Bajo el mismo techo
Capítulo 2
"Conociéndonos"
Kagome había terminado de arreglar todo a su gusto en su nueva habitación cuando sonó nuevamente el timbre. Al no escuchar a nadie que abriera, fue a abrir la puerta y se encontró en el camino con Inuyasha, todavía echado frente a la televisión.
- ¿No pretendes abrir la puerta? – preguntó Kagome, un tanto desafiante.
- No...
- (suspiro) Pero qué pesado... así no le agradarás a nadie... supongo que tendré que ir yo U.U.
Kagome abrió la puerta y en el umbral se encontró con un chico de cabello negro, recogido en una pequeña colita, y de ojos color violeta oscuro. El chico era bastante apuesto, pero no de su gusto.
- Vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? ¿Si no es un ángel caído del cielo? – Preguntó el chico, un tanto sorprendido pero sin perder su picardía.
- Hola, soy Kagome, mucho gusto – dijo ésta, sonrojándose un poco – Pasa...
- Pero Inuyasha, no me habías presentado a tu nueva novia – Dijo Miroku, sonriendo con malicia, mientras miraba a Inuyasha.
- Ella no es mi novia (con su cara de amurro ¬¬)
- Con esa actitud que tienes tampoco lo sería... nunca – dijo Kagome – ¿Y puedo preguntar quién es usted señor?
- Miroku para servirle señorita.
- Miroku, ahora soy tu vecina de cuarto.
- ¡Pero qué agradable sorpresa! – Miroku dijo, de nuevo con esa mirada tan especial, que Inuyasha captó en seguida.
- No puedes tocarla Miroku, más te vale que no lo hagas.
- No te preocupes... "No te vas a enterar"
Inuyasha no quedó para nada convencido con aquellas palabras, y hasta ese momento, Kagome no entendía nada, pero prefirió quedarse en silencio y partió a la cocina a prepararse algo. Inuyasha y Miroku se quedaron hablando en el living.
- Así que la nueva arrendataria... – Dijo Miroku, poniendo cara pensativa, lo que Inuyasha interpretó como pensamientos no muy puros sobre la chica, y eso le produjo una especie de rabia, no entendía por qué.
- Ya te lo advertí Miroku – amenazó de nuevo.
- No tengo por qué hacerle caso a tus advertencias Inuyasha, a menos que tengas alguna clase de compromiso con la señorita Kagome, cosa que no quedó demostrada recién. – dijo sonriendo.
- ¡Por supuesto que no idiota! ¡Ni siquiera es de mi tipo!
No se lo creía ni él, ya que desde la primera vez que vio a Kagome, descubrió el gran parecido que tenía con su ex novia, Kikyo.
Aunque prefería no acordarse mucho de ella, con Kagome al frente era bastante difícil.
--------
Durante la tarde las cosas transcurrieron bastante bien, Kagome se hizo muy buena amiga de Miroku, e intentó socializar algo con Inuyasha, y a pesar de su mal carácter, fue conociéndolo un poco más, y aprendiendo a aguantarlo.
Había llegado la noche e Inuyasha seguía echado, viendo televisión, Miroku estaba con él, y Kagome estudiaba en su habitación. En eso se encontraba, cuando escuchó la voz de Miroku en el umbral;
- ¿Cómo se encuentra señorita?
- Mmm... bien... supongo...¿Por qué lo preguntas? – contestó un tanto recelosa de la actitud del chico y de su mirada.
- Bueno... – con una sonrisa pícara – pues, porque hoy es sábado ¿no piensa salir a ninguna parte?
Ninguno de los dos se había percatado que Inuyasha se había acercado para oír su conversación, y al darse cuenta de las intenciones de su amigo, quiso intervenir.
- - ¿Ya vas a empezar de nuevo Miroku?
- Inuyasha, tu sabes que no estoy haciendo nada malo. Tan sólo quería invitar a la señorita a bailar ¿Qué le parece señorita Kagome?
- Es muy tierno de tu parte – dijo sonriendo – pero hoy tengo que estudiar... ¿Podríamos dejarlo para otra ocasión?
- Por supuesto, como usted quiera – dijo Miroku sonriendo – Entonces los dejo, quedé de llegar a las 10:00pm. Adiós – terminó, mirando maliciosamente a Inuyasha, quién se sonrojó al entender qué quería decir su amigo con esa mirada.
- Ehmm...
- ¿Qué pasa Inuyasha?
- ¡Feh! – dicho esto, dio media vuelta y volvió a ver televisión
- "Parece un niño... aunque es muy tierno... y apuesto... sólo un poco tímido... ahhhh... es tan lindo... ¿Pero qué estoy diciendo?... ¡Concéntrate en tus estudios!... pero es que algo extraño me sucede con él..."
Pensando en estas cosas fue que se quedó dormida encima del escritorio, y un rato después Inuyasha fue a tocar la puerta de su dormitorio. Al verla dormida, no se aguantó las ganas de acercarse a observarla. No podía entender por qué le provocaba esa necesidad de observarla y tenerla cerca, y esto lo atormentaba bastante.
Se fue acercando lentamente al escritorio, se puso al frente del rostro de la chica, apoyándose, también el escritorio. Así se quedó un buen rato, embobado observándola, dejándose llevar por la curiosidad, sin reprimir su sentimientos, total, estaba dormida, nunca se iba a enterar.
Ahí estuvo el error, ya que Kagome se despertó en el momento en que sintió que alguien entraba a su habitación, pero no quiso abrir los ojos, pero al sentir la respiración de esa persona, la curiosidad le ganó, y abrió los ojos para ver quién era. Grande fue su sorpresa al encontrarse un par de hermosos ojos dorados, observándole detalladamente a tan sólo centímetros de su cara... Su corazón se sobresaltó, y sintió cómo comenzaba a sonrojarse al darse cuenta de quién la estaba observando, y en esa distancia tan comprometedora. Inuyasha, por su parte, casi le da un infarto cuando la chica abrió sus ojos, se sonrojó inmediatamente, pero no atinaba a alejarse, estaba como paralizado, y sentía que la boca de la chica lo llamaba a gritos. Así estuvieron unos instantes, los dos solos, mirándose, los dos totalmente rojos, pero sin poder despegar la mirada el uno del otro. Hasta que por fin Kagome reaccionó;
- ¿Qué... qué haces Inuyasha? – balbuceó.
- Ehhh... yo... eh... venia a ... ¡pedirte un lápiz! Si, a eso venía
"!Kuso! ¿Por qué estoy tan nervioso?... pero ¿En qué diablos estaba pensando al venir?...!Kuso!...pero es que es realmente muy hermosa... ¡No!...Pero, aún no entiendo... ¿Para qué vine?... (suspiro) rayos... algo me está haciendo esta niña U.U"
- Bueno... entonces... ehh... toma "!Ay!... ¡Kami... es que esa
mirada me mata! Pero... ¿Cómo es posible que no tenga un lápiz
en otra parte de la casa? (suspiro)... Aquí hay algo extraño U.U"
- Gracias... – fue lo único que pudo decir antes de salir, casi
volando, de la habitación, dejando a una desconcertada Kagome
sentada en el escritorio.
Ya una vez afuera, se apoyó contra la pared con una mano en el pecho, y en la otra el lápiz de Kagome, sin poder contener los sentimientos que trataban de salir. "!Maldición! quiero volver a sufrir... no quiero...". Esto no puede pasarme de nuevo... no
----
"Eso fue extraño" pensó Kagome mientras se desperezaba para proceder a continuar con su estudio pero algo le impedía concentrarse, la imagen de las orbes doradas a tan pocos centímetros de su cara no podía quitársele de la cabeza, y le bloqueaba completamente la capacidad de pensar, así que resignada, cerró sus libros y sus apuntes para alistarse a dormir. Cogió su estuche de utensilios de aseo y salió de su habitación rumbo al baño, pero el único pequeño inconveniente que se le presentó era que no tenía ni idea de dónde estaba el baño... había olvidado preguntar.
Fue a la sala de estar a ver si Inuyasha aún estaba ahí, pero la TV estaba apagada y la sala completamente oscura, así que se devolvió con la esperanza de poder encontrar el baño por si misma. Por lógica descartó cuatro puertas... la de la cocina, la de su habitación, la de la habitación de Miroku y la puerta de la de Sesshoumaru, pues lo había visto entrar ahí. En el pasillo sólo quedaban dos puertas así que Kagome simplemente tuvo que elegir una rogando al cielo que llegara de una vez al bendito baño.
Gracias a su suerte de toda la vida, la puerta que abrió era exactamente la incorrecta, y al entrar, en vez de encontrar el baño, se encontró con otra habitación, que... dado el panorama que se le presentaba, era de Inuyasha, ya que lo que se quedó paralizada mirando era justamente al chico, echado sobre su cama, sin taparse y con sólo ropa interior como atuendo, leyendo.
Kagome estaba por dar la vuelta y salir sigilosamente, aún con las mejillas ardiendo en rojo, cuando escuchó la voz del chico.
- Sabes? Hay gente que toca la puerta antes de entrar, no te parecen extraños? – dijo Inuyasha sarcásticamente y sin despegar la vista de su libro.
- Oh... yoo...eh... – Kagome, aún sonrojada, miraba de un lado a otro buscando alguna excusa más coherente que 'Sabes? me perdí'. Pero, como en toda situación de nervios... ninguna idea se le asomó por la cabeza, así que sólo podía decirle la verdad. – Bueno... disculpa... estaba tratando de encontrar el baño sabes? Porque no cumpliste con la simple tarea de enseñármelo, como anfitrión. "Al menos encontré una excusa para echarle la culpa a él... fiuf!" – Además... no soy la única que no golpea antes de entrar a la habitación de alguien más. No fuiste tu el que entró en mi habitación mientras dormía?
- No es lo mismo – dijo el un tanto contrariado – tu estabas con ropa.
Esto último lo dijo con mucha naturalidad y sin una pizca de vergüenza asomándosele, pero por alguna razón estas palabras hicieron que Kagome se sonrojara aún más, a pesar de haber notado hace bastante tiempo la condición de su vestimenta.
Sin decir nada más Kagome se dio la vuelta hacia la puerta, y comenzó a avanzar, pero justo antes de llegar al umbral la vos de Inuyasha la detuvo nuevamente.
- Bueno supongo que estamos a mano, y para que luego no lloriquees frente a mi hermano... ahí esta el baño – señalando a la puerta que Kagome no abrió.
- Gracias... después de esto no era tan difícil deducirlo sabes? – dijo ella con rabia saliendo apresuradamente y alcanzando a escuchar un 'Tenía serias dudas de tu capacidad de deducción' de parte de su adorable y amistoso arrendatario, antes de cerrar fuertemente la puerta.
"Erwrww... m las va a pagar ese engreído... aunque... no puedo negar que prefería ese panorama al del baño...!no, no! Él es simplemente un gran idiota... uno muy atractivo... ¡pero un gran idiota!" pensaba Kagome mientras se lavaba los dientes. Una vez que hubo terminado, se dirigió a su cuarto para su merecido descanso, y ya se estaba arropando cuando se percató de que el lápiz que Inuyasha le había pedido hace un momento estaba ahora en su velador. Y a Kagome se le escapó una sonrisa al darse cuenta de ello, pero, por el cansancio del día no pudo darle más vueltas al asunto, pues se quedó rápidamente dormida.
-----------
Ya de mañana, unos fuertes rayos de luz penetraban por entre las cortinas de su habitación, y le insistían, juguetonamente, que abriera sus ojos. Después de unos minutos lo hizo con gran dificultad, incorporándose en la cama y restregándoselos con pereza. Un gran bostezo salió de su boca cuando se dio cuenta, un poco asustada, de que no estaba en su casa... pero rápidamente recordó dónde estaba y por qué motivo... y se sintió realmente estúpida por haberse alarmado, también recordó los sucesos de la noche anterior, y eso no le dio ninguna gana de ver a Inuyasha esta mañana. Pero en fin... no podía no hacerlo, así que tomó sus cosas y fue al baño para tomar una ducha.
En el trayecto se encontró con un soñoliento Miroku, quién la saludó amablemente, ofreciéndole acompañarlo en el desayuno. Pero Kagome se sentía realmente sucia e incómoda, desayunando con pijama así que rechazó amablemente su oferta explicándole que primero tomaría una ducha.
Así pues, entró al baño y dejó sus cosas en un rincón, se desvistió y se envolvió en una toalla, sólo para descubrir que había olvidado su acondicionador en la habitación. Lo meditó y decidió que vestirse de nuevo era muy improductivo así que salió sigilosamente del baño, mirando cautelosa que no hubiera nadie en el camino a su habitación. Escuchó a Miroku habando con Sesshoumaru en la cocina y decidió salir en ese momento... precisamente el momento en que no debería haber salido (siguiendo con su suerte), pues en el preciso instante en que cerró la puerta del baño a su espalda, Inuyasha apareció desde su cuarto. Kagome quedó realmente paralizada, no sabía si volver a meterse en el baño, o actuar como si no le importara estar tan desnuda frente a él, pero era muy tarde para la primera alternativa, pues él ya la había viso y en ese momento se encontraba escaneándola de arriba abajo. Esto enfureció a Kagome, y no pudo evitar gritarle:
- ¡¿Es necesario que me mires así! Pervertido!
- Bueno... - dijo él bostezando – me tocaba a mi no? Es justo.
- ¡Eres tan despreciable! – gritó Kagome apretando los puños, realmente dispuesta a pegarle si continuaba.
- Y tu eres muy hermosa – dijo él, muy tranquilo, volteando hacia el pasillo y yéndose a la cocina, probablemente a desayunar.
Kagome estaba realmente sorprendida por sus palabras... ¿Realmente pensaba eso o lo decía para fastidiarla aun más?... ¡que chico tan extraño, aunque no podía evitar sentirse abochornada por saber lo que Inuyasha pensaba de su figura.
Por fin, cuando pudo salir del shock, fue a su habitación por las cosas que necesitaba y volvió furtivamente al baño, para tener su muy merecida ducha.
Continuará
-----------
Lo prometido es deuda... este sí es más largo... felizmente xD Acabo de arreglar el problema de los guiones... es que algo pasa con el word que m los borra U.U en fin... espero que ahora si se entienda P