I will be right here waiting for you

Esperaba ansiosa en el parque. Miraba todo a su alrededor, como si fuera la primera vez que lo hacía.

Los cerezos estaban en flor, por lo que el lugar se veía hermoso, teñido de un suave rosa pastel.

Inhala por la nariz, para poder sentir aquella fragancia a flores. Primavera. Adoraba esa época del año. Los colores vivos, el calor abrazante del sol, los aromas, los sonidos. En esa estación, todo le gustaba.

Expulsa todo el aire de sus pulmones, en un extenso y jubiloso suspiro. Estaba feliz e impaciente por verlo de nuevo. Bueno, lo había visto el día anterior, pero ya lo extrañaba.

Mira su reloj. 13:20. Bueno, ella había llegado antes del horario. Se había puesto el despertador de su hermano y el de su padre para asegurarse de que esta vez no lo haría esperar. Y así fue, llegó antes.

-Solo 10 minutos más...- Susurró mirando su reloj, para luego mirar a la gente ir de un lado a otro, sentada cómodamente en aquel banco. –En poco tiempo lo veré de nuevo. Mi querido Shaoran.- Agregó sonriendo para si misma.

Rápidamente llegó la hora que habían acordado. Se puso de pie y busco con su verde mirada al ambarino.

Quince minutos. ¿Qué le había pasado? Él nunca llegaba tarde. ¿Se le había olvidado? No, él la citó ahí. Eso era imposible.

Lo aguardaría un poco más. Volvió a sentarse y miró sus manos calladas, esperando que apareciera por detrás y se disculpara por hacerla esperar. Luego irían a tomar un jugo y él le diría que era aquello importante que le quería decir.

Media hora. ¿Dónde estaba¿Por qué no llegaba¿Acaso no pensaba asistir a su cita? Suspira y mira el suelo pensativa. Dejaría que pase un poco mas el tiempo, quizás se había demorado.

Una hora y media. Ya no iría. Se secó las lágrimas, de cólera, con fuerza. ¿Por qué la había plantado? Pudo decirle que no podría asistir.

-Shaoran... eres un tonto...- Se queja en un débil susurro, sollozando. Rápidamente se pone de pie y comienza a caminar de regreso, decidida a darse una ducha y acostarse a descansar.

Avanzó unas cuadras en silencio mirando al frente, para luego girar un poco la mirada al escuchar gritos de mujeres horrorizadas y el sonido de la sirena de una ambulancia. Vencida por la curiosidad, decidió acercarse a ver que ocurría.

Sakura, si no puedes soportar ver estas cosas. Mejor no las veas. Se quejaba la voz divertida y sobre protectora de Shaoran en su cabeza. Si, el con su deseo de ser medico y ella que se cubría la boca para no vomitar cuando veían los programas de emergencias.

Ante aquel pequeño recuerdo no pudo evitar reír levemente mientras se acercaba. Quería demostrarse que ya se había inmunizado. Debía ser así, o terminaría internada por ver tanto esos programas.

Miró, primero, a la gente amontonada rodeando a lo que parecía ser, la escena de lo ocurrido. Pasó saliva y se acercó con paso lento.

No le costó demasiado abrirse paso entre la gente, para luego observar a la persona tendida en el suelo quedándose estática.

-¡Shaoran!- Gritó intentando acercarse más, enredándose en la cinta de seguridad varias veces, para luego librarse nerviosa e intentar aproximarse, siendo detenida por un policía.

-Señorita... no puede acercarse.- Comentaba el hombre de azul sosteniéndola por los hombros con suavidad.

-¡Déjeme¡Él es mi novio!- Ordena exasperada, para luego zafarse empujando al oficial y acercarse al ambarino, prácticamente arrojándose al suelo a su lado. –Shaoran...- Lo llama en un susurro, corriéndose el cabello hacia atrás para poder verlo. –Por Kami, Shaoran. ¿Quién te hizo esto?- Agrega sintiendo que las lagrimas se agolpaban en sus ojos. Rápidamente se limpió el rostro y miró el sweater de lana, color verde musgo, teñido de sangre. –Shaoran...- Musita de nuevo por lo bajo volviéndose a verlo. Observó como los paramédicos se apresuraban a vendarlo para detener la hemorragia y lo subían en una camilla para luego acomodarlo en la ambulancia.

Luego de insistir un poco, le permitieron subirse junto con el castaño para prontamente partir al hospital. Al llegar, separaron a la oji-verde del ambarino a quien se llevaron para atender de urgencias, mientras que una enfermera le había pedido que se sentara a esperar, puesto que caminando de un lado a otro nerviosa con expresión llorosa, asustaba a los demás pacientes.

-Shaoran...- Susurra para si misma hundiendo el rostro en sus manos, las cuales se sostenían de sus rodillas. –Por favor... que no le pase nada...- Suplica por lo bajo, para luego moverse el cabello hacia atrás e incorporarse para mirar nerviosa el pasillo por el que se lo habían llevado.

Tomó aire con pesadez y subió los pies en la silla para, así, poder abrazarse las piernas y esconder el rostro en estas.

-Chicos... les presento a Li Shaoran. El viene de Hong Kong. Espero sean amables con él.- Comentaba el profesor Terada presentando al alumno nuevo.

-Sakura... nos esta viendo...- Comentaba la joven de cabello oscuro dirigiéndose a su compañera que observaba nerviosa al chico de mirada castaña. Quería correrle la vista, pero sus ojos invitaban a seguirlos observando. Tan inquietantes.

-Veamos... ¿Dónde te sentaras?- Cuestionaba meditabundo el maestro, recorriendo el curso con la vista, para luego sonreír. –Detrás de Kinomoto hay un sitio libre.- Afirma al tiempo que la oji-verde se ponía de pie sin dejar de verlo. Era extraño.

Abre un poco los ojos sobresaltada, para luego incorporarse. Aquel 'flash' de su memoria... Sí. Así fue como se habían conocido.

Sonrió con torpeza ante aquella pequeña alusión de su cerebro y suspiró. Estaba impaciente por saber como estaba él. Quería verlo, necesitaba estar a su lado.

-Li... tu siempre dices "Como quieras", pero... ¿Sabes? Para los demás también es importante tu opinión...- Comentó la joven oji-verde sonriéndole con dulzura, consiguiendo que el frío ambarino se sonrojara y mirara hacia otro lado.

-Mmh... claro.- Susurra avergonzado mirando el fuego de la chimenea.

Era cierto. Él siempre decía esa frase. Era su firma. A veces, cuando fingía estar molesto con ella, la repetía solo para fastidiarla. Qué tonto... pero lo amaba.

Se llevó una mano al rostro cuando sintió algo húmedo recorrerlo. Agua. ¿Estaba llorando? Soltó un suspiro y se llevo ambas manos al rostro para limpiárselo.

-No voy a llorar. Todo va a estar bien.- Susurraba para si misma, en un intento desesperado de auto-convencimiento. Rápidamente se dio por vencida y se abrazó a si misma, para romper en llanto. Tenía miedo. No quería perderlo. –Shaoran...- Lo llamaba por lo bajo.

-Hoy... le dije a Yukito lo que sentía por él...- Susurraba la joven oji-verde meciéndose en aquel columpio. Shaoran la contemplaba en silencio. Aquel semblante triste, le desgarraba el alma. –Le dije... que lo quería...-

-Ah... ¿si?- Cuestionó bajando la mirada ocultando el dolor que aquello le causaba.

-Pero... me dijo que no estaba enamorada de él.- Agregó por lo bajo, consiguiendo que el castaño la mirara sorprendido. –Me preguntó si el cariño que siento por él se parece al que siento por mi papá. Tiene razón, se parecen.- Susurro observando el cielo. –Pero... en el fondo lo que siento por Yukito es diferente.- Explica volviendo la vista a sus pies. –Yukito está enamorado de una persona que yo también quiero mucho.- Prosiguió –Que él no esté enamorado de mí esta muy bien. Si él esta feliz, yo también.-

Me escuchaste. A pesar de que yo quería a otra persona, siempre me acompañaste, Shaoran. Pensaba la oji-verde abrazándose con mas fuerza.

-Pero... aunque lo entiendo perfectamente, no puedo evitar llorar.- Susurraba la joven oji-verde mientras miles de lagrimas caian de sus ojos, consiguiendo que el ambarino la viera preocupado.

-Tranquila...- Respondía él a modo de suplica volviendo la vista al suelo, mientras apretaba las cadenas del columpio en el que se encontraba sentado.

-Soy una tonta, entendí lo que él me quiso decir y realmente quiero que sea feliz.- Se quejaba intentando secarse las lagrimas con las manos.

-Te entiendo.- Musitaba el castaño poniéndose de pie frente a ella, para luego extenderle un pañuelo. –Te entiendo, a la perfección.- Agregó sonriéndole con dulzura.

Sakura lo observó en silencio, para prontamente ponerse de pie mirando el pañuelo y luego apoyar la frente en el pecho del castaño.

-Yukito dijo que seguro voy a encontrar a la persona de la que me enamore, y que esa persona me iba a querer a mi... espero encontrarla...- Susurraba finalmente la joven sollozando sin darse cuenta.

-No te preocupes...- Respondió el castaño abrazándola con suavidad. –Seguro vas a encontrarla.-

Me consolaste. A pesar de no ser correspondido, estuviste conmigo en ese momento tan difícil para mi. ¿Quién habría imaginado que la persona a la que yo amaría serias vos? Bueno, seguro que cualquiera, excepto yo. Soy tan despistada. Musitaba mentalmente, para luego suspirar y mirar el pasillo. ¿Cuánto faltaría para que saliera el medico? Comenzaba a temer lo peor, y no quería hacerlo. Quería a Shaoran, su Shaoran.

-Mmh... Sakura... Yo...- Balbuceaba el ambarino permaneciendo de pie mirando el suelo, para luego suspirar y mirar a la oji-verde quien lo veía con una sonrisa. –Yo te quiero...- Musitó rápidamente, mirando a la joven sorprendida. –Solo... quería decírtelo.- Agregó dando finalizada la charla, para luego despedirse y marcharse a casa.

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-Te traje esto... de parte de la profesora Misuki...- Susurra la joven avergonzada, extendiendo un paquete color crema al castaño, para luego mirar el camión de mudanzas –¡Ah! Parece que alguien de tu edificio se muda.- Comenta para dar algún tema de conversación. Estaba desesperada y no sabía que hacer.

-Soy yo...- Responde el ambarino con calma, para luego observar como Sakura lo veía callada.

Te ibas a Hong Kong. Y yo no te había dicho nada. El vacío que sentí cuando me lo dijiste, Shaoran. Pensaba la joven mordiéndose el labio inferior. No me dejes ahora Shaoran.

-¡Shaoran!- Gritaba la pequeña Sakura corriendo el autobús.

-¿Sakura?- Cuestionó un sorprendido castaño asomándose a la ventana para ver como la oji-verde corría detrás del autobús que comenzaba a ponerse en marcha.

-¡Yo... ya entiendo lo que siento! La persona que más quiero... ¡Eres tu, Shaoran!- Exclama extendiendo un pequeño osito de felpa con un moño rosado.

-Gracias...- Susurró el joven sonriendo levemente, para luego sobresaltarse y mirarla. –Prometo que voy a volver.- Aseguraba. –¿Me vas a esperar?- Cuestiona viendo los cristalinos ojos de su pequeña flor.

-Si...- Promete la joven siguiendo todavía el autobús. Luego, éste partió.

Suspiró con pesadez y se fregó los ojos. Él cumplió su promesa de volver. Cuando comenzaba la secundaria, Shaoran la esperaba. Sonrió levemente para si misma y se cubrió el rostro con las manos. No podía morir. NO.

-Shaoran... por favor... no me dejes. No te vayas.- Susurraba una y otra vez apretando los dedos contra su rostro.

-Jaja, hablas como si te hubieras tragado un silbato.- Se burlaba el ambarino divertido mirando a una resfriada Sakura quien hinchaba las mejillas mientras intentaba arrebatarle el mando a distancia del televisor.

-¡Shaoran! Dame el control.- Se quejaba encaprichada estirándose para sacarlo.

-Jamás.- Respondió él divertido, para luego pasar los canales deteniéndose en uno de deportes y acomodarse en el sillón. Al estar distraído, la joven logra quitarle el mando, para volver a poner su película. –¡Hey! Estaba viendo eso...- Se quejó para luego morderse el labio cuando ella le saco la lengua y sonrió triunfante.

-Ya no más.- Musitaba ella con aire de gloria, para luego sobresaltarse al sentirse empujada hacia el castaño puesto que la había sujetado con suavidad de la muñeca y había tirado de ella para acomodarla en sus brazos.

Ambos se miraron callados, levemente sonrojados. Varios meses siendo pareja y todavía se avergonzaban como cuando eran niños.

El castaño sonrió con ternura y le corrió unos mechones de cabello castaño que le cubrían el rostro, luego le acarició con suavidad las mejillas y la besó.

A pesar de que había impuesto la regla de "no besarse" para evitar contagiarlo, no pudo evitar dejarse llevar y corresponderle.

Se sobresaltó al escuchar el eco de pasos aproximarse por el pasillo. Rápidamente se incorporó y se fregó los ojos con cansancio. ¿Se había quedado dormida sin notarlo? Soltó un quejido cuando algo callo de ella. Al mirar vio un abrigo que, al olerlo, percibió claramente el perfume a violetas de Tomoyo, su mejor amiga. ¿Cómo había llegado ella ahí¿Cuándo se enteró de dónde estaba?

Sacudió la cabeza y volvió la vista al pasillo. ¿Era el medico? Suspiró con algo de desilusión al ver a su amiga y su novio, Eriol, acercarse a ella.

-Sakura...- Balbuceaba la joven amatista mirándola preocupada. –Lo vi en las noticias y vine corriendo. Como dormías cuando llegamos, no quise despertarte. ¿Sabes algo de Li?- Cuestionó, para luego suspirar y abrazarla con gesto maternal.

-Tengo mucho miedo.- Se quejaba la oji-verde comenzando a llorar de nuevo, como una niña pequeña. –Si algo le pasa...- Comienza a decir, para luego callarse al escuchar pasos de nuevo. ¡Era el medico!

-¿Cómo está?- Inquirió saber Sakura sin darle tiempo al hombre de terminar de acercarse. -¿Va a estar bien?- Agregó nerviosa.

-El paciente, tuvo una hemorragia interna debido a...- Comenzaba a explicar con calma.

-¿Va a estar bien o no?- Exigía saber la menor de los Kinomoto mirándolo nerviosa.

-Sí... pudimos detener la hemorragia, y va a salvarse. Solo necesita reposar...- Musita el medico sin perder los estribos. –Fue transferido a una habitación de terapia intensiva. Ahora están terminando de tratar sus heridas de menor gravedad, en un momento podrán pasar a verlo.- Comentaba consiguiendo que el trío suspirara aliviado. -De a uno.- Culminó haciendo énfasis, para luego disculparse y marcharse.

Al cabo de una hora, les permiten pasar a ver al ambarino, diciendo que este descansaba.

-Mejor pasa primero Sakura, luego entramos a verlo nosotros...- Balbuceaba Tomoyo con una sonrisa. La ojiverde asintió sin comprender bien y entró con sigilo.

-Shaoran...- Susurró al acercarse a la cama, para luego sonreír levemente y suspirar molesta consigo misma, al sentir las lagrimas caer de nuevo. Tomó aire e intentó limpiarse con el dorso de las manos, sobresaltándose cuando sintió la mano masculina acariciarle una mejilla, borrando el camino de las lagrimas, para después secarle los ojos.

-Sakura... lo siento... no llegué a nuestra cita...- Susurraba él con fatiga mirándola preocupado.

-Tonto...- Se quejaba la joven –No me pidas perdón.- Agregó para luego abrazarlo con cuidado. –Me alegra tanto que estés bien. Estaba tan preocupada. Tuve mucho miedo de que te pasara algo malo.- Culminó escondiendo el rostro en su cuello, mientras que el castaño sonreía con dulzura y le acariciaba el cabello con delicadeza.

-Lamento haberte asustado...- Se disculpaba con dulzura, para después besarle la sien. Sakura negó con la cabeza, para luego sentarse en su sitio permitiéndole estar cómodo.

-No lo hiciste a propósito.- Lo justificaba ella sonriendo tranquila de verlo bien. –Por un momento pensé que no te vería nunca más.- Se quejaba demostrando su debilidad. –Sentí que me moriría cuando te vi tendido en el suelo, Shaoran...- Agregaba bajando la mirada avergonzada, consiguiendo que el sonriera levemente.

-Prometo... que cuando salga de aquí. Tendremos nuestra cita. Y entonces encontraré el momento para dártelo...- Afirmaba asintiendo levemente, consiguiendo que la oji-verde ladeara la cabeza levemente sin comprender.

-Cuando salgas... vas a descansar.- Respondía la joven en tono sobre protector, consiguiendo que el castaño riera levemente.

-Entonces, tendré que dártelo ahora.- Se quejaba el joven en tono de niño regañado, para luego buscar en el bolsillo de su pantalón, el cual estaba acomodado sobre una mesa junto a la cama. De él saca una pequeña cajita la cual le da a la joven oji-verde. –Ábrelo.- Pide mirándola con impaciencia.

La muchacha lo mira callada, para luego mirar la cajita aterciopelada y abrirla con cuidado. Allí reposaba, sobre una pequeña almohadilla, un anillo de plata con su nombre y el del ambarino grabados en el interior.

-Yo...- Balbuceaba ella sin saber que decir.

-Sakura... cuando terminemos nuestros estudios...- Comenzó a decir él, para luego mirarla. -¿Aceptarías casarte conmigo?- Cuestionó luego, tomando la cajita para enseñarle el interior.

-Shaoran...- Murmuraba la joven sonrojada, para luego sonreír con dulzura y asentir. El castaño sonríe y toma la sortija, para luego acomodarla en la mano, de su ahora prometida, y besarle el dorso.

La ojiverde se mordió el labio inferior conteniendo una enorme sonrisa y le apretó con suavidad la mano.

Tenía algunas dudas sobre mi futuro incierto, pero no importa. Si estás conmigo, Shaoran... pase lo que pase, todo va a estar bien.


N/A: Holaz!! aca toy con el 2do Drabble xDD bueno... vieron que aca terminan las cosas re bien!! )... P bueno espero les guste el drabble...

dejen reviews onegai!!

adioz!!