Capítulo dedicado a KAORI: Es un alivio para mí que los veas IC, ¡creo que es lo que más preocupaba de esto! A Ishida se me hace más fácil ver cómo reaccionaría si trato de tener en cuenta el canon, a Karin en cambio la baso en suposiciones, pues como su actitud apenas se muestra es difícil adivinar cómo reaccionaría.

Entiendo lo de el otro par de pairings, a varias les está pasando eso con el Hisugaya/Karin, y yo misma quería leer algo diferente. ¡Saludos de vuelta! ^^

Disclaimer Applied.


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No fue a primera vista

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Parte Dos

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Ambas hermanas Kurosaki acomodaron los zapatos en la entrada, se colocaron sus respectivas pantuflas de casa y se separaron en habitaciones distintas. Mientras que Yuzu se dirigió a cambiarse de inmediato, Karin se coló en la cocina y abrió el refrigerador con la idea de buscar algo que beber.

El interior del electrodoméstico estaba decentemente equipado con cajas de lácteos, yogures, bidones de jugo de naranja y verduras acomodadas en los cajones. Pero, con su vista encontrando el tono amarillo claro de la vainilla, sus manos no dudaron en se dirigirse al pack doble de flan acaramelado.

Cuando tuvo una cucharilla, sacada del cajón de cubiertos, quitó la cubierta del envase plástico y rápidamente se llevó un bocado del flan a la boca.

—Esto es tragarse los sentimientos, ¿eh? —se burló, con la mirada decaída.

Mientras el sabor dulce llenaba su lengua, dudas amargas ocupaban su mente.

Teniendo trece años, Karin quería atribuírselo todo a sus hormonas adolescentes. Pero, viajando un poco profundo, sabía que el sentimiento no se había formado por pura atracción física. Lo entendía pues, si de aquel modo fuera, ella se habría fijado en cualquier otro chico de su clase o de grados superiores en su misma escuela.

Los chicos eran unos pervertidos, era una frase que había mantenido casi como un refrán, algo que sabía a ciencia cierta era verdad. En varias ocasiones había atrapado a sus viejos compañeros de fútbol, ahora ya más entrados en la pubertad, mirándole la zona de los pechos y, a otros más desvergonzados, subiéndole la falda a una chica o intentado espiar el baño, o el vestuario, femenino los días de deporte.

Lamentablemente, ella tampoco podía decir que había salido librada de esos depravados. Había ocurrido un día al sonar las campanas para indicar que entraran a clases. Era normal que los estudiantes, arremolinados en los pasillos, se metieran en grupos de dos o tres y por lo tanto a veces la puerta pareciese pequeña, incluso muchos cometían la tontería de empujarse los hombros. Karin hubiera deseado que esto último le hubiera sucedido, pero no fue así.

Yuzu pudo pasar tranquilamente mientras los chicos desde sus puestos, ni bien observaron su rostro, se apresuraban en saludarla con buenos ánimos. Tentados por su angelical sonrisa, parecía que jamás nadie se atrevería a hacerle daño intencionalmente; Karin, iba justo detrás, pero había parado el paso al sentir un claro pellizco en su… zona posterior.

La anécdota se resumía a un atrevido recibiendo un puñetazo en la mejilla y ella con una amonestación, que le fue retirada cuando le relató la historia completa a la maestra y director.

Aunque al final había salido como victoriosa, porque ya ningún chico de su clase se atrevió jamás a hacerle algo semejante nuevamente ni tampoco lo intentaron con Yuzu, no existía una parte del hecho que le provocara orgullo. ¡Odiaba recordarlo!

Sin embargo, en la búsqueda por encontrarle una razón a su reciente problema, cada suposición contaba para tener una solución a lo que consideraba un problema.

Un hecho bastante simple: estaba enamorada de Ishida Uryuu.

Y había tantas cosas malas en esa acción, como anhelaba encontrar errores en sus emociones. Quería indagar, saber a fondo qué había provocado su interés en él y por qué.

Una de sus teorías era que ella se había provocado el asunto con su idealización.

Porque era cierto, aunque no en todo. No podía idealizar a Uryuu más de lo que él, con sus acciones y talentos, lo estaba ya.

Le resultaba cursi admitirlo pero…

A mí me gusta todo de él. Desde el color de sus ojos, hasta cómo le quedan sus lentes, la forma en la que habla, su voz, cómo sin querer acaba haciendo el ridículo a veces. El hecho de que haya sido tan amable conmigo aunque estoy segura de que también debe serlo con otras chicas, pero es dulce.

Profundamente dulce, el que él fuera tan desinteresado a la hora de ayudar incluso en algo tan simple como acompañarla a su casa. ¿Qué clase de chica no se enternecería? Supuso que ésas que buscaban divertirse con las emociones ajenas, las que tenían gustos por lo superficial de una relación y demás. Esa razón la tenía preocupada.

Ella se consideraba más madura en el aspecto sentimental y eso que no había dado su primer beso aún, mucho menos tenido novio. Pero ver a las parejas, desde afuera, le habían dado una buena perspectiva de una relación.

Había visto compañeros y no compañeros, en su escuela, intercambiar en clase desde números de teléfono hasta besos. Muchas de esas relaciones, a las que ella le costaba definir como tal, acababan después de unos meses y aparentemente sin remordimientos de alguna de las dos partes, ya fuese del chico o chica.

"Es parte de crecer", "ninguno tendrá solo un novio o novia en su vida", "el amor va y viene" decían los mismos que argumentaban que el amor a primera vista era eterno.

¿Estaré siendo superficial en esto? —se preguntó luego de haber dado un rotundo al preguntarse si tanto le gustaba el amigo de su hermano, en una noche de insomnio donde las imágenes de las sonrisa de Uryuu no se desvanecía de su cabeza.

Para fortuna o infortunio, la respuesta a eso era un gran no.

A ella le había pasado a la inversa, no había sucedido con la velocidad de una flecha dándole en el corazón. Al verlo la primera vez no sintió nada realmente significativo por él. Fue cuando sus encuentros aumentaron, con su visión de él durando más que los cortos segundos de un saludo cortés, y hallándolo de casualidad en las calles de Karakura mientras le brindaba una sonrisa —apenas notable, pero lo suficiente como para confundirla— al estar distanciados por metros.

Estaba allí no por ella sino a Ichigo, sus saludos eran por educación para con todos no porque realmente quisiera ser gentil con ella, las sonrisas que le daba podían ser por diversión al ver que nadie notaba que ella con su gesto impasible, pero con ademanes repentinos sacados de la nada, atacaba uno que otro plus que nadie veía a excepción de ellos.

Uryuu no estaba realmente interesado en ella.

Trataba de persuadir a su corazón pensándolo, mas solamente lograba deprimirse al percatarse de lo que evidente.

Uryuu podía no sentir nada hacia Karin, mas Karin continuaba sintiendo cosas por Uryuu.

Pienso en él en clase, hablo con Yuzu al respecto y accidentalmente termino haciendo que toda la clase sepa de ello. Bueno, lo hice. Karin no sabe por qué piensa más en todo estando en casa.

Quizás se debía a que era su hogar y el primer lugar de encuentro formal que ambos tuvieron.

No es que Uryuu venga aquí siempre. De hecho, ¿no son pocas las veces que ha venido? Estoy pensando mucho en ello, puede que sea ésa la razón. Hago un círculo, pensando y pensando en lo malo que es que yo sienta esto. No debería importarme tanto. Nunca fuimos amigos, no somos amigos.

Ésa era la realidad y no tenía sentido querer cambiarla, no si lo que más quería era dejar ese enamoramiento que consideraba estúpido y sinsentido. Como también lo era mencionar le había admitido a Yuzu y a sí misma.

Lo ignoraré, hasta que el sentimiento desaparezca. No será tan difícil. No debería importarme lo que él crea, la indiferencia es parecida al odio. En algún momento se dará cuenta de qué trato de demostrar.

Estando consciente de que él jamás la apreciaría ya que no tenía por qué, era lo suficiente para comenzar a olvidar.

Aun así; notar que sus ojos buscan sin disimulo otro cuerpo detrás de su hermano, que acaba de ingresar a la cocina, le avisa lo costoso que será. No era tan fácil como deshacerse del envase de plástico, le resultaba cruel e imposible arrojar sentimientos a la basura.

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n/a: Gracias otra vez por pasar a leer sobre esta preadolescente enamorada, ¡un saludo a todos!