DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece, los personajes pertenecen a la inigualable J.K. Rowling, y la historia pertenece a LoveMyRomance quien fue muy amable al darme permiso de traducirla.
Hola hola! nuevo capítulo listo!
Estuve haciendo cuentas de cuánto me estoy tardando en traducir, los capítulos que hay escritos, y el tiempo en que la autora se tarda en subir nuevos capítulos. Y creo que el tiempo de actualización de la historia va a ser mínimo de un mes. Aún así, creo que alcanzaríamos relativamente rápido a la autora hahahaha y créanme ella puede tardar hasta 6 meses o más en actualizar hahahaha. Es por esa razón por la que prefiero tardarme un poco más en traducir y subir los capítulos, así por lo menos tienen un flujo mas o menos constante y retrasar el momento en que tengan que esperar muuuuuucho tiempo para un nuevo capítulo. Si alguien siente que es demasiado y prefiere leerla en inglés, saben que pueden encontrar los links en mis historias favoritas dentro de mi perfil.
En fin, los dejo con el nuevo capítulo (uno de mis favoritos!)
Propiedad de los Lestrange (Agosto 12)
Rodolphus Lestrange estaba orgulloso de ser parte del círculo íntimo del Señor Oscuro. Era una brillante y eficiente máquina de matar, su cuenta de Avadas era menor sólo en comparación a la de su esposa. Podía decapitar a alguien más rápido de que pudieran decir "Por favor, no me mates."
Aquellos que habían tenido la mala suerte de conocerlo, le temían de inmediato. Aquellos que se veían del otro lado de su varita sabían que iban a sufrir, ya que 'piedad' no era parte de su vocabulario.
Aún así, Rodolphus le tenía miedo a dos cosas: El Señor Oscuro, por supuesto, y a su propia, y un poco asesina y psicópata, esposa, Bellatrix Lestrange, de nacimiento Black. No estaba seguro a cuál le daba más miedo decepcionar.
Si le fallaba a Voldemort, era un pasaje directo al infierno.
Si le fallaba a Bellatrix Lestrange, probablemente le prohibiría tener sexo y practicaría sus nuevas maldiciones en él.
No estaba seguro cuál era peor.
Fácilmente podía admitir que su esposa tenía una vena loca, lo había visto de primera mano durante sus días en Hogwarts. Su pobre e ingenuo yo de sexto año decidió invitar a una bonita chica al baile de Invierno, sin saber que la belleza azabache Bellatrix Black ya lo había proclamado como suyo. Cuando su cita fue hospitalizada el día del baile – la encontraron dentro de un armario evanescente roto, de todos lo lugares – Bellatrix Black se presentó convenientemente arreglada con un vestido negro que se ajustaba perfectamente a sus curvas.
A pesar de su seductora apariencia, Rodolphus sospechaba algo y le preguntó sobre su cita original. Para su sorpresa, Bellatrix Black le dijo absolutamente todo – lo que es peor, parecía estar orgullosa de haberse deshecho de su cita de la manera más mórbida posible. Tuvo la audacia de obligarlo a llevarla al baile en su lugar, e incluso cortejarla oficialmente. Él había intentado estar enojado, pero entonces ella lo jaló dentro de uno de los armarios de escobas y procedió besarlo hasta que no pudiera pensar coherentemente. No había necesitado mucho poder de convencimiento después de eso.
Había visto más de esa locura cuando el padre de Bellatrix, el formidable Cygnus Black, había encontrado a Rodolphus no apto para casarse con su hija. Mientras que Rodolphus estaba alicaído e insistía en probarse a sí mismo ante su padre, Bellatrix tenía otros planes. Dos días después, un Cygnus Black bajo la maldición imperio se había aparecido a las puertas de la residencia Lestrange, exigiendo a Rodolphus que firmara el contrato que lo comprometía con su hija.
Dos meses después cuando Cygnus Black se negó a gastar una infinidad de galeones para contratar a un 'show de dragones de fuego' para la boda, Bellatrix felizmente imperió a su padre – otra vez – para que firmara a su favor la mitad de su herencia. Ella lo llamó un regalo anticipado de bodas.
Rodolphus lo veía algo adorable.
Sin embargo, su servicio al Señor Oscuro ciertamente hacía que el daño y caos en sus vidas fuera inevitable. Rodolphus de mala gana podía admitir que muchas de sus peleas eran debido a lo molesto que le parecía la completa devoción de Bella a Lord Voldemort. Durante los primeros años de su matrimonio, temía que Bellatrix fuera demasiado salvaje para él. Ella era espontánea, apasionada, e impredecible – un poco loca también – y era todo lo que Rodolphus no era.
Pero luego, Bellatrix conoció a Alice y Frank Longbottom en uno de los ataques. Para aurores que supuestamente están ahí para preservar la paz, definitivamente no tenían aprensión alguna a torturar a Bella por información. La encerraron en un lugar oculto por días, sin alimentarla, humillándola, y torturándola hasta que la quebraron.
Cuando fue rescatada, Rodolphus la tomó en brazos y la cargó hasta su cuarto. Simplemente se recostó junto a ella en la cama, pasando la mano por sus rizos de manera tranquilizadora. Para darle crédito, no lloró ni una sola lagrima. Pero Rodolphus sabía que habían roto a su salvaje y despreocupada esposa con todas las maldiciones y tortura. No era más que un caparazón.
Rodolphus sabía que ella era fuerte; era invencible y tan sólo unos meses después, Bellatrix estaba de regreso a las reuniones de mortífagos, con una vena más vengativa que antes. Rodolphus estaba impresionado de cómo había logrado regresar más fuerte que antes. Ya no era una adolescente; era una mujer en busca de retribución por parte de todos los que le habían hecho mal. Nada se interpondría en su camino.
Un día después de un exitoso ataque, Rodolphus había llevado a su esposa por un helado cuando se encontraron con una pequeña niña fuera de la tienda. Sus padres no estaban a la vista y la vieron incómodos mientras lloraba. Bellatrix dijo que la mocosa le estaba dando dolores de cabeza, asi que tomó a la niña de la mano y la llevo dentro de la tienda. A pesar de quejarse de lo pegajosas que estaban las manos de la niña, forzó al dueño de la tienda a darle a la llorosa niña el helado que quisiera. Rodolphus estaba apanicado internamente mientras veía a su mujer observar detenidamente a la niña de coletitas, pensando que tal vez iba a hacer algo impulsivo y lanzar un avada a la niña en medio de la tienda. Sin saberlo, los pensamientos de su esposa llevaban otra dirección.
Cuando llegaron a la casa, Bellatrix se había tirado en su cama y le exigió que le diera un bebé.
Al principio, tuvo un poco de reservas. Estaban en medio de una guerra; seguro un bebé no era la mejor decisión en el momento. Ambos eran miembros del círculo interno del Señor Oscuro, y quién sabía si Lord Voldemort daba permisos de maternidad!
Pero mientras más adamante estaba Bella en su decisión, más Rodolphus no podía dejar de pensar en el brillo vivaz en sus ojos cuando vio por primera vez a la niña en la tienda de helados. No era una mirada asesina, que era una que muchos niños recibían de ella. Era la primera vez que había visto un destello de la vieja Bellatrix desde que había regresado de su secuestro y sesión de tortura. Bella torturaba a pobres almas, y hacía todo lo que el Señor Oscuro le pedía con una sonrisa maniática en la cara antes, era feliz. Rodolphus haría lo que fuera por tener a esa Bella de regreso.
Así que aceptó intentarlo. Leyeron todos los libros que pudieron encontrar sobre el tema, investigando todas las pociones para potencializar sus oportunidades de concebir un hijo. Era bastante cómico, la imagen de Rodolphus regresando a casa después de una reunión de mortífagos, cubierto en sangre, y leyendo libros y pergaminos sobre bebés con su esposa. Parecía tan doméstico.
Podía recordar el día que Bellatrix anunció que estaba embarazada. Su esposa, a la que le encantaba el dramatismo, había entrado como vendaval a una reunión del círculo íntimo y había compartido las buenas nuevas. Rodolphus había estaba encantado, aunque algo temeroso de lo que Lord Voldemort fuera a hacerle a Bella por haber interrumpido una reunión tan importante.
Resulta ser que el Señor Tenebroso sí otorga permiso de maternidad a sus seguidores más cercanos. Rodolphus sospechaba que tal vez tenía que ver con el hecho de que Voldemort apreciaba a Bellatrix, y hacerle daño a su hijo probablemente resultaría en Bella volviéndose final y totalmente psicótica. El señor Oscuro la necesitaba mas o menos cuerda, por lo menos, para que fuera útil.
Rodolphus tenía un presentimiento de que ése niño sería la única cosa que Bella amaría más que a su maestro.
No mucho tiempo pasó antes de que él también se encariñara con el bebé. Algunas veces ponía la cabeza en el regazo de Bella mientras ésta le leía un libro de bebés y le acariciaba inconscientemente el cabello. Se sentía ridículo, pero le hablaba al estómago de su esposa, aunque todavía no hubiera mucho evidencia física de su hijo en esos momentos. Esperaba fervientemente que fuera un niño, porque estaba seguro de que una niña sería una copia exacta de Bellatrix, y no estaba seguro de poder controlar a una, mucho menos a dos. Podía sentir su presión subir con sólo pensar en su pequeña mini-Bella lanzándole un imperio sólo para casarse con algún idiota.
Resultó que no tenía que preocuparse por nada de eso.
Regresó a casa un día con todo en silencio, a excepción de un pequeño ruido que llegaba de algún recóndito lugar de la mansión. Podía sentir algo horrible trepar por sus huesos, pero aún así continuó subiendo las escaleras, siguiendo los lloriqueos que cada vez se volvían más fuertes.
Cuando vio el ligero trazo de sangre en la alfombra, sacó de inmediato la varita, listo para vengar a su mujer. Cuando abrió la puerta de uno de los cuartos de almacenamiento, su corazón se paró. Narcissa Malfoy intentaba sostener a su esposa, envolviendo sus brazos alrededor del delgado cuerpo de Bellatrix y haciendo a un lado su ondulado cabello. Estaba susurrándole algo, pero Rodolphus no podía escucharla sobre los gritos de su esposa. Inmediatamente cayó de rodillas y la tomó con delicadeza de brazos de Narcissa.
Estaba preparado por si su hijo venía con deformidades, o si era un squib, o si era una mini-Bellatrix. Incluso había leído un libro sobre cómo resistirse a la maldición Imperio en preparación para ese futuro. Pero no estaba preparado para esto.
Rodolphus lo consideraba como el peor día de su vida. No era el día que había sido torturado por primera vez por Lord Voldemort por haber fallado una misión. No era el día en que su hermano, accidentalmente, lo había aventado de un acantilado (aunque estaba seguro de que eso NO había sido un accidente). No era el día en que se enteró que unos aurores habían secuestrado a su esposa. No era el día en que Severus Snape le lanzó una extraña maldición que le abrió cortes por todo el cuerpo en uno de los pasillos de Hogwarts.
No, el peor día de su vida fue intentar consolar a su inconsolable esposa después de que ésta hubiera perdida a su primer hijo.
Si lo pensaba bien, Rodolphus creía que esa fue la primera vez que su esposa lloró frente a él. No había llorado en su boda – y aunque había personas que insistían que él sí había llorado ese día, simplemente no era para nada verdad. Ella ni siquiera había llorado cuando había regresado después de ser torturada.
Pero ese día lloró. Le había preguntado, su voz todavía rasposa de haber llorado por horas. "¿Es porque no somos buenas personas?¿es porque torturo como si fuera deporte?¿es así como el universo decide castigarme?¿Por qué?"
Él no sabía que responder a eso, sólo quería que su esposa dejara de llorar. Así que en su lugar propuso, "Hay que intentarlo de nuevo."
Y eso hicieron.
Una, y otra, y otra, y otra vez lo intentaron.
Después de un tiempo, Rodolphus se arrepintió del segundo en que sugirió que lo intentaran de nuevo. Era casi como un ciclo. Trataban constantemente, ella se embarazaba, y luego, inevitablemente, unos meses después perdía al bebé. Con cada intento, Rodolphus podía ver un pedazo de vida y sanidad en sus ojos morir.
Narcissa entonces sugirió que fueran a ver a un sanador. Era difícil para cualquier mortífago visitar San Mungo, ya que la mayoría – si no es que todos – eran criminales. Ponían un pie en el hospital, y todo el lugar se llenaba de aurores en cuestión de segundos. Pero una mirada a su esposa, y supo que tenían que arriesgarse.
Utilizó varios hechizos de glamour y disfrazó sus voces, hizo todo lo posible para asegurarse que sus identidades no serían descubiertas. Bellatrix y él entraron al hospital y entraron a la habitación asignada bajo la mirada de los medimagos a cargo de ese piso. Parecían sospechar de ellos, pero un rápido hechizo confundo sin varita, hizo que su atención se desviara a otro lado.
La sanadora que los atendió les hizo varias pruebas, registrando toda la información en un historial. Parecía confundida por algunos de los resultados y miró la información por un largo rato, suficiente para que Rodolphus se impacientara. Cuando la chica regresó su atención a ellos, tenía un extraña mirada en la cara.
"Esta va a parecer una pregunta algo extraña, pero ¿alguna vez ha estado bajo la maldición Cruciatus, señora?"
Bellatrix se congeló en su lugar, y miró a su esposo por apoyo. Él asintió secamente y la sanadora rápidamente escribió algo.
La expresión de la medimaga parecía algo incómoda cuando habló. "Lo siento mucho, pero parece ser que la maldición Cruciatus a la que fue sometida ha alterado su habilidad para embarazarse. Aún es fértil, razón por la que ha logrado embarazarse en primer lugar, pero la maldición causó demasiado daño para que usted logre cargar al bebé hasta el final. No creo que haya nada mas que podamos hacer, y dada su condición, le recomendaría no seguir intentándolo ya que sólo deterioraría su salud y sus probabilidades de éxito son prácticamente nulas. Los dejo solos un momento."
Tan pronto como la sanadora salió de la habitación, Rodolphus tomó a su esposa y los desapareció de allí. Apenas había tenido tiempo de procesar las noticias ya que sabía que su esposa literalmente querría explotar todo el lugar. En casa, metió a su esposa a un cuarto, lo cerró, y se quedó afuera, haciendo muecas de dolor cuando escuchada los sonidos de las explosiones. Se quedó ahí esperando hasta que los sonidos de ella maldiciendo y explotando todo a su alrededor cesaron.
Cuando abrió la puerta, Bellatrix comenzó a dirigirse a la salida con un extraño brillo en los ojos. Sacó su varita, por si acaso esto hubiera sido suficiente para llevar a Bellatrix más allá de su punto de quiebre y empezara a atacar a su propio esposo. Pero en su lugar, Bellatrix sonrió y caminó lentamente fuera del cuarto, dirigiéndose indiscutiblemente a las puertas principales de la mansión.
"¿A dónde vas, Bella?" llamó vacilante.
"Voy a visitar a los Longbottom. No los he visto en mucho tiempo," respondió alegre, casi corriendo hacia las puertas.
Rodolphus corrió detrás de ella, alcanzándola rápidamente. No estaba seguro de cómo iba a reaccionar el Señor Oscuro ante esto; el hombre nunca estaba feliz cuando sus seguidores decidían hacer algo no planeado.
Pero también sabía que detener a su esposa ahora mismo era una sentencia de muerte. Así que la siguió y la tomó del brazo justo cuando se desapareció de la propiedad de los Lestrange.
Aterrizaron en el patio frente a lo que Rodolphus asumía era la residencia de los Longbottom. Apenas tuvo tiempo de correr tras Bellatrix antes de que ésta explotara la puerta principal. Caminó al interior de la casa, buscando, acechando, hasta que finalmente logró ver al par de personas que había llegado a odiar con cada fibra de su cuerpo.
Frank y Alice Longbottom tenían levantadas sus varitas, pero estaban atemorizados al ver la cruda y fúrica magia que emanaba de Bellatrix. La pareja se arrinconaba más y más contra la pared, mientras la magia de Bella se volvía más fuerte con su rabia.
Rodolphus todavía podía recordar el momento exacto en el que Bellatrix explotó. Podía literalmente sentir su furia irradiar en ondas desde su cuerpo cuando un niño pequeño – tal vez de unos dos o tres años – se asomó por detrás de las piernas de Alice Longbottom.
"¿Mami?" susurró el niño con miedo, viendo a la encolerizada Bellatrix asustado.
Recordaba la forma en que los ojos de su esposa lentamente y deliberadamente se movieron de Alice al pequeño niño que la había llamado 'Mami'. Fue en ese momento que Bellatrix Lestrange explotó.
Bella comenzó a lanzar crucios más rápido de lo que él podía pestañear. Alice y Frank Longbottom se derrumbaron frente a ellos, sus rodillas se doblaban en raros ángulos por la maldición. Sollozaban a sus pies, pero eso no parecía importarle a Bellatrix.
Ella quería que sintieran el dolor de lo que le habían hecho. Quería que lloraran y rogaran enfrente de su aterrorizado hijo. Quería torturarlos hasta la locura por atreverse a haberle quitado algo. Quería castigarlos por tener algo que ella nunca iba a poder tener.
Rodolphus sabía que tenía que haberla detenido, pero no podía. Ella era hermosa cuando buscaba venganza, y en ese momento era magnífica. Él haría lo que fuera por esa mujer, incluso si eso significaba pasar la eternidad en el infierno.
Lo cual no era una exageración.
Resultó ser que en el segundo que aparecieron dentro de la propiedad de los Longbottom, sus barreras habían sido activadas para que mandaran mensaje a la Orden. Parecía que estaban esperando algún tipo de ataque. Los aurores rodearon la casa y Rodolphus sabía que no había forma de que pudieran escapar.
Bellatrix no parecía estar muy preocupada por escapar, en su lugar, apuntó con su varita al niño. No tuvo oportunidad de atacarlo, ya que los aurores entraron y los ataron mágicamente a los dos.
Rodolphus estaba renuentemente resignado a su arresto; sabía que sólo era cuestión de tiempo antes de que ambos fueran capturados. Su esposa, sin embargo, se fue casi por voluntad propia, con una sonrisa feliz en la cara. Había destruido la mente de dos habilidosos aurores y se había vengado de todo lo que le habían hecho. No podía dejar de sonreír.
Ambos fueron arrojados a celdas contiguas en Azkaban. Por supuesto, no hubo juicio. Dudaba que el Señor Oscuro los fuera a rescatar, ya que decían las malas lenguas que Voldemort estaba furioso con sus dos seguidores por tomar acciones tan imprudentes y ser capturados en el proceso. Sospechaba que el Señor Oscuro estaría contento de dejarlos en prisión por un tiempo como castigo.
Su tiempo en Azkaban fue pura oscuridad. Literalmente, ya que las celdas de máxima seguridad no tenían ninguna fuente de luz. La luz les daba esperanza a los prisioneros, y los guardias no podían dejar que eso pasara.
Perdió el paso del tiempo en prisión. No estaba seguro de cuánto tiempo estuvo ahí dentro ya que los días se mezclaban con las noches, y los años no se diferenciaban en la oscuridad. La mayoría de los días los guardias lo torturaban para interrogarlo, lo golpeaban, le dejaban cicatrices, cualquier cosa con tal de que revelara algo de importancia. Después de un tiempo dejó de importarle, se había convertido casi en una rutina.
Torturaban a Bella la misma cantidad de tiempo, sino es que más. Pero con ella, nunca dejaban la celda. Los guardias la esposaban a la pared de su celda y comenzaban a lanzarle maldiciones hasta que perdía la conciencia, y luego el proceso empezaba otra vez.
A veces pensaba que los guardias le daban a Bella el 'tratamiento-en-celda' para torturarlo. Podía escuchar los gritos de su mujer a través de los barrotes que separaban sus celdas, y una infinidad de veces estiraba la mano en la oscuridad tratando de tranquilizarla de cualquier manera que pudiera. Su dulce, salvaje, hermosa Bella era reducida a un simple animal en la celda de junto a él, y no podía hacer nada al respecto. Había prometido protegerla cuando se habían casado, y era incapaz de hacerlo. No estaba seguro de a quién intentaban torturar más.
Después de que los guardas se iban sin nada de información, Bella y él se acercaban a las barras que separaban sus celdas. Unían las frentes y él deslizaba su mano entre los espacios de los barrotes y tomaba la de su esposa. Seguido, Bella murmuraba cosas sin sentido por lo bajo. Balbuceaba y reía insanamente, y luego siseaba feroces declaraciones de venganza.
Él le apretaba la mano y esperaba a que sus callados susurros pararan, esperaba hasta que los cortos lapsos de locura terminaran, esperaba hasta que ella podía hablar con coherencia otra vez.
Rodolphus le decía que saldrían de ahí algún día, aunque no estaba seguro de que alguna vez le creyera. No estaba seguro de que él mismo lo hubiera hecho. Él le hablaba constantemente, aunque ella sólo respondía un cuarto de las veces. Tenía que mantenerla entretenida, sino terminaría cayendo en la locura en la que caen la mayoría de los que terminan en Azkaban.
Él era su ancla, y ella era su sol. Sus cortas y monosilábicas respuestas le daban más esperanza que cualquier resquicio de luz en ese vacío podría darle. El sabía que tenía que mantenerla hablando – no sabía si podía ser capaz de verla caer en la locura.
Eventualmente, el Señor Oscuro los sacó de Azkaban, unos cinco o seis años después. Rodolphus sabía que no lo había hecho por piedad, sino porque Voldemort seguro los necesitaba para algo. No le importaba, sólo quería salir de ahí.
Tomó mas de un año para que Bellatrix se recuperara de su estancia en Azkaban. Eso sí, justo después de salir se fue a una corta oleada de matanzas, asesinando todo lo que hubiera a su paso.
El señor Tenebroso probablemente disfrutaba su nueva y renovada sed de sangre.
Tenía una extraña fascinación con los niños. Cada ataque al que iban, Bellatrix se enfocaba en los pequeños sangre sucia que quedaban después de la masacre. Podía ver la añoranza en sus ojos. Pero ambos sabían que no podían tomar un sangre sucia y criarlo como suyo. Había ciertos estándares, expectativas que el Señor Oscuro tenía.
Bellatrix los mataba a todos. Si ella no los podía tener, entonces nadie podría. Rodolphus tenía un vistazo a la retorcida mente de su esposa cuando justificaba matarlos.
"Deberían morir sabiendo que fueron amados, en lugar de ser forzados a una vida como un pobre huérfano. Deberían morir felices con sus memorias," afirmaba.
Luego conocieron al supuesto heredero del Señor Oscuro. Al principio, Bellatrix se enojó nuevamente sólo con ver al niño. Era demasiado listo para su edad, pero parecía adorar a Bellatrix. Rodolphus creía que era el cariño de Hadrian Riddle hacia Bella lo que la hizo sentirse un poco más completa. Ella lo trataba como su propio hijo. Él jugaba con sus rizos y se iba con ella a cazar muggles, la llamaba Bella-Bella y ella pretendía molestarse, pero Rodolphus sabía que secretamente lo disfrutaba.
Algunas veces todavía tenía ataques y la descubría mirando hacia el vacío, pero no mostraba signos de locura, y por eso estaba agradecido.
Cuando secuestraron a una pequeña niña quien, de acuerdo al Señor Oscuro, era una vidente, supo que algo había cambiado. Bellatrix le rogó al Señor Tenebroso, haría todo lo que quisiera sin siquiera pensarlo, lo que fuera con tal de tener a la niña. Finalmente, Voldemort accedió a sus demandas. Destiny fue el pegamento final para el alma de Bellatrix, como le gustaba pensar, y fue la que trajo de vuelta a la vieja Bella.
Destiny Lestrange cautivaba a todos a su alrededor, y Rodolphus sabía que Bellatrix no lo pensaría dos veces antes de arriesgar su vida – en incluso la de su esposo – por la pequeña niña.
Sabía que como pareja, Bella y él no eran las mejores personas. Estaba seguro que se iban a ir directo al infierno por todos los pecados que habían cometido por su causa. Estaban matando y torturando a cientos de persones, por amor a Merlín.
Pero la cualidad redentora de Bellatrix era su amor incondicional por su hija. Como una mortal mortífago, Rodolphus no estaba seguro de que su esposa fuera incluso capaz de algo tan sentimental y demandante como el amor. Ni siquiera estaba seguro de que lo amara a él. Y aún así, lo único que uno tenía que hacer era ver la forma en la que Bella veía a su hija, como si fuera su mayor tesoro, y la cantidad de adoración pura que tenía por Destiny era claramente visible. Si algo le pasaba a Destiny – bueno, Rodolphus estaba seguro de que Bellatrix definitivamente buscaría venganza de la manera más cruel posible.
Lo cual es la razón por la que Rodolphus se encontraba incómodamente dando palmaditas en la espalda de Destiny mientras ella lloraba y buscaba en el borroso futuro el regreso de su madre de Azkaban, otra vez. Estaba seguro que un movimiento en falso haría que Bella se le fuera a la yugular, esposo o no.
A pesar de que Rodolphus también estaba preocupado por su esposa y hermano, su mayor preocupación en ese momento era atender adecuadamente a la llorosa niña en sus brazos. No tenía duda alguna de que el Señor Oscuro tenía un plan para rescatar a los capturados, pero tampoco tenía duda de que si no se hacía cargo de Destiny, Bellatrix lo mandaría a Azkaban ella misma.
Estaba casi seguro de que todos en la habitación pudieron escuchar su suspiro de alivio cuando su esposa entró por la puerta principal.
"Mamá!" gritó Destiny Lestrange en lo que sólo podría ser descrito como total alivio mientras bajaba las escaleras en espiral de la mansión Lestrange de dos en dos.
Sus ojos estaban rojos e hinchados, dando la apariencia de que había estado llorando por mucho tiempo. A decir verdad, Destiny no había dormido en los últimos dos días debido a la ansiedad que le provocaba el encarcelamiento de su madre. Había sido muy frustrante para la niña ver el momento exacto en que había sido capturada, pero no ser capaz de ver cuándo – o incluso si – saldría de ahí. No había pasado mucho tiempo desde que Bellatrix había sido llevada a Azkaban, pero había sido suficiente para dejar a Destiny muerta de miedo.
Rodolphus se tomó su tiempo para bajar las escaleras, teniendo cuidado de no mostrar el verdadero grado de preocupación por su esposa. Su ceño se frunció en confusión cuando vio al heredero del Señor Oscuro y un desgarbado hombre con cabello revuelto parados junto a ella. A pesar de su confusión, vio en silencio y con una sonrisa escondida como Destiny corría a los brazos de Bella.
"Destiny, mi ángel oscuro, estoy bien. Me maltrataron un poco, pero nada que no pueda manejar," dijo Bellatrix en un tono excesivamente suave reservado sólo para su hija. "Nosotros los Lestrange somos difíciles de destruir. ¿Recuerdas lo que hacemos si alguien lo intenta?"
Destiny abrazó fuertemente a su madre y respondió entre hipidos. "Caedite eos."
Una brillante sonrisa apareció en el rostro de Bellatrix, iluminando inmediatamente sus oscurecidas facciones.
De repente, hizo una mueca de dolor. Una expresión de dolor inundó sus facciones por sólo un segundo, desapareciendo tan rápido como apareció. Bellatrix bajó con rapidez la cabeza y apoyó el mentón en la cabellera rubia de su hija, envolviendo sus brazos fuertemente alrededor de la niña.
Rodolphus encontró la mirada de su esposa; la ligera mueca no le había pasado desapercibida. Su astuta mirada descubrió que el brillo salvaje de su mirada había disminuido por la expresión de preocupación que intentaba esconderle a Destiny. Sus ojos se entrecerraron al entender que su estancia en Azkaban no había sido tan libre de dolor como lo había hecho parecer.
Eventualmente, Bellatrix soltó a Destiny y le hizo gestos al hombre parado inquietamente junto a ella. El hombre había estado viendo su intercambio con una mezcla de incredulidad y sorpresa, pero aún así hizo una leve, y algo rígida, reverencia en señal de educación – la cual parecía estar engranada, de mala gana, en sus movimientos – cuando Bellatrix le hizo un ademan para que diera un paso al frente.
"Destiny, me gustaría presentarte a alguien. Este es mi primo, Sirius Black," Bellatrix volteó a ver a Sirius y dijo con orgullo. "Primo, ella es mi hija, Destiny."
"Es un honor conocerlo al fin, Lord Black," respondió Destiny, con un brillo de complicidad en los ojos. "Lo he estado esperando."
Sirius Black alzó las cejas, "¿Entrenan a todos los niños para ser así de formales desde que tiene once años?"
Rodolphus soltó una risa. "¿Once? A Narcissa le daría un infarto. Nuestra Destiny ha tenido lecciones de etiqueta desde que tenía siete años."
Sirius rodó los ojos en broma. "Por supuesto que lo ha hecho. ¿Alguna vez haces otra cosa que no sea aprender qué cubierto utilizar para el postre y leer pergaminos en latín?"
Destiny se alzó de hombros. "Algunas veces tía Narcissa me deja balancear una pila de libros sobre mi cabeza para perfeccionar mi postura," admitió con seriedad.
Sirius palideció e incluso se vio algo preocupado hasta que Destiny comenzó a reírse. "No puedo creer que hayas creído eso."
Una sonrisa apareció en la comisura de sus labios cuando se dio cuenta de que se estaban burlando de él. Tal vez podría pasar algo de tiempo con su entretenida sobrina antes de encontrar una manera de escapar de la custodia de los mortífagos…
"Yo no haría eso si fuera tú. No quiero ser descortés, tío Sirius - ¿puedo llamarte así?" Destiny hizo una pausa y espero a que el hombre asintiera en asombro antes de continuar. "Lo que sea que estés tratando de hacer, no va a terminar bien. Esto pude ser sonar completamente ridículo, pero confía en mi, estas más a salvo con nosotros."
"Destiny…" le advirtió levemente Rodolphus, moviéndose para pararse junto a Bellatrix. Deslizó un brazo por la cintura de su esposa y sus ojos se abrieron con alarma cuando ella se recargó por completo en él, hundiéndose contra su cuerpo e incapaz de sostener su propio peso.
"Lo siento Rodolphus. Pero tío Sirius tiene que saber que no va a funcionar," dijo mientras veía de manera significativa al hombre junto a ella.
Sirius no pudo evitar el gesto de incredulidad que apareció en su cara ante sus palabras. "¿Y cómo vas a saberlo, pequeña niña?"
Hadrian Riddle se apoyó contra la pared y habló por primera vez en la noche. "Es una vidente. Destiny puede ver el futuro y determinar cualquier final."
Destiny sonrió. "Es por eso que Fred y George no pueden hacerme bromas. Deberías ver la cara confusión que ponen cuando no entienden cómo es que pude escaparme de otra de sus trampas."
Hadrian rodó los ojos. "¿Tienes que llamar a esos gemelos Weasley por sus nombres?"
"¿Weasley?" Sirius miró a Bellatrix con obvio desconcierto. "¿Tu hija es amigas de unos Weasley?"
"Bueno, considerando que son los únicos en mi casa que no me excluyen, supongo que fueron mi única opción de amigos," murmuró Destiny.
"Pensé que los Slytherin siempre se apoyaban, y toda esa porquería de lealtad," señaló Sirius algo burlón.
Las frías facciones de Hadrian se contrajeron en una sonrisa divertida. "Claro que lo hacemos. Sin embargo, Destiny no esta en Slytherin. Es una Gryffindor."
Sirius cerró los ojos y volteó hacia Bellatrix. "¿Tu hija, una Lestrange y una Black, fue sorteada en Gryffindor?" no esperó por una respuesta antes de estallar en carcajadas. "Ahora sí creo que lo he visto todo. Puedo morir feliz."
"Las cosas han cambiado desde que fuiste metido a Azkaban, primo," dijo Bellatrix cortante.
Sirius miró a Destiny con un interés renovado. "Aparentemente," murmuró.
Destiny continuó cautivando a un ignorante Sirius Black. Rodolphus no confiaba en el hombre andrajoso para nada, pero Bellatrix lo hacía – por una razón incomprensible para él – tanto como para sacarlo de Azkaban. Y él sabía muy bien lo leal que era su esposa con su familia, sin importar lo traidor a la sangre que fuera Sirius.
Rodolphus le dio un beso en la frente a su esposa y se inclinó de manera que pudiera hablarle sin que nadie más escuchara. "¿Te lastimaron?"
Su agarre en ella se afianzó cuando respondió con un silencio que le dijo más que cualquier cosa que ella pudiera haberle dicho.
Bella jadeó inaudiblemente y Rodolphus bajó su brazo inmediatamente, sus ojos negros escaneando su cara adolorida con preocupación. Con experiencia, recorrió su costado con la palma de su mano, rechinando los dientes con enojo cuando ella hizo una mueca de dolor al pasar por un punto en sus costillas. Podía sentir que su ropa estaba un poco húmeda y aunque el color negro escondía cualquier mancha, Rodolphus estaba seguro que estaba bañada en su sangre.
De mala gana volteó a ver al primo de su esposa, y siseó. "Voy a llevar a Bella a la planta de arriba para que se recupere. Cuida de esos dos por las próximas horas."
Sirius Black vio al otro hombre con aparente desconfianza. "No soy una niñera."
Rodolphus rodó los ojos. "Mi esposa te salvó de lo que era una lenta muerta en Azkaban. Estoy seguro que puedes cuidar a su adorada hija y a Hadrian por un par de horas."
No espero por una respuesta antes de alzar a Bellatrix en sus brazos estilo novia, y trató de no correr por las escaleras, aunque resultaba algo difícil cuando estaba aterrado de que su esposa se fuera a desangrar en las escaleras de su casa. Bellatrix estaba recostada casi sin vida en sus brazos por el dolor en su costado. Enterró más la cabeza en el cuello de su marido, y él podía sentir los cortos y suaves respiros que lograba tomar para contener el dolor.
"¿Por qué no fuiste a ver a Narcissa en el momento en que saliste?" preguntó. "Ella estaba curando a todos los heridos. Maldita sea, Bella, esto es serio!"
A pesar del dolor, Bella logró fruncirle el ceño y susurró sarcásticamente. "Disculpa que lo primero que quisiera ver fuera a mi hija después que casi me succionan el alma unos dementores."
Rodolphus gruñó por lo bajo y abrió la puerta de su cuarto con el pie, siendo cuidadoso al colocar a su esposa en la cama. Su sangre comenzó a manchar las sábanas gris claro inmediatamente, pero él tenía otras preocupaciones. Él no fue el mejor en la escuela, pero años de batalla con los mortífagos había logrado que aprendiera algunos hechizos de sanación, por lo menos.
Murmuró algunos episkey y otros hechizos para mantener la sangre dentro de su cuerpo. Encontró una poción reabastecedora de sangre en su mesita de noche, la cual la obligó a beber. No estaba seguro de qué podía hacer con el largo corte que corría de su cadera hasta sus costillas, así que sólo le dio una poción para infecciones y vendó el corte. No era mucho para la condición en la que se encontraba, pero por ahora tenía que bastar.
Con cuidado envolvió un brazo sobre sus hombros y le dio un beso en su cabellera rizada. Estaba a punto de decirle que intentara dormir un poco cuando ella lo interrumpió.
"Hadrian me dijo que el Señor Oscuro tenía la intención de que las negociaciones en Wiltshire salieran mal," dejó salir Bella, y una vez que empezó se dio cuenta que no podía parar. "El Señor Oscuro, él-él quería que fuéramos metidos a Azkaban. Hadrian dice que su padre quería que salvara a Sirius, quería que pareciera como si mi primo fuera parte de los mortífagos."
Rodolphus se paralizó, su mano aún enterrada en los rizos de su esposa. Podía sentir un poco de enojo, aunque trató lo más posible suprimirlo. Sus facciones se endurecieron y vacilante dijo en tono cortante. "Tal vez el Señor Oscuro no se preocupa por sus seguidores. ¿Nuestra lealtad no significa nada para él?¿Somos sólo soldados dispensables?"
Ella siseó y lo calló, presionando un dedo sobre sus labios. "No hables de él de esa manera."
"¿Qué pasará cuando nos meta en Azkaban como castigo, nuevamente?¿Y si va tras de Destiny para castigarte?¿Que pasará entonces?¿Cuándo finalmente será demasiado?"
Bellatrix se sentó veloz, guardándose el grito de dolor que amenazaba con salir por el imprevisto movimiento. Sus ojos brillaban con advertencia, y lo tomó fuertemente de la mano. Miró alrededor de la habitación con miedo y luego susurró. "No importa, Rodolphus. Nosotros le dimos nuestras vidas, y él puede hacer lo que quiera con ellas."
Y si lo dijo con algo de resentimiento en la voz, nadie lo sabría.
Mansión Riddle (Agosto 17)
Sirius Black veía a Harry, o Hadrian, el nombre que parecía utilizar hoy en día. Sus ojos se entrecerraron en desconfianza, negó con la cabeza e insistió adamante, "No Harry. Tu padre no me haría eso. James era mi mejor amigo, ¿recuerdas? Claro que me creería. No te preocupes chico, nos sacaré de aquí."
Hadrian suspiró con impaciencia y se apretó el puente de nariz, volteándose a tomar la caja llena de periódicos que había traído consigo. Desde que su padre le dio la tarea de asegurar la lealtad de Sirius Black con el lado oscuro, su vida había sido un infierno. Era bastante entretenido hablar con Sirius, aunque insistía en llamarlo Harry, y se negaba a hablar de su tiempo en Azkaban, a pesar de su curiosidad. Pero la tarea de "convertir" a Sirius Black estaba siendo algo difícil ya que Black mostraba una inquebrantable lealtad hacia Dumbledore y su Orden de Gallinas.
"No quería mostrarte esto," Hadrian hizo una pausa dramática. "Pero lo tienes que saber, tío Sirius."
Puso un periódico en las piernas de Sirius, cruzándose de brazos mientras el hombre leía en voz alta el encabezado: "El jefe de aurores Potter advierte a los magos de proteger a sus familias, sus vidas están en riesgo con el desquiciado criminal, Sirius Black, suelto."
Sirius se congeló, y Hadrian podía ver casi físicamente el hilo de duda formarse en la mente del hombre. Le dio al hombre el paquete de periódicos, con fechas de los últimos días.
"Jefe de aurores Potter encabeza la búsqueda del criminal Sirius Black, clama que es un demente que siempre fue inestable y que haría cualquier cosa – incluso matar – por sí mismo."
"Jefe de aurores Potter declara que el Ministerio encontrará a Sirius Black, y él mismo será el primero en sentenciarlo al Beso del Dementor en cuanto lo apresen."
"Todo esto es falso! Tiene que serlo, James nunca haría eso," declaró Sirius, pero incluso su voz tenía tintes de duda. "Él me conocía. Éramos mejores amigos. Él no creería realmente que yo hice eso. Nunca he matado a nadie en mi vida. James me tiene que creer. Él no me abandonaría."
Hadrian escondió la sonrisa triunfante que amenazaba con aparecer en su cara. En su lugar, plasmó una expresión de abatido, y se preparó para contar la historia del doloroso abandono de sus padres, embelleciéndola un poco por aquí y allá para acentuar detalles y lograr el efecto deseado. Su voz era solemne cuando concluyó, recargándose en la silla, "Ellos me abandonaron también, tío Sirius. Si pueden hacerle eso a su propio hijo, ¿qué te hace pensar que será diferente contigo?"
Caedite eos – Motto de la familia Lestrange, que más o menos se traduce en "Mátalos a todos".
RESPUESTA A REVIEWS SIN CUENTA EN FF
Ana Luisa - Muchas gracias por tu mensaje! me da gusto que te haya gustado el primer capítulo :D
Blaysa Faes - Hola! Gracias por tu comentario! Siempre es bueno conocer nuevos fans de la historia! Espero que te guste el nuevo capitulo! :D
SALESIA - Ya se me hacía raro no ver algún comentario tuyo! me alegra que estés siguiendo esta segunda parte :D
Y eso es todo por hoy queridos lectores! No olviden dejar comentarios si tienen dudas, preguntas, quejas, o lo que sea!
Y Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!
ana karen malfoy
