Dsiclaimer: Digimon no me pertenece. Es propiedad de sus creadores: Takeichi Hongo y Akiyoshi Maita.
Yo sólo escribo fic´s por hobbie, espero que no sea muy problemático O.O
PD: Se esperan críticas constructivas, tomatazos y demás =)
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CAPÍTULO 2
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………..
Pasaron los días demasiado rápido que ni cuenta me di, mi padre arregló los papeles para mi adopción, por fin, después de una larga espera sería parte de la familia de Kouji. En esos momentos me sentía tan feliz, hasta logré recuperarme de aquel asalto a mi casa donde mi madre murió.
La policía se movía demasiado rápido en mi caso, así que en poco tiempo después de mi declaración atraparon a los tres sujetos que corroboraron para que mi madre muriera.
Recordé cómo les temí el primer día que me enfrente cara a cara con ellos, Kouji estaba a mi lado tomándome de la mano, apretándomela mientras yo estaba que me caía de tanto temblar. Creo que esos recuerdos me hacen reír, yo era sencillamente un miedoso…jajaja…Pero así pasó, mi hermano me brindó su valor apoyándome en todo, y gracias a él terminé por realzar mi valentía frente a ellos, creo que eso me ayudó a crecer y madurar… gracias, Kouji…
……..
Recuerdo cómo mi gemelo me brindaba de su apoyo, pero con tristeza también recuerdo cuando lo escuchaba llorar desde su cama…había veces que me hubiera gustado consolarlo, y decirle que yo también pensaba que sólo era un mal sueño, pero que tendríamos que superarlo poco a poco, juntos… aunque terminaba resignándome y prefería dejarlo llorar sólo… necesitaba desahogarse.
Su madre subía a la habitación para ver que sucedía, pero siempre se hacía el dormido… y yo también; jamás lo agarró llorando… ni siquiera yo lo pillé sollozando, siempre volteaba su mirada hacia el techo y me sonreía…"tengo sueño" me repetía.
Duró un buen tiempo sin dormir, su tez se estaba volviendo más pálida… y eso me preocupaba; casi no tocaba la comida, sólo jugueteaba con el tenedor y se paraba de la mesa.
-Kouji, esto ya es mucho –le dije – te he escuchado llorar en las noches, no comes… te enfermarás, hermano…
Yo lo miraba suplicante, esperando que me dijera que se cuidaría o sólo esperaba que me abrazara y se desahogara en mi hombro. Pero ni siquiera levantó la mirada…
-¿Kouji?
Subió lentamente su cabeza y lo miré, estaba muy pálido y callado, me asusté…
-Kouji, ¿qué tienes?
No me contestó.
Entonces su cuerpo perdió fuerza y se hizo flácido y se desmayó frente a mí. Mi conmoción me provocó que me paralizara, y lo único que pude hacer fue gritar su nombre:
-¡Kouji!
Nuestros padres acudieron tras mi grito; papá levantó a mi hermano con delicadeza y lo acomodó en un sillón.
-Hay que llevarlo al hospital, está muy mal… - suplicó mi nueva madre, su voz denotaba preocupación; en cierto modo los tres estábamos así.
Papá tomó las llaves del coche y subió a mi hermano en él en el asiento trasero. Cuando estaba a punto de salir, mi padre me detuvo; no podía ir…pero yo quería ir, era mi hermano… éramos las dos caras de la misma monda… necesitaba saber que estaba bien; pero papá no accedió, mi abuela paterna iría a la casa, y tenía que recibirla. Me resigné y me quedé sólo esperando visita que jamás llegó, el vuelo se había atrasado…
……..
Kouji regresó a casa con un buen de pastillas por delante. Mamá lo obligaba a comer, pero yo era el único que se daba cuenta que jamás la tocaba; nuevamente estaba decayendo… era un gran terco.
-Necesitas comer, te pondrás mal nuevamente – le dije mientras hacíamos la tarea, una tarde después de comer.
Estaba frente a mí, pero no me hizo caso, siguió rasgando la pluma en el papel con la mirada fija en las palabras que redactaba.
-Kouji –le interrumpí apoyando mi mano en su cuaderno - ¿me estás escuchando?
Me miró a los ojos y me sonrió, asintió y sacó por debajo de mi mano su cuaderno, y prosiguió con su tarea.
-No te preocupes, Kouichi, estoy bien
-pues no lo aparentas – le repliqué. Y era cierto, su cara iba perdiendo color.
-Ya terminé –me cortó sin responder. Cerró su cuaderno y lo guardó en su mochila.
Sentía que me ocultaba algo pero no sabía qué. Comenzó a evitar mi mirada, evitaba comer, cenar, almorzar e incluso platicar juntos.
La verdad es que temía que le pasase algo malo, pero era tan impredecible su mirada que no sabía lo que sentía. En lo que sí estaba completamente seguro era en que mis padres ya lo sabían. Mamá se ponía histérica cada vez que Kouji no quería comer, jamás la había visto actuar así, ella era alguien tolerante y demasiado paciente incluso teniendo como hijo a alguien como mi hermano…y de mi padre no se diga, cada vez que se molestaba con mi hermano evitaba regañarle, una vez estuvo a punto de golpearlo, pero se contuvo y se limitó a estrecharlo entre brazos mientras lloraba… esa vez mi hermano tuvo que disculparse y se fue a su habitación.
……..
Análisis tras análisis, mi hermano se la vivió yendo y viniendo del hospital a la casa los siguientes tres años; e igual decir con la medicina que le recetaban; adelgazaba demasiado rápido; sus ojos azules estaba perdiendo aquel color vivo y se estaban palideciendo.
Se veía muy frágil como si se llegase a romper con un golpe. Y tomó otra terca decisión, ya no iría al hospital, jamás… estaba completamente fastidiado. En parte lo comprendía, era un lugar deprimente, niños y adultos enfermos.
Yo… no sé cómo pude apoyarlo…jamás lo hubiera apoyado… fui un completo estúpido.
……..
O.o.O.o.O.o.O
……..
Un año pasó, era una tarde calurosa de verano. Kouji parecía más animado que hacía tan sólo un año, y ambos estábamos embobados mirando un programa de televisión. Estábamos atacados de la risa al ver al tipo del programa contando chistes tan malos, pero que sin querer daban risa.
Pero nuestra alegría se apagó al escuchar accionarse una pistola. Los dos nos pusimos de pie de un salto, y mi hermano corrió hasta la ventana; yo simplemente me paralicé viendo cómo el color de su rostro iba perdiendo color, y cómo sus ojos denotaban un miedo incontenible; me aterré y me uní a él y observé a través de la ventana.
Las manos de mi hermano temblaban al cerrarse en puño; su enojo iba en aumento.
-Kouji…. – le susurré.
Él corrió escaleras arriba dejándome de pie, ahí en medio de la sala con mi vista hacia la ventana. Después de un momento bajó a toda velocidad con un bate de béisbol en mano, iba decidido a atacar, como un lobo directo a cazar. Yo me quise interponer, pero me apartó con un brazo, y salió de la casa.
Cuidadosamente me fui sentando en el piso, y tomé mi cabeza entre mis manos, y no pude reprimirme, y un miedo y una angustia abrumadora me golpeó directamente en el pecho, y lloré… lloré como no lo había hecho antes, imaginándome con terror la muerte de mis nuevos padres, acompañados de la ya fallecida madre que me concibió… y mi hermano… no, a él no lo quería perder.
Interrumpí mi tristeza, tenía que sacar mi valentía, no tenía porqué dejarme influenciar por el medio… y me paré. Corrí hasta la puerta y la abrí con determinación.
Casi me desmayo de la impresión… Kouji ayudaba a mi padre que se encontraba malherido sosteniéndole por el lado derecho, mientras mi nueva mamá iba al lado izquierdo.
El tiempo se detuvo unos segundos en mi mundo… el disparo… ¿qué había pasado?
Agité mi cabeza y corrí, esta vez hacia dentro de la casa, para dirigirme al teléfono y pedir una ambulancia. Mis manos parecían hacer solas su trabajo, porque exactamente no sabía lo que estaba haciendo, hasta que del otro ladeo del teléfono escuché que alguien me contestaba, y mis palabras también salieron con rapidez de mi boca sin saber lo que en verdad decían; pedí una ambulancia y colgué no sin antes pedir que llegara lo más pronto posible.
La ambulancia no demoró mucho en llegar, se llevó a mi padre al hospital y otras personas se quedaron a brindarle a los primeros auxilios a mi hermano y a mi mamá, quien no quiso dejar solo a mi padre y se fue con él.
Cuando se vació la casa, ni Kouji no yo podíamos hablar por la conmoción. Hacía unos pocos momentos antes, justo antes del balazo, unos sujetos extraños comenzaron a atacar a mis padres, papá iba ganando y fue ése el momento del disparo, pero por fortuna la bala sólo le pasó rozando y no ocurrió nada grave, salvo un golpe severo en el estómago y en la cara.
Después de dos horas aproximadamente, mamá llamó, para decirnos que nuestro padre estaba fuera de peligro, pero que se quedaría en observación, también nos avisó que iría a dormir a casa, que no la esperáramos. Creo que la llamada nos calmó un poco, porque mi hermano me pidió hablar con él.
El día siguiente pasó demasiado a prisa. Mi madre llegó a las once de la mañana acompañada de mi padre que ya estaba un poco mejor. Comimos todos en familia, pero sin pronunciar palabra alguna, nadie tenía deseos de hablar. Al terminar, papá nos invitó a dar un paseo por la ciudad, para despejar un momento los acontecimientos ocurridos. Pero eso era algo que yo no podía olvidar, no podía despejar de mi mente lo que mi hermano me dijo, justo después de la mañana.
……..
-Kouichi… yo… tengo que decirte algo…
-¿Kouji, qué pasa?
Mi hermano no me miraba, sólo observaba el azulejo del piso. Y el tono de su voz me comenzó a preocupar.
-¿sucede algo? – insistí, cada vez con más temor a que así fuese.
-Yo… yo…
Un silencioso sollozo salió de su boca y no pude evitar abrazarlo. Algo malo estaba pasando y estaba a punto de contarle.
-Kouichi… me estoy muriendo hermano. Hace poco que me desmayé en el aula, aquella vez que me sangró la nariz ¿recuerdas?, fui a visitar al médico de la familia… y me han diagnosticado leucemia…
Yo me congelé con lo que confesó, imposible… no podía ser verdad…
-Dime algo Kouichi… - me pidió. Ninguno rompió el abrazo.
-Tienes… mi… apoyo, Kouji… siempre lo tendrás… - le susurré al oído, mi voz se había quebrado y fue muy difícil hacerla salir.
-Gracias – me dijo. Fue la última voz que se escuchó en la casa, por el resto del día.
Para eso son los hermanos ¿no? Para apoyarse mutuamente.
……..
Tal vez le quité un peso de encima a mi hermano, y eso me alegra, pero a mí me aumentó el mío; aunque no podía decírselo… porque era él, quien ahora necesitaba de mi apoyo.
……..
Mientras caminábamos, no dejaba de observar de reojo a mi hermano, él iba a mi lado con la vista clavada en la banqueta, ambas manos en los bolsillos y con un semblante frío, pero algo triste.
Comencé a pensar que después de nuestra aventura en el digimundo, Kouji se había hecho más amable con la gente y más sociable, pero tras la muerte de mi madre, su carácter frío y solitario regresó para quedarse, y decayó demasiado; las consecuencias fueron terribles… jamás me lo habría imaginado.
Inconscientemente sonreí y rodeé por la espalda a mi hermano abrazándolo. Él volteó su vista en mí y sonrió, pero a pesar de ser una sonrisa sincera, sabía que detrás de eso, él estaba librando una batalla con la tristeza.
……..
Después de un rato, los dos decidimos ir a visitar a Takuya, al principio Kouji no quería ir, pero lo convencí… y lo logré. Papá se extrañó con mi petición, pero luego le dije que era para levantarle el ánimo, así que aceptó de inmediato.
Desafortunadamente, al llegar a su casa sus padres nos dijeron que estaba con Izumi, y reiniciamos nuestro camino, esta vez a casa de la rubia amiga nuestra.
Creo que nuestra presencia extrañó un poco a la madre de la chica, ya que cuando hicimos sonar el timbre y ella nos hubo abierto, comenzó a bañarnos de preguntas que fácilmente nos incomodaron a ambos:
¿Qué edad tienes?, ¿en dónde estudias?, y cosas por el estilo. Al final nos hizo la pregunta que por obvia razón hubiera sido mejor realizar al principio; ¿cuál es su nombre?
Kouji y yo respondimos, y ella empezó con un nuevo interrogatorio para mi gemelo. Fue un bombardeo de preguntas para mi hermano, que casi me mareo, y sólo alcancé a distinguir una: ¿tienes novia? (*), y acto seguido mi hermano se puso rojo, y no logré contener una risita más de incomodidad que por otra cosa. Aunque mi hermano se salvó de responderle, porque detrás de la señora apareció Izumi, con una frase que muy a menudo decía:
-deja de interrogarlos, mamá… - nos tomó a ambos por los codos y entramos a su casa.
Su casa era muy bonita, y muy ordenada por cierto…
-¡hola! – Tomoki salió para recibirnos con uno de sus emotivos abrazos.
Estábamos platicando muy a gusto, anécdotas y riéndonos de las barbaridades de Jumpei. Y pensé que había sido muy acertado el ir ahí… Kouji parecía verse sano, que no dejaba de reírse con nosotros.
Después de unos momentos, noté que el color de la cara de Kouji se ponía cada vez más pálido, e intentó levantarse. Fue tan rápido que apenas pude levantarme y evitar que mi gemelo cayera al suelo y se golpeara la cabeza con la esquina de la mesita en medio de la sala. Con ayuda de todos, logramos acostar a Kouji en uno de los muebles, rápidamente la madre de mi amiga llamó a casa de mis padres, después ella salió rumbo a la farmacia, pero antes había dado instrucciones a su hija para mantener fresco a mi hermano.
Todos estábamos al pendiente de Kouji, pero sólo Izumi y yo nos manteníamos a su lado, pendientes de cualquier signo que nos avisara que mi hermano mejoraba. Estuve observando a mi amiga de reojo y pude observar en sus ojos una preocupación enorme por la salud de mi hermano.
Había momentos en los que quería más que nada decirles lo que Kouji padecía; pero me arrepentía al ver su rostro demacrado y enfermo. Hasta entonces me percaté de un moretón enorme en un brazo, otro en el cuello y otro más en el otro brazo…
……..
Después de que llegara la madre de mi amiga, quien intentó reanimar a mi hermano con alcohol (lo cual fue imposible), arribaron a la casa mis padres, trayendo consigo una ambulancia que rápidamente trasladó a mi hermano junto a mi mamá al hospital.
Mi padre nos llevó a los demás (a petición de todos) al hospital.
-¿ya te ha dicho Kouji, lo… lo que…? – preguntó mi padre mientras íbamos en el trayecto, más no pudo terminar la pregunta. Su voz parecía no querer salir.
-¿lo que tiene?... sí, lo sé… - respondí.
-Ok… - me dijo, pero creo que no sabía qué decir realmente.
Pasadas unas horas, mis amigos me suplicaban con lágrimas que les dijera lo que tenía Kouji (pues habían escuchado la conversación con mi padre), mientras la madre de Izumi llamaba a sus casas para comunicar a sus padres dónde se encontraban y lo que sucedía. Pero mi boca no quería emitir sonido, creo que fue por la conmoción que me causó cuando llegamos. Ya estaba sentado en la sala de espera del hospital, con mi cabeza apoyada en mis manos y mis brazos en mis piernas. No dejaba de llorar.
……..
Habíamos entrado corriendo al hospital, cuando a medio camino nos topamos con mamá, mi padre le preguntó por la salud de Kouji y sólo negó con la cabeza mientras lloraba y se lanzaba a los brazos de papá; luego con una voz quebrada y melancólica nos dijo algo que nos entristeció a todos:
-no ha despertado… los médicos intentan estabilizarlo… luego esperaremos a que despierte.
Pero por la cara que ponía, sabía que no era imposible que Kouji saliera por su propio pie del hospital.
……..
Mis amigos comenzaban de nuevo a preguntarme qué era lo que padecía mi gemelo, después de media hora sin hablar. No podía decirles, mi voz no salía de mi boca; y levanté la vista y me topé con unos ojos verdes cristalizados por las lágrimas, Izumi estaba realmente enamorada de mi hermano y no pude ocultarle la verdad y se lo dije; intenté cuidar cada una de mis palabras, pero de todas formas ella terminó muy conmocionada, aún mas que yo, y se desmayó. Unas enfermeras la estuvieron auxiliando y yo preferí salir.
Afuera la noche, me recordaba mi tristeza, las estrellas y la luna, la esperanza que es lo último que muere. Quería llorar de nuevo, me sentía sensible ante todo, cuando sentí una mano sobre mi hombro, pero no volteé para ver quién era, sino que lo supe hasta que escuché su voz. Takuya era un gran amigo y jamás me dejaría sólo, apenas me volví hacia él, el castaño me recibió con un afectuoso abrazo, y empezamos a llorar juntos. Todos ya sabían lo que estaba ocurriendo con Kouji, y que con tanto esfuerzo nos había estado ocultando.
……..
Al amanecer, me dejaron pasar a ver a mi hermano. Él estaba tendido en una cama blanca, cubierto de pies a cuello por una sábana blanca, dejando al descubierto sus brazos. En su boca yacía el respirador artificial y en su mano derecha una manguerita era conectada de ésta al suero que le suministraban. Su cabello estaba suelto, y al verlo así no pude evitar sonreír, parecía indefenso e inocente, cualquiera que le viera jamás se le cruzaría por la mente que mi hermano era un chico problemático; pero mi sonrisa se apagó con la primera lágrima; me senté a su lado y no pude evitar recordar a mi abuela, y otra silenciosa lágrima apareció, tomé su mano con delicadeza, estaba un poco fría, y me limité a contemplarlo. Apoyé mi cabeza a un costado suyo y agaché mi cabeza. Comencé a llorar como jamás lo había hecho, yo necesitaba desahogarme, y que mejor que con mi hermano…
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(*) Siempre me he imaginado a la madre de Izumi como una mujer perspicaz y muy alegre =)
Chikane-chan: Muchas gracias por tu review =) Me has levantado el ánimo O.O pensé que nadie lo leería. Bueno, contestando a tus preguntas, sí, es una historia larga (no tanto, pero sí). Y por lo otro ammm qué es shonen ai? xD espero me respondas, sino tendré que investigar jejeje ñ.nU. Gracias!
