Bueno, no se si le ha gustado a alguien porque todavía no domino mucho el ingles y no se lo que dicen en mi pagina ^_^U además, no se si me han dejado reviews porque no los encuentro u_uU pero bueno, si no os importa, yo sigo a lo mío.

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Capitulo 2: De compras u_uU

Un roce frío en mi cara me despertó por la mañana y me desperecé lentamente, deshaciéndome de los últimos resquicios de un sueño. Me habría gustado quedarme así para siempre, pero la voz de Edward me devolvió a la realidad.

-Sabes muy bien que Alice es capaz de arrastrarte fuera de la cama ¿no? - Le gruñí y me enrosqué fuertemente entre las mantas.

-Estoy enferma

Edward empezó a reírse, pero de pronto se escuchó un impaciente toqueteo en la puerta de mi habitación. Me tensé automáticamente, pensando que mi padre nos había descubierto, pero me tranquilicé al ver el aspecto relajado de Edward, aunque, nunca se sabe.

-¡Bella! – Gritó la voz de Alice a través de la puerta - ¡Tu padre se ha ido y se que estás despierta, como no estés preparada en menos de cinco minutos encerraré a Edward en mi armario hasta el día de la boda!

-Vale, vale... No hace falta ser tan drástica. – dije en voz baja saliendo de la cama a sabiendas de que me oiría.

-¡Cuatro minutos y cuarenta y cinco segundos!

Me empecé a preocupar de que Alice cumpliese su amenaza así que me apresuré hacia mi ropa y salí rápidamente de mi habitación hasta el baño bajo la impaciente mirada de mi futura cuñada. Sorprendentemente, estaba lista cuando Alice gritó que se me había acabado el tiempo.

-No te preocupes por el desayuno, Rosalie ha preparado algo mientras te vestías, ya te lo comerás en el coche. – me dijo Alice al ver que me encaminaba hacia la cocina. Al oír eso, me detuve de golpe y miré directamente a Edward.

-¿Ro... Rosalie?

-Se ofreció a acompañaros por su propia voluntad.

La repentina generosidad de Rosalie me pilló desprevenida, todavía tenía cara de alucinada cuando salí de mi casa y la vi sentada en el asiento del copiloto del Porsche amarillo de Alice.

-Buenos días Bella ¿Has dormido bien? – me preguntó mientras me sentaba detrás de ella

-Si... estooo... Buenos días, si gracias. – todavía no tenía muy claro como debía tratar a Rosalie. Desde que se sincerara conmigo, nuestra relación había cambiado bastante, pero todavía me sentía bastante incomoda a su lado.

-¡Vamos allá! – Gritó Alice de pronto – Adiós Edward, no te olvides de que tienes que ir a recoger el traje. – le avisó mientras arrancaba.

-Hasta luego – le dije, aunque en mi mente pensaba "¡Socorro!"

Se quedó allí de pie mirando como nos marchábamos a toda velocidad, yo le miraba a través de la luna trasera, como si me hubiesen secuestrado, aunque casi era así ya que estas salidas iban en contra de mi voluntad. ¿Para que narices teníamos que ir de compras? Ya tenía todo lo que podía necesitar, aunque, claro, no según Alice.

-Oh, vamos Bella, alegra esa cara. Te prometo que estaremos de vuelta antes de la hora de comer. – me aseguró Alice

-Mentir es muy feo ¿lo sabes? – no pude evitar susurrar.

Rosalie no pudo contenerse y soltó una sonora risa, a la que pronto nos unimos Alice y yo. Alice encendió la radio a toda potencia y estoy segura de que abría abierto la capota del coche si no fuese por que estaba lloviendo a mares, pero daba igual, aquello me recordaba increíblemente a una salida anterior, con Angela y Jessica, cuando todavía era mi amiga, ese fue el día en que Edward se abrió a mi, el día en el que yo le revelé mis conocimientos y aún así, él no me había apartado. No podía creer que en cosa de unos días ese apuesto vampiro iba a ser mi marido.

Llegamos a Seattle y Alice nos llevó a un enorme centro comercial de la ciudad. Estuvo paseándome por todas las tiendas, presumiendo de mí. La conversación siempre era la misma:

Buenos días señoritas Hale y Cullen ¿que podemos hacer por ustedes? Decían las dependientas. Me sorprendió que absolutamente Todas conociesen sus nombres y supieran quienes eran. ¿Pero que estoy pensando? Después de todo, eran Alice "maniaca de las compras" y Rosalie "la mujer más bella".

Está es Bella, nuestra futura cuñada Respondían siempre ellas. Después de eso, me miraban todas las dependientas, de paso, yo me ponía como un tomate, y me felicitaban todas. Entonces Alice pedía que trajesen ropa de mi talla y se dedicaba a hacerme probar todo lo que traían y de paso, comprarlo a pesar de mi negativa.

A la hora de la comida, Alice recordó súbitamente que yo no era una muñeca de recortable y me dejó ir al área de restauración. Estas sesiones me dejaban física y mentalmente agotada así que me desplomé en la primera silla que encontré mientras Rosalie se sentaba enfrente de mí.

-Una se acostumbra con el tiempo – me dijo, en un, supongo, intento de reconfortarme, aunque solo consiguió que me sintiera peor.

-Después de la boda tendré la fuerza suficiente como para agarrarme a algo muy sólido para evitar que Alice me vuelva a llevar de compras por una temporada. - Rosalie arrugó un poco el ceño. – ¡Ay! Perdona Rosalie, olvidé que no te gusta hablar de eso.

Nos quedamos mirándonos en silencio, incomodas hasta que llegó el camarero y pedí una ración generosa de glucosa. Alice llegó al rato, no llevaba ninguna bolsa, pues había sobornado un poco a las dependientas para que les llevaran las compras a casa y se sentó al lado nuestro para anunciarnos el plan de la tarde.

-Bueno, ya hemos comprado ropa para todos así que esta tarde tendremos que ir a la joyería y a comprar la lencería.

-¿Lencería? ¿Para quien? – Alice me miró inquisidoramente – ¡Ah no! ¿No estás pensando en lo que creo que estás pensando verdad Alice?

-¡Oh vamos, Bella! La lencería es una parte esencial del vestido de novia – dijo Rosalie.

-Pero... pe... pero – estaba tan avergonzada que sentía mi cara arder.

-¡Nada de peros! Yo te diré la que más le gusta a Edward – Alice intentaba ayudarme, pero al decir eso, estuve a punto de sufrir un colapso. Toda la sangre de mi cuerpo se había trasladado a mi cara, estaba segura de eso.

-No te preocupes Bella, no es tan difícil. – Rosalie intentaba calmarme aunque podía ver en sus ojos que la escena le resultaba de lo más cómica. – lo único que tienes que hacer es cerrar los ojos, ponértela y Alice y yo decidiremos por ti si eso te resulta más fácil.

Al cabo de un rato ya estaba más calmada así que nos fuimos hacia la joyería. Aquí las dependientas nos recibieron como a reinas y enseguida empezaron a sacar las piezas más caras de la tienda. Alice estaba decidida a comprarme algo MUY caro, por mucho que le protestara, pero la verdad es que no me gustaba nada de lo que veía, solo podía pensar en el despilfarro que iba a hacer Alice. Al final me cansé y me levanté para mirar por mi misma. Había cosas muy bonitas, cierto, pero ninguna me llamaba la atención.

Así estaba, dando vueltas, cuando me tropecé. Alice y Rosalie lo vieron venir, pero estaban rodeadas de dependientas y no pudieron evitar que me estampara contra el suelo.

-¡Bella! – gritó Alice

-¿Bella, estás bien? – me dijo Rosalie mientras se acercaba para tenderme una mano. Pero yo no se la cogí. Allí estaba. Debajo de un mostrador. Seguramente debió de caérsele a alguien mientras sacaba algo, no se, pero si me había caído en ese lugar en especial, era por alguna razón. Estiré el brazo y saque la bolsita de debajo del escaparate.

-Alice, ya se lo que quiero – le tendí la bolsita y ella la abrió para sacar lo que había dentro. Era un collar. Era muy sencillo, era una cadena de plata con un dije en forma de corazón de zafiros. Hacía juego con el corazón que llevaba en mi pulsera, además, a Edward le gustaba el color azul y este azul era precioso.

-¿Estas segura Bella? – Me preguntó Alice algo insegura – Hay cosas mucho más bonitas – más caras – en la tienda.

-Quiero llevar este collar el día de mi boda y no voy a cambiar de opinión.

Alice sabía que podía ser muy persistente así que suspiró, se paso una mano por la cara y se rindió.

-Esta bien...

Cuando salimos de la joyería, estaba radiante de felicidad. ¡Me había salido con la mía! Alice no había conseguido comprarme nada muy caro, pues el collar valía "solo" sesenta dólares así que, para compensar, Rosalie y ella se habían comprado varios anillos y pulseras muy caros para satisfacer su ansia por el gasto. Pero de pronto, mi burbuja de felicidad explotó al recordar a donde íbamos ahora.

-No hace falta que seas tan dramática, tu vete a tu lugar feliz que Rose y yo nos encargamos de todo.

Lo intente, pero hoy especialmente, mi lugar feliz me estaba vedado. Estaba tan nerviosa que no podía concentrarme en nada y cuando Alice le anunció a la dependienta que buscaban algo para mi Luna de Miel, estuve muy cerca de estallar de vergüenza. La mujer empezó a sacar conjuntos a cual más provocativo y cada vez que los veía me daba algo. De pronto, Rosalie me agarró por los hombros y me llevó a una esquina de la tienda.

-Bella, escúchame. – intenté calmar un poco mi respiración pero no podía.

Entonces, Rosalie me dio una torta. Funcionó, estaba tan confundida por la bofetada que olvide mis nervios.

-Gracias Rosalie.

-De nada. Ahora escúchame bien. Se que estás nerviosa, pero no tienes porque. Piensa en tu noche de bodas – volví a enrojecer ligeramente - ¡Escúchame! Esa noche es muy especial tanto para ti como para Edward ¿No querrás llevar tu pijama normal y corriente de todas las noches no? Porque sabes muy bien que esa no será una noche normal. No entiendo porqué estás tan nerviosa, tu le quieres ¿no? – Asentí rápidamente – De todas formas, Bella, mi hermano es tan mojigato que dudo mucho de que se fije en lo que llevas puesto, lo único que le importa eres tu, así como a ti solo te tiene que importar él ¿Entendido?

-Si

-Muy bien, pues ahora, entra en el probador y pruébate lo que te de Alice.

Después de ese discurso, todo salio con absoluta normalidad. Aunque me incomodase un poco aceptarlo, Rosalie tenía mucha razón, ¿porque tenía que importarme algo tan nimio como la ropa interior? Yo solo debía preocuparme por Edward. Por primera vez, me estremecí de emoción y no de terror al imaginarme la boda.

Al final, compramos un conjunto negro de encaje con un camisón corto a juego que, a pesar de la vergüenza inicial, me gustó mucho. Alice insistió en que me lo llevase puesto, para "acostumbrarme a él" pero había un propósito escondido detrás de esa frase, aunque no llegase a comprender que era lo que tramaba.

Eran las cinco de la tarde cuando entramos en el coche para volver y me acomodé en el asiento trasero para intentar dormir el rato del viaje. Alice y Rosalie hablaban en voz baja para no molestarme y empecé a adormilarme. Estaba a punto de dormirme cuando sonó mi móvil y la vibración contra mi pierna me despertó.

-¿Diga? – pregunté mientras bostezaba

-¿Bella? Soy Seth – me respondió una voz al otro lado de la línea.

Me sorprendí un poco ¿Por que me llamaba Seth a estas horas? Normalmente hablábamos por la mañana o por la noche. ¿Acaso...?

-¿Seth? ¿Que pasa, ha ocurrido algo? ¿Como está Jake...?

-De eso quería hablarte Bella, Jake, Ha vuelto.

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Bueno, aquí lo dejo que es un poco tarde ya ^_^

Ya he descubierto como leer los reviews y quiero aclarar una cosa

El crossover es más adelante, ya lo avisaré y ya se que es algo raro, pero después de todo, ¿que no es raro dentro de mi cabeza? xD

Lo que debería sorprenderos es que el crossover no incluyese ninguna serie más xD

Gracias a Jimi Blue Ochsenknecht, felicidades, eres la primera en dejar un rewie ^_^

Me gustaría que me dieseis vuestra opinión sobre mi historia. Ya se que acaba de empezar, pero bueno, la cosa ira mejorando con el tiempo ^_^