Extrañamente mi musa anda muy al tanto de este fic que acabo de inciar, así que me dejó hacer otro cap.

Advierto: violación.


Abuso

Así pasaron un par de días más en los que el moreno iba a hablar con esa criatura y le torturaba, mientras le decía cosas como "Si te comportaras, no tendría que ser tan rudo contigo" "Siempre debes obedecer a tu amo" "Si me aceptas, seré más amable contigo" y cosas de ese tipo. Aquel youkai ya estaba muy débil por la atmosfera de esa casa y los constantes ataques del líder de los Matoba, por lo que para el final del 7mo día, accedió.

- ¿Ya quieres servirme?- le preguntó el moreno, sujetando nuevamente su barbilla.

- …- aquel ser asintió temeroso con la cabeza.

- Eso me alegra- le respondió con una cruel sonrisa-

Tan pronto aquel youkai accedió, el exorcista no perdió el tiempo y se dispuso a hacer el pacto. Le pidió obediencia absoluta a cambio de fluidos. El pacto, como era de esperarse fue sellado con sangre en una pequeña ceremonia que se llevó a cabo en esa misma celda, para evitar que el youkai escapara o si quiera lo intentara. A penas quedó hecho ese pacto, el moreno le liberó del monto de pergaminos y le sacó de la celda. Aquella criatura se sobó las muñecas y el cuello cuando finalmente fue libre. Su voz aun no volvía, requeriría algo de tiempo para sanar, y sin poder hacer más se dispuso a seguir a su nuevo amo por la casa.

Matoba caminaba a paso lento, procurando que el youkai no le perdiera de vista, puesto la casa era bastante grande. Era escoltado por un grupo de esos ayakashi negros que le rodeaban generalmente, por si era necesario contener al youkai que lucía como Natsume, aunque claro, realmente no ocuparía algo como eso, después de todo, estaba sumamente agotado y lastimado.

Aquel youkai debía permanecer a lado de su nuevo amo, para que pudiese "disciplinarlo". Así que ya de noche, aquella criatura acompañó a su amo hasta su alcoba.

- Vendrás conmigo- le ordenó.

- …- la criatura solo asintió, siguiéndole con una mirada como de cristal, aunque claro, no era visible por aquel antifaz que llevaba. Apenas ingresaron a la recamara el moreno se sentó en seiza.

- Siéntate- le pidió, a lo que aquel youkai hizo lo mismo sentándose frente a él, a un metro de distancia más o menos- Acércate- le ordenó. Aquel ser, volvió a incorporarse para acercarse, pero apenas lo hizo, el moreno le sujetó de la muñeca y le jaló hacia así, tan pronto lo tuvo en sus brazos, le sujetó la quijada- No muerdas, tenemos un pacto ahora y aquí hay parte de tu paga- diciendo esto, colisionó sus labios con los de aquella criatura, quien se estremeció al contacto e intentó alejarse, pero el moreno no le liberaba, de hecho había profundizado aun más el beso, introdujo su ávida lengua en la pequeña cavidad que luchaba por alejarse. El youkai recordó la recién orden sobre no morderle y sus ojos se llenaron de lágrimas por la impotencia, en tanto el moreno exploraba aquella dulce boca, sentía con su lengua la ajena, acariciándola e incitándole, acariciaba los colmillos afilados de aquel ser, mientras afianzaba aun más su agarre sobre el frágil cuerpo que se esforzaba por respirar.

- …humph…-jadeaba violentamente con el sabor de la saliva y la sangre del moreno, todo ante las forzadas caricias que recibía, el cuervo había abandonado su boca y había comenzado a lamer su cuello, mientras le desnudaba, casi arrancándole la parte superior del kimono, deslizándolo por los suaves y tersos hombros. La criatura chilló a como pudo, puesto su voz aun no volvía, eran más los sonidos desesperados de su respiración. Sintió la lengua de su amo ocuparse de sus rosados pezones, mientras la fuerte mano obligaba a la propia a masturbar el miembro del cuervo. La sensación que le invadía, ciertamente era de un gran calor, a pesar de ser un youkai, pero también de temor, por lo que empezó a removerse, intentando alejarle.

- Quédate quieto- le ordenó, mientras con maestría le giraba y con su mano hizo que la cabeza de aquel youkai se apegara al suelo, presionándola con fuerza. Le colocó de manera en que mantuviera sus caderas en alto, ofreciéndoselas. Aquella criatura, respiró con más agitación por el miedo de lo que podría avecinarse, y entonces lo sintió. Sintió algo grande y caliente abrirse paso en sus entrañas, su respiración se agitó aun más, si es que eso era posible, de haber tenido voz, habría lanzado un grito desgarrador. Con sus manos comenzó a rasgar el piso de madera, dejando las marcas de sus garras. En breve, de su boca empezó a fluir sangre, de lo fuerte que había mordido sus labios. Sentía mucho dolor y había espasmos por todo su cuerpo, la realidad era que su cuerpo no era tan distinto del de los humanos, aunque tampoco era igual. En la habitación solo podían escucharse los gemidos de excitación del moreno, los jadeos de dolor de aquella criatura, los sonidos húmedos tan naturales del cuerpo del exorcista y el sonido de las garras contra la madera del youkai.

Luego de varios minutos, en los que aquella criatura había dejado su mente en blanco y solo se dejaba embestir por aquel hombre, finalmente obtuvo parte de su "paga", aquel fluido blanquecino que le inundó por dentro. Tan pronto el acto terminó, el cuervo se recostó a dormir, por su parte aquel ser se arrastró temblando por el suelo hacia una esquina de la habitación, dejando un rastro de semen y sangre tras de sí. Cuando llegó su rincón, solo se quedó apegado a la pared temblando y viendo a su nuevo dueño dormir pacíficamente, en ese momento solo pudo pensar en lo mucho que odiaba a los humanos.


Siempre he pensado que Matoba es un tanto sádico... U._.

si alguien lee esto: 1. Gracias por leer. 2. Sería lindo algun rev...