Flor Artificial
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By
Kuraudea
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Capítulo I
El primer pétalo
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—Tú eres como una flor artificial—dirigió su mirada azul en ella—Ese será tu sobrenombre de ahora en adelante.
—¿Qué quiere decir con eso?—preguntó la mujer entre parpadeos.
Él sonrió.
—Eres hecha por el hombre y no por la naturaleza. Porque los «Flores» simbolizan vida. Sabes,cuando florecen renuevan su existencia.
—No tengo nada parecido a una flor, Señor.
—A una natural, no. Pero a una Flor Artifical, sí.
—Pero...
—Mi único consejo para ti, es que vivas. Trata de ser más relajada. Y ah, háblame de «tu»...
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El sonido de la alarma sonó como de costumbre a las 6:00 am. Les avisaba a sus dueños que era la hora exacta de levantarse, alistarse y cumplir sus obligaciones laborales. Dos cuerpos sumergidos entre sábanas blancas; el de un hombre y una mujer. Se resistían al llamado matutino, pero el espantoso ruido, les taladraba la cabeza. En tanto, el brazo del joven, se impulsó por mera inercia hacia la mesa de noche, guiándose por el sonido.
Deslizó su dedo en la pantalla táctil del aparato y lo hizo callar.
—Al fin un poco de paz—susurró el muchacho con pereza.
Cuando se cumplió su objetivo de silenciar su móvil, por su mente pasó la típica frase de cada inicio de semana:
»Cinco minutos más, por favor.
Y eso era lo que quería, seguir durmiendo, pero, una angelical voz no lo permitió.
—Levántate, se te hará tarde. No seas testarudo, Trunks.
Un gran bostezo proviniente de él, retumbó la habitación.
—¡Está bien, está bien!—talló su rostro.
—Anda—ordenó.
—Marron, ¿Qué te cuesta despertarme con más dulzura?
—No me cuesta, lo sabes. Pero de ser así, creo que nunca despertarías—rió.
—No sé, que tal un «¡Buenos días, príncipe!» darme un beso en la mejilla y prepárame un rico desayuno mientras yo sigo reposando en la cama.
—Lo que usted ordene, majestad—contestó la chica rubia con una pizca de ironía.
Él lo supo. Pues la conocía tan bien.
—¿No es una genial idea?—continuó fastidiando— Mi futura esposa Marron Jinzo de Brief O ¿Quitamos el Jinzo y sólo lo dejamos como Marron Brief? ¿Cuál te gusta más, eh?
—Hoy es un día importante, lo sabes. Y nada está dicho aún «Trunks Jinzo» —soltaron una carcajada— Si faltas esta noche, ¡Juro que te mato! Yo también puedo tener poderes ocultos ¿Me oíste?
— ¿Acaso me azotaras con uno de tus libros? —esbozó burlesco.
—¡Eso y más, Trunks! Anda, vete a bañar—le empujó de la cama.
Sin más, el empresario se fue directo al baño cubriéndose con una de las sábanas.
Ambos chicos llevaban de la mano una fuerte relación de 4 años aproximadamente. Al inicio del último año (el cuarto) habían decidido vivir juntos como pareja en un departamento en el mero corazón de la Capital del Oeste. Trunks a sus 30 años de edad, era el presidente actual de la Corporación Cápsula. Llevaba alrededor de cinco años al mando. Por lo tanto, Marron de 26, era encargada de la Biblioteca Pública de la ciudad.
La gente que les conocía, les admiraba bastante por la solidez de su relación. En las reuniones familiares con los Guerreros Z, siempre salía a relucir la simpatía que emanaban por estar juntos. Brillaban como el propio sol. No faltaban frases como «Qué bueno que Trunks esté con una chica que conoce de años» Eso era remarcado por Bulma y Milk. Sin embargo, Krillin y No. 18, se sentían tranquilos porque sabían que Trunks era un buen muchacho para su princesa.
Para el joven, Marron, representaba su TODO. Era su alegría, su par, aquel lado tierno de su ser. Era su mundo, su ángel caído del cielo. Le encantaba «esa» ternura de su mujer. Nunca había amado con tanta intensidad, con tanta libertad. Se sentía un hombre pleno en todo aspecto. Pues era exitoso, amaba y era feliz al lado de la rubia.
—¡Truuuuunkss, a desayunar!—gritó la chica desde la cocina quien preparaba el desayuno.
Si algo distinguía a Marron, era que contaba con la gran virtud de ser puntual. Ella desde hace rato se había alistado, vestida con su uniforme de diario, (falda y saco). Para no ensuciarlo, se había colocado un mandil rosa pastel que tenia colada la imagen de unos coquetos gatos.
—¡Dame un segundo, amor!— contestó desde la habitación.
Mientras tanto, frente al espejo apretaba su corbata. Luego peinó con los dedos su húmeda cabellera, un poco perfume y listo, se fue directo a la cocina.
...
Sin darse el tiempo de saborear los alimentos, el joven azul comía a prisas, puesto que ya se encontraba muy corto de tiempo.
—Siempre a las carreras, Trunks ¿Qué harías sin mí? —expresó entre risas la rubia quien bebía a sorbos un café..
—¡Efectivamente, que haría sin ti mi amor!
Al terminar de desayunar, ambos salieron del departamento. Abordaron el convertible color plateado que era su vehículo del diario. Mientras Trunks conducía, daban su cotidiano recorrido de todos los días. Después de cuatro manzanas y como mil semáforos en rojo, llegaron a la primera parada: La Biblioteca.
Un beso tierno fue necesario para despedirse y desearse suerte en su día.
—Te veo en la noche, linda —le dijo a la chica desde la ventana del coche.
—Recuerda la cena de esta noche, ¿Si? No quieres que llegues tardes, Trunks.
—Esta bien, no te preocupes estaré puntual.
El muchacho siguió su camino, mientras la chica le dio la espalda, subió unos largos escalones y finalmente entró a la biblioteca.
En esa noche se comprometerían para casarse. Y así, fijarían fecha para su próximo matrimonio. A Marron le entusiasmaba mucho el hecho de que pronto sería; marido y mujer, pues estando juntos desde hace 4 años, consideraba prudente llegar a la siguiente base en su relación.
»Cosas de mujeres—era lo que pensaba Trunks de las bodas.
...
Poco más de media hora hizo el empresario para llegar a su recinto laboral: La Corporación Cápsula.
Bajó del coche, entró por la puerta principal del prominente edificio.
Él siempre tan radiante junto con el traje gris que portaba. Proyectaba cierta sensatez, tal y como el propio Dr. Brief lo hacía.
Su meta, era ser como su abuelo o mejor que éste. A su paso, saludaba a los empleados con los se topaba entre los pasillos. Accedió al elevador, marcó su destino y ascendió hasta llegar al piso 40, lugar exacto donde se encontraba su lujosa oficina. Al abrirse las puertas del elevador se fue de largo, no sin antes saludar a su secretaria con gentileza.
—Buenos días, Rita.
—Buenls días, Señor Brief.
Finalmente, se filtró a su lugar de trabajo. Se sentó sobre su silla y se dispuso a trabajar.
Entre contratos y documentos que firmar, hizo que la mañana se le fuera en un suspiro, afortunadamente. Para él, era mejor mantenerse ocupado, sino se sentía abordado por una gran ansiedad que le provocaban ganas de escaparse de la oficina.
El intercomunicador del teléfono, sonó. Trunks, lo alcanzó estirando su brazo y contestó.
—¿Si?
—Discúlpe, Señor Brief. Pero, el joven Son Goten aguarda aquí afuera.
—Adelante, hazlo pasar Rita, por favor.—indicó.
—Como usted ordene, señor.
—Gracias.
En menos de diez segundos las puertas de la oficina se abrieron de par en par.
—¡BUENOS DÍAS, SEÑOR BRIEF! —expresó el chico con ímpetu.
Goten, vestía con pantalón negro y una camisa blanca manga larga. Su cuello, era adornado por una bufanda roja, mientras en los brazos, llevaba unos planos enrollados. Antes de tomar asiento y con la simpatía que lo distinguía tarareó con entusiasmo la marcha nupcial.
— ¡Ta,ta,ta, taaaan! ¡Ta,ta,ta, taaaan! —se carcajeó de la risa, Trunks inevitablemente hizo lo mismo desde el escritorio.
—¡Eres un tonto, Son Goten! —le señaló la silla, invitándole a sentarse.
—Di lo quieras, Trunks. Solo sé que a partir de ésta noche ¡Tus días están contados, eh! —se burló.
—¡NI ME LO DIGAS!
—¿Por qué? ¿Acaso no quieres casarte con la señorita Marron Jinzo? —metía cizaña.
—¡Claro que sí! Y eso te consta, infeliz. Pero, no sé, veo todo como un tanto innecesario. Digo, cuatro años de relación, un año viviendo juntos. Por mi está de más el acto. En fin, ¡Cosas de mujeres! Supongo que todas sueñan con el día su boda, ¿No?. Aunque créeme, eso de las bodas es una maldita burocracia.—frotó su frente con fastidio y el menor de los dos reía desde su lugar— Cambiando de tema ¿Trajiste lo que te pedí?
—Si, aquí están —desenrolló los planos sobre el escritorio— me hiciste viajar exclusivamente a la Capital del Norte para poder sacar tu pedido.
El joven Son era graduado en ingeniería Civil. Normalmente, trabajaba ajeno a las empresas como elemento externo. Se afiliaba por proyectos o por medio de contratos. Sólo era cuestión de contactarlo para él ofrecer sus servicios especializados a diferentes usuarios. Trunks, por su parte, se sentía tranquilo que su mejor amigo le estuviera ayudando con el nuevo proyecto que llevaría a cabo.
—¿Y es grande? — preguntó, el presidente.
—Si bastante, Trunks. El terreno es bastante amplio. Además, cuenta también con una edificación —señaló el plano.
Ambos se miraron a los ojos y segundos después regresaron su vista a los trazos.
La especialidad de Trunks, no era en sí la ingeniería, pero la entendía. A diferencia de Goten, tuvo que prepararse en varias ramas. No por algo era el CEO de tan grande compañía. Era alguien con suma preparación.
—...Entiendo —suspiró.
—Trunks, sé que esto es importante para ti. Pero ¿Por qué ahora? ¿Y no años atrás? o en otras fechas— cuestionó intrigado al tiempo que cruzó los brazos.—No comprendo.
—¡LO SÉ!—quitó sus lentes, los arrojó sobre él escritorio—Pero entiende que si no lo hago ahora. Nunca lo haré. Y sabes que tengo que hacerlo. Lo sabes, es algo prometí.
—Hermano, ¿Sabes cuánto conlleva todo esto? Ve a tú alrededor, estamos en los últimos meses del año, tus empleados no se dan abasto con tanto trabajo. Está cerca tu compromiso y tu próxima boda. Además, la edificación está bastante deteriorada. Invertirías mucho dinero, fuera de eso, ocuparás personal. Por ingeniero civil no te quedarás atrás, yo mismo podría ayudarte. Pero, harían falta obreros, diseñadores de interiores y gráficos, ingenieros eléctricos para hacer funcionar todo. Además de un supervisor de obra.
—¿Y si buscamos una compañía externa? —sugirió el presidente— Goten, tú tienes buenas relaciones ¿Conoces de alguna? —preguntó—. Además, por la supervisada, despreocúpate. Yo mismo me haré cargo de eso, no sé, podría ir y venir, o en todo caso pondría al vicepresidente Domm en la oficina a cubrirme para poder viajar, con la ayuda de Rita él podrá con el trabajo de la Corporación.
—Buscaré opciones, Trunks. Trataré de conseguir buenas sugerencias de compañías colaboradoras.
—Eso me parece bien.
—¿Cuándo deseas empezar?
—Siendo optimista que no pase de la próxima semana.
—¿Sabes? Ahora que recuerdo—sostenía su barbilla con expresión pensativa— Conocí a una maestra muy buena en la facultad. La señorita Violet Ribbon, digo, ya no da clases pero profesa aún con su propia compañía. Se encargan de ayudar a grandes proyectos como el nuestro, veré si la puedo contactar. Tengo entendido que su equipo trabaja excelente.
—Haz lo posible, les pagaré bien. Recibirán lo justo, lo prometo — se levantó entusiasmado del asiento.
—Bueno, veremos qué podemos hacer. No te quito más el tiempo —se levantó Goten, estrechó el hombro de su amigo desde el otro extremo del escritorio— Nos vemos en la noche «chico prometido» —rió.
—Idiota.—rió junto con él.
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A solas, en la intimidad de su oficina, se dirigió a la gran ventana que le regalaba una hermosa vista de la ciudad.
Suspiró.
Pues sentir la frescura del viento era relajante.
Su lacia cabellera era manipulada por el oleaje del exterior. El clima estaba entre las estaciones de Otoño-Invierno. Fue así, que del bolsillo del pantalón, sacó un cigarrillo, lo encendió y su vista azul se perdió en el horizonte de los matices del Sol. Al expulsar la primera bocanada de humo blanco pensó para sí mismo:
»Lo lograré abuelo.
El joven azul, antes de ser presidente de la Corporación, acostumbraba casi todos los días visitar al abuelo Brief en su habitación. Éste, con bastantes años encima era sentenciado a sondas, aparatos y a una mascarilla que le suministraba oxígeno a diario. Todas las tardes por lo general, le contaba a su nieto historias, anécdotas de su vida y todo sobre su experiencia en la rama tecnológica. Pero como toda platica, siempre terminaban riendo juntos por cualquier cosa. Eran ratos amenos e inolvidables.
En una de sus visitas, el abuelo Brief se sinceró con Trunks sobre un sueño que anhelaba y qué bien sabía que no sería capaz de cumplir por él mismo. El chico, era su último granito de esperanza para lograrlo. Le contó el gran sueño que tenía de expandirse sobre las diferentes Capitales. Especialmente quería abrir una Sede en la Capital del Norte.
»¿La Capital del Norte, abuelo?
«Así es, mi muchacho.
Como era de saberse, el Dr. Brief gozaba de una gran humildad, quería así, ser generador de nuevas fuentes de empleos, poner sus productos a la facilidad de sus consumidores. Y así, evitarse la molestia de tener exportar tanta mercancía hacia aquellos lados. Entre sus pláticas le comentó, que tiempo atrás, había adquirido una propiedad de enorme magnitud junto con una vieja edificación. Le hizo prometer al chico que cuando se sintiera con la capacidad y la experiencia necesaria, cumpliría su anhelo.
»Te lo prometo, abuelo.
Al lapso de una semana, el Dr. Brief para desgracia de sus seres queridos, falleció. Trunks, tras ser el más afectado de todos, se derrumbó. Le dolía en lo más profundo de su alma la partida de su abuelo. Pero el tiempo, se encargó de sanar un poco su afligido espíritu. Por desgracia, cosas de esa escala no se olvidan con facilidad, más tratándose de un ser querido. La promesa, sin embargo, quedó latente hasta el día de hoy.
Otra bocanada de humo blanco volvía a escaparse de su boca y profirió por última vez con la vista al cielo:
—Te lo prometo, abuelo.
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«¡Buenos días, Capital del Oeste!»— dijo, el locutor de la radio.
—¡Buenos días!— contestó desde su escritorio, una chica madura de cabellos cortos de color lila.
—Nunca cambias, Violet. Siempre le contestas al locutor, como si éste te escuchará.
—Vamos, no seas amargada, Mai.
Polaris y asociados eran una compañía externa inaugurada por la propia Violet Ribbon. Ésta, se dedicaba a prestar sus servicios a obras y/o construcciones de grandes o pequeñas empresas.
El lugar de trabajo era pequeño, acogedor. Era el cuarto piso de un edificio viejo, situado justo en el centro de la ciudad. Las paredes eran decoradas por ladrillos rojos, un estilo entre moderno y barroco. Ellas, gozaban de una gran vista matutina, un ventanal adornaba su recinto laboral que quedaba justamente en dirección de un espectacular de anuncios. Si fijaban su vista, a lo lejos, se distinguía el alto edifico de la Corporación Cápsula. A un costado de la entrada, estaba incrustada una escalera de caracol, ésta tenía acceso a un segundo piso, que por lo general, lo tomaban de almacén para guardar sus planos. En una de las paredes estaba un pizarrón, continuando así, un calendario, cuadros de la ciudad de Nueva York, percheros, un mundo de archiveros y un letrero luminoso que decía "Hard Rock"
«Queridos tele-escuchas hacemos una pausa y volvemos. Los dejo con esta espectacular canción: Hadashi no Megami»
«¡Oh , mi diosa de pies descalzos! Usted no tiene que ocultar sus cicatrices , todo está bien.
Sus ojos brillantes saben todo sobre el dolor ,no hay necesidad de frenarse ahora»
Mai, quitó los anteojos que decoraban sus ojos. Normalmente los usaba de ves en cuando, eso de hacer planos, con el tiempo perjudica a la vista. Recargó los antebrazos en su escritorio personal, sus manos apretaban una taza humeante de café. Sin más, se perdió al escuchar la letra de la canción. Cada vez que el locutor de la radio, complacía con la canción de «Hadashi no Megami», Violet la cantaba a todo pulmón y subía el nivel del volumen a lo máximo.
—¡Adoro esa canción!
«¿Hasta dónde tiene que correr para cumplir con esa cierta persona?
Sin darse cuenta, usted está buscando un «tal» para su ternura
En lugar de mostrar fuerza falsa , ¿Por qué no abrazar a alguien con fuerza?
Eso es mejor que los que tienen mucho tiempo libre y aun así, abandonan a los seres queridos»
A quien rayos quería engañar, Mai, también amaba esa canción. Cada estrofa era dedicada a reanimar a una mujer que sufría por causa de un mal amor. Era un hombre joven que demostraba con cariño y bellas palabras que si ese «otro» no te valoró, ahí estaba él para hacerlo.
Era bella súplica cantada.
«Encuentra tu felicidad que no será arrastrada por el viento
¡No llores, mi diosa de pies descalzos! Usted no tiene que llorar sola, todo está bien
En el fondo de su corazón, ¿A quién le está usted sonriendo?
¿Quiero tirar ese llanto, cerca de mi hombro?»
Esa era su parte favorita. Además, también el cantante le daba cierta énfasis a la letra con su bella voz.
Los orbes negros, buscaban su reflejo en el café. Se observó por minutos con la canción en sus oídos. Y de momento se cuestionó varias cosas, entre ellas, aquella pregunta que le perturbaba desde hacía años.
¿Era mayor?
Sí, lo era, pero tampoco una anciana, era una mujer madura que estaba en su punto. Tal vez su oficio hacía que no vistiera muy femenina, pero era una mujer linda, conservada, y más para sus prontos 41 años de edad que portaba con dignidad. Pero a ella le costaba horrores aceptarlo. Y ahí, era cuando su compañera de trabajo Violet, le taladraba al oído con lo mismo.
»Eres bella! ¿Por qué te cuesta tanto creerlo? Mira tu rostro, Mai. No hay manchas, no hay arrugas. Yo veo a una hermosa mujer, de bellísimos ojos, nariz pequeña y labios rojos, ¡INTELIGENTE! ¡Caray!, quiérete un poco, Mai, reconcíliate con el espejo.
«Reconcíliate con el espejo»
¿Cuándo podría hacerlo? Sonaba fácil, quería hacerlo, intentar de nuevo «algo» con algún hombre y no funcionaba. Iba a cumplir exactamente dos años que se condenó, se exilió del placer, del sentir y todo lo relacionado con el amor. En su ser, aún quedaban secuelas de la peor mancha negra que permanecía en sus venas recorriéndola, y activándose cuando menos se lo esperaba.
Verse al espejo era como recordar todo. El recuerdo del pasado, el mayor asesino con nombre y apellido.
»Tal vez, si quizás, ese infeliz nunca hubiera apareci...
»¡Ring!¡Ring! — sonó el teléfono y la reflexión se esfumó de su mente.
De nueva cuenta tenía que volver a la realidad, a la sonrisa fingida, al típico, «Estoy bien»
Se bajó el volumen de la radio y la jefa Violet, contestó.
—Polaris, buenos días.
—¿Maestra Violet Ribbon?
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—Directora Jinzo, debería de tomarse el día libre. En la noche es su compromiso, no lo vaya olvidar —dijo una de las trabajadoras de la biblioteca.
—¡Eres muy amable, Sandy! Pero no quisiera dejarte sola. Tengo cita en punto de las seis con un estilista que me va a maquillar. Además, en una cápsula traigo la ropa que usaré.
Sandy, era una chica delgada, cabello largo color rosa y éste mismo trenzado caía sobre su hombro.
—Sí, pero recuerde que vendrán a visitarnos los niños de la escuela primaria del distrito 6. ¿Y si se le hace tarde, directora Jinzo?
—Ya veré cómo me las ingenio —le hizo un guiño a la chica.
Un pelotón de niños hacían fila para recorrer los largos pasillos de la Biblioteca Pública. Marron se levantó de su escritorio personal, salió de su pequeña oficina.
—¡BUENAS TARDES, DIRECTORA JINZO!— dijeron cien voces de niños pequeños entre los siete años de edad.
Marron les sonrío angelicalmente, como sólo ella sabía hacerlo.
—¡BIENVENIDOS SEAN TODOS!
—¡Usted es taaaan bonita, directora Jinzo! —dijo, uno de los niños sin vergüenza.
Marron río, cubrió su sonrisa con su delicada mano.
—Agradezco tus palabras pequeño. Ahora bien, convencemos con nuestro recorrido. ¿Quieren ver nuestra área de la prehistoria?
—¡SIIIIIII! —contestaron, en un grito los pequeños, alzando sus brazos.
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—Una última firma y... ¡Terminé!
Observó su reloj de mano. Indicaban la 6:00pm.
— ¡LAS SEIS! —se exaltó— Debo irme de inmediato la cena de compromiso es a las siete, ¡Si llego tarde, Marron me matará!
Salió de estampida de la oficina, pasó de largo con Rita, ésta le gritó:
—¡Buena suerte, señor Brieeeeef!
—¡Graciaaaaas, Rita! —contestó en un grito antes de cerrarse las puertas del elevador.
Y descendió de piso.
39, 38, 37, 36.
Descendía y descendía
26, 25, 24, 23.
Estaba desesperado, se recargó en una de las paredes del elevador, se cruzó de brazos y frunció el ceño.
«¡Maldición!»
5, 4, 3, 2, 1
— ¡Al fin!
A línea de calle, activó una cápsula, entre humo apareció una motocicleta, se colocó un casco, subió a la moto y partió hacia su departamento a alistarse.
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La llave giraba dentro del cerrojo, asegurando la puerta con el mejor candado posible.
—¡Hora de irnos! Vámonos Mai.
—¡Sí, al fiiiiiin! Muero de cansancio —levantó los brazos y un gran bostezo le salió del alma.
Las chicas caminaban por la banqueta, tambaleándose y riendo entre pláticas. Pantalones de mezclilla, botas, gabardinas con el logo de «La estrella de Polaris», bufanda y maletines de mano con el haza larga; era el típico atuendo de ambas, algo casual, acorde a su profesión.
—Mai, mañana me voy a reencontrar con un ex alumno, me invitó a desayunar. Al parecer, quiere platicar conmigo por cuestiones de trabajo. Tal vez nos ofrezca algo bueno, dijo que la paga sería justa.
—¿De verdad? ...bueno no estaría de más . Ya casi salimos de los últimos pendientes.
—¡Sí , sí! Pero, ni idea de quién esté detrás de éste proyecto.
—¿Lo aceptaras?
—Todo depende. Si el trabajo es duro exigiré una buena paga, Mai. Es lo justo para ambas. Veré qué condiciones me ofrece. Bueno querida, aquí yo cruzo.
Violet, vivía muy cerca del trabajo, encaminaba a Mai a la parada del bus casi todos las noches.
—Gracias por acompañarme hasta aquí, Violet.
—De nada, linda. Te veo mañana, qué descanses.
—Igualmente— le respondió a su jefa que iba cruzando la calle.
La de cabello negro se sentó en la parada del bus esperando la lenta ruta 3. Rogaba a todos los cielos que no demorara mucho. Quería llegar pronto a casa, tomar un baño y dormir. Enfrente tenía la línea de calle, a pocos metros se apreciaba el semáforo en rojo. Había comercios en su mayoría cerrados.
A su espalda, había una pequeña y coqueta sala de belleza, puesto a que no había más por lo cual pudiera entretenerse durante su espera, decidió echarle un ojo. Fue así que le pareció ver a alguien que arreglaban.
—Que chica tan linda, es como un ángel. Le sienta muy bien el peinado que le hicieron—pensó para sí misma.
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—Sólo un poco de lápiz labial y ¡listo! ¿Le gustó señorita Marron? —el estilista le invitó a mirarse en el espejo.
—¡Ay, por Kami! ¡ME ENCANTÓ!
Una trenza floja le fue tejida de forma de diadema, dejando descubierto su angelical rostro. El resto del cabello fue ondulando. Un peinado sencillo pero era bonito. Un maquillaje fresco, accesorios de plata pequeños y con eso fue suficiente. Marron, no era el tipo de mujer que le gustara sobre adornarse en exceso.
—¡Mil gracias! Le marcaré a papá para que pase por mí.
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—En verdad quedó muy linda
Mai, dio la espalda a la sala de belleza. No quería parecer acosadora o algo por el estilo. Echó un vistazo a línea de calle para ver si de casualidad venía la ruta 3. Aunque no había señales de ella. El clima era fresco, frotaba las manos sobre el pantalón para calentarlas un poco. Del maletín, sacó su móvil, conectó los auriculares, y los colocó sobre sus orejas.
Escucharía música para hacer tiempo «si era lo mejor» Deslizó su dedo sobre la pantalla táctil del móvil, buscando la canción indicada, y ahí estaba entre todo el repertorio musical «Hadashi no Megami» sin vacilar, el pulgar presionó «Play»
«No importa lo mucho que llores, el mañana vendrá de todas formas y cubrirá el alrededor.
Mirándose al espejo, se muerde los labios mojados por las lágrimas ¿Por qué?»
Mientras tanto, una moto frenó ante el semáforo en rojo. El conductor, miraba con apuro la hora.
»Ya casi llego al departamento para alistarme, aunque, creo que mejor iré directo a casa de mis padres.
«En la ciudad, la traición llena el aire de las personas que viven enojados con el mundo.
Pero usted oculta su amor gravemente dañado y con calma decide enfrentar el mañana»
Una línea en diagonal un tanto curva, se formó en sagrados segundos por cosa del destino. Y, para ignorancia de las personas que lo conformaban, se representó en ellos la unión de una constelación. La estrella de Polaris, se conectó del lado de la Osa Mayor; estrella con la que tenía más cercanía desde hacía millones de años luz. A su espalda, sin predisponerlo, la Osa Menor se aferraba a ambos puntos desde la lejanía.
La estrella de Polaris abordó la ruta 3. La oscuridad de la Osa Mayor aceleró cuando el color verde del semáforo se vio reflejado en sus orbes azules. Por su parte, la Osa Menor, aguardaba con ilusión en su rostro el momento.
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Un área amplia dentro de la mansión de los Briefs, fue decorada por mesas que formaban un rectángulo largo. La forma del acomodo de las mesas se decidió en base de que todos pudieran verse a los rostros y platicar con mayor fluidez entre sí. Además, que los futuros esposos tuvieran interacción con los invitados. Todos habían asistido, desde Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha, Puar, la vieja tortuga, Los Son, etc.
Manteles blancos forraban las mesas. Por el medio, resaltaba un camino color plateado con brillos tornasoles. Velas, vajillas de plata y adornos con rosas blancas se mantenían sobre la tela. También había velas por doquier iluminando con luz tenue la recepción.
Un trío tocaba melodías al ritmo del violín, piano y saxofón; engalanando el oído de los presentes. La cena fue servida por una larga fila de meseros ofreciendo un servicio de primera clase. El entorno tenía un toque de sofisticada elegancia. Era de esperarse, la propia Bulma Brief se había encargado de organizar absolutamente todo.
Trunks estaba a un lado de Marron, él elegantemente vestía un traje color negro de hechura muy sencilla. Por lo tanto Marron era embellecida por el rosa; un vestido largo adornado con encajes del mismo color y brillos plateados. ¡Era bellísima!, un ángel caído del cielo. Ambos estaban sentados tomados de las manos, se platicaban cosas al oído y con discreción reían. Tal parecía que ignoraban a los invitados. Se regalaban sonrisas y se daban discretos besos en los labios. Bajo la expectativa de todos los presentes, se miraban muy enamorados, frescos y sonrientes por el momento. Era algo un tanto contradictorio, porque ya eran pareja desde hacía años. Si embargo, el hecho de querer hacer las cosas «correctamente» los contagiaba de cierta emoción.
El sonido de una cuchara sobre una copa de champán, fue necesario para atraer la atención de la gran familia de los Guerreros Z. Tal sonido fue causado por el propio Krillin, que aunque estaba pasado de copas, quería expresar unas cordiales palabras.
—Amigos, ¿¡Qué tal?!— expresó con pena el ex alumno del maestro Roshi.
Se levantó de su asiento y el barullo terminó.
Todas las miradas cayeron sobres los hombros del sujeto de baja estatura. Su cabello ya era un tanto gris, resaltaban líneas de lunares blancos sobre el mismo. Un bigote adornaba con orgullo su rostro. Ya era grande, lo era. Sin embargo, le costaba trabajo ver que su pequeña hijita se estaba comprometiendo en matrimonio.
—Espero que todos la estén pasando bien. De verdad me da mucho gusto que acompañen a mi pequeña Marron en este momento importante de su vida. Qué mejor compañía que la ustedes. Mis grandes amigos de aventuras e infinitas batallas. Yo..—la voz se le cortaba, estaba conmovido— Yo soy sensible amigos, lo saben —todos rieron— Así que discúlpenme si me pongo a veces muy sentimental. Quiero hacer un brindis en honor a los futuros esposos— levantó su copa y los demás imitaron el gesto— Brindo por los novios, porque tenga una vida feliz, por la fidelidad que se han demostrado hasta el día de hoy. ¡Salud!—alzó su copa.
Y una sola voz se escuchó protagonizada por el resto — ¡SALUD!
...
El convivió estaba en su punto exacto de cocción. Unos tantos bailaban, otros comían bocadillos que se encontraban sobre una mesa larga junto con una gran variedad de bebidas. Otros reían al contar chistes y anécdotas. Otros tantos hablaban sobre técnicas y viejas batallas. Mientras tanto, Vegeta, era el anfitrión de la mesa de los amargaros, aquella que se encontraba separada del resto en una esquina cerca del baño.
Los novios era fotografiados en una área del lugar donde había pedestales con grandes arreglos florales. Siguiendo así, las indicaciones del fotógrafo.
—Bien chicos, sonrían, ahora abrácense, dense un beso, Trunks nuevamente ponle el anillo a Marron.
Cuando la sesión terminó, ambos chicos se abrazaron y se meneaban de un lado a otro con singular alegría.
Fijaron sus miradas.
—¿Estás feliz? —preguntó, el azul.
—¡Lo estoy! ¿Y tú?—sonrió Marron angelicalmente mientras sostenía del saco de su prometido.
—También, mi amor— acercó sus labios para besarla. Pero una palmada en su hombro desbarató el encanto.
—¡Goten, qué oportuno!
—¡Discúlpenme chicos!—se le pintó una amplia sonrisa en los labios—Linda, te robaré a tu príncipe un momento, ¿De acuerdo? — la chica asintió, conocía el gran sentido del humor de Goten.
—¡Ésta bien! ¡Te lo prestaré por un momento nada más!—les guiño un ojo y ambos chicos sonrieron.
—Salgamos un rato al balcón — sugirió Trunks.
...
El clima estaba fresco.
Quizás para ambos jóvenes era mejor permanecer dentro con los demás. Pero en fin, un cigarrillo arreglaría todo.
Trunks encendió uno, arrojó una bocanada de humo. Observó a su amigo y empezó el interrogatorio.
—¿Y? ¿Alguna novedad? — ambos se recargaron los brazos sobre la reja del balcón.
—Contacte a la Señorita Violet Ribbon— respondió.
—¡¿Es serio?!— detuvo el cigarro antes de llegar a sus labios otra ves —¡Goten, eso es genial! ¿Qué te dijo?—se sorprendió.
—Bueno, aún nada. Apenas mañana nos veremos en un pequeño restaurante para charlar sobre el caso. Aunque se mostró interesada. Llevaré todos los papeles necesarios. No quiero adelantarme pero —hizo una pausa—Estoy casi seguro que nos dirá un «SI»
—¡BIEN! — se mostró gustoso el empresario, apretó uno de sus puños.
—¿Trunks? ...
—¿Si? —seguía fumando.
—Si esto marcha bien, sabes que tendrás que estar unos meses en la Capital del Norte ¿Verdad? ¿Marron, lo sabe?
Expulsó la última bocanada de humo. Tiró la colilla del cigarrillo con desinterés.
Y respondió:
—Lo sé. Y ella lo sabe.—miró a su amigo—No hace un mes le conté del proyecto del abuelo. Le platiqué a grandes rasgos en que consistía y la probabilidad de tener que viajar y permanecer en la Capital del Norte. No voy a mentirte, dejarla sola me estresa y más en vísperas de boda. Se supone que tendría que estar a su lado. Pero aún así, haría lo posible por venir a verla. Además, de cualquier forma tengo que estar al pendiente de la Corporación, aunque se quede a cargo el vicepresidente Domm, tengo que estar «presente» de alguna u otra forma.
—Y ella, ¿Cómo lo tomó?
—Al parecer bien, me apoyó y eso me alegró bastante. Es que, ¡Caray! Ella es muy comprensible conmigo— suspiró— Es algo que le agradeceré infinitamente. Marron tiene tanta empatía.
—Es una buena mujer.
—¡Lo es!— respondió Trunks. Y su vista se fijó en la Luna.
La misma Luna que conecta a las persona. Sin importar distancia, género, status o situación. La Luna junto con las Estrellas, sería de lo poco que se tuviese en «común» hacia las otras personas. Porque al final de cuentas, todos somos iluminados y juzgados bajo la misma luz.
—Ven príncipe. Regresemos...
—...Sí — sonrió.
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La llave de la regadera se cerró. Con las manos exprimía su larga cabellera recién lavada. Una bata, una toalla de baño y Mai salió de la ducha. En la cocina, aguardaba una taza de café humeante, pan dorado con mantequilla y mermelada. Los tomó de paso mientras se dirigía a su recámara. El departamento era chico. Solo contaba con una pequeña sala-comedor, baño, cocina, recámara y un diminuto cuarto de lavado. Su dulce hogar desde hacía dos años aproximadamente. Entró a su habitación, dejó su cena en una de las mesitas de noche. El cuarto también era pequeño, estaba la cama y a los lados mesas que sostenían lámparas.
Frente a esto, estaba un tocador con medio espejo, de aquellos que apenas puedes verte del pecho hacia la cara. El espejo era ciertamente chico. No ocupaba algo demasiado grande. En el mismo tocador estaba una pequeña televisión de plasma de 32 pulgadas, suficiente para alguien que vivía sola. En un extremo del cuarto, estaba la puerta del closet.
Encendió el televisor, en la programación faltaba poco para que diera inicio aquella novela que pasaban a las 9:00 en punto de la noche. Le gustaba, quería verla en la comodidad de su cama. La bata de baño se deslizó de su cuerpo siendo colgada en el perchero para estilarse. Con su desnudez expuesta, abrió el closet, prendió una lámpara que estaba dentro del mismo para buscar con mejor visibilidad su prendas. Del otro lado de la puerta un espejo grande estaba incrustado. En ese, si se podría ver completa. Pero no, lo ignoró. Ignoro al verdugo de su vida junto con una caja que se mantenía oculta en una esquina del closet. Aquella caja donde se guardaba su dolor. El dolor con nombre y apellido que hasta el día de hoy la martirizaba. Se vistió, cerró inmediatamente la puerta del acosador closet «el verdugo». Se sumergió en la cama. Le dio sorbos al café y mordidas al pan. Y la novela comenzó.
Después de media hora una escena "subida de tono" se plasmó frente de ella, protagonizada por los estelares del drama. No era para menos incomodare, pensar sinfin de estupideces «¿Cuándo tiempo había pasado desde la ultima ves que hizo el amor? ¿Un año? ¿Dos años?» para colmo, otra vez pensó en «ÉL». Recordó sus grandes manos aferrándose a su espalda, marcando con intensidad y fuerza sus dedos en ella. Marcas que aún permanecen latentes como llagas hasta el día de hoy «¿Acaso nunca podré superarlo? ¿Nunca podré volver hacer el amor con alguien?» —suspiró— Y gritos indecentes salían del televisor.
Mismo gritos que quizás, otra pareja estaba protagonizando en su departamento en el mero corazón de la Capital.
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En el piso había una fila de todo: zapatos, una corbata, un vestido rosa de encaje, un traje negro, calcetas, ropa de interior y demás prendas de dos jóvenes celebrando el triunfo de una buena velada.
En la intimidad de la cama, se encontraban dos cuerpos con piernas entrelazadas. Una piel blanca era sumergida entre las sábanas por otra de color bronceada. Había experiencia, buena ejecución por parte de ambos. El goce los hacía gritar, jadear, hasta irónicamente reír. El choque de caderas, el vaivén desenfrenado con fuerza, y la velocidad desmedida, fue causante de que Trunks llegara al punto máximo del placer. De lo más profundo de su ser emitió un sincero gemido, ergió la espalda, apretó sus dientes, sus músculos se miraban rígidos. Fue víctima junto con su mujer de la gran satisfacción que se materializaba cuando se hacían el amor.
Tembloroso por el goce, cayó sobre el cuerpo de su sol: Marron.
La cena del compromiso culminó exitosamente. Ambos jóvenes agradecieron personalmente a todos por su presencia. Despidieron a cada uno afuera de la mansión Brief. Trunks esperaba ansioso el momento de llegar a su departamento. Ya no soportaba más. Quería despojarle a su mujer el divino vestido rosa que portó durante el evento. Y así mismo fue, solo bastó abrir la puerta de su hogar para que ambos se fundieran entre sus brazos, estrujaran sus cabelleras y al ritmo de sus desesperados pasos se quitaran con la mayor sincronía sus prendas. Hasta que con la desnudez necesaria llegaran a la cama para amarse como solo ellos sabían hacerlo.
Marron acariciaba los cabellos lilas de Trunks mientras éste reposaba en su pecho. Él levantó su rostro y alcanzó la frente de su prometida. Le dio un beso. Sabía perfectamente que no tenía el peso de una ligera pluma. No quería lastimar a la rubia, o en el peor de los casos asfixiarla. Con ayuda de sus brazos se impulsó para caer del lado libre de la cama. Boca arriba, invitó entre jalones a su Sol para que se recostara sobre su pecho. Así mismo fue. Más besos, más frotes de sus rostros, caricias, sonrisas y cuando la respiración de ambos se estabilizó, prosiguió una charla en pareja.
—Es seguro que se haga lo de proyecto, amor — afirmó el muchacho y abrazó con intensidad a la rubia.
—Me alegra Trunks, es lo que querías ¿Cierto?
—Sí,sí, pero me costará irme y estar sin ti. Y más en estos momentos, yo ..
—¡No te preocupes! —exclamó, Marron. Sin darle oportunidad de terminar su frase —Yo puedo ir avanzando lentamente con los preparativos. Digo, no es cosa que vaya a pasar en un mes. Además, viene trabajo para mí también «El festival Cultural» así que estate tranquilo —besó su pecho— si quieres verme puedes volar —rió.
—Y si uno de mis empleados me ve hacer tal cosa, va creer que soy un maldito demente — soltó una risa— Bueno seria tener ese habilidad del padre de Goten «La Teletransportación»; así estaría aquí contigo todas las noches—rió y después suspiró. Su mano frotaba su frente con desgano.
—¿Te preocupa algo? — preguntó, Marron.
—Bueno, tengo nervios, miedo quizás. No sé que tanto me esperé por aquellos lados. Trabajaré con gente externa a la corporación, eso también me tiene con pendiente.
—Sé que lo lograras.—lo animó— Eres listo, Trunks. Emprendedor, buen jefe y buen líder. Tus empleados te respetan.
—¿En serio lo crees?
—¡Si, claro que si!
—Gracias —susurró— ¿Sabes?
—¿Si?
—Cuando se termine todo esto del proyecto, tus pendientes y se lleve a cabo lo de la boda ... —se sonrojó por la confesión que estaba a punto de decir — Quiero que tengamos un bebé.—buscó la mirada de su sol—Sé que te «cuidas» con píldoras y eso está bien. Pero, no quiero esperar más tiempo. ¿Por qué esperar? Si llevamos 4 años juntos.
La rubia quedó perpleja, sorprendida. Volvió en si y después de unos mortales segundos, respondió.
—Por... supuesto... — estaba sin habla.
Contestó con la voz entrecortada e inevitablemente una lagrima de cristal salió de sus orbes celestes.
«¡Él pidiéndome un hijo!»
Era algo que solo en sueños había logrado ver. Pero esto era real. MÁS QUE REAL.
—Te amo, Marron.
—Y yo a ti.
Trunks secaba las lágrimas de la chica con sus pulgares.
—No llores— le dijo con dulzura— Mejor ... hay que practicar ¿Sí?
Entre lágrimas Marron no evitó reír y él la acompañó en su risa. Trunks subió a la chica sobre su cuerpo, la estrechó en sus brazos para darle ánimos. Desnudez con desnudez. El azul y el celeste en un momento de sinceridad, ellos y solo ellos.
Y así explotara el mundo; ellos.
Sus labios se aclamaron, iban a besarse con todo el amor del mundo y justo antes de juntar sus labios, un peso extra se sintió en la cama.
—¿Eh? — se preguntaron ambos.
Voltearon y cerca de sus pies estaba la razón de todo.
—¡Meeoow!
—¡Ay, Peppers!— exclamó Trunks con fastidio —¡¿Otra ves?! —Marron reía sin poder controlarse— ¿Ahora que ventana se quedó abierta?
Pepers, era un gato tipo angora atigrado. De corpulenta y flácida complexión. Pertenecía al vecino del piso de abajo.
—¡Ay Trunks! De que te quejas tanto, Peppers es más tuyo que del vecino— reía la rubia—Sino explícame, por qué hay sobres de alimento para gato en la cocina.
—"No tengo idea de cómo es que llegaron ahí" —fingió demencia.
—Bueno, olvídalo entonces. Hay que practicar ¿Si? —besó los labios del muchacho.
—Espera, espera, no puedo—dijo entre risas.
—¿Por qué no?
—Porque Peppers me está viendo.
—¡Pero es un gato!
—¡Pero me está viendo!
—¡Estás loco!
—¡Y te está viendo! Eso hará que me enfurezca. Porque nadie, NADIE mira a mi chica...Ni siquiera el gato del vecino.— explotaron en risas.
Un almohadazo fue la técnica necesaria que utilizó Trunks para hacer desaparecer a Peppers de la cama.
—¡Fuera de AQUÍ!
—¡Meeeooow!— éste renegó y salió corriendo.
—Es un maldito— rió plenamente— Siempre, SIEMPRE llega cuando estamos en "comprometedora situación" ¡Es un pervertido!
—Tal vez tus gritos lo atraían.
—¿Mis... gritos? ...¿O los tuyos?—replicó en defensiva.
Se carcajearon.
Y lo que supuestamente iba ser una «práctica de amor» se convirtió en una guerra sexual. Utilizando poderosas técnicas de cosquillas, escudos de almohadas, mordidas y jalones.
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9:00 de la mañana del siguiente día.
—¿ Va pedir algo, señorita?
—Aún no, muchas gracias. Estoy esperando a alguien.
—Está bien. Cuando guste ordenar, solo dígame.
—Sí, gracias.
«¡Por que rayos no llegas!»
Violet llegó a la hora justa que había pactado con el ex alumno. Para hacer tiempo, le daba un vistazo a la pequeña carta del menú. El restaurante, no era nada comparado a un estuche de monerías. Era sencillo, demasiado modesto. Tenía marcado un particular estereotipo estadounidense. Por lo general, el típico desayuno que ofrecían a sus clientes era huevo con tocino, café y unos simpáticos wafles.
Volteó hacía los cristales del lugar que estaban decorados con media cortina de tela lisa. Pero aun así, se alcazaba a ver perfectamente parte del exterior. Y lo vio. El joven iba casi corriendo en busca de la puerta principal. Con un saco azul y portafolio en mano, abrió la puerta y una simpática campaña incrustada en ella, anunció su llegada. Se acercó a Violet que estaba en una mesa con asientos corridos hacia la pared. Colocó su portafolio en la mesa y a un lado, estaban los comunes sobresitos de azúcar, miel, leche y mermelada de fresa. Con un gesto de amabilidad el chico sonrío ampliamente.
Violet respondió el saludo.
—¡Son Goten! ¡ Llegas tarde, tienes cero en calificación! — una bromita tipo «maestro-alumno» fue el saludo que le dio Violet. Seguido de una media sonrisa. Le daba gusto verlo después de todo.
—Señorita Violet. ¡Ja,ja,ja! Solo llegué diez minutos tardes.—tomó asiento.
– Veo con orgullo que sigues siendo el mismo Goten de hace años.—sonrió— Y bien, ¿Para qué soy buena?—fue directo al grano.—¿En qué te puede ayudar Polaris?
—Tranquila, Señorita Violet—Goten, le hizo señas a la mesera indicándole que trajera dos tazas de café—Hay que ir con calma. Ahora que no soy su alumno ¿Puedo tutearla?¿Puedo decirle solo Violet?
La mesera depositó las tazas de café. Ambos agradecieron con la mirada.
—Adelante, puedes hacerlo pequeño. No hay cuidado—del maletín sacó cigarrillos y prendió uno. Le ofreció a Goten y éste negó con educación. — Bueno, soy toda oídos ¡Cuéntame!
—Ahora que la veo fumar— se retractó— Quice decir, «que te veo fumar Violet» me recordaste a mi mejor amigo. Precisamente, vengo de parte de él. —colocó sobre la mesa unas hojas engargoladas que de portada tenían la insignia de la Corporación Cápsula. Y de subtítulo decía «Planos del proyecto Capsule Corp: Sede Capital del Norte»
—¡Por todos los cielos!—se sorprendió—¡¿La corporación cápsula?! ¡¿Vienes de parte de la corporación?! — apagó el cigarrillo y empezó a hojear el impreso.
—¡Así es!
—Esto es una construcción, Goten. Son planos en pequeñas escalas de una edificación. Cotizaciones...mmmm, es algo muy grande—seguía hojeando—Por el título y por lo plasmado puedo observar que quieren hacer otra Corporación ¿Cierto?
—¡Exactamente! Se va abrir una Sede en la Capital del Norte. Los empleados de mi amigo están muy absorbidos en trabajo. Por lo cual me sugirió que buscará ayuda externa. Como verás ocupamos mucha gente, desde obreros, maquinaria de construcción, ingenieros civiles, diseñadores de interiores y unos excelentes eléctricos. Pensé en ti, por tu experiencia Violet. La paga será buena, te lo garantizo.
—Bueno el viejo Tsuru tiene un gran equipo de materias primas y de obreros, eso no sería problema. Solo será cuestión de buscar diseñadores. Además una colega, bueno una amiga que trabaja también en mi despacho, es un excelente ingeniero eléctrico. Por lo demás no te preocupes tengo buenas fuentes de contacto para formar un gran equipo de trabajo.
—Entonces... ¿Es un si?
—¡Por su puesto, bobo! ¡ Será un honor!
—¡Bien!—afirmó gustoso—Mi amigo se pondrá muy contento. Tendrán que presentarse con él para firmar sus contratos laborales mañana por la mañana. Quédate con éste impreso para que lo vayan revisando tu y tú amiga.
—¡Sí, si! Pero dime ¿Quién rayos es tu amigo, Goten?
—Es...—hizo un pausa— ¡Es Trunks Brief!
—¡QUEÉÉ!—Cubrió su boca por el impacto de la noticia. —¡ ¿El nieto del famoso Dr. Brief?!
—¡El mismo!
—¿Siempre han sido amigos?
—¡Siempre!
—¡Esto sí que es una gran sorpresa! —dijo, sin parpadear con los ojos más abiertos que nunca.
—Me gustaría quedarme Violet. Pero tengo otras vueltas que hacer con otros clientes—dejo un par de billetes sobre la mesa por el servicio del café.
—Si, entiendo—ambos se levantaron del asiento. Estrecharon sus manos como nuevos socios.
—¿Trato hecho?
—¡Trato hecho, Son Goten!
—Para cualquier cosa te marco, linda— salió del lugar.
Violet cayó en la silla, anonadada, sorprendida e incrédula.
—¡No lo puedo creer!— bebió el café de un sorbo y se fue del lugar para dirigirse a Polaris.
CONTINUARÁ...
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Holaaaaaa a todos, pues ya comencé con el primer capítulo y espero que le haya gustado mucho. Este proyecto es un viejo borrador como mencioné antes, iba a publicarlo entrando el próximo año, pero me inspiró y aquí me tienen.
Nuevamente vemos a Violet, es un personaje que me gusta mucho y después de haberla ultilizado en mi fic HelMR le tomé mucho cariño y la empareje como amiga y colega de Mai.
¿Quién será el verdugo de Mai? Waaaa que emoción, piénsele piénsele XDDD Falta tanto por explicar.
La letra de la canción que ven es de un grupo japonés que me gusta mucho n.n Cuando iba a la universidad esa canción me ayudo mucho, ¡bastante! Hadashi no megami del grupo B'z, quien guste se la puedo pasar ;)
El nombre de Polaris surgió por "Hilda de Polaris" de Saint Saiya, ocupaba que la compañía tuviera un nombre femenino y pues pensé rápidamente en la estrella de Polaris. Además de qué Hilda es hermosa.
Y nada n.n estoy contenta, gracias por leer mis locos y fumados fics TrumaiXD Ya saben que me encanta crear historias, salir un poco de lo ordinario y hacer mezclas, cambiar escenografías, etc, etc. Ese toque kuraudeico no puede faltar xD ¿Cómo surgió la idea principal? La vdd que ni yo sé, solo brincó en un instante, hace un par de meses, creo que era marzo y pues alcé el proyecto, en lo que decidía publicarlo.
Saludos para EnterradoR, por ser mi primer Rw, espero que sea la patadita de la suerte.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Con cariño:
Kuraudea.
Respetemos los derechos del autor
¡Di NO al plagio de fics!
19/Octubre/2016
