Luego del parto, como era de esperarse Anastasia estaba agotada, así que esta profundamente dormida mientras yo estaba afuera de los cuneros contemplando a mi pequeña Phoebe.

Parecía una muñequita de cabellos castaños y era hermosa, se que ahora no puedo definir a quien se parece pero siento que tiene mucho de Ana pero también tiene mucho de mi, no se, solo lo siento.

Mi blackberry suena sacándome de mi ensoñación. Es Elliot.

—Estamos aquí y traemos a Teddy, pasamos por él ¿Dónde estas?

—Estoy en los cuneros, vengan a encontrarse conmigo.

Elliot colgó y un momento después estaban conmigo. Cuando Teddy giro por el pasillo y me vio su rostro se ilumino con una enorme sonrisa. Vino corriendo a mí y yo con todo gusto lo alce en brazos y le plante un beso en la frente.

—Que bueno que vinieron ambos, Ana estará encantada de verlos, sobre todo a ti Kate. —Ella sonrió.

—¡Dios! He estado muriendo por verla, pero me han dicho que esta dormida. ¿Como esta?

—Fue un largo proceso, pero fue más sencillo para ella. No hubo ninguna complicación.

—Eso es realmente bueno. —Dijo Elliot. —Ahora dime, ¿Cuál es mi adorable y hermosa sobrina?

Teddy me volteo a ver con los ojos muy abiertos por la emoción y aplaudió un par de veces.

—¿Quieres saber quien es Phoebe? —Pregunte. Él asintió apresuradamente.

Entonces les señale a Kate, Elliot y Teddy quien era la niña. Teddy estaba que no cabía de la emoción y Kate y Elliot no podían evitar recordar cuanto Ava llego a sus vidas y los había cambiado para siempre.

Estuvimos parados ahí durante un buen rato, hablando sobre nuestros hijos; Elliot comenzó diciendo que mi hijo seria un rompecorazones muy atractivo y añadió que lo atractivo no era herencia mía, luego tocamos el tema de las niñas ahí contraataque yo: dije que probablemente Phoebe seria tímida como Anastasia y que probablemente Ava le llevaría muchos novios a casa. Elliot dijo un "por supuesto que no, no-novios-hasta-que-sea-muuuuy-mayorcita".

—¿A que horas van a dejar ir a Ana? —Pregunto Elliot.

—En dos o tres horas más y Teddy debe ir a comer.

—Nosotros lo llevamos a casa de mamá y cuando den de alta a Ana nos hablas y todos vamos para su casa.

—Muchas gracias Elliot.

—Que agradeces hermano, lo hacemos con mucho gusto. —Él y Kate se sonrieron y se tomaron de la mano.

Pa no, no quiedo id.

Y antes de que pudiese hablar Kate tomo de la mano a Teddy y fue a sentarse. Sentó al niño en su regazo y empezó a hablar con él. Se le veía tan maternal y Kate simplemente lo adoraba. Siempre he dicho que ella no es tía de Ted porque se haya casado con mi hermano, ella es tía de Ted por la gran amistad que tiene con Ana porque ellas mas que amigas son hermanas.

Kate nunca hacia una diferencia entre mi hijo y su hija siempre era todo para ellos. Cuando va a casa a veces le lleva regalos a Teddy –aunque no sea una fecha especial- y simplemente dice "Vi esto y no pude evitar pensar en Teddy, así que se lo compre." A ella también le ha sentado la maternidad de una manera increíble, de hecho supongo que gracias a ello nuestra relación ya no es tan mala.

—Listo. Se ira con nosotros y mas tarde iremos a su casa para ver a Ana.

—¿Qué le haz dicho? —Pregunte.

—Le he dicho que va a ir a la casa de sus abuelos y que Mia y Ava están ahí y que será divertido.

Siempre ha tenido la facilidad de convencer a las personas así que no me sorprende que haya terminado de convencer a Ted de irse.

Anastasia abrió los ojos con pesadez y vio las flores que estaban a su lado, –aun no se percataba de mi presencia porque yo estaba al otro extremo de la habitación-, y les sonrió como si las flores fueran a devolverle la sonrisa.

—Flores y corazones para ti.

Dio un gritito al por fin notarme en la habitación, luego se relajo y extendió su mano hacia mi. Gustoso acepte su mano y fui a pararme a su lado. Estaba un poco pálida pero el brillo de sus ojos no se iba, se veía contenta y su emoción por tener a la niña de nuevo en sus brazos era palpable: la anhelaba.

—La parte que me gusta más es tener tu corazón y dos corazoncitos más. —La abrace y le cepille con los dedos la castaña melena.

—Nos tendrás para siempre. —Le dije con determinación.

La enfermera entro con la charola con comida y Ana me volteo a ver con fastidio, no tenia hambre. La mire con reproche, ella sabe que siempre quiero que coma bien y ahora con mucha mas razón porque acaba de dar a luz a una vida, algo que considero muy importante y un gran trabajo.

—¿Traes puesta una camiseta interior?

—Si, olvide la parte de tomar una camisa y da gracias al cielo que no termine poniéndome algo tuyo. —Me sonrió burlona. —¿Se esta burlando de mi Sra. Grey?

—Claro que lo hago Sr. Grey, es que hubiera sido graciosísimo. —Me tiro un beso y se rió.

—Come. —Ordene. —Es mas, yo te voy a dar de comer.

Ana se movió para darme un espacio en la cama cosa que agradecí, porque añoraba la cercanía con ella, el poder tener un momento para nosotros. Le di de comer, hablamos y reímos.

Creo que nunca fui tan adolescente como lo soy con ella.