Titulo; 696
Número de Shot; 2
Pairing; none, amistad
Intro; "Intereses Comunes". Serie de one-shots con la estúpida idea de que Sanji se parece a Rocinante, contiene a un Law muy confundido e insistente.
Notas; Me juré que pondría angst en el último shot de esta serie.
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'Pomerania, Pomerania, Pomerania…' ¿Qué tan difícil le era ubicar a un pequeño canino?, la confianza del sombrero de paja dependía en encontrar a esa peluda criatura que se escondía entre las calles clausuradas mientras diez medallas restantes aun le esperaban a ser recolectadas.
A clima primaveral sin ninguna alma a su asechándolos, el trio de competidores transitaba con prisa entre las estrechas calles del pueblo atemorizado por los juegos violentos de sus enemigos, las botas del cirujano perdían suela al intentar seguir el paso del reno, su objetivo no se ocultaba muy lejos, esta vez se había escondido mucho mejor que el número siete.
¿A qué se dedicaba el capitán de los piratas del corazón?, A competir contra las habilidades de otros piratas que anclaron en el mismo muelle de la isla Ophir, un lugar reconocido por sus apuestas entre enfrentamientos legales bajo las condiciones básicas de un juego de búsqueda y matanza entre equipos.
Luffy se dejó llevar por la atentación del mismísimo organizador, un joven pirata con una curiosa tripulación que ladraba al obedecer sus órdenes con el fin de ser premiados con juguetes y cariños.
Veinticuatro perros de diversas razas bajo el cuidado de un solo hombre como su amo, presento a sus colegas de cuatro patas como los objetivos a rastrear así como capturar si era necesario, cada uno sería una sorpresa, el peor fue el Retriever que elegía el agua como su terreno para defenderse.
El obtener una de las medallas de cada uno de sus collares de diferentes colores le encomendaba 1 punto de su parte, por supuesto la cantidad disponible disminuía, el ahorrar tiempo les aseguraría el puesto en la final.
El capitán de los sombrero de paja tomo el rol de Cazador, él era el único que debía tocar los collares y reclamar las medallas, el peli-negro se había preparado a primera hora con varios almuerzos (por su cocinero) para el resto del día afuera del barco, con los goggles de Ussop y la red para insectos, según su ego, se sentía tal Norland capturando especímenes.
Chopper les acompañaba con su papel de Detective, con su olfato rastreador y su oído agudo localizaba a las pequeñas bestias peludas, todas de diferentes aromas y tamaños, con su Walk point galopaba con un Luffy sobre su lomo, hace unos segundos que el pequeño mamífero fue probablemente encontrado al final del pueblo.
Trafalgar seguía los rumores como pistas, así como sus habilidades también colaboraban en la captura salvo que ese no era su problema, el tercer participante debía ser el Guardián de sus pertenencias, tanto la lista de razas obtenidas y la colección de medallas debían ser protegidas por Water, por sí mismo se defendía de los cazadores que se les tenia permitido matar a su competencia para descalificarla.
¡Scan!
Con su fiel espada para operaciones registro la zona, el calor corporal de una criatura se ocultaba lejos de ellos, desde ese punto Trafalgar dejaba que Monkey se ocupase de alcanzar al pequeño Pomerania, un tipo de perro de huellas poco visibles pero de pelaje distinguible entre los campos de rosas al final de la calle.
Law disminuyo su paso al informarle a su aliado la ubicación de la próxima placa, Chopper apresuro el galope mientras el peli-negro gritaba con emoción de lograr la tercer presa del día.
El equipaje de su mochila se basaba en algunos alimentos y otras herramientas ridículas que el sombrero de paja le insistió que serían útiles, procuro guardar las medallas en su suéter ligero, con un clima que le provocaba sudar por la humedad, solo vestía una camisa interior, sus jeans junto a unas botas cómodas para la persecución, su gorra también le ayudaba a protegerse del sol.
Saco una botella de agua para beberla con tranquilidad mientras caminaba en la misma dirección que sus nakamas, se detuvo bajo las sombras de los arboles suspirando por su pausa, por el momento se le adelantaría al buscar un lugar donde sentarse, con el sol proporcionándole una buena vista de ambas aceras, identifico una melena rubia que vagaba por las calles prohibidas para los habitantes.
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'Que se vayan al diablo TODOS LOS MALDITOS HERREROS DE LA ISLA' Restregó su frente en el empolvado cristal, su cigarrillo humeaba como maquinaria en limites rojos, sus hombros se elevaban escondiendo su cuello y el odio se concentraba entre su billetera y lo que se encontraba tras el aparador.
Ninguno de ellos aceptaba su pequeño pedido, puesto que con tantas bandas de piratas rondando por ahí las solicitudes de armas subían al mayoreo y entre más objetos filosos, sus familias tendrían un posible año asegurado con comida.
Ahora solo le quedaba ir a una supuesta tienda recomendada por el pueblo como el mejor almacén para un cocinero, lo que le acojonaba del negocio eran los elevados precios a causa de los robos de su mercancía, por supuesto que el también optaría por secuestrar tales bellezas de acero, que extraordinariamente pertenecían al mismo artesano que fabrico los suyos desde el Southblue, el grabado era muy semejante aunque la fecha fuera anterior a la de su colección, esos cuchillos tenían décadas con un alto precio en un ridículo stand de cucharas de madera.
'No puedo pagar el presupuesto de estos, juraría que vi un juego de calidad en Sabaody por la mitad de ese precio' En ese momento deseaba dejar al menos el rastro de sus dedos en el cristal, para hacerle saber al idiota del dueño del desacuerdo con su valoración de la mercancía, malamente el rubio cortaba sus uñas por buena higiene, podría esperar de sí mismo lastimarse con ellas al apretar sus puños más que las mordidas a su cigarrillo.
Con unas horas contemplando sus decisiones entre si robar o pedir prestado para reemplazar sus cuchillos hurtados por hurones de la costa, no debía darle vueltas a lo mismo, igual tenía que perdonar al esqueleto del músico pese que no haya hecho un buen trabajo vigilando a plena luz del día, a los ancianos se les olvida que hacen en lapsos de su vida, aunque el imbécil ya estaba muerto, igualmente Sanji dudaba de que conservaba un cerebro en su pequeño cráneo.
Sus hombros se erizaban de tan solo recordar lo pobre que era y como es que usaba su dinero completamente para las compras de la comida, tenía suerte de que su ropa provenía de la dulce Nami que robaba almacenes como hobbie, mucha de sus prendas informales no combinaba por ello y los chicos le dejaban como sobras las prendas más rosas posibles.
Vio la sombra del tímido dueño del interior, quien parecía contar su mercancía sin tener horas laborales por culpa del peligroso festival, por otro lado, o el exterior, Blackleg no solo echaba humos simbólicamente, tenía emociones fuertes y la furia se materializaba desde que su Haki apareció a sus 20 años, le dio un gusto interminable el saber que podía petrificar a los okamas con solo su mirada.
Que coraje, que rabia, su cabello comenzaba a flotar ya sentía que el interior del local temblaba por su cólera ante el perder partes de su set personalizado, fue un regalo muy especial y con unos cuadro días de silencio con sus nakamas algunos se encontraban preocupados, le conocían por ser el chico menos materialista, uno que no tenía mucho equipaje.
Podrías esperar ver explosiones espontaneas de la sabana, los incendios a causa del mismo sol de día, sin embargo el cocinero tenía su propia forma de calentar el ambiente, las chispas que flotaban como su aura se encendieron, no desde sus piernas misteriosas cuando se encontraba en batalla, si no de sus manos y espalda, su sudadera roja disimulaba el color de las flamas que escapaban de su cuerpo que se convertía en combustible que no lastimaba a su dueño, su tabaco comenzaba a pulverizarse por la temperatura y el cristal al frente suyo comenzaba derretirse.
Del otro lado de la calle, la perspectiva del cirujano era desinteresaba, incluso a él le sería normal ver a sus nakamas libres por la isla buscando su tiempo individual, aunque Sanji era el único que se topaba con él por los mercados mientras corría lejos del sombrero de paja que normalmente gritaba su nombre, él también tenía la culpa de vestir su Jolly Roger en su ropa, no se resistía a que uno de sus subordinados conocía la magia de la serigrafía y que el muchacho tenía un puño pesado para la lucha mano a mano, lo recluto por su primer habilidad.
Pensó un poco en acercarse y dejarle la maleta de Monkey en sus manos o espalda que lucía ser más firme que la suya, el peli-negro no la necesitaba, sin la atención de Luffy sobre él no se daría cuenta de la falta de herramientas.
Estando al lado contrario de la acera en la estrecha calle se percató de la cantidad de humo que flotaba sobre él, el oji-azul parecía ser el la tercera persona más adictiva que conocía, de Sanji no podría asegurar que tan seguido fumaba, el exceso rosaba de su sospechas, desde labios de otros Mugiwara escucho su preferencia por las marcas del Northblue y de los expedientes de Chopper la edad en la que comenzó, Trafalgar se percataba del momento en que el cocinero se daba un lujo, el aroma le dejaba en las nubes al igual que el fumador, entonces Water conoció la nostalgia con sus sentidos, una intrigante terapia.
El humo blanco paso a ser gris, de nubes toxicas surgieron las chispas, el mismísimo rubio se convirtió en un combustible, sus llamaradas comenzaron lentas y pequeñas en sus manos recargadas en el cristal que en cuestión de un parpadeo el joven se encendió, Trafalgar se petrifico, hacia largo tiempo que no necesitaba prepararse para esos accidentes, ¿Qué haría, correr o gritar?, su fruta debía ayudarle en algo, volteo a ver al chico que no se inmutaba en rodar o llorar de pánico, el maldito oji-azul parecía el nuevo usuario de la mera-mera, las piernas del peli-negro temblaban, su cabeza procesaba una solución, una que encontró a sus espaldas, bajo la sombra de la florería, dentro de recipientes sucios con pétalos, ¿Cuáles eran los riesgos de que el integrante del trio monstruoso no le agradeciera sus medidas de salvación?...
¡SHAMBLES!
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Silencio
Esquivar
Teletransportarse
Los síntomas del cirujano contra su presencia tenían un límite, el rubio se determinaba en aclarar su encuentro en el pueblo, después de todo, cualquier vil mortal reaccionaria así ante los impulsos exagerados del cocinero, normalmente la gente huía de su zona de odio, y otras te echaban una cubeta de agua fría por sobre la cabeza, igual que Law, restándole la forma peculiar de desaparecer y dejar pequeñas notas de arrepentimiento en el lugar que abandono.
¿Quién carajos cargaba con tarjetas como esas?
Water no tenía la culpa, tal vez tuvo miedo, los humanos temen al elemento más cruel, el cocinero en sus tiempos de limpia platos temía a esas llamas que aprendía a controlar con forme a su entrenamiento.
Para resolver el malentendido tendría que esposar a Trafalgar con Kairouseki para que le escuchase mientras se aguantaba la risa al recordar la cara del moreno cuando volteo a verle después de empaparle y huir, debió tomar una foto y mandársela al cuartel general para su nuevo poster de Wanted.
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