Ran.

Ella sintió cómo la apretaba fuerte contra su pecho y no pudo evitar sonrojarse.

− Lo lamento Sonoko, pero tendrás que volver a la casa sola. Este fin de semana, Ran es mía… − un leve sonrojo apareció en su rostro, pero eso no disminuyó su determinación.

− Oye ¿de que éstas hablando? Yo no soy nada tuya, ¿recuerdas? Suéltamente…. ¡Sonoko! − intentó soltarse, pero sus intentos fueron en vano.

Pero su amiga ahora se encontraba sonriendo de oreja a oreja

− De acuerdo. Te dejaré que cuides de MI amiga, pero si le llegas hacer sufrir, la pagarás caro, Kudo − divertida se dio la vuelta −. Nos vemos el domingo, Ran y espero que me cuentes todos los detalles.

Ambos la vieron como tarareando se dirigía hacia la casa, uno de sus custodios había aparecido, al parecer para esperarla.

Ran no se había dado cuenta de que se había metido tanto entre los árboles. Pensando en eso, no se dio cuenta del momento en que Shinichi comenzó a adentrarse más en la espesura.

− Hey ¿qué te piensas que estás haciendo?

Shinichi bajó la vista y la miró también sonriendo.

− ¿Pues que crees? Te estoy secuestrando, y más vale que no te resistas.

Antes de que ella pudiera protestar la levantó más, y la colgó por encima de uno de sus hombros.

No pudo evitar lanzar una carcajada, antes sus replicas. No iba a dejarla ir, no tan fácilmente.

Ella iba a ser suya, para siempre


Proximo cap ... xD