Estos personajes no me pertenecen sino a la gran Rumiko T. y solo los utilizo para diversión sin fin de lucro alguno.

Capitulo dos

Al llegar a Inglaterra se le vinieron los recuerdos de golpe al joven caballero Inuyasha, por la mera circunstancia de cómo había abandonado su hogar huyendo prácticamente por culpa de los contantes maltratos aunque no físicos si eran emocionales por parte de su padre hacia él, que nunca entendió porque, se sentía ínfimo todo el tiempo al estar con su padre, siempre comparándolo con su hermano mayor, lo hacía sentir una basura por eso había decidido alejarse para siempre de él, abrirse paso el solo y lo estaba haciendo sin embargo no había tiempo, ahora eran otras circunstancias las que lo traían hasta ahí, y debía de olvidar el pasado para poder tener un futuro con su amada Kikyo.

Al bajar a la capitanía del puerto miro que ya lo estaban esperando en un coche con la inicial de su familia, miro al hombre que estaba parado a un lado del coche, un hombre de alrededor de unos sesenta años aunque muy bien conservado, de estatura mediana y sonrisa amable, sabía muy bien de quien se trataba.

Camino con dirección hacia el carruaje, para después saludar al hombre.

—Myoga Yamada—dijo el ojidorado extendiendo la mano que inmediatamente fue recibida por el hombre que estaba enfrente que la estrecho para luego soltarse.

—Has cambiado mucho Inuyasha, ya eres todo un hombre, en verdad pensé que no vendrías y me ha sorprendido, prácticamente me ha llegado tu telegrama ayer solamente, pero me alegra tenerte aquí.

—No pensaba venir Myoga, pero hay algo que me hecho cambiar de parecer con respecto a la herencia de Inuno—expreso serio el gallardo caballero.

—Bueno me lo platicaras ya que llegues a tu casa para que te lea lo estipulado en el testamento de tu padre, ahora subamos al carruaje que ya empieza a calar el sol—dicho esto el señor Myoga junto con Inuyasha subieron al carruaje con dirección a la casa que un día fue su hogar.

Inuyasha mantenía la mirada perdida en las calles de la ciudad de Londres, al llegar a la enorme mansión bajaron ambos del coche, fueron recibidos por unos cuantos empleados que eran en su mayoría nuevos todos.

— ¿Y mi hermano no está? —pregunto Inuyasha bastante inquisitivo mirando hacia todos lados de la lujosa residencia.

—Pues tu hermano no da muchas explicaciones sobre sus viajes y menos a mí que solo soy su abogado, pero según los rumores fue a la casa de campo que tienen en España, tengo entendido que estaba arreglando su matrimonio y además también creo que tiene que ver con el testamento—explico Myoga dirigiéndose al despacho acompañado de Inuyasha.

Al llegar a el despacho Inuyasha se sentó frente el escritorio a y Myoga hizo lo mismo.

—Si sé muy bien como es mi querido hermano mayor, y como me imagino que ya tiene su herencia ya no le interesa nada mas—expreso con sorna el ojidorado.

Myoga se reservo una contestación.

—Bueno a lo que venimos, dime Myoga que estipula el testamento de mi padre—le dijo al abogado el joven lord.

—Pues como sé muy bien que odias los formalismos te diré simplemente lo que se te requiere para que tengas la herencia que te ha dejado el gran señor Inuno Taisho. —inquirió en tono ceremonioso.

Inuyasha solo rolo los ojos—me conoces bien, bueno entonces al grano.

—Bien tu padre estipulo en su testamento que deseaba que sus hijos se quedaran seis meses en la casa sin irse de Londres, cada uno por separado, cada quien se encargaría de una parte de sus negocios después de su muerte y que si eran capaces de hacerlos prosperar cada uno por su lado recibirían equitativamente la mitad de los bienes si no fuese así, el que si lo hiciera tendría toda la herencia, Sesshomaru ya tuvo en sus manos los negocios y los hizo prosperar pero ahora es tu turno.

Inuyasha se levanto de improviso—seis meses es mucho tiempo—se dijo mas para sí mismo que para Myoga.

— ¿Qué sucede Inuyasha, pareciera que estas apurado por regresar? —inquirió Myoga inquisitivo.

—De cierta manera si lo estoy, pero creo que la persona que me espera sabrá esperarme unos meses más para rencontrarnos—le dijo Inuyasha rememorando el bello rostro de Kikyo con una sonrisa.

Myoga sonrió pícaro—una dama supongo.

—Si una dama que será mi futura esposa, bueno ordenare que preparen mi habitación tengo que escribirle una carta a mi dama avisándole de mi tardanza.

—Si eso sería muy conveniente Inuyasha, bueno yo me retiro no habiendo más que agregar nos vemos en otra ocasión, ha sido un gusto volver a verte como un hombre hecho y derecho —le dijo Myoga al aludido dándole la mano la cual Inuyasha estrecho, para luego despedirse con una pequeña reverencia y marcharse.

Inuyasha volteo hacia la puerta y miro una mujer con cabello ya blanco, y con una cálida sonrisa mirándolo, el sonrió, y se levanto de su silla.

—Mi niño eres tu—expreso emocionada la anciana mujer.

—Así es nana Kaede, soy el travieso que hacia la vida difícil en este hogar y que mi padre tanto odiaba.

Kaede lo miro con expresión entre triste y enojada.

—No digas eso muchacho insensato, tu padre te amaba mas que ha su vida, solo que no sabía cómo educarte sin la ayuda de tu madre la ama Izayoi que en paz descanse, así que se equivoco al tratarte como te trataba—le dijo para luego darle un abrazo. —te extrañe mi niño, Sesshomaru no me deja mimarlo.

Inuyasha sonrió enternecido, no quería pensar en su padre, de alguna forma lo había perdonado ya no tenía por qué guardarle rencor el ya había muerto y los muertos merecían respeto.

—me lo imagino nana, Sesshomaru no es de los hombres a los que le gusten los mimos y los arrumacos de ningún tipo, compadezco a la mujer que se case con él.

—No te creas creo que si a tu hermano le toca una buena mujer esta va ser muy afortunada tendrá un gran marido—explico la anciana defendiendo al mayor.

—si lo que digas nana—inquirió siguiéndole la corriente a Kaede—bueno nana ya estará lista mi habitación, estoy exhausto por el viaje.

—Si ya esta lista de hecho ya está listo también un baño, luego te presentare a la nueva servidumbre, no somos muchos así que no habrá problemas—le dijo al joven ojidorado, mientras caminaban con rumbo a su habitación.

—Está bien nana—beso la frente de la mujer que era como su madre—ahora mismo me hace falta un baño urgente.

Kaede rio por lo bajo, asintiendo causándole risa a Inuyasha.

Al entrar estaba la rebosante tina de agua en el centro de la habitación junto con unas toallas limpias.

—Bueno te dejo hijo para que te bañes—Inuyasha asintió y ella se retiro cerrando la puerta.

Entonces él se desvistió rápidamente y se metió a la tina, Inuyasha era un hombre alto, de espalda amplia, con una larga y sedosa melena negra, con rasgos muy varoniles, sin dejar de ser atractivos. Con un cuerpo musculoso, sin pasar a ser grotesco y una voz clara, varonil y tenue. Tenía unos ojos ambarinos grandes y expresivos, era un adonis de hombre algo que cualquier mujer podría desear, al acabarse de bañar se vistió con una impecable camisa blanca, pantalones negros y unas botas también negras y bajo inmediatamente al despacho.

Se encerró en el interior y empezó a escribir la misiva hacia Kikyo.

Mi amada Kikyo:

Te escribo esta carta para decirte lo mucho que te he extrañado y lo mucho que anhelo tu presencia, desearía estar a tu lado en este mismo instante pero me es imposible, mi amada Kikyo se que estas dispuesta esperarme y por eso te escribo, tendré que quedarme unos meses en Londres y resolver unos asuntos del índole que me trajo aquí y me obligó a separarme de tu lado, cuando regrese seré digno merecedor de tu mano y así pedirte en matrimonio a tus padres, no desesperes mi bella flor que estaremos juntos más pronto de lo que crees y formaremos la familia que tanto deseamos, te amo mi bella flor no lo olvides.

Tuyo siempre.

Inuyasha T. y Castillo

Al terminar de escribir la metió en el sobre, y mando a llamar a uno de sus empleados.

— ¿Cuál es tu nombre muchacho? —le pregunto Inuyasha al empleado que tenía enfrente.

—mi nombre es Houyo patrón a su servicio—hizo una pequeña reverencia para luego levantarse.

—bien Houyo—tomo la carta y se la puso en las manos al individuo—ten esta carta y llévala al correo que sea enviada lo más rápido posible, de acuerdo.

—De acuerdo lo hare inmediatamente—salió atropelladamente del despacho en dirección a la calle.

—Bien—se dijo para sí mismo Inuyasha—ahora si me podre concentrar en estos asuntos—tomo los libros administrativos y demás papeles para revisarlos.

Mientras tanto en España Kikyo se encontraba a la expectativa, esperaba a su madre la cual le había mandado una postal diciendo que iría a verla, pero al parecer no iría sola, su madre ya había hablado sobre matrimonio, y al parecer su futuro esposo vendría, se encontraba extasiada, a pesar de amar a Inuyasha, deseaba conocer al hombre con el que se casaría y que tan rico era.

—Señorita Kikyo.

Kikyo se levanto apresuradamente al escuchar su nombre salir de la boca de una de las prefectas del internado.

—ha venido su madre la espera en la entrada, ya sabe se le permitirá salir en compañía de su señora madre, pero debe regresar antes del anochecer, permiso.

Kikyo corrió rápidamente hacia la entrada, antes de salir se arreglo su vestido y cabello, y salió caminando delicadamente meciendo seductoramente su cabello rubio.

Al salir se encontró con su madre Irazue, le dio un beso y un abrazo y al voltear se encontró con la persona que menos esperaba ver ahí, ya que hacía mucho, demasiado tiempo que no veía, de hecho lo había conocido en el viaje a Londres, había tenido cierto coqueteo con él, ya que era bastante apuesto, pero el saber que él sería muy seguramente su esposo, le dio bastante gusto.

—Mi lady, es un placer verle de nuevo y en esta ocasión podernos conocer a un mejor—inquirió con voz profunda el hombre, beso los nudillos de la joven.

Kikyo hizo una reverencia—el placer es todo mío Lord Sesshomaru Taisho, todo mío—dicho esto sonrió lo mas coquetamente posible.

Continuara…

Hola que les pareció, gracia por leer mi historia aunque no es la mejor la hago con el corazón, solo no me tiren tomatazos siii, jejeje saludos a todos y hasta el próximo capítulo, ah no se preocupen pronto aparecerá Kagome.