Gracias a: KLAROLINE 4EVER, guest, BarbieRamos11, AnnForbes, melanylemi, littlemisspetrova, Angels1415.

¡Gracias a las chicas que dejaron comentarios! Seguimos con el especial de Klaroween.


2.

― ¿Sabes? Esta es la… sexta vez que un hibrido me muerde… ―susurró débilmente.

Stefan la observó con cuidado.

― ¿De qué hablas?

―Cuando viajé a Italia con Klaus… había varios híbridos recién transformados… ellos me mordieron.

― ¿Qué? Caray, Care, ¿por qué jamás me habías contado nada de esto? ―exclamó Stefan, enfadado e indignado.

Ella cerró sus ojos para no verlo, cada hora se sentía más y más débil.

―No lo sé, sinceramente no lo sé… ―dijo sintiendo el dolor en la garganta―. El los mató a cada uno a pesar de que le rogué… que no lo hiciera.

― ¿Cuántos fueron? ―preguntó incómodo. Parecía que aquel era un tema de violación y no le agradaba para nada imaginarse a Caroline Forbes indefensa a manos de un montón de híbridos hambrientos.

―Solo tres, me mordieron cuatro veces… pero Klaus arregló todo al instante.

―Lo sé.

Ella sonrió apenas.

―Lo he llamado ―dijo él interrumpiendo el silencio.

A Caroline le explotó algo dentro del pecho y quiso morir de inmediato.

― ¿Por qué…? ―susurró dolida y sin verlo.

―No te pienso perder, Caroline.

― ¡Te dije que no lo hicieras! ―gritó y empezó a toser violentamente escupiendo sangre y sangre en el proceso.

― ¡Caroline! ―fue hasta ella mientras que sangre salía a borbotones de su boca―. Por dios, Caroline… ―dijo desesperado.

Había pasado un día desde que había hablado con Klaus. Él no había dicho nada más que voy para allá, debía de estar en un lugar lejos para todavía no haber llegado. Caroline se debilitaba más y más, aún más de lo normal. No recordaba haber visto tan mal a otros vampiros a los que Klaus había mordido en el pasado.

― ¡Que pasa! ―entró Elena por la puerta viendo toda la sangre y a Caroline inconsciente―. ¡Caroline! ―corrió hacia ella―. Está perdiendo mucha sangre, cada vez se ve más gris ―sollozó Elena, incontrolable porque su mejor amiga estuviera muriendo―. ¡Donde demonios esta Klaus!

―Aquí estoy ―entró a la habitación viendo a una Caroline inconsciente y sangre por todas partes.

El lugar olía a carne podrida y las cosas no podían estar peor. Klaus la veía y no podía evitar recordar lo que le había hecho, lo había traicionado y ahora, ella estaba indefensa, muriendo, tampoco pudo evitar pensar que tal vez aquello era la venganza que la naturaleza misma le tenía preparada a Caroline Forbes. Su mente estaba tan enferma así como su corazón estaba dolido. Desechó esos pensamientos de inmediato, no se permitió pensar de esa forma de la vida de esa chica que había pensado amaba… y que todavía lo hacía.

― ¡Tardaste demasiado! ―atacó Elena furiosa.

El gruñó algo y Stefan se restregó el rostro con desesperación.

―Por favor dale de tu sangre, Klaus ―suplicó Stefan a Klaus.

Elena se quitó, viéndolo con frustración y desesperación por no haber llegado antes y él se sentó en la cama de la rubia. Su corazón se había parado de nuevo y todos los presentes lo notaron de inmediato. Elena comenzó a llorar de nuevo, Stefan se hizo un mar de tristeza y nervios y Klaus sintió que su propio corazón se iba con el de ella.

―Hizo eso antes… y después volvió a latir ―dijo Stefan haciendo que el hibrido arrugara el ceño.

― ¿De qué hablas, Stefan? ―preguntó demandante.

―No lo sé, solo ocurrió y…

Pumpum, pumpum, pumpum…

El corazón de Caroline volvió a latir haciendo que los vampiros bebés lanzaran suspiros de alivio y que él hibrido levantara una ceja tratando de entender qué demonios estaba ocurriendo.

― ¿Qué demonios está pasando? Explícalo, Stefan.

―No lo sé, ¿de acuerdo? Es lo que pasó ayer, no sé porque pasa, no lo entiendo. Tú deberías de saber más de eso que yo, tú has tenido victimas incontables, tú debes de saberlo. Tú explícamelo.

Klaus arrugó el ceño y se dedicó a observar a una Caroline inconsciente, llena de sangre, despeinada y pálida, aun así se veía hermosa y seguía brillando con la luz de una constelación entera.

―Límpiala ―ordenó a Elena quien lo vio con ojos destartalados y no respondió―. Ahora ―dijo tomando a Stefan del brazo y saliendo de ahí.

Se escucharon varios ruidos dentro del cuarto y Stefan y Klaus esperaron impacientes fuera de este.

―Tenemos que hablar, Stefan ―gruñó bajando las escaleras con rapidez―. ¿Qué demonios está sucediendo? ¿Cómo es que su corazón late y después no lo hace?

Stefan se restregó la cara prestando atención a los ruidos en la habitación de su mejor amiga.

―No lo sé, Klaus. Solo sé que eso es lo que pasa, tú tienes mil años, explícamelo.

Klaus tensó la mandíbula lo suficiente para hacer pensar a Stefan que algún diente ahí dentro se rompería.

―Hay una… ―carraspeó nervioso― una leyenda.

Stefan fijó sus ojos en él, pero Klaus no habló más.

― ¿Y qué más?

Klaus gruñó.

―Un mito acerca de un vampiro inmune a la mordida de un lobo.

― ¿Eso es posible?

―Es una leyenda.

― ¿Qué tiene que ver eso con Caroline? Ella está muriendo.

― ¿Te contó acerca de las mordidas de los híbridos en Italia?

Stefan asintió lentamente.

―Me lo contó antes de caer inconsciente. ¿Cómo fue que pasó?

―Un hibrido recién hecho inició todo… los demás no pudieron resistir la sed de sangre y pasó eso, aunque ella se defendió bien, no pudo evitar que la mordieran.

― ¿Y qué pasó después? ―preguntó observando a Klaus quieto en su lugar.

―Nada, no pasó nada… cuando llegué, seguía siendo la misma Caroline, tenía un rostro indignado, enojado porque aquellos híbridos se habían atrevido a tocarla ―una sonrisa apenas visible se instaló en su rostro―. No parecía importarle lo que le había pasado, me dijo que estaba bien y demandó sangre ―rio, irónicamente su risa se escuchó apenas en la sala Forbes―. Esta es la sexta vez que un hibrido la muerde, la leyenda dice que después de una considerable dosis de veneno de licántropo proporcionado… el vampiro se volverá inmune y desarrollará ciertas habilidades mágicas.

― ¿Magia? ¿Cómo desarrollaría un vampiro magia? Estamos muertos.

Klaus le echó una mirada y volvió a recordar todo lo que su mente guardaba, los secretos de las brujas, de los vampiros, de los lobos y de todo aquel mundo mágico y sobrenatural en donde él vivía y reinaba.

―Los lobos somos creaturas naturales, seres de la naturaleza… creados para proteger los bosques y alejar a los malos hombres, somos magia y el veneno que llevamos dentro puede tener muchas propiedades, pero para los vampiros es letal.

― ¿Caroline lleva magia?

―Jamás curé a ningún vampiro, los dejaba morir―siguió sin hacer caso a Stefan―. Por eso esa leyenda jamás pudo ser realizada. Si un vampiro tenía la mala suerte de toparse con un hombre lobo, moría y no podría experimentar hasta volverse inmortal, yo era la clave para volver inmune a cualquier vampiro… pero jamás pensé que fuera verdad.

―Dime qué demonios tiene Caroline ―vociferó entre dientes.

―Tiene magia ―respondió a su pregunta―. Pero no sé qué tipo de magia. Tendremos que esperar a que despierte, su corazón eventualmente latirá más y más rápido, como el de un animal. No latera lento como el de un ser muerto, no sé qué le depara a Caroline ―dijo haciendo que Stefan supiera que Klaus amaba a esa chica más que a su vida.