Disclaimer: Los personajes pertenecen a S.M.


Aunque muchas veces digiera que el amor es un estado del cerebro y cosas como esas, ahora, me encuentro con un profundo dolor en el pecho. Ver a Edward con Victoria, como la perdonaba y la aceptaba fue muy triste.

Alice, mi mejor amiga; me esta arreglando un poco para salir de el baño como si nada.

La mire, también tiene los ojos llorosos. Ella siempre ha estado conmigo y sabe cuanto me gusta Edward. Somos como hermanas y se cuanto le duele verme así.

- Todo estará bien, se que no es fácil pero no debes llorar… Yo estaré aquí, no te sientas sola.- Dijo. Le sonreí a medias.

Aunque somos poco demostrativas en cuanto a muestras de cariño, me agarro la mano para ser mi apoyo.

Salimos directo a la cafetería pues estábamos en descanso, ella empujo la puerta y me condujo directo a comprar la comida.

No pude evitar mirar hacia la mesa que siempre ocupaban los "populares" donde obviamente se encontraba Edward y su noviecita, desee no haberlo hecho. Allí se encontraban James y Victoria acaramelados… ¡Momento! ¿James y Victoria? ¡Sera zorra! Recorrí la cafetería con la mirada buscando a Edward notando que no se estaba por ninguna parte.

- Amiga se cuanto lo quieres, pero ese sentimiento que debería alegrarte y hacerte muy feliz solo te esta dañando, así que no lo busques y vamos a la mesa. Mira ya llegaron Rosalie y Jane.- Suspire y la seguí.

Rosalie y Jane eran mis otras dos mejores amigas. Ambas notaron mi ánimo y no comentaron nada, lo cual agradecí enormemente.

Suspire, ya no cuantos suspiros llevo en este día.

Alice tenía razón. Se supone que el amor es alegría, paz interior, dicha y calidez. Lo que tenia por Edward me estaba dañando y creo que debería dejarlo atrás, sin embargo, una cosa es lo que pensara y otra muy diferente era lo que sintiera.

No pude evitar preguntarme que abría pasado entre ellos y porque Victoria se pavoneaba con James en la cafetería, como estaría el.

Si, se que soy idiota por preocuparme tanto por alguien que ni siquiera sabe que existo, pero… no se que es lo que me pasa.

Extraño cuando los problemas diarios se resumían a si tenía más dulces o no. Ahora no se como sentirme. Él inconscientemente me hace daño, y yo, soy una masoquista que alimenta mi amor por él.

No hay nada peor que el amor no correspondido, eso me ha quedado muy claro.


Fragmento de la canción Toma mi mano de Belanova.