°°°°°°°°° LA HISTORIA NO ES MIA, ES UNA ADAPTACION PROMETO PONER EL NOMBRE DEL AUTOR Y EL NOMBRE ORIGINAL DE LA HISTORIA°°°°°°°°
°°°°°°° LOS PERSONAJES SON DE LA UNICA E INIGUALABLE STEPHANIE MEYER°°°°°°
Ella piensa que le ofreceré un ascenso como gerente, pero tengo otra clase de ascenso en mente. Cuando me ofrecen un ascenso especial con incremento en la paga que podría saldar mis deudas, no lo pienso dos veces antes de aceptarlo. Ser la asistente personal de un billonario no puede ser tan difícil, ¿o sí? Excepto que mi jefe no solo espera que le prepare café. Ignorando mi antecedente religioso, es como si cada día fuera un juego para ver que tanto puede presionar mis límites antes de que renuncie. Edward Cullen es un completo pervertido; un pervertido hombre pecaminoso con un cuerpo asombroso con el que le encanta tentarme. Estoy convencida de que él es el diablo encarnado. Me amenaza con despedirme si no obedezco todas sus órdenes. Me castiga por cosas que ninguna otra mujer soportaría en su sano juicio. Y a pesar de mí decisión de permanecer pura, comienzo a ceder. Una mujer puede soportar solo cierta cantidad de miradas sexys y susurros seductivos. Y cuando pone sus manos sobre mí... temo que mi alma está perdida. ¡Este es un romance de un solo tomo con un final feliz y SIN engaños!
CAPITULO 2
No puedo creer que de verdad estoy haciendo esto. Todo dentro de mí está diciendo. Todo dentro de mí me está diciendo que esto esta mal. Incluso mientras conducimos hacia la propiedad del señor Cullen. Puedo sentir las palabras queriendo salir de mis labios para decirle al conductor de la limosina que se detenga y se dé la vuelta, que me lleve a la casa, a la seguridad de mi departamento donde mi mama y todo lo que me es familiar me están esperando.
Esto… miro alrededor a los asientos de piel, y el mini bar adornando con líneas de vasos de champaña y el hoyo tallado en la pequeña mesa para la cubeta de hielo. Todo esto es extraño para mí.
La única razón por la que estoy aquí es porque Rosalie y Alice se pasaron el fin de semana entero convenciéndome de que esto era lo correcto. Incluso mi madre balbuceo su aprobación, la cual tenía más peso que todas las horas que Rosalie y Alice se la pasaron hablando combinadas. Estoy aquí porque eso me otorgara el dinero que necesitamos. Esto obtendrá el cuidado que mi madre necesita. Aunque no son tan religiosas como yo, Alice y Rose me dijeron que si este no fuera el plan de Dios, no estuviera sucediendo. Sea cual sea la razón, fui bendecida con esta oferta de trabajo. Debo tomarla y hacer todo lo que pueda para hacer que la vida de Edward sea más sencilla, para que así mi vida pueda ser sencilla.
Durante la semana, estaré en entrenamiento en la propiedad del señor Cullen. Alice y Rosalie se ofrecieron a cuidar de mi mama hasta que los cheques comiencen caer y pueda pagarles por su servicio. Debería funcionar bien ya que Rosalie está de descanso por incapacidad y Alice marca sus propias horas como estilista. Mi mama no debería de estar sola. Somos afortunadas de tener unas compañeras de cuarto y amigas tan maravillosas.
La vida me ha otorgado tantas bendiciones, pero cuando la limosina se detiene enfrente de una forjada puerta de hierro y miro por la ventana a la cresta de un león mientras la puerta se abre lentamente, me pregunto si esta es otra bendición. Hay tanto esplendor y desperdicio aquí. Más espacio y cosas que las que cualquier hombre podría necesitar. Se siente como que estoy entrando a una tierra de excesos.
Espero a que el conductor me lleve hasta la puerta, pero no lo hace.
Simplemente coloca mi maleta en la entrada, y yo tengo que cargarla por todo el caminito hasta la casa. Este lugar hace mucho más como un hotel que como una casa. El pasto esta podado con precisión. El exterior de la imponente estructura de dos pisos parece haber recibido recientemente una capa de pintura fresca. Hay un leve indicio de claro en la brisa, lo que debe significar que hay una piscina cerca.
Llego al pie de la puerta y mi mirada baila entre la aldaba y el timbre. Mi hábito de evitar las facilidades modernas me hace inclinarme por la aldaba, a pesar de que me doy cuenta de que la casa es tan grande que el señor Cullen probablemente no me escuchara golpear, si no está cerca de la puerta. No me sorprendería que no lo este, así que después de unos minutos de estar parada en silencio, termino tocando el timbre.
La puerta se abre, y respiro hondo conforme mis ojos aterrizan en mi jefe que hace como el director ejecutivo de una corporación multimillonaria en un traje que estoy segura que fue hecho a la medida de su cuerpo. Me enfoco en esa corta barba que tanto me ha fascinado. No ha crecido, lo que debe significar que el la mantiene a propósito en ese largo para darle ese aspecto sexy y un poco descuidado.
Santo cielo, realmente necesito superar lo guapo que es. ¿Cómo podría esperar hacer mi trabajo eficientemente si soy un manojo de nervios a su alrededor todo el tiempo?
_bienvenida a mi casa, Isabella. Pasa. _Se hace a un lado.
Por medio segundo, espero a que se ofrezca a llevar mi maleta. Cuando no lo hace, rápidamente comienzo a moverme.
El interior de la mansión es tan lujosa como yo lo esperaba. Pinturas invaluables adornan las paredes, la mayoría con escenas históricas. Algunas son tan grandes que no tengo idea como es que le hicieron para introducirlas a menos que no las hubieran enmarcado hasta que estuvieran dentro del edificio. Hay esculturas de metal y de mármol en las esquinas y en los pequeños nichos tallados en las pareces, hay figuras de personas como si las hubieran inmortalizado mientras bailaban. Los pisos en todos los espacios están hechos de madera dura oscura, mientras que el piso de la cocina y los baños son de un mármol moteado oscuro. Todo el lugar tiene un ambiente misteriosamente oscuro, aunque creo que todo es más imaginario que real. Hay muchas luces y las paredes pintadas de un blanco que hace que los espacios luzcan más grandes de lo que son en realidad.
El señor Cullen me lleva a una habitación que luce como si alguna vez le hubiera pertenecido a un taxidermista. Hay varias cabezas de animales montadas en las paredes. Venados y varracos y alces. Hay una alfombra de piel de oso en el suelo enfrente de un escritorio desmadejado que tiene un lince de cuerpo completo colocado descansando sobre este. Al lado de una chimenea, un lobo y un coyote están parados como guardianes.
El señor Cullen mide mi reacción ante la habitación. Me quedo mirando todo dentro de esta en asombro, bajando mi maleta y caminando hasta el lince para pasar mis dedos sobre su pelaje.
_¿es esta su oficina?_ me volteo para preguntarle.
_No. _sacude la cabeza. _ era la oficina de mi padre. Honestamente no estaba seguro de si te ofendería o no. _se acerca a mi lado para acariciar el lince por en medio de las orejas.
_¿por qué me ofendería? _lo miro a la cara. Él está sonriendo afectuosamente hacia el animal.
El Señor Cullen respira hondo.
_muchas mujeres encontrarían esto mórbido.
_¿le gusta cazar?
_no particularmente. _baja la mano a su costado, y su expresión se oscurece ligeramente. _realmente no le veo el punto.
_creo que es algo más tradicional en estos días.
_te llevare a tu cuarto, y empezaremos a trabajar. _ se da la vuelta abruptamente, dirigiéndome a la puerta.
Lo sigo al segundo piso. No hay nada lujoso en la habitación en la que me coloca, pero si tiene su propio baño, lo cual es una gran recompensa. Nunca en mi vida no he tenido que compartir el baño con alguien. Ahora que lo pienso, nunca en mi vida no he compartido la habitación con mi madre. No estoy segura si me siento más sola o más liberada. Esta es una casa muy grande para solo dos personas. ¿O de verdad solo somos nosotros dos?.
_la oficina de su padre esta aquí. ¿Eso significa que él trabaja aquí? _pregunto curiosa.
_Él falleció. _hay un dejo de solemnidad en la voz del señor Cullen.
_oh. Lamento escuchar eso.
_este solía ser el hogar de mi familia. _sus ojos barrieron las paredes. _después de que mi padre falleciera, mi madre ya no quería vivir aquí, pero no se atrevió a vender el lugar. Cuando cumplí dieciocho, ella me lo regalo. He vivido aquí desde entonces.
Siento el deseo de estirarme y consolarlo, pero mantengo mi distancia. El me recuerda a un animal herido. Quieres ayudar pero probablemente es peligroso.
No estamos en un nivel lo suficiente personal para que yo cruce el limite espacial con él, tal como él lo hizo conmigo. Ciertamente, no estoy dispuesta a arriesgar mi trabajo por eso.
_Acomódate, y te veré en mi oficina para comenzar tu entrenamiento. Si recuerdas que habitación es ¿verdad? Este lugar es muy grande. _me otorga una sonrisa amistosa que tranquiliza mi mente.
_lo recuerdo. _asiento con la cabeza. _y no necesito tiempo para acomodarme. Estoy lista para empezar cuando usted lo este.
_bueno, entonces… _sonríe, pero hay algo detrás de su expresión que no puedo descifrar _dame unos minutos para acomodarme. ¿Qué te parece esto, te veré en mi oficina en quince minutos?
_de acuerdo.
EL señor Cullen se retira, y me siento sola con mis pensamientos, jugando con mis dedos mientras veo que pasan los minutos en el reloj de la pared. Ya comienzo a sentirme abrumada Su cocina lucia tan grande como la parte trasera de un restaurante. Cocinar sus primeras comidas va a ser como un juego de las escondidas para encontrar lo que necesito. Hay tantas habitaciones en esta casa, no estoy segura como es que él espera que las mantenga limpias a todas.
Estas pensando de más las cosas. Te acostumbraras a su cocina en poco tiempo, y con solo dos personas viviendo aquí, la casa no podría ponerse tan sucia. A menos que él tenga invitados o que organice una fiesta. Seguramente, un hombre como él hace muchas fiestas. Y probablemente, se esperará que tú los atiendas.
Respiro hondo.
Detente. Solo detente. Este solo es el día uno. No puede ser tan malo.
Me dirijo a la oficina de Edward cinco minutos antes porque ser puntual es algo que siempre me ha parecido importante. Conforme me acerco a la oficina, un extraño sonido me hace disminuir mi paso. Un par de pasos más y me detengo por completo. Hay una respiración pesada y una... mujer gimiendo. Mis mejillas se sonrojan instantáneamente mientras comienzo a juntar las piezas del rompecabezas.
Mi corazón golpea con fuerza contra mis costillas, amenazando con romperlas. Recargo mi espalda en la pared, preguntándome si debería retirarme.
No hay ningún reloj alrededor para que revise la hora, pero sé que llegue antes.
¿Era esto a lo que se refería con acomodarse? ¿Está él...
Cierro mis ojos y trato de deshacerme de los sucios pensamientos, pero no se van a ningún lado. El sonido de una voz masculina que no me es familiar me dice que el señor Cullen no está involucrado. El rechinido de los resortes de un colchón puede provenir solo de una bocina porque no hay una cama en la habitación. Debe de estar viendo porno.
Contengo el aire, mis ojos revisan el camino por el pasillo donde entre. Me siento como si debiera regresar a mi cuarto para revisar el reloj y asegurarme de que le doy suficiente tiempo para terminar lo que sea que esté haciendo ahí.
Pero, ¿qué pasara si me retraso? No quiero dar una mala impresión en mi primer día como asistente personal.
Aparentemente, él está mucho menos preocupado por darme una mala impresión. Seguramente, ya debe ser la hora de nuestra reunión. ¿Siquiera considero que yo podría llegar temprano? O quizás, solo quizás, él quiere que lo atrape en el acto.
No. No puedo forzarme a creer eso. Es muy vulgar e inapropiado. De hecho, es acoso sexual. Dudo enormemente que el billonario Edward Cullen se atrevería a tener una demanda por acoso sexual en su contra a propósito.
Diablos. ¿Qué se supone que debo hacer?
Mi ansiedad aumenta mientras espero. Justo cuando estoy a punto de rendirme y regresar a mi habitación, la oficina del señor Cullen cae en silencio. Escucho por una fracción de segundo más, luego cuento hasta treinta antes de dar los últimos pasos hasta que estoy parada enfrente de su oficina.
El señor Cullen está sentado en su silla afelpada mirando a la puerta con una expresión presumida como si supiera que yo estaba parada en secreto ahí durante todo este tiempo. Golpeó en el marco de la puerta de todas maneras, pidiendo permiso para entrar. Casi en el momento en que lo hago, mis ojos se dirigen a algo que está colocado sobre el escritorio. Pretendo ignorarlo, sabiendo que no es para mí. La lencería de encaje blanco probablemente fue comprada para una de las tantas amantes que he escuchado.
Quizás, hasta quiera que vaya a entregársela. Esa es la única razón que se me ocurre de porque no estaba en su escritorio cuando me daba el recorrido antes.
—Adelante —me dice.
Junto mis manos, tratando de no jugar con mis dedos o de mirar a la lencería conforme me acerco a su escritorio y me paro enfrente de este. Tampoco quiero mirarlo a él, porque tengo una muy buena idea de lo que estaba haciendo aquí.
—Estás nerviosa de nuevo. —El señor Cullen golpea su escritorio para atraer mi atención.
—No lo estoy —miento, seguido de una risa forzada. —¿Por qué lo estaría?
Él se levanta, rodea su escritorio para pararse a mi lado. Cada paso que da causa que mi corazón lata un poco más deprisa.
Me atrevo a mirar la parte delantera de sus pantalones y deseo no haberlo hecho. Puedo ver el contorno de su virilidad presionada crudamente contra la tela. Es tan imponente como él. De seguro no se vino, o sino no estaría tan duro.
Lo que lo hace peor es que al verlo así de excitado está causando que la humedad se concentre entre mis piernas. Cada acto prohibido que se me ocurre está atravesando mi mente, y parece que no puedo detenerlo. Cuando me encuentro con su mirada, no hace que las cosas mejoren. Porque la manera en que me mira... me inquieta en todas las mejores y peores maneras posibles. Sus gestos están estropeados con deseo. ¿No puede ser por mí? ¿O sí? No podría desearme.
Soy simple y aburrida. Siempre he pensado que mis ojos están muy apartados entre sí, y que mi nariz es un poco grande. Edward Cullen duerme con mujeres perfectas con cuerpos esbeltos y bronceados y de pechos grandes.
Yo no tengo ninguna de esas cosas. Soy flacucha con un busto extraño: demasiado grande para una copa A pero demasiado pequeño para llenar una copa B. Es por eso que casi siempre uso corpiños deportivos que me hacen lucir tan plana como un niño.
—¿Siempre abotonas tu camisa hasta el cuello? —El señor Cullen toca con el pulgar el primer botón de la camisa que estoy usando.
Ruego que el calor que siento por dentro no haya llegado a mis mejillas.
—Creo en vestirme modestamente —le confieso. Mi guardarropa entero está lleno con las mismas prendas: camisas blancas de manga larga que se abotonan hasta el cuello y faldas negras que caen hasta los tobillos. Nunca he tenido el deseo de mostrar mi piel. Todo está destinado solamente para los ojos de mi futuro esposo.
—Esto no va a funcionar. —Sacude la cabeza, tronando la lengua mientras me mira de arriba abajo.
—¿Señor? —Mi nerviosismo regresa con toda su fuerza. Está parado muy cerca de mí. Puedo sentir el calor de su cuerpo y oler la esencia masculina de su colonia. Me está mareando, el saber que tiene tanto poder sobre mí; saber que estoy disfrutando la sutil manera con la que me toca. Está mal. Sé que lo está, pero no puedo forzar a mis pies a moverse para alejarme de él.
Necesitas este trabajo. Trato de recordarme. Además, no es como si me hubiera hecho algo. Solo estamos parados aquí. Simplemente hablando. Esto es inocente. Solo mi mente lo está convirtiendo en algo más de lo que es. Todo esto es por mí. No por él.
—¿Alguna vez te sueltas el cabello? —Sus ojos se dirigen hacia mi cabello recogido en una cebolla.
—Me peino así por razones religiosas —le informo rápidamente.
—¿Qué religión? —Su mirada se asienta en mi cara con interés.
—Cristiana —le contesto, aun pensando en el bulto en sus pantalones. No hay nada cristiano sobre lo que acaba de suceder aquí; sobre lo que está sucediendo ahora.
Cálmate. Solo te está haciendo preguntas.
—¿1ª de Corintios 11?
Mi boca se abre.
—¿Cómo lo sabe?
—¿Estas familiarizada con esta parte, entonces? Si una mujer tiene el cabello largo, es una gloria para ella; porque le dan el cabello para cubrirse. Pero si alguien parece ser polémico, no tenemos tal costumbre, ni tampoco la tienen las iglesias de Dios.
El hecho de que conozca algo de la biblia me sorprende. El hecho de que pueda citarla, aún más.
—No pensé que fuera un hombre de Dios —le dijo en mi voz más tímida.
—No soy un hombre de Dios. —Sonríe. —Solo aprendí lo que necesito saber para obtener lo que quiero.
Ahora, estoy sorprendida por una razón completamente diferente.
—¿Disculpe?
—Me gustaría que te soltaras tu cabello aquí. —Me mira el cabello de nuevo. —No deberías sentirte avergonzada por él.
Evito su mirada, sin estar ya segura de que es lo que siento. Estoy tan confundida y fuera de mi elemento.
—¿Te ayudo?
Antes de que tenga tiempo de contestarle, siento los dedos del señor Cullen en mi cabello. Los entrelaza en la base de mi peinado, usando este agarre para acercarme más a él. Todo el oxígeno sale de mis pulmones en un suspiro al mismo tiempo que pierdo el equilibrio y choco con él. Intento alejar mis caderas pero es demasiado tarde. Lo sentí, y la electricidad se disparó en mí, enfocándose en mi interior.
Mis ojos se encuentran con los suyos, y suelto un suspiro tembloroso, odiándome por sentirme tan excitada. Su otra mano me abraza, alcanzando mi peinado y tirando de la liga hasta que mi largo y castaño cabello cae en cascada sobre sus dedos y mis hombros.
Se siente como si mi corazón estuviera atorado en mi garganta. Estoy mirando a la cara del pecado, y me siento indefensa. Como Lucifer, él es tan insoportablemente hermoso; tan horriblemente malvado.
Me mantiene en mi lugar, pasando su lengua por su labio inferior. La sigo con la mirada, queriendo saber cuál es su sabor. Su boca me llama en silencio, y todo lo que puedo pensar es en estar conectados en una unión impura.
Y entonces, me habla. El calor deja su voz al mismo tiempo que me suelta
—Me llamarás Edward de ahora en adelante, cuando estemos en privado.
BUENAS NOCHES!
aqui les dejo el capitulo numero 2, espero que lo disfruten, muchas gracias a iza, OnlyRobPatti, mar91, Twilight all my love 4 ever, marieisahale por dejar un reviews y gracias tambien a todas las que las la agg a sus favoritos.
nos vemos pronto con el cap 3, ya lo tengo casi listo.
