PRINCE OBSESSION

El encuentro entre el reservado Edward Vulturi Masen, segundo en la línea de sucesión a la corona de Alvand con la encantadora pero rebelde Isabella Swan, será el detonante de una peligrosa obsesión que provocará que él haga hasta lo imposible por convertirla en su mujer.


Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía :)


Capítulo 2: Ojos dorados

El día no es muy ajetreado para desgracia mía. Tengo que soportar como Jessica suspira cada vez que Alec habla. Intento limpiar, hacer cualquier cosa por distraerme pero siempre logro escuchar algo y uno de esos "algo", es la fecha de la boda la cual se celebrará en dos semanas.

Trago grueso. Dos semanas, ¡Madre mía! En dos semanas mi hermana pierde su libertad. Jessica gruñe al saber la fecha.

- Es demasiado pronto- se queja y yo no puedo rebatir. La rubia estúpida tiene razón, es demasiado pronto.

El día laboral termina por fin y puedo irme a casa. Al llegar a ésta, veo que mi madre está a poco de hacer piruetas en medio de la sala por lo eufórica que está.

- Rose se casa en dos semanas- grita emocionada.

- Woh, que bien- respondo sin entusiasmo y ella frunce el ceño.

- Deberías estar feliz...

- Lo estoy...

- Pues no se nota...

- Mamá, es demasiado pronto, pero está bien, es su decisión. Veré su boda, no me la perderé...

- No, no vas a perdértela. Verás esa boda en vivo y en directo...

- ¿Qué?- pregunto sin comprender.

- Tu hermana se encargará de que nosotros asistamos a la boda, enviarán a alguien a buscarnos ¿no te parece increíble?

- ¡No!- exclamo alarmada-. No quiero ir

- Hija...

- Tengo trabajo y escuela, mamá...

- Se pueden pedir permisos, Bella...

- No quiero viajar- me cruzo de brazos-. Ve con papá, yo me quedo...

- No pienso dejarte sola, Isabella- dice enojada.

- Puedo quedarme con la tía Marie...

- No, hija. Irás a la boda lo quieras o no...

- Espera a que llegue mi padre y lo hablamos

- Tu padre ya está aquí, está duchándose, pero está de acuerdo...

(())

- ¿De verdad estás de acuerdo, papá?- cuestiono enojada mientras cenamos.

- Hija, Rosalie es tu hermana, es el día más importante de su vida y debes estar allí- argumenta.

- No quiero, odio estar en la mira de las cámaras- gimo.

- Nadie va a mirarte, Bella, la atención estará puesta en la pareja y en la familia real- dice mi madre.

- Mamá, somos la familia de la novia, es obvio que querrán sacarnos fotos...

- ¿Y eso que? No es como que fueras a ser famosa solo por salir una vez en una revista, te recuerdo que ya has salido en una y nadie ha venido a pedirte un autógrafo...

- Pero eso era por un concurso de la escuela, es muy diferente- gruño-. Esta es la clase de evento que le gusta a toda la gente

- En eso estoy de acuerdo contigo- mi padre asiente-. Y eso me molesta de sobremanera, pero es la boda de mi hija y debo asistir aun sin importarme ser reconocido después...

- No vamos a ser reconocidos por nadie- nos asegura mamá-. Quizá alguna persona lo haga pero lo dudo bastante. Estamos en Nueva York, aquí nadie se impacta por estas cosas

- Tienes razón- sonrío.

- Además, esta es una oportunidad maravillosa, Alvand es un país hermoso sobre todo Antud, la capital

- Es ahí donde se casarán ¿cierto?- pregunto.

- Exactamente...

- Entonces ¿aceptas ir a la boda de buena gana?- me pregunta papá-. ¿O tendremos que sobornarte?

(())

- Irás a la boda- murmura Ángela cuando se lo cuento al día siguiente en la escuela.

- Sí, iré, pero a cambio ellos me dejarán regresar a casa al día siguiente. Ellos van a quedarse una semana

- Puedes venir a mi casa o yo puedo ir a la tuya para que no estés sola...

- Es una gran idea- sonrío.

- Bella...- de repente, mi mejor amiga se pone muy seria-. Necesito decirte algo sobre el indeseable

Me pongo tensa. A pesar de que ya superé la ruptura, me molesta que Jacob sea mencionado.

- ¿Qué pasa con él?- digo entre dientes.

- Me ha llamado para pedirme que lo ayude a recuperarte

Me quedo boquiabierta y luego de unos segundos me echo a reír con todas mis fuerzas, ganándome un regaño por parte de una odiosa prefecta.

- Está mal de la cabeza si cree que voy a regresar con él- le digo a Ángela de camino a la clase que nos toca pues la hora del almuerzo ha terminado.

- Deberías darle una pequeña oportunidad, él te quiere...

- No me quiere, si lo hiciera, habría confiado en mí y no me habría terminado por teléfono solo por un estúpido ataque de celos...

- Es verdad, pero...

- Pero nada, Áng. No puedo creer que ahora lo estés defendiendo...

- No lo defiendo, pero me dio mucha lástima. Estaba llorando cuando me llamó

- Sonará cruel, pero eso ya no me importa, ya no quiero a tu primo...

Ángela se encoje de hombros con tristeza.

- Quizá nunca lo quisiste

- Por supuesto que lo quería. Estaba loca por él pero Jacob se encargó de arruinarlo con sus absurdos celos e infidelidades...

- Solo fue una vez, Bella. Se acostó con Lauren porque tú no quisiste ya sabes... Hacerlo con él

- No lo justifiques, Ángela. Ninguna razón es válida para engañar a nadie. Yo no estoy lista para dar ese paso y debió entenderlo

- Pero acostarse con alguien es sencillo, debiste intentar por lo menos...

- Para ti es fácil porque tú y Ben están enamorados. Yo no llegué a enamorarme de Jacob y no me sentía lista

- Es verdad, perdóname Bella- se disculpó y me detuve para abrazarla.

- No te preocupes, tonta. Siempre te amaré por más tonterías que digas...

Ambas nos reímos y entramos al aula.

(())

El sol resplandece en lo alto cuando salgo de la escuela y una gota de sudor resbala por mi rostro. Me limpio con el dorso de la mano y Ángela se queja del calor.

- Siento que me quemo- solloza.

- Yo también- murmuro.

- ¿Tienes trabajo hoy también?- pregunta-. Todavía quiero ir por unos helados...

- Sí, nena. Tengo trabajo hoy, debo irme ahora...

- Esa jefa tuya me empieza a caer muy mal- gruñe.

- Jane es la persona más amable y bondadosa que te puedas imaginar- replico-. Pero odia la impuntualidad...

- Algún día de estos me apareceré por la tienda para conocerla...

- Siempre está en la oficina, no creo que tengas suerte- me río.

Me despido de Ángela cuando nuestros caminos se separan. Al llegar, descubro que Jessica ya está allí y me sonríe de forma burlona.

- Llegas tarde, querida...

Paso de ella y voy al vestidor a quitarme el uniforme de la escuela para ponerme el de la tienda. Cuando regreso al mostrador, Jessica está jugando con la caja registradora.

- ¿Qué demonios haces? Con eso no se juega- la reprendo. Jessica me fulmina con la mirada pero deja su estúpido juego. Además de insoportable, se comporta como una niña de cinco años. Genial...

El resto del día es cómodo ya que Jessica es eficiente y no necesita dirigirme la palabra. He de admitir que hacemos un buen equipo aunque ella me desagrade totalmente.

Al finalizar la jornada, el odio que siento hacia ella se apacigua un poco pues me sonríe y me dice que lo hemos hecho bien.

- Ya no te odio tanto- añade. Yo no puedo evitar reír un poco.

- Lo mismo digo, Jessica. Quizá con el tiempo nos llevemos bien

- No lo creo, Swan, pero al menos no eres tan insoportable como yo creía

Pero Jessica se equivocó. Los días comienzan a pasar y ambas empezamos a descubrir que tenemos cosas en común. No puede decirse que somos amigas, pero ya no nos detestamos y nos ayudamos mutuamente en el trabajo, cosa que a Jane le agrada bastante.

- Ahora que lo pienso...- reflexiona cuando estamos cambiándonos en el vestidor-. Tu apellido es igual al de la chica que va a casarse con el príncipe Alec

Abro mucho los ojos pero Jessica no se da cuenta ya que estoy dándole la espalda. Tendré que decírselo ya que quizá me odie si me ve en alguna revista.

- Es mi hermana- contesto, aparentando indiferencia.

- ¡¿Qué?!- exclama y me toma del hombro para hacerme girar-. Rosalie Swan es... ¿Tu hermana?

- Sí, si lo es. Si no me crees puedo...

- No, no. Si te creo- sonríe-. Te pareces un poco a ella aunque sus ojos son distintos...

- Muy distintos en realidad. Sus ojos son azules por herencia de mi madre y los míos oscuros por mi padre...

- ¿Por qué no me dijiste antes sobre esto?- pregunta ofendida.

- Te lo estoy diciendo ahora, Jessica. Bien pude esperar a que me vieses en las revistas porque supongo que la boda real saldrá en ellas...

Jessica se tapa la boca con una mano y empieza a reírse.

- ¿Qué es tan gracioso?- pregunto irritada.

- Que creas que la boda va a salir en las revistas

- ¿No lo hará?

- Bella, eres hermana de la novia ¿y no sabes nada sobre Alvand? Se nota que no eres tan inteligente como tu hermana...

- Oye, no hace falta que me insultes...

- Bella, lo siento. Que yo ame estos temas no quiere decir que tú...

- La gran Jessica Stanley ¿disculpándose? No me la creo- me burlo y ella me muestra su dedo medio pero después se ríe.

- No lo hago nunca así que considérate afortunada...

- Por cierto... ¿Por qué has dicho que la boda no saldrá en las revistas? ¿Tampoco saldrá en la televisión? - inquiero ansiosa.

- Bien, te lo explicaré- comienza-. Los alvaneses son muy discretos con las ceremonias. Solo pueden ser transmitidos los comunicados de dicho evento más no el evento en sí ya que no les gusta compartir esos momentos sagrados con el mundo

- Son tan raros- frunzo el ceño-. ¿Por qué anunciarlo si no dejarán entrar reporteros a la boda?

- Si por ellos fuera, no lo harían, Bella. Antes no lo hacían pero desde el incidente de mil novecientos noventa y tres, el rey hizo un acuerdo con las televisoras y demás medios de comunicación de conceder entrevistas para anunciar lo que ocurriría a cambio de que respetaran su privacidad...

- ¿Qué ocurrió en mil novecientos noventa y tres?- pregunto interesada.

- El nacimiento y el bautizo del príncipe Edward Elián Alexander Vulturi Masen- responde y yo contengo una risotada.

- ¿Qué clase de nombre es ese? ¿Cómo has podido aprendértelo de memoria?

- La cultura alvanesa es mi favorita. Amo ese país, además, mi sueño es estudiar periodismo...

- Sí, se nota- suelto una leve risilla-. Bueno... ¿Qué ocurrió con ese tal Edwin Dorian Alessandro?

- Edward Elián Alexander, ¡idiota!

Suelto una carcajada.

- Bien, Edward Elián Alexander. Dime que ocurrió

- Tenía dos meses de nacido cuando lo bautizaron. En ese entonces nunca se sabía lo que ocurría con la familia real pero de alguna manera, un reportero logró capturar fotografías y un vídeo de aquel bautizo. Al día siguiente se publicó el material en los periódicos y en la televisión. En los noticieros fueron criticados duramente y se les tachó de engreídos, cosa que en mi opinión no son. Son reservados, esa es la mejor palabra para describirlos

- Reservados... me alegra escuchar eso

- Entonces no debes preocuparte por ser fotografiada en la boda si eso es lo que te preocupa. He notado que sientes una aversión a que te tomen fotos...

- ¿Lo dices por qué rechacé ser la modelo de Jane para los volantes de la tienda? Odio ser fotografiada para un público, pero no tengo problema con las fotos familiares

- El príncipe Edward es tu alma gemela- se ríe histéricamente-. Él dijo exactamente lo mismo cuando la revista People, lo entrevistó. Es lo único personal que ha revelado sobre si mismo...

- ¿Ah si? Genial...- respondo sin interés.

- Yo estaría feliz de tener algo en común con ese hermoso príncipe. Es considerado el más guapo de todos los hermanos aunque también el más reservado y misterioso. Es el único de los cuatro que tiene los ojos dorados de la reina Elizabeth, su madre...

- ¿Ojos dorados?

- Sí, sé que parece imposible pero...- se aparta de mi y mete la mano en su bolsa para sacar su celular-. En realidad los tiene así- desliza el dedo varias veces sobre la pantalla y me tiende el aparato. Me encuentro en el buscador de imágenes de Google y como las fotos se ven muy pequeñas decido presionar una de ellas.

Mi boca se abre de par en par al ver al chico, mejor dicho hombre, de la pantalla. Edward Elián Alexander Vulturi Masen, es el tío más sexy que mis ojos hayan visto. El cabello lo tiene de un extraño color bronce al igual que mi cuñado, pero este príncipe al parecer no lo peinó en esa ocasión ya que está ligeramente revuelto; sus labios son carnosos y sensuales (decir que me provocan besarlos es poco); su nariz es recta y perfecta, tan perfecta como sus ojos dorados protegidos por unas espesas y largas pestañas. Su expresión es seria, fría pero por alguna extraña razón los latidos de mi corazón intensifican su velocidad y miles de mariposas revolotean en mi estómago.

- Cierra la boca, no quiero que llenes mi celular de baba- Jessica se burla de mí y me obligo a apartar la mirada de aquel dios griego-. Es guapísimo, ¿no es así?

- Lo es- susurro, mirando de nuevo aquella foto.

- Pero él no es el príncipe que me gusta más. En realidad suspiro por el príncipe James que a pesar de no ser el más guapo, es el más carismático y tiene diesisiete como nosotras

- ¿Cuántos años tiene Edward?

- Veinte años. Cumplirá los veintiuno el trece de septiembre

- Que curioso, el mismo día que yo...

- ¿De verdad? - Jessica me mira perpleja-. Entonces tendrás de que hablar con él cuando lo conozcas. Tienes que contarme absolutamente todo...

- No pienso entablar una conversación con él. No se fijará en mí...

- Bueno, tienes razón...- entorno los ojos-. No quise decir que seas fea, al contrario, eres guapa, es solo que el príncipe Edward nunca se interesa por nadie...

- ¿Lo ves? No puedo contarte nada, pero te prometo traerte un souvenir

- Quiero eso y... que no te enamores del príncipe James, él es mío

Me largo a reír. Estar con Jessica es asegurarme una buena dosis de risa.

- Dalo por hecho...

(())

- Mañana nos vamos, el equipaje está listo- anuncia mamá a la hora de la cena.

- El mío no...- digo antes de pinchar un pedazo de carne con el tenedor y llevármelo a la boca.

- Descuida, cariño. He terminado el equipaje por tí- Reneé me guiña un ojo y yo termino de masticar para responder.

- Bueno, gracias. Espero que no hayas metido más de la cuenta... -le advierto.

- Oh, cielo, lo hice. Quizá quieras quedarte más días...

- Bella no quiere quedarse- dice Charlie-. Le prometimos que la dejaríamos volver luego de la boda...

- Bueno, no hay problema,mamá. Sacaré la ropa que pusiste de más- me encojo de hombros y mi madre resopla pero se abstiene de objetar. Un trato es un trato, es el dicho de nuestra familia y siempre procuramos cumplirlo.

Hoy me toca lavar la losa y mientras realizo esa tarea un rostro perfecto se cuela en mis pensamientos. Sacudo la cabeza para intentar apartar de mi mente aquella mirada fría y penetrante pero solo consigo tenerla más presente. Me percato de que se me ha erizado la piel y me muerdo el labio inferior. Esto no es nada bueno, no puedo perder la cabeza de nuevo por un chico y menos por uno que no conozco.

Al terminar, me dirijo a mi habitación y sigo mi rutina de siempre: darme una exquisita ducha, ponerme mi pijama favorito, cepillar mis dientes y dormir como un bebé. Pero, a diferencia de otras noches, no puedo dormir y un par de ojos son los culpables.


Gracias Ninacara, chovitap y usuyase Blood por dejarme sus reviews y también agradezco a las que me han agregado a favoritos. Me pone contenta que le den una oportunidad al fanfic. Aun no llegamos al momento del encuentro pero será pronto, lo prometo ;)

***Lali***