01011001

Yami to Fujikiri

Capítulo 2

Comatose

No need to feel desire

(but I need you with me)

No need to feel so small

(but I need to feel secure)

No need to feel the fire

(but I need to feel free)

No need to feel at all

(but I need to know for sure)

Wake me up before I die, hold me close

As I gaze upon the sky, comatose

No reason to survive, I suppose

Wake us up before we die


Lily Luna Potter seguía abrazando con una gran sonrisa en el rostro a su "papi". Y así pasaron, todos en silencio, algunos segundos, en los que, de repente, Lily abrió los ojos repentinamente y miró hacia arriba, directo al rostro de su confundido abuelo (aunque ella no lo sabía), quien, al igual que la niña, parpadeó incontables veces. James, su hermano, estaba a centímetros de ellos, inmóvil.

- Tu...- Habló la suave voz de Lily. - Eres mi papi... ¿O no?. - Y arqueó una ceja, su papá le abría abrazado inmediatamente y que no lo hiciera, a la niña, le parecía totalmente imposible.

- Eres una maldita máquina sexual Prongs. - Dijo Sirius y se echó a reír. James le lanzó una mirada fulminante.

- ¡Yo no tengo hijos!. - Exclamó a su amigo y luego se dirigió a la pequeña que ya lo había soltado. - Sin duda no soy tu papi. - Acabó con un tono sarcástico. Lily frunció el ceño.

- ¡Que payaso!. - Gritó Lily y su boca fue tapada rápidamente por un par de manos.

- Ahhh, no creo que quieras decir eso. - Habló su hermano mayor desde atrás. James Sirius ya tenía una idea, una idea loca y descabellada de lo que estaba pasando.

- ¿James, Sirius, qué pasa aquí?. - Preguntó una mujer que bajaba las escaleras que daban a aquel pasillo. Detrás de ella, un hombre de lentes.

- Eso quisiera saber yo madre. - Respondió James. La mujer y el hombre miraron varios segundos a los demás estupefactos chicos.

- ¡James Potter! ¿Qué te hemos dicho de hacer fiestas?. - Alzó la voz su padre, quien ya acababa de bajar las escaleras con su esposa.

- ¿Qué? ¡Yo no fui!. - Gritó el joven a la defensiva. Lily, ahora libre de las manos de su hermano, volvió a mirar hacia arriba, hacia el chico y volvió a arquear una ceja.

- Tu no eres James Potter, él es. - Dijo apuntando a su hermano quien no reaccionó, si no, como por instinto miró a su abuelo, ligeramente más alto que él y parpadeó varias veces.

- Ay por Merlin. - Susurró Albus.


- ¡¡POTTER!! MALDITO DEGENERADO, ¡¿QUÉ TE SUCEDE?! ENFERMO, SUCIO, PERVERTIDO, ACOSADOR, ¡¡LARGO DE AQUÍ!!. - Gritaba la pelirroja mientras arrojaba todos los objetos que encontraba a su alcance al chico de lentes, quien solamente podía intentar esquivarlos. Las almohadas de la cama de la chica habían sido fáciles, luego sus libros habían sido un reto, pero ahora que se enfrentaba a su lámpara, retratos, botellas de perfume y otros objetos bastante sólidos... bueno, Harry apenas podía pensar.

Y de hecho apenas si pensaba, hacía tan solo unos segundos que se había detenido en las escaleras de Hogwarts, se había sentado un momento, cansado, confundido, acababa de enterarse que tenía que morir para que todo terminara, había cerrado los ojos unos segundos y al abrirlos se había encontrado en la habitación iluminada de alguna cálida vivienda y una chica pelirroja leyendo un libro, sentada en la cama que tenía justo enfrente. La chica lo había mirado unos segundos antes de reaccionar con insultos y muchos, muchos objetos.

- Espera...- Intentó decir Harry mientras esquivaba una lámpara con forma de globo terráqueo.

- ¡LO SABÍA! FALTABA POCO PARA QUE TE EXCABULLERAS EN MI HABITACIÓN DEGENERADO, ¡¿CÓMO TE ATREVES?!.- De pronto se abrió la puerta de golpe.

- ¿¡Hija, qué pasa!?. - Entró un muggle algo canoso y alto. Harry asumió que era un muggle por el bate que llevaba en la mano. Vio como el padre de la chica le dirigió una mirada asesina.

- Es un... un enfermo degenerado maniaco loco compañero de Hogwarts. - Escupió la chica y prosiguió tomando aire para llenar sus pulmones. - ¡LARGO JAMES POTTER! ¡YA ME LAS PAGARAS EN EL COLEGIO!. - Harry levantó las manos como mostrando rendición.

- Esperen, esperen... yo... ¿James Potter?. - El cerebro de Harry apenas estaba reaccionando. No era por ser egocéntrico, pero la verdad es que por más parecidos que fueran, la gente siempre piensa primero en Harry Potter y no en su difunto padre, James Potter.

- ¡No te hagas el inocente Potter! ¡¿Qué me dirás ahora, qué se te borró la memoria mientras trepabas mi habitación?!. - Volvió a gritar. Harry apretó los ojos como intentando razonar consigo mismo, aunque se parecía ligeramente a Ginny había algunas trabas en que fuera su ex-novia, primero, Ginny estaba en el Gran Salón, llorando por Fred, segundo, Harry no se veía entrando en la habitación de la chica, tercero, esa sin duda no era la habitación de su Ginny, cuarto, Ginny no le arrojaría su habitación entera al verlo. Por lo tanto, solo pudo concluir que esa no era Ginny. Así que abrió la boca y dijo algo loco, muy loco.

- ¿Lily Potter?. - Y no tuvo que esperar mucho cuando la cara de la otra tomó el color más rojo que había visto en su vida.

- ¡¡YA QUISIERAS!!. - Y le aventó la pequeña televisión que tenía a la mano, siendo hija de muggles, Lily tenía esa clase de cosas.

- Salga de aquí joven. - Le dijo el padre de Lily con voz calmada pero aún severa.

- Esta debe ser una ilusión. - Dijo Harry en voz alta para sí mismo. - Una trampa de Voldemort. - No notó la exclamación de Lily. - ¿Pero por qué? Justo cuando me ha dado el ultimátum de entregarme y que sabe que lo haré, ¿qué gana con esto?. - Intentó razonar. Si, eso debía ser, por que, no hay forma de viajar en el tiempo, eso es seguro, no podía ser eso.

- ¡Potter!. - Volvió a gritar Lily. Harry tomó aire.

- Escucha. - Habló con voz firme. - Estoy cansado, herido, no he comido, me la he pasado viajando y peleando y estoy apunto de morir así que quiero salir de esto cuanto antes, tu, tu debes ser una ilusión, algún truco de o mi mente o Voldemort así que quiero saber como librarme de esto y quiero saberlo ahorita, porque tu no puedes ser Lily Evans, puedes ser muchas cosas, pero no puedes ser Lily Evans. - Concluyó para nada calmado, era cierto que estaba cansado y fastidiado y en aquel momento estaba totalmente confundido al saber cuál era su destino y no podía lidiar con esto ahora.

- ¿De qué rayos estas hablando Potter? Claro que soy Evans. - Respondió Lily con una mueca de incredulidad.

- Muy bien, muy bien. - Dijo Harry con los ojos cerrados y una sonrisa de resignación. - Si eres Lily Evans dime... ¿Por qué tu hermana se enojó antes de tu primer año en Hogwarts?. - Harry se sentía estúpido preguntando esto, era obvio que no estaba frente a su madre muerta... su madre muerta y tan joven como se veía, menor que él, incluso.

- ¿Qué?. - Se espantó. - ¿Quién te habló de eso, Tuney?. - Preguntó en voz baja.

- Eso no importa. - Respondió Harry y esperó una respuesta.

- Por que leí algo. - Acabó Lily en un susurro. Harry abrió los ojos. Imposible.

- ¿Qué...?. - Tartamudeó. - ¿Qué año es este?. - Se escuchó decir moviendo la mano derecha compulsivamente.

- ¿Qué quieres decir chico?. - Preguntó el papá de Lily.

- Solo... - Harry aspiró hondo. - ¿Qué año es este?. - Volvió a preguntar exasperado.

- 1976 obviamente... Potter, ¿te sientes bien?. - Harry la miró fijamente y luego rió compulsivamente.

- No, no, no, no... eso es imposible. - Dijo mientras hacía exagerados movimientos con las manos. Lily y su padre se miraron confundidos.


- TODOS AQUELLOS QUE NO TENGAN NI LA MAS MINIMA IDEA DE LO QUE ESTA PASANDO CIERREN LA BOCA. - Gritó Teddy, quien había pensado rápidamente y quería evitar que sus pequeños primos dijeran algo inapropiado. Luego y después de echar un vistazo a Sirius y James, se dirigió a los señores, aparentemente, Potter. Iba abrir la boca cuando escuchó el gritillo de Louis.

- ¡Woa!. - Apuntando a un platillo de metal que colgaba en la pared. - ¡Miren!. - James Sirius era el más cercano a él y lo miró. Casi se cae ante lo que vio e inmediatamente se puso a mirar a los lados. Teddy se adelantó al lugar. Y al igual que sus primos, se espantó sobremanera pues el reflejo que ofrecía el plato no era el de James Potter, en su lugar estaba un chico de cabello rubio y ojos azules, nariz larga y al parecer algo robusto.

- ¡¿Qué demonios?!. - Gritó James tocándose la cara. Teddy lo volteó a ver.

- Te ves como siempre cuando te miro pero... - Y volteó al plato. - Ahí no... ¡Oye Aaaalphonse...!. - Dijo Teddy dándose cuenta de que no sería buena idea decir el nombre de Al si sus suposiciones estaban en lo correcto. Miró a Al quien había captado la idea y se aproximaba a los otros dos. Se puso enfrente del plato y de la misma forma, los ojos verdes ya no estaban, en su lugar un par de ojos grises y cabello café y al igual que con su hermano, sus parientes podía verle como siempre. Louis se acercó pero su imagen fue la misma de siempre.

- Creo que se de que va esto. - Murmuró Victorie.

- Entonces sería bueno que lo explicaran. - Habló Sirius. Teddy afirmó con la cabeza.

- Vi... c... - Comenzó diciendo deteniéndose a tiempo. - Vic, vigila a nuestros primos, tu también... Jonathan, Alphonse, Frederich. - Se dirigió a James, Al y Fred. - y denles nombres distintos. - Acabó murmurando y se acercó a los señores Potter. - ¿Si podríamos hablar en privado?. - Lo pensaron unos segundos, como decidiendo si Teddy era peligroso, pero incluso su varita estaba guardada, así que al final asintieron.

- ¡Ey!. - Se quejó James, James padre de Harry Potter.

- Tu ve y has lo que sueles hacer con Sirius. - Habló su madre.

- Eso se oye tan sucio. - Dijo Sirius y los vieron dirigirse al estudio del padre de James.

- Bien, bien. - Dijo James fastidiado. - Si los matan no se quejen con nosotros. - Le echó una última mirada a los intrusos y él y Sirius salieron de la casa y luego Teddy y los señores Potter subieron las escaleras, Victorie alcanzó a ver como Teddy se tallaba las manos en un signo de nerviosismo, seguramente ni él estaba seguro de nada.

Se quedaron en silencio algunos minutos. Lily y Rox paseaba la mirada por el súper entretenido corredor intentando buscar algo con que divertirse. Albus se recargó pesadamente en uno de los muros y Rose le siguió.

- No entiendo. - Habló Al dirigiéndose a Rose. - Tu no estabas ahí, en el cuarto. - Rose alzó los hombros.

- ¿Sabes siquiera donde estamos?. - Preguntó Fred.

- ¿El pasado?. -

- Woa. - Dijo James. - Y ya me estaba preguntando si eso se escuchaba más ridículo cuando lo decía en voz alta. - Dijo sarcásticamente mientras se seguía mirando por uno de los platos del muro.

- ¿Por qué James y Albus se ven diferentes en los reflejos?. - Preguntó Louis muy fuerte, pues no escuchaba su tono de voz con los audífonos. Victorie le dio un codazo y respondió.

- ¿No es obvio?. - Varias miradas de sus primos, a excepción de la de Albus. Suspiró. - James y Albus se parecen demasiado al tío Harry... - Se detuvo esperando haberse dado a entender. Volvió a suspirar cuando se arquearon varias cejas.

- ¡Papá se parece mucho al abuelo, quien, por si no lo han notado, acabamos de conocer!. - Terminó Albus con voz alta, James le lanzó una mirada fría. Luego, habló cuidando su volumen, de forma que ni James (su abuelo) ni Sirius le escucharan pero aún así no ocultó su exasperación.

- Oh... pero eso quiere decir que esto no es una coincidencia. - Dijo James con una mano en la barbilla y volviéndose a girar para ver su reflejo.

- Claro que no. - Victorie bajó la mirada.

- Y por eso no los reconocieron... o les pareció extraño encontrar clones. - Habló Louis quien estaba a un lado de James curioseando el extraño reflejo de su primo.

- Por que no lo hicieron, ellos vieron... ¿Loony?. - Su hermana se giró. Al se acercó y la cargó.

- ¡Ey!. - La puso de frente al plato donde James se había estado mirando.

- Tal como lo pensé. - Suspiró su hermano.

- ¿Como se ve Loony?. - Preguntó Rox. Ella y Rose se acercaron y vieron a una chica de cabello castaño quebrado. Reflejaba un poco a su madre, Hermione.

- ¡Ya podrías ser mi hermana!. - Exclamó Rose con una gran sonrisa en el rostro. Lily intentó saltar felizmente en los brazos de su hermano quien rápidamente la bajó, perdiendo un poco el equilibrio. Su hermana se quedó mirando el reflejo antes de dar un pequeño grito. - ¡Tampoco somos nosotros!. - Al volteó a ver rápidamente. Era verdad, ahora Rose era rubia y con los ojos de color almendra.

- ¿Por qué ustedes?. - Preguntó Louis.

- Apuesto a que Teddy también tiene lo mismo. - Dijo Victorie. - Aunque no lo necesita, podría cambiar su aspecto. - Dirigió su mirada a donde su novio se había ido. También creo que Fred y Roxanne..

- ¿Porqué?. - Preguntó James, quien estaba siendo empujado por Fred, quien ya había corrido al plato y comprobado las palabras de su prima, podría pasar por el hijo de los vecinos, un chico regordete de cabello oscuro y manchas en la piel. Hizo una expresión de asco mientras escuchaba las carcajadas de James a su lado. Roxanne le tiraba del pantalón pidiendo ver. James intentó controlar su risa y cargar a su prima. Su cabello era turquesa, idéntico al de Teddy y sus ojos del mismo color.

- Eso tiene que ser antinatural. - Murmuraron Fred y James.

- ¡Súbeme, súbeme!. - Le gritaba Lily a Al. - ¡Quiero ver a Roxy!. - Gritó sin dejar de saltar.

- ¡Silencio!. - Exclamó Al en voz baja dirigiendo su mirada a la puerta por donde su... abuelo de aparentes dieciséis años había salido. Segundos después cargó a su hermana quien no dejaba de tirar de su ropa. Lily se volvió a reír compulsivamente en sus brazos. No era una niñita de cinco años, a Al le costaba un poco cargarla.

- Te ves linda Rox. - Le sonrió a su amiga.

- ¡Me parezco a Teddy!. - Frunció el ceño.

- Bueno, bueno. - Alzó la voz Victorie. - Escúchenme bien, aunque esto no haya sido una coincidencia dudo mucho que debamos llegar con James Potter y Sirius Black y decirles quienes somos...

- ¿Por qué no?. - Habló, casi gritando, Louis, quien giraba el menú del ipod.

- Quítate eso. - Exigió Albus. - Por que no sabemos lo que podamos cambiar, podríamos hacer que mi papá nunca nazca o algo por el estilo. - Lily ahogó un gemido.

- ¿Papi?. - Preguntó preocupada, como si Harry no existiera ya.

- Y si nos ponemos históricos. - Dijo Rose. - Si eso pasa el mundo estará en un predicamento. - Victorie asintió, todos los que estudiaban o habían pasado ya por Hogwarts sabían lo malo que sería si Harry Potter no nacía.

- ¿Entonces verdaderamente estamos en el pasado?. - Preguntó suspirando Fred.

- Es lo más posible. - Terminó al cabo de unos segundos de silencio su prima mayor. Lily pegó un gritito y se llevó las manos a la boca.

- ¡Le dije el abuelo que era un payaso!. - Dijo entre sus manos, James rió.

- Por eso te dije que no creía que quisieras decir eso. - Sonrió. - Aunque si me lo preguntan estoy muy contento por poder conocer a James y a Sirius. - Miró nostálgico la puerta. - ¡Incluso a nuestros bisabuelos!

- Es verdad... - Dijo Rose. - En esta época también vive su abuela, Lily y también... - Se quedó en silencio.

- El papá de Teddy y hasta su mamá, si mal no calculo. - Terminó Victorie por ella. - Será difícil controlar el impulso de ir a verlos. - Acabó en un susurro.

- Albus Dumbledore... - Susurró Al. - Severus Snape.

- ¿Fred?. - Preguntó Fred.

- Aún no nace. - Contestó Rose. - ¡Dios, en que año nació tu padre, Fred!. - Fred rió.

- ¡Perdón, usualmente le digo a papá que está tan viejo que podría haber participado en la Batalla de Hogwarts!. - Gritó levantando los brazos sin dejar de sonreír. Roxanne alzó una ceja.

- Pero él participó... - James se echó a reír.

- ¡Tengo que intentar esa con papá!. - Dijo mientras abrazaba su estómago.

- Tampoco es buena idea llamarnos por nuestros nombres, por eso Teddy nos llamó así cuando se fue. - Victorie intentó recordar los nombres. - Alphonse, Jonathan, Frederich. - Recitó señalando a Al, James y Fred. Luego miró a Lily. - Luna. Dudo que sea riesgoso. - Supongo que Teddy se pondrá su propio nombre y... creo que con eso basta.

- ¿Por qué solo nosotros?. - Preguntó James.

- Por que somos los de los nombres comprometedores. Albus Severus, James Sirius, Lily. - Suspiró Al. - Mi papá no pudo pensar en nombres más históricos.

- ¿Y yo?. - Habló Fred.

- Por si acaso. - Le respondió Victorie mirando a las escaleras.


Molly Weasley corría tras su pequeño hijo de tres años, sin lugar a dudas, Charlie había salido el opuesto a su hermano Bill, de cinco años, quien era un niño bastante tranquilo y quien le había dado falsas esperanzas a su madre, haciéndola pensar que tener hijos no serían el infierno que su madre le describía, con sus recompensas pero sus infinitos sacrificios. Bill le había dado falsas esperanzas que Charlie ya le estaba quitando por completo. De esta manera, Molly Weasley de treinta y seis años de edad, y una barriga de 7 meses de embarazo de algún niño que esperaba, fuera más tranquilo; perseguía a Charlie Wesley, de tres años de edad, quien a su vez perseguía a un dragoncito encantado que se corría por toda la casa de los Weasley. Alcanzó a sujetar al pequeño a duras penas, era hora de su baño. Se dirigió hacia el lugar antes de que el niño pudiera escapar y cuidando de que no le pateara el estómago.

Entretenida con su hijo, pegó un salto cuando escuchó el estruendo de algo golpear algo, concentrada, notó que el sonido provino de justo unos metros frente de ella. Ahí estaba un niño de no más de diez años de edad, blanco y de ojos grises, que miraba a todos lados como tratando de averigüar qué había pasado, dónde estaba y cómo salir de ahí.

- Ahm... - Intentó decir Molly. - ¡Ya me caen niños del cielo!. - Se lamentó, Charlie veía curioso al otro niño. Aunque ese pequeño era muy diferente a los suyos y nadie en su sano juicio podría pensar que era un hijo de Molly, la apariencia lo traicionaba.

- Molly, hija, ¿Qué pasa?. - La madre de Molly, una señora de edad que se apresuraba a subir las escaleras y llegar al lugar donde se había escuchado el ruido. - ¿Dé dónde salió este pequeño?. - Preguntó al ver al niño. Molly negó con la cabeza y suspiró mientras ponía en el suelo a Charlie, ya no podía seguir cargándolo. Charlie salió corriendo a donde estaba el otro.

- ¡Hola!. - Dijo entusiasmado. El otro solamente se le quedó mirando inexpresivo. - ¡Soy Charlie!. - Le extendió la mano. - ¡Puedes llamarme Charlie!. - Molly suspiró mientras se acercaba con su madre.

- Hola cariño. - Le dijo la señora Weasley mientras se agachaba para quedar a su altura. - ¿Cómo llegaste aquí?. - El niño miró a todos lados.

- No sé. - Susurró.

- Oh, bien, entonces, ¿Sabes dónde están tus padres, dónde estabas antes?. - Se apresuró a preguntar.

- Yo no tengo padres. - Dijo fríamente mientras la miraba a los ojos. - Estaba en un maldito orfanato. - Tanto la señora Weasley, como su hija ahogaron un gemido.

- Lo lamento cariño. - Molly le puso una mano en el hombro.

- Bueno, hay que averigüar como llevarte allá de regreso. - Le sonrió la señora Weasley. - ¿Cómo te llamas?.

- Tom. - Murmuró el niño.

- Bien Tom, ¿Por qué no vas a jugar con Charlie y Bill?. - Y le dio una palmadita en la espalda.

- No quiero. - Habló rápidamente. No se había movido del lugar.

- Oh bueno. - Compuso rápidamente Molly. - Entonces solamente ve con que te entretienes mientras mi madre y yo vemos como solucionar esto. - Y le sonrió. - Ambas mujeres bajaron las escaleras.

- ¿Crees que sea muggle? Si es así hay que cortar los hechizos, la casa funciona totalmente con magia. - Suspiró Molly.

- Seguramente es mago. - Dijo la vieja. - No conozco mucho de muggles pero no creo que sus niños caigan de pronto en casas ajenas. - Le echó una mirada al niño que habían dejado atrás que empezaba a vagabundear por la casa. - De todas formas termina los hechizos, puede ser hijo de muggles. - Molly asintió.

- ¿Llamo al profesor Dumbledore?. - Le preguntó a su madre quien rápidamente asintió.

- Si, es lo mejor.


- Muy bien, Potter, muy bien, deja tus tonterías, ya me estás asustando. - Habló Lily Evans tratando de ocultar su preocupación. - Esta vez te has golpeado muy fuerte la cabeza.

Harry analizó sus posibilidades, no podía vingir ser su padre, ¿Qué pasaría si Lily hablaba después con James?.

- Lo lamento. - Dijo al cabo de algunos minutos. - No sé qué pasó. - Lily lo veía expectante, su padre ya se había asegurado de que Harry no era un violador en potencia y había dejado la habitación. - Aparecí aquí y no sé como. - Terminó diciendo con la voz más tranquila, se había sentado a lado de su madre adolescente.

- Has inventado mejores excusas. - Le interrumpió Lily con un tono melancólico, realmente Potter andaba mal y eso le preocupaba... ¡Eso le preocupaba!. Lily se llevó una mano a la boca y abrió los ojos como platos, Harry arqueó una ceja. - ¡Nada!. - Gritó al notar la mirada del otro. - ¿Qué rayos le pasa a tus ojos...? ¡Ash, Potter! ¡¿Querías combinar?!. - Gritó mientras se ponía de pie. ¡Los ojos! pensó Harry.

- Oh no, yo... - Pareció dudarlo. - Yo no soy James Potter. - Dijo al cabo de unos segundos. Lily se quedó en blanco antes de reaccionar.

- ¿Crees que soy estúpida?. - Le preguntó con una voz tan tranquila que asustó a Harry.

- ¡No, en serio!. - Contestó rápidamente. - Soy... un familiar. - Y tragó saliva, esperando la reacción de la chica.

- ¿Un familiar que se metió a mi cuarto?. - Preguntó Lily ya casi riéndose. - ¡Estás llenando de sangre mi cama!. - Le gritó al ver como le escurría de la frente, Harry había estado luchando en la batalla de Hogwarts hacía apenas unos minutos. Lily suspiró. - ¿Qué rayos estabas haciendo? Vamos, mi madre te sanará eso, puede ser muggle pero es la mejor. - Sonrió. - ¡Pero deja de inventar excusas y acepta que eres un pervertido que se mete a los cuartos de chicas!. - Harry había sonreído al cambio de actitud de su madre pero no tardó en volver a estremecerse.

- Gracias. - Suspiró. - Pero no puedo, debo averiguar como salir de aquí.

- La puerta es un buen lugar para empezar. - Sugirió cruzándose de brazos.

- Lo lamento. - Harry no pudo evitar sonreír, si realmente estaba en el pasado entonces estaba ahí con su madre.

- ¿Estarás bien?. - La chica preguntó en voz baja, tímidamente. Harry sonrió mientras se ponía de pie, tenía la peor apariencia que Lily hubiera visto en James Potter.

- ¿Te preocupo?. - Preguntó sin dejar de sonreír. Harry sabía bien de la relación que mantenían sus padres pero no sabía como había cambiado la opinión que Lily tenía acerca de James, no sabía como había empezado a sentirse atraída por el otro.

- ¡No seas tonto!. - Le gritó casi escupiéndole. - Pero parece como si fueras a tumbarte de un momento a otro. - Bajó la voz escaneándolo con la mirada rápidamente. Luego frunció el ceño. - ¡No quiero que sea mi culpa si te mueres!. - Harry ensanchó su sonrisa, molestando más a su madre. Luego se puso en marcha saliendo de la habitación de la chica.

- Nos vemos en la escuela Lily. - Habló intentando imitar el tono arrogante que le había escuchado en su padre en los pensaderos. Imitar a James Potter parecía divertido.


- Dices que al parecer vienen del futuro. - Teddy tragó saliva y asintió.

- Lo cierto es. - La voz de Charlus Potter se alzó. - Que no son magos oscuros. - Teddy se relajó un poco, al menos los había convencido de algo.

- ¿Del 2017?. - La señora Kirsten Potter seguía sonando demasiado sorprendida y poco convencida al gusto de Teddy. Ambos padres eran señores de edad ya, unos sesenta años les calculaba.

- ¿Y por qué aquí?. - Preguntó Charlus. Teddy se quedó pensativo unos momentos, hablarles a los señores Potter no debía causar mucho daño, si ellos no se lo decían a su hijo.

- Imagino varias cosas. - Habló después de un rato. - En general, mantenemos una relación con su hijo. - Acabó en voz baja.

- ¿Con James?. - Preguntó la señora. Teddy asintió.

- ¿Qué clase de relación?. - Teddy miró al techo como buscando respuestas y aspiró hondo.

- En general, somos, o algunos de nosotros,... parientes. - Esto último lo dijo lentamente y sin mirarlos de frente. - ¡Bueno, también de ustedes!. - Dijo rápidamente. - Solamente que nunca habíamos escuchado hablar de... - Se sonrojó un poco pero era verdad, no recordaba que su padrino hablara de sus abuelos.

- ¿Qué eres de James?. - Teddy había estado temiendo esta pregunta. Respiró lentamente.

- Yo, yo no... - Suspiró mientras tartamudeaba. - Yo soy a...hi...jado.

- ¿Su ahijado?. - Teddy lo miró en blanco unos segundos y luego sacudió la cabeza.

- ¡De su hijo!. - Dijo rápidamente sin pensarlo.

- Si, de James. - Repitó la señora.

- ¡No, de su hijo!. - Repitió Teddy cerrando los ojos como concentrándose y luego abriéndolos.

- James es nuestro hijo... ¿O te refieres a Sirius?. - Sonrió la señora al imaginarse a Sirius como su hijo de nacimiento, realmente lo quería.

- No, del hijo de James. - Habló Teddy tan rápidamente que no se dio cuenta de lo que dijo. Se llevó una mano a la boca.

- ¿Del hijo de James?. - Preguntó el señor sorprendido sobremanera. Teddy suspiró.

- Si... - Los miró cuidando de sus reacciones. - ¡Pero por favor no le digan nada de esto, si lo sabe él o una persona no apropiada podría hacer que mi padrino no nazca o algo peor!. - Teddy intentó pensar en algo peor pero no pudo, se sintió estúpido.

- Esto es enserio, ¿Verdad?. - Vio sonreír a Kirsten Potter. Asintió.

- Tampoco le digan a Sirius por favor. - Pidió ya mas calmado. - Por eso les he dado nombres diferentes.

- Sabemos que Sirius no podría mantener un secreto alejado de James. - Sonrió Charlus. - Claro que no le diremos. - Se quedaron en silencio unos segundos. - ¡Entonces tu eres el ahijado de nuestro nieto!. - Exclamó como ya celebrando el nacimiento de Harry.

- ¿Decías que tenían parentesco, entonces los demás...?. - Inquirió la señora Potter esperando con una gran sonrisa la respuesta del chico. Teddy pareció pensarlo.

- Por favor, que estoy no salga de aquí. - Ellos asintieron. - Bueno están James, Lily y Al, ellos son los nietos de James. - Enunció mientras miraba el techo sin poder ver las sonrisas de los otros. - Y están nuestros primos que son, bueno, primos, son descendientes de los Weasley.

- ¿De los Weasley?. - Preguntó Charlus. Las familias puras estaban emparentadas así que no se sorprendió tanto.

- Mi padrino se casó con una Weasley. - Vio los "Oh" involuntarios de ambos.

- ¡Bien! Entonces llamaré al profesor Dumbledore, definitivamente se han ganado nuestra confianza. - Exclamó Charlus mientras se ponía de pie.

- Nosotros vamos abajo a ver que necesitan. - Sonrió Kirsten y ella y Teddy bajaron.

Louis ya había sacado su ipod nuevamente, la pila estaba al máximo de cualquier forma. Luego se metió la mano derecha a la bolsa del pantalón y sintió una especie de cartón que sacó.

- ¡Los boletos!. - Los otros saltaron. - Louis sacó dos tiras largas de su pantalón.

- ¿Qué es eso?. - Preguntó James acercándose a su primo.

- ¡Pases para el día más importante de mi vida!. - Exclamó asustado. - El concierto de mi banda favorita. - Exclamó al ver las cejas arqueadas de sus primos y hermanos. - Es en cinco días, díganme que para ese entonces estaremos en nuestra época. - Pidió casi rogando.

- Shhhh. - Escuchó a su hermana mayor. - Eso no depende de nosotros. - Dijo en voz baja. - ¡Y deja de preocuparte por tonterías, deberías estar pensando en que tan preocupado estarán mamá y papá!. - Le gritó con una expresión de dolor en su bello rostro, la mayoría de sus primos estaban pensando en el castigo que recibirían al volver pero ella no sabía siquiera si volverían y además casi veía a su madre llorando al no encontrarlos. Suspiró pensando que al menos Dominique estaba con ella y Hugo con la tía Hermione.

- ¿Quién quiere leche y galletas?. - La voz de la señora Potter se alzó mientras ella y Teddy bajaban por las escaleras. Luna y Rox corrieron hacia donde ella se dirigía. James, Fred y Louis se quedaron en el mismo lugar y Albus se adelantó manteniendo un ojo sobre su hermana a lado de Rose. Teddy llegó hasta donde estaba Victorie y le sonrió indicándole que todo fue bien, captó la mirada de Albus y asintió, Albus no dijo nada y siguió a su hermana.

James traía uno de los audífonos blancos puesto y Fred el otro, Louis había insistido en que escucharan a la mejor banda del mundo.

- ¿Ven? No need to feel the pain, No need to feel betrayed, No need to feel inane, No need to feel afraid. - Tarareaba, no necesitaba escuchar la canción pues se la sabía de memoria. James y Fred rieron y al cabo de unos minutos los tres fueron a la sala de estar.


- ¡Potter!. - Escuchó gritar a la chica así que se detuvo y se giró para verla llegar corriendo hasta él. - ¡Dime a donde vas al menos!. - Harry sonrió, le daba gusto saber que su madre estaba preocupada por su padre... aunque no fuera su padre.

- No te preocupes. - Dijo en voz baja.

- ¡Si me preocupo!. - Lo cortó rápidamente. - Es decir, yo, yo... - La vio tallarse las manos y bajar la mirada, estaba sonrojada... Oh no, pensó Harry, no, no, no, no, ¿qué hacía? Si la interrumpía no sabía si ella volvería a intentarlo con la persona correcta después y si no la interrumpía... ¡¿Dónde está papá cuando lo necesito?! Se divirtió al darse cuenta de cuantas veces se había preguntado lo mismo en situaciones totalmente diferentes. Luego sacudió la cabeza volviendo a la situación embarazosa que estaba apunto de vivir. Ella seguía tallándose las manos.

- Escucha, ¿por que no...?. - Pero su excusa fue interrumpida por los labios de su madre en los suyos. Lily había saltado y se había colgado de su cuello y ahora le besaba... le besaba, su madre, Lily... Se había congelado, sus manos le sudaban compulsivamente... ¡Ay, demonios! fue todo lo que pudo pensar antes de poner sus manos en los hombros de ella y separarse. - ¡Ewwww!. - Exclamó moviendo los dedos rápidamente como si algo totalmente asqueroso acabara de pasar.

- ¿Ewwww?. - Preguntó sorprendida ella y sonrojada. - ¡¿Ewwwwww?! ¡Llevas no se cuantos años preguntándome si quiero salir contigo y todo lo que puedes decir es "ewwww"?!. - Ahora tenía los ojos húmedos, Harry abrió la boca para decir algo pero no encontró palabras, tenía el sabor a mango del brillo que su madre adolescente usaba en la boca... tenía que lavarse y rápido. Cuando apenas las primeras lágrimas cayeron por el rostro de Lily y él a tomarla por el brazo y explicarle que era su hijo si era necesario, ella dio algunos pasos para atrás. - ¡Idiota!. - Le gritó y se echó a correr de regreso a su casa.

- ¡Lily!. - Le gritó intentando detenerla pero no pudo seguirla, necesitaba encontrar agua. - Esto es malo, esto es muy malo.


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Lamento el retraso como no tienen idea, vengo queriendo subir esto desde hace días, de verdad prometo que no volveré a tardarme tanto para los próximos capítulos. Me divertí tanto escribiendo eso último, espero que les haya gustado, iba a poner a Harry escupiendo y limpiándose la boca Faltó una escena de James y Sirius coqueteando con… bueno, eso estará en el tercero :) Y si, concuerdo con ustedes, ¿Qué madre en su sano juicio le dice al niño desconocido que vaya a jugar con su hijo? ¡Podría ser un mini asesino en masas! (que lo es). Espero les haya gustado y ahora a dejar sus reviews, que son las que verdaderamente me hacen seguir actualizando.

11 de Octubre del 2008

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