Antes de leer tengo un par de cosillas que decir.
Primero: Recuerden que aún pueden concursar por un One Shot de su ship preferida para estas navidades, toda la información la encuentran en el captiulo llamado "¡Concurso Navideño!"
Segundo: Sobre el término "mamá". La forma en que deseo se entienda esta palabra dentro de mis trabajos Omegaverese va a referirse a la persona que va a dar vida, no importa si se trata de un hombre o una mujer, dentro de la historia la verán al referirse a Danny, no resulta molesto para él pues se usa para referirse a quien gesta al bebé, lo mismo pasa con el término "papá", será irrelevante el sexo, se referirá a quien ayuda en la concepción del bebé, más no lo gesta. ¿entendimos eso? En caso de que les moleste que use ese término con Danny, solo cambien la palabra al leer la oración en que aparezca y ¡listo! no hagamos un lío de esto.
¡Ahora sí, a leer!
─¿McGarrett?─
Danny recibió la marca de Steve y aunque eso era una señal del compromiso de ambos para estar con el otro, la verdad es que los malestares del embarazo más la creciente conexión con su Alpha estaban desquiciándolo. Ahora agradecía el cuidado de quedarse siempre en la oficina o seguramente le metería una bala al primero que se le atraviese. Atrás quedaron los buenos tiempos en que podía comer lo que quisiera, ahora su dieta se limitaba a cosas sanas y avena, la culpa entera de que apenas consumiera alimentos se atribuía a las náuseas que muchas comidas le causaban, no era de extrañarse que los camarones de Kamekona lo hicieran correr al baño para expulsar el contenido de su estómago, Steve estaba preocupado, tanto que lo arrastró al hospital para que lo revisaran, Malía debió explicarle varias veces que aquello era normal y lo único que necesitaba Danny era tomar vitaminas para no tener problemas, así que ahora el rubio tenía su propia ración de pastillas.
─Soy más vitaminas que hombre─ se quejaba a veces mientras Kono lo consentía con chocolates que ingresaban a las oficinas de 5.0 de contrabando, Steve era muy serio con la dieta de Danny, un dictador.
─Danny, sigues igual de guapo que siempre… hasta tienes esa luz rodeándote─ contestaba Kono y el rubio sabía que lo decía de la forma más honesta, ella era así.
Desde la unión, Steve estaba más paranoico con el hecho de cuidar a Danny, a cualquier suspiro, bostezo, queja, gemido, jadeo o sonido emitido por el pequeño rubio corría a su lado para asegurarse que estaba bien. ─¡Te voy a dejar si no te detienes!─ solía gritarle Danny harto de ser constantemente vigilado por Steve, pero no lo dejaría, jamás podría alejarse de ese Alpha bruto que le hizo un hijo, además, para ser honesto consigo mismo, lo amaba y lo amaría siempre, comprobó en piel viva esa historia de las personas destinadas. Aunque de vez en vez pensaba si tenía tan mal karma como para que Steve "Soy un salvaje" McGarrett fuese su pareja destinada.
─¿Cómo está mi sobrino?─ la voz de Mary lo sacó de sus pensamientos, dando un brinco en su asiento y escondiendo la barra de chocolate que mordisqueaba.
─¡Santo cielo Mary, podrías llamar antes de entrar?─ pidió Danny pálido.
─Lo siento, pero sabes que no es lo mío… además te traje algunos regalos─ ella ondeó una bolsa de la pastelería favorita de Danny y el rubio olvidó cualquier otra cosa que hubiese pasado.
─¿Cómo hiciste para entrarlos?─ Danny nunca tenía éxito ingresando chucherías, por lo general su idiota Alpha lo sorprendía infraganti y confiscaba sus deliciosos bocadillos.
─Conozco a ese idiota desde siempre, además no siempre fui honesta─ rió y puso su dedo índice sobre sus labios en señal de silencio, Danno prometió con un asentimiento de cabeza guardar el secreto. Amaba a Mary más que nunca, ella siempre estaba pendiente… bueno, era una McGarrett después de todo, aunque siempre estaba yendo y viniendo en esa delgada línea gris que une lo blanco y lo negro.
─¡Eres un ángel! No me deja comer nada que no sea saludable y sobre eso todo de da nauseas, además tengo que tomar todas esas vitaminas… lo último que quiero es que le pase algo al bebé, pero tengo estos antojos todo el tiempo y vivo de avena… es una tortura, no tengo la voluntad de hierro que tiene Steve─ Danny apuró uno de los pastelitos de crema que ella ofreció, el sabor dulce en su boca hacía maravillas con su humor.
─No creo que tenga autocontrol─ rió ella acompañándolo con un pastelillo ─O no te hubiese marcado, aunque gracias a eso gané trescientos dólares.
─¿De qué hablas?
─Malía, Chin, Kono, Adam, Kamekona, Max, Joe, Doris y yo apostamos a que Steve no aguantaría ni un mes sin marcarte, y todos ellos tenían fe en mi hermano, pero yo no, así que tengo trescientos dólares extra este mes ¿Cómo crees que patrocino tus antojos?
─Eres maligna…
─Un poco
Ambos se soltaron a reír, Danny sabía que Steve estuvo al borde de atacarlo sin mucha delicadeza, aunque desde que lo hicieron y lo dejó marcarlo, el Alpha caminaba feliz por la vida, solían tener sexo diariamente, era imposible pero Steve le saltaba encima con la frase "Quiero gemelos" y devoraba a Danny de todas las formas posibles, con el tiempo sus caderas ya no dolían por la actividad sexual, aunque su columna comenzaría a resentir el peso del bebé.
─Danny, me estuve preguntando esto y no encuentro una forma sencilla de preguntarlo, así que lo diré. ¿Amabas a mi hermano antes del bebé?
─Tan directa como Steve…─ sonrió dulce, él también se hizo esa pregunta tantas veces ─Sabes, creo que algo nos unió desde que nos conocimos, pero él tenía a Catherine y eso que pudiera empezar a sentir por él quedó bajo cientos de razones y excusas que me decía para no verlo con otros ojos… pero mientras más convivíamos comenzaba a sentirme seguro a su lado, aunque no tanto cuando conduce, es un peligro… pero, para cuando supe que estaba esperando un bebé de él, la venda que yo mismo puse en mis ojos cayó de inmediato y me vi rodeado de sentimientos que superaban la amistad, yo no sabía qué hacer y por eso mi primera reacción fue huir… Y no ayudó que él no recordase nuestra noche juntos, yo tampoco estuve seguro hasta que supe del bebé.
─Hablas mucho ¿sabes?
─Suerte que no eres tu hermano, ese idiota me calla a besos y mordiscos…
─No tengo intención de hacer eso Danny. Pero aún no respondes mi pregunta.
─Entonces no interrumpas cariño─ ella asintió con la cabeza y Danny continuó ─Nunca le dije esto a Steve y no tengo intención de hacerlo, pero planeaba alejarme de él, dejar que hiciera su vida junto a Catherine, volvería a Nueva Jersey y jamás volvería a saber de mi, ahora sé que fue una decisión apresurada pero no quería arruinar su relación con ella y temía su rechazo… aunque se volvió loco cuando se enteró que esperaba un bebé y pensó que era de otra persona… me dolía amarlo de la forma en que lo hacía, en ese punto me hice la misma pregunta que tú me hiciste, estaba confundido sobre mis sentimientos… pero cariño, me di cuenta que incluso antes de acostarme con él ya me había perdido en McGarrett y de no pasar aquella noche juntos, posiblemente hubiese sido muy infeliz sin él.
─Danny…─ Mary sonreía enternecida por las palabras de su cuñado, sin duda ese par de tontos estaban destinados a estar juntos, su hermano jamás hallaría nada como aquello en otra persona, solo había que escuchar a Danny hablar de forma tan dulce del Alpha más bruto y salvaje de todo Hawaii.
─No digas nada, ya sé, soy demasiado cursi pero las malditas hormonas me desquician, ayer lloré con el video de un gato ¿te das una idea de qué tan mal estoy?
─Deberías ir haciendo las paces con los mininos, apuesto a que sus hijos adorarán a los gatos.
─¿No puedes darme esperanza?
─Danny, tu eres como un gato y no te das cuenta, independiente, impulsivo, amoroso solo con quienes amas… ¿ahora entiendes por qué mi bruto hermano te ama?
─¿Soy un gato?─ dijo Danny y sus ojos se llenaron de lágrimas.
─No llores, Danny… ¿qué pasa?
─¡Las malditas hormonas!─ gritó el rubio y ella se echó a reír, a tiempo apareció McGarrett en la puerta, tan pronto vio las lágrimas en los ojos de su rubio corrió a ver qué sucedía, nada dañaría a su Omega.
─¡Danny! ¿Qué le hiciste Mary?─ dijo furioso Steve, tenía cara de poder matar a cualquiera que hiriese a su Danno.
─Solo le dije que lo amas─ ella se encogió de hombros y tomó su cartera ─Nos vemos después Danny.
El rubio asintió sin dejar de llorar y se aferró a un Steve sorprendido, no entendía qué pasaba y el llanto del rubio lo ponía inquieto. Lo rodeó con sus brazos protegiéndolo, era su forma de decirle que todo estaba bien, entonces sintió una hermosa sensación, no le pertenecía, provenía del lazo que compartía con Danny, era amor. Estaba sintiendo cuánto lo amaba Danny. Su corazón latió con fuerza, al ritmo que marcaban los latidos del Omega, entonces sucedió algo aún más sorprendente, una tercera oleada de sentimientos inundó a Steve, era débil y frágil, pero perceptible. Era su bebé. Danny también sintió aquello y sonrió ampliamente, la conexión era completa, ellos estarían unidos siempre, su bebé se rodearía de todo ese amor que sus padres se tenían y del amor que le darían.
Aquellas emociones y sensaciones se fueron diluyendo con el pasar de los minutos y todo volvió a la calma, entonces con cuidado Steve soltó a Danny, el rostro del rubio lucía radiante, cálido, y su abdomen ya dejaba ver una leve curvatura donde crecía su bebé. Steve dejó un beso en los labios de su rubio antes de arrodillarse frente a él y besar una y otra vez a su bebé, era el Alpha más feliz del mundo. ─¿Estás seguro que ya no podemos tener gemelos?─ preguntó sin dejar de besar el vientre de Danny.
─Ni porque lo intentemos todo el día, no va a pasar─ suspiró Danny y Steve soltó un gemido de frustración.
─Para la próxima te haré gemelos.
─¿Cuál próxima vez?
─Ni creas que solo tendremos un hijo, con la fuerza con que te quiero gimiendo mi nombre, estoy seguro que tendremos muchos hijos Danno, te lo voy a hacer tantas veces hasta que esté seguro que estás embarazado de vuelta.
─Eso es egoísta animal, soy yo quien sufre, y tú eres un dictador que me quita los dulces y chocolates.
─Es por tu bien y el de nuestro Monito, no puedes descuidar tu dieta.
─Escucha McGarrett, tengo antojos todo el tiempo, odio el 70% de la comida y el otro 30% sabe a nada ¡dame algo de libertad! Solo quiero comer chocolate, pastelitos, beber una soda de vez en cuando y comer helado.
─¿Ya tienes antojos? ¿No es muy pronto?
─Es tu hijo, ¿creíste que sería un embarazo normal? Y quita esa cara de orgullo porque el que sufre soy yo.
─Me encantas enojado y no sabes lo que me provocas─ la sonrisa de Steve cambió de dulce a terriblemente salvaje, estaba dispuesto a comerse a su Omega en la oficina, sobre su escritorio. En un movimiento rápido ya estaba aprisionando los labios de Danny en un beso salvaje que acompañaba con caricias en las zonas que excitaban al rubio, ahora ya conocía de sobra su cuerpo, cada espacio había sido marcado por sus besos, el cuerpo de Danny estaba repleto de marcas de los labios de Steve.
─Steve, para─ decía Danny aunque sus manos no detenían las caricias del Alpha, era inevitable, Danny también tenía los deseos a flor de piel, su naturaleza reaccionaba a Steve.
─No─ El Alpha repasó con su lengua la marca que sus dientes hicieran al reclamar a Danny como suyo, su pareja, su compañero, a quién deseaba lo acompañase toda la vida.
Pasos en la oficina recordaron a la pareja que no estaban solos, Steve se apartó molesto y se obligó a recobrar el control, era una locura lo que intentó hacer, pero Danny lo provocaba de muchas formas. ─Nos iremos temprano a casa─ prometió Steve con los ojos llenos de deseo.
─Claro─ Danny también necesitaba calmarse, el salvaje de Steve no medía los alcances de sus ataques en Danny.
Cerca de las cinco, Steve tomó a Danny y lo llevó al auto para dirigirse a casa, hablaron de muchas cosas, pero nada relevante, era imposible hablar de cosas relevantes cuando se tiene una erección y ese era el caso de Steve que conducía como desesperado y daba caricias nada castas a los muslos de su rubio. ─Es tu culpa por ser tan sexy─ contestó Steve cuando Danny le preguntó por qué estaba dándole caricias cuando conducía.
─Eres un maldito loco Steve, soy un Omega en el primer trimestre del embarazo y tú me sales con esas cosas…
─Escucha Danny, me encantas, te deseo como no deseé a nadie jamás, quiero hacértelo todo el tiempo, se me antoja hacerte gemir mi nombre cada vez que te pasas por allí meneando esas caderas, hueles exquisito, eres jodidamente guapo ¿es suficiente o sigo?
─Insisto en que estás loco, espero que sigas pensando eso cuando tenga ocho meses, no pueda ni pararme solo y te esté gritando todo el tiempo.
─Me gritas todo el tiempo Danny, y cuando no puedas pararte solo, yo te ayudaré, vas a darme un bebé, es lo mínimo que puedo hacer por mi novio y mi hijo.
─¿Novio? ¿Soy tu novio?
─Por supuesto ¿acaso crees que voy marcando a todo el que se me cruza?
─Escucha McGarrett, das por sentadas muchas cosas y me aguanto pero esto no, nunca me pediste que sea tu novio, sé bueno y pídelo bien o duermes en la sala.
─Danny, por favor, somos adultos.
─Ajá, ¿y eso qué? Vamos, pídelo bonito.
─Joder Danny, ¿quieres ser mi novio?
─No.
─Pero…
─Dije "Pídelo bonito" y eso no fue ni de cerca bonito.
─Vamos Danny, no voy a ser cursi y lo sabes, soy tu novio, yo lo sé, Kono, Chin, Adam, Kamekona, mi madre, Joe y mi hermana lo saben.
─Qué no Steve, sin proposición no hay noviazgo y no duermo con tipos que no sean mi novio─ Steve aparcó frente a casa y dio un suspiro profundo, no entendía la necesidad de hacer una declaración cursi cuando era más que obvio que ellos se amaban y tenían una relación, Danny llevaba su marca ¿qué más quería? Sin embargo al ver la negativa del rubio supo que no tendría más opción que declararse y no es que no deseara hacerlo, el punto era que se sentía ridículo haciendo eso cuando ya esperaban un hijo y lo había marcado.
─Bien, lo haré Danny, me declararé, será la mejor declaración de toda la vida, mejor que las de Disney, ya verás, será tan romántico que vas a llorar por días─ dijo el ex SEAL bajando del auto con cara de rabieta.
─Estaré esperado Comandante─ rió Danny saliendo del auto y yendo a la casa moviéndose de forma provocadora ─Hasta entonces, será mejor mantener distancia, no me acuesto con tipos con los que no estoy saliendo, regla de oro.
─¡Eso sí que no!─ gruñó Steve, no volvería al celibato. ─Tú y yo tenemos un asunto pendiente─ Tomó a Danny de la cintura y lo llevó dentro de la casa donde lo arrojó sobre un sillón donde lo llenó de besos salvajes que dejaban claro que podía ser todo un animal si se lo proponía.
Danny tenía la idea fastidiar un poco más a Steve, pero tan pronto sintió la presencia del Alpha, cedió, deseaba pasar cada momento posible con él, las hormonas alborotadas unidas a su propio deseo por Steve lo empujaron a corresponder con el mismo fuego con que Steve estaba tomándolo. La casa se llenó de gemidos y jadeos que retumbaban en las paredes, el aroma de ambos inundó el ambiente y las embestidas de Steve dejaron escuchar los gemidos de Danny tan alto que pronto se convirtieron en gritos, el placer aumentó conforme la unión se acentuó, además Steve con todo y su rudeza era un maestro en la cama y Danny no se quedaba atrás, aunque debería esperar un poco para mostrarle sus trucos a Steve.
Horas pasaron desde que llegaran a casa, hasta que detuvieron su sesión de sexo para descansar y preparar la cena, ambos se morían de hambre y por primera vez Danny no sintió nauseas, tal vez debería tener sexo antes de cada comida. Pero la idea se quedó en su cabeza, si abría la boca Steve estaría más que dispuesto a prestarse para la tarea. En cambio se dedicó a repasar con la mirada el cuerpo del moreno, a pesar de la diferencia de estatura, ellos encajaban a la perfección.
─Steve… ¿Has pensado en un nombre para el bebé?─ soltó Danny.
─Si es niño John, si es niña Joan.
─¿Es en serio?
─Sí, era el nombre de mi padre.
─Lo sé, pero no vamos a llamar a nuestro bebé como tu padre. Se dice que si le pones el nombre de un miembro de la familia a tu bebé, tomará los rasgos de su personalidad y seguramente tu padre fue un hombre bueno, pero quiero que el bebé tenga libre albedrío.
─¿Estás de broma? ¿Danny Williams, el que no cree en nada de lo que pasa en Hawaii ahora sale con esto?
─Hey, no te burles.
─No lo hago, lo siento… pero es increíble.
─¿Qué te parece Charles para niño? Es un buen nombre
─¿Charles? No está mal… ¿Y si es niña?
─Grace.
─No iba a tener elección, ¿cierto?
─No, pero quise que creyeras que la tenías.
─Grace McGarrett, hija de Danny y Steve McGarrett… Me gusta.
─¿Danny y Steve McGarrett? ¿Cuándo tomé tu apellido cariño? Soy Danny Williams, no lo olvides.
─Vas a ser Danny McGarrett cuando nos casemos, después de un breve noviazgo nos prometeremos, cuando el bebé nazca nos casaremos y tú mi pequeño y rubio amigo, llevarás mi apellido, serás McGarrett y nuestros hijos también, no tienes elección, ahora que te tengo no te dejaré ir y voy a blindarte para que nadie intente llevarte de mi lado.
─¿No exageras? ¿Quién se atrevería a tocar a un Omega marcado?
─Existen Alphas estúpidos que desean a los omegas que no pueden tener, y Danny, atraes la lujuria de tantos aún con mi marcha y el evidente embarazo. Les dejaré en claro que eres mío y que soy tuyo.
─Estás loco Steve.
─Posiblemente, pero también te amo.
Danny sonrió ante las palabras de Steve, jamás se cansaría de escucharlo decirle que lo ama, siempre se estaban diciendo cosas, discutiendo por tonterías, pero Steve hallaba la forma perfecta para dejarle en claro el amor que le tiene. Suspiró viendo totalmente embelesado al padre de su bebé. Steve McGarrett era un tremendo idiota, pero era su idiota, y jamás lo dejaría y con gusto llevaría su apellido cuando el momento llegase. ─¿Cómo te suena Steve Williams?─ bromeó Danny.
─No dudes que me voy a presentar así, "Hola, soy Steve Williams, esposo de Danny Williams, mi amado Omega, mamá de mi Monito y el amor de mi vida"
─Ven aquí mi neandertal─ Danny lo atrajo a sí con los ojos llenos de lágrimas para abrazarse a él con todo el amor que le tenía, era definitivo, sus hormonas se comieron a sus neuronas.
