Hola! bueno, aquí traigo otro capitulo. Siento mucho la espera. Este capitulo aún no está dentro de lo que será la trama principal del fic, pero debe contarse para que después encajen los capitulos. Aún estamos en el principio de la historia, aún así, espero que os guste. He visto que hay muchas alarmas de favoritos, sin embargo solo un review. Quería agreder a Alabdiel por su comentario. Aun así, aunque solo tenga un review por capitulo, la seguiré subiendo. Gracias Alabdiel por tu comentario. Kiss Desam.


Disclaymer: La historia original de este fic es mio. Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, el gran creador del manga de Naruto. Otros personajes son de invención mía, así como lugares, armas y otras cosas.


Summary: La gran cuarta Guerra ninja a terminado. Naruto vuelve a Konoha tras una gran batalla. Todos sus amigos están a salvo excepto Hinata ¿Donde está? ¿Que le ha ocurrido? Tras encontrarla, un suceso extraño ocurre y alguien es devuelto a la vida ¿Quién es ese chico rubio que lo observa?


¿Donde estoy? Namikaze Vs Uzumaki.


1. Meses

Sus manos frías estaban tendidas a cada lado de su inerte cuerpo. Sus ojos cerrados y su pecho tranquilo. Cada pequeña respiración, le indicaba que seguía con vida pero...¿Por cuanto tiempo? Apretó las sábanas de la cama entre sus dedos. Maldijo una y otra vez el no haber estado allí para protegerla. Las lágrimas surcaban su rostro sin poder evitarlo.

La puerta se abrió sacandole de sus pensamientos. Giró despacio la cabeza soltando las sábanas. La mirada triste de Sakura se clavó en sus pupilas. Con paso lento pero decidido se acercó a ellos con una flor entre sus dedos. Todos los días ella acudía a visitarla y cambiaba la flor del pequeño jarrón que había junto a la ventana.

-Buenos días, Naruto.- Sakura se acercó a la cama tras cambiar la flor y observó a Hinata.- ¿Ningún cambio?

-No.- Susurró.- Ninguno desde hace meses.- Volvió a paretar las sábanas entre sus dedos.

-Deja de echarte la culpa de una vez.- Sakura posó su mano sobre el hombro del muchacho.- No creo que a ella le guste verte así cuando despierte.

-No lo hará.- Limpió las lágrimas que corrían por su rostro con la manga de su camiseta.- Tsunade ya lo dijo. Esto es...

-Deja de echarte la culpa.- La voz de Neji hizo que saltara en la silla.- Nos protegistes a todos. Diste lo mejor de ti. Controlaste a Kurama y nos salvaste.

-A ella no.- Susurró de nuevo.- Ni a Jiraya...

-Somos Shinobis.- Sakura apretó otra vez su hombro.- Sabemos a lo que nos arriesgamos cuando entramos a formar parte de este mundo.

-Tsunade te reclama.- Neji soltó las manos de Naruto de las sábanas como pudo.- Tiene una misión para ti.

-Una más.- Se levantó despacio y miró a Hinata antes de salir de esa fría y sin vida habitación. - Hasta pronto.- Dijo en los pasillos antes de salir del hospital.

Desde el regreso de la guerra, los aldeanos y los ninjas habían colaborado con la reconstrucción de Konoha. Poco a poco había vuelto a la normalidad. Miró cada casa y cada negocio que se presentaba ante sus ojos. Al llegar al nuevo edificio de la Hokage, suspiró ondo y subió las escaleras.

Tsunade sabía que no quería separarse de Hinata. Sin embargo era tan cabezota, que pensaba que tomar el aire de vez en cuando le venía bien. Al llegar a la puerta de su despacho, tocó levemente en esta.

-Pasa.- Shizune le sonrió al verlo.- Tsunade te espera.

-Vieja.- La saludó parandose frente a su mesa.

-Necesito que escoltes una carabana de nomadas.- Tsunade le tendió un royo de pergamino y le indicó que se acercara.- Ellos deben llegar al pais del rayo.

-Ya no hay tantos ataques.- Suspiró de nuevo cansado.- ¿Que se necesita?

-Dicen que los rebeldes en contra de la alianza shinobi quieren asesinar a los nomadas.- Tsunade se levantó y colocando sus manos detras de su espalda, le sonrió tras el reflejo del cristal.- Ellos son personas importantes. Cuentan que la antigua mágia vive en ellos.

-No entiendo.- Naruto se rascó la nuca con la duda de que era lo que quería contarle en realidad.

-Entre ellos habitan grandes sanadores.- Tsunade sonrió al joven.- Tal vez ellos puedan ayudarnos.

-¿Te refieres a Hinata?- Agachó la cabeza al recordad a su mejor amiga postrada en aquella cama.

-No lo sé con seguridad, por eso te mando a ti, Naruto.- La vieja se sentó en su sofá de nuevo y lo miró con una sonrisa en forma de despido.- Regresa pronto.

Tras las palabras de la vieja, salió de allí con el pergamino en la mano. Tras la guerra, solía mandarle a hacer misiones solo, ya que tras controlar a Kurama su chakra superaba a todo aquel shinobi que le rodeaba en konoha.

Tras ir a su pequeña casa y recoger unas cuantas cosas, partió a lo que sería una nueva aventura para Naruto. Jamás pensó que lo que aprendería allí, sería tan valioso para él.

Al llegar a la puerta principal de la aldea, varias personas ataviadas en ropajes extraños esperaban al rubio de ojos claros. kakashi se acercó a Naruto alejandole un poco de aquellas personas.

-Naruto.- kakashi guardó el libro de Jiraiya en su bolsa.- Estas personas son importantes dentro de su raza. Tsunade y yo las dejamos en tus manos.

-Kakashi.- Miró al más viejo.- No correran ningún peligro.

Tras la despedida, partió junto a aquellos hombres. Sus cabellos eran blancos y sus tunicas llegaban hasta el suelo. Cada uno de ellos, iba apoyado en un fino y tayado bastón. Sus ojos claros y sus pieles oscuras empezaban a darle grima. Pero debía hacer eso, por el bien de la aldea y por el bien de Hinata.

Los hombres caminiban en silencio delante de Naruto. Ninguno giraba su rostro ni siquiera para mirarlo. Las horas pasaban lentamente mientras caminaban por los frondosos bosques. Mientras los hombres caminaban, empezaron a cantar una extraña melodía. Esos canticos, lo llenaron de paz por un instante. El rostro de Hinata invadió su mente y por un segundo, creyó estar allí a su lado.

Una mano tocó su hombro y el muchacho de ojos azules, miró al hombre que lo observaba. Los ojos verdes de aquel extraño, conectaron con los suyos. El tiempo pareció detenerse durante un instante. Unos pasos acelerados, se oyeron en la lejanía. Las luces cegaban los ojos bañados en lágrimas de Naruto. Su respiración estaba agitada y sus manos se abrían y cerraban con desesperación.

Naruto se separó del hombre bruscamente y lo miró confundido. Aquellos pasos...aquella luz...aquellas lágrimas...aquellos recuerdos eran del día que volvió a Konoha y no sabía nada de su amiga. Todos los ancianos se detubieron y observaron a la peculiar pareja de hombres.

-¿Qué sucede?- Preguntó un hombre con voz ronca.

-¡Pléria!- Gritó el hombre que había tocado a Naruto.- Un mal se esconde.

-¿De qué...?- Naruto frunció el ceño y observó a todos aquellos hombres.

Los hombres rodearon a Naruto y lo observaron durante poco más de cinco minutos. Tras poner nervioso al rubio, todos ellos extendieron unas tiendas a lo largo de aquel claro del bosque y se dispusieron a hacer algo de comida.

-¿Que ocurre?- Preguntó Naruto al hombre que lo había tocado un rato antes.-¿Hice algo malo?- No entendía las reacciones de aquellos ancianos.

-Hay algo oscuro en tu interior.- El anciano le ofreció una hogaza de pan.- Eso no es bueno para nosotros. Ellos no entienden porque Tsunade nos encomendó contigo.

-¿Por eso hablan tan bajo y en ese idioma tan raro?- Preguntó el rubio aturdido.

-Pléria.- El viejo tocó de nuevo a Naruto.- Significa desgracia. Han habido desgracias a tu alrededor.- El hombre se entristeció.- Eres muy joven para pasar todas estas cosas.

-No me importa.- Naruto sonrió al viejo.- Seré el maestro Hokage de la aldea de Konoha y protegeré a los reyes.- Naruto sonrió al viejo de nuevo.

-Eres el heroe de Konoha.- El viejo le tendió un trozo de carne asada.- Y el heroe de la gran cuarta guerra ninja.

-Prefiero no hablar de eso.- Naruto agachó la cabeza.- No tengo muy buenos recuerdos de ello. Cada vez que me han llamado heroe, ha muerto alguien después.

-¡Pléria!- Volvió a gritar el viejo.-¿Que escondes en tu interior?- El viejo obserbó el cuerpo de Naruto.

-Soy un Jinchüriki.- Naruto frotó el sello de su estómago.- Soy el portador de Kurama, el Biju de nueve colas habita en mi interior.

El hombre mayor, observó a Naruto con horror. El viejo sacudió su melena blanca y se levantó de inmediato alejandose de él. Naruto una vez más, se quedó sentado sin hacer nada. Sabía muy bien lo que era el rechazo. Sabía demasiado bien cuanto podía la gente temerle u odiarlo por ello. Pero también sabía cuanto había ayudado Kurama.

Tras observar como los ancianos hablaban entre ellos en aquel extraño idioma, al fin se dio por vencido y decidió recostarse sobre la manta que llevaba en su mochila. Aquella noche sería larga. A la mañana siguiente, antes de que amaneciera, sintió una mano fría en su rostro. Al abrir los ojos otro anciano que no había hablado, ni cantado el día anterior, estaba allí a su lado.

-Siento el trato de mis camaradas.- El viejo le tendió una taza con un liquido marrón.- Bebe, te sentará bien.

-¿Tu no vas a huir de mi lado?- Naruto se sentó sorprendido.

-No le temo al Biju.- El anciano le sonrió.- Pléria.- Se tocó la barbilla pensativo.- No creo que tengamos una desgracia. La quinta Hokage nos aseguró que llegariamos a nuestro destino sanos y salvos.

-Esa vieja...- Naruto miró el cielo.- Nunca haría nada para poneros en peligro.- Afirmó el rubio.

-Anoche no dejabas de llamar a alguien.- El viejo le tendió un trozo de pan.- Debes de querla mucho.

Naruto agachó la mirada al recordar de nuevo a Hinata postrada en aquella cama.

-Ella dio su vida por mi.- Naruto medio sonrió.- Tras la guerra, quedó en coma.

-Han pasado muchos meses.- El viejo posó la mano en el hombro de Naruto.- Intentaré traerte paz.

Tras aquellas palabras, Naruto empezó a temblar de nuevo. Podía escuchar las palabras de la gente cuando era pequeño. Como todos aquellos padres y aquellas madres lo habían repudiado por ser quien era. Como había crecido solo y sin nadie con quien hablar, jugar, reir o compartir. Naruto observó su pasado una y otra vez. Cuando Iruka lo salvó el día que robo el royo. Cuando Kakashi lo aceptó en el equipo siete. El día en que Sakura empezó a tratarlo como a un amigo, la marcha de Sasuke y sus intentos por devolverlo a Konoha.

Toda su vida pasaba lentamente ante sus ojos. De fondo, podía escuchar los suaves cantincos del anciano. Las imagenes de Jiraya pasaron una y otra vez por su mente. Como había muerto frente a Pain. Como la aldea lo reclamó como un heroe, el día que los salvó del asesino de su maestro pervertido. Killer-Bee, Gaara, Akatsuki, Itachi, Kurama, el resto de los Bijus y la cara de Hinata.

Una luz volvió a cegarlo y sintió el peso de su propio cuerpo. Aquel fatidico día. Caminaba desesperado por los pasillos del hospital tratando de encontrarla. Su garganta ardía al llamarla a gritos. Gente herida y gente a punto de fallecer.

Naruto corría por aquellos pasillo desesperado hasta que cayó de rodillas al suelo. De su garganta salió un grito ahogado y el nombre de la pequeña Hyuga salió de sus labios. Naruto se llevó las manos a su rostro y su cuerpo entero empezó a temblar. Sakura apareció ante él y lo intentó levantar del suelo. La voz de la pelirrosa se oía lejana. Por su culpa Hinata no aparecía.

Sakura trató de consolarlo. Tras las palabras de la muchacha, vinieron otras cuantas más de la gente que lo rodeó. Kakashi, Iruka, Gai, Lee, Kiba... todos ellos le tendieron su mano y su apoyo. Pero a él nada le importaba si su amiga no aparecía. Días después, Ino apareció corriendo y aporreando la puerta de su casa. Naruto llevaba días sin comer y tirado en la cama. Abrió la puerta cansado de escuchar los golpes y la luz volvió a abrir sus ojos.

Hinata había aperecido en el último grupo de heridos que había llegado esa mañana. La joven estaba mal herida e inconsciente, pero ya estaba a salvo. Desde ese día, él, no se había separado de su amiga esperando que despertara.

-No es tu culpa.- El viejo se separo de un tembloroso y sudoroso Naruto.- Nada de lo que ha ocurrido es tu culpa.- El viejo le sonrió.- Las cosas pasan por que tienen que pasar. Aun que puedes cambiarlas si te esfuerzas.- El viejo le guiñó el ojo.- Aun que tú sabes mucho del destino y de lo que se puede hacer con él. Si est amisión sale bien y llegamos al país del rayo, te contaré una vieja leyenda del país del agua y de nuestra magia.

El viejo se levantó dejando allí a Naruto con la taza de aquel contenido extraño y sus palabras rondando en la cabeza del rubio ¿Que sería aquel secreto? Naruto miró al anciano y como despertaba al resto del grupo ¿Sería aquello que le había comentado la vieja Tsuande?