Capítulo 2: El plan

Aclaración: Los personajes de Magic Knight Rayearth son propiedad de CLAMP. Esta historia no tiene fines de lucro, únicamente de entretenimiento y recreación blablabla jaja. Ya que quedó mi conciencia limpia dejemos que las palabras fluyan.

Nota: Los otros que saque en la historia, bien me los invente de mi mente retorcida o los saqué de un manga o anime que mencionaré en su caso.

-Hikaru, despierta-sentí como alguien movía uno de mis hombros suavemente. No podía ser Umi por que ella utilizaría un altavoz, a la mejor Fuu después de ver cómo no le hacía caso por decirme "señorita Hikaru". Sí, posiblemente era ella, por que nadie era tan dulce, o quizá Presea.

-Voy, voy, voy-dije yo toda adormilada. La verdad es que me dormí una hora más tarde de lo acostumbrado buscando de nuevo aquella luz azul que apareció en el jardín. La verdad, no sucedió nada, pero no eché mi tiempo a la basura por completo por que ver el jardín por la noche me tranquiliza y me hace sentir mucho mejor. Me recuerda cuando en casa, mamá me llevaba afuera y me hablaba de múltiples relatos de los bosques, guerreros y criaturas fantásticas. Es curioso que ahora yo sea un guerrero de aquellos a los que solía admirar, pero más curiosidades debe de tener la vida que las de las simples casualidades.

-Señorita Hikaru, el señor Clef nos espera- cuando oí a Fuu hablando a lo lejos supe que ya no era ella quién me fue a despertar si no Presea. Menos mal que Umi casi no me despertaba por que me quedaba un dolor de oídos espantoso por lo menos por unas dos horas. Era una salvaje, pero cuando el señor Clef estaba de por medio se volvía la chica más dulce, ¡vaya forma de impresionar a nuestros maestros!

-Ya te dije Fuu que no me gusta que me digan "señorita" y mucho menos que me hablen de usted. Me hace sentir más vieja-contesté yo con una sonrisa mientras quitaba la colcha roja que tenía encima. Presea se rio y Fuu se nos unió. Definitivamente extrañaba a mi casa pero me gustaba estar aquí, con ellas, hasta con Umi que a veces se enojaba conmigo por mi falta de madurez y por ser tan confianzuda, pero ese es su problema.

-Bien Hikaru cuando te dejes de sentir más vieja puedes bajar a desayunar que no tenemos toda la mañana. Tú tienes un fallo en el uso de la espada que prometiste mejorar-Umi siempre arruina los momentos alegres. No entiendo por que nunca esboza una sonrisa más cuando Clef le felicita. Al ver a Presea, su mirada cambió, e incluso podría decirse que percibí una chispa de enojo en los castaños ojos de Presea, cosa que me sorprendió, a pesar de que Fuu seguía tranquila, haciéndose como el Tío Lolo, dejándome a mí en aquella difícil situación. Después Umi se dirigió a la puerta y al ver el destello de una cabellera azul desapareciendo por la puerta, miré a Presea como buscando una explicación, pero ella ya había recuperado su habitual humor de siempre. Disputas de mujeres, ustedes sabrán; nada más peligroso para quién quiere conservar su pellejo.

-Bien chicas las espero en el desayunador. Tengo que castigar a Mokona por desordenar de nuevo mi habitación…quizá vea cuanto se estiran sus orejas, o quizá cuanto se estiran sus cachetes- de inmediato salió de la habitación, mientras Fuu me veía con una sonrisa. Quizá su madurez o confianza con Umi le permitirían a ella saber más que pasaba entre esas dos que a mí que no soy más que una ingenua.

-Supongo que una persona tiene que ir, antes de que esas dos se maten-dijo Fuu, al tiempo que se dirigía a la puerta de mi habitación. Antes de que pudiera salir, se me ocurrió una idea brillante.

-Fuu, no te preocupes Clef está allá abajo.

-Precisamente por él, es por quién tenemos que ir abajo-al parecer lo pensó en voz alta, por que al ver mi cara de sorpresa, se sonrojó y cambió el tema-. Bien se…-se detuvo al ver mi mirada de berrinche.-Hikaru, tenemos que bajar a desayunar. Te dejo para que te vistas, por que no querrás que vea tu ropa interior.

-No, Fuu. Gracias.

Al salir ella, me dirigí al enorme armario de palo de rosa que mantenía la armonía con todo lo de mi habitación. Saqué unos jeans, una camiseta roja y de una de las puertas un par de botas negras. No era femenino ni nada por el estilo a diferencia de Umi que estaba hermosa con su blusa blanca con holanes, pantalones negros y sus botas cafés, ni de Fuu que traía un traje de mezclilla que era de cuerpo completo, pero era más cómodo para el trabajo que nos esperaba hoy. Los entrenamientos eran pesados, pero eran bastante divertidos, aunque terminábamos súper lastimadas y sobándonos el cuerpo. El cabello estaba suelto, así que lo até en una coleta que se veía un tanto distinta a la trenza común que usaba a menudo.

Mientras bajaba por las enormes escaleras cuyo suelo era de mármol blanco y barandal de una madera cuyo nombre desconozco, no percibí ni un solo ruido en el comedor. A la mejor habían salido al jardín, pensé mientras abría tímidamente una de las puertas principales. Sin embargo grande fue mi sorpresa cuando vi que las únicas que estaban eran Fuu y Umi sentadas en la enorme mesa que tenía un bello mantel de color azul. Ese mantel cambiaba cada día de color, debido a un encantamiento de Emeraude, que seguía funcionando a pesar de su desaparición. También las cortinas de seda colocadas en los enormes ventanales que rodeaban la mesa cambiaban su color al mismo tono que el del mantel, lo que daba a la habitación una bella armonía digna de ella. Ambas desayunaban silenciosamente, mientras dos chicas se dedicaban a atenderles. Junko y Kaede, muy buenas meseras, felices de servir a los Kinas en lo que fuera.

-Hola, ¿por qué comen tan solitas? ¿Y los otros Kinas?-pregunté yo, mientras me sentaba en otra de las sillas junto a Fuu. No quise sentarme junto a Umi por que golpeaba su plato con tanta fuerza que pensé en la posibilidad de su ruptura en cualquier momento.

-¿No lo sabes? ¡Ay, qué despistada soy!-me dijo Fuu dándose un golpe en la cabeza- La mayoría de los Kinas están buscando a Emeraude y otros están en vigilancia. Nosotras somos las únicas que siguen en la mansión por entrenamiento. Al parecer Clef y Presea están discutiendo ello y algunas otras cosas que han pasado. Por lo mientras, el tiempo de Interinato de Ferio se está acabando…

-¿Y eso qué?-pregunté yo, mientras Junko me traía un vaso de jugo y un plato con pan tostado.

-¿Cómo puedes decir "y eso qué"?-dijo Umi con frialdad, mientras quitaba el plato de cereal que tenía enfrente-. Piensa Hikaru; Emeraude nuestra lideresa no aparece y ha pasado cómo un mes que no sabemos nada de ella. En ese tiempo Ferio, su hermano menor la ha sustituido interinamente, pero las reglas de los Kinas establecen que sólo una mujer puede ser el líder de la sociedad.

Sentí como si en mi cabeza tuviera un montón de engranes oxidados que no podían asimilar las ideas, pero daban una ligera muestra de trabajo. Lo que Umi decía era cierto, yo lo había leído e incluso fue una de las primeras lecciones de Clef. Sin embargo, en este tiempo que estuvo Ferio al mando no me acordé que un hombre sólo podía ser un líder interino mientras se decidía por medio de muchos procedimientos quien sería la próxima lideresa Kina en caso de que la anterior no tuviese hijas o alguna descendiente. Ferio podría ser la próxima lideresa Kina si no le faltasen dos detalles y le sobrará uno.

-Entiendo Umi, pero no pensarás qué…-la verdad la idea de que Emeraude no sólo no apareciera si no que ya no perteneciera a este mundo me daba escalofríos. A la fecha entre las Kinas no había nadie más poderosa que ella, y buscar otra líder en estos momentos en que los Axuls nos llevaban la ventaja, o al menos supieran más de nosotros que nosotros de ellos era terrible y muy arriesgado para la sociedad tan antigua.

-En estos momentos, se puede pensar cualquier cosa Hikaru; por difícil que sea-contestó Umi con seriedad, captando mi temor. Me sorprendía su entereza en estos momentos. De hecho, si no fuera tan joven podría jurar que ella sería una excelente candidata a lideresa. Sus dotes como mandona son extraordinarias, además de poseer un carácter de lo más fuerte, y de preocuparse por otros aunque no lo demuestre.

-¡No puedo pensar que Emeraude esté muerta! ¡No puedo!-grité yo, con lágrimas en los ojos, mientras Fuu me abrazaba contra su pecho en una posición que de seguro Ferio me envidiaría, por que él mismo me ha dicho que le gusta mucho Fuu. Yo no entiendo como funciona eso de los gustos, por que a mí nunca me ha gustado nadie, sólo me queda el recuerdo de un chico, pero es bastante lejano, de cuando yo tenía cinco años. Yo a menudo no recuerdo ni lo que desayune el día anterior así que me sorprende que este recuerdo siga, aunque sea borroso en mi memoria.

-No nos queda de otra. Incluso Clef y Presea han debatido lo mismo desde que Ferio no pudo volver a establecer contacto mental con ella. Tú sabes como funciona la cosa, sabes que el contacto sólo no sirve cuando se dan dos posibilidades: La persona ha muerto o no desea ser hallada; y conociendo a Madame Emeraude, dudo que no quiera ser hallada por la Orden por la que ha trabajado tanto Hikaru- Fuu también hablaba con tristeza. Sin duda le dolía pensar que Emeraude, quién nos había querido tanto estaba muerta. Umi también parecía triste, pero trataba de contenerse por ser fuerte, cómo siempre. Creo que si no fuera por ella, nosotras dos no hubiéramos dejado de llorar en las próximas horas.

-Bien, cómo sea nosotras hemos jurado proteger a la Orden Kina, y sentadas llorando no traeremos a Madame Emeraude de vuelta ¿o sí?-Umi le dio unas señales a Kaede, y ella enseguida recogió lo de su desayuno-.Voy a practicar un poco de esgrima, que mi brazo izquierdo no me responde tan bien como quisiera.

-Pero si con ambos brazos peleas a la perfección-no pude evitar replicar yo y mi enorme bocota que hizo me ganara una mirada de enojo de parte de Umi.

-Tú lo dices por que eres incapaz de ver un fallo en algo, pero Fuu ha de coincidir conmigo en que gracias a mi brazo izquierdo por poco Alcyone me hace polvo, y no pienso permitir que cualquier bruja traidora como ella me derrote.

-Señorita Umi, yo estoy de acuerdo con la…-mi mirada amenazante hizo que se detuviera a evaluar la situación-.Hikaru, tiene un ataque excelente en ambos brazos, y si me permite mi opinión, no debería practicar con el estómago lleno. Le darían calambres y no la quiero imaginar quejándose de ello. Fue horrible cuando tuve que atenderla por esa cortadita en el tobillo…

-¿Te refieres a la vez qué toda la Mansión Kina se entero de que se había cortado el tobillo? Me acuerdo muy bien, fue muy gracioso Ferio y yo no dejamos de reírnos por una semana.

Era verdad. Uno de los primeros entrenamientos en que estuvimos juntas, Umi se hizo una ligera cortadita en el tobillo, nada grave; pero gritaba de tal forma que todo el mundo pensaba que alguna de nosotras la atravesó con la espada por accidente. Fuu fue la única valiente que soportó sus gritos, y sollozos mientras Ferio y yo no parábamos de reír en cualquier oportunidad en que ni Clef ni Fuu nos cacharan por que el primero nos pedía que comprendiéramos a Umi y la segunda veía horrible a Ferio cada vez que éste se carcajeaba. Supongo que nunca se había lastimado.

-Lo recuerdo bien. El señor Ferio y tú no paraban de molestar a Umi-ahora el buen humor y la tranquilidad de Fuu habían desaparecido al escuchar Ferio. Yo no entiendo por que le cae tan mal si es de lo más divertido y buena onda que uno se pueda imaginar. Sin embargo pude distinguir un ligero rubor en sus mejillas y casi tira la jarra de jugo.

-¡Hey! ¿Por qué te has puesto tan nerviosa de repente Fuu?-preguntó Umi, que también tenía las mejillas rojas por recordar el oso que se aventó aquella ocasión. Pobres, ahora yo era la de la ventaja.

-¿Yo? Por nada señorita Umi, ideas suyas-le dijo Fuu nerviosamente, mientras movía su mano izquierda como deseando apartar a un insecto molesto-. Hikari ¿me podrías ayudar a practicar un ataque de defensa que no me sale del todo?

-Fuu, soy Hikaru no Hikari-contesté yo con toda la paciencia del mundo, mientras Umi sonreía pícaramente a Fuu y yo tomaba la determinación de no desayunar nada. ¿Por qué? Veámoslo así: Umi sonriendo cuando nunca lo hace y Fuu confundiéndome y no diciéndome señorita. De seguro el desayuno tenía algo.

-Lo siento, es que lo de Emeraude me ha alterado Hikaru-contestó ella, mientras se levantaba de la mesa y Junko recogía sus platos. Yo, resignada, pensé que era turno del entrenamiento y que mejor que empezar con Fuu. No me quejaba de mi "Flecha de fuego", pero si Fuu y Umi estaban dispuestas a mejorar yo también.

Salimos al bello jardín que por hoy sería sólo para nosotras, así que Fuu se dirigió a la esfera de cristal azul que se encontraba en una base de plata que tenía unos cuantos símbolos cuyo significado desconocía. Los habían puesto en aquellos tiempos en que Kinas y Axuls convivían en armonía, en resumen; tiempos muy pero muy lejanos.

Fuu murmuró las palabras: "Esfet azlue poease muow tuours poers seide" mientras ponía la insignia de su espada en una de las entradas de la base, y Umi y yo decíamos y hacíamos lo mismo. De inmediato, un enorme bosque de árboles azules surgió de la esfera y transformaba el enorme jardín en aquél bosque visto en la esfera.

Muchos se preguntarán ¿qué significa? Ni yo misma lo sé, lo que sé es que es un lenguaje muy antiguo de los Ceiles, ancestros de los Kinas y Axuls, que permitía el dominio de algunos objetos.

-Ahora sí, veremos de lo que son capaces en contra de mí-dijo altaneramente Umi mientras agitaba con una de sus manos la enorme cabellera azul, que se ondeaba suavemente con el viento.

-Somos más capaces de lo que cree, Señorita Umi-contestó Fuu mientras sacaba a Windam de su espalda y a continuación una armadura de color verde le rodeaba el cuerpo.

-Por lo menos nosotras no seremos las que caerán primero Umi quejándose de una herida en el tobillo- dije yo con una sonrisa, mientras sacaba a Rayearth de su vaina y aparecía mi traje de batalla.

-Muy graciosa Hikaru-contestó ella, internándose en el bosque recién emergente.

-Bien, déjame ver si entendí. Tu hermano Zagato te va a enviar a la boca del lobo para ponerle fin a los Kinas ¿cierto?-Eagle, mi mejor amigo había venido de la región de Autozam para acordar con Zagato que haría con unos Kinas que fueron sorprendidos en la región.

Había cinco regiones en la famosa lucha de los mil años: Cephiro, el dominio principal de los Kinas donde antes gobernaba Emeraude, Fahren una región aliada de los Kinas, donde estaba Aska, prima de Emeraude; Chizeta la zona de la neutralidad, Autozam donde Eagle mantenía el control de los Axuls y hacíamos pasar por donde estábamos ocultos, y Azulian la región prohibida para los Kinas, dado que era nuestro verdadero escondite, y nos protegía de los duros ataques de los Kinas-.No es muy fraternal, sí me permites decirlo. A tu ex no le gustaría verte como vil carnada.

-Deja de mencionarla, que se me olvidará que te perdone por que te dejaré sin rostro-contesté yo furioso. Sí, había amado a Tatra, pero entendí que Eagle tenía más carisma y menos obligaciones que Lord Lantis y la había dejado como un bello recuerdo. No me molestaba que estuviera con Eagle, si no que éste se burlará de mi a menudo.

-Está bien, sólo opino que no me parece que tengas la vocación de un trozo de carne. En lo personal sabes muy mal cariño- me abrazó de tal forma que podía pensarse que de verdad bateábamos para el otro lado y yo ahí no le entro.

-Déjame en paz, si no Tatra se pondrá celosa-le dije yo, mientras lo empujaba hacía otro lado.

-¡Oh mi amor, no me desprecies!-contestó él haciendo una mueca dramática- Además, creo que soy buen amante como para que la ponga celosa…

-Me das asco. ¿Por qué Zagato y tú siempre presumen de lo que hacen en su cama?

-Lo que pasa hermano es que no toleras tu falta de experiencia respecto a nosotros-me dijo el semejante estúpido mientras me daba una palmada en la espalda, y movía la cabeza como dándome a entender que me hacía falta madurez. Era cierto que Tatra fue mi único nexo con las mujeres, y que nunca pasé de los besos, pero era por que no sentía que tenía que hacerlo. Definitivamente tratar con otros era un misterio para mí.

-Como sea, aparte del asunto que vengo a tratar me ha pedido que me quede a tratar otro asunto así que me aburriré jugando contigo a los carritos por que eres lo bastante inmaduro para divertirme-contestó él con burla. Yo me enoje, y le empecé a abrazar y pude quitarle la chaqueta que usaba encima, y colocar mis manos debajo la camiseta verde que traía puesta. ¿así qué inmaduro, eh? Se iba a enterar. Traté de besarlo en las mejillas, pero el muy marica puso las manos en ellas-. ¡Déjame Lantis!

-Está bien, pero no vuelvas a decir que soy un inmaduro-dije yo jadeando, mientras tocaba mis rodillas tratando de recuperarme. Eagle quedó lo bastante traumado por que evitó mirarme por lo menos por un minuto. Se la tiene bien merecida por ojete.- ¿Practicas conmigo? Si Clef planea matarme espero que por lo menos la tenga difícil.

-Yo no sé por que quieres que practiquemos sí siempre me ganas-contestó él con flojera, sin embargo ya había sacado su arma favorita: de un guante, salía un rayo de luz que podía ser tan filoso como Clefto. Yo la saqué de su vaina, pero antes de que me diera cuenta ya estaba encima de mí.

-¡Eres un tramposo!-grité yo, mientras por un pelito de rana alcancé a hacerle frente a su ataque.

-Lo siento Lord Lantis, pero sí planean matarlo no le van a pedir permiso-él muy canalla se limitó a encogerse de hombros, mientras preparaba otro ataque, sin embargo; antes de que pudiese hacerlo yo llamé al resplandor y una torrente de rayos azules le envolvió. Pensé que podría lastimarlo pero en cuanto lo vi libre me tranquilicé y mantuve a Clefto en guardia por si acaso. Eagle ya no me tendría compasión.-Ahora sí Lantis se acabo el Eagle que es lindo con las damas.

Acto seguido empezó a lanzar ataques con su luz verde a diestra y siniestra, mientras yo seguía con Clefto en alto sin poder moverme ¡maldición! Había olvidado que Eagle enojado era muy hábil, pero si era una lucha fingiendo que me iban a matar, yo tenía que dar de todo para aferrarme a la vida y cumplir con la lealtad hacía mi hermano, así que imaginé que los ojos mieles de Eagle se volvían azul cielo, y su cabello corto y color arena cambiaba a lila. Sin duda esto sirvió bastante, por que Eagle empezó a esquivar los ataques de Clefto en vez de atacarla y a quejarse más veces que yo. De repente, sentí como una fuerza paraba la batalla y nos empujaba a Eagle y a mí a lados opuestos. Yo fui a dar contra el tronco de un ébano, mientras Eagle dio de lleno en la pared.

"Aquél que se hubiera atrevido a lastimarme el trasero le iba a costar la cabeza" pensé para mis adentros, pero grande fue mi sorpresa al ver que se trataba de una joven de ojos verdes, cabellera rojiza, piel tan tostada como la de Caldina y que venía vestida con un top amarillo, chamarra de mezclilla y jeans a juego de la chamarra. Tatra nos veía con cierta furia, mientras yo me levantaba y Eagle hacía lo mismo.

-Pensé que ya habían olvidado el pasado-replicó ella con una voz fantasmal, tan distinta a su tono alegre y tranquilo-.Parecen neandertales.

-Pero los dos neandertales más guapos que conoces, linda-respondió Eagle, mientras iba a abrazarla, cosa que ella rechazó con firmeza.

-De verdad Tatra, peleábamos por un asunto que me ha dejado Zagato y para el cuál necesito toda la practica posible, y como Zagato últimamente no me está dando el ancho, pues le pedí a Eagle ayuda-yo los estimaba a ambos. Podría decirse que eran los únicos amigos que mi seriedad me había permitido hacer, por lo mismo no quería que cortaran por un asunto tan trivial como entrenamiento.

-Pues para ser entrenamiento, te la tomabas muy serio Lantis.

-Los entrenamientos se deben de tomar tan en serio como las verdaderas batallas Tatra-contesté yo mientras veía las heridas hechas por Eagle. No fueron muchas, pero sí tuve algunas bastante significativas. Por ejemplo, una en la pierna que tenía por lo menos unos diez centímetros de largo. No me gusta ver la sangre, de hecho me aterra un poco pero si planeas pelear no te vas a poner de delicado ¿o sí?

-¡Pero si los dos quedaron hechos pomada!-chilló ella, mientras sostenía al débil Eagle en uno de sus hombros-. Sí los Kinas les atacan no podrán pelear.

-Al contrario Tatra. Sí somos capaces de matar a uno de los nuestros, nada evitará que matemos a uno de los Kinas-contesté yo mientras sostenía a Eagle del otro brazo. Pensaba 

decirle a Clío que curase. Nadie era tan buena como ella para comprender las heridas que yo hacía en mis entrenamientos.

-No me gusta que la tomen tan en serio. Las batallas nunca dan cosas buenas, simplemente lágrimas y rencores-dijo Tatra tristemente, mientras Eagle y yo nos veíamos en silencio. Una de las hermanas de Tatra había muerto en la guerra, fue esa la razón que hizo que Chizeta se -volviera una zona neutra, para evitar que los otros miembros sufrieran la misma suerte que de la joven. Triste y trágico, por ello Tatra ya no pelea ni puede ver peleas sin recordarla.

-De acuerdo Tatra, ya no nos haremos más daño cariño-respondió Eagle, mientras atravesábamos la enorme puerta de la entrada. Al entrar, Ascot un joven de ojos verdes ocultos tras su enorme fleco café, que recién había entrado a la Sociedad Axul nos sonreía y ayudaba a cargar a Eagle. Lo llevamos hasta la enfermería, dónde Clío le ponía una sustancia en el brazo a Caldina.

-Buenas tardes, Lord Lantis. Dígame ¿qué le hizo esta vez al Señor Clío?-preguntó Clío con una sonrisa, mientras Ascot y yo lo dejábamos en una de las camas. Tatra cerraba nuestro cortejo atrás, y acababa de entrar a la enfermería cerrando la puerta-.Señorita Tatra, que sorpresa tan agradable, aunque creo que debe de estar preocupada por su novio, ¿verdad?

-Hola Clío, también es un gusto verla-sonrió Tatra, mientras tomaba sitio a un lado de la cama de su novio-. No estoy preocupada por éste necio, que me ignora siempre que le digo que no pelee, lo único que me preocupa son las molestias que te causa Clío-decía mientras cruzaba los brazos y levantaba la mirada indignada en dirección a uno de los ventanales de la enfermería. Sé que una enfermería no es común en una mansión, pero está instalada desde hace mucho, debido a que los Axuls han tenido muchas batallas y no siempre podemos trasladarnos al hospital, pues alguna vez de ésas podrían dar con nuestro paradero.

-No seas tan mala conmigo cariño, además deberías de enojarte con Lantis, por que él fue quién me dejo así. Yo no veo que le digas nada, y eso me pone muy celoso-sonrió Eagle, mientras tomaba una de las manos de Tatra. Ella sonreía, pero de inmediato volteó hacía mí, lista para regañarme, pero antes de que dijera algo, yo alcancé a advertirle que ni se le ocurriera que yo tenía la culpa, por que Eagle empezó a pasarse.

-Supongo que los dos empezamos muy fuerte, pero tienes que pensar que los adversarios a los que se puede enfrentar Lantis, no le van a pedir permiso cariño.

-Bueno, señor Lantis en mi opinión es algo bastante arriesgado. En Chizeta se podía comprobar la fuerza de Clef, y créame cuando le digo que es sorprendente es por que nunca había visto nada igual, al menos hasta que conocí al señor Zagato y a usted señor.

La experiencia de Caldina en estos momentos me iba a ser de gran utilidad, pues si había visto la magia de Clef podría contarme a que me atenía.

-¿De verdad Caldina? Entonces eso dice mucho en su favor.

-Es verdad. Con un solo conjuro fue capaz de deshacer unas bases de plata que ni Tatra fue capaz de mover-Tatra asintió, mientras Eagle se incorporaba en su cama, pues Clío ahora se dedicaba a atenderle con un conjuro de agua. La curación acuática era excelente para ello, pues cerraba heridas y curaba las quemaduras a la perfección. Sin embargo, sólo Clío tenía la capacidad de hacerlo con tanta precisión.

-Vaya, entonces nuestro amigo Clef es muy fuerte-murmuré yo, mientras me sentaba en la orilla de la cama de Eagle-. ¿Ya te sientes mejor?

-Me ha ido peor otras veces en que me das el resplandor en mi hermoso rostro Lantis-sonrió Eagle.

-¿De verdad? Pues gracias a eso tu rostro a quedado mejor de lo que estaba. Por lo menos chamuscado no se ve lo que hay normalmente.

-Muy gracioso Lantis, me muero de la risa.

-Lord Lantis, Señor Eagle-llegó Ascot que salió un momento de la enfermería-. Lord Zagato pide que le vean en la Sala del Silencio.

-¿Para qué Ascot?-preguntó Eagle, quitando suavemente las manos de Clío y dirigiendo sus ojos color miel hacía él.

-Un asunto de suma importancia que no ha querido revelarme señor Eagle-dijo él, dirigiendo su mirada hacía mi amigo-.Dice que es muy secreto.

-Entiendo Ascot, muchas gracias-sonreí y me levanté de la cama- Ven Eagle, a menos que Clío no me dé permiso de llevarte y mucho menos Tatra.

-Por mí no hay problema, Lord Lantis-la dulce enfermera me vio alegremente con sus ojos rosados.

-Por mí tampoco Lantis-contestó Tatra, e Eagle se incorporó con rapidez, mientras yo me dirigía hacía la puerta.

-Gracias Tatra-le dirigí una inclinación, y salí del cuarto. Quería estar por lo menos unos segundos solo. Tenía un gran lío, pero si con ello por fin los Axuls terminaban con esta guerra que tanto dolor había causado, pues mi sangre valdría la pena, aunque no obtuviera el éxito, por intentarlo.

-Bien Lantis, tu hermano nos espera y sabes lo impaciente que es-Eagle toco mi hombro, alzando una de sus manos, pues era más pequeño que yo. Ambos caminamos en dirección a la Sala del Silencio. Le llamamos así, por que esta protegida por el señor en turno y no permite que nadie ni nada sea capaz de revelar lo que pasa adentro ni escucharlo. Bien podrías escuchar la confesión de tu asesinato y no serías capaz de decirle a nadie que estabas en peligro, a menos que el señor te autoricé a hablar. Supongo que Zagato quiere informar a Eagle, pero tampoco quiere comprometerse.

Cuando por fin llegamos, en lo que puedo considerar una de las caminatas por mi casa más grande que hasta ahora he tenido, abrí la puerta y sentí como si una aspiradora o un hoyo negro nos jalaba adentro. Estábamos en un vórtice enorme de color morado, dónde estaba a punto de sacar el contenido de mi estómago hasta que llegaron las frases respectivas.

"Saben el valor de la confianza, si es así saben entonces lo que significa está sala. Sólo aquéllos que demuestren ser dignos de ella pasarán por este vórtice, él que no su boca será sellada y no podrá decir ni un solo sonido de su boca"

-Soy Lantis, señor del rayo, heredero menor del clan Axul, hermano de tu amo Zagato-dije yo con toda calma, mientras Eagle decía quien era.

Dime entonces Lantis, la frase que se otorgo a tu nacimiento como a todo Axul.

-De la boca nacerá el fuego negro, que será el destino de este niño-contesté yo con toda calma. A cada uno de nosotros, los Axuls puros se nos otorga una frase, o un dicho que tiene que ver con la vida que llevaremos. Sólo nosotros y las personas de confianza conocen las frases, así que era una forma muy confiable de saber si no eras un intruso. A Zagato por ejemplo se le dio la frase de: La estrella del destino será la que te anuncie tu ocaso violeta. Él todavía no la entiende pero no le interesa en lo absoluto.

Caímos finalmente, mientras el vórtice se convertía en una sala preciosa, con una bella mesa de plata al centro, tres sillones de terciopelo morado sobre una base de cristal, mientras la sala flotaba en medio de un cielo negro estrellado. Yo había caído sobre un sillón e Eagle también. Zagato estaba sentado cómodamente enfrente de nosotros, mientras tenía una mano en la barbilla y nos miraba con sus enormes ojos violetas.

-Bueno Lantis, me alegra que ya te hayas acostumbrado al vórtice-sonrió Zagato mientras yo me recargaba en aquél sillón.

-Supongo que no me queda de otra, Zagato-contesté yo-. Dime ¿a qué nos has llamado a Eagle y a mí?

-Es obvio, tu partida a la zona Kina se acerca. Cephiro te espera con los brazos abiertos.

-Y con un montón de espadas también-ironicé yo-.Sabes que me costará mucho infiltrarme.

-No, de hecho es más sencillo de lo que pensé. Tengo entendido que has usado tu ojo azul para ver a una de las sucesoras de Clef ¿verdad?-yo asentí silenciosamente-. Pues resulta que nada más tienes que saber la ubicación exacta de la Mansión Kina para hallarla. Los Kinas siempre han creído lo mejor de las personas y no saben que ésa será su ruina.

-Entonces ¿no tengo qué pelear ni nada?-pregunté yo atónito. Era imposible que fuera tan fácil. Mi mente macabra no lo asimilaba. Pensé que tendría que pasar por encantamientos, guerreros, maldiciones y las otras cosas que tenía Azulian para los Kinas.

-Sí, tienes que enfrentarte a uno de los hechizos Ceiles para probar que eres digno de entrar. Pero eso te lo ahorrarás si convences a Clef o a uno de los Kinas que eres aliado. Eso lo lograremos como ya te dije soltando una información.

-¿Ya escogiste qué?-pregunté un poco más tranquilo.

-Sí, ya decidí, pero tengo que consultarte-me vio seriamente y con mucho miedo. Sus ojos violetas me lo decían, y su mirada que dejaba a su delgada boca en una línea recta. Sin duda le dolía dejarme en esas manos, pero como era su mejor espía y guerrero no le quedaba más que arriesgarme como carnada.

-¡Dime Zagato de una maldita vez que me estoy volviendo loco!- me sentía desesperado de que fallará en algo y no resultase como yo deseaba o él, y fallara por primera vez.

-No es necesario que te alteres o si no te van a salir canas verdes-contestó Zagato tranquilo, viendo como yo respiraba agitadamente. De alguna forma me sentía más tranquilo por que había descargado toda mi frustración-. Debes decir que Emeraude está bajo nuestro cautiverio.

-¿Estás seguro Zagato? Eso nos traería problemas, en especial podrían descubrir la región de Azulian, ¿no lo crees?

-No, por que no saben que existe-me miro inexpresivo y un poco inseguro-.Aquí entra Eagle, por que de seguro irán a Autozam o lo intentarán. Si aquéllos Kinas pudieron entrar, de seguro los otros también así que debes de prepararte Eagle. A ti y a tu gente.

-Entiendo Zagato-sonrió Eagle.

-Bien, me alegro. Debes decirles que eres un coronel que ha sido desterrado de Autozam y que has decidido traicionarme por que quieres vengarte de tu deshonra. Pensaba en que dijeras que eras mi hermano, pero no creerían que te unes ¿o sí? No son tan tontos. También debes de averiguar que tan fuertes son sus sucesoras, por que serán las que le den batalla a nuestra Sociedad en el futuro, y si de una vez cortamos ese futuro de raíz, el árbol ya no crecerá y será incapaz de cortarse.

-Todo está muy bien Zagato, pero estas arriesgando una cosa, si puedo decirles todo esto ¿por qué no puedo decirles dónde estamos realmente?¿o cómo te llamas y quién eres?-sin duda era un buen punto. No había forma de que no me pidieran rebelar nuestra verdadera locación, y eso al parecer deshacía todo el plan trazado por Zagato. Es triste pensar que estábamos con un líder tan poderoso como bruto, pero así de dura era la vida.

-Por eso les hice entrar a la Sala del Silencio. Ya he dicho que estamos en Azulian, una región creada por mi fuerza y la tuya así que no puedes revelarlo Lantis ni con tortura, e incluso cuando te pidan que digas si yo soy el líder no podrías ni aunque me tuvieras enfrente-se carcajeó Zagato, mientras yo me quedaba con cara de bobo. Era bastante obvio. Zagato nunca usaba la sala del silencio salvo cuando tenía que hacerlo, y esta vez se me hacía muy raro que nos juntara aquí. Sólo me quedaba partir hacía Cephiro.

-Oye, ¿y cómo me explicas qué sepas todo esto ahora?-pregunté yo con curiosidad. Nunca se había arriesgado tanto por falta de conocimiento, y ahora sabía hasta como debía adentrarse a la Zona Kina.

-¿Por qué crees que no he matado a la lideresa Emeraude?

-Bien Zagato me alegra saber que tu estupidez a veces se evapora.

-Lantis si no te matan los de Cephiro, lo haré yo.

Notas: Aunque apenas empiezo a ver reviews es fantástico ver que tu trabajo es bueno. Creo que es lo que me ha dado aliento a continuar. Así que deje la actualización para los fines de semana y aquí tienen el segundo cap. Esta vez lo dedico a los amables desafortunados que aguantaron la lectura del primero. Con seguridad seguiré publicando y espero que siga con el plazo de la semana aprovechando que estoy de vacaciones!! muchas gracias a los que se detienen y me dedican un poco de su tiempo.

Espero que no los decepcione y ya saben, "crítica constructiva", y cualquier verdura que me sirva para una ensalada es bienvenida, aunque no me gustan las piedras por que me dañan la muy transtornada cabecita...pero ya que, de seguro utilizare un buen escudo. Chao y miles de gracias