En su pequeña búsqueda mientras estaba perdidos en el bosque, la expresión de Alex había cambiado de neutralidad a completamente seria. Y el silencio entre ambos no beneficiaba en lo absoluto.
Alex dejó de sostener la mano de Enair y se alejó un poco de él. Estaba comenzando a sentir un hueco en el pecho, y el oscuro ambiente del Bosque Verde lo hacia sentir inseguro.
Ansiedad. Eso era. Era abrumador, no podía dejar de preocuparse en eso.
—...Entonces...— Enair interrumpió los pensamientos del otro tratando de formar una conversación.
—...¿Si?...— Murmuró casi para él mismo.
—...— Le daba algo de vergüenza preguntar, por lo que respiro hondo, y lo soltó así y nada mas. —¿Eres un chico o una chica?—
Alex frenó en seco. La pregunta lo... impresionó. Se dio la vuelta para mirar a Enair frente a frente, quien se encontraba a solo dos pasos detrás.
—...¿Qué?...—
—Ah, jeje, es que... tú voz me confunde... Además de que eres muy flaquito... O flaquita.—
El pequeño Machop estaba comenzando a sentir como su rostro se enrojecía de la pena.
Pero tenía razón, Alex no solo tenía voz, si no apariencia andrógina que confundiría a cualquiera. Y no sólo eso, su nombre era bastante usado en ambos sexos.
Lo pensó un poco y solo frunció el ceño, no por enojo, si no por que no entendía a que se debía la pregunta.
—Soy un chico.— respondió a secas.
Decidió ignorar la pregunta y sólo continuó su paso junto a Enair.
—...¿Estas molesto por la pregunta?...—
—No exactamente.—
Después de un buen rato caminando, Alex se había dado cuenta de que estaban yendo en círculos por que la oscuridad de la noche no los dejaba ver muy bien.
—Enair,— se dirigió al contrario —creo que estamos dando círculos en el mismo lugar. ¡Ya he visto esa roca cinco veces!—
—¿Ah si? ¿Y cómo sabes que es la misma roca?—
—Te sentaste ahí hace dos vueltas atrás.—
Para cuando le había vuelto a dirigir la mirada, él ya estaba sentado sobre ella, con los brazos cruzados, el musgo le daba cosquilleos en el trasero, pero no dijo nada.
Alex soltó un gruñido frustración.
—¡Esto no tiene sentido! ¡No estamos seguros acá afuera!—
—¿Olvidas que yo puedo darle en su madre a lo que se me ponga enfrente?—
Enair, con una expresión orgullosa, posó de una forma muy varonil. Flexionó sus brazitos dejándose ver como sus bíceps se asomaban.
—Pero no puedes golpear a un fantasma.—
—Tú tampoco.—
—¡Discutir por nuestras debilidades no nos servirá de nada!—
—¡Pero tú fuiste el que se enojo conmigo! ¡Y nisiquiera se el por que!—
—Es que... ¡Agh! ¡Cómo puede ser que esté en una situación así!—
Se acercó y se sentó en la enorme roca, cubriéndose el rostro con sus manos.
Enair sólo se quedó en silencio, aun sin entender todavía por que estaba así de enojado. Sabía que estaba huyendo de algo, y que le tenía miedo, pero aun así no lo comprendía.
—Oye... Yo... ¡A-ayy!— Alex estaba a punto de decir algo, pero en su lugar, soltó un quejido al sentir un enorme y violento escalofrío recorrer todo su diminuto cuerpo.
Algo le había rosado la espalda.
—¿Alex? ¿Qué pasa?—
—S-sentí que... Que algo...—
—Oh, ¿acaso me sentiste?—
Una grave y misteriosa voz se hizo presente entre los dos. Ahí fue cuando un enorme Vengar apareció detrás de ellos, lamiendo las espaldas de los niños.
Ambos soltaron un grito de terror. Trataron de echarse a correr, pero no lo valió, en su lugar, terminaron cayéndose sin saber que hacer.
—Hace mucho que no veía niños como ustedes por aquí.—
Una expresión maquiavélica se cruzó por su rostro.
—Creo que me divertiré mucho con ustedes.—
Alex y Enair no entendían a que se estaba refiriendo, pero temían lo peor. Nuevamente trataron de escapar, pero ese Gengar era mas veloz, tomó el delgado brazo del Abra, jalándolo de regreso hacia él. Después lo alzo del suelo, para verlo mas de cerca.
—¡¡Enair!! ¡¡Ayúdamee!!—
El pequeño estaba llorando y pataleando, el estaba doliendo la muñeca de la fuerza con la que lo sostenían.
—¡Oh!, ¿pero qué tenemos por aquí?— Dijo en un tono sarcástico.
Había notado que Alex tenia algo que resaltaba en él, un moño azul.
—¿Qué clase de porquería tienes en el cuello?—
—¡¡No!! ¡¡Devuelvemelo!! ¡¡No lo toques!!—
El mayor le quitó su atesorado moño dejándolo tirado por algún lado en el sucio suelo.
Enair estaba petrificado del terror. Sentía como su frente y manos estaban bañándose en sudor. No podía moverse en lo absoluto. Quería actuar. Debía hacer algo. Pero sólo abrió la boca soltando un montón de palabras deformadas por la ansiedad que estaba sintiendo en ese momento.
—Ah...nn...eh...—
—Oh vamos, ¿es enserio?— Dejó caer a Alex contra el suelo, quien estaba no suficientemente asustado como para no moverse en lo absoluto.
—¿Acaso tratas de hacerte el "valiente" para tu novio? Oh dime, ¿o es que no estaban muy juntos?— Se le acercó viéndose frente a frente. —Me parece que eres un marica.—
Se dejó ver como una asquerosa sonrisa se postraba en su cara, mientras que Enair estaba tolmente serio. Estaba enojado. Y mucho.
—¡¡No!! ¡¡No soy ningún marica!!— Lo gritó con todas sus fuerzas, como si ya estuviese harto de escucharlo.
Antes de que pudiese hacer algo, había caído al suelo sintiendo un inimaginable dolor en su mejilla. Le habían dado un buen puñetazo, y nisiquiera se había percatado de ello.
Recuperó un mínimo de fuerzas, y ya estaba listo para "luchar", pero su sumió a una enorme tiniebla, y sintió comí su cuerpo era demolido a puñetazos. Por su espalda, su cara y su abdomen.
Solo se tumbó al suelo, mientras le sangraba la nariz. Ya estaba desecho.
Alex estaba completamente atónito. Gritaba el nombre del contrario, pero no lo podía escuchar. Hizo un esfuerzo para acercarse a él, pero no lo veía por la densa tiniebla que apenas se estaba esfumando.
Hubiese deseado no escuchar el como se quejaba del dolor.
Solo estaban a menos de un metro de distancia, pero aquel despiadado Vengar se interpuso entre ambos.
—Ahora solo faltas tú—
Alex solo vio como el mayor alzaba su puño listo para golpearlo, estaba preparándose para lo peor, así que solo cerró sus ojos con fuerza mientras daba una mejilla, en la que recibiría el golpe.
Enair se había dado cuenta de esto,y no lo iba a permitir. Antes de que el puñetazo hiciese contacto con cualquier cuerpo, el valiente niño se arrastro hacia Alex dándole la espalda al mayor. Recibió el puñetazo, y fue el golpe de gracia para él.
Cayo tendido entre los brazos del Abra. Ahora si, ya estaba completamente aniquilado.
A el Gengar no le sorprendió en lo absoluto, pero se sobresalto cuando se escucho desde lo lejos una voz femenina.
—Tiara Lunar, ¡Ataca!—
¡¡Bam!! El mayor fue sorprendido por un golpe en su espalda, que hizo que se quejase y revisara que fue. Un boomerang rosado. Lo reconoció al instante.
Un Clefable. Portaba un pañuelo rojo y un bolso de correa.
—¡¡Te castigaré, en el nombre de la Luna!!—
Observó con detenimiento a ese Gengar, y soltó un gruñido.
—¿Qué? ¡¿Tú de nuevo?! ¿Cuántas veces tengo que darte esta lección?—
El Gengar sabia que no le iba a ir bien, por lo que se escabulló entre las sombras lo mas rápido posible.
—¡Hey! ¡No huyas cobarde!—
El Clefable fue detrás del otro, usando su boomerang para atacarlo, sin parar de repetir lo mismo "Tiara Lunar, ¡Ataca!".
Junto con ella, venía un Chansey, quien había esperado a que el Clefable se fuera junto con el intruso para así atender a los niños.
Estaba apenas unos 5 metros lejos de ellos, y a simple vista, era evidente que Enair no estaba bien.
—¡Ah!— El Chansey apresuró el paso para estar finalmente cerca de ambos.
—¿Qué ocurrió? ¿Están...?—
Se percató de lo mal herido que estaba el pequeño Enair. Tenia que ser atendido pero ya.
—¡Amaris!,— Le habló al Clefable. —¡deja a ese idiota y ven a ayudarme!—
El pokemon rosado fue a toda prisa, para también percatarse de los dos niños estando heridos y paralizados del miedo.
—¡Rápido!, ¡Hay que recargarlos en esa roca!—
—¡Esta bien!, yo llevó al mas pesado.—
Amaris cargó a Enair entre sus brazos y lo dejo tendido recargándose en la roca con musgo, mientras que el Chansey le ayudó a Alex a caminar hacia donde estaban los otros dos.
—¿Qué les paso? Saben que no deberían estar aquí a estad altas horas de la noche, ¿cierto?—
Alex no quiso decir nada al respecto, no sentía las ganas ni la energía para hacerlo. Estaba muy cansado.
El Chansey se puso a pensar que no era un muy buen momento para preguntarle sobre eso, por lo que se considero que el niño descansase por un momento.
—Vamos,— Le dijo. —sientate.—
Le ayudó a sentarse, aunque a Alex si le dolió el trasero al tumbarlo contra el suelo.
—Tiaré,— Le habló Amaris. —checa a este niño, esta muy mal herido. Yo me encargo del otro.—
Tiaré asintió y fue a revisar a Enair, mientras que el Clefable se dirigió a Alex, y se sentó a su lado.
Alex no le dirigió la mirada para nada, estaba cabizbajo.
—...— Amaris buscó en su bolso un montón de bayas muy peculiares, eran bayas para curar la parálisis. Tomó la manita de Alex, y me entregó unas cuantas.
—Cómelas, se que batallaras para tragarlas, pero te ayudaran mucho.—
Alex solo se le quedó mirando, y las colocó lentamente en su boca. Las masticó con lentitud, y las paso en su garganta sintiendo dolor. En menos de un minuto estaba empezando a sentirse mucho mejor.
Tiaré estaba aplicando alcohol en las heridas de Enair, quien no estaba del todo consciente de esto. Le estaba ardiendo, pero apenas las podía sentir en ese estado. Una vez ya aplicado el liquido, Tiaré procedió a ponerle vendas en sus muñecas, tobillos, abdomen y en su colita.
Alex al terminar de digerir las bayas por completo, se acercó hacia a Enair, apegándose a él.
—...gracias...— le susurró
Sin que las dos se diesen cuenta, Alex aprovecho para darle un pequeño beso en la mejilla.
Tiaré y Amaris se sentaron al lado de los dos; Tiaré cerca de Enair, y Amaris cerca de Alex.
—...¿Cómo te llamas pequeño?— Preguntó Tiaré.
—...Alex...— Replicó en un tono silencioso.
—¿Y tú amigo?— Cuestionó Amaris.
—...Enair...—
Las dos se miraron una a la otra, guardando silencio por un momento, hasta que el Chansey decidió hacer otra pregunta.
—¿Cómo fue que llegaron aquí?—
—...Nos perdimos...—
—¿No trajeron nada con ustedes? Mapas, comida, agua... ¡¿Nada?!— Amaris se quedó sorprendida, por que cualquiera contemplaría ese aspecto.
Alex respondió eso con un murmuro.
—Bueno... Si ese es el caso...—
El Clefable se quitó su bolso y se lo entregó a Alex. Se lo estaba regalando.
—Si los exteriores van a explorar, esto es lo que van a necesitar~.—
Amaris le brindó una sincera sonrisa.
Alex tomó el bolso, y lo apreció con detenimiento; revisó que era lo que había adentro, y si es que le quedaba. Decidió ponerselo para no olvidarlo, y después, agacho la cabeza como si fuese una forma silenciosa de darle las gracias a las dos.
—Se los agradezco mucho...— Finalmente dijo en voz alta. —Quería preguntarles... ¿Cómo se llaman? Si es que no es ninguna molestia.—
Amaris se si tío alagada por lo que dijo el pequeñín.
—¡Jaja! ¡Para nada! Yo me llamo Amaris, y mi compañera de aquí se llama Tiaré—
—Las dos nos conocimos hace mucho, desde que ella era un Cleffa, y yo un Happiny.—
—Las dos nos habíamos perdido, hasta que nuestros caminos se cruzaron.—
—Y desde ese entonces, prometimos el no separarnos nunca...— Tiaré dijo esto con nostalgia, por que aun recordaba perfectamente el como se habían encontrado.
Alex se sentía emotivo por la historia que las dos le contaron, aunque le parecía bastante similar a su caso junto con Enair...
—...Si es que quieres buscarnos, puedes encontrarnos en Ciudad Fucsia. Siempre estamos ahí dos semanas cuando inicia primavera.— Comentó el Clefable con toda confianza.
—Di no sabes donde esta, puedes intentar localizarlo en el mapa.— Añadió el Chansey tomando un mapa que sacó de su mochila, mostrándole donde estaba.
—Creo que ahora deberías irte a dormir amiguito, para que despiertes junto con el otro chico el día de mañana.—
A Amaris se le había ocurrido la idea de cantarle alguna melodía, para que así los dos descansasen y despertasen con energía, y procedió a hacerlo.
Y después fe mucho tiempo, finamente, Alex pudo dormir de nuevo
