Capitulo 2 – Realidad
Aquel hombre rápidamente llego a la nave, tomándole menos tiempo del que hizo de ida. Nada mas entrar en la plataforma, comenzó a hablar en voz alta.
-Anakin! Fija las coordenadas a Coruscant, nos marchamos! Trae unas mantas a la sala de enfermería!-
Mientras caminaba-corría con la chica en brazos, escucho la voz de su nuevo padawan responderle un "si" y casi al momento, sentía la nave ponerse en marcha y emprender el vuelo.
Coloco a la chica en la camilla de la sala, mientras sacaba las pocas mantas que estaban allí y la cubría con ellas. Mientras esperaba al llamado Anakin, prosiguió a activar algunos botones sobre un panel que accionaba las maquinas y al instante dos esferas se suspendieron en el aire, escaneando el cuerpo de la joven, inspeccionando que no tuviera heridas u algún daño grabe, quitando el frio y la palidez de su rostro.
La puerta se deslizo nuevamente, dejando paso a un bulto de tela, bajo este, se encontraba un niño de 10 años, quien era que cargaba con aquel bulto que no era otra cosa mas que las cobijas encargadas por su maestro. Este las tomo y en vez de cubrir a la chica con ellas, quito las dos anteriores que había colocado y también su túnica, revelando así su cuerpo semidesnudo, ante lo cual el no se inmuto, pues tenia que actuar rápido. Pidió a Anakin que trajera una bata de uno de los blancos anaqueles mientras el tomaba una toalla y comenzaba a secar su cuerpo y cabello. Una vez que estuvo esto hecho de la mejor manera posible, prosiguió a colocarle la bata blanca, mientras dudoso entre quitarle la ropa mojada o no, descubrió que esta ya se encontraba seca. Mejor para él, termino de ponerle la bata y recostándola de nuevo, la comenzó a cubrir de nuevo con las mantas. Ante esto, Anakin se apresuro a ayudarle.
Una vez que estuvo hecho esto, el maestro ahora ya tranquilo, pues la chica ya no tiritaba ni parecía tener problemas para respirar. Acciono algunos otros botones y coloco un pequeño aparato sobre una de las venas visibles del brazo derecho y en una pantalla aparecieron las pulsaciones de su corazón. En aquel momento ya estaba estable.
Suspirando, se dejo caer en un banquillo cercano, feliz de haber podido evitar que la joven muriera. Al levantar la mirada, se encontró con la de su padawan.
-que ha ocurrido Maestro Obi-Wan? - Inquirió el niño.
-la encontré después de haber deshabilitado el aparato, era como los otros, alguien los ha de estar colocando en estos lugares por algún motivo… le encontré en el agua, sumergida. Al sacarla no estaba respirando, así que una vez que estuvo respirando de nuevo le traje aquí, temía que le diera una ataque o algo. Has visto como iba vestida, no? No es nada como lo que he visto en todos los planetas que conozco, tampoco tenia algo cerca que la identificara. Y dudo que sea de Naboo, has visto su piel, no? Es demasiado bronceada para serlo. Tampoco puede ser una Jedi, no viste como nosotros. Tampoco lleva la trenza padawan, en caso de serlo. Creo que será mejor llevarla a Coruscant, allí tienen el archivo de todos los registrados en la Republica.-
Explico mientras nuevamente se ponía en pie y se dirigía hacia la puerta, con Anakin siguiendo sus pasos y ambos salían de la blanca habitación dejando que la puerta se deslizara tras ellos cerrándose.
Ambos se dirigieron a la cabina, ninguno de los dos hablo, cada uno sumido en pensamientos diferentes, pero centrados en su nueva y sorpresiva "visita".
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Sintió como un pequeño hilo de conciencia le jalaba a despertar. Su mente se sintió nublosa durante un momento, mientras se acostumbraba a sentir su entorno y todo lo que había en el como siempre lo hacia.
Después, se dio cuenta del peso que cubría su cuerpo. Bajo la mirada y vio mantas cubriendo su cuerpo. Frunció el ceño. Lentamente se incorporo, apartando las cobijas y bajando las piernas por el borde de la camilla. Miro a su alrededor, estudiando ausentemente el lugar en el que se encontraba. Una sala blanca, con lo que sin duda era una puerta al otro lado pues era del tamaño de un adulto, aunque apenas era reconocible entre la pared y esta. La estancia tenía dos camillas individuales, una a lado de la otra, ambas con aparatos idénticos a sus lados, pantallas donde seguramente aparecían los datos vitales del paciente y otras cosas. Un armario metálico que cubría toda una pared. Entre otras cosas del lugar, era obvio que se encontraba en una enfermería.
Una vez que estuvo mas consiente, se percato del pequeño aparato en su brazo derecho, mientras en la pantalla de su lado daban los latidos de un corazón. El suyo.
Distraídamente, se puso en pie, tocando el frio piso metálico con los pies desnudos. Sintió un escalofrió al ver que una delgada túnica de "hospital" la cubría al igual que su traje de baño. En uno de los bancos altos, descubrió una túnica castaña oscuro y a pesar de parecerle raro, la tomo y encaminándose a la puerta se la coloco.
Mientras pasaba un brazo por una de las mangas largas, se pregunto como fue que la abriría. Para su sorpresa esta se deslizo abriéndose para dejarle paso. Extrañada, salió de lugar, mientras pasaba el otro brazo por la otra manga. Encogiendo los pies en un vano intento de evitar el frio metal, comenzó a caminar por el desconocido lugar.
Llego hasta lo que parecía ser una cocina y comedor. Cerca de la mesa circular, había unas ventanas pequeñas. Intrigada se acerco a ellas, hincándose sobre el asiento fijo a la pared y sin acolchado, miro por una de ellas.
El terror se hizo presente en ella. No estaba mirando ningún paisaje, ningún árbol, carreteras, ni siquiera cielo si fuera un avión. Estaba viendo el espacio.
Aterrada, se alejo rápidamente de la ventana, casi corriendo hacia la siguiente puerta, que se abrió en cuanto ella se acerco. No presto mucha atención a la sala, ni siquiera a la que le siguió. En cuanto se acerco a la otra puerta, esta se abrió antes de que ella llegara ante ella, dejando paso a un individuo que apresuradamente entraba en la sala.
La chica grito al sentirse no sola, pero acompañada por un desconocido. Corrió de nuevo hacia la enfermería, antes de que aquel sujeto dijera o hiciera algo.
Al llegar a la sala enfermería, se hecho de nuevo sobre la camilla, cubriéndose con las mantas hasta la cabeza y escuchando ahora los "bips" del monitor que señalaba sus latidos. Estos estaban acelerados, pero comenzaron a extra-acelerarse cuando escucho el zumbido de la puerta deslizarse. Pasos se acercaron hacia donde estaba ella, pero no solo era un par, eran dos.
Sintió como casi inmediatamente uno de ellos intentaba quitar las mantas de encima, con lo cual sus latidos comenzaron a rozar los límites de la taquicardia.
-Anakin – llamo una voz grave y joven con un tono autoritario y precavido, con lo cual los tirones dejaron de sentirse.
-lo siento maestro – respondió la otra voz, esta pertenecía seguramente a un niño, pues no se escuchaba grave ni madura.
Escucho un suspiro de consternación y sintió como las dos presencias se alejaban, hasta quedarse en el otro extremo de la sala. Lentamente fue quitando las mantas, para por lo menos ver el rostro de quienes la tenían secuestrada.
Fue entonces que vio a quienes la acompañaban. Uno era un niño como había pensado alrededor de los once años, de cabellos castaños claros, ojos castaños y tez clara ligeramente bronceada. Este lucia en su cabello una trezna delgada detrás de la oreja derecha, rozando su hombro, el resto del cabello era corto exceptuando una parte central en la nuca que formaba una pequeña cola. El otro era un joven, seguramente no mayor a los veinte tantos, cabellera castaña rojiza y ojos azul grisáceo. Ambos vestían de manera similar, túnica, camisa, pantalones, botas y cinturón. Los dos de colores claros, beige, crema y arena principalmente. Solamente que el mayor no vestía la túnica, reconociéndola como la que ella llevaba puesta en ese momento.
-¿porque están vestidos así? – fue lo primero que pregunto al verlos después de unos segundos de estudiarlos.
Los dos sujetos la miraron extrañados, como si fuera una pregunta totalmente fuera de lugar.
-nosotros somos los que deberíamos de preguntar eso- respondió el mayor con su voz grave.
La chica los miro extrañada y después mirando lo mas discretamente que pudo lo que llevaba puesto debajo de la túnica de enfermería, descubrió su traje de baño. En cuanto se dio cuenta de ello torno sus ojos chispeantes de vergüenza y un ligero enojo hacia ellos. Rápidamente apartando la mirada para taparse de nuevo con las mantas y echarse de lado sobre la camilla. Ambos chicos se miraron extrañados el uno al otro al ver su comportamiento así que decidieron acercarse un poco ahora que ya parecía que no les tenía "miedo" y acercaron bancos altos cerca de su camilla y tomaron asiento.
-dinos, ¿que ocurre?- inquirió el mayor con un aire preocupado
La chica le miro desde el borde de las mantas antes de preguntar - ¿me han visto solo con lo que llevo puesto? –
-no, por lo menos no más de lo que puedo recordar, digo, estabas muriendo de frio, teníamos que actuar rápido para poder salvarte – contesto después de meditar un poco lo que había preguntado y encontrarle el sentido.
Hubo un silencio después de esto, no uno incomodo, más bien, relajado. Ambos jóvenes sinceramente extrañados y la chica pensando un millón de cosas.
-¿donde estoy? – cuestiono finalmente la joven, con un tono bastante preocupado y asustado.
El menor miro a su mentor con aire extrañado, este la miro a ella con semblante preocupado, antes de contestar.
-estamos saliendo del sistema Naboo, nos dirigimos ahora a Coruscant –
La chica lo miro como si hubiera hablado en otro idioma.
-¿donde queda eso?... estas diciendo… ¿que de verdad estamos en el espacio exterior?- pregunto con voz estrangulada.
-si… estamos en los territorios de la Republica. Dinos de que sistema eres tú, como llegaste a Naboo. – pidió con cautela el joven.
La fémina dejo de mirarlo, para pasar su vista a la nada, paseándola de vez en cuando de aquí a allá, respirando cada vez mas profundamente, mientras el monitor indicaba con gráficos y "bips" el descontrolado pulso de la chica. Rápidamente tuvo un ataque de respiración rápida y profunda. En cuanto vieron esto, el chico menor quito de un tirón las mantas, para que después el mayor la colocara boca arriba de una manera adecuada, acompañando la acción colocándole una mascarilla conectada a un aparato oculto tras los gabinetes blancos.
Tras unos minutos, la chica se calmo. Respirando ahora profundamente pero sin dolor. Abrió los ojos y los poso sobre el rostro de quien la había salvado ahora dos veces. Contestando lo que el quería preguntar pero no salía de sus labios.
-no… no conozco la republica… no se que es Naboo ni Coruscan… que yo supiera era imposible hacer estos viajes sin equipo especial, mucho menos que las naves fueran así… - explico con voz cortada – dime… enséñame donde queda este sistema de la Republica… - pido
Anakin, raudo y veloz, al escuchar lo que dijo la chica salió y regreso en segundos con un pequeño aparato en las manos. Se acerco a ella y accionando el aparado circular y plano, mostro una escala de la galaxia.
-nosotros estamos aquí – indico un punto en la galaxia
-¿en que sistema planetario estamos? – pregunto, temiendo la repuesta
- cerca del sistema Naboo… - explico el mayor, para no hacerle la historia larga.
-y… en que galaxia… - siguió preguntando
-en… La Galaxia, nosotros no le hemos puesto un nombre – contesto como pudo
-la… Vía Láctea… ¿donde esta? – inquirió con los ojos entornados y la voz pastosa
Un silencio se planto entre ellos, ella esperando una respuesta y el intentando responder.
-no… no esta en nuestros archivos… seguramente… a miles de millones de años luz de aquí… es casi imposible un viaje así para una nave o un humano común – le contesto finalmente en voz baja
La chica dejo escapar un leve quejido, mientras parpadeaba rápidamente en un intento de impedir que las lágrimas cayeran, volteo la cabeza para el otro lado, impidiendo que la vieran ambos chicos. Sin embargo su cuerpo comenzaba a temblar y la incertidumbre y terror se comenzaban a apoderar de ella. Volteo a ver a sus acompañantes y ambos vieron sus ojos empañados en lágrimas, ambos comprendieron que aquello era demasiado.
La chica soltando un sollozo se acurruco sobre la camilla, llevando sus rodillas lo mas cerca que podía del pecho y cubriendo su rostro con ambas manos dejo que las lagrimas por fin salieran y diera rienda suelta a su dolorosa realidad. Luchando por callar sus sollozos para no molestar a los dos que la miraba preocupados.
-no te preocupes… te llevaremos a Coruscant ante el Consejo Jedi, ellos sabrán que hacer. – le aseguro el mayor en un vano intento por tranquilizarla. El mismo sabía que era prácticamente imposible un viaje de ese tipo sin saber a donde dirigirse. Era suicidio.
Opto por algo más "constructivo" y tomando una manta de las que Anakin había quitado hacia rato, envolvió el cuerpo de la chica en ella y la levanto como pudo.
-vamos, no deberías quedarte aquí, la enfermería es muy fría – le dijo mientras la guiaba, mas bien cargaba, hacia una nueva sala, la que había después de la "cocina", eran los dormitorios, donde dos literas a cada extremo de la sala y unos cuantos muebles metálicos empotrados en las paredes daban el aire a habitación.
La acostó sobre una de las camas bajas y se le quedo mirando durante unos momentos. Definitivamente, no la podía dejar llorando así sin más.
-Anakin, envía una transmisión al Consejo, explícales lo que ha ocurrido, fija una velocidad continua y activa los escudos. Regresa aquí en cuanto termines. No podemos dejarla así. –
Dicho esto, Anakin siguió a la otra sala, pasando del almacén y llegando a la cabina. Obi-Wan, por su parte, siguió mirando a la chica llorar desconsoladamente. Sintiendo como la fuerza se arremolinaba devastadora y tristemente a su alrededor, se vio doblegado y sentándose a su lado, comenzó a acariciar su cabello castaño y tratando de reconfortarla para detener aquel torbellino de emociones tristes en ella.
Sabía que las palabras no servían de nada. Lo mismo había sufrido el cuando murió su maestro. Pero esto era distinto y lo sabía, ella había perdido toda una vida, todo su pasado y seguramente nunca lo volvería a ver. Se encontraba sola en un lugar totalmente desconocido para ella.
Sin pensarlo demasiado, la ayudo a levantarse y la atrajo hacia el, envolviendo sus hombros con sus brazos en un abrazo intentando calmarla y reconfortarla. La chica abrió los ojos sorprendida, pero renovó su llanto ante aquello. Sabiéndose tal vez no sola, pero alejada de todo lo suyo, completamente confundida.
Anakin regreso a los minutos, encontrando a su maestro en aquella posición, mostrándose el mismo preocupado por la chica, se unió a ellos y salto sobre la cama, con rastros de aquella niñez disfrutada. Se acerco todo lo que pudo y canalizando la Fuerza hacia ella, la indujo a la tranquilidad y a un sueño sin tormentos. Su maestro le sonrió por aquello. Dejando de nuevo a la chica acostada.
Ambos salieron de las habitaciones a la cocina.
Ambos se sentaron a la mesa con el mismo semblante preocupado.
Ninguno quiso hablar primero.
hola !
bueno, aqui esta el segundo capitulo ^^ espero les guste y dejen comentarios. Habia decidido esperar hasta que dejaran un comentario y ahora que lo dejaron, coloco el segundo capitulo. No lo voy a hacer asi de ahora en adelante, pero queria saber si les gusto para seguir subiendolo o no. Actualizare cada semana o media. Depende de a que velocidad escriba.
Dejen Reviews !! pica el boton verde, mira esta alli abajito. Yo se que tu quieres comentar ^^
