Voces

-Dejame ver si lo tengo claro, Linc: Peleaste con tus hermanas, saliste y luego te perdiste en un parque que no conocías, luego viste que una luz extraña que se acercaba hacia ti... ¿Y de la nada despiertas en tu cuarto?

-Ya te he dicho que si, Clyde, ¿Por qué me estás preguntando esto a cada rato?

A Lincoln se le había ocurrido soltar el tema de la noche anterior en un intento por seguir la conversación de Clyde y el resto de sus amigos, al principio creyeron que se trataba de una broma, al menos hasta que notó que hablaba en serio.

-Lo siento, no es que no te crea, es que se oye muy... ¿Irreal? Es difícil dar crédito a algo como eso.

-¿Y si te quedaste sonámbulo con ese golpe y simplemente lograste regresar a tu casa? – Se atrevió a preguntar Stella

-Lo dudo, a la velocidad que iba esa cosa debió haberme matado al chocar conmigo... ¿Y si simplemente fue un sueño y me autoconvencí de que no?

-¿Tienes algún recuerdo de haberte metido a tu cama? – Rusty se había únido a la conversación.

-...No.

-Entonces lo veo algo como poco probable, no te ofendas Lincoln, pero esta historia tuya me parece bastante tonta, aún si fue real, se me hace difícil de creer.

¿Podía culpar a sus amigos? Tampoco es que su historia tuviese mucho sentido por más real que fuese, si Liam, Stella o incluso Clyde llegan a contar algo como eso, lo más probable es que Lincoln dude también.

-Supongo que lo soñé o algo por el estil-

El altazo de la cafetería sonó de repente lanzando un pequeño chillido que se escuchó fuertemente en toda la cafetería, el director habló pidiendo que un chico se presentase en la dirección, eso no sonó muy importante ni interesante.

-Bueno... ¿Qué ibas a decir, Lincoln? ¿...Lincoln?

Al menos hasta que vieron a su amigo sujetándose de la cabeza mientras se esforzaba por respirar.

-Diablos amigo, ¿Te sientes bien? Estás como las gallinas del granero. – Comentó Liam.

-...No... No me siento nada bien... – Lincoln sentía como lo poco que llegó a ingerir de la comida de la cafetería subía por su garganta, de no ser por el enorme trago que bebió de su soda para bajar eso, lo más seguro es que terminaría vomitando. – No me siento nada bien... Lo siento, pero me tengo que ir.

Lincoln se paró de golpe y empezó a correr a la salida, ignorando los gritos de sus amigos llamándolo. Al salir ni siquiera se molestó en ir a la enfermería o llamar a sus padres, sólo salió de la escuela y se dirigió corriendo hacia su casa. ¿La razón? Ni el lo sabía, posiblemente ese malestar fue suficiente excusa para irse, tampoco es que se haya sentido muy bien desde la mañana, ya había empezado a tener unas ganas infernales de vomitar una vez sus hermanas lo empezaron a mirar con asco y también cuando Lori no lo esperó y se fue en Vanzilla con el resto, pero el ruido del altavoz había sido la gota que derramó el vaso.

¿Qué le dirían de todas maneras? Era un buen estudiante, sólo de deberían de dar una advertencia cuando vuelva al día siguiente, tal vez ni siquiera lo notarían, o tal vez se lo dejarían pasar sólo esta vez si sus amigos decían que se sentía realmente mal.

Creo que estás pensando mucho por una simple y estúpida escapada de la escuela.

-¿...Qué? – ¿El había dicho eso? ¿O fue alguien más? No había nadie alrededor de él, así que era poco probable. ¿Se había vuelto loco finalmente? – ¿Hola? ¿Hay... alguien ahí...? – No hubo respuesta. – Tal vez sólo fue mi imaginación.

Ignorando eso, el camino a casa habría sido normal de no ser por las náuseas que sentía, tanto que sintió que iba a vomitar a medio camino en un arbusto, por suerte para el pudo contenerse.

Al llegar abrió la puerta y como era obvio, no había nadie. Bien, deberían estar en la escuela y Lincoln tendría algo de tiempo para el.

La casa estando en silencio no era muy cómoda para el, tal vez sea porque se ha acostumbrado a once años de fuertes escándalos por toda la casa, o simplemente le gustaba así... O simplemente se hizo creer a el mismo que le gustaba así.

Subió las escaleras y entró a su cuarto. Tal vez podría dormir un poco antes de que lleguen, y tal vez ofrecerles una disculpa por ser grosero con ellas ayer.

¿Acaso es una puta broma? Fuiste golpeado, insultado y quien sabe cuanto más, ¿Y aún así piensas que es tu culpa? Bueno, no me podía esperar otra cosa de tí.

Otra vez. Lincoln a ese punto se empezó a asustar, tal vez si la ignoraba se iría, y pim-pam, un niño normal otra vez... ¿Verdad?

¿La vos era real? Definitivamente se estaba volviendo loco. – Ya estoy cansado. – Se recostó en su cama y empezó a cerrar sus ojos en un intento por no pensar en nada más, ni siquiera se sacó la mochila de la espalda, sólo quería dormir.

No, ni creas que vas a-

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.

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Lincoln se despertó de golpe por varios golpes en su puerta, no eran golpes leves, parecía que estaban golpeando.

-¡Oye tonto, mamá dice que bajes a cenar!

Por supuesto, tenía que ser la deportista... ¿Cómo es que aún no hay alguien que la puso en su lugar?

-¡Y-ya voy! –Respondió.

¿Y que clase de respuesta fue esa...? ¡Oye, deja de ignorarme!

-¡Y apurate! – Dejó de golpear y bajó, dejando a Linc sólo.

-...Jódete. – ¿Realmente dijo eso? El jamás insultó a sus hermanas, menos a sus espaldas. ¿Qué le estaba pasando? – En la mesa debería pedirles perdón...

Lo que deberías hacer mejor es conseguirte unos huevos.

¿O no? Ahora que lo pensaba el sólo pedía un poco más de respeto, tal vez él debía exigir unas disculpas... Después de todo, el realmente no tenía la culpa.

Finalmente, piensas con algo de claridad.

No. No tendría el valor. Pero ya no pediría disculpas, ya había tenido suficiente.

Creo que hablé muy rápido... Al menos es un paso.

La cena transcurrió normal, su Lynn Sr. hablando de cómo le fue en su restaurante, Rita de su día al igual que sus hermanas, nada de lo que sea del interés del albino... Al menos hasta que fue el turno de Lori.

-¿Lincoln? – Volteó a ver a su hermano.

-¿...Sí, Lori?

-¿No tienes que decir algo? – Lo dijo con una sonrisa.

Lori conocía a su hermano, sabía que se disculparía, como siempre lo hacía. En este caso lo haría en frente de sus padres, para que vea que no tendría que meterse con ellas.

-Ah... Sí... Hoy tuve un buen día también, gracias por preguntar. – La sonrisa se borró del rostro de Lori instantáneamente.

-¡¿Qué?! ¡No, nos debes una disculpa!

-¿Por qué? – Preguntó molesto aún con la comida en la boca.

-¿Qué por que? – Se metió Lola. – Fuiste grosero ayer, ¡Papi, dile algo!

Lynn Loud padre no respondió. El normalmente dice que las disputas entre hermanos debían de resolverse entre ellos. Aunque gran parte piense que dice eso por cobardía.

Débil... Ni siquiera puede ponerse firme ante una mocosa de seis años. Al menos se de donde sacaste tu cobardía, de tu patético padre.

¿Esa vos imaginaria tenía que ser así de cruel?

-No tengo porque darles un carajo. – Lincoln para ese momento ya estaba harto.

La mesa no tardaría en volverse un caos luego de eso.

Las hermanas mayores empezaron a exigirle a Lincoln más fuerte que este se disculpase, las menores empezaron a lanzarle comida siguiendo el ejemplo de Lily, mientras que sus padres se mantenían al margen, asustados.

Y el sólo seguía ahí, comiendo como si nada estuviese pasando.

-¡Oye, perdedor! – Todos en la mesa pararon al escuchar la voz de Lynn.

La deportista se levantó y se dirigió con pasos fuertes hacia Lincoln. Se veía más enojada que la noche anterior.

¿Esa es su manera de intimidar?

Lincoln dejó de comer por un momento, volteó y miró a Lynn con enojo, las hermanas se sorprendieron, ¿Lincoln platandoles cara otra vez? ¿Y hacia Lynn? Ese ni siquiera parecía ser Lincoln.

-Lo único que quiero es cenar tranquilo, ¿Es tan difícil de entender? – Para ese punto Lincoln estaba enojado, aún seguía sin valor para exigirles a ella una discilpa, pero había cambiado de opinión, y no la volvería a cambiar con esa actitud por parte de ellas. – Ustedes fueron las que empezaron, que tu estés aquí delante mío sólo me da la razón. – Tomó una servilleta que había por ahí y empezó a limpiarse los restos de comida lanzada por las menores, todo sin dejar de mirar a Lynn.

La deportista ya no sabía que decir, ¿Para que fue ahí en primer lugar? ¿Para golpearlo? Claro, en frente de sus padres para que la castiguen, pero ahí estaba ella ahora, y tenía que decir algo para no quedar tan mal, cualquier cosa, cómo...

-Sólo eres un saco de mala suerte.

Cómo un golpe muy, muy bajo.

No sólo Lincoln, sino que la familia entera tomó mal eso, ellos detestaban que les recordasen el día en el que definitivamente tocaron fondo. Pero Lincoln se tomó eso realmente personal ese día.

Al carajo, viendo que no vas a hacer nada, yo mismo me voy a encargar de esto.