Capítulo 2: Ahora si, ponies

Cuando caí en el "nuevo mundo", me di un cabezazo con la silla de la sala que también había sido transportado antes.

-... ¡ay, que pendejo!- grité mientras me tocaba la cabeza.

Cuando abrí los ojos ví que estaba parado sobre un suelo adoquinado con bloques de piedra, parecian tener como mil años. Observé que estaba rodeado por pinos con hojas marchitas. Al frente estaba, al parecer, un camino no atravezado por siglos, lleno de arbustos, ramas y algunas estructuras de hormigón.

Me quedé sentado un rato como si esperase que pasara algo, al final me levanté. Todo a mi alrededor parecía tan... Limpio. No habia hojas secas en el suelo, ni tampoco ramas. el cielo era mas azul que en mi mundo. El aire se sentía más fresco y todo parecía mas simple, sin muchos detalles, contrastando con las arrugas de mis ropas y lineas de la piel. Las montañas estaban hacía el este, y eran de un color amatista. Eran donde quería llegar.

Estaba más nervioso que emocionado.

Atravecé el hacia el camino, siempre con la botella en la mano, por si acaso. Pasé al lado de un pedestal, lo miré con mucho interés, tenian unos relieves que representavan criaturas mitológicas, como unicornios, pegasos y una extraña combinacion de estos dos. Saqué mi celular y fotografié cada detalle. El camino me llevó hacia una cuesta, subí hasta no se cuanto. El camino se cortaba por otro que lo cruzaba, al parecer, más transitado. Tomé el camino hacía la derecha que era el subía hacia una montaña. Desde ahi podría ver mejor en donde estaba y hacer un mapa mental del lugar. Por donde caminaba estaba lleno de pisadas de caballo , aunque, el camino era mas estrecho como para que pasara un animal hací de grande.

Pero eso no lo pensé en ese momento, pensé en el tipo de personas que habría en este universo ¿serian humanos o seres que evolucionaron a algo lo suficentemente inteligente como para montar caballos, contruir caminos y estructuras? luego pensé en la posibilidad de que volví en la misma epoca de cuando el viejo arbol era joven y eso me emocionó y me preocupó por razones obvias.

Los arboles empezaban a ser menos cuando más subía, hasta una parte de la montaña en donde era un terreno más plano. A mi derecha estaba la punta de la montaña , el camino giraba hacia la derecha. Desde esta parte aun no podia ver nada porque los arboles tapaban el paisaje, por lo que, seguí el camino hacía la derecha.

Llegué y vi que al frente caía una hermosa cascada, y lo que creí que era un arcoiris creado por las gotas de la misma, era en realidad un MALDITO ARCOIRIS LIQUÍDO.

En mis pensamientos intenté de darle sentido a como eso podía ser posible.

-El "agua" se divide en distintos colores y no se mezcla... ¿trampa para turistas? ¿A que sabrá?-

Muy interesante, pero me interesaba más la geografia de este mundo. Me acerqué a la orilla del precipicio. Abajo se extendia un mundo de fantasía en donde lo que más reinaban eran praderas y bosques; en el medio se elevaba una montaña picuda más alta que las que la rodeaban; en la mitad de la misma, al lado se sostenía una ciudad con cúpulas de oro, y paredes de marmol, creo. Había más detalles, pero estaba demasiado lejos como para distingirlos.

Abajo, un poco al oeste, había un pequeño pueblo al lado de un rio, casi rodeado de plantanciones. Los tejados de las casas eran de paja. El lugar tenía las caracteristicas de un pueblo de la edad media. En sus calles se movian unos seres pequeños y coloridos.

-"Por qué..."-pensé -"¿¡por que todo parece tan infantil!?"

Cuando dije que este mundo parecía un mundo de fantasía no me referia a lugares como la Tierra Media de el "Señor de los anillos" o Azeroth de "World of warcraft". Sino como un escenario para un serie infantil, como mi pequeño poni (odiaba cuando mi hermana veía ese bodrio). Pero eso no afectó la emoción con la que entré a este mundo.

Ví en el cielo despejado a otros seres igual de coloridos, volando hacía la ciudad de la montaña o hacía el pueblo.

Pensé dirgirme primero al pueblo, porque era el lugar más cercano. No entraría en el, obviamente, solo sacaría una cuantas fotos con el movil y volvería por donde caí, abriría un portal y a casa.

Después de sacar muchas fotos al paisaje, retomé el camino mas transitado y me dirigí al pueblo.

En el camino, no quería encontrarme con ninguno de los habitantes de este mundo sin antes ver como se comportaban, por lo que me adentré en el bosque sin alejarme del camino cuando escuchaba los galopeos de unos caballos.

En mi caminata hacía el pueblo me pregunté como serían los habitantes. ¿serían tranquilos? ¿serían algo parecido a los humanos? obviamente no hablariamos el mismo idioma.

Después de media hora de caminata, salí del bosque para entra en la plantacion de manzanas que ví desde arriba. La mayoría de las manzanas eran perfectamente rojas, saqué una y le dí un mordisco. Si que eran deliciosas y jugosas.

La luz se filtraba de las hoja de los arboles, dándole un aspecto mágico. Comer una deliciosa manzana mientros camino por este paisaje era genial. Me sentía tan feliz.

Caminé por los manzanos hasta vislumbrar un camino cercado a los lados por tablones de madera. Como aún no quería andar por caminos, fui llendo cerca de este para ver si me llevaba hacía el pueblo.

Aquí comienza lo divertido, lo que retrasó mi regreso a la Tierra, lo que hizo que me dieran por desaparecido cinco meses y me llevó a cuestionar la realidad casi todos los días durante diez meses.

Vi en uno de los árboles una manzana más grande que las otras, y como tenía en mi mano izquierda otra manzana, extendí la mano derecha, la que tenía el frasco, mi única manera de volver a mi mundo, para arrancar la maldita fruta del arbol. No se por qué abrí demasiado la mano, supongo que por mi deseo de querer más de lo que ya tenía. El frasco escapó de mis manos, calló al suelo y rodó por el suelo hasta el quedar en mitad del camino.

Alarmado, y con una de las manzanas en la boca, corrí para tomar el frasco y comprobar de que no se haya agrietado. No le pasó nada.

Estaba a punto de entrar de nuevo entre los arboles cuando escuche la exclamación de una voz femenina detrás mío. Ahí me cagé, conocería a los habitantes de este mundo más pronto de lo que quería. Me dí la vuelta, esperando ver algo parecido a un humano.

Me decepsioné y horroricé al ver que delante mio había dos "ponies", con cabezas más grandes que sus cuerpos. Una era de color naranja con una crín rubía y un sombrero de vaquero; la otra, de color blanco, con una crín de color violeta. Los dos tenian ojos muy grandes y expresivos, como una caricatura, lo que me perturbó.

Por la impresión se me calló la manzana que tenía en la boca y también el frasco. No me podía mover, no sabía en qué pensar.

La poni naranja movió la cabeza para salir de la estupefacción. Se acercó a paso decisivo, con seño fruncido, como si se se estuviera por enfrentar a un monstruo para protejer a su compañera de al lado. Abrío la boca y dijo:

-¡Quién eres tu! ¿¡viniste a robar mis manzanas!?-

Di un paso atras, no sabía que hacer, si quedarme o salir corriendo. Esto era tan pavoroso. Era como ver a un espectro y saber que este te acosará para torturarte psicológicamente, hasta que este desida llevarte a su mundo de tinieblas. Eso era lo sentía.

Una sonrisa se formó en mi cara, era llorar o reir, ¿como era posible eso? ¡no hay manera de que las cosas sean así, no es natural! ¿¡será acaso estos ponies solo son una apariencia para que bajara la guardia!? ¡Y LO QUE ESTÉ ADENTRO DE ESOS DISFRACES SEA UN SER MALIGNO Y ESTE MUNDO, EN APARIENCIA INFANTIL, EL MISMÍSIMO INFIERNO! Bueno, eso era más razonable para mi.

-¿¡Applejack, sabes que es esa cosa!?- exclamó la pony blanca.

-¡no, pero..!

Di la vuelta y me interné en la plantación de manzanas. Cuando hablaron de nuevo me di cuenta de que no lo había imaginado. Una de las ponies me empezó a perseguir, gritando algo, pero yo gané la carrera. Hubiera corrido aun sin piernas.

Mientras huía, sentí que estaba corriendo atravezando un pasillo con las paredes pintadas de los manzanos, todos iguales. No se cuantos minutos pasaron, pero el sol ya se estaba poniendo atras de las montañas. Me paré y me tiré al piso, casi no podia respirar, exhalaba fuertemente. Me había perdido en ese laberinto de manzanas. Otro sentimiento de alarma me llegó, Palmeé mis bolsillos para saber si estaba el frasco.

-Ay-dije. Un frio recorrió mi cuerpo, no estaba el jodido frasco.

Lo solté en mi encuentro con esas dos ponies, y en la persecución di varios zigzags para perderlas por lo que no se donde esta el camino. Ademas, puede que una de ellas lo hubiera recogido. Y estaba muy cansado como para siquiera seguir caminando.

-Diós... por qué, ¡que imbécil! ¿por qué entré?- Sollozé, esto era peor cuando mi me detuvieron cuando robé una papas en un supermercado con Ismaél, infinitamente peor.

Tenía hambre y sed de tanto correr, pero estaba tan paranoide que no quería ni dar un mordisco a nínguna de las manzanas que estaban arriba de mi cabeza. No quería arriesgarme a envenenarme o algo.

Adelante, arriba estaba un granero de color rosado con esquinas blancas, rodeada de otras plantaciones aparte de manzanas, y gallineros. Al costado había, al parecer un almacén. Me sequé las lagrimas.

-"Parece que es aquí dónde vive la poni naranja"- pensé " no debería olcultarme ahí... Pero tampoco me tranquiliza este bosque de manzanas"

No se veia a nadie, pero dentro de la casa ya estaban prendida la luces, por lo que rodeé la casa, caminando en puntillas y agachado ingresé en el almacén.

Dentro, estaba desparramado un montón de basura de agricultor. Me escondí detrás de una apilacion de heno.

Pensaría en que hacer luego, ahora quería descansar, me acosté en el piso y cerré los ojos.