Si lees esto y no dejas review te caerá la maldición de Mary Sue: UN MES SIN IR AL BAÑO
Naruto corría a toda velocidad, no sabía porque un juguete lo asustaba tanto, pero Mary Sue no era normal, para nada, tampoco parecía amistosa…
De pronto Naruto chocó con alguien. – ¡Kakashi Sensei!- lo abrazó desesperado.
-Que te pasa Naruto, suéltame- decía mientras empujaba al rubio con una mano y sostenía su libro con la otra.
-Kakahi sensei, es horrible, ¡debe ayudarme!- sollozó con lágrimas en los ojos.
Kakashi soltó un suspiro de resignación.-Se que voy a arrepentirme de preguntar esto, pero ¿qué es horrible?-
-¡Mary Sue! ¡La muñeca, está poseída, y me habla y cambió el canal de la tele y tengo miedo!- Naruto parecería un gato asustado mientras trataba de explicar lo sucedido.
-Naruto ¿estuviste tomando?- preguntó mientras intenta oler su aliento.
-¡Claro que no! ¡cómo se le ocurre! Lo que le digo es cierto, ¡encontré a una horrible muñequita en la entrada a Konoha y la escuché hablar y la vi moverse!- le explicaba moviendo las manos con desesperación.
-Haber… tienes quince años y eres un ninja, no puedes asustarte con una muñequita. Así que regresa, mírala a los ojos y dile: no me asustas- sugirió con su típica mirada indiferente.
-¡Tiene razón sensei! soy el próximo y más poderoso Hokage, no me dejaré intimidar por un pedazo de porcelana- exclamó victorioso y emprendió media vuelta hacia su casa.
-El estrés de ser perseguido por Akatsuki le está afectando el cerebro- pensó Kakashi – En fin… iré a visitarlo más tarde para ver si está mas tranquilo- y continuó su camino.
Naruto entró decidido a su habitación, miró por todos lados pero no había no rastro de Mary Sue. Se agachó para buscar debajo de los muebles y escuchó a la muñeca detrás suyo.
-¿Me buscabas?-
Naruto tragó saliva, se puso firme y decidido, miró a la pequeña muñeca y le dijo:
-No te tengo miedo-
-¡No tienes porqué tenerme miedo, quiero ser tu amiga!- respondió moviendo escalofriantemente sus bracitos.
-Ah, bueno, está bien…- rió nerviosamente. Acomodó a Mary Sue sobre el velador, se colocó su pijama, abrazó a su muñeco de Kakashi y se puso a dormir. El consejo de Kakahi le había servido, el saber que Mary Sue no quería hacerle daño lo tranquilizaba, aunque el hecho de tener un muñeco viviente cerca le resultaba espeluznante.
Minutos más tarde algo despertó a Naruto. Frotó sus ojos y distinguió una pequeña silueta. Prendió la lámpara y vio a Mary Sue con la cabeza de Kakashi, el muñeco, en una mano, y una kunai en la otra.
-Voy a ser tu única amiga- le dijo amenazadoramente. Su rostro sonriente había cambiado por una expresión de puro odio, sus ojos verdes habían cobrado un tono rojizo y la kunai en su manito se movía amenazadoramente.
Naruto miró a su alrededor y encontró algodón por todos lados. El cuerpo de Kakashi había sido cruelmente descuartizado y junto a él observo a Gama-chan en un estado similar al de Kakashi.
-Cre…cre...creí… que no me harías daño…- tartamudeó.
-No lo haré si no me das motivo para hacerlo- sus palabras sonaban tan dulces y melodiosas que parecía que te pedía un caramelo.
- Espera, eres una muñeca y eres más pequeña ¡no puedes hacerme daño!- reaccionó, y se levantó de la cama corriendo hacia Mary Sue e intentando capturarla. Pero ella fue más rápida. Se movió a una velocidad increíble y en un parpadeo apareció cerca a la puerta de la cocina.
-A que no me atrapas- bufó
-¡A que sí!- gritó enojado -¡Jutsu clones de sombras!- dicho esto siete Narutos aparecieron rodeado a la muñeca. Todos se abalanzaron sobre ella al mismo tiempo, pero fracasaron en su intento. Mary Sue era Rápida, muy rápida, tanto que parecía teletransportarse de un lado al otro.
-Vamos a divertirnos- dicho esto las kunais y shurikens que Naruto tenía desparramadas por el suelo comenzaron a flotar por cuenta propia dirigiéndose a los clones. Las armas volaron rápidamente destruyendo seis clones, pero lo que Mary Sue no notó fue que mientras intentaba eliminar a sus contrincantes el verdadero ninja apareció tras ella. La tomó rápidamente de los brazo y corrió a la cocina. Abrió el microondas, lanzó a la muñeca diabólica dentro y pendió el horno.
Naruto dejó caes su cuerpo hasta estar sentado en el frío piso de cerámica. Aparentemente todo había terminado. El microondas sonó dando a entender que el tiempo de cocción había concluido. Naruto se paró, abrió el horno y se encontró con un pequeño troco chamuscado. –
-¡Un Jutsu de sustitución!- pensó. Aquel macabro juguete no sería fácil de eliminar.
