Capitulo 2. Pequeño Problema.
Edward POV.
El viaje en auto fue divertido ya que mi hermana y yo nos pusimos a jugar póker. Todo el camino Alice se la paso hablando de todo lo que quería hacer en las vacaciones. Cuando por fin llegamos al Hotel Alice fue a la recepción y regreso con la tarjeta de acceso y al reunirnos los tres ella nos miró divertida.
-Eddy, te importaría ir con el botones a instalarnos en lo que Jazz y yo vamos a conocer el Hotel?.- dijo haciendo un puchero.
La miré con odio por el sobre nombre y porque se pasaba de barco. Bufé apretándome el puente de la nariz.
-No, y ya te dije que no me gusta que me digan Eddie, vale?.- dije dándole la espalda. Encaminándome detrás del botones.
-Es la cabaña 2703 Eddie….!- gritó a lo lejos Alice.
Gruñí alzando el brazo para no darle importancia.
Cuando llegamos le pedí al botones que subiera el equipaje a las habitaciones, le indiqué por donde y me fui directo a la cocina por un vaso de agua más tarde el botones bajo y le agradecí dándole algo de propina, el chico se fue. Después decidí subir a darme una ducha cuando entré al baño comencé a desvestirme en lo que la tina se llenaba. Me metí y empecé a recordar a la chica del aeropuerto. Su sonrisa.
Juré que si la volvía a ver le hablaría y seguro obtendría un faje momentáneo con ella. Desee demasiado poder tener un polvo con ella, y quizá algo más.
Sacudí las ideas en mi mente y me relaje en el agua.
Cuando termine de ducharme jale el corcho de la tina para dejar que se fuera el agua, me envolví la cadera con una toalla del baño y salí secándome el cabello con otra más pequeña. Al salir a la habitación, escuche un ruido desde la planta baja.
Alguien había llegado, seguro Alice.
Salí de la habitación pensando que Alice y Jasper habían llegado ya y querían entrar por la cocina, pues yo tenía la llave. Cuando termine de bajar las escaleras, me quede paralizado en el umbral de la puerta de la cocina.
Sorprendido.
Una chica de espaldas a mí se inclinaba para alcanzar un vaso ya que al parecer el anterior se le cayó y se rompió en el lavabo. Estaba para comérsela, tenía puesto un bikini negro de esos de tanga brasileña. Su piel blanca relucía a más no poder, se veía suave al tacto, desee tocarla.
Cuando se giró se me quedo viendo de arriba abajo y dejo caer el vaso provocando que sonriera a medias, por haberla asustado, se veía como un pequeño gatito. Cuando por fin comencé a observarla desde sus piernas largas y torneadas hasta sus muslos subiendo poco a poco hasta su rostro fue cuando la reconocí.
Era la chica del aeropuerto.
Sin duda, tenía un cuerpo exquisito y unos labios que incitaban a cualquiera a morderlos. No pude apartar mis ojos sorprendidos de ella. La seguía viendo cuando me recuperé y recordé la promesa que me había hecho en la tina.
Me acerqué lentamente a ella, quien retrocedió unos pasos.
-Hola, hermosa. Que te trae por aquí, no creo haber pedido servicio al cuarto.- vi como un leve rubor inundaba sus mejillas. Sonreí más aún. Nunca me imagine esa reacción de su parte si soy sincero.
-Ja.! Mira, en primer lugar, en tú vida me vuelvas a decir "hermosa", está bien?.- dijo girándose para encararme.- segundo, que haces aquí está es mi cabaña, vale? Y lo peor, quien te crees para andar así, por todos lados?.- dijo señalando mis caderas.
Fruncí el ceño, ante su respuesta en especial atención a las palabras: "mi cabaña".
Demonios.
Bella POV.
Cuando termine de ducharme bajé por un poco de agua a la cocina, me puse un bikini negro nuevo que era regalo de Rose y baje brincando las escaleras. Terminando iría a la alberca de la cabaña, para tomar un poco de Sol.
Al llegar abrí la alacena, y saqué un vaso pero al parecer mi torpeza había ido de vacaciones conmigo. Así que el vaso se me resbalo de las manos y cayó roto al lavabo. Rápido y resignada a mi suerte me incliné para alcanzar otro, y cuando me di la vuelta para servir el agua me asusté al ver a un chico extremadamente apuesto en el umbral de la cocina con solo una toalla encima.
Como imaginaran por el susto el vaso que traía se me cayó destrozándose por completo en el suelo. Lo vi sonreír por el accidente, lo observé de los pies a la cabeza y Dios! Era guapísimo. Tenía un cabello cobrizo, tez clara como la mía, músculos torneados y definidos, no como Emmett pero se notaba su presencia, un abdomen marcado y solo una toalla pendía peligrosamente de sus caderas.
Lentamente y sonriendo se acercó a mí. Haciéndome retroceder.
-Hola, hermosa. Que te trae por aquí, no creo haber pedido servicio al cuarto.- Sentí como la irá hacía que me ruborizará. Aunque debo admitir que su voz, era varonil y encantadora.
Odiaba que cualquiera me llamará así, ni quiera Emmett lo hacía.
-Ja.! Mira, en primer lugar, en tú vida me vuelvas a decir "hermosa", está bien? Y segundo, que haces aquí está es mi cabaña, vale? Y lo peor, quien te crees para andar así, por todos lados?.- Supongo que no se esperaba mi reacción ya que me miró extrañado y la sonrisa burlona desapareció.
Se quedo pensando un poco en lo que dije y me miró de nuevo.
-Espera, has dicho "tú cabaña"?.- dijo alzando una ceja.- No lo creo, es un error estás equivocada ya que mi familia ha llegado al Hotel y nos han dado está cabaña, así que creo que la que se va eres tú.- dijo señalándome.
Sopesé lentamente cada palara. Después trate de ser diplomática, quería arreglar esto e irme a broncear.
-Perdona. He sido muy grosera, vale? Solo que lamento mucho que estés equivocado ya que mi familia ha llegado primero al Hotel y nos han dado está cabaña.- Me sonrió y parecía que iba a hablar así que lo interrumpí.- Más, si gustas podemos ir a aclarar las cosas a la recepción en este momento.
-Está bien, vamos.- dijo haciéndose hacia atrás para que pasara y mirándome serio.
No pude evitar reírme. Me miró frunciendo el ceño y alzando una ceja.
-Disculpa, es solo que creo que será mejor que te pongas algo más que esta toalla, a menos que te guste que la gente te vea o algo por el estilo.- dije mirándolo bien.
El comprendió y asintió.
-Oh, cierto, vale, me subiré a poner algo y nos vamos, vale?.- dijo subiendo las escaleras.
-Claro, te espero aquí.- dije tratando de no reírme.
Mientras el subía yo fui consciente de que solo llevaba el bikini. Corrí a mi habitación y me puse unos shorts negros a la rodilla y una playerita estraples en tono azul.
Bajé las escaleras despacio para no tropezar. Pasaron unos segundos más y lo vi que bajaba las escaleras. Cuando estaba llegando al último escalón salí a la puerta con el detrás de mí. El camino a la recepción fue corto y en silencio. De pronto sentí su mirada sobre mí y esbozó una pequeña risilla burlona.
Lo miré y alce una ceja.
-Que es tan gracioso?.- pregunte.
-Te das cuenta que hacemos juego.- me dijo señalándonos alternadamente.
No me había fijado que traía un short negro con franjas azules a los costados y una playera manga corta blanca.
Esbocé una pequeña sonrisa.
-Cierto, te has copiado de mis colores del día.- dije riendo con él.
-ahh, Claro. Lo lamento por tener gustos parecidos, señorita.- dijo riendo mientras nos acercábamos más a la recepción.
Llegamos al mostrador y me di cuenta de que no sabía su nombre. Demonios.
-Que tonta, Mi nombre es Isabella Swan, mucho gusto.- dije tendiéndole mi mano.
Me miró perplejo y después esbozo una sonrisa pícara de un principio, que lo hacía ver sumamente atractivo. Se acercó a mí lentamente.
-Swan?- dijo impresionado-Soy Edward Cullen, y créeme el gusto es todo mío.- dijo besando mi mejilla.
-Sí, mis padres son dueños del Hotel.- dije ruborizada pero directa no queriendo hablar de ellos. Y al parecer Edward lo notó porque lo dejo pasar.
El contacto de mi piel con sus labios provocó un estremecimiento. Era tan suave su boca. De no haber sido porque Ben llegó en ese momento me hubiera abalanzado contra él para besarlo. Bueno quizá no tanto así, pero debo admitir que una parte de mí si lo quería.
-Hm, hm. En que puedo ayudarte, Bella?.-dijo Ben carraspeando desde el mostrador. Esto provoco que un ligero rubor cubriera mis mejillas. Odiaba eso.
-Hola, Ben.- dije con una sonrisa penosa. Por lo anterior.- Bien, lo que pasa es que hay un ligero inconveniente con la cabaña.
-Que sucede Bella, tus padres ordenaron explícitamente que cualquier cosa fuera hecha para mejorar su comodidad en el tiempo de su estancia en la Villa.- me dijo medio alarmado.
-Claro, me imagino.- dije seco.- No es tan grave, lo que sucede es que el joven aquí presente tiene la misma cabaña de descanso para él y su familia, y sucede que no entendemos que pudo haber pasado, así que hemos venido aquí para encontrarle una solución.- dije señalando a Edward.
-Ah, ya veo, permítanme un momento.- asentimos y el se retiro al ordenador del otro lado.
Después de un momento en el que Ben seguía checando las tarjetas digitales de cada uno. Se acercó nuevamente a nosotros con las tarjetas y unas hojas.
-Ya veo, el problema. Lo lamento mucho, Bella pero al parecer el error fue mío ya que me olvidé de reservar la cabaña para tus padres. Lo lamento.- dijo muy preocupado.- y eso provocó que Alec el de la noche, la reservará para la familia Cullen.
-Tranquilo. Pero me supongo que podrás arreglarlo, cierto?.- dije tratando de solucionarlo pronto y esperando que me dijera que sí.
-Me temo que no va a ser posible, querida.- dijo disculpándose con la mirada.- pero tenemos cupo lleno en las habitaciones y las demás cabañas están todas reservadas, lo lamento.
-A nosotros no nos molestaría compartir la cabaña, cierto, Eddie?.- dijo una voz de soprano que provenía de detrás de nosotros.
Me giré instantáneamente para ver quién era y me sorprendí al encontrarme con una chica muy bonita con facciones finas. Era pequeña de una tez clara como la de Edward, ojos grandes verdes y una nariz recta y fina, unos labios carnosos ligeros, delgada y caminaba danzando por el lugar.
-Claro, a menos que a ustedes les moleste.- me dijo Edward sacándome de la ensoñación.- Bella les importaría compartir la cabaña con nosotros?.- preguntó.
-Amm, Por supuesto que no, muchas gracias.- dije mirándolos con agradecimiento.
-Entonces, todo arreglado.- dijo la duendecillo quitándole las tarjetas a Ben.
-Ay pero que descortés. Bella te presento a mi hermana.- dijo Edward señalando a la pequeña.
-Alice Cullen. Mucho gusto.- dijo la duendecillo.
-Bella Swan encantada.- dije sonriéndole amablemente.
-Wow, Swan?- dijo feliz la chica- Algo me dice que nos llevaremos muy bien.- dijo devolviéndome la sonrisa.- Te ves simpática en las fotos.- sonrió.
-Duende y Jasper?.- pregunto Edward. Haciéndome reír por el apodo.
-Fue al baño, quedamos de vernos aquí, no ha de tardar.- le respondió buscando a alguien en el lobby.- Ahí viene!- gritó señalando a alguien con una sonrisa.
Al instante un chico alto, casi de la estatura de Edward, con cabellos dorados y ojos azules apareció a su lado.
-Hola, Jazz.- dijo Alice besándolo tiernamente en los labios.- te presento a Bella, nuestra nueva compañera de cabaña y mi futura mejor amiga.
-Hola, encantado de conocerte, mi nombre es Jasper Hale.- dijo el joven tendiéndome su mano y con una sonrisa en el rostro.
Me sorprendí ante el apellido. Conocería a Rosalie?.
Estreche su mano.
-Mucho gusto, Bella Swan.- dije y sin poder aguantar mi curiosidad.- Disculpa, acaso conoces a Rosalie, Rosalie Hale?.
Su gesto se torció y parecía sorprendido. Después reapareció su sonrisa y me miro a los ojos.
-Lo lamento, y no te preocupes por preguntar. Sí, ella es mi hermana melliza. La conoces?.- dijo curioso.
-Sí, Amm Rose es mí cuñada.- le dije mostrando indiferencia.
-Me doy cuenta que no te sorprende encontrar al gemelo de Rose.- dijo serio.
-No, es que Rose ya me había contado a Em. y a mí sobre lo sucedido.- dije tratando de no tocar el tema.- Tus padres eran amigos de mi familia, de hecho mi padre aún se frecuenta con el tuyo. Nos dijo que eras simpático y que cada poco te escribía a New York.- respondí amablemente.
-Claro, se me olvidaba, eres la amiguita de Rose.- dijo Jasper Riendo.
Me reí con él.
-Se puede decir que es como mi hermana.- dije con cariño. A lo que el me miró agradecido y sonriendo.
Nos encaminamos a la salida de la recepción para ir a la cabaña
-Supongo que estarán en la cabaña, esperándome, vamos así les contamos lo sucedido.- dije a lo cual todos asintieron.
Caminamos hacia fuera del Hotel. Que curioso, repito, al parecer estás vacaciones serán diferentes.
