DIBUJANDO TU SONRISA
2. Sorpresas y regalos
BELLA POV
Delante de mí estaba la perfección, que más podía decir, cada uno de los integrantes de esa familia era perfecto, ni siquiera creía conocer alguna palabra que los calificara; me sentía rara en aquel vestíbulo con todas las miradas puestas en mí, sin embargo la mía no dejaba de ver a aquel ángel que me observaba desde las escaleras.
-¿Te vas a quedar ahí Edward?- una voz dulce sonó por la habitación- se educado y baja a saludar- le dijo, volteé a ver a la persona que hablaba, se veía bastante joven aunque no tanto como los demás, sin duda era la esposa de Carlisle.
Aquel chico comenzó ha bajar pero en ninguna ocasión me volteo a ver de nuevo, note como su respiración era un poco agitada hasta que se detuvo dónde se encontraba su hermana recargada en la columna.- Hola- me dijo en un susurro.
-Hola.
-Wuoaw que ánimo- nos dijo la pequeña, se llamaba Alice, no?
-¿Y que tal el viaje?- escuche que volvía a hablar la esposa de Carlisle- espero que no haya estado muy cansado- la mirada que me brindo era tierna y yo le medio sonreí.
-Estuvo bien- le dije- y solo un poco cansado.
-Si quieres subir a tu habitación a descansar, adelante- me dijo mi padre- o tal vez desees comer un poco- añadió.
Tras haber dicho ese comentario ví como la rubia despampanante hacia un gesto desagradable al igual que el granadote fortachón aunque la de él parecía de su susto- no gracias, tal vez después- les dije y estaba segura que escuche un suspiro de alguno.
-Entonces porque no vamos a tu habitación, espero que realmente te guste- me dijo muy animadamente Alice, era realmente complicado no sonreírle a aquella chica.
-Vamos.
Ella de inmediato se acerco a mí y levanto mis pesadas maletas con una facilidad sorprendente- ¿no quieres que te ayude?- Alice empezó a reírse y me tomo con su otra mano libre para subir rápidamente por las escaleras, cuando volteé me tope con una sonrisa de mi padre al igual que la de su esposa, ¿en realidad no estaban molestos por tenerme aquí?. Gire mi cabeza para ver de nuevo a aquel chico que me dejo encantada pero él ya no estaba ahí, ¿cuándo había dejado el vestíbulo?
Me concentré de nuevo en Alice que seguía jalándome a mí nueva habitación, subimos dos niveles y recorrimos un pasillo para al final encontrarme con tres puertas, nos dirigimos a la última.
-Esta es- me dijo al pararse y me ánimo para que abriera la puerta.
Cuando la abrí quedé completamente asombrada, me adentre a aquella habitación de paredes blancas con diseños azules en ellas, de donde provenía la luz era de una puerta de vidrio corrediza que daba a un pequeño balcón y que dejaba ver el bosque que se encontraba atrás de la casa. Me giré para ver el amueblado, la cama estaba al lado derecho y pegada la cabecera a la pared, el clóset que era de madera pero que tenía las puertas blancas estaba a un lado de la cama, había un escritorio cerca de donde se salía al balcón y un librero al lado de este con varios libros clásicos y actuales, contenían mis favoritos.
-Carlisle nos dijo que te gustaba leer, él y yo pusimos algunos que tal vez te gustarían tener- la voz de Alice salió tras de mi espalda.
-Gracias, la verdad no se que decirles, esto es…
Alice se empezó a reír- sabía que te iba a gustar pero si quieres modificar algo adelante, aunque creo que no lo harás.
Sonó segura cuando me lo dijo, como si lo supiera desde antes pero ella tenía razón, no había nada que cambiar, la verdad, es que nunca pensé que me iba a topar con todo esto cuando llegué.
-Bella- me llamó y ví como se dirigía a una puerta que no había visto- esta puerta da al baño.
-¿Una de las puertas que pasamos era el baño? – le pregunté tontamente lo que hizo que ligeramente me sonrojara- ¿la otra de quién era?
-Sí, era la del baño- me dijo amablemente sin dejar de quitar su sonrisa- la otra puerta era la habitación de Edward.
En cuanto mencionó su nombre mis mejillas subieron mas su tono, no se sí ella se dio cuenta porque se empezó a reír, aunque creo que sí.
-Lo bueno de estar arriba es que solamente te tocara compartir baño con él, ya veras el caos que se origina el lunes con Emmett.
-¿Un poco de líos por el baño?
-Ni que se diga- yo seguía revisando los libros que ahí había, mientras que Alice estaba sentada en mi cama observándome.- Sabes algo, creo que seremos buenas amigas- me dijo después de un corto silencio.
Volteé para buscarla y no supe porque pero le sonreí- Yo creo que sí.- era imposible que no le hubiera contestado eso, me estaba cayendo muy bien.
-¿Y que te parece todo esto?
-Muy verde- le dije y ví en dirección al bosque.
-Un poco, pero ya veras que te divertirás con todos nosotros, estábamos ansiosos de que llegaras.
-No creo que todos lo hayan estado- dije en un susurro más para mí que para ella.
-Sí lo dices por Rosalie o Edward, ellos son así, no son tan ogros como parecen- me sorprendí que me hubiera escuchado y como si supiera lo que pensaba añadió- Todos tenemos muy buen oído en esta casa, en especial Edward.
-Lo tendré en cuenta.
-¿Cuéntame de ti? Anda- me insistió.
-No hay mucho que contar, no soy de la clase de chica que les pase mucho, ya te habrás dado cuento.
Alice puso los ojos en blanco- Lo que pasa es que no has tomado confianza, pero cuando la tengas ya verás. Ahora sí, dime algo de ti.
Reí un poco- tengo 17- le dije pero la expresión de Alice me confirmo que ya lo sabía-mmm… vengo de Phoenix- de nuevo reí al verla.
-Estabas en un internado, tu padre es Carlisle y te gusta el color azul, si eso ya lo se, pero ¿que te gusta hacer?- me preguntó ya desesperada.
-¿Cómo sabes que me gusta el azul?- le pregunté pero me dí cuenta en la habitación, había azul en ella, por supuesto que Carlisle les había dicho que era mi color favorito- olvídalo, entonces, ¿quieres saber que me gusta hacer?- ella asintió ya tirada en mi cama y sosteniendo su cabeza entre sus manos- me encanta leer, estar un rato platicando con mis amigos por el chat, salir a despejarme, mmm… dibujar- al decir lo último Alice aplaudió como si por fin dijera lo que ella quería escuchar.
-¿Tenías muchos amigos?
-Pocos en realidad.
-Espero que no los extrañes mucho, pero bueno, creo que mejor te dejo descansar- me dijo parándose de mi cama y dirigiéndose a la puerta- Me gusto sabes que te haya gustado todo- yo le agradecí de nuevo y ella cerró la puerta.
Una vez más miré todo el cuarto, en realidad me gustaba todo esto, tendría que agradecerle también a Carlisle y a Esme en cuanto los viera. Fui hasta dónde estaba mi maleta y la tomé, me peso y tuve que emplear mis dos manos para cargarla y dejarla arriba de la cama. "Si que Alice tenía mucha fuerza. Cargarla todas las escaleras y con un solo brazo", pensé en cuanto me disponía a guardar mis cosas en aquel clóset.
Al abrirlo me llevé un gran sorpresa, delante de mí estaba un caballete estilo francés con un lienzo blanco en él y un moño azul en este, era hermoso, de seguro Carlsile tenía algo que ver en esto. Lo saqué para examinarlo y ví que en la cajón que tenía para guardar las cosas había un set de dibujo y acrílico bastante completo, dirigí mi atención de nuevo al lienzo y le iba a quitar el moño hasta que me di cuenta que en este estaba sujeta una tarjeta.
"Espero que te guste y cuando lo estés utilizando recuerdes lo tanto que te quiero, Carlisle", leí en la tarjeta, quite el moño y lo lancé al bote de la basura, ¿Cómo podía decir que me quería si toda mi vida nunca estuvo conmigo? De niña, quería que el estuviera conmigo tan solo unos minutos para poderle abrazar, pero nunca tuvo tiempo para mí.
Aunque mi cabeza quería romperla, no pude, fui a donde estaban los libros y la guarde en uno, puse su regalo en un espacio dónde entraba bien la luz y regrese de nuevo a la tarea que iba a empezar a hacer, doble y puse mi ropa en el clóset.
Al terminar me tiré en mi nueva cama y abrace a uno de los cojines que estaban en ella, mi mente se dedico a recordar todo lo que había pasado este día, a la familia de mi padre, "Su familia", todos ellos, no había una palabra concreta para definirlos, para definirlo a él, era él chico más atractivo que había visto en mi vida y con su imagen me quedé profundamente dormida.
No soñé nada en especial y solo abrí los ojos cuando sentí una ligera ráfaga de aire frío en mí espalda, me hizo girar y noté que un lado de mi cuerpo estaba tapado con una cobija; ya había oscurecido por completo pero la luz que entraba dejaba ver mas o menos en ella, no me había dado cuenta que alguien estaba parado afuera en el balcón y observando las estrella.
Me traté de parar pero antes de que lo hiciera la persona que estaba afuera entró- No te desperté, ¿verdad?- reconocí su voz, era mi padre el que ahora me miraba, su rostro a pesar de la oscuridad se podía notar al igual que aquellos ojos dorados que no pude dejar de ver.
-No- le conteste, el se acercó más a donde yo estaba- ¿Dormí mucho?- le pregunté mientras me acomodaba en la cama
-Un poco, vine a verte hace como una hora para preguntarte si querías comer algo, espero que no te importe que me haya quedado- se sentó en un costado de donde yo me encontraba.
-En absoluto, es tu casa de todos modos.
-Y ahora también es tuya, no lo olvides.
Me sentí incómoda al tenerlo ahí, no hable, espere a que él dijera algo pero no lo hizo, solo se dedico a observarme, yo simplemente desvié mi mirada que se fue a dirigir al caballete.
-Gracias- le susurre.
-¿Por qué?- me preguntó sin entender el porque de mi agradecimiento.
-Por el caballete y por haberme traído aquí.
Nuestra mirada se encontró y ví como en su rostro se dibujaba una sonrisa- No tienes porque agradecer nada- note como él quería decir otra cosa pero se arrepintió- y espero que te haya gustado- me dijo señalando el caballete.
-Me encanto, pero ¿Cómo supiste que me gustaba dibujar?- le pregunté a penas fijándome en ese detalle.
-Tú madre siempre me decía lo bonito que dibujabas, de bebé siempre me pedías una hoja y colores- me dijo, recordando mi niñez.
-¿Hablaste con mi mamá?- me impresiono cuando me lo dijo, Renné nunca me comento nada de él, aunque si lo había hecho comprendía perfectamente el porque no me dijo nada, simplemente me hubiera enojado con ella.
-Sí- dijo un poco dudoso de su afirmación- algunas veces nos escribíamos y me contaba de ti- esto último trajo de nuevo su sonrisa.
-No lo sabía- nadie dijo nada más.
-Te había traído un poco de leche y pan para que cenaras- me dijo pasados unos minutos en silencio, se paro y acerco las cosas que se encontraban en mi escritorio a uno de los buros.
-Gracias- le volví a decir.
-Que tengas dulces sueños- se acerco y me beso delicadamente mi cabeza, no pude dejar de sentir su frío contacto.
Después de eso salió de mi cuarto y cerro la puerta, decidí cenar y cambiarme para poder meterme en las cobijas y dormir. Ese día había sido realmente cansado, me había encontrado de nuevo con mí pasado y por lo que antes hubiera dado todo, el tener aún padre; y sin embargo, mis sentimientos estaban confundidos, años sin saber de él y ahora estaba conmigo, con una esposa e hijos con los cuales tendría que convivir, tan siquiera Alice no sería un problema.
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Por fin actualice aquí, estaba un poco bloqueada en este y aparte estaba prestando mas atención a " del dolor al odio y después al amor" me da gusto que lo hayan aceptado también y espero que este también sea de su agrado.
¿les guste el capítulo? Ojala no se les haya hecho demasiado corto, coméntenme y díganme ¿que tal?, les prometo que les va ir gustando cada vez mas en los siguientes capítulo.
