Al día siguiente Sibbie se despertó con el alba, pero paso una hora retozando perezosamente en la cama, el día anterior estuvo lleno de sorpresas y de diferentes emociones, la cama en la que estaba le encantaba, claramente era mucho más grande que la que tenía en su casa en Boston y también mucho más cómoda, las sabanas eran tan suaves como la mantequilla, espero hasta que dieran las 8:00 para vestirse ya que entro una de las criadas a abrir las cortinas de su habitación, se levantó de la cama y corrió hasta el baño, lleno la bañera con agua y se metió en ella, le encantaba el agua helada en la mañana porque la hacía despertar completamente (su padre no entendía este particular), con la bata puesta se acercó al armario para escoger la ropa que se pondría, se detuvo a mirar los vestidos que traía y los que su abuela había pedido que prepararán para ella, que diferencia había entre sus vestidos de diario y los elegantes atuendos que estaban guardados en el mismo armario; tomo una blusa color crema, una falda negra que llegaba hasta un poco más abajo de las rodillas, un chaleco de verano color beige, medias transparentes y sus zapatos bajos, tomo el cepillo y peino su cabello en un moño bajo como los que ocupaba para ir a la escuela, se miró al espejo diciéndose a sí misma que su aspecto era presentable, salió rumbo al comedor para el desayuno, se sorprendió al descubrir que era la primera en llegar, el sr. Molesley entraba con el té mientras otro lacayo disponía la mesa, se sintió incomoda entrando al comedor y siendo observada por los allí presentes cuando les deseo los buenos días aunque respondieron, lo hicieron con asombro y formalidad, decidió esperar fuera por unos 20 minutos cuando se presentó su primo, ambos jóvenes se sentaron y les sirvieron sus alimentos, los huevos estaban exquisitos, las tostadas con mermelada eran el paraíso pero a pesar de que la comida era deliciosa la muchacha no podía entender para que tantas cucharas de distinto tamaño, en tres ocasiones tomo la cuchara equivocada pero por fortuna antes de que las utilizara su primo le indico la correcta.
-No te preocupes después del desayuno te enseñare, el sr. Barrow dispondrá para nosotros un lugar y un juego de cubiertos completo, ya verás que para la cena de esta noche te manejaras como una experta-George era muy entusiasta
-Gracias, honestamente no creo poder soportar ante otros equivocarme en elegir entre un tenedor u otro cubierto-se sinceró la castaña
-Buenos días-les deseo una radiante Marigold-¿Cómo pasaste la noche Sibbie?-
-Bien, gracias-comento alegremente
-Pensé que hoy podríamos ir a visitar, durante la tarde, a la Sra. Crawley ¿Qué les parece?-propuso la más joven
-Me encantaría, siempre me divierto con ella-dijo pensando en la tía Isobell como una figura a la que seguir
-Le va a encantar que pasemos la tarde con ella, mi abuela ya no sale mucho, prefiere que la visiten-comento George y agrego-está perdiendo la movilidad de sus piernas y pronto tendrá que utilizar una silla de ruedas, los doctores dicen que quizás se extienda a los brazos-continuo comiendo después de ese comentario
Ambas jóvenes guardaron silencio, no sabían muy bien que decir al respecto, George actuaba como si esas cosas no fueran importantes pero sabían que de alguna forma le afectaban, además era una tristeza pensar en que alguien tan independiente e inteligente como la Sra. Crawley perdería la movilidad de su cuerpo y dependería cada vez más de una enfermera. En eso entro el abuelo de los jóvenes.
-Veo que ya han comenzado ¿Qué tienen planeado para hoy?-pregunto jovialmente
-Le ayudare a Sibbie a adaptarse con los cubiertos durante la mañana y por la tarde los tres iremos a visitar a mi abuela-le respondió su nieto
-Me alegro, invítenla a cenar esta noche, hace algún tiempo que no viene-
-Si-respondieron los tres jóvenes
-Estaba pensando que mañana podríamos ir a Thirks hay un salón de té que sirve unos pastelillos de crema francesa maravillosos…-le ofreció a sus primas el joven señor
-Mañana hay un almuerzo con los arrendatarios George y tienes que estar presente-dijo mirando directamente a su nieto, quien era fanático de los pasteles y no perdía oportunidad en comerlos-pero eso no significa que ustedes no puedan ir y recorrer Thirks, es un poco más grande que Ripon pero no tanto como York, estoy seguro que lo disfrutaran-dijo dirigiéndose a las chicas quienes se sonrieron
-pobre George, pero descuida no te dejaremos sin tus amados pasteles, compraremos algunos solo para ti-le prometió Marigold con una sonrisita medio burlona en los labios
-Cobrare tu palabra-le advirtió su primo
El resto del desayuno transcurrió tranquilamente, las chicas se levantaron de la mesa y salieron a caminar por el jardín mientras todo se disponía en el comedor para que el joven señor instruyera a su prima en el manejo de los cubiertos.
La mesa estaba preparada con toda la bajilla, Sibbie se sentó, y su primo le explicó para que servía cada utensilio, las copas y cuando se bebían. El sr. Barrow personalmente sirvió unos pequeños platos para que la joven practicara, con ayuda de sus primos logro dominar el arte de los cubiertos para la hora del almuerzo, tenía fe que no lo olvidaría para esta noche, pero solo por si acaso tomo el libro de modales que le ofreció muy amablemente la Sra. Bates cuando salieron del comedor.
El almuerzo estuvo bastante bien, Cora y Robert notaron con gran satisfacción que su nieta ocupaba los cubiertos como si lo hiciera toda la vida.
-El fin de semana se realizara la venta benéfica, tu abuelo y George se encargaran de los preparativos, había pensado en que podríamos ir de compras a York pasado mañana, querida necesitas algunos vestidos nuevos para la fiesta de jardín que será dentro de dos semanas o ¿preferirías ir a Londres?-le propuso su abuela intentando que la joven no rechazara la oportunidad.
-Bueno yo…-se sentía un poco incomoda ante la idea de que la llevaran de compras, nunca sabía que escoger y terminaba comprando ropa que no le gustaba solo porque a otros los dejaba felices
-Podríamos ir todas a York y ayudarte a elegir-se animó Mary
-Hace tiempo que no tenemos un día de compras entre todas, años si mal no recuero-se unió Edith apoyando la idea y pensando en la última vez que fue de compras junto a su hermana.
-Pero sería más divertido ir a Londres, hay mucho más de donde escoger y pasaríamos unos días increíbles-insistió Marigold, a ella le encantaba la vida en la capital
-Claro que iremos a Londres pero creo que sería mejor dejar esa visita para después de la fiesta de jardín para hacerlo con más calma-intervino su tía
-Una vez allí, iremos directamente al estudio de madame Liar, ella tiene vestidos preciosos, te encantaran Sibbie-intento animarla Edith pues había notado que aquella idea no la entusiasmaba demasiado, más bien podía notar su incomodidad con el tema
-¿Madame Liar? Edith francamente ya no sé qué pensar de ti, pasas tanto tiempo en Londres y no dejas que te influya como debería, debemos ir con la Sra. Dune, su taller es infinitamente más grande y tiene más prestigio, sus diseños son esplendidos-le rebatió Mary a su hermana sin percatarse de Sibbie
-Creo que ambas deben calmarse, ya no son niñas además pasaremos a muchos lugares para que Sibbie pueda escoger lo que a ella más le acomode-en ese momento volteo a ver a su nieta quien tenía una expresión de indecisión en el rostro-¿te encuentras bien, querida si hay algo que te moleste de esto puedes decirlo?
-Es que…bueno yo…pienso que los vestidos que prepararon para mi están bien, no creo…que necesité más ropa, además no se me da bien ir de compras-se sinceró ante las miradas atentas de sus abuelos, tías y primos.
-Nunca pensé que oiría que una mujer no le gustara comprar ropa-declaro George, bastante sorprendido y tratando de agregar un poco de humor
-No seas así-le regaño Marigold-pareciera como si te burlaras de ella.
-No te preocupes por tonterías Sibbie, te ayudaremos a escoger algo que te acomode y que sea de tu agrado-se compadeció su tía Edith
-Tienes que entender que necesitas tus propios vestidos, para diferentes ocasiones-trato de explicar su abuela
-Vistes igual que una niña y ya eres toda una mujer; necesitas zapatos, sombreros, guantes, vestidos y abrigos; iremos a York pasado mañana y aprenderás como ir de compras-casi sonaba como una amenaza de parte de Mary
-Bueno, a mi parecer ya está resuelto, cambiemos de tema...-intervino Robert antes de que el almuerzo se transformara en un campo de batalla.
El resto del almuerzo fue un poco incómodo para todos, pero guardaron la compostura.
Los más jóvenes se alistaron para la visita que habían planificado en el desayuno, los tres se fueron andando hasta el pueblo dejando a los mayores en la biblioteca.
-Mary no seas tan severa con Sibbie, ella no está acostumbrada a que la lleven de compras por todos lados, te pido que la entiendas-abordo, Cora, el tema ahora que estaban solos
-Mamá no quiero ser malvada, pero no puedo entender que tiene de malo que salga y traiga unos vestidos nuevos, no pido que compre la tienda entera o que todo esté a la última moda pero sí que sea acorde a su edad, no puedes negarme que tú también piensas que viste como una chica de internado católico de caridad-respondió Mary a punto de perder la paciencia
-Eso es ofensivo Mary, te recuerdo que es tu ahijada y sobrina, la única hija de Sybil-le reprocho con molestia su madre
-Lo sé, por eso me preocupo, pero sé que si no soy firme no lograre que ella acepte que ya no es una niña-rebatió su hija
-Creo que más bien estas frustrada porque no tiene interés en la moda y esperabas que te acompañara a desfiles y tiendas-declaro su hermana quien literalmente puso el dedo en la yaga
-No seas ridícula Edith; no envidio que tú y Marigold se diviertan recorriendo Londres haciendo compras, visitando lugares y almorzando en restaurantes-exploto por fin, había pensado que al tenerla cerca se divertirían juntas tal como lo hacían Edith y su hija, ella tenía a George y lo amaba con todo su corazón pero él era un muchacho, en cambio con Sibbie tenía la esperanza de compartir momentos como los había tenido ella con su madre.
-Cualquiera diría que sí después de escuchar eso-opino su padre. Mary guardo silencio
-No te alteres Mary, ten paciencia y entiende que no todas las mujeres sienten placer en las compras-razono Lady Grantham
-Me recuerda un poco a la prima Susan-se reía Edith
-No invoques a Susan quizás se le cruce por la mente visitarnos-le advirtió su padre-se encuentra en Bath por su salud, pero hace unos días escribió para decir que hacía muchos años que no veía Downton
-Simplemente no puedo resignarme, pero incluso Sybill en su juventud se emocionaba por un vestido nuevo-
-Debe haberlo sacado de su padre-ironizo Edith, divertida al ver la rabieta de hermana mayor.
Mientras los 3 jóvenes, caminaban con rapidez hasta el pueblo. Llegaron con prontitud a la casa, tocaron a la puerta y les abrió Laura (la criada), quien les hiso pasar al salón, la Sra. Crawley se encontraba en esa habitación leyendo un nuevo artículo sobre nuevas vacunas.
-Pero que sorpresa más agradable es ésta-los saludo Isobell con mucha alegría mientras su nieto y las chicas le abrazaban con afecto
La criada sirvió té y galletas, y dejo en la mesita una tarta de crema cortada y puesta en platos listos para ser servidos.
-George me conto todo ayer por teléfono, no podía creer que estuvieras aquí, hace ya seis años que no te veía, ahora eres toda una mujer-comento Isobell con la ternura propia de ella-¿Cómo están en América?-
-Bastante bien, el tío Alan se casó con la Srta. Murray poco antes de que yo partiera, y el negocio de tartas de mi prima Berget funciona muy bien, jamás he visto esa tienda vacía, además James y Carol tienen al bebé más hermoso de todo el planeta-
-Me alegro que todo vaya bien, pero aclárame algo ¿tu tío Alan no tenía 50 años?-
-56 para ser más precisos-aclaro Sibbie
-¿Qué edad tenía la novia?-pregunto con cierta imprudencia George
-La Srta. Murray tiene 58 años y eran novios hace casi 10 años, se conocieron por una travesura que hicimos Agnes, Camlim y yo-aclaro ante la mirada divertida de sus primos
-Espero 10 años para casarse, eso sí es mucho tiempo-se horrorizo Marigold
-No, esperar es bueno cuando vale la pena-les aconsejo Isobell a los más jóvenes
-Dentro de unos años participare de la temporada y tendré la oportunidad de encontrar al hombre de mi vida, espero que sea antes de los 22 años-expresó muy esperanzada
-Hablas como una tonta Marigold-se burló George-tú crees que la temporada es la gran cosa pero yo estuve en Londres con mamá y puedes creerme que no es ni la mitad de bueno; bailes, almuerzos, desayunos, cenas, exhibiciones y todo tipo de invitaciones, por un rato es divertido pero después es casi ofensivo, muchas familias intentan lanzar a sus hijas a hombres supuestamente respetables, algo realmente desagradable.
-Cómo puedes oír, a George no le hace gracia participar de la temporada, pero se debe a que la Honorable Marianne Hall hija de Lord y Lady Leed compitió arduamente por llamar su atención y conquistar su afecto contra lady Anna Reed hija de un marquéz, a las que no les importo que George fuera 3 años más joven que ellas-le explico con mucho humor la Sra. Crawley, mientras las muchachas se reían sin ningún disimulo
-Abuela te conté eso como un secreto y porque mamá no dejaba de tomarme el pelo-le reprocho su nieto-ustedes dos ya dejen de reírse, yo quiero ver cuando algo como eso les pase a ustedes, entenderán lo incomodo que es
-Para una mujer es diferente-le argumento su abuela
-Citando a Tía Rosamund, se considera a un ramillete de pretendientes como un deseo soñado, además Sibbie ya tuvo una propuesta pero la rechazo-informo Marigold ante el asombro de George y de Isobell que miraban con curiosidad a la mencionada
-Madre mía, y yo pensando que tendría una prima médico-comento con un dejo de molestia en su voz pues en la realidad no le gustaba la idea de que sus primas coquetearan y fueran como otras chicas cabezas huecas.
-¿Qué has querido decir con eso George?-le interpelo su prima quien se sentía ofendida por tal comentario
-Vamos no se enojen entre ustedes, no tomes en cuenta todo lo que dice tu primo-trato de calmar un poco los ánimos-y tu George tienes que aprender que aunque un hombre realice una propuesta de matrimonio una mujer puede perfectamente rechazarlo-y continuo con la conversación en una dirección distinta pero más segura-dime Sibbie ¿cómo va lo de la universidad?-
-Creo que bien, di el examen y me fue bastante mejor de lo que yo esperaba este año, tenías razón al decirme que prepararme mejor durante un año entero me serviría, envié solicitud a muchas universidades esperando respuesta, pero hasta el momento no hay contestación de ninguna-comento más tranquila
-¿Qué universidades hay en América que admitan a una chica en medicina?-pregunto Marigold
-Varias, pero me encantaría ir a Northeastern así podre quedarme en la ciudad aunque también está la universidad de Massachusetts, pero tampoco pierdo las esperanzas de entrar a Radcliffe aunque eso signifique salir de casa-contesto pensando en las cartas de aceptación o rechazo que debería recibir
-Sera interesante-opino la Sra. Crawley
-Apuesto que todas te aceptaran, eres muy inteligente-le apoyo su primo y añadió-¿no tenías un empleo en una librería?
-Sí, aprendí mucho pero lo deje cuando tome el barco; hablando de eso no quiero que lo menciones ante los abuelos, no quiero que tengan municiones contra papá
-Descuida no le contamos a nadie-le respondió su prima
-¿Qué tal va ese artículo? Ya debes de haberlo terminado-pregunto dirigiéndose a la más joven
-Sí, pero no me gusta como ha quedado, lo he repasado unas diez veces y en todas he encontrado fallas-comento un poco desanimada
-Bueno es mejor encontrarlas antes de enviar lo escrito a un editor ¿Qué opina Edith?-tratando de animar a la chica
-Que debo mejorarlo antes de enviarlo, ella fue la primera en revisarlo y señalarme todas las faltas, quiero que cuando lo vuelva a revisar no encuentre ningún error-dijo con decisión
-Tía Edith es muy exigente en cuanto a los escritos-opino Sibbie
-Claro, ella no permite que un mal artículo empañe la reputación de la revista que dirige-le contesto Isobell
La visita se extendió hasta la hora de la cena, sin darse cuenta que ya era muy tarde Isobell los invito a quedarse y cenar con ellos, aceptaron precipitadamente cuando recordaron que eran ellos los que debían haberla invitado a cenar como les había encargado su abuelo, telefonearon a Downton presentando sus excusas y Barrow siendo el encargado de transmitirlas.
Las cenas de la Sra. Crawley eran mucho más sencillas que las de Downton, pero no por ello menos deliciosas, la Sra. Hill había sido ayudante de cocina en Downton cuando aún ese territorio le pertenecía a la Sra. Patmore y luego aprendió de la Sra Mason.
El coche fue por ellos a las 10 de la noche, aunque los jóvenes no tenían ninguna intención de irse igual lo hicieron para dejar descansar a su anfitriona; al llegar a casa saludaron a los mayores, se reunieron una media hora en la biblioteca y luego se fueron a dormir pues ya era tarde.
Al día siguiente ocurrió algo inesperado, la lluvia que caía con fuerza suspendió los planes de visitar Thirks pero no el almuerzo de los arrendatarios. Marigol aprovecho el día para repasar el artículo que había escrito para el periódico local mientras Sibbie exploraba la biblioteca. El día trascurrió con tranquilidad entre las charlas y juegos de cartas.
Al día siguiente la lluvia era historia, aunque le había otorgado una frescura al ambiente que sentaba muy bien, las damas estaban ataviadas con sus abrigos, sombreros y guantes, se subieron al auto y partieron a la estación de para abordar el tren que las llevaría a York. Durante el trayecto se habló de los lugares que visitarían y expresaban sus opiniones, cuando llegaron a la ciudad alquilaron un taxi que las llevaría durante todo el día, la primera parada fue en el taller de la Srta. Young que fue elegido por Cora.
El taller de la Srta. Young era el de mayor prestigio en York, además era el lugar donde la familia encargaba sus vestidos, se caracterizaba por conjugar el estilo de los años 20 con los años 30 y acercarse a lo que será los años 40. En el local había muchos diseños de la temporada estival que poco a poco se iba quedando atrás para dar paso a los modelos de otoño, los vestidos que les ofreció eran bellísimos, pero Sibbie no encontraba alguno que se ajustara a su persona aunque para tranquilizar a todas se probó algunos y termino comprando 2 (los más sencillos), también adquirió un sombrero para cada vestido, la joven pensaba que con esto solo quedaba comprar uno o dos pares de zapatos y todo habría terminado pero se equivocaba, sus acompañantes tenían un pensamiento muy distinto. Pasaron por la tienda de Thomson en donde también adquirió algunos vestidos, sombreros, un abrigo y guantes, en aquella tienda se encontraron con lady Russell quien las invito a cenar la semana siguiente poniendo mucho interés en la nieta mayor de Cora, pasaron a la zapatería del Sr. White donde también gastaron dinero , pero un lugar en donde Sibbie si compro con gusto, el nuevo taller de Sra. Price ofrecía algo del gusto de vestir de la joven, un traje azul bastante moderno con una falda hasta la rodilla, algo un tanto osado pero aprobado por sus tías y abuela. Una vez terminadas las compras almorzaron en un fino restaurante, al acabar había tiempo suficiente para dar un paseo por los lugares más destacados de la ciudad, entre ellos el teatro de York, Sibbie y Marigold se divirtieron pensando que muy pronto se ofrecería una obra que ambas querían ver, la Srta. Branson se fijó con más detalle en el tablero de anuncios y descubrió un afiche con información sobre un baile en el salón Long & Miller, pidió más información en la taquilla del teatro quienes le dieron una propaganda para que no tuviera errores en su información. Pasaron a diferentes lugares entre ellos el museo y la catedral de la ciudad.
Volvieron a la estación, telefonearon a casa y se subieron al tren, el recorrido de regreso estuvo bastante animado pero ninguna mención se hiso al anuncio de ningún baile.
Al llegar a la estación los esperaba el Sr. Donald con el auto dispuesto para las damas y llevarlas hasta Downton donde las esperaban para cenar.
