Primera Parte:

The Beginning of a Legend/El Comienzo de una Leyenda

Capitulo Uno:

La Razón por la que Luchamos

Ciudad de Mitakihara, Japón

Miércoles 10 de Abril

07:00 horas.

La luz del sol ilumina la habitación mientras un celular que funge como despertador emite su estruendoso ruido a través de ella, es tan fuerte que una mano se mueve hasta el objeto con tal de apagarlo y dejar de escucharlo. Apenas lo apaga y la mano que lo hizo cae libremente al piso sin nada que la detenga; esta se levanta para apoyarse en la cama donde un cuerpo se alza de entre las sabanas que lo cubren. La luz natural ilumina dicho cuerpo para dejar ver a una chica de cabello negro y cuyos ojos morados muestran tener ganas de seguir cerrados para dormir un poco más, pero la chica trata de negarse a pesar de los fuertes intentos en los que casi sucumbe. Mira hacia la ventana para observar el amanecer de un nuevo día en que dará inicio una nueva etapa en su vida, aunque ella misma sabe que ha atravesado tantas, esta es totalmente diferente en la que casi queda fuera por cometer algunos errores en los que logro salir adelante.

Una vez levantada de la cama, se dirigió hacia el baño para darse una ducha con tal de despertar totalmente mientras sus pensamientos se enfocaban en lo que sucedería en el transcurso de las siguientes horas. Una vez que termino volvió a su habitación para sacar de su envoltura un uniforme nuevo y sin usar, lo miro detenidamente buscando alguna falla al momento de hacerlo. Ella pidió una talla específica, esperando que no le resultara demasiado apretada o demasiado suelta, por lo que procedió a ponérselo cuidando cada detalle de ese nuevo uniforme. Al terminar se coloco frente al espejo de cuerpo completo y se observo a si misma para ver como le había quedado, su mirada atenta observaba como la vestimenta se ajustaba a cada parte de su cuerpo.

-Un nuevo día, un nuevo uniforme en una nueva escuela…- decía la chica mientras suspiraba.

Después de vestirse se dirigió a la cocina donde preparo el desayuno, encendió la TV en el canal de noticias, escuchando cada reportaje que iban desde los más cómicos hasta los culturales, por supuesto sin faltar aquellos que eran transmitidos desde un lugar turístico como en algunas veces se hacían. Pero su interés no estaba enfocado en ese tipo de reportajes sino los dedicados a la situación de la ciudad en la que vivía… y protegía.

Mientras desayunaba pensaba en los días que estaban por venir, nuevas experiencias incluyendo nuevos compañeros de clase, por supuesto sin olvidar a las amigas que tanto tiempo han estado junto a ella; ya fuera en los momentos tristes y felices, fáciles y difíciles. Miro al reloj y noto el tiempo del que disponía para trasladarse hasta la escuela, ahora en el nivel de preparatoria. Termino su desayuno para luego lavar los utensilios que utilizo, se dirigió hacia la puerta sin olvidar tomar su mochila y su celular, antes de ponerse sus zapatos se detuvo en el acomodador de calzado y miro la fotografía que estaba colgada en la pared. En ella se encontraban Tomoe Mami, Miki Sayaka, Sakura Kyoko y la dueña de esta copia de la fotografía: Akemi Homura.

Tiempo atrás las cuatro fueron a un picnic a uno de los parques de la ciudad, con el motivo de celebrar el haber conseguido aprobar el examen de admisión en la escuela a la que solicitaron ingresar. La encargada de preparar lo bocadillos fue Mami quien se ofreció gustosa con la idea, que fuera propuesta por Sayaka al mismo tiempo que Kyoko y Homura aceptaban realizar dicha propuesta. Durante el picnic, Kyoko casi devora los bocadillos si no fuera por Mami quien la detuvo, Sayaka se burlaba de ella por el regaño que tuvo mientras que Homura solo hacia más que sonreír y mirar al cielo. Después de todo, ella tal vez estaba mirando ahora suponiendo que estaría ansiosa de estar presente para estar al lado de su mejor amiga, pero ella misma sabia que no podía hacerlo, al menos o por ahora.

Una sonrisa se formo en su rostro luego de recordar aquel día, miro el reloj percatándose del poco tiempo que le quedaba, llegar tarde en el primer día no era opción alguna y para ella jamás lo seria. Se apresuró a ponerse los zapatos, tomar su mochila, ultimar detalles en su vestimenta, arreglarse por última vez el cabello sin olvidar el lindo listón rojo que siempre lo acompañaba adonde fuera. Tomo la perilla de la puerta, antes de abrirla inhalo y exhalo lo mas que pudo mientras cerraba los ojos, al abrirlos mostro una mirada de determinación, sujetó firmemente su la correa de su mochila y abrió la puerta. La luz del sol la ilumino creando una larga sombra hacia el interior de su hogar, luego procedió a cerrar la puerta con llave para lanzarse a algo desconocido, pero sabia que no estaba sola, ya no más.

Mientras avanzaba andante por las calles de la ciudad, miraba los alrededores que le hacia recordar tantas cosas que había vivido en su corta vida, algunos de los cuales le gustaría revivir pero sabia que no podía hacerlo. Al llegar a una esquina, vio al otro lado de la calle a Mami quien iba junto a Sayaka quienes charlaban alegremente como Homura podía contemplar. El semáforo que la hizo detener ilumino el color verde, dejándola cruzar para reunirse junto a las chicas de cabello azul y rubio.

-¡Homura!, ¡Homura!- gritaba Sayaka mientras esta se acercaba a ella.

-¿Qué pasa, Miki Sayaka?- pregunto muy seriamente Homura.

-S-sabes que no tienes que decir mi nombre completo, simplemente llámame Sayaka- decía la chica debido al tono malévolo en el que lo dijo.

-Es tu nombre al fin y a cabo, decirlo entero no genera ningún problema, no es así ¿Tomoe Mami?-

-¿Eh?- dijo Mami luego de escuchar a Homura, luego hizo una pequeña mueca por haber sido utilizada como ejemplo- para tu información, hace tiempo que les pedí a las tres que me llamaran solo por mi nombre, cosa que también haría con ustedes-

-Vaya, lo había olvidado. Aunque vaya tema ha salido a relucir a esta hora de la mañana y todo por una simple forma de llamar a alguien- dijo Sayaka.

-Supongo- dijo Homura- por cierto, si "Mami"- flexionando los dedos en alto y generando otra mueca en la rubia y una pequeña risa a la peliazul- nos llamo "las tres", ¿Dónde esta la tercera?-

-Oh, si te refieres a Kyoko, debe estar en el parque justo ahora- decía Mami.

-¿Y que puede estar haciendo una chica como Kyoko a estas horas de la mañana sino mas que dormir?- pregunto Sayaka.

-Exacto- dijo Mami apuntando a las dos chicas, que abrieron los ojos de par en par al mismo tiempo que inclinaban la cabeza hacia a un lado al mismo tiempo.

Al cabo de unos minutos luego de la respuesta de Mami hacia la pregunta de Homura, las tres chicas siguieron a la primera hasta un pequeño parque, situado a unas cuantas calles de distancia. Al llegar a la zona de juegos, Mami apunto a l tobogán que ahí se encontraba.

-Sayaka, que te parece si nos dices que hay allí arriba, por favor-

-¿Pero… que puede haber arriba de un juego infantil?-pensaba Sayaka.

Aunque tenía sus dudas, Sayaka subió al juego para luego acercarse a un tobogán que fungía como puente, descubriendo para su asombro a una figura muy conocida tanto para ella como para sus amigas. Sakura Kyoko se encontraba durmiendo dentro de aquel juego, rodeada de innumerables envolturas de comida y dulces que al parecer, no molestaban a la pelirroja, sino más bien, hacia más acogedor el lugar de descanso. Sayaka no comprendía como alguien podía comer tanto y no preocuparse por siquiera limpiar, mucho menos dormir en este lugar. Kyoko dormía plácidamente mientras era observada por Sayaka, quien sonrió para si misma ante tal tranquila imagen. Pensó en despertarla lentamente, pero una idea, algo loca y disparatada cruzo su mente, haciendo que la situación podría volverse un apoco divertida. Tomando en cuenta que, un tobogán de este tipo puede revotar las ondas sonoras, decidió despertar a Kyoko de una manera un poco ortodoxa. Mientras Sayaka elaboraba su plan, Homura y Mami charlaban acerca del nuevo ciclo que hoy iniciaba, al mismo tiempo que la rubia daba información a su compañera sobre como se distribuía el lugar, en cuanto a pasillos y salones. Después de terminar de hablar, ambas chicas se preguntaron por qué Sayaka tardaba tanto, inesperadamente la peliazul se asomo desde lo alto del juego infantil mostrando una enorme sonrisa de oreja a oreja, causando que las chicas abajo se preguntaran que tramaba.

-Sayaka y sus bromas…- dijo Homura al percatarse de lo que ella haría al mismo tiempo que ponía dos dedos en su frente.

-¿Sabes lo que hará, Homura?- pregunto Mami.

-Solo escucha y veras-

La peliazul acercándose lentamente a la tranquila y durmiente pelirroja, se preparo para despertarla de un modo que sabia, la haría levantarse de tal forma que chocaría contra el tobogán, causándole un chichón que seria visible durante un tiempo. Una vez lo suficiente mente cerca de Kyoko, Sayaka inhalo mucho aire y grito tan fuerte que este resonó en el tobogán. Esto hizo que Kyoko se levantara rápidamente, chocando contra la cara de Sayaka. Ambas chicas se retorcían del dolor, poniéndose las manos en sus rostros luego del fuerte golpe.

-¡Rayos!, ¡Sayaka!, ¡¿qué demonios estabas haciendo?!- grito Kyoko muy molesta.

-Lo-lo-lo siento Kyoko, oh, como duele- decía Sayaka doliéndose.

-Por eso no me gusta que me despierten de esta manera, además de ser la razón por la que me oculto de ti-

-¿Eh?, ¿en serio?, no será que te agrado un poco-dijo la peliazul mientras se acercaba coquetamente- ¿lo suficiente como para que te escondas de mí?-

Instintivamente, Kyoko dio un golpe aún más fuerte en la cara de Sayaka, haciendo que saliera disparada del tobogán, chocando su nuca al caer. Acto seguido, la pelirroja salió con la intención de terminar lo que había empezado, pero decidio detenerse al ver a Mami y Homura, quienes al verlas les grito:

-¡¿Quien fue la persona que tuvo la magnífica y estupenda idea de venir a molestarme?!-

El sarcasmo se notaba claramente en las palabras y rostro de Kyoko mientras que Sayaka aún seguía tendida en el suelo del juego infantil. La pelirroja miraba con detalle quien podría ser la culpable pero no tuvo que poner mucho esfuerzo, ya que Homura miro hacia Mami, dando por sentado a Kyoko que la rubia era la persona que buscaba.

-¡Tomoe Mami!, ¡pagaras por esto!-

Rápidamente Kyoko salto del juego infantil con la intención de devolver la broma que le habían hecho. Mami no sabía que hacer así que miro a Homura, buscando ayuda en ella pero solo obtuvo una cosa:

-Corre por tu vida-

Velozmente, la rubia con rizos no tuvo más opción que acatar lo que dijo y comenzó a correr hacia una dirección desconocida mientras la pelirroja Kyoko la perseguía desenfrenadamente. Homura no se inmuto ante lo sucedido, pero una pequeña sonrisa mostro que lo había disfrutado.

-¿Dónde está Mami y Kyoko, Homura?- pregunto Sayaka quien aún se dolía del golpe en el rostro y la nuca.

-Tranquila, conociéndolas a ambas, Kyoko atrapara a Mami, luego está la sobornara con comida para luego salir ilesa de la situación. Por supuesto, Kyoko se dejara sobornar pero pidiendo el doble de comida que Mami le propuso. Ellas terminaran hablando mientras se dirigen a la escuela al mismo tiempo que nuestra senpai invitara a Kyoko a comer una rebanada de pastel que seguramente hizo anoche después de clases- decía Homura mientras con los dedos índices de cada mano apuntaba a la nada, buscando separar cada acontecimiento que estaría por pasar.

-¿Y cómo sabes todo eso?-

-Piénsalo por un momento y dime cuantas veces no hemos caído en la propuesta de Tomoe Mami cuando nos invita a su apartamento, con la intención de comer pastel. Simplente es lógico pensarlo siendo ella-.

-Si tú lo dices-.

Luego de tanto escándalo y alboroto, las chicas que quedaron en el parque se dispusieron a dirigirse hacia lo que sería, el primer día de su nueva escuela, no sin antes, ir a la ceremonia de entrada. Con cada paso que daban, ambas chicas recordaban los días en los que eran estudiantes de secundaria. El viejo uniforme, su antiguo salón de clases y por supuesto, a la siempre habladora de su situación sentimental, Saotome-sensei. Nadie podría olvidar cosas así, mucho menos Homura.

-Homura...-

-¿Qué pasa, Sayaka?-

-¿Crees que las cosas se pondrán difíciles ahora que somos estudiantes de preparatoria?-.

-¿Por qué lo dices?-

-Bueno, somos Mahou Shoujo desde hace bastante tiempo y hemos logrado salir adelante a pesar de los problemas que tenemos. He pensado que, tal vez, la preparatoria nos ponga más difícil la situación-

-¿De qué situación hablas?-

-¿No has pensado que podríamos toparnos con otras chicas como nosotras?-

Homura se puso pensativa luego de escuchar a Sayaka. La posibilidad de que esto ocurriera era grande y nunca se había preparado para algo como esto. Obviamente tendrían problemas al inicio pero en lo que respecta a cómo resolverlos, no tendrían elementos en los que apoyarse. Durante la secundaria, los estudiantes transferidos no eran comunes y cuando había uno causaba mucha expectación en toda la escuela, Homura era el ejemplo. No saber cómo lidiar con esto puso a pensar en distintas formas de salir avante de esa situación en caso de que sucediera, solo había que esperar a que sucediera.

-Además-agrego Sayaka- lo más probable es que nos descubran apenas vean nuestros anillos, ¿no lo crees?-

Homura se detuvo de golpe, el argumento de Sayaka era válido. Tomando en cuenta que en la ciudad de Mitakihara, su sistema de educación era uno de los mejores del país así que, encontrar más chicas como ellas, no sería una sorpresa. El verdadero problema vendría cuando estas chicas intentaran tomar a Mitakihara por la fuerza, volviéndolo su territorio.

-Tienes razón, aunque esa situación también se aplica a las otras chicas en nuestra misma situación. Nadie está exenta, pero tomando en cuenta lo que dijiste, creo que es hora de aprender a ocultarlo con más discreción-

Otro problema que causaría muchos más problemas era el siguiente: la preparatoria en la que ingresaron era exclusiva para mujeres. Cualquier chica podría ser una Mahou Shoujo, pero Homura sabía que pensar en ello no sería de importancia los primeros días así que trato de tranquilizar a Sayaka para olvidar el tema por ahora a lo que la peliazul acato.

Luego de caminar durante varios minutos, la entrada de la escuela preparatoria de Mitakihara podía verse a la distancia y con ella, cientos de chicas con el mismo destino que Homura y Sayaka. La escuela era muy espaciosa para estar dentro de una ciudad, contaba con teatro, gimnasio y piscina techada sin olvidar los campos de entrenamiento para los deportes de atletismo. Simplemente era el mejor lugar para estudiar y el mejor lugar para hacerlo. El sentimiento de estar aquí era similar a haber triunfado en algo muy grande y que había costado mucho tiempo conseguirla, no se podía pedir más.

Una vez que se dirigieron al salón designado para ellas, la maestra titular les indico algunas reglas a cumplir. Mientras las escuchaba, Homura miro el panfleto en el que se indicaba los nombres de las chicas y sus respectivos lugares en el salón de clases, por fortuna tenia a Sayaka detrás de ella.

-Una pequeña ventaja al menos…- suspiro Homura.

Al terminar de hablar, la maestra titular indico que era hora de ir al gimnasio para la ceremonia de apertura, algo común y tradicional en cualquier escuela del mundo aunque no se aplicaba en todos los países. Mientras caminaban, Homura y Sayaka visualizaron a Mami quien, por lo visto, sufrió bastante luego de que Kyoko la persiguiera, aunque podría decirse que no salió ilesa de la situación. Mami, como de costumbre, su peinado se componía de dos rizos que ahora ya no estaban. Su cabello ahora estaba completamente suelto.

-Homura- dijo Sayaka- ¿no creerás que Kyoko jalo su cabello o sí?-

-No lo creo, lo hizo- dijo firmemente algo que a la peliazul le disgusto un poco.

-Por lo visto, Kyoko nunca cambiara. Al menos dejo de ser la chica que era cuando la conocimos-

-Supongo-

La ceremonia termino rápidamente ya que no podían retrasarse con las clases, así que cada alumna volvió por el mismo camino. Mientras regresaban, Homura vio los arboles de cerezo, estos dejaban caer sus hojas para que el viento se las llevara a un destino desconocido. El color rosa le hizo recordar a aquella amiga a la que prometió salvar. Ya habían pasado 2 años desde el día en que las brujas desaparecieron, todo gracias al deseo de una chica que al mismo tiempo, sacrifico mucho para salvar de la desesperación a otras chicas como ellas. Había veces en las que se sentía sola, pero sabía que llegaría el día en el que se volverían a encontrar, ella decidió proteger este y otros mundos así que Homura haría lo mismo desde donde se encontraba. Había muchas cosas que hacer antes de que eso ocurriera pero ella sabía que tendría su recompensa y sería la mejor de todas. Homura tenía una razón para seguir peleando y estaba más que dispuesta a hacerlo hasta que no pudiera más.

Una vez que las clases del primer día habían terminado, Homura y Sayaka respiraron profundamente. Claramente, el ambiente era completamente diferente puesto que estaban en un nivel superior de educación y esto conllevaba a que todo cambiara. Pero a veces, algunas cosas no cambian.

-Homura, ¿Por qué siempre atas a tu cabello ese liston rojo?- pregunto Sayaka.

-Es… de una vieja amiga. Es un recuerdo de ella...- dijo Homura muy cálidamente.

La expresión de Sayaka al escuchar eso cambio de inmediato, lógicamente pensó que aquella amiga ya no estaba aquí por lo que decidió no volver a preguntar. Aun así, no dejaba de pensar en la razón por la cual Homura sonreía, una sonrisa muy profunda y tierna a la vez como si ella estuviera aquí presente.

-Sayaka…

-Si-

-Espero que no hayas olvidado lo que haremos esta noche-

-Esta noche… ¡lo había olvidado!-

-No puede ser- dijo Homura suspirando- he estado recordándotelo desde la semana pasada. A partir de esta noche tú y yo nos encargaremos de la vigilancia de la ciudad-

-Pero Homura, mañana tenemos escuela, ¿no podemos dejárselo a alguien más?- decía Sayaka con las palmas de las manos juntas.

-No, además, recuerda que Mami y Kyoko tomaron el trabajo la semana pasada mientras nosotras descansábamos- luego se acercó al rostro de Sayaka- en plenas vacaciones-.

-De acuerdo, de acuerdo. Supongo que mañana sufriremos en clase por estar despiertas hasta tarde. Aun así, es nuestro deber como Mahou Shoujos, ¿no, Homura?-

-Vaya, espero que esa confianza que estas mostrándome no se te suba a la cabeza, Sa-ya-ka-chan- dijo en tono burlón.

Las dos chicas continuaron caminando hasta que estas tuvieron que separarse debido a que tenían que llegar a casa primero. Por supuesto, escapar del hogar era algo que a Sayaka le gustaba mucho; la emoción de salir de casa sin permiso a altas horas de la noche hacia que creciera, algo que Homura se encargaba de controlar. Luego de pasadas algunas horas, las dos chicas se encontraron en lo alto de un edificio en donde Homura había llegado con anticipación.

-La vista de la ciudad es hermosa de noche, ¿no crees?- pregunto Homura a Sayaka.

-Lo es, pero ambas sabemos que no estamos aquí para contemplar esto-

-Sorprendente, hablas como alguien que ya quiere comenzar con el trabajo-

-Bueno, ya sabes- la peliazul se sonrojo al escuchar las palabras de Homura- so-somos las protectoras de esta ciudad y como tal de-debemos cumplir nuestro deber.

Homura hizo una pequeña risa luego de lo que Sayaka dijo para luego volver a dirigir su vista a la iluminada ciudad de Mitakihara, parecía tan tranquila y serena al contemplarla desde este punto pero ambas chicas sabían que las cosas cambiarían una vez que se movieran a través de sus múltiples calles y callejones, los demonios estaban esperando.

-Oh, así que ustedes serán las encargadas del trabajo esta noche- dijo una voz chillona.

-¡Kyubey!, ¿Dónde estuviste pequeño bribón?- dijo Sayaka para luego tomar al cuadrúpedo ser y comenzar a estirar su inexpresivo rostro.

-Vaya, se aparece en el momento justo cuando estamos a punto de comenzar pero no cuando lo llamamos. Típico de ti, Kyubey- mencionaba Homura en un tono serio.

Después de que Sayaka lo liberara de su "tortura", comenzó a hablar.

-Estuve haciendo ciertas cosas que podrían molestarlas a ustedes dos, Akemi Homura y Miki Sayaka.-

-Y, ¿Qué cosas podrían ser, Kyubey?- dijo la pelinegra.

El blanco ser no dijo una sola palabra, por lo que decidió dar inicio a lo acordado días antes. Ambas chicas se posicionaron en la orilla de la estructura del edificio y se dejaron caer el enorme vacío con Kyubey en el hombro de Homura. Una vez en tierra, comenzaron a cumplir el deber por el cual eran Mahou Shoujo, ella tenían una razón para cumplirlo y así lo harían hasta que murieran o cuando ya no pudieran más. Dependiendo que llegara primero. Mientras tanto los ojos morados de Homura brillaban intensamente.

Monterrey, México

Mismo día

21:00 HRS

La noche cubría a una agitada ciudad que, situada en una zona en la que normalmente solo hay vegetación digna de un desierto y en la que millones de personas habitaban, se movía en muchas direcciones. De un lado a otro, cada hombre y mujer se dirigía a un lugar que solo ellos y otras personas conocían. Las personas ajenas a esto, solo podían especular su destino, ya fuera por alguien que estaba vestido para un evento que se realizaría en un lugar conocido o porque en su andar mostraba interés por algo que veía a través del cristal de una tienda. Las labores cotidianas terminaban para algunos pero para otros apenas comenzaban, incluso había quienes debían seguir a pesar de que su horario había marcado el fin de las labores. Los doctores, bomberos, policías entre otros, por mencionar a algunos.

La gente situada en los lugares de interés, disfrutaba de algún pan dulce con café si era una cafetería o prefería pasar el rato como los jóvenes que iban a la sala de videojuegos. A lo lejos de todo esto, en una casa de muchas que había en la ciudad, había dos niñas. Una de ellas hacia la tarea mientras que la otra jugaba con el portátil de videojuegos. Si algo podía decirse es que las hermanas Karen y Karina eran muy diferentes.

Karina, la hermana mayor tenía la piel morena, el cabello hasta los hombros, de color negro y ojos café oscuro. Tan oscuro que la pupila del ojo no podía distinguirse debido a la oscura tonalidad de la iris. A veces pareciera que estaba mirando a cualquier lado sin saber cuál era, algo que a veces causaba que se preguntaran que veía en algunos conocidos de la familia. Ella era hiperactiva, quizás demasiado; algunos decían que era un niño en el cuerpo de una niña y que al nacer se equivocaron de cuerpo lo que provocaba alguna que otra carcajada. No dejaba de moverse de un lado a otro causando, a veces, destrozos a los lugares a los que acudía y como siempre y sin querer, ridiculizando a los niños mostrando que ella podía hacer cosas que ellos no. Sencillamente, Karina era inquieta y no se detenía a pensar lo que hacía.

Un gran y enorme contraste en comparación con su hermana menor.

Karen, la hermana menor tenía la piel pálida casi como una hoja, cabello negro y corto sin llegar al cuello casi como un niño. Sus ojos eran morados dejando la pupila del ojo tan expuesta que parecía que cuando miraba a uno, lo hacía con una oscura intención. A diferencia de su hermana era muy pasiva y tranquila, hacia los deberes de la escuela rápidamente y era la mejor del grupo. Ella suele mirar a su hermana jugar con los niños que viven en esa misma calle y aunque sea invitada a unirse, rechaza dicha invitación. Simplemente siente que no encaja, aun asi valora mucho cuando su hermana juega con ella, disfrutando cada momento.

Aunque eran completamente diferentes, ambas niñas tenían la edad de 10 años, algo curioso para muchos ya que no eran gemelas ni siquiera mellizas y no tenían parecido alguno. Aunque con el tiempo se formularon algunas ideas, decidieron no decir nada al respecto.

Su tía de nombre Nelly se encarga de cuidar a las dos niñas mientras que el padre está fuera de casa, debido a su trabajo en el gobierno en el tema de seguridad. Lo hace desde hace 10 largos años, durante los cuales ha criado y educado como si fueran sus hijas. Su hermana mayor, Delia murió cuando amabas niñas tenían 5 años debido a una enfermedad que la aquejaba desde hacía ya tiempo, aunque eso no evito disfrutar muchos momentos felices al lado de sus dos pequeñas niñas.

Una característica que definía a la tía Nelly era su fuerte carácter, no había persona que le hiciera frente, defendiendo a su hermana mayor incluso. Esa forma de ser ha perdurado desde la niñez y muchos la recuerdan por eso, como una mujer fuerte y entrometida capaz de hacer cosas que otros no.

-Karen, ¿Qué hora es?- pregunto Karina mientras jugaba con su portátil de videojuegos.

-Déjame ver… son las 23:12 horas de la noche-

-Karen, sabes que no entiendo esa forma de leer la hora-

-De acuerdo-suspiro- son las once de la noche con doce minutos. ¿contenta?-

-Gracias y… ¿no crees que ya es hora de dormir?-

-Sí, lo es-

-Y, ¿Qué día es hoy?-

-Miércoles-

-Genial, por fin llegó el momento que tanto estaba esperando-dijo Karina en voz alta.

-Silencio, Karina. No quiero que comiencen a sospechar-

-Lo siento-

Ambas niñas dejaron lo que estaban haciendo y partieron a su habitación no sin antes decir buenas noches a su tía. Una vez que llegaron a la habitación compartida se pusieron la pijama no sin antes lavarse los dientes. Cuando la luz se apagó, todo cambio. Asegurándose de dejar la puerta cerrada con candado, Karen abrió la ventana y las dos niñas salieron por ella. Karina no dejaba de emocionarse mientras que Karen se concentraba en que nadie las descubriera. Una vez que subieron al techo de la casa y prepararon sus cosas dentro de una mochila, el momento de salir de noche estaba por comenzar.

-Karen- pregunto Karina.

-¿Si?-

¿Puedo?-

-Déjame ver…si, si puedes-

Una vez recibida la aprobación, Karina junto sus manos. Un resplandor salió de ellas. Esto cambio su aspecto y ropa. Su cabello negro se volvió rojo como el rubí, extendiéndose hasta más allá de la cintura, sus ojos café oscuro se volvieron rojos en un tono tan brillante que dejaba ver la pupila con suma claridad y un antifaz se formaba sobre los ojos de esta. Su pijama suplantada por una nueva vestimenta que se componía por un short blanco que era cubierto por una chaqueta de mangas largas también blancas y de torso rojo en compañía de guantes de color negro, para finalizar un par de calcetas largas que cubrían sus piernas en conjunto con un par de zapatos escolares de tipo japonés. Como detalle extra, la tonalidad de piel cambio de un tono quemado a uno más rosado.

-Karen, ¿y tú cuando te cambiaras?-.

-Ambas sabemos que nuestra vestimenta es la misma, con la diferencia que mi color es el azul-.

-Aburrido, solo hazlo y ya-.

-De acuerdo-dijo Karen luego de hacer una mueca y al igual que su hermana, junto ambas manos y de ellas surgió el mismo resplandor.

Tal y como dijo Karen, la vestimenta era igual, lo que la diferenciaba era el color aunque olvido mencionar que el aspecto también cambiaba. Aunque la tonalidad de piel de Karina cambiaba, Karen prefería dejarla tal y como estaba. Luego, abrió la cremallera de su chaqueta para sacar dos pares de brazaletes, uno de ellos se lo entrego a Karina.

-¿las reparaste?-.

-Por supuesto- luego dando giros y haciendo poses- un espectacular trabajo de tu hermana menor Karen-.

-Te aprovechas solo porque eres más inteligente que yo- reclamo Karina.

-Pero tú puedes volar, así que, ¿Por qué no dejamos esto aquí y nos movemos?- dijo Karen.

Karina sonreía burlonamente al escuchar el comentario de su hermana, quien admitía no poder hacer algo que ella sí. Aunque prefirió no decir más porque la situación se volcaría en su contra. Una vez terminado los cambios y con los brazaletes puestos, Karina sujeto a su hermana por la cintura, asegurándose de hacerlo bien para luego comenzar a flotar y elevarse en la oscura noche. Mientras volaban, los cabellos de ambas dejaban atrás diminutos destellos de luz que mucho pensarían que eran estrellas fugaces. Karina se elevó lo más alto que pudo y junto a Karen comenzó a observar la iluminada ciudad cubierta bajo el manto de la noche. Desafortunadamente, la luz artificial opacaba la luminosidad de las estrellas que, aunque pocas pudieran verse, ahí estaban a la vista de todos, ocultas inintencionadamente.

-¿Iremos a la misma zona de la última vez?- pregunto Karina.

-No, esta vez iremos al este, donde se encuentra la presa-

-¿Qué hay de especial ahí?, la última vez que fuimos no encontramos nada –

-Lo sé, pero escuche rumores sobre apariciones. Se dice que sobre el agua, seres de ropa blanca bailan sobre el agua justo cuando cae la noche. Además, esto se ha repetido desde hace 6 días, debemos revisar y rápido- mencionaba Karen con un rostro muy serio.

-Sí que te tomas esto en serio-

-Muchas gracias, hermana mayor Karina-.

Al cabo de varios minutos, llegaron a la presa. La iluminación de los negocios que ahí se encontraban era lo único que alejaba la oscuridad, además que permitía saber en donde se hallaba la orilla. Tomando en cuenta que podrían descubrirlas, Karen insistió a su hermana que la soltara a la altura que previamente había alcanzado y aunque titubeo, al final hizo lo que le pidió. La velocidad de caída aumentaba cada segundo hasta que, estrepitosamente, toco el suelo del asfalto, fisurándolo al instante. El estruendoso ruido fue tan fuerte, que alerto a quienes habitaban en el lugar. Rápidamente, Karen se ocultó y evito que la descubrieran, Karina hizo lo mismo.

-Muy bien, supongo que es hora de saber que ocurre aquí- dijo Karen- ¿Qué puedes ver desde allá arriba, Karina?-.

-Nada de nada. Pero puedo reflejarme en el agua-

-Tonta, nos descubrirán. Vuelve a elevarte Karina- decía la menor debido al resplandeciente cabello que ambas hermanas tenían.

-De acuerdo, de acuerdo. Pero tú, tienes que recordar que no podemos llamarnos por nuestros verdaderos nombres, ¿no es así, Karen o debería decir "Blue Lightning"?-

-Solo espero que esta idea que tuve no se te suba a la cabeza Karina o mejor dicho "Red Lightning"-

-Al menos ya nos entendemos mejor-

Mientras Blue Lightning vigilaba en tierra, Red Lightning vio algo moverse cerca de las compuertas de desagüe. Rápidamente, voló para ver que era, una vez cerca encontró lo que tanto buscaba Blue. Ambas chicas portaban collares que funcionaban como radio-transmisores y con esto, comunico su hallazgo.

-Blue, creo que lo encontré-

-¿Qué encontraste exactamente?-

-Al ser de ropa blanca que mencionaste- dijo mientras descendía cerca de las compuertas- y al parecer, está haciendo algo con los seguros del sistema de seguridad de las compuer…-

-Red, ¿Qué ocurre?-

-¡Rayos, Blue!, está intentando romper el sistema de seguros de las compuertas!-

-¡Y no solo eso!, ¡También intentan destruir la pared de la presa del otro lado!-

La situación se tornó más peligrosa, ambos lados de la presa estaban en peligro, si no hacían nada, mucha gente peligraría.

-No hay tiempo. Red, encárgate de que no abran las compuertas mientras que yo evitare que rompan la pared de la presa. ¡Rápido!-

-Entendido-

Blue Lightning comenzó a correr a una velocidad descomunal, parecida a la de un rayo, por encima del agua. Cuando estaba lo suficientemente cerca, formo un camino de superficie sólida que solo ella podía ver y crear. Si otros la vieran, pensarían que caminaba sobre el aire ya que este era invisible para los demás. Cuando por fin estuvo lo bastante cerca, salto y con ambas manos juntas, golpeo al ser de ropa blanca cuyo rostro choco contra el piso. Mientras tanto Red Lightning llegaba a toda velocidad a las compuertas de desagüe con una fuerte patada al ser de ropa blanca, haciéndolo chocar contra una de las compuertas. Cada ser blanco se levantó para contraatacar a lo que las chicas respondieron esquivando cada intento de daño que estos hacían. Luego de varios minutos, Red & Blue Lightning de decidieron que era hora de terminar esto, de la forma más rápida y limpia posible.

-Blue, ¿estas segura que reparaste los brazaletes y funcionan a la perfección?-

-Por supuesto, simplemente actívalas-

De los brazaletes, una luz comenzó a brillar, cosa que los seres blancos vieron con atención. Cuando estos dejaron de brillar, cada chica tenía un par de manos mecánicas 10 veces más grandes que sus verdaderas manos. Al instante, cada chica tomo a su enemigo por el cuello, Blue lo puso contra el piso mientras que Red contra la compuerta. Cada ser blanco luchaba por liberarse pero las chicas no se lo dejarían, acabarían rápido ya que desde hace unos cuantos minutos habían llamado la atención. Y el método sería un poco ortodoxo: Blue Lightning comenzó a enviar electricidad de su cuerpo hacia las manos mecánicas al mismo tiempo que Red hizo que estas se calentaran al rojo vivo. En cuestión de segundos, ambos seres blancos desaparecieron en el aire luego de terminar con ellos y dejando atrás un cubo que cada chica recogió.

-Blue, ya quiero irme a dormir- decía Red mientras se tallaba los ojos.

-Puedes irte tu primero si quieres, yo me quedare a hacer algunas cosas-

-De acuerdo, solo no te enfades si no te despierto en el salón de clases por la mañana-

Blue trago saliva. Había olvidado que tenían escuela y era común que su hermana la despertara continuamente, evitando que el profesor le reprendiera.

-No hay problema. Ve a casa a dormir-

-Ojala y logres dormir aunque sea un poco- dijo Red en tono burlón cuando esta comenzaba su vuelo de vuelta a casa.

Una vez que termino de reparar los daños en la presa, que fueron menores, se retiró a toda velocidad con destino a su hogar. Una ventaja que tenia de poder controlar la electricidad era que, podía desplazarse a la velocidad de un rayo. Al correr a través de la calles, dejaba atrás una estela azul que desaparecía rápidamente, pero de lo que ella estaba segura era que, alguien la había visto, ya fuera su hermana en el cielo o ella corriendo. Una vez que volvió, salto hacia la ventana de su habitación y entro en ella. Su hermana ya se encontraba durmiendo, por lo que se un brillo la envolvió haciendo que su traje desapareciera y dejara la pijama que tenía puesta antes de salir. Se quitó los brazaletes y los dejo dentro de un cajón, estos despedían un brillo. Después se metió a la cama y comenzó a pensar.

-Me pregunto que serán esos seres blancos que quieren lastimar a la gente. Karina y yo hemos peleado contra ellos desde el año pasado, pero parecen no acabarse, cada día hay más-frunció el ceño- además, no me deja tiempo para hacer la tarea y las cosas de la casa. Pero lo que más curiosidad me da son las chicas que hacen lo mismo que nosotras, ¿Por qué cada vez que intento hablar con ellas se alejan?, ¿acaso tengo algo que les incomoda? ¿Es mi aspecto?, ¿es mi forma de combatir?, ¿Qué podría ser?-.

Tantas preguntas sin respuesta Karen se hacía, tantas que acabo por dejarla confundida. En vista de esto, decidió olvidarlo todo hasta el día siguiente. Antes de quedarse dormida, los ojos morados de Karen brillaron intensamente.

Mitakihara, Japón

Jueves 11 de Abril

04:13 horas

Después de una larga jornada en contra de los demonios, Homura volvió a su hogar para un merecido descanso. Luego de tomar un largo baño, se echó al sofá y encendió la TV para ver los reportajes nocturnos que se hacían en la madrugada. Comenzó a reflexionar acerca de su nueva vida de estudiante de preparatoria y como esta podría desarrollarse. Las ideas iban y venían hasta que el sueño la venció, quedando profundamente dormida. Sin notarlo, el noticiero dio un reportaje sobre sucesos extraños ocurridos en una ciudad de América, acerca de un ser de color blanco que merodeaba por las calles y que había sido visto incontables veces.