Haikyuu! ni sus personajes me pertenecen.
Notas al final~
"Ahora somos una familia"
Capitulo I
El edificio tenía una cantidad de niños mayor a la que la pareja se imaginaba, variaban entre los meses hasta los 12 años, unos eran altos y otros muy bajos, los colores de cabellos también variaban, por no hablar de sus peinados.
Kōshi y Daichi no entraron a ninguna habitación, pero el solo pasar junto a las puertas era suficiente par que sus tímpanos dolieran.
—Son niños.—Se apresuró a decir Kōshi para tranquilizar a Daichi.—Es normal en ellos ser un tanto... inquietos.—
Daichi, como respuesta, le dedicó una pequeña sonrisa. El trayecto a la oficina continúo de esa manera, sin decir palabra alguna y solo escuchando el ruido de los niños en las habitaciones. Al llegar a la oficina, una joven mujer los recibió en la puerta.
—Muy buenas tardes, señores.—Mostró una amable sonrisa.—Han sido puntuales, pases.—
La oficina, que no era nada fuera de lo común, tenía una ventana con vista al patio detrás del escritorio de la mujer. Una vez que los tres tomatón asiento, la mujer volvió a hablar:
—Lamentamos mucho hacerlos esperar tanto.—Kōshi mordió su lengua para no decir algún comentario inapropiado.—Pero sufrimos unos cuantos... cambios en estos meses. La mujer que dirigía este lugar antes tenía ideas un tanto... atrasadas.—
—¡Oh! Entendemos, entendemos. No hay problema alguno.— Kōshi sonrió haciendo un simple movimiento de muñecas para restarle importancia.—Ya teníamos una idea de que esto no sería tan rápido.—
—Y no lo es.—Afirmó la mujer.— El promedio de tiempo de espera es un año y medio, al menos en este lugar.— Desvió su atención de la pareja para abrir un cajón del escritorio y sacar una carpeta.— Antes de que puedan ver a los niños quiero confirmar la información que tengo aquí.—
Ambos asintieron.
—Bien.— La mujer abrió la carpeta.— Kōshi Sugawara originario de Japón y graduado en derecho en Tokyo Metropolitan University, mientras que el Sr. Daichi Sawamura está graduado en Ingeniería. Ambos de familia de clase media, de la Prefectura de Miyagi y con un registro académico promedio, además de ex-miembros del equipo de volleyball de su escuela media, una de las 8 mejores de su Prefectura.— Leyó la mujer, su tono de voz sin cambiar en ningún momento y su agarre firme a la carpeta.
Los dos hombres asintieron con la cabeza.
—Y hablando de su vida como pareja, ustedes aún no están casados.—Les acusó.
—Uh, así es.—Afirmó Kōshi, quien ya se había esperado aquella pregunta.—Queríamos que el niño, o los niños, estuvieran presentes. Además de que, al ser todos nuestro conocidos de Japón, queríamos estar seguros de que nuestras fechas coincidieran.—
—Pero vivimos juntos.—Agregó Daichi.
—Lo sé, aquí lo dice, también que la casa está en buenas condiciones.—Le cortó la mujer.—Tienen todo en orden... pero mantendremos nuestra atención en ustedes hasta que pase la boda o, incluso, varios meses después de esta.—Al notar la palidez que habían tomado los rostros de los hombres frente a él se apresuró a agregar:—Pero no hay que preocuparse, es el proceso que siempre tenemos que seguir.—
—E-entendido.—
—Entonces.—Los finos dedos cerraron la carpeta y la mujer se levantó de la silla.—Ahora es momento de que vean a los niños.—
—Shōyō, ocho años. Fue traído aquí después de que migración lo salvó de ser vendido a un adinerado pedófilo, lleva aquí más de 3 años.— Dijo la mujer una vez que llegaron a una de las habitaciones más alejadas de la oficina en la que estuvieron minutos atrás.
Los dos hombres miraron con curiosidad al pequeño niño que saltaba por cada rincón de la pequeña habitación. Sus mejillas teñidas de rojo por el esfuerzo y una tonta y torcida sonrisa en sus labios.
El niño estaba tan sumido en su emoción que no se percataba de la presencia de los tres adultos.
—Shōyō.—Le llamó con una voz extremadamente melosa la mujer.— Han venido a verte.—
Los saltos cesaron, los marrones y gigantescos ojos del niño se fijaron en ellos, los examinó rápidamente y la sonrisa en sus labios se amplió más, al punto en el que Daichi y Kōshi pudieron ver el hueco entre sus dientes.
Usando de manera sorprendente sus cortas y regordetas piernas, Shōyō saltó menos de tres veces antes de llegar a la puerta.
—¡Mu-mucho gusto!—Exclamó con su espalda exageradamente recta y sus manos aferradas a su pantalón corto. El rubor en sus mejillas se extendió hasta su cuello.—Soy Shōyō.—
—Un placer, Shōyō.— Le respondió Kōshi inclinándose para quedar a la altura del pequeño.— Yo soy Kōshi y él es Daichi, llevémonos bien ¿Si?—
Los ojos de Shōyō se ampliaron, un extraño brillo en estos y sus dientes más visibles a los adultos. Asintió tres veces con la cabeza, sus desorganizados cabellos anaranjados agitándose en el proceso.
Los tres adultos frente a él (o cualquiera, hay que admitir) sonrieron ante la ternura que transmitía Shōyō.
Pero entonces la sonrisa del niño desapareció y en su lugar apareció una extraña y desagradable mueca. Sus delgadas cejas se fruncieron y cruzó sus brazos a los segundos. La mujer, al ser quien más conocía al pequeño de los tres adultos, se extrañó ante aquella acción.
—¿Shōyō? ¿Ocurre algo, pequeño?—
—Usted dijo que nos verían a Tobio y a mí, no sólo a mí.—
Una risa nerviosa se escapó de los labios de la mujer.
—Cierto, cierto, pero ¿Hay un problema en que los vean por separado? Ellos verán a Tobio después de verte a ti ¿Entendido?—
Shōyō la miró por un largo tiempo pero al sentirse satisfecho con la respuesta volvió a mirar a la pareja que lo visitaban hoy.
—Bien.—
Tobio no volvió a ser mencionado durante dos horas. Daichi y Kōshi descubrieron que Shōyō sentía una gran pasión por el volleyball y que tenía energía de sobra (no es necesario decir que ambos le rogaron un descanso al niño, quien solo los miró como si estuvieran locos pero al final aceptó). Fue muy respetuoso con ellos durante esas dos horas, seguía las conversaciones que los adultos comenzaban y el mismo intentaba comenzar alguna cuando el silencio tomaba lugar entre ellos.
Kōshi y Daichi podían decir que Shōyō era perfecto, que no tenían quejas de él.
Pero entonces llegó Tobio de la mano de la mujer. Shōyō había corrido hacía él apenas entro en su campo de visión y comenzó a gritar cosas como: "¡Al fin llegas, Tobio!" "Creí que no vendrías ¿Sabes?" "Me sentí mal por tu culpa, tonto, toooonto." y "¡Ellos son genialeees! Son muy 'ghaw' y a la vez muy 'phaw'".
El brillo en los ojos de Shōyō había cambiado, pero los adultos se sentían igual de tranquilos.
Oh, se habían equivocado un poco.
Todo comenzó cuando Shōyō sugirió que jugaran 2 vs 2 ahora que eran un numero par, no sin antes aclarar que el haría equipo con Tobio. Pero el azabache niño se negó, llamando a Shōyō 'inútil' de pasada.
El niño de mejillas rechonchas y cabello anaranjado lloró sin parar después de eso.
La mujer llegó a los minutos, cuando el llanto de Shōyō pasó de simples lágrimas a ruidosos sollozos, respiración entrecortada, y un Tobio gritando que parara incluido.
—En serio lamento que pasara esto.— La mujer ahora cargaba a Shōyō en sus brazos, el pequeño escondía su cara contra el cuello de esta e intentaba tranquilizar su respiración.— Esto ocurre ocasionalmente, la mayoría del tiempo ellos dos se llevan bien...—
—Si, nosotros también pensamos en eso al verlos.—Dijo Daichi. Su mano estaba posada en el hombro de Kōshi en un intento de que el nerviosismo que lo había invadido al ver a Shōyō llorar lo desapareciera. Dio una rápida mirada a su pareja.— No tiene por que disculparse.—
—Es mi trabajo.—Le interrumpió.— En la próxima visita estarán separados, ténganlo por seguro.—
Kōshi y Daichi se miraron entre sí.
—¿La próxima vez?—
—Si, son de cuatro a siete visitas para que el niño conozca a su familia.—Explicó.— Creí que ya lo sabían. Como sea ¡Señora Roberson!— Llamó la atención de una señora mayor que pasaba por el pasillo junto a un pelinegro de peculiares ojos.—¿Puedes llevar a Shōyō a su habitación? Tengo que despedir a los señores?—
—Claro, no hay problema.—Respondió con una sonrisa y se acercó a donde ellos. Dio dos suaves palmadas a la cabeza de Shōyō.— Pequeño, ven conmigo. Kenma quiere jugar contigo ¿Sabes?—
Shōyō asomó sus ojos marrones por encima del cuello de quien lo cargaba y miró en dirección al suelo sólo para asegurarse de que la mujer mayor no estaba mintiendo y, al confirmar la información, se removió un poco para indicarle a la fémina que lo bajara.
—Fue un gusto conocerlos.—Dijo antes de irse caminando al lado del otro niño.
—Solo quería...—La mujer volvió a hablar.—Confirmar que siguen queriendo adoptar a ambos niños, entiendo si después de ver esa situación...—
—Está bien.—Dijo Daichi.— Si bien nos sorprendió y no pudimos reaccionar a tiempo.— Miró de reojo a Kōshi quien seguía viendo por donde Shōyō se había ido.— Lo intentaremos de nuevo, Shōyō y Tobio deben ser buenos niños.—
La mujer sonrió complacida con esa respuesta.
—Lo son, de verdad.— Los dos hombres pudieron identificar el cariño en la voz de la mujer.— Merecen una buena familia, crecer como se debe... espero que ustedes consigan eso.—
—Tobio y tu son muy... peculiares.—Dijo de repente Kenma después de terminar su jugo de manzana.
—¿Eh?—
Shōyō lo miró y parpadeó varias veces en un gesto de confusión. Sorbió con fuerza de la pajilla terminando así su propio jugo, de uva.
—Son muy cariñosos entre ustedes, a veces, luego son muy malos.— Explicó y se quedó en silencio.— Pero no puedo imaginarlos separados.—Agregó después, en un susurro.
—Uh.— Fue la respuesta simple de Shōyō.— ¡Oh! Los hombres de hoy eran geniales ¿¡Sabes!? Eran muy ¡'Phaw'! y ¡'ghaw'!—
Kenma observó al peli-naranja con una muy pequeña sonrisa en sus labios.
—Me gusta verte feliz, Shōyō.—
Fue la primera vez que Kenma habló de manera tan sincera.
Antes que nada, quiero disculparme por la tardanza y lo poco interesante que quedó el capítulo, va un poco lento, lo sé. Por eso me gustaría saber que esperan de la historia y lo que les está gustando de ella, solo quiero saber si lo estoy haciendo bien ·n·
Dudas, sugerencias y amenazas se aceptan~.
Muchas gracias a AoKi4ever, CazadoraDeSombras, Chinita-sama, , Karu-suna, Patt Barton, Guattordici, kotoko-noda, lulu.c1t4, luxie-chan, , natsumi19, rin06rimichi, xime1712, nekonoha, schindlerList, Suzaku Namikaze, y sobre todo a GriisleChan, nekomisakichan, sensual Guest, shia1624, VirusK, Adela, Sunny013 y MissSwet por sus reviews. En serio se lo agradezco a todos, sin importar si era un review, favorito o follow, ¡nunca antes una de mis historias recibía tal respuesta tan rápido! Dios, no me juzguen por emocionarme con facilidad.
Espero volver aquí -sobretodo en esta historia, pero no me culpen si regreso con un 1827 o Las vacaciones de Obaasan, digo, ahque.-
¡Muchas gracias por llegar hasta aquí~!
