Hola, hola!

Sé que estaban esperando la continuación desde hace tiempo y por fin aquí la tienen.

Debo de cuidar no pasarme de caracteres o si no me cortarán el capitulo.

Capítulo dedicado para BecaIII (Melisa) simplemente porque la adoro con mi vida :33

Enjoy!


Vínculos y obstáculos

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Un cosquilleo recorrió la piel de su cuello, descendiendo como una descarga a través de su columna vertebral.
Abrió los ojos pesadamente y soltó una pequeña risa al notar y sentir lo que Natsu hacia en la curvatura de su cuello.

Se había quedado dormida. El cansancio fue el vencedor después de que el ritual de pareja de los licántropos se completó.

— ¿Qué es lo que haces?- preguntó con voz adormilada, dejando que risitas salieran de sus labios.

Natsu alzó su rostro para encontrarse con esos hermosos ojos cafés. Su corazón latía frenético contra su pecho masculino. El solo hecho de ver a su pareja lo volvía el macho más feliz en toda la existencia. Parecía un sueño y debía serlo, había conseguido a su pareja.

Una media sonrisa se formó en sus labios y un deseo de poseerla de nuevo lo invadió. Había escuchado de los lobos mayores que cuando un macho encontraba y marcaba a su pareja, sus sentidos eran incontrolables.
Ese maldito sentimiento de posesión y lujuria lo estaban dominando, pero el amor que sentía por esa chica rubia lograba controlarlo.

Lucy no era como él; ella era más delicada y la cuidaría como tal, ese era el deber como su pareja.

Demonios, esas palabras eran una dulce textura en sus pensamientos. Sería el lobo más posesivo y celoso de todo el jodido mundo. No permitiría que ningún otro macho la tocara o se acercara. Lucy era suya, le pertenecía completamente.

— ¡Natsu!- chilló la chica sin parar de reír. Tenía un cosquilleo incontrolable y quería que se detuviera.

El licántropo sonrió complacido, adoraba el sonido de su risa.

— Parece que tenemos un punto sensible.- dio un beso corto en su cuello y volvió a mirarla, devolviendo la sonrisa a la desnuda criatura debajo de su cuerpo.

— ¿Responderás mi pregunta?- cuestionó curiosa, no tenía idea de que era lo que hacía en cuanto despertó.

— Sentía tu aroma.- admitió, observándola como si fuera lo más hermoso del mundo. — Todo tu cuerpo tiene mi olor, eso significa que eres mía y nadie puede tocarte, solo yo.

Mordió sus labios suprimiendo una sonrisa. Ella no pertenecía a la familia de los licántropos, pero podía sentir lo especial que era ese momento.
Lo tomó de la barbilla con ambas manos para así acercarlo a sus labios y juntarlos con los suyos.
Cada movimiento, cada caricia en ese beso hablaba por sí solo. Su lengua la embriagaba en miles de sensaciones, volviéndose cada vez más profundo y cautivador.

— Mmm.- gruñó el lobo al sentir tal delicia contra su boca. Demonios, estaba poniéndose duro de nuevo.

Podía devorarla de cualquier forma posible y en ese momento tenía unas incontrolables ganas de introducirse en ella hasta el fondo, sentir como sus músculos interiores lo rodeaban hasta llegar al orgasmo y desplomarse sobre su cuerpo. Saborear y sentir el sudor de su piel contra la suya mientras mordisqueaba y succionaba cada uno de sus deleitables pechos.

Su erección estaba más que rígida y rogaba plenamente por introducirse en su húmeda entrada.
Presionó la punta de su miembro contra el clítoris de la chica, causando que su cuerpo temblara ante tal sensación. Natsu se frotaba contra los pliegues de su carne, enviando ligeras descargas a cada rincón de su cuerpo, gruñendo y jadeando en cada fricción.

— ¿Sientes esto, Luce?- se frotó de nuevo, esta vez con más vigor haciéndola gemir. — No creo poder soportarlo más, necesito sentirte.

Ella también lo necesitaba, era como si no controlara su propio cuerpo; él le hacía sentir todo tipo de sensaciones y hombre, se sentía muy bien.

— Natsu…- pronunció su nombre rogando por ello.

— ¿Me quieres dentro?- suprimió un gemido ronco al deleitarse en ese placer, se correría sin siquiera sentirla. La imagen era tan erótica; ella bajo su cuerpo, el sudor de excitación deslizándose por su escote y esos labios hinchados pronunciando su nombre… Mierda, podría pasarse la eternidad haciéndole el amor. — Pídelo.- ordenó. — ¿Qué es lo que quieres, Luce?

Cerró los ojos un momento para disfrutar de ese calor en su entrepierna y volvió a abrirlos para así mirarlo. Su mirada depredadora era algo que hacía latir su corazón con fuerza. Tal vez que la había marcado y proclamado como su pareja tenía algo que ver con las mariposas en su estomago, porque estaba completamente feliz.

Lo rodeó con las piernas para acercarlo más a su cuerpo, volviendo a sentir entre roce entre ambas intimidades.

— Por favor.- rogó. Aún era inexperta en el tema, pero necesitaba sentir desesperadamente a Natsu en su interior o explotaría.

— Responde.

— A ti, por favor.

El licántropo sonrió y beso sus labios dulcemente. Ella no tenía idea de lo feliz que lo hacía. No dejaría que nadie más tocara, nadie le haría daño, él mismo se encargaría de cuidarla, porque Lucy era lo más importante para él, su pareja y estaba completamente enamorado de ella.

Se posicionó y adentró su miembro cuidadosamente en la húmeda entrada de la chica. Debía tratarla con delicadeza, aún podría estar adolorida.
Se movió lenta, placentera y tortuosamente, extasiándolo a ambos en ese gozoso placer.

Los gemidos de Lucy eran la melodía más fascinante y ardiente que sus oídos jamás escucharon. Estaba tan hermosa bajo su cuerpo, jadeando y gimiendo pidiendo por más, embriagándose en el placer que él le brindaba.

— Voy a hacerte el amor todos los días, Luce.- hablo sin disminuir sus estocadas. Movía sus caderas buscando que las paredes estimularan completamente su glande y al mismo tiempo, acariciar su clítoris para que llegara al orgasmo con él. — Jamás tendré suficiente de ti.

Sus palabras y la manera en que Natsu la miraba le derretían el corazón. ¿Cómo se pudo negar a él durante todo ese tiempo? La amaba más que cualquier cosa y se lo demostraba en cada caricia, cada beso, cada palabra, cada mirada.

Natsu atrapo su pezón entre los dientes y lo succionó aumentando el hormigueo y delicioso ardo entre sus piernas. Chupó y mordió levemente, saboreando ese pequeño montículo de carne sin dejar de moverse contra ella.
Su delicado cuerpo moviéndose contra el suyo, sus cuerpos frotándose y el sudor resbalando por sus pechos era la imagen más erótica. Él también podía sentir el cabello pegarse contra su frente a causa del sudor, estaba ardiendo, deleitándose, satisfaciendo su propio deseo.

Cada vez que penetraba su apretada intimidad enviaba una sacudida placentera a sus órganos y cada rincón de su cuerpo. El olor de Lucy, su sabor, su cuerpo, ella era irresistible.
Después de completar el ritual venia la etapa a lo que los humanos llamaban ''Luna de miel'' y eso significaba que el apetito sexual contra su pareja seria incontrolable.

Un sonido ronco se hizo presente en su garganta y golpeó sus estrechas paredes intentando llegar más a fondo y satisfacer a su chica que por sus gemidos lo estaba logrando.
Si era una humana le importaba poco, jamás se saciaría de ella y nadie ni nada podía alejarlo de Lucy.

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La marca de sus dientes en su hombro eran la prueba de no estaba soñando y su dulce aroma mezclado con el suyo era una droga para su sistema.
Por fin la dejaría respirar, pero solo por un momento. Después de todo, aun tenían un obstáculo demasiado difícil.

Un humano y un licántropo no podían unirse, esa era la regla más importante en la vida. Ambos eran de especies diferentes y por lo tanto, jamás podrían estar juntos, era una aberración.
La unión entre ambos significaba manchar el linaje puro de los licántropos y maldecir a los humanos. Era algo que fue escrito por los antepasados y la principal ley en sus vidas.

Aún así, cada vez que miraba a Lucy su corazón bombeaba y latía con demasiada fuerza que pensaba que se desmayaría. Era una completa alegría, ternura hacia esa hermosa chica rubia, ¿Cómo podría ser eso una aberración?

— Déjame ayudarte.- dijo y se acercó a Lucy para ayudarla con los cordones de su vestido. Eso era lo único que podría cubrirla; había destrozado sus bragas, pero no dejaría que nadie la mirara, solo él podía hacerlo.

Ató los cordones cuidadosamente sin dejar de mirar la desnuda piel de su cuello y apartó su cabello del mismo, dejando que las ondas de su cabellera rubia cayeran por su espalda.
La rodeó con los brazos y se aferró en su pequeña cintura en un abrazo, enterrando el rostro en la curvatura de su cuello; besando y deleitándose.

— Natsu.- advirtió la chica, no quería ser una tentación para él. Tenían que ir al campamento en donde se encontraba la manada, Natsu quería hablar con alguien.

— Me estoy comportando, Luce.- respondió contra su piel y la giró sobre sus talones para así tenerla de frente. — Quisiera quitarte este vestido.- su mirada se oscureció mientras jugaba con el encaje de su falda. Lucy pareció querer decir algo pero la detuvo rápidamente, dándole un beso corto en los labios. — Pero no voy a hacerlo, al menos no ahora.- sonrió al ver el lindo puchero de la chica.

— Solo piensas en eso. No soy tu juguete.- reprendió y se molestó un poco al observar que él no dejaba de sonreír. — Tenemos que discutir esto, porque no pienso…

— Lucy.- la forma en que dijo su nombre hizo que sus piernas se volvieran líquido.

— ¿Qué?

Su sonrisa se hizo más grande.

— Te amo.

El corazón de Lucy se hizo pequeño en un segundo y una ternura la invadió. Natsu era posesivo, celoso, insaciable, pero la trataba como lo más delicado del mundo y eso le encantaba.

Su sonrisa era contagiosa y ella lo hizo igual.

— Pareces un tonto enamorado.- comentó avergonzada.

— Lo soy.- respondió jugando con su cabello. — Realmente me encantaría quedarme aquí por más tiempo, pero debemos irnos.

— Entonces deja de mirarme así.- prácticamente la devoraba con la mirada.

— Voy a comportarme, lo prometo.

En verdad no quería ser una tentación para él o si no se pasarían el resto del día en la cueva y debía volver a casa. Su madre debía estar preocupada y no quería que los aldeanos salieran en su búsqueda y descubrieran que había estado con un lobo. Primero debían saber lo que tenían que hacer antes de actuar.

— ¿Te irás así?- preguntó la chica evitando mirar su cuerpo fijamente. Natsu completamente desnudo era fascinante. Los genes licántropos hacían muy bien su trabajo.

— Me convertiré en lobo, así será más fácil llevarte y estaremos en el campamento en un segundo.- aclaró y se puso en marcha.

Tomó su forma lobuna frente a Lucy y esta vez no se asusto, sabía que era él. Aun así, fue impresionante como su cuerpo humano se contraía moviendo y adaptaba sus huesos para convertirse en lobo. Parecía doloroso, aunque sabía que estaban acostumbrados a eso.

Subió cuidadosamente a su lomo y lo abrazó para sujetarse. Era enorme y fuerte, tenía que admitir que en esa forma lucía más intimidante.
Natsu salió a toda velocidad contra el bosque; esquivando los obstáculos como si fuera lo más fácil del mundo.

Lucy sintió un poco de envidia. Ellos eran libres, sin ninguna atadura, podían disfrutar de la naturaleza.

Después de largos minutos, logró divisar algunas carpas y cabañas a lo lejos, ese era el campamento.
El licántropo se detuvo varios metros antes de llegar, no quería sorprender a nadie y mucho menos que atacaran a Lucy.
Volvió a su forma humana y tomó a la rubia de la mano, guiándola y protegiéndola con su cuerpo. No escuchaba ningún sonido proveniente del lugar y eso era extraño. Avanzó aun más hasta que observo a alguien cortando leña.

La suerte estaba de su lado, era mucho mejor hablar con él y pedir un consejo de lo que deberían hacer, porque a decir verdad, estaba un poco asustado.

— Espera aquí.- dejo a Lucy cerca, en un lugar en donde pudiera mirarla y se acerco a ese chico de la manada.

Estaba concentrado en su labor que no vio que Natsu se acercaba hasta que estuvo a poca distancia de él.

— ¡Demonios, amigo! ¿Por qué mierda tengo que verte desnudo?- exclamó, colocando las manos en el aire intentando proteger sus ojos de esa desagradable vista.

— Si fuera Juvia no tendrías ningún problema.

— Por supuesto que no, ver a Juvia desnuda es uno de mis pasatiempos favoritos, pero verte a ti es desagradable.- comentó y le lanzó una manta que colgaba de uno de las cuerdas sobre el árbol. — Cúbrete, ¿quieres?

Natsu rió y se cubrió rápidamente. Eso le había quitado un poco el nerviosismo.

— Toda la manada ha preguntado por ti, aunque creo tener una vaga idea de donde estabas.

— Hablando de ellos, ¿en donde están todos?

— Tenían que atender algunos asuntos con otra manada, que no envolvía ninguna pelea.- aclaró rápidamente antes de que su amigo saltará a conclusiones. — Me quede a cargo del campamento.- mencionó. — Y hablo en serio, Natsu. Deberías dejar de jugar y conseguirte una pareja porque no creo que…oh.- su sorpresa fue enorme en cuanto vio a esa humana caminar hacia ellos y esconderse detrás de su amigo. — Es una linda humana, ¿vas a comerla?- bromeó.

— No seas estúpido.

Gray soltó una carcajada.

— Si no vas a comerla, entonces ¿Por qué la trajiste…- su sonrisa se borró de sus labios en cuanto su aroma llego a su olfato. —…aquí?- tragó fuerte y fijo su total atención en esa chica. — Espera un momento.

Se acercó hacia ella, ignorando absolutamente todo a su alrededor. Estaba demasiado abrumado por lo que estaba a punto de confirmar.

Se inclinó hacia la chica y olisqueo su cuello, aspirando ese familiar aroma.

— Aléjate de ella.- dijo molesto y la apartó del otro lobo.

Gray se pasó la mano por el rostro mostrando frustración. Natsu era un completo estúpido.

— ¿Marcaste una humana?- el tono de su voz fue tenso y serio. — ¿Están vinculados?

— Gray…

— ¿¡Acaso son estúpidos!?- explotó. — La unión entre un licántropo y un humano está prohibido.- rascó su cabeza nerviosamente mientras sus manos temblaban y al mismo momento su voz se quebró un poco. — ¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué lo hiciste, Natsu?

Sus actos iban contra las reglas y si no tenían una idea del error que había cometido, la reacción de Gray dejo todo más que obvio.
Preocupar a Lucy era una de las cosas que deseaba evitar. Le había costado un demonio enamorarla y que aceptará ser su pareja como para que todo terminará ahí.

— Yo…- pensó en algo que decir, sin embargo, nada apareció en su mente.

Lucy lo abrazó por la espalda y podía sentir su pequeño cuerpo temblando contra el suyo. Estaba asustada y aun así, seguía con él. Mostrar debilidad en ese momento no era una opción, si estaba prohibido le importaba un carajo, solo quería estar con ella y enfrentaría a cualquiera que intentara impedirlo, aun si eso significaba una guerra con su propia familia.

Gray sabía lo que sufría, él más que nadie lo comprendía. Ser separado de la única persona que amas en la vida era horrible, lo sabía porque ya lo había vivido antes.

— ¿Sabes qué? Lo siento, esto me sorprendió.- se disculpó rápidamente, apoyaría a Natsu con su decisión, nadie elegía de quien enamorarse. — Eres mi mejor amigo y voy a ayudarte con esto tal y como tú lo hiciste cuando pase por lo mismo.- aclaró. — Viniste porque confías en mí y no voy a traicionar nuestro lazo.

Conocía a Gray desde que era un pequeño. Ambos crecieron y aprendieron a controlar su forma lobuna juntos. Compartían una amistad desde hace varios años y los licántropos jamás se traicionaban. Natsu era su familia y no iba a abandonarlo.

— Es muy linda.- admitió observando a la humana y también notando como sus cuerpos perdían tensión.

— Es hermosa.- dijo Natsu bajando la mirada hacia ella. La chica se avergonzó un poco, le costaría trabajo adaptarse a él.

Cuando un lobo establecía un vínculo con un hembra, el macho era quien recibía la mayor parte del efecto. Vivir por su pareja y protegerla era lo único que estaba en su cabeza. Para las hembras era lo mismo, era un vínculo demasiado fuerte, y aunque Lucy era una humana, parte de la energía del lobo pasaba a ella para así adaptar a su cuerpo para soportar la intensidad de un licántropo y tener a sus hijos.

— Soy Gray.- sonrió presentándose ante ella.

— Lucy.- respondió de igual manera. Con Natsu a su lado nadie a lastimaría, además, parecía confiar en él.

— Es un lindo hombre.- escuchó a su amigo gruñir y giró los ojos. — ¡No estoy coqueteando con ella! Y deja de gruñirme por un demonio.- negó con la cabeza y se dirigió a la chica. — Los lobos son muy territoriales y celosos, te espera un infierno con este idiota. Si se siente amenazado conmigo, no va a querer compartirte con nadie.

La rubia rió al darle toda la razón y especialmente porque fue el motivo por la cual la marcó.
Los rostros de Gray Natsu se volvieron serios en un segundo, desconcertando a la chica y hacerla mirar a su alrededor tal y como lo hacían los dos licántropos.
Miraban a su alrededor como si intentaran encontrar o reconocer algún sonido.

— Están de vuelta.- declaró el pelirrosa y su amigo asintió de forma sería.

— ¿Quién?- pregunto confundida y su pareja colocó una de sus manos delicadamente sobre sus labios para silenciarla. Los lobos tenían muy buena audición y podrían escucharla.

— La manada.- afirmó el moreno y reflexionó un poco antes de hablar. — Esto es lo que harán.- señaló a su amigo. — La llevarás a casa y la mantendrás allí hasta que piense en algo que evite que el líder se vuelva loco.

Natsu hizo un gesto de desagrado.

— Pero…- intentó protestar.

— Se que no podemos estar alejados de nuestra pareja, pero necesitas soportarlo si no quieres que los humanos lo descubran y originen una pelea entre nosotros.- expusó y el lobo guardo silencio. Tenía razón, no volvió a casa así que podían estar buscándola. — Si no tienen cuidado, podrían separarlos a ambos.

Natsu lo miró alarmado y tragó nerviosamente. Ser separado de Lucy lo destruiría.

— Huyan.- ordenó. — Los distraeré con algo, te cubriré, pero tienen que irse ahora.

El chico asintió y estaba dispuesto a irse aunque Gray lo detuvo antes. Le ofreció sus pantalones, ya que era lo único que vestía y se quedo en ropa interior. Natsu evitó a toda costa que Lucy lo mirara, tomó su mano y esta vez se echaron a andar.

— Gracias, Gray.- agradeció antes de convertirse en lobo y alejar a la rubia del campamento.

Gray solo los miró alejarse hasta que sintió un olor duce, agradable y demasiado atrayente e irresistible para sus sentidos.
En el momento en que apareció sintió que el aire se iba de sus pulmones. Estar lejos de ella por unas horas era una tortura.

— Esperaba una bienvenida.- hablo la chica mientras se acercaba a él. — Pero esto es mejor de lo que imaginé.- lo abrazó por la cintura deleitándose con su provocativa y masculina figura.

Posicionó sus labios sobre los de Juvia y la besó como si se le fuera el alma en ello. Rudo y a su vez delicado y dulce.

— Te eché de de menos.- ronroneó contra su boca. — Me importa una mierda lo que ordene el líder. La próxima vez iré contigo.

No mentía al decir que no podía estar sin su pareja. Era una verdadera tortura, necesitaba tenerla cerca, sentirla y tocarla. Natsu sufriría un infierno sin esa intimidad.

Juvia se separó un poco y alzó su barbilla para poder olisquear el aire.

— Natsu estuvo aquí, ¿cierto?- continuó olisqueando y aunque el aroma era débil, logró reconocerlo. — Esto… no puede ser posible.- miró seriamente a su pareja. — ¿Había un humano con ustedes?

— No es lo que crees.

Se alejó por completo y se cruzo de brazos.

— Solo dime que no hicieron nada estúpido esta vez.- el rostro preocupado de Gray la hizo sentir de la misma manera. Algo andaba mal. — ¿Sucedió algo?

El chico suspiró.

— No tienes idea.- miró al cielo y atrajo de nuevo a la chica a su cuerpo.

— En ese caso.- volvió a rodearlo con sus brazos. No podía ocultarle nada a ella, su vínculo y confianza era demasiado fuerte. — Pasaré toda la vida contigo, creo que puedo escucharte.

Sonrió. Podía confiar en Juvia y tal vez juntos podrían pensar en alguna solución para el problema en el que se había metido su amigo.

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Ya estaban lo suficientemente alejados del campamento, nadie podía seguirlos.

Lucy caminaba detrás de Natsu, ninguno de los dos había pronunciado una palabra desde el encuentro con Gray. Sabían los obstáculos y problemas que obtendrían al unirse como pareja y crear un vínculo con la especie contraria.
Encontrar una solución sería difícil y aunque no quería pensar en las consecuencias aún, tarde o temprano tendrían que enfrentar lo que habían hecho.

Estaba sumergida en sus pensamientos que no notó el momento en que el licántropo se detuvo y se golpeo la nariz con su ancha y corpulenta espalda.

— ¿Por qué…?- se detuvo en medio de la pregunta para cambiar sus palabras al observar sus acciones. — Acabas de ponerte ese pantalón, ¿y te lo quitas de nuevo?

El chico se desnudó completamente y se giró hacia su chica.

— Tú también lo harás. Te necesito desnuda.

— ¿Qué? Pero…

— Toma un baño conmigo.- pidió dulce y esperanzado. No podía negarse ante esa mirada.

Se rindió completamente, además, no podrían estar juntos durante un tiempo.
Desató los cordones de su vestido y Natsu la ayudo complacido con ello. Desnudarla se estaba convirtiendo en uno de sus pasatiempos favoritos.

Odiaba admitirlo, pero que Gray se acercara a Lucy lo había molestado un poco. Su amigo tenía a Juvia y aún así no logro evitar ese sentimiento de rivalidad, también sabiendo que Lucy no llevaba bragas bajo su vestido, siendo él mismo quien las había destrozado.

La guió hacia un manantial y así poder tener un tiempo con ella, necesitaba estar cerca y disfrutar cada segundo porque no la tendría si no quería arruinar las cosas.

La desnudez ya no era un problema para ella, se habría avergonzado antes, pero ya no era así.

Él entró primero y después la ayudo a entrar a esas cristalinas aguas, deleitándose con el roce de sus pieles suaves y expuestas. Se puso duro en un segundo.
El aroma de su pareja mezclado con el suyo, complementado con su irresistible apariencia, era una completa y deliciosa tortura.

Acarició su nuca, recorriendo sus caricias por su columna vertebral, sintiendo como se tensaba ante su roce. Enterró el rostro en la curva de su cuello y saboreó su exquisita piel, deleitándose en su dulce y salado sabor.

Apretó y masajeó sus senos, estimulando y excitando a su pareja, la obligaría a gemir para él. Necesitaba sentir como sus íntimas paredes rodeaban su rígida erección que parecía crecer más cada vez que la tocaba.
Busco algún soporte y lo encontró a pocos metros. Se movió con Lucy hasta una roca y dejo que su desnuda delantera se apoyara sobre esa solidez.

El cuerpo de la chica estaba apresado entre la roca y el fornido y atlético cuerpo del chico, sintiendo también como su erección se presionaba contra su trasero.
El líquido del manantial cubría su entrepierna y su torso estaba completamente expuesto, de alguna manera era excitante y provocador.

La mano de Natsu se movió desde sus pechos hasta su vientre, colándose entre sus piernas, forzando al cuerpo de la chica a temblar en gozo y excitación.

— ¿Qué vas a hacerme?- preguntó disfrutando de las caricias de sus masculinas manos entre sus piernas.

— Tranquila.- susurró ardiente contra su oído. — Solo disfruta.

Deslizó su mano por la intimidad de la rubia, acariciando y jugando los pliegues de su carne.
Su hinchada erección se frotaba contra el redondo y firme trasero de Lucy, provocando que ella produjera esos jadeantes sonidos.

— Oh dios.

Natsu sonrió contra la piel desnuda de su hombro e introdujo uno de sus dedos sin dejar de acariciar el montículo que permitía que el placer recorriera su cuerpo.
El dedo del chico entraba y salía de su intimidad, incitando a su interior a retorcerse en leves temblores de satisfacción. Presionando y acariciado su erecto clítoris haciendo que sus piernas se debilitaran en cada deleitable caricia.

Sentía que el agua ardía al igual que su cuerpo. El fuego en su entrepierna era placentero y no quería que terminara nunca.

— Córrete para mí, Luce.- demandó con voz ronca y erótica.

Lo sentía cada vez más cerca y movió un poco sus caderas para sentir más el roce de sus dedos contra su vulva, jadeando con más intensidad a medida que ese hormigueo se incrementaba en su interior.

— Natsu, voy a…

— Ahora mismo quiero que te corras. Compláceme.

Y lo hizo. Su cuerpo se retorció al sentir esos espasmos por todo el interior de su tierna piel, intentado mantener al menos un poco de oxigeno dentro de sus pulmones.

Tenía las piernas flojas y le estaba costando un infierno sostenerse en pie.

Natsu la giró para tenerla por fin de frente y un gemido escapó de sus labios en cuando su erección se froto contra los nervios de su carne.
Tenía el miembro grueso y rígido desesperado por entrar en su interior. Lucy se quedo sin aliento, la imagen varonil del chico era sensual y candente con esa mirada deseosa y masculinidad.

Quería besar sus músculos, lamerlos, saborear su piel y se sintió avergonzada al pensar en ello. El chico era un adonis y lucía irresistible con esa capa de sudor cubriendo su frente y su cuerpo húmedo por el agua.

La penetró poco a poco sin aviso y ella lo araño un poco en los hombros al no saber controlar esa gozosa presión adentrarse entre sus piernas.

— Mierda.- jadeó al penetrar lentamente su cavidad. — Tan apretada.

Era la tercera vez que la sentía plenamente y seguía siendo igual o incluso más placentera que la primera vez que la marco. Enterraba su pene cada vez más a fondo, golpeando sus estrechas paredes, sosteniendo y acariciando sus caderas para entrar más hondo en su interior.

— Tu cuerpo es mío. Solo mío.- dijo sin dejar de moverse buscando el mayor placer posible. — Mírame, Luce.

La chica alzó su mirada, mordiendo sus labios intentando no hacer esos sonidos que lo volvían loco. Sus ojos chocolate brillando en deseo y esa condenada boca, por una mierda, estaba volviéndose loco de placer.

Lucy soltó un gemido y Natsu gruñó complacido, adoraba su voz jadeante y excitada. Tiró de sus cabellos y lo acercó hacia ella, apretando aún más sus piernas contra su trasero para que penetrara con fuerza.
Con ese movimiento de su parte, entendió lo que quería.

— Por favor…

— Por favor, ¿qué?

— Más rápido.

La complació tal y como ella pidió. Sus estocadas se volvieron más rápidas y bruscas, estaba vez no sería tan delicado con ella.
La sangre bombeaba directamente a su miembro y no podría soportar más tiempo. No quería dejar a Lucy sin otro orgasmo, pero él estaba a punto de correrse dentro de ella. La sensación era tan buena que simplemente no podía soportarlo.

Mordió sus labios e intento soportar por un poco más. Su erección ardía y comenzaba a latir con fuerza. Mierda, aún no.

Apoyó a Lucy con más fuerza sobre esa roca mientras sus piernas lo rodeaban y movió sus caderas al ritmo de sus movimientos, para así acariciar el clítoris con su pelvis.
Embistió una y otra vez, deleitándose en sus secreciones, sintiendo como el agua golpeaba sus cuerpos.

Diablos, no.

— No puedo… no puedo.- dijo aumentando sus penetraciones, era incapaz de contenerse más.

— No te detengas.- aclaró con dificultad, también lo sentía.

Una descarga bajo por su columna vertebral y su cuerpo tembló siendo incapaz de pensar en otra cosa más que en esa gozosa sensación.

— Oh, mierda, Luce.- gimió y sintió el orgasmo disparando directamente hacia su interior.

Justo después de sentir la fuerza de su orgasmo, Lucy tembló contra su cuerpo gritando entre gemidos y se retorció alcanzado el climax al igual que él, apresando su miembro entre las contracciones de sus paredes femeninas haciendo que eyaculara dentro de ella con más intensidad.

Su intenso orgasmo hizo que perdiera un poco la fuerza. Sus caderas comenzaron a doler un poco pero había sido jodidamente bueno.

— Se supone que solo íbamos a tomar un baño.- comentó la chica y él soltó una carcajada ronca.

— Hacerte el amor mientras tomamos un baño es divertido.

Mordió sus labios y evito sonreír.

— Si…

Natsu la miró sorprendido y divertido, ¿su inocente Lucy acababa de admitir que le gustaba su intimidad? Oh, por supuesto que le gustaba.

— ¿Te gusta que te haga el amor, Luce?

Su risa dulce y adorable derretía su corazón.

— Si.- admitió y esta vez él sonrió como un idiota. Demonios, estaba demasiado enamorado de esa chica.

Después de jugar un poco más y disfrutar de ese intimo momento entre ambos, salieron del manantial para así volver casa. Aunque si lo pensaba bien, si Natsu no estaba con ella, no era su hogar, ya no pertenecía a ese lugar.

A medida de que avanzaban, una opresión en su pecho se hizo cada vez más evidente. No quería llegar aún, quería estar más tiempo con él.

No quería dejarlo pero no podía ser tan egoísta, su madre estaría preocupada por ella.

Más importante que todo, era encontrar una solución para que ambos pudieran estar juntos sin tener que esconderse. Si no lograban llegar a un arreglo, los humanos pondrían precio a la cabeza de Natsu y lo cazarían al igual que su manada por romper el acuerdo con la aldea y también por crear un vinculo prohibido entre especies.

El lobo se detuvo y ella reconoció el lugar de inmediato. Era el lugar en donde siempre esperaba por su presencia y en donde la beso por primera vez, debajo ese árbol.

— Oye, tranquila.- tomó a la rubia de las mejillas y aparto esa lágrima que había escapado. Verla triste le partía el corazón.

Lucy era frágil y delicada, protegerla era su deber y jamás permitiría que le hicieran daño.

— No quiero que nos separen.- sorbió de su nariz y se acurrucó en su pecho.

— Nadie lo hará, no voy a permitirlo.- la rodeó con sus brazos y besó su rubia cabeza. — Pero por ahora debemos tomar el consejo de Gray y no arruinar las cosas.

Asintió. Debía ser comprensible, aunque el vínculo entre los dos ya estaba fijado y sería difícil para ambos separarse aunque fuera por un tiempo, aún más para Natsu, después de todo, su linaje era puro.

El licántropo besó sus labios tomando en él las fuerzas que necesitaba para enfrentar al líder. Un lobo no podía sobrevivir sin una manada, pero prefirió ser expulsado a estar separado de Lucy.

— Ve.- dijo con evidente tormento y se alejo un poco de ella, tenía que soportarlo.

La chica entendió rápidamente. Lo escucho de Gray, para ellos era aun más difícil separarse de su pareja.

La abuela tenía razón, el amor y vinculo de los licántropos era fuerte.

Entró a casa evitando no girar y correr hacia sus protectores brazos de nuevo. Tenía que entrar y cambiar su ropa, aún seguía sin sus bragas y comenzaba a ser vergonzoso.

— ¿Lucy?- escucho una amable e inquieta voz justo en el momento en que abrió la puerta para entrar.

Su madre tenía una belleza excepcional, era realmente hermosa, incluso los años se acentuaban perfectamente a su imagen madura y cautivadora. La mujer corrió hacia ella y la rodeo en un fuerte abrazo.

— Oh, por dios. Estaba demasiado preocupada.- suspiró de alivio al saber que su hija estaba bien.

— ¿Los aldeanos saben que desaparecí?- preguntó de inmediato.

Su madre negó.

— Jamás haría eso, cariño. Solo te pondría en más peligro.

Lucy se separó para mirarla bastante confundida. La mirada de su madre era intranquila.

— ¿Por qué?- temía de su respuesta pero aun así pregunto.

— Porque lo sé, Lucy. Sé que estabas con ese lobo.

Sintió que el aire de sus pulmones se iba por un segundo y volvía de nuevo a la realidad. Que alguien lo supiera, aunque fuera su madre era un problema.

— ¿La abuela te contó?

— Nadie lo hizo, soy tu madre y te conozco.- admitió. — Y ya lo había visto antes.- comentó. — Lo vi una vez colarse en tu habitación. Tal vez no me escucho mientras me acercaba, pensé que te quería hacer daño y solo quería sacarte de allí. Pero vi como te miraba mientras dormías.- sonrió ante el recuerdo y evito derramar algunas lágrimas. Un padre quería lo mejor para sus hijos y sabia que esa unión les traería problemas a los dos. — Te miraba como si fueras lo más hermoso del mundo y supe inmediatamente que estaba enamorado de ti. No fui capaz de alejarlo.

Su madre lo sabía y aún así la enviaba cada semana a casa de la abuela. Sabía que él la esperaba y que pasaban el tiempo juntos, su madre lo sabía.
De pronto un sentimiento de nostalgia la invadió y se aferró a ella como si fuera una niña pequeña mientras lloraba.
Su madre era maravillosa, hermosa, todo mejor de la vida.

— Mamá, lo siento.- sollozó contra su pecho. No quería pensar en lo peor, pero si algo malo sucedía, también la atacarían a ella y ya no quería perder a nadie más.

— No lo sientas, cariño. Lo amas, no lamentes ese bello sentimiento.- acarició su espalda en un gesto reconfortante y abrazo a su hija por unos minutos más. Siempre la apoyaría en todas sus decisiones. — Ahora dile que entre, se que está allí afuera.

— ¿Cómo lo….?

— Están vinculados, ¿no es así?- vio como las mejillas de su hija se sonrojaban un poco, balbuceando palabras inentendibles. — No hagas más preguntas, ¿quieres? Eres una chica grande, tenía que suceder tarde o temprano.- acarició una de sus mejillas. — Esta helando afuera, dile que entre a la cabaña.

La chica asintió y se dirigió hacia la puerta para salir en busca de él. Quería verlo, abrazarlo. Abrió la puerta y Natsu ya se encontraba allí.

— Estaba escuchando, lo siento.- explicó y atrapó a Lucy entre sus brazos en cuanto se lanzó para rodearlo en un abrazo. Apoyó la barbilla en su hombro y sintió su pequeño y delicado cuerpo contra el suyo, con el corazón golpeando en su pecho como si fuera la primera vez que a veía. — Sentí que moriría y solo fueron unos minutos los que estuve sin ti.

En esa etapa del vínculo, el macho licántropo no podría estar alejado de su pareja. El vínculo aún era nuevo y tenía que adaptarse a ella, era la fase más difícil para los licántropos.
Lucy podía sentir una parte de ese vínculo, pero no como los lobos, después de todo, seguía siendo una humana.

La cabaña estaba cálida y emanaba todo tipo de olores familiares, especialmente el aroma de Lucy.

El único humano con quien había tratado era Lucy y estaba un poco nervioso. Era la madre de su pareja, las cosas no funcionarían como los licántropos.

— No todos los humanos somos crueles, ven aquí.- la mujer sonrió y abrazó al chico un poco intimidada y nerviosa. Jamás había convivido con un lobo y aunque parecía ser agradable tenía un poco de miedo.

Natsu sintió ese temor y la rodeó en un abrazo de agradecimiento y calidez. Nunca dañaría a la persona que le dio su razón de vivir.

— Voy a cuidar de tu hija.- susurró. — Gracias por aceptarme.

Layla sintió que el corazón le explotaba, si su hija lo había elegido, ella tenía que hacerlo también. Limpió las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos. Sus palabras resonaron fuerte y claro en su memoria. Sabía que cuidaría de Lucy.

— Eres adorable.- pellizco cariñosamente una de sus mejillas. — Y muy atractivo, elegiste bien, cariño.- le dijo a su hija y sonrió. — Mi nietos serán preciosos, ¿sabes que…?

— Quieres muchos nietos, lo sé.- interrumpió el pelirrosa, recordando esa antigua conversación. — El cuerpo desnudo de Lucy es fascinante y no puedo apartar mis manos de ella, así que no será un problema.

La rubia sintió sus mejillas enrojecerse y su madre apretó los labios suprimiendo una sonrisa.

— Oh, también es atrevido.- evito reír y le dio la espalda a ambos. — Iré a preparar algo de té.

Lucy lo miró un poco molesta y se acerco a ella nuevamente, atrapándola entre sus brazos.

— Parece que dije algo inapropiado.- comentó divertido. — ¿Estoy en problemas?

— Hablaremos de esto después.- besó levemente sus labios y lo guió hacia la mesa en donde tomarían el té.

Charlaron un poco para conocerse y Natsu respondió las preguntas de Layla sobre los licántropos. Los humanos y lobos podrían llevarse bien si lo intentaban, el problema era que no tenían el interés de hacerlo.

Si tan solo eso pudiera cambiar…

Natsu pasaría la noche en la cabaña y después volvería al campamento y hablar con Gray para pensar en que es lo que harían y tal vez así, intentar que el líder de la manada no enloqueciera.

La media luna se miraba en el cielo desde su ventana, con esa tenue luz entrando y cobijando sus cuerpos. Natsu la abrazaba por la espalda, besando cariñosamente su cuello.

— Tranquila, no haré nada.- confesó en chico. — Solo quiero abrazarte mientras duermo.

La rubia se giró sobre la cama para tenerlo frente a ella y estudiar su rostro. Esos ojos verdes, brillantes y peligrosos estudiaban cada parte rasgos. Estaba costándole demasiado no lanzarse sobre ella y enterrarse una y otra vez en el centro de su placer.

— ¿Volverás al campamento?- él asintió sin responder. Grabaría ese bello rostro en si memoria, pasar el día sin ella sería como caer al abismo. Lucy mordió su labio inferior pero aún así tenía que preguntar. — ¿Volverás?

El chico la acercó más hacia él, acurrucando sus cuerpos, sintiendo los latidos contra su pecho.

— Nada puede alejarme de ti. No voy a dejarte.

Cerró poco a poco sus ojos, confiando en sus palabras hasta que ambos se quedaron dormidos. El día había sido largo y necesitaban un descanso.

Cuando Lucy despertó, Natsu estaba a punto de irse. El sol apenas comenzaba a salir y era mejor irse antes de que la luz hiciera visible completamente todo.

— En cuanto arregle todo esto, volveré por ti.

— Se que lo harás.

La rubia besó sus labios, desesperada, tierna, tenía que darle las fuerzas suficientes. Natsu movió sus labios contra los de ella, saboreando y deleitándose en su suave textura y se separó de inmediato para girarse y no mirar.

Si se quedaba un minuto más, no se alejaría y necesitaba encontrar una solución antes de que alguien descubriera lo que habían hecho.
Se convirtió en lobo y se echó a andar lo más rápido que sus extremidades le permitieron.

Lucy lo observo irse y cuando lo perdió de vista decidió tomar los trozos de tela que Natsu había desgarrado cuando se convirtió en lobo.
Debía confiar en él, nada malo podía suceder.

— ¿L-Lucy?- su sangre se heló en cuanto escucho esa voz. Tragó fuerte y giró un poco su cabeza para mirar a esa mujer que había dejado caer su canasto con algunas frutas. — ¿E-Ese era… un lobo?- su expresión cambio convirtiendo su rostro en un gesto serio, la miró con repugnancia al comprender la situación. — Estabas con un lobo.

Debió ver su último beso.

Unas ganas inmensas de huir recorrieron su cuerpo, mezclados con terror y angustia. La bilis subió por su estomago y unas incontrolables sensaciones de pánico la abrumaron.
Apretó los ojos y los labios evitando soltar sollozos y lagrimas de miedo. Natsu se había ido y no estaba allí para protegerla.

Todo lo que planearon ya no tenía sentido, los habían descubierto.

Si tan solo el secreto hubiera durado un poco más.


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Les juro que este Natsu es lo más lindo que he escrito en mi vida *v* haha

La continuación se las tendré más pronto de lo que esperan y si no saben sobre la historia de Gray y Juvia, la encuentran en mi perfil.

Espero les haya gustado *3* Muchas gracias por leer, seguir esta historia y principalmente por todos sus reviews. Gracias, gracias, gracias ;-;

Un abrazo enorme! No leemos pronto :**


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