Los personajes son de Stephen Meyer, esta es una historia con contenido sexual, leen bajo su responsabilidad.
Capitulo 1: Visión Especial
Me desperté cuando los rayos del sol golpearon mi rostro, me quede en la cama unos minutos con una sonrisa tonta recordando a mi Edward, lo amaba, con todo mi corazón, sabía que en él había algo mal, algo oscuro pero yo me había enamorado de esa parte oscura.
Me levante y me dirigí al baño, me bañe y cambie, yo vivía con mis padres en Forks, este era mi lugar favorito, aquí fue donde lo conocí.
Mi madre Renée Swan me esperaba con el desayuno listo, mi padre Charlie Swan estaba sentado en la mesa leyendo el periódico, me daba remordimiento el ocultare y mentirle a mis padres pero era necesario, nadie podía saber mis secretos, nadie podía saber que me había enamorado de un ser tan maligno.
Desayunamos en silencio, desde que yo era pequeña sentía a mis padres alejados de mí, tratándome diferente que a las demás personas, yo era diferente, desde que era niña tenía extrañas pesadillas, recuerdos de sangre y muertes, de gente mutilada, de personas muertas pidiendo ayuda.
Salí en dirección a la universidad de Seattle en mi auto, en el camino veía a la gente que sonreía pero para mí no era así, yo los podía ver realmente, personas hipócritas y sin sentimientos, a su alrededor había un aura gris, al entrar a la universidad vi a mis únicos amigos, ellos eran tranquilos y honestos, se amaban con locura, en ocasiones junto a ellos podía sentir verdaderamente lo que era una amistad.
- Hola Bella – me dijo Rosalie Hale, una chica alta de cabello dorado y ojos azules, vestía de manera llamativa y tenía un gran porte de modelo, su alma era muy maternal y protectora
- Hola, ¿Cómo están? – les pregunte con una sonrisa, ellos eran los únicos que me comprendían sin saber en realidad nada de mi
- Bien, ya sabes, aburridos – dijo Emmett Mc´Cartie, el era grande y musculoso, sus ojos cafés brillantes y su cabello negro, vestía deportivo y una sonrisa infantil enmarcaba sus rasgos, su alma era inocente.
Entramos juntos y cuando cruzábamos las puertas una chica choco con nosotros
- Ah, ustedes – nos dijo con desprecio Laurent Mallory, era de baja estatura y de cabello negro al igual que sus ojos, su rostro estaba deformado en una máscara de envidia y rencor bien disimulado, ella había estado mucho tiempo detrás de Emmett pero el siempre supo que Rose era el amor de su vida
- Nos vemos Bella – me dijeron despidiéndose de mí y caminando hacia sus clases.
El día pasó rápidamente, estaba esperando que llegara la noche, soñaba con volverlo a ver y saber que estaba bien, desde el instante en que lo conocí mi mundo había cambiado, ya no estaría sola, ya no caminaría con miedo de que descubrieran nuestro secreto.
Ya de noche lo esperaba en mi habitación después de hacer mi tarea, me sentía ansiosa, temía por él, porque nuestro secreto fuera descubierto en su mundo y fuera castigado.
Sentí su presencia detrás de mí, me lleno su olor a bosque y olvido, sonrió al sentir su dedo acariciando mi nuca, me gire lentamente mirándolo y maravillándome de su belleza, nunca me cansaría de mirarlo, de apreciar sus oscuros ojos y perderme en los secretos de su alma.
Sentí su mano acariciar mi rostro como si me fuera a romper de un momento a otro, puso una de sus rodillas en el suelo quedando más cerca de mí, con mis manos acaricie su suave cabello y él me besa suavemente, luego de unos segundos se separo de mi y miro fieramente la puerta
- Alguien se acerca – me dijo con su voz melodiosa acariciándome la mejilla antes de desaparecer, escuche los pasos acercándose a la puerta y luego mi madre entrando a la habitación con algo de temor, lo leía en sus ojos, antes mi habitación estaba plagada de mis dibujos, todos referentes a mis sueños, esos dibujos estaban guardados en mi armario, alejados de las miradas de mi familia
- Iremos a cenar Isabella, nos vemos – me dijo en tono frio
- Claro, adiós – le respondí, ella asintió con la cabeza antes de cerrar la puerta, me gire y vi a Edward con la mandíbula apretada mirando por la ventana, me acerque a él y acaricie su mandíbula - ¿Qué pasa? – le pregunte dulcemente
- Te odia, cree que eres una abominación y te tiene miedo – me dijo, sus ojos negros brillaron un poco y aquel sentimiento de vulnerabilidad que siempre tenía junto a mí se transformo en puro odio – Me encantaría enseñarle que es verdaderamente el miedo
- No lo digas, ya sabía que es lo que ellos piensan de mi – le dije tranquilamente, me miro un poco antes de asentir y sentarse en mi cama
- Soy peligroso para ti cuando me enojo, no me perdonaría si te hiciera daño – me dijo tomándome de la mano y haciendo que me sentara en su regazo – jamás me perdonaría si algo te pasara por mi culpa – lo bese en ese momento, porque lo necesitaba, porque quería que sintiera mi amor por el
- Conviérteme – susurre contra sus labios – llévame contigo
- Solo dame un poco más de tiempo amor – me respondió acariciando mis pechos por encima de la ropa, suspire en sus labios, me quito el sweater que tenia dejándome solo con el sostén, me beso el cuello y el estomago, con sus manos acariciaba mis senos, veía la lujuria en sus ojos negros, trace su musculosa espalda y su cuello, sus hombros y su rostro.
Nos acostamos en la cama, sentía su cuerpo presionado con el mío, sentía el calor consumiéndome lentamente, bese nuevamente a Edward mientras él se quitaba su pantalón negro, sentía sus manos en mi cadera frotándome sensualmente contra él, sintiendo su deseo por mí, excitándome por sus caricias.
Entro a mi cuerpo de una sola estocada, se movía rápidamente juntos éramos como unas piezas de rompecabezas, encajábamos perfectamente, mordí su hombro frio y musculoso, el respiraba agitado en mi oído y escuchaba nuestros corazones en sincronía perfecta.
- Te amo Edward – le dije cuando llegue al orgasmo
- Yo también Bella – dio suavemente cuando llego al suyo.
Nos levantamos de la cama y nos pusimos nuestra ropa, nos recostamos en la cama abrazados, me recosté en su pecho escuchando su respiración y su corazón
- Porque late tu corazón? – le pregunte un poco dormida
- Estoy vivo solo soy un inmortal – murmuro
- Cuanto tiempo has estado vivo? Como soportaste estar solo? – volví a preguntar, quería saber de él, todo de él, escuche su musical risa y levante la cabeza para mirarlo
- De verdad quieres saber todo de mi? – Pregunto y yo asentí, el suspiro y se aproximo a mi rozando con sus labios mi mandíbula hasta mi oído – Que el Todopoderoso y Lucifer recuerden mis palabras y mis juramentos, que los ángeles infernales sean testigos de mi rendición plena hacia este ser que conocerá mi pasado – murmuro antes de enterrar sus afilados dientes en mi cuello, sentí el dolor y entonces lo vi:
La oscuridad profunda, los gritos y lamentos de los condenados, los mares de sangre a mis pies, el fuego consumiendo almas, Edward inclinándose frente a un hombre hermoso con cabello negro azul y ojos verdes fríos, vestido de blanco con piel marfileña sentado en un trono de sangre y calaveras, Edward en una guerra contra seres hermosos vestidos de Blanco, Edward perdiendo junto con su ejerció y condenados a bajar del paraíso después de intentar apoderarse del cielo, Edward bebiendo sangre de millones de personas, suplicas y maldiciones por parte de los condenados, soledad plena en la oscuridad, millones de personas cometiendo atrocidades, el cambio de los milenios, las guerras, las muertes, las almas condenadas, tantos rostros pasando rápidamente por mis ojos, monstruos abominables devorando las almas malditas y al final su verdadera identidad, Edward el lector de mentes, el general de las tropas de Lucifer, su mano derecha, el Ángel destructor de mundos.
Nota de A:
Una chica me dio la idea de continuar la historia, muchas gracias, cualquier sugerencia o critica constructiva dejen un comentario.
Xoxo
