Hola! Aquí estoy con el segundo capítulo. He intentado subirlo pronto porque el primero no quedó muy bien y no explicaba mucho.

Espero que aunque no tenga ningún review al menos alguien esté leyendo esto ((. Si es así porfa dejadme algún review, al menos uno, me haría mucha ilu.

Como siempre ninguno de los personajes es mío, así que si no os gustan… protestadle a J.K Rowling.

Disfrutad del capítulo!

CAPÍTULO 2¿Será Posible?

Remus se frotó los ojos para asegurarse de que aquello no era una visión. Pero no lo era. Allí estaba su querido amigo, con su pelo revuelto tal y como lo recordaba y aquella mirada pícara en sus ojos. El pelo de Lily brillaba bajo el sol y aquellos ojos, los que ahora eran distintivos de Harry Potter, estaban vidriosos intentando retener el llanto. Quiso echarse a llorar allí mismo, olvidarse de todo y lanzarse a los brazos de sus dos amigos. En los últimos años se había quedado definitivamente solo, sin posibilidad de retorno, y las dos personas que tenía ante él le ofrecían una segunda oportunidad con la que soñaba cada noche. Pero su devastadora razón se impuso y tras quedarse unos segundos estático, observándolos, sus ojos dorados se tiñeron de furia y su varita se alzó impasible.

-Seáis quienes seáis, hace falta mucho valor o una gran estupidez para intentar algo así- amenazó con un rugido gutural surgiendo de su garganta- Soltad vuestras varitas ahora mismo.

Aquellos que fingían ser James y Lily Potter le observaron con un gesto entre dolido y estupefacto, mientras Tonks, todavía con la boca abierta, intentaba tranquilizar al licántropo cogiéndole del brazo. Remus estaba realmente furioso.

-Moony- dijo "James" con seguridad- haz el favor de bajar tu varita antes de que hagas daño a alguien.

-Tranquilízate Remus, deja que te expliquemos- siguió "Lily" con voz entrecortada.

-Remus…

-Tonks- replicó él fuera de sí- ¿No entiendes lo que pasa? Este par de alimañas han cogido algo que perteneció a James y a Lily de quien sabe donde para hacer poción multijugos. Cual era vuestra intención eh¿Acercaros a Harry? Eso es caer demasiado bajo hasta para Voldemort.

Los ojos de la mujer se abrieron desmesuradamente al mismo tiempo que las lágrimas asomaban- ¿Ha…Harry¿Está bien?

-Ya basta Remus!- estalló el moreno a su vez- Remus Jonathan Locatis Lunático Lupin, haz el favor de dejar de apuntarme con una varita. ¡Ni siquiera tengo la mía! Y como por algún estúpido error le hagas daño a Lily te juro que ni siquiera nuestros años de amistad te salvarán de una maldición, así tenga que fabricarme una varita aquí mismo.

Lily revolvió el ya de por sí alborotado pelo de su marido en un gesto de amor para después volverse a Remus, que todavía seguía sorprendido de cómo lo había llamado el moreno. ¿Cómo sabía…?

-Remus, aunque hubiésemos usado la poción multijugos, no pareceríamos de tu misma edad.

Tonks tuvo que darle la razón. No aparentaban tener los veintitantos años de cuando "habían muerto" sino que se les notaba que habían envejecido. Por un momento Lupin pareció dudar, pero enseguida volvió a asir con fuerza su varita- Las pociones envejecedoras hacen maravillas- acusó.

James entornó los ojos desesperado- Terco como una mula. Como siempre. A ver, si no soy James Potter por qué no me preguntas cualquier cosa. Podré contestar a todo, te lo aseguro.

-A estas alturas no caeré en esa trampa. El desgraciado de Colagusano seguro que le ha dado un extenso informe sobre todos nosotros a Voldemort. Así que hacedme el favor de soltar vuestras varitas y caminar hacia el castillo.

-Accio varitas- las palabras de Tonks sonaron claras después del silencio impuesto. Pero nada ocurrió. Lily pareció comprender porque observó a la joven agradecida. Por su parte, la ahora rubia se dirigió a Remus- Cariño, dicen la verdad ¿Ves?. No tienen varitas- dijo con dulzura- Tienen ambas manos a la vista. No podrían haberlo evitado.

Remus por fin pareció considerar que realmente aquellas personas fuesen sus amigos.

-Además- continuó James todavía con semblante serio pero ya más tranquilo- ¿Quieres una prueba irrefutable? Observa.

James se apartó un poco de la y manteniendo su mirada castaña fija en la dorada de Remus, empezó a cambiar. Su cuerpo pareció deformarse para volver a modelarse y tras unos instantes ante ellos se apareció un hermoso ciervo, alzando su imponente cornamenta al viento, que se giró para acudir donde su esposa, que le acarició el morro con dulzura, al tiempo que el animal cerraba los ojos para disfrutar de la caricia.

En ese mismo momento la varita de Remus cayó al suelo y gruesas lágrimas asomaron a sus ojos para surcar su pálido rostro. Sus hombros temblaron de emoción intentando contener el llanto inútilmente mientras observaba como el ciervo volvía a adoptar su forma humana.

Remus bajó la cabeza y cerró los ojos con fuerza, temblando incontrolablemente incapaz ya de disimular el llanto. Sus puños cerrados amenazaban con hacer cortes en sus palmas debido a la fuerza que estaba imprimiendo. Un gemido de dolor se dejó escuchar. Tonks todavía le agarraba del brazo compungida, pero le soltó al ver como las dos personas que acababa de amenazar le observaban llenos de dolor y emoción contenida y avanzaban para fundirse en un abrazo con su amigo.

Los tres compartieron sus lágrimas aquel día como tantas veces habían hecho en el pasado, arropados por la intimidad que les ofrecía el paraje desierto del castillo y el respetuoso silencio de la joven auror, que aún así no pudo evitar que una lágrima de emoción surcara su rostro.


Aquella escuela siempre había gozado de fama en la ciudad. Cada años llenaban las plazas existentes para aquello alumnos que quisieran aprender el difícil arte de las artes marciales y podían vanagloriarse de tener un importante destacamento de vencedores de múltiples campeonatos entre sus alumnos. Enseñaban desde lucha cuerpo a cuerpo hasta combate con espadas y tenían los mejores maestros.

En aquel momento el director de la academia se encontraba en su despacho, discutiendo con su socio.

-¡No puedes hacerlo!- gritaba- Nuestra escuela siempre ha seguido el reglamento interno al pie de la letra, y en él está establecido que una vez iniciada la temporada no se admitirá ningún alumno. Además no hay plazas vacantes.

-Pero por hacer una excepción…

-Eso es justo lo que no nos podemos permitir. Después nos encontraremos con que tenemos que hacer excepciones con todo el mundo.

-¿Pero tú has visto con que interés se entrena?

-Más le vale- gritaba el hombre de nuevo sulfurado- has dejado que asista a las clases gratis.

-Está aquí para un curso intensivo, solo unas semanas, después se irá. Además- replicó el director ya levantando la voz- ¡Aquí las decisiones siempre las he tomado YO!

Su socio lo observó sorprendido. El director siempre se había caracterizado por su carácter amable y su sonrisa bonachona, y aquello no era propio de él.

-Está bien- claudicó finalmente- No sé que te habrá hecho, ni que te hubiese hechizado…

Ignorante de todo lo que ocurría en la cabina, el objeto de la discusión se entrenaba sin descanso intentando descargar su arma contra su oponente, ignorando el cansancio y el dolor de los golpes. Tenía que acabar con aquello lo antes posible. Solo era una fase más en su plan, pero era importante que aprendiese cuanto antes lo máximo posible de aquellos muggles. De ello dependían muchas vidas, la de Harry Potter sobretodo.


Ya más calmados, habían entrado en el castillo. Cuando Minerva McGonagall vio entrar en su despacho a James y Lily Potter su primera reacción fue desmayarse, y la segunda apuntarles con su varita, tal y como había hecho Remus antes. Pero gracias a dios fue menos difícil de convencer que el licántropo. Minutos más tardes todos se sentaban en cómodos sofás acompañados de una cerveza de mantequilla y de un firewisky para la directora, que necesitaba algo más fuerte.

-¿Cómo es posible…?- balbuceó McGonagall

James y Lily se sentaban juntos en el sofá, cogidos de la mano e intercambiando miradas nerviosas, bajo la atenta mirada de Remus, a quien todavía le costaba creerlo- En realidad no lo sabemos… Despertamos hace dos semanas…

Cuando la humareda que había levantado la pequeña explosión pudo oírse una tos ahogada en el fondo de aquel agujero. James Potter se levantó y salió como pudo de la fosa, sin entender lo que estaba pasando. Se tumbó boca arriba en el césped, respirando largas bocanadas de humo, intentando llenar unos pulmones que durante demasiado tiempo habían permanecido vacíos.

Su mente estaba confusa, no era capaz de organizar sus ideas. Hasta que un rayo verde iluminó su memoria. ¡Voldemort! El mago oscuro les había atacado en su propia casa. Aquello solo podía significar una cosa: Colagusano les había traicionado. Algo se rompió en su corazón al encontrarse con aquella verdad irrefutable. Siempre había creído que su amistad era para siempre y se había negado siquiera a considerar las sospechas de Sirius sobre Remus. Pero se había equivocado, el bueno de Moony no tenía nada que ver.

Recordó como la puerta de la casa se rompió en mil pedazos mientras la figura del innombrable se dibujaba en el umbral. Recordó como se había intentado enfrentar a él, como las tres veces anteriores. Cuando el rayo verde salió de su varita supo lo que pasaría a continuación y rezó para que Lily tuviese más suerte y pudiese poner a salvo a Harry.

Un brillo iluminó sus ojos y se levantó como si un resorte lo impulsase se fijó en las lápidas que yacían destrozadas en el suelo y con esfuerzo pudo leer James y Lily Potter.

-Lily!- Gritó al ver que al lado del agujero del que había salido él había otro. A pesar de que le dolía todo y que sentía que no tenía fuerzas para mantenerse en pie se lanzó decididamente al foso. Estaba muy oscuro, pero tanteando con las manos pudo sentir un cuerpo que yacía en la fría tierra.

-Lily- balbuceó tembloroso. Sus dedos toparon con la suave mejilla de su esposa. Estaba fría- Lily cariño. Dime que estás bien. Abre los ojos. No me digas que estas…

-Viva- tosió una voz familiar. Aquella que quería escuchar nada más levantarse y justo antes de dormirse. Respiró aliviado- Estoy viva, o eso espero.

Agradeciendo que su esposa todavía tuviese ánimos para bromear la ayudó a salir del foso. Costó trabajo, porque ambos estaban agotados y cuando por fin estuvieron arriba se dejaron caer sobre la hierba fresca respirando el aire puro que llevaban tanto tiempo sin sentir.

Cuando por fin recuperó el aire, James se apoyó en su brazo para recostarse sobre su esposa- ¿Estás bien¿Te duele algo?

-No James- respondió ella todavía algo impresionada- No me duele nada. ¿Qué ha pasado?- preguntó inmersa en la misma confusión en la que él había estado hace unos minutos.

-No lo sé. Lo último que recuerdo es gritarte que sacaras a Harry de allí. y después a Voldemort y el Adava Kedavra.

Lily se incorporó de golpe, con la cara desencajada por la angustia- HARRY¿Dónde está Harry?- al ver las lápidas en el suelo se inclinó sobre ellas rozando las letras grabadas con desesperación- No no no. Harry no- lloró sin ser capaz de recuperar la cordura.

James la abrazó por la espalda intentando transmitirle una seguridad que estaba lejos de sentir- Lily cálmate por favor. No está escrito el nombre de Harry. No sé que habrá sido de él, pero te prometo que lo encontraré. Por favor Lily tranquilízate. Te necesito.

Así permanecieron un rato. James abrazando a Lily con desesperación, y esta llorando por su pequeño hijo del que no sabían nada. Aquel fue uno de los sucesos que permanecieron en el anonimato durante aquella noche. Sólo había un espectador observándoles, escondido detrás de un árbol. Su corazón se encogía al ver la escena. Le hubiese gustado acercarse y darles la poca información de la que disponía, pero todavía no era el momento. Además, sabía que encontrarían la forma de reunirse con su hijo.

-…Hemos tardado dos semanas en llegar a Hogwarts. Supusimos que Dumbledore podría explicarnos algo más- terminó James.

-Por cierto ¿dónde está?- preguntó Lily.

El rostro de McGonagall se contrajo en una mueca de dolor. Cuando Lily, confusa, posó sus ojos en el cuadro del Dumbledore que dormitaba, la comprensión llegó.

-¿…Cómo…?

-Fue Snape- masculló Tonks por lo bajo, todavía conteniendo la rabia por lo ocurrido- Lo mató antes de partir definitivamente para unirse con Su Señor.

-¿Severus?

Los ojos de James Potter brillaron de furia- Sabía que esa serpiente no era de fiar. Nunca creí en su arrepentimiento.

-Dumbledore confió en él durante estos 15 años- murmuró lastimeramente Remus- Lo defendió contra todo y contra todos, alegando que confiaba en él. Nunca dijo por qué, pero lo hacía. Y finalmente se volvió contra él. A Harry le destrozó el alma. Estaba con él cuando ocurrió. No pudo hacer nada.

De pronto los ojos de Lily se iluminaron y James se revolvió nervioso en su sitio- Harry- dijo ella- ¿Dónde esta¿Cómo es¿Ha crecido mucho¿Y su pelo¿Y el colegio¿Y …

-Ya, ya, tranquila- rió Remus- Son demasiadas preguntas juntas.

-Moony no te hagas de rogar- suplicó James- Dinos algo.

-Pues Harry sí, ha crecido mucho. Sería raro en 16 años. Su pelo para tu desgracia Lily sigue siendo igual que el de Prongs. De hecho, es una copia exacta de tu marido aquí presente, excepto por su s ojos, son los tuyos y cada día más. En el colegio bien. Tiene dos grandes amigos y es el buscador del equipo de Quidditch, además del capitán.

McGonagall sonreía benevolente ante las ansias de sus dos antiguos alumnos por saber acerca de su hijo. La emoción de aquellos momentos casi le hacía olvidar la guerra en la que estaban metidos.

-¿Podemos verle?- preguntó James ansioso, a lo que Lily apoyó con un asentimiento de cabeza y sonrisa nerviosa.

-No sé si será conveniente Prongs. Así de sopetón… Puede darle algo.

-No seas amargo cariño- replicó Tonks- El pobre de Harry ha pasado por tanto en los últimos tres años que se merece una buena noticia para variar- la metamorfomaga miró a Lily que la observaba esperanzada- Está en casa de los Weasley, en la boda de uno de sus hijos. Nosotros íbamos para allá cuando tropezamos con vosotros. Puedo ir a buscarlo ahora mismo.

-Espera Nymphadora- replicó McGonagall, logrando que el rostro de la joven se contrajera en una mueca de dolor al escuchar su verdadero nombre- No puedes aparecerte así como así y decirle a Potter que sus padres quieren verle. No queremos matarlo de un susto.

-Por favor, profesora McGonagall- suplicó James- Necesitamos verle, saber como es. Solo nos acordamos de aquella bolita de pelo.

-¿Cómo que bolita de pelo?- refunfuñó Lily ante el comentario de su marido- Te parecerá bonito hablar así de tu propio hijo.

James enseguida le hizo una carantoña a su mujer intentando que se la pasase el enfado ante las sonrisas de los otros tres presentes.

-Acércate hasta allí y tráetelo con cualquier excusa Tonks- pidió McGonagall- Pero no le digas nada antes de tiempo. Creo que Lupin será mas apropiado para esto.

-A la orden!- la auror salió con paso rápido fuera del despacho para desaparecerse tras los terrenos de Hogwarts. McGonagall se disculpó porque tenía que mantener una conversación con los elfos y salió del despacho dejando a los tres amigos solos.

-¿Cómo crees que reaccionará?- preguntó Lily nerviosa.

-Bueno- sonrió Remus mientras se sentaba a su lado, dejándola entre él y su marido- Hay tres opciones: o se muere del susto, o lo mandamos a San Mugo o, la que más me gusta a mí, será el chico más feliz del mundo.

Los ojos del licántropo se humedecieron de nuevo cuando Lily le cogió la mano- Me alegro tanto de que estéis vivos. No entiendo cómo, pero me alegro.

-Tampoco nosotros Moony- dijo James- Tampoco nosotros. Por cierto, esa rubia te ha llamado cariño?


La ceremonia de casamiento de Bill y Fleur había terminado. Había sido muy emotiva. En el jardín habían instalado un arco bajo el cual los dos jóvenes se habían jurado amor eterno. La señora Weasley no hizo otra cosa que llorar a lágrima viva durante toda la ceremonia, mientras su marido intentaba en vano hacerle entender que se lo estaba perdiendo todo. Los gemelos se escabuyeron durante un momento para acercarse sospechosamente al ponche de la comida. Ron y Hermione intercambiaban miradas cómplices.

Pero Harry no estaba atento a nada de eso. Sus ojos habían estados puestos en Ginny desde que había aparecido al principio del camino, precediendo a la novia. Estaba preciosa. El vestido era de un color rosa pálido y no tenía ningún volante o chorrera. Era un vestido sencillo que delineaba a la perfección su esbelta figura. Su cabellera roja iba recogida con un tocado de pequeñas flores blancas que parecían florecer en su pelo. Cuando su madre le había acusado con la mirada de hacer magia con el vestido, ella se había limitado a encogerse de hombros y a señalar a Hermione, que se escondió aguantando la risa detrás de Ron.

Después de Ginny llegó la novia. Pero pese a que Fleur estaba impresionante, lo que sumado a sus encantos de Veela encandiló a todo el público masculino asistente, incluído Ron para el fastidio de Hermione, Harry solo tenía ojos para su pelirroja. Intentó recriminarse por lo que estaba sintiendo, pero se autoconvenció alegando que las miradas no hacían daño a nadie. Después de la boda él, Ron y Hermione, partirían a la búsqueda de los Horrcruxes que quedaban, y no sabía si volvería a verla.

Al finalizar la ceremonia todos los invitados habían acudido al comedor improvisado en el jardín sentándose en las mesas redondas. Harry se sentó en una acompañado de los demás hermanos Weasley, incluída SU Ginny, y Hermione.

-Chicos- comentó Ginny refiriéndose a los gemelos- ¿Son cosas mías u os habéis pasado por la fuente de ponche antes del banquete?- preguntó con sonrisa pícara.

-¿Nosotros¡Que va!- respondieron los gemelos al unísono poniendo cara de no haber roto un plato en su vida.

-Por si acaso no beberé nada que no salga de mi varita- replicó Charlie haciendo que todos estallaran en carcajadas.

Tan inmersos estaban en la conversación que no se dieron cuenta de cuando había llegado Tonks.

-Harry- le susurró al oído.

-Hola Tonks- saludó alegremente Ginny- Te queda muy bien la imagen de hoy.

-Gracias- respondió ella sonriendo.

-Llegas tarde Tonks- dijo Ron- Aunque todavía a tiempo para lo más importante. El banquete .

-¿Dónde has dejado a Remus?- preguntó Harry sonriente.

-De eso quería hablarte. ¿Podrías acompañarme?- pidió la auror. Todo rastro de jovialidad desapareció del rostro de Harry, que se puso serio inmediatamente.

-¿Le ha pasado algo?- preguntó nervioso.

-No… Bueno, sí… No sé.

-Aclárate Tonks- rió Charlie.

Tonks estaba en un apuro. ¿Cómo sacar a Harry de un acto como aquel sin decirle realmente lo que pasaba?

-Verás- dijo finalmente- Ha pasado algo… Pero tranquilo, Remus está bien. Solo es que le sería de gran ayuda que vinieses conmigo a verle, tiene algo que decirte que no puede esperar.

Harry cada vez estaba más preocupado. Remus era el único de los merodeadores que todavía quedaba vivo. El malnacido de Wormtail no contaba. Era lo más parecido a su familia que le quedaba y se había jurado a sí mismo protegerle, sobretodo ahora que tenía la oportunidad de ser feliz con Tonks. Sospechaba que el licántropo nunca había aceptado ninguna relación por su condición.

Así que asintiendo con la cabeza, Harry depositó su servilleta en la mesa y se levantó con premura. Tonks respiró tranquila, no había sido tan difícil después de todo.

-Espérame en la entrada- pidió- Yo voy a saludar a los novios.

Cuando Harry se hubo marchado, la metamorfomaga se giró hacia los demás comensales.

-¿Qué pasa Tonks?- preguntó Hermione suspicaz.

-No puedo contároslo.

-Pero es importante, se te ve en la cara- respondió Ginny. Todos se habían quedado serios.

Tonks solo sonrió nerviosa e hizo el gesto de darse la vuelta para marcharse.

-Os acompaño- dijo de pronto Ron poniéndose en pie.

-Yo también- respondió Hermione.

-Y yo- añadió Ginny.

-Chicos- suplicó Tonks nerviosa- No puedo llevaros conmigo.

-Pasa algo con Harry, y tiene que ser importante para que vengas a buscarlo hasta aquí. Si Remus le va a contar algo que no puede esperar lo más seguro es que vaya a causarle un gran impacto a Harry. Y yo quiero estar allí para apoyarle- Todos se sorprendieron ante la mirada decidida de Ginny, que no admitía réplica. Ella y Tonks mantuvieron por unos instantes una lucha de miradas, hasta que finalmente la auror cedió.

-Está bien. Pero solo vosotros tres. Y os quedaréis al margen mientras yo os lo diga.

Los tres asintieron enérgicamente. Tonks felicitó a Bill y a Fleur disculpándose por no haber podido asistir y finalmente se dirigió a la salida donde le esperaba Harry, con los tres Gryffindor detrás de ella. Quien sabe, quizás era bueno llevar refuerzos. Harry iba a necesitar mucho apoyo para comprender todo aquello.


Bueno, y aquí acaba el capítulo. ¿Qué os ha parecido? Me ha quedado más largo que el anterior y espero que haya captado vuestra atención. Qué tal el reencuentro con Remus, no estoy muy segura de que haya quedado bien.

¿Cómo reaccionará Harry ante la noticia de que sus padres están vivos?

Si queréis saberlo: el próximo capítulo.

Y si queréis animarme para escribirlo: REVIEWS PLEASE