I.2

La imagen que le devuelve el espejo la deja satisfecha, su cabello rosa cae en suaves ondas por su espalda hasta por debajo de las caderas. Trato de que su maquillaje fuera de lo más natural acentuando sus labios con un rosa palo, decidió por vestir unos jeans de cintura alta negros y una blusa ombliguera de estampados de margaritas y cuello V.

Sus tenis blancos son cómodos, sonríe cuando la campanilla de su celular avisa del mensaje que estaba esperando. Toma sus cosas y pasa por la cocina en busca de la canasta que ha preparado, sale con tranquilidad y ahí está al final del camino el auto que va a recogerla.

No es el auto que conduce habitualmente y no es de sorprender puesto que no deben ser vistos en público.

Sube a la parte del copiloto y coloca su canasta en los asientos de atrás, abrocha el cinturón de seguridad y sonríe amablemente a modo de saludo. El hace lo mismo, su perfil griego es espectacular como todo en su persona, luce tan guapo con su camina azul rey con corte V que deja al descubierto sus musculosos brazos.

-¿Y a donde vamos?

-Oh si, mira.

Le enseña la pantalla de su celular y él parece memorizar el camino. Como de costumbre y siendo tan perfecto no es tan difícil para el identificar el camino. Pone el auto en marcha y ella sin pedirle su consentimiento enciende la radio y busca su estación favorita, esa donde suenan clásicos de distintos años.

Es una locura, mientras canta y baila en su asiento como si nada ocurriera por dentro está muriendo de nervios. No es su primera cita pero si es la primera con Uchiha Sasuke, el hombre con sus casi 28 es tan imponente y abrumador con su belleza que te hace diminuto con su sola presencia. Y sobre todo está el hecho de que tiene novia.

Yamanaka Ino.

La rubia despampanante que parece ser su contra parte en femenino, igual de hermosa y con un aura arrolladora, tiene un cuerpo espectacular y cada partícula de ella desborda sensualidad y elegancia. Por esa razón no entiende como alguien como Sasuke se fijo en ella, como es que teniendo una novia así está dispuesto a engañarla con ella.

No sabe con exactitud si piensa enredarse con él, para ser más exactos, no tiene idea de lo que siente, si es solo mera atracción sexual o simplemente está endiosada. Por eso optó por la cita, si Sasuke tenía la paciencia para salir con ella el tiempo que fuera necesario sin buscar acostarse con ella a la primera, entonces eso debía significar algo pero aún así ¿aceptaría ser su amante?

La sola idea había rondado sin parar su mente.

-Aun recuerdo la primera vez que te vi.- dice de pronto sin voltear a verlo, su mirada se pierde en las tiendas que pasan a moderada velocidad. -Tenia 14 años en ese entonces.

-Hn, debes estar bromeando.- suelta después de unos segundos de silencio.- ¿Como es que no te recuerdo Haruno?

-Bueno... no es como que nos conociéramos ¿Sabes?- murmura con una sonrisa nerviosa.- te vi un par de veces con tus amigos y con Ino, ya sabes, de lejitos.

-Eras una acosadora.

-Si lo dices así se oye de miedo.

-Así se les dice.

Voltea verlo ofendida pero no puede evitar reír cuando ve su sonrisa ladina divertida, Uchiha Sasuke tiene sentido del humor. Niega con la cabeza y regresa la vista al camino, estando a su lado es como si todo al rededor no importada, ni siquiera la rubia.

La chica de la que se están burlando y la que sufre todo el daño, no le gustaría ser ella pero tampoco quiere evitarlo. Sasuke no va a dejarla, se lo dejo claro hace una semana cuando hablaron en su oficina y aún así le dio su número.

Quizá todo se deba a que el era su amor platónico a los 13, desde la primera vez que lo vio se quedó prendada y comenzó a seguirlo en sus redes sociales con cuenta falsa pero todo eso terminó cuando se fue al extranjero a continuar con sus estudios huyendo de todo lo que la atormentaba.

Dejo a un lado sus ideas sobre el amor y continuo porque es parte de crecer y madurar. Ahora tenía 19 y había regresado en su búsqueda de empleo terminó en su empresa, si bien sabía que pertenecía a la familia Uchiha, no sabía que Sasuke la lideraba y siempre estaba ahí.

Hasta que lo vio en los pasillos cuando regresó de un viaje de negocios, creyó que no habría problema, que lo había superado y que todo sería normal pero entonces la tensión entre ellos comenzó a surgir, esa clase de química que se nota a mares de distancia.

Lo quiso ignorar pero fue difícil porque él parecía proponerse el hecho de no dejárselo tan fácil.

-Llegamos.

Sale de sus pensamientos y mira el lugar donde ha estacionado, los árboles los rodean y sonríe ampliamente, le gusta la naturaleza. Baja del auto emocionada y toma su canasta, rodea el auto de forma rápida y toma la mano de Sasuke para llevarlo con ella.

Lo hace inconscientemente y para cuando se da cuenta Sasuke ha entrelazado sus dedos con los de ella, su corazón da un vuelco.

Lo guía atreves del casi imperceptible sendero verde hasta llegar a la orilla de la playa, el sonido del mar la hace feliz. Suelta la mano de Sasuke y comienza a preparar todo, un ligero vacío se siente al no tener la cálida mano entrelazada a la suya. Decide ignorarlo y comienza a tender la manta que ha llevado.

Comienza a sacar todo lo que creyó conveniente para un día en la playa, ha comprado comida deliciosa para cualquiera porque no, no sabe cocinar. Nunca le ha interesado aprender tales artes culinarias, la cocina y ella con enemigas.

-Antes de que preguntes, nada de esto lo cocine yo.

-No se porque no me sorprende.

-Será porque soy bonita .- le guiña un ojo.- Ya sabes lo que dicen, si es bonita algún defecto debe tener. Y el mío es no saber cocinar.

-No se puede tener todo en esta vida.- siente un ligero sonrojo en sus mejillas cuando se da cuenta que él no ha negado el hecho de que sea bonita.- Por suerte yo si sé cocinar.

Ahora el le guiña un ojo y toma una uva que lleva a su boca. Se queda embelesada viéndolo comer, ese hombre en definitiva tiene el don para todo. Ambos se acomodan en la manta y comienza a servirle un poco de comida, el día está soleado y los árboles favorecen con sombra, es un lugar maravilloso y alejado de la ciudad y la gente. Ideal para ellos.

-¿Cono aprendiste a cocinar?

-Soy el hermano de en medio, mi hermano menor tenía 12. Pase semanas a veces meses enteros cuidándolo.

Lo mira escéptica , no puede creerle porque es millonario, bien pudo poner a cientos de chefs a cocinar para ellos.

-Hubo tiempos difíciles Sakura, -murmura indiferente.- tuve que aprender a hacer muchas cosas para el.

Sabe a lo que se refiere con tiempos difíciles, aquellos donde su familia pereció y casi lo pierden todo. De no ser por la familia Yamanaka seguramente estarían en la ruina. Inoichi consintiendo como siempre hasta el más mínimo capricho de su hija.

¿Sasuke sabe que pertenece a la familia Yamanaka?

Lo ve de reojo y regresa la vista al frente, el mar es precioso. La sola idea de que Sasuke lo sepa hace que sienta una sensación de vacío en su estómago porque eso significaría que no le importa nada.

-Una moneda por tus pensamientos.- la voz seria de Sasuke la regresa a la realidad, está de frente a ella y se acomoda sobre la manta tomando sus piernas como almohada.- ¿En que tanto piensas Sakura?

Cierra los ojos y suspira, se ve precioso con su rostro tan sereno. Comienza a acariciarle el cabello y regresa la vista al mar, no puede decirle lo que piensa.

-En la universidad.

-¿Que carrera estás estudiando?

-Dirección y administración de empresas.

-Interesante.

Es realmente interesante cuando Sasuke comienza a contarle que estudio lo mismo, es enternecedor la manera en que habla con tal pasión de su profesión y trabajo. Lo escucha atentamente aportando comentarios de vez en cuando, comentarios que parecen sorprenderlo y fascinarlo al mismo tiempo.

Tienen la química perfecta pero eso no evita que por momentos fugaces piensen en lo mal que esta todo eso, sobre todo ella, ¿acaso está destinada a seguir los pasos de su madre? Una parte le dice que no pero la otra, esa que siente atracción por Sasuke, le dice que lo haga.

Ha huido a sentarse a la orilla de la playa con el agua mojando sus pies, Sasuke la ha seguido e imitado su acción, el atardecer comienza a asomarse.

-Si nos hubiéramos conocido cuando tenía 13- murmura.- ¿Crees que algo hubiese sido diferente?

-Hn, probablemente.- contesta. -En definitiva sería yo quien te hubiera invitado a salir. - sonríe ligeramente.- un par de citas hubiese bastado para conocerte y pedirte que fueras mi novia.

La mirada triste de Sasuke la hace sentir mal, quizá esté pensando lo mismo que ella. En cómo hubiese sido si fueran novios ¿habría funcionado? Habían llegado uno a la vida del otro demasiado tarde, la gratitud y el cariño lo unían a Ino y ella lo entendía. ¿Pero a ella quien la entendía? Él estaba pidiendo algo demasiado grande y egoísta pero lo peor era que ella lo estaba considerando.

¿Quien de los dos era peor?

Lo miro directamente a los ojos esperando que pudiera ver la súplica silenciosa en ellos, él se mantiene imperturbable. Tiene que decidir, toma el rostro de Sasuke entre sus manos y lo besa delicadamente. Quiere que sienta las emociones que causa en ella.

El beso es lento, ambos disfrutan de la sensación, los labios de Sasuke son tan dulces como siempre pensó. Entre abre sus labios permitiéndole paso a su lengua, el beso se vuelve más intenso pero no pierde todas las emociones que siente.

Las firmes manos de Sasuke la sujetan de la cintura y de forma suave se deja caer en la arena dejándola a ella encima. El beso se intensifica y siente las experimentadas manos de él recorrer su espalda por debajo de su blusa, la piel se le eriza y siente un hormigueo en el vientre.

Se aparte de golpe cuando el desabrocha su sostén y lo mira entre sorprendida y avergonzada, le da un beso en la frente y se levanta corriendo.

-Es hora de irnos.

Corre a recoger las cosas y acomodarlas en la canasta que ha llevado esa tarde, antes de que Sasuke termine de acercarse ella ha terminado y huye por el sendero camino al auto.

Durante el camino no dice palabra alguna, siente vergüenza por permitir que llegara tan lejos, tal como lo pensó, solo quiere acostarse con ella. Se siente estupida por pensar otra cosa, las amantes sirven solo para eso.

Siente ganas de llorar pero se fuerza a no hacerlo, las lagrimas no solucionan nada.

En cuanto el auto se estaciona desabrocha el cinturón lo más rápido posible pero antes de huir el sujeta su mano, se libra de forma un tanto agresiva que pareciera que su contacto quema.

-Gracias por todo.

Baja del auto sin esperar respuesta.

-Sakura.

Se congela unos segundos antes de cerrar la puerta y lo mira, no sabe como interpretar su mirada pero al ver que no dice nada se da la vuelta y prácticamente corre a su casa.

No quiere saber nada de Sasuke por ahora.

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-Querida no te ofendas pero la función de la amante es quitarle las ganas.

-No me estás ayudando Kabuto.

-Alguien tiene que decírtelo. - mira sus uñas despreocupadamente.- querida, mereces más que ser la amante.

Sonríe ligeramente, Kabuto es su mejor amigo desde los 13 años, fue al primero que conoció cuando llegó a su nueva escuela y el primero que fue amable. Con el pasar del tiempo le confesó que era gay y se mostró tal cual era, ella no juzga a las personas así que no le importo. Es una buena persona, un poco muy sincero pero nada que no pueda soportar.

-Aunque el tipo está buenísimo- dice arreglando unos mechones platinados.- ¿Y si solo te lo follas una vez? - Sonríe descaradamente.-Ya sabes una vez y lo mandas al demonio, así no serás la amante y te quitas la curiosidad.

-No quiero que mi primera vez sea así.

¡Cariño! - se levanta de golpe y la mira sorprendido.- No lo puedo creer, ¿Nunca lo has hecho?

-Nop- desvía la mirada incómoda.- creí que te lo había dicho.

-Kami-sama nunca lo hiciste, nunca olvidaría algo así.

-Bueno...

-Definitivamente debes alejarte de Uchiha Sasuke.

Por primera vez en lo que va de la tarde lo ve serio, se sienta delante suyo de nuevo y niega con la cabeza. Ha pasado tres días desde que salió con Sasuke y no ha parado de darle vueltas a todo, De regreso de la universidad Kabuto decidió pasar la tarde en su casa y al ser su día libre no le vio problema, entonces aprovechó para contarle todo.

-La única que confundió las cosas fui yo pero él no parece ser tan malo.

-Querida, los peores hijos de puta tienen pinta de no serlo.

Kabuto asiente convencido de ello y ella suspira, la cabeza le duele.

-Dejemos ese tema de lado por ahora.- se levanta de nuevo, algo le dice que Kabuto no puede estar en el mismo lugar por más de cinco minutos.- hagamos tarde de películas.

La arrastra hasta la sala y mientras platica sobre lo mal que lo atendieron en la manicura escoge una película, una de terror por suerte porque el romanticismo no es bueno en esa situación. Corre a la cocina y prepara palomitas para ella porque él está a dieta y no puede comer grasas.

A media película la abraza.

-Cariño, la historia de tu madre no se repetirá en ti.

Se refugia en su abrazo y llora, suelta las lagrimas que ha estado reteniendo los últimos días. Kabuto es el único que la ha visto llorar, la conoce tanto que sabe incluso lo que está pensado antes de que ella misma sea consciente.

-Y en dado caso de qué fuera así- murmura.- Ino es una perra con P mayúscula y lo merece. - le acaricia el cabello.- Su madre también lo merecía y probablemente la única que no merece nada de esto eres tú.

No sabe que decirle, no quiere ser la victima en todo esto.

Y todo viene por errores del pasado, si tan solo su madre no se hubiese metido con Inoichi. Ella no habría nacido y nada de eso estaría pasando ahora, pero no, Mebuki se enamoro del hombre equivocado como lo está haciendo ella. Del amor que sentía por Yamanaka Inoichi no le importó que fuera casado y con una hija, aceptó ser su amante y del producto de esa relación nació ella.

Inoichi abandonó a Mebuki en cuanto se enteró.

Solo se encargó de mantenerla depositando cierta cantidad todos los principios de mes, una cantidad suficiente para que Mebuki no rebajara y pudiera darle una vida decente.

Pero Mebuki enfermo de Cáncer.

Cuando tenia 12 años ella murió y entonces Inoichi apareció para hacerse cargo de ella, bien pudo dejarla a su suerte pero en lugar de eso la llevó con él. Quizá fue el remordimiento de no haber estado con Mebuki durante su enfermedad o el que nunca la conociera, quien sabe, pero inocentemente creyó que la integraría a su familia.

Que ingenua.

Solo la llevo a casa por órdenes de la señora Yamanaka, la verdadera cabeza de la familia. Cuando se enteró del desliz de su marido decidió hacerse cargo de la situación, le ordenó que la llevara a ella a la casa principal para mantenerla vigilada. Como no era digna de estar con ellos le dio la segunda casa, una más pequeña dentro del territorio Yamanaka.

Incluso la hizo firmar un contrato con ciertas condiciones, si bien disfrutaba del dinero de Inoichi, no tenía los mismo privilegios que Ino. El contrato era específico, nadie debía saber quien era ella, si bien estudiaba en el mismo colegio que la rubia, no se dirigían la palabra.

Ino la detestaba.

Al igual que la señora Yamanaka, así que entre ambas se encargaron de recordarle cada día quién era y de donde venía. Hicieron de su infancia un infierno, así que cuando tenía 15, gracias a su inteligencia ganó una beca para estudiar en el extranjero.

Se sorprendió mucho cuando Inoichi firmó los papeles y la dejó marchar.

-Oye, ¿El Uchiha Sabe que tu y la rubiecita son hermanas?

-Medias hermanas- aclara.- Y no lo creo, ella niega mi existencia.

-Que locura, una es su novia y la otra estuvo a nada de ser su amante- susurra.- Esto es muy buen material para un fanfic.

Niega con la cabeza, Kabuto y sus ideas a veces sobre pasan los límites. Se aparta de su lado y va por su celular, tiene que ver que en su trabajo no hayan cambiado los planes. Lo desbloquea y siente como el corazón de la un brinco cuando aparece en la pantalla el nombre de Sasuke.

Uchiha:

"Tenemos que hablar."

N/A: ¿y bien? ¿Que os pareció? En esta historia Kabuto es un personaje 100% bueno e incondicional de Sakura. En la mayoría de los fics que e leído e visto que sus "amiguis" son Ino, Hinata, Matsuri o Tenten. Quise cambiar un poco eso y espero que no me odien por eso :))

Koi No Yokan:Es la sensación que se tiene cuando, cuando dos personas se conocen, ambos saben que van a enamorarse irremediablemente.