Cuando regreso vio al menor sentado en el comedor esperándolo, parecía mas tranquilo que hace un momento y también parecía feliz de ver a Yuki y al verlo sonreír Yuki se tranquilizo porque seguro que su crisis se había terminado.

Continuación….

Capitulo 2: ¿Qué sucedió?

El rubio se acerco y tomo asiento en la silla sobrante al lado del peli rosa quien ahora le observaba tímidamente, ya no eran amantes nuevamente y eso complicaba los hechos ya que ninguno de los dos mencionaba palabra alguna y ahora Shuichi era extremadamente tímido o al menos eso era lo que pensaba Yuki después de observar su extraña actitud.

Ambos comenzaron a comer sus alimentos sin mencionar nada, el silencio cada vez era mas profundo y haciéndose cada vez mas incomodo, el rubio quien quería deshacerse de aquella incomoda cesación intento establecer una conversación con el peli rosa, pero esta no duro mas de dos palabras ya que Shuichi corto definitivamente la conversación.

Tal vez se sentía aun dolido por el trato que le dio el rubio pero en realidad no era eso, la peor parte era el hecho de pensar que regresaría de donde una vez intento escapar, no había notado que Yuki lo observaba con preocupación.

Sin mas el peli rosa se puso de pie una vez que había terminado sus alimentos

-Gracias por todo, ahora me retiro-

-Espera, es muy tarde y no es seguro estar solo por las noches-

-A veces me pregunto si en realidad hay un lugar seguro

El mayor no comprendió el significado de esas palabras pero aun así quería detener al peli rosa

-No pienso dejarte ir solo, será mejor que yo te lle…-

-¡NO! – menciono repentinamente el peli rosa con temor

-¿Qué sucede?-

-Es decir… ya has hecho demasiado. Gracias...

-Pero yo te traje aquí y…

-¡no!, es decir yo puedo cuidarme solo

En el fondo a Yuki le dolía interminablemente la negación de Shuichi, aunque también le causaba furia por el tipo de respuesta que le daba sin mencionar nada regreso su vista a los alimentos impidiéndose a si mismo ver a Shuichi. El peli rosa también estaba dolido, incluso aun más que Yuki pero eso no cambiaba los hechos así que salió del lugar.

El peli rosa observo a su alrededor recordando todos lo buenos momentos al lado de Yuki, pero estos se esfumaron de inmediato cuando un horrible recuerdo regreso repentinamente a su mente dejándolo asustado. Sin sentir sus piernas camino vagamente por el lugar, ya era muy tarde y no había opción sabia que si regresaba ahora las cosas no serian tan horribles como lo serian si no lo hiciera.

Camino por varios minutos y en ese instante se encontraba frente a la puerta aun con temor, sin más esta se abrió repentinamente dando paso a un chico pelirrojo…

[Mientras tanto]

Yuki se encontraba aun en el comedor con la mente ocupada y aunque quería deshacerse del menor en su mente esta se lo impedía, quería recordar desde cuando ese niñato se había convertido en alguien tan imprudente y de pocos modales, tenia muy claro el hecho de que Shuichi jamás seria capaz de responder de esa manera tan impertinente pero en cambio lo hizo y sabia perfectamente que la razón por la cual sucedió no era causa de la ruptura de su relación estaba seguro de ello pero solo se limitada a pensar, sin percatarse fue vencido por el sueño…

[Al día siguiente]

Abrió sus ojos de nuevo aun sintiendo el irritante dolor que le causaba, pero aun así ya estaba comenzando a acostumbrarse, observo con cuidado la habitación y se dio cuanta que de nuevo lo había dejado solo

Es acaso que… ¡no soy más que un juguete para ti! – murmuro con lagrimas en los ojos – solo soy eso un juguete, y nada puede cambiar las cosas, al igual que Yuki tu solo me causaste mas dolor… y pensar que confiaba en ti… - no pudo evitar dejar salir algunas lagrimas lo que le sucedía ahora no era mas que una pesadilla.

Si esto era un sueño quería despertar lo mas pronto posible de el, ya era suficiente dolor para una sola persona, deseaba jamás haber conocido a Yuki o al menos dejarlo ir como lo había hecho, ahora ya no había lugar seguro en ninguna parte para el.

[En casa de Yuki…]

Sus ojos se abrieron lentamente observando ambos tazones vacios frente a sus ojos, recordaba al menor y su horrible estado no podía sacarlo de su cabeza. Intento ocultar la preocupación y se dirigió hasta su habitación para vestirse, ese día saldría fuera para despejar su mente…

Después de ducharse y vestirse se dirigió hasta su auto en donde recorrió la ciudad, aun con la mente estrecha por los pensamientos intentaba concentrarse en algún lugar que no le recordara a Shuichi pero le era imposible, había estado con el hasta en el ultimo rincón de la ciudad.

El auto freno ante una luz roja, se encontraba con la mirada fija en las personas que ahora cruzaban la calle, pero una de ellas sobresalió de las demás… estaba seguro que conocía aquella cabellera rosa, sabia de quien se trataba.

Sin pensarlo dos veces salió rápidamente del auto alcanzando exitosamente el brazo de Shuichi, el menor estaba sorprendido por la actitud del rubio, ahora le conducía hasta el auto y bruscamente lo empujo dentro de este, rápidamente el rubio tomo asiento al volante .continuo conduciendo ahora mas rápido de regreso a su hogar con el menor en su auto, tenia planeado interrogarlo hasta que confesara la verdad acerca de su actitud.

En poco tiempo ambos se encontraban fuera de la inmensa casa ahora el rubio jalaba a el menor del brazo dirigiéndolo hasta dentro de su hogar. Ambos se encontraban solos frente a frente, el menor desviaba la mirada hacia algún punto de la habitación buscando no tener que darle explicaciones a Yuki por lo que sucedió quería evitar aquella incomoda conversación con el, aun no sabia como reaccionaria Yuki si se llegara a enterar de lo que sucedía, y si eso no fuera suficiente sentía demasiado dolor en su cuerpo.

Yuki quien intento tranquilizar al menor coloco su mano sobre su mejilla, pero este rápidamente la retiro con temor, Yuki no comprendía tal expresión le había temido y ahora su rostro estaba horrorizado. Yuki quien buscaba respuestas intento intimidar al menor acercándose peligrosamente a el hasta acorralarlo contra la pared y delicadamente recorrió el fino cuello de Shuichi con sus manos, el contacto era tan similar al que estaba acostumbrado Shuichi quien rompió de inmediato en llanto, cayo arrodillado al suelo mientras su cuerpo temblaba levemente .

Aquellas pesadillas que cada noche se hacían reales para el menor volvían a aparecer en su mente, intento escapar pero sus piernas no le respondía, veía como el rubio se acercaba cada vez mas a el, sin pensar en lo que haría cerro los ojos con temor y coloco sus manos sobre su rostro. Yuki quien ahora se encontraba totalmente sorprendido por lo ocurrido no puedo evitar sentir furia, estaba seguro de lo que ahora sucedía comprendía a la perfección lo que le había sucedido a el menor pero no tenia idea de quien le había hecho tanto daño.

Se alejo de el ahora con una sola idea en la cabeza. Matar al maldito que se atrevió a hacerle daño a Shuichi

El rubio estaba totalmente sumido en la furia, esto provoco que se olvidara totalmente de Shuichi quien aun permanecía en el suelo con temor de abrir los ojos y encontrar a aquella persona frente a el apunto de hacerle daño en ese momento. Yuki se alejo con rabia del lugar dejando solo a Shuichi.

Horas después el escritor regreso al lugar encontrando a Shuichi sobre el suelo, sumido en un profundo sueño. Se golpeaba mentalmente al recordar que se había olvidado completamente del menor, estaba molesto consigo mismo y con la persona que se había atrevido a hacerle tanto mal, pero eso no lo detuvo, se inclino hasta donde se encontraba el peli rosa y con delicadeza lo tomo entre sus brazos , lo condujo hasta su alcoba, trataba de hacer el menor movimiento posible, ya que tenia entendido que cualquier movimiento brusco haría que el menor se sobresaltara después de haber tenido tan vergonzosa y dolorosa experiencia.

Cuando ambos se encontraban en la alcoba, Yuki coloco al menor sobre la cama y le cubrió con unas finas sabanas para que este no pasara frio. Después de realizar lo siguiente el rubio se propuso a salir para despejar su mente durante el peli rosa dormía, tenia planeado ahogar su furia y pena con alcohol ya que los cigarrillos no bastaban para ello.

Recorrió en su auto la ciudad completa en busca de algún bar elegante (por así decirle) sus peticiones fueron concedidas cuando encontró un lugar que se veía un poco decente para el, entro con tranquilidad y examino el lugar, al parecer había entrado a un bar gay, pero eso no le impidió a su deseo de ahogar sus penas con un poco de alcohol. Al principio Yuki pensó en buscar alguien con quien divertirse pero se había olvidado por completo que toda la furia que sentía era por una sola razón: Shuichi quien ahora se encontraba en mal estado y seguro si le encontraba con otra persona, el menor quedaría completamente destrozado por ello.

El rubio se acerco a la barra y tomo asiento cerca de esta, observaba cuidadosamente como algunos de los hombre y chicos se fijaban en el, pero ahora no tenia tiempo para ello, estaba demasiado furioso y toda por culpa de el maldito que había herido a su ex amante, mientras pensaba esto reconoció a uno de los tantos que se encontraban ahí, esa persona no le observaba pero en cambio sabia de quien se trataba.

Yuki podría reconocer mejor que nadie a aquel pelirrojo que se encontraba a tres mesas de la suya, estaba riendo y se encontraba con hombres de su misma edad, aparentemente, la furia invadía a Yuki al ver como el se hacia llamar el mejor amigo de Shuichi, y demás que no supiera acerca de lo que le sucedía. Después de observar con cautela a aquel sujeto, se retiro de aquel bar, ya que se había hecho tarde.

Salió del lugar y entro a su auto, comenzó a conducir con rapidez ya que tal vez el peli rosa se hirviese despertado y eso complicaría las cosas. Rápidamente llego hasta su hogar y entro para verificar el que peli rosa estuviese ahí, y así era.

Yuki salió e l habitación para que el también pudiese descansar, después de todo el se encargaría de darle su merecido a quien se atrevía a hacerle daño a la persona que mas ama en el mundo

Fin del capitulo 2

Próximamente: Capitulo 3