-Satsuki, ¿Quieres venir con nosotras a tomar algo esta tarde?- me pregunta una de mis compañeras.
-Lo siento Chie pero ya tengo planes y la verdad es que si no quiero llegar tarde me tengo que ir ya.
Cuando iba al Kainan, no solía salir con chicas. La mayoría me miraba mal por el simple hecho de salir con los chicos del equipo de baloncesto. Al parecer los acaparaba todos para mí dejándolas a ellas sin posibilidades. Mi fama de puta llegó incluso a los institutos del Ryonan y del Shoyo. Nunca llegué a preocuparme por ello (nunca me ha avergonzado mi manera de ser) pero me alegro de que aquí sea distinto. Cojo mi cartera y salgo prácticamente corriendo de clases. Justo cuando llego al final del pasillo me encuentro a Mitsui.
-¿Saltándote clases Hasegawa?- me mira con asombro. Seguramente cree que soy la clase de chica que nunca ha roto un plato.
-Si algún profesor pregunta, tú no me has visto- le digo bromeando.
Dicho esto, sigo mi camino. En una milésima de segundo veo como Mitsui reemprende la marcha.
Finalmente llego a la calle. Miro a la izquierda y a la derecha y espero. En pocos minutos se me acerca una moto.
-¡Justo a tiempo!- exclamo- ¡Jin eres mi héroe! ¿¡Qué haría yo sin ti!?
Se quita el casco y me sonríe amigablemente.
-Ningún problema Satsuki, no tengo entrenamiento hasta las 6- me responde con su habitual tranquilidad- además ya me apetecía ir a ver a Maki.
-¿Y Nobunaga? Pensé que querría venir...
-Tenía bastantes deberes atrasados- me responde.
Me río al pensar en el arrogante alero matándose a estudiar. El lanzador de triples del Kainan me enseña un casco y respiro hondo. Me lo pongo pero no soy capaz de atármelo así que me acaba ayudando. Me subo a la moto y me abrazo a su espalda lo más fuerte posible. Las motos me dan un miedo terrible pero saber que Jin es el que conduce inspira mucha confianza.
Veo que Chie está asomada en la ventana mirando algo con sus amigas.
-Ah Mitsui- se dirige a mí- ¿Sabes quién es el chico de la moto que está con Satsuki?
Miro hacia el patio. Satsuki se acerca a un motorista y lo saluda animadamente. Cuando se quita el casco le reconozco.
-Es Soichiro Jin del Kainan-contesto sin apartar la mirada.
-Había oído que Hasegawa salía con un jugador del Kainan- apunta una de las chicas- es bastante mono.
Malditas chismosas. Me están explicando algo pero no las escucha. La sangre me hierve. Al parecer Jin debe de haberle dicho algo gracioso porque se está riendo a carcajada limpia. Se hace una coleta y se pone el casco. Él la ayuda.
¿De todos los chicos, tenía que estar con Jin? Se marchan.
-Mitsui ¿Me estás escuchando?- me pregunta Chie agitándola mano frente a mí.
-Lo siento pero tengo prisa- contesto secamente.
La universidad es tan grande que en seguida nos perdemos. Tras preguntar varias veces llegamos al gimnasio. Por los sonidos a goma rozando la pista encerada sé que deben estar entrenando. La universidad de Kainan tiene un equipo extraordinario. Maki está jugando fenomenalmente.
-¡Maki!- le saludo. Me parece que he alzado demasiado la voz porque más de un jugador se ha reído al oírme tan entusiasmada. Me sonrojo. Éste se acerca a nosotros. Primero saluda a Jin y luego se pone frente de mi y me besa. Hace tantos días que no le veo que intento saborearlo al máximo. Finalmente se separa de mí. Me humedezco los labios y le sonrío.
-¿Qué se siente al entrenar con tu futuro equipo?- le pregunta su compañero.
-Es fantástico- responde con un brillo en la mirada. Es evidente que no le gustaría estar en otro lugar- aunque estoy deseando volver para ganar el torneo de invierno.
Suspiro. Sabía que diría algo por el estilo. Les propongo ir a tomar algo y ambos aceptan.
Después de 3 horas hablando del próximo torneo y del partido del festival de otoño ( o sea, de más y más baloncesto), Jin se despide y se marcha con su moto. Al verme pensativa Maki sonríe y me da un tierno beso en la mejilla.
-¿Nos vamos?- me propone mientras rodea mis hombros con su corpulento brazo derecho. Yo me limito a asentir sonrojada.
