Capítulo 2

Compañeros de clases

-¿Qué tienen a primera hora chicas?- preguntó Victoria cuando por fin llego su turno y les entregaron sus horarios.

-Biología.- dijo Alice haciendo una mueca.

-Historia.- dijo Rosalie.

-Química.- dijo Bella. -¿Qué tienes tú Vicks?-

-También Química.- contestó la pelirroja.

-¿Coincidimos en alguna?- preguntó Bella.

-Hay varias en las que algunas estamos juntas, pero solo en Literatura estaremos las cuatro juntas.- contestó Alice comparando sus horarios.

-Bueno, entonces nos veremos a la hora del almuerzo.- dijo Rosalie.

-Sí, las primeras que lleguen apartan la mesa.- dijo Victoria.

-Suerte en sus clases chicas.- dijo Alice, les soplo un beso y se fue.

-Nos veremos más tarde. Tengo que descifrar dónde se encuentra el salón de Historia.- se despidió Rosalie y se fue hacia la dirección contraria que Alice.

-Me pregunto dónde estará el laboratorio de Biología.- dijo Victoria.

-En el edificio sur.- dijo Bella checando su mapa.

-¿Tienes un mapa de la escuela?-

-No quería perderme.- dijo Bella encogiéndose de hombros.

-Supongo que fue una buena idea.- dijo Victoria. - Bueno, pues al edificio sur entonces amiga. No queremos llegar tarde el primer día de clases ¿no es así?-

-Vamos.- dijo Bella y las dos se dirigieron a su clase.

Las dos chicas caminaron hacia el edificio sur. El campus de la Universidad de Santa Mónica era enorme, rodeado de varios jardines, cuatro edificios, una cafetería, una biblioteca, alberca, gimnasio y canchas deportivas. No les costó mucho trabajo encontrar el laboratorio de Química gracias al mapa de Bella.

-Tomen una bata blanca y unos lentes de protección por persona y esperen afuera.- dijo una mujer con la cara llena de arrugas que suponían era la encargada del laboratorio. -En unos momentos los comenzare a llamar para que se sienten por equipos, que ya hemos asignado, en la que será su mesa de trabajo.-

Se escucharon los ruidos de inconformidad de los demás chicos al escuchar que no iban a ser ellos lo que decidieran con quien sentarse en esa clase.

-Bella, no es posible.- exclamó Victoria. -Es de las pocas clases en las que estamos juntas y no vamos a poder estar en el mismo equipo.-

-Lo sé Vicks, pero no hay problema.- dijo Bella consolando a su amiga. -Podemos ayudarnos mutuamente en lo que necesitemos.-

Victoria sonrío y abrazó a su amiga.

-Te queda muy bien el blanco.- dijo Bella cuando encontraron una bata que les quedara bien.

-Nos queda muy bien el blanco.- corrigió Victoria. - Somos como dos sexys científicas.-

Las dos chicas rieron.

La mujer arrugada volvió a salir del laboratorio y revisó que todos tuvieran lo que había pedido.

-No podrán entrar al laboratorio si no traen la bata puesta. Los lentes solo se los pondrán cuándo la práctica lo amerite.- dijo la mujer y después sacó su lista y empezó a llamar. -Stanley, Crowley y Mallory mesa 1.- dos chicas y un chico se abrieron paso entre los demás estudiantes y entraron al laboratorio. -Black, Swan, Clearwater. -

-Nos vemos adentro.- dijo Bella y se dirigió a la entrada del laboratorio.

La mujer siguió haciendo equipos de tres personas hasta que sólo quedaban como diez estudiantes más.

-Withlock, Miller y Flint.-

-Al fin.- murmuró Victoria y sin prestar atención a los que serían sus nuevos compañeros entro al laboratorio.

-Mesa seis.- dijo la mujer apáticamente señalando su mesa.

Victoria llegó y se sentó en uno de los tres bancos, busco con la mirada la mesa de Bella, cuando la encontró vio que Bella ya estaba enfrascada en una conversación con el chico y la chica que formaban parte de su equipo. Eso alegro a Victoria, Bella siempre era muy tímida y le costaba hacer nuevos amigos. Unos segundos después llegaron dos chicos. Uno era enorme y muy musculoso y el otro rubio y muy guapo, en realidad los dos eran muy atractivos.

-Hola muñeca.- dijo el grandote.

"Atractivo y egocéntrico" pensó Victoria.

-Hola.- contestó Victoria con una deslumbrante sonrisa.

-Me parece que te toco la suerte de que fuéramos compañeros de equipo.- continuó el chico.

El rubio rodeo los ojos.

-Aja.- contestó Victoria. -Me sorprende mi buena suerte.-

-Disculpa a mi amigo.- dijo el rubio. -Casi no lo saco a la calle.-

Victoria rió al ver la cara que el grandote puso ante el comentario del chico.

-Soy Jasper Withlock.- se presentó el rubio extendiendo su mano.

-Victoria Miller.- dijo Victoria estrechando la mano de Jasper.

-Entonces, ¿podemos sentarnos?- preguntó educadamente Jasper.

-Por supuesto, no tienes por qué preguntar.- dijo Victoria. -¿Y tú no tienes nombre?- preguntó dirigiéndose al grandote que al parecer había perdido la seguridad con la que había entrado.

-Emmett Flint.- sonrió el chico también estrechando la mano de Victoria y tomando asiento en el banco vacío haciendo que la pelirroja quedara en medio de los dos chicos.

-Muy bien.- dijo la mujer arrugada dirigiéndose a la parte delantera del laboratorio donde había un pizarrón y una mesa para la maestra. -Ya tuvieron tiempo para presentarse y tendrán este semestre y el que sigue para conocerse bien porque no habrá cambios de equipo. Yo soy la profesora Nancy Wilber. Muy bien, ahora que ya nos conocimos nos dedicaremos a lo que nos interesa. Las calificaciones se entregan cada dos meses y la mitad de la calificación para este periodo será un trabajo de investigación con el tema de Química Orgánica, obviamente el trabajo lo harán con los miembros de su equipo. El primer avance del trabajo lo revisare este viernes así que será mejor que se pongan a trabajar.-

-Creo que tendremos esta semana muy ocupada.- dijo Victoria.

-¿De qué hablas?- preguntó Emmett.

-Ni crean que yo voy a hacer el trabajo sola.- dijo Victoria.

-No, como crees Vicky.- dijo Jasper. -¿Puedo llamarte Vicky?-

-Sí, así me llaman mis amigos.-

-Bien, no tienes de que preocuparte Vicky, somos un equipo y los tres vamos a trabajar juntos.- dijo Jasper. -Yo me encargo de que este grandulón también lo haga.-

-Trabajare, Jasper. ¿No escuchaste lo que dijimos hace rato con los chicos? Adiós al adolescente estúpido.-

-Así que eras de ese tipo de chicos que quieren que los demás hagan lo que les corresponde.- dijo Victoria.

-Esa persona ya quedó en el pasado, se quedó en Washington.- dijo Emmett.

-¿Eres de Washington?- preguntó Victoria.

-Sí.- contestó Emmett. -Jasper, otros dos amigos y yo vinimos de Washington.-

-¿Tu eres de California?- pregunto Jasper.

-No, la chica de por allá.- dijo Victoria señalando hacia donde estaba Bella.- Bella, otras dos amigas y yo nos acabamos de mudar de Seattle.-

-¿Y dónde estás viviendo?- preguntó Emmett.

-Las cuatro estamos rentando un departamento en la playa.- contesto Victoria. -¿Y ustedes?-

-También rentamos un departamento entre los cuatro, sólo que no tuvimos la suerte de que estuviera en la playa.- dijo Emmett.

-¿Cómo le haremos para el avance del viernes?- pregunto Jasper.

-Amigo, ¿Qué te parece si invitamos a Vicks a que conozca nuestro humilde hogar, comemos pizza y hacemos el trabajo?- sugirió Emmett.

-Por mi perfecto.- dijo Jasper. -¿Qué te parece Vicky?-

-Bien, ¿en dónde viven chicos?- preguntó Victoria.

-¿Qué te parece si nos vamos juntos cuando acaben las clases?- sugirió Jasper.

-Muy bien, entonces así quedamos chicos.- dijo Victoria y volteo hacia donde estaba Bella, su amiga la estaba observando, Victoria le guiño un ojo y ella sonrió.

Bella estaba encantada con sus compañeros de equipo, Jacob y Leah, se veían buenos chicos y trabajadores, lo que ella necesitaba, además de que eran simpáticos y divertidos. Había averiguado que los dos ya se conocían por que habían estado juntos desde la primaria y los dos eran de California. Eran como sus amigas y ella, las cuatro se conocían casi desde el jardín de niños. Victoria era hija única, sus padres eran empresarios importantísimos por lo que no le prestaban mucha atención a su hija, lo que había hecho que ella quisiera salirse de su casa a la primera oportunidad, y esa había sido la universidad y las otras tres chicas la habían apoyado y como habían hecho el pacto de jamás separarse decidieron escoger la misma universidad en un lugar fuera de Washington. Alice, era pequeña pero de cuidado; una chica adicta a las compras y un torbellino capaz de lograr todo lo que se propusiera, había seguido a sus amigas a California como un acto de rebeldía y para demostrarle a su mamá, que siempre la había criticado y estaba más interesada en su novio apenas unos años más grande que Alice, que ella hacía lo que quería. Rosalie, hermosa, rubia, buen cuerpo pero inteligente. Le había costado mucho trabajo dejar Seattle porque eso implicaba dejar a Ryan, su novio desde hace ya 5 meses, la relación más larga que había tenido Rosalie. Y estaba ella, Bella, nunca se había sentido la gran cosa; es más siempre había sentido que desentonaba con sus amigas, las tres tan hermosas, tan populares y ella era la inseguridad andando. Las cuatro pertenecían a familias muy importantes y bien ubicadas, lo que había sido una de las razones por las que habían querido alejarse de su castillo donde todo era color rosa.

-Bella, ¿qué te parce si un día de estos nos quedamos a la biblioteca para poder empezar a hacer el trabajo?- dijo Jacob sacándola de sus pensamientos.

-Eso estaría muy bien.- contestó Bella.

-Te buscamos mas tarde para ponernos de acuerdo que día nos quedamos.- dijo Leah. -Así primero vemos que tanta tarea tenemos para la semana y escogemos un día que nos acomode a los tres.-

Bella asintió.

-Bien, ya tuvieron tiempo para ponerse de acuerdo para lo de su trabajo el viernes, así que comenzaremos la clase. ¿Alguien quiere decirme a que se dedica la química?- preguntó la profesora Wilber.

Alice caminaba lo más rápido que le permitían sus cortas piernas. No le gustaba admitirlo, pero estaba perdida y además ya iba muy tarde para su primera clase. "Tal vez debería de correr." Pensaba Alice. "No, correr, nunca, eso era totalmente anti- fashion. Debí de haber traído un mapa como Bella. No, lo mapas también son anti- fashion."

Alice iba tan distraída en su debate mental que no vio al chico que iba caminando en el sentido contrario al de ella, el chico caminaba rápidamente, traía audífonos en los oídos e iba enfrascado en la lectura de su horario. Ninguno de los dos se dio cuenta de la presencia del otro hasta que los dos estaban en el suelo.

-Lo siento. Fue mi culpa.- dijeron los dos al mismo tiempo.

Ambos rieron por la coincidencia.

-De verdad lo siento, iba distraído.- dijo el chico quitándose los audífonos, poniéndose de pie y extendiéndole una mano a la chica para ayudarla a levantarse.

-Gracias.- dijo Alice aceptando la mano que le ofreció el chico y sobándose el trasero. "Ouch" pensó la chica. -No, yo iba distraída. Fue mi culpa.-

-También yo iba distraído.- dijo el chico.

-Bien… ¿chico?- comenzó Alice.

-James.-

-Bien, James, dejémoslo en que los dos tuvimos la culpa.-

-Está bien, chica. Los dos somos culpables.-

-Alice.-

-¿Por qué no estás en clase, Alice?- preguntó James.

-¿Qué, eres el vigilante del pasillo? ¿Quieres que te muestre mi pase?- rió Alice.

-Por favor.- sonrió James.

-La verdad es que estoy perdida y ya se me hizo tarde para mi primera clase.-

-¿En serio? ¿Qué clase tienes?-

-Biología.-

-Parece que el destino quisiera que te encontraras conmigo para que nos ayudáramos a encontrar el laboratorio de Biología, yo también tengo esa clase.-

-Bueno, al menos no hare el ridículo sola.- dijo Alice aliviada y los dos se encaminaron a la búsqueda del laboratorio de biología.

-Tienen derecho a faltar máximo cuatro veces en el semestre, cinco faltas o más los mandaran directamente a extraordinario. Pasando a otro punto, las calificaciones se dividen bimestralmente, formando tres periodos, el promedio de estos tres periodos se promediara con la calificación de examen semestral para dar como resultado la calificación final. La calificación del periodo se compone por el 60 porciento del examen de periodo…-

Rosalie tenía la cabeza apoyada en una de sus manos, se perdió después de que el maestro de historia, el señor Polmant, hablara por más de media hora sin ninguna pausa. El señor Polmant era tan viejo que a Rosalie le dio la impresión que había sido testigo de todos los hechos de la historia de Norteamérica a partir del primer Día de Gracias, además de que tenía la voz más suave que había oído y la estaba arrullando. Bueno, no todo era culpa del maestro, si tan solo se hubiera ido a dormir un poco más temprano la noche anterior no estaría a punto de dejar caer su cabeza sobre el pupitre. Pero, la verdad, es que había sido inevitable no desvelarse. Ryan la había llamado a las diez de la noche y habían pasado tres horas hablando por teléfono. Llevaba tres días sin verlo y ya lo extrañaba demasiado. Se preguntaba si Alice tendría razón. Ahora que ella estaba en California y Ryan en Washington, no podrían verse todos los días como lo hacían cuando los dos estaban en Seattle; ahora si tenía suerte podría verlo máximo dos veces al mes. Habían acordado que se llamarían todos los días o en el caso de no poder llamarse, tenían el recurso del internet. Pero, ¿qué tal si Ryan encontraba a otra chica? ¿Se lo diría o simplemente saldría con las dos al mismo tiempo? "No, Rosalie, no debes de pensar eso. Ryan me ama." Se regañó. "La distancia solo hará nuestro amor más fuerte."

-Disculpa.- dijo el chico que estaba sentado delante de ella, sacándola de su ensoñación y sus regaños mentales.

-¿Sí?- contestó distraídamente.

-Hola, me llamo Edward.-

-Ah, hola. Yo soy Rosalie.-

-Mh, Rosalie. Me preguntaba si querías hacer el trabajo conmigo.-

-Sí, espera, ¿qué trabajo?-

Edward rió.

-Lo siento, estaba muy distraída.- dijo Rosalie.

-Entiendo, yo me quede dormido y me acabo de enterar por ese chico, que tenemos que formar parejas para hacer una exposición sobre la Independencia de Estados Unidos para presentarla en dos semanas.-

-Oh vaya. Pues bien, entonces, ¿eres mi pareja?- preguntó Rosalie.

-Sí, soy tu pareja.- contestó Edward.


Espero que les guste, no olviden dejar reviews con sus quejas, comentarios, sugerencias.

Nos leemos pronto...