Quiero agradecer especialmente Andrea, quien es la beta tutora y a su equipo Jennifer y Ebrume,por donar su tiempo al arte del beteo. Gracias chicas por todo, aprecio mucho su trabajo.
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Título: En el Pasado se Encuentra la Clave
Rated: T
Disclaimer/ Renuncia: Los personajes le pertenecen a la genio S. Meyer, yo sólo me divierto con ellos un poco.
Summary/Resumen: Bella procede de una familia de poderosos hechiceros, pero no es hasta que pierde el amor de su vida que decide utilizar la energía universal para dar un giro en el tiempo, lo que no sabe es que todo tiene un precio y ambos deberán pagarlo.
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"Es el amor, no la razón, lo que es más fuerte que la muerte."Anónimo.
Capítulo 1
Con lágrimas en los ojos llegué a mi casa, aquella que en los últimos seis meses había compartido con el amor de mi vida. Todavía podía sentir su olor
impregnado por toda la casa y todos los detalles que hacían de esa casa nuestro hogar.
Armándome de valor fui al ático de la casa, rebusqué en el baúl heredado por generaciones en mi familia y saqué de dentro de éste El Libro de las
Sombras. Al tomarlo sentí la energía que del mismo emanaba, era la misma sensación de la primera vez que lo toqué cuando se estaba preparando mi
iniciación.
Flash Back
―Bella, hija apúrate― llamaba mi madre ―debemos llegar al claro del bosque lo antes posible ya empezó el equinoccio― dijo.
―Sí, mami lo sé, ya me lo enseñaste. ¿Mami es necesario? no creo mucho en esto, ya sabes, los dos lados de Dios, y todo eso que he leído. Se me hace raro que la magia exista― me arrepentí de lo que dije al instante, mi madre se detuvo y se dio la vuelta hacia mí con una mirada profunda y llena de sabiduría.
―Bella, no puedo obligarte a creer si tu corazón no está dispuesto y tu mente está cerrada. Debes decirme si te quieres iniciar o no. Es importante Bella, la tradición se pasa de generación en generación, si no lo deseas, yo misma en espíritu me encargaría de pasárselo a mis nietos y ya verás que puedo hacerlo― me dijo.
Yo medité sus palabras, suspiré ―No madre, lo haré, abriré mi mente a tus enseñanzas, puede que no les tenga confianza pero lo cierto es que de veras una tradición no duraría tantos milenios de no tener vestigios de verdad― mi madre sonrió y retomó la marcha.
Llegamos al claro, mi madre sacó El Libro de las Sombras que llevaba guardado en su funda, hizo la invocación de los cuatro elementos de la naturaleza y me entregó el libro.
No más lo toqué y la energía pasó por mi cuerpo llenándolo de energía. Podía sentir el aire dentro de mí como elemento, el fuego quemándome, el agua refrescándome y la tierra recibiéndome. Luego del ritual nunca más dudé que la magia existiera y que mi madre poseía una sabiduría milenaria de cómo usarla, siempre para bien y no para beneficio propio…
Fin del flash back
Regresé de mis cavilaciones para darme cuenta que estaba a punto de romper una de las reglas Wiccanas, porque aunque quisiera convencerme de que
a quién quería beneficiar era a Edward y a su familia, al final la egoísta que no aceptaba su paso al más allá era yo y la que estaba dispuesta a pagar el
precio por ello era yo.
Las reglas son:
1- El poder o la magia no se debe utilizar para lastimar, perjudicar o controlar a otros. Pero si se necesita, la magia debe usarse para proteger su vida o la vida de otros.
2- El poder sólo se debe usar cuando es necesario y para problemas importantes.
3- El poder se puede usar para su propia beneficio, siempre y cuando no dañe o lastime a nadie.
4- Es un acto imprudente el de aceptar dinero por el uso del poder.
Mientras repetía las leyes en mi mente, en especial la primera, más para convencerme y darme valor, tomaba las cosas necesarias para invocar un ritual
de esta naturaleza tan poderoso. Me conforte con los recuerdos de cuando le conocí.
Flash Back
Eran cerca de las ocho de la noche e iba con mis padres hacia la futura ciudad donde mi padre entraría a su nuevo puesto como Jefe de Policía de la pequeña Forks Washington.
Me sentía enojada por tener que dejar a todos mis amigos, cuando tienes diecisiete años los pocos amigos que tienes debes cuidarlos.
Mi madre es Reene Swan, una Wiccan, bruja le dirían en los tiempos de Salem. En realidad es una persona que ama la naturaleza así que para ella era todo un evento vivir en un lugar rodeado de bosques. En lo personal mi padre y yo no creíamos mucho en esas cosas de la madre tierra o el poder que puede darnos el universo, pero como buena hija que soy debí aprender cuanto conjuro, hierba y pócima existía en el libro de hechizos de mamá, pero por alguna extraña razón siempre supe que el saberlo me ayudaría a algo más que estar en buenos términos con mamá y su ancestros Wiccanos.
Al llegar a casa subí directamente a la que sería mi recámara. Era pequeña en comparación a mi habitación en la casa de Phoenix, pero podría vivir con ello. El lunes entraría a la escuela y eso me preocupaba en mi antigua escuela era objeto de burlas por lo rara que era, pero si ser una lectora empedernida era ser rara pues yo era la rara número uno.
El fin de semana paso rápido y bueno, llegó la hora de ir al colegio, mi papá debía llevarme todos los días y mamá recogerme ya que ella trabajaba solo medio tiempo y en casa.
Mi papá como gran madrugador me dejó a primera hora en el colegio, había muy pocos chicos, pero conforme se fue haciendo más concurrido, provocando que todo fuera un barullo de gente, aunque a decir verdad eran mucho menos personas que mi antiguo colegio.
Las clases fueron simples, sin mayor problema. Estaba adelantada con respecto a los demás chicos de mi edad ya que venía de una escuela más grande y de clases avanzadas, pero esto no me liberaba de ser torpe, siempre era el hazme reír por mis caídas histriónicas.
Al salir de la clase de gimnasia, una de las que más odiaba, cansada y cargada de libros, caminé hacia fuera del gimnasio sin ni siquiera mirar por donde iba, por lo que se me enredaron los pies, tropezando someramente, los libros cayeron al piso rápidamente, pero yo nunca toque el suelo, unas manos fuertes me sostuvieron antes de que mi flaco cuerpo adolescente lo tocara, miré a mi salvador y ahí estaba él, el chico más lindo que había visto jamás, sonriéndome a mí, con aquella sonrisa torcida de la cual quede prendada.
― ¿Estás bien?― preguntó acercándome hacia sí, sin soltar mi cintura y mirándome fijamente.
―Eh..s..si, gracias― contesté, tartamudeando. Genial Bella seguro pensara que eres una tonta, bueno si lo eres pero él no tiene porqué saberlo, pensé para mí tratando de zafarme de su agarre para recoger mis libros. Él pareció percatarse y se agachó a recogerlos para que yo no lo hiciera y los sostuvo.
―Hola― agregó, ―Soy Edward Masen― se presentó sin alejarse ni una milésima de mí y sin devolverme los libros.
―Hola soy Bella Swan, gracias por la ayuda― dije nerviosa todavía y por supuesto como un tomate.
―De nada, siempre a la orden, Bella. No te había visto antes― dijo instándome a caminar por el pasillo.
―No recién nos mudamos mis padres y yo. ― dije buscando mi boleta para llevarla a la dirección.
―Ah entonces bienvenidos, ¿Vas a la dirección?― me preguntó.
―Sí, ya sabes el primer día deben firmarte la boleta todos los profesores, una por día.― respondí.
―Bueno mi deber es guiarte ya que eres nueva, ¿Me permites tu boleta?― no entendí para qué la pidió en ese momento pero accedí a dársela, no sé quién se negaría a un chico con esa voz aterciopelada y esas esmeraldas que tenía por ojos.
―Ah que bueno mañana tenemos varias clases juntos, perfecto.― dijo.
Lo miré sin comprender y le hice ademán de que no entendía, me miró y se río ―Bueno, bueno, es positivo porque así me aseguro que no te pase nada al cargar tus libros.― me dijo sonriendo. Yo me puse más roja todavía pero no de pena, por más lindo que fuera yo podía cuidarme sola, así que decidí decirle lo que pensaba.
―Masen― le llamé por su apellido para poner distancia entre los dos ―gracias pero tengo toda un vida de cuidarme sola, así que yo puedo― caminé más rápido para llegar a las oficinas administrativas, para luego darme cuenta que ¡uoops! Mi boleta y la mayoría de mis libros los tenía él, quien me miraba de una manera picara cuando me devolvía apenada por ellos.
― ¿Bella se puede saber por qué te ibas así? créeme, para mí es un honor estar contigo y ayudarte, venga vamos, platícame de ti.
Fin del flash Back
El recuerdo de ese día era muy especial para mí, marcaba el comienzo de mi vida. Edward era mi complemento, mi otra mitad. Nos hicimos muy amigos
todo lo que quedo del colegio y la universidad a pesar de estudiar carreras distintas, pero así era él, el hombre más protector y amoroso del mundo que
ahora no estaba conmigo, pero yo tenía la oportunidad de crear las condiciones necesarias para evitar su muerte y eso exactamente iba a hacer. Tomé la
ropa más abrigada y conduje hasta el bosque cercano a nuestra casa, salí del auto, agarré la funda con el libro en ella y me adentré en el bosque para
ubicar el lugar adecuado para el ritual.
...
Debo dar un profundo gracias a todos por volver a interesarse en ésta historia, ha sido muy buen acogida, ésta vez.
Cuidense mucho y nos leemos.
Kaltync.
