Hey¿qué tal?

Espero que os gustara la primera parte del fic, asi que aquí os dejo la segunda, que la disfruteis.

Disclaimer: En este capi hay varias conversaciones tomadas integramente del capitulo Shells de la quinta temporada de Angel


Parte segunda

- ¿Cómo habéis— preguntó Wesley confuso caminando hacia Buffy y Willow.

- Ángel acaba de colgar el teléfono y le han dicho que estabas ilocalizable – añadió Gunn mirando a la bruja y señalando al vampiro moreno, que al igual que Spike seguía mudo e inmóvil con la vista clavada en Buffy.

Ambos vampiros conocían esa mirada en el rostro de Buffy, una mirada que no presagiaba nada bueno para ellos. Iban a tener que vérselas con una Cazadora muy cabreada y decepcionada, y además con razón, lo que lograba que tanto Ángel como Spike se sintieran incómodos y culpables ante su presencia.

- Estaba en el plano Astral, - explicó Willow a los hombres en la habitación – hasta hace una hora cuando noté un…cambio, no sabia lo que era, algo poderoso y bastante antiguo. Fui a buscar a Buffy y luego pasamos por el Nuevo Consejo, oímos parte de la conversación con Ángel y vinimos a ayudar.

- Pero… - contradijo Gunn desorientado – lo de los Vigilantes está en Inglaterra ¿no¿Y tú estabas en el Himalaya y ella…

- Yo estaba en Roma – dijo Buffy mirando al hombre trajeado que no conocía

- He aprendido a teletrasportarme recientemente – dijo Willow con una sonrisa – bueno ¿Dónde está Fred?

La pelirroja tragó saliva cuando vio los rostros desencajados de los cuatro hombres que evitaban mirarla directamente, después Wesley levantó la vista hacia ella y lo supo. Dios, ella había visto tantas veces esa mirada al verse en el espejo…

- Ella se ha ido – murmuró Wesley con voz estrangulada.

- Pero vamos a recuperarla – dijo Ángel contundente, hablando por primera vez desde que Buffy y Willow entraron por la puerta.

- ¿Qué es lo que… ha pasado? – preguntó Willow con dificultad.

- Ese cambio…aquello que sentiste tan poderoso – dijo Wesley evitando su mirada – era Illyria.

- ¿Quién es Illyria? – preguntó Buffy con cuidado.

- Es uno de los Antiguos – continuó Wesley – Un gran monarca guerrero de la era de los demonios.

- ¿Los demonios Antiguos no estaban extinguidos? – preguntó Buffy frunciendo el ceño.

- Así es – contestó Ángel sin mirar directamente a la rubia – estaba enterrado, pero sacaron su sarcófago y lo mandaron aquí.

- Se introdujo dentro…dentro de Fred – dijo Wesley con la voz sacudida por la emoción – como un parasito, consumiéndola y….

- Wesley… - murmuró Willow afligida

- Illyria…vació su cuerpo y la poseyó – terminó finalmente el ex-Vigilante con lagrimas en los ojos que encogieron el corazón de las dos mujeres – Fred…se ha ido.

Un silencio incomodo y pesado llenó la habitación, era obvio que aquella chica era importante para todos.

- Ángel y Spike creen que es posible traerla de vuelta… ¿po...podría? – preguntó Gunn a la pelirroja con miedo.

- Podría ser… no lo sé – dijo Willow sin querer propiciar falsas esperanzas.

- Escucha Red – dijo Spike dando un paso hacia la bruja, quién le miró con curiosidad. Sobre todo, porque hasta hace dos semanas ella había creído que estaba muerto, del todo – el alma de Fred tiene que estar en algún sitio ¿no? – Willow se limitó a asentir.

- Si contenemos y expulsamos a Illyria de su cuerpo podríamos devolverla ¿verdad? – preguntó esta vez Ángel.

- Supongo que— empezó a decir Willow antes de verse interrumpida por una desagradable y conocida voz a sus espaldas.

- ¿No le dais una paliza de mi parte? – preguntó la chillona voz de Harmony entrando en el despacho de Ángel – me va a quedar marca. – dijo señalándose un golpe en la cara. Luego la vampira rubia se paró bruscamente mirando a las dos mujeres en la habitación - ¿Willow¿Buffy?

- ¿Harmony? – preguntaron las dos aludidas a la vez girándose hacia la vampira con cara de desagrado.

- Esto tiene que ser una broma – murmuró la Cazadora

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Willow extrañada

- Trabajo aquí, por supuesto – contestó Harmony llevándose las manos a las caderas – soy la secretaria de Ángel – dijo con una amplia sonrisa, provocando que Willow y Buffy se giraran a mirar al vampiro con gesto interrogante, quién este se limitó a encogerse de hombros – No importa, solo venia a deciros que Fred… quiero decir, Illyria esta aquí.

- ¿Dónde? – preguntó Wesley en seguida.

- Se ha llevado a Knox – dijo la vampira – creo que iban al laboratorio.

- El ataúd – dijo el ex-Vigilante escuetamente antes de caminar hacia la puerta con decisión.

- Espera Wes – le detuvo Ángel dirigiéndose a su mesa y cogiendo el teléfono, el que aun quedaba entero – llamaré a un equipo de contención para que vengan con nosotros.

- ¿Un equipo de contención? – preguntó Buffy con ironía a nadie en particular, pero encontrándose con la mirada cobalto de Spike y ya no pudo apartar la vista de él.

¡Dios! Sólo quería correr hacia él, acurrucarse entre sus brazos y decirle cuánto le había echado de menos. Decirle, que ahora al fin comprendía todo aquello que él le había dicho cuando volvió de entre los muertos, decirle, que había contado cada noche sin dormir entre sus brazos, sin respirar su olor, sin notar sus miradas de adoración sobre ella, sin sus sonrisas arrogantes y sus comentarios sarcásticos, sin… él.

Y luego quería darle una paliza, por ocultarle que había vuelto, por haberse tenido que enterar por un desliz lingüístico del pardillo de Andrew, cuando habló de Ángel en plural, refiriéndose a él como "los vampiros con alma."

Su relación siempre fue tormentosa, pero ella pensaba que las últimas semanas en Sunnydale, que las últimas conversaciones que habían tenido, habían hecho las cosas más claras, que al fin habían llegado a algún punto de entendimiento.

Y entonces él apartó la vista, y Buffy sintió como si le hubieran dado una patada en el estómago. Él nunca había apartado la vista de ella, nunca, siempre había sido ella. Ella, la que se había escondido de su mirada insondable, ella, la que había ocultado la mirada de la suya para que él no pudiera ver cuánto le importaba. Siempre ella.

- Buffy – dijo una voz acompañada de un suave toque en el hombro. La Cazadora levantó la vista y se encontró con Willow mirándola fijamente, ambas amigas intercambiaron una mirada y luego la pelirroja habló – Vamos – dijo ella indicándole la salida siguiendo a Wesley y Ángel, Buffy cabeceó y comenzó a andar, sabiendo que Spike y el otro hombre caminaban tras ellas.

- ¿No llevamos armas? – preguntó Buffy cuando ellos y un comando se detuvieron delante de una puerta con un cartel que ponía "Solo personal autorizado."

- Wesley intentó…cortarle la cabeza con un hacha y se hizo añicos – susurró Gunn con un dolor e incertidumbre demasiados palpables en su voz, Buffy se limitó a asentir y luego todos entraron en el laboratorio.

- Listo para empezar – dijo el cuerpo azulado de Fred con una voz que no le pertenecía.

- Y nosotros también – respondió Ángel entrando en el laboratorio seguido por Spike, Buffy, Wesley Willow y Gunn.

- ¿Guerreros? – dijo Illyria con sorpresa mirando a Buffy y los vampiros – Empezaba a preguntarme si este mundo estaba desprovisto de ellos.

- Hay más de los que te piensas, cariño – contestó Spike y en ese momento varios soldados del comando entraron en el laboratorio y empezaron a distribuirse por él.

- Tres mestizos y una panda de hombres primitivos – dijo Illyria levantando la barbilla - ¿Es todo el desafío al que me enfrento?

- ¿La pitufina me ha llamado mestiza? – preguntó Buffy irritada y aunque Spike sabía que no era un buen momento para bromas, no pudo evitar sonreír levemente ante el comentario de la Cazadora. Realmente la había echado de menos.

- Eso y un montón de balas – le respondió Ángel a Illyria.

- Lo suficiente para incapacitarte temporalmente – añadió Wesley dando un paso hacia el demonio.

- Sabemos quien eres, Illyria – continuó Ángel acercándose al demonio azulado – Hemos visto al resto de tu especie. A todos los Antiguos sellados bajo tierra, igual que tú deberías haberte quedado.

Illyria miraba al vampiro sin pestañear, mientras el resto de los presentes admiraban lo que quedaba de Fred poseída por el demonio Antiguo. Gunn apenas podía mirarla, sus enormes y azules ojos estaban llenos de una malsana curiosidad, enmarcados en los rasgos suaves y delicados de su ex-novia. Willow la miraba casi con la boca abierta ¿Era esa Fred¿La inteligente y simpática chica que había conocido el año anterior? Aquello debía haber sido horrible para ella y para Wesley, no solo la había visto morir sin poder hacer nada - La bruja desgraciadamente conocía aquel sentimiento - si no que además el ex-Vigilante había tenido que presenciar como un demonio enormemente poderoso se introducía en ella y la poseía, usando su cuerpo.

- …algo muy valioso – oyó que continuaba diciendo el vampiro moreno – ríndete y te prometo que no te destruiremos al recuperarlo. Tú eliges.

- De eso nada – contestó la voz baja y ronca de Illyria, y antes de que alguno de los presentes pudiera hacer algo para detenerlo, el demonio había lanzado a Ángel por la ventana y paralizado la habitación para salir sin ser visto, ni oído.

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Tras la detención fallida de Illyria, todos se reunieron en el recibidor del edificio para decidir que hacer a continuación. Habían subestimado los poderes y capacidades del demonio. Según la deducción a la que habían llegado, Illyria era capaz de alterar el tiempo a su beneficio, además de tener una enorme fuerza sobrehumana. Pero aquellos hombres y mujeres se habían enfrentado con cosas peores, un Antiguo no iba a detenerles.

Tras intercambiar opiniones sobre su encuentro con el demonio, decidieron dividirse. Wesley Willow y Harmony se dirigieron al laboratorio para encontrar algo en el ataúd o en los efectos personales de Knox que pudiera serles de ayuda. Gunn salió de las oficinas para, según él, tantear algunos contactos. Los dos vampiros caminaron hacia el despacho de Ángel para proveerse de armas y Buffy decidió que aquella era una oportunidad tan valida como cualquier otra, para mantener su charla pendiente.

- …Quiero recuperarla tanto como vosotros – oyó decir a Spike mientras caminaba hacia el despacho – Pero al verla allí, así… tal vez ya sea—

- No – contestó Ángel tajantemente – Perdí a Cordelia porque una cosa… se introdujo dentro de ella y la utilizó. No pienso dejar que ahora pasé lo mismo – dijo caminando hacia Spike.

Ambos vampiros dejaron de lado su conversación y se volvieron hacia la entrada al oír las dos puertas cerrarse. Apoyada contra ellas Buffy les miraba fijamente y los dos supieron lo que se avecinaba.

- Bien, creo que tenemos una conversación pendiente – dijo la rubia cruzando los brazos bajo el pecho aún apoyada sobre las puertas.

- Escucha Buffy – respondió Ángel con un suspiro de cansancio – este no es el mejor momento para que hablemos…

- A mi me parece tan bueno como cualquier otro – replicó la rubia antes de que Ángel pudiera acabar de hablar

- Pues no lo es – dijo el moreno tajante – tenemos que encontrar a Illyria y—

- Mira, Ángel – le cortó Buffy separando de la puerta y dando un par de pasos hacia él – Puede que ahora seas el dueño de Maldad S.A., pero todos sabemos que no eres un cerebrito, ni un científico, ni un brujo. Sólo un luchador…y probablemente algo desencaminado de su misión, pero eso ya es cosa tuya. Hasta que Wes, Willow o…Gunn den con Illyria nosotros tres no tenemos nada mejor que hacer.

- No vas a impedirme salir, Buffy – dijo el vampiro moreno acercándose hasta casi rozarla. Buffy sonrió, pero no era una muestra de simpatía, precisamente.

- Igual también te has olvidado que sigues siendo un vampiro y yo la Cazadora – contestó la rubia retándole.

- Según dijo tu perrito faldero – respondió Ángel de igual modo, refiriéndose a Andrew – ahora sólo eres una del montón.

Sentado sobre el respaldo de uno de los sillones del despacho, Spike sonrió ante la frase de su grandsire. Ella nunca sería del montón, aunque hubiera millones de Cazadoras, ella siempre seria especial, la Elegida, la Única. Y los pensamientos de Spike debieron coincidir con los de la propia Buffy porque después de volver a sonreír a Ángel de forma muy poco amistosa, le cogió de la camisa y lo estampó contra la pared más cercana. El vampiro moreno ahogó un quejido ante el golpe en sus recientes heridas tras la caída por la ventana. Después bajó la cabeza viendo el pequeño puño de Buffy sostenerle con fuerza contra la pared.

- Cuando quieras puedo hacerte recordar si soy una Cazavampiros del montón – dijo Buffy poniéndose de puntillas para acercarse al rostro del vampiro alto de forma desafiante. Ángel declinó la amenaza y se soltó del agarre de Buffy.

- ¿Cuándo lo supiste? – le preguntó el vampiro moreno refiriéndose a Spike.

- Hace algo más de dos semanas – respondió ella

- ¿Quién… te lo dijo? – preguntó Spike hablando por primera vez desde que ella había entrado en el despacho.

- Andrew – dijo ella con tono mitad burlón, mitad hiriente.

- Maldito gilipollas – murmuró Spike entre dientes

- ¿En serio pensabais que nunca me iba a enterar? – preguntó Buffy a ambos vampiros. Ninguno de ellos se atrevió a contestarla - ¿Cómo pudiste ocultármelo, Ángel? – preguntó ella volviéndose hacia el moreno con rabia. Él lo sabía, él sabía lo culpable y hundida que se sentía por haber abandonado a Spike a una muerte segura, pero nunca pensó que los celos de Ángel pudieran llegar a hacer algo así.

- ¿Ángel? – preguntó Harmony abriendo las puertas del despacho con cautela. Los tres ocupantes de la estancia se volvieron hacia ella molestos.

- ¿Qué pasa, Harmony? – preguntó el vampiro moreno dando un paso hacia ella.

- Ummh… no creo que te vaya a gustar…

- Al grano – ladraron Ángel, Buffy y Spike a la vez. Harmony se encogió de hombros y comenzó a hablar acelerada.

- Wesley y Willow encontraron un par de cosas que podrían ser útiles, también encontramos el móvil de Knox que tenía varias llamadas perdidas de un tal doctor Sparrow. Wesley se fue hace un rato y ha vuelto con el doctor, que está en la "sala de interrogatorios" – dijo Harmony haciendo unas comillas con los dedos – y Gunn con una puñalada en el estomago.

- ¿El tal doctor Espárrago ha apuñalado a Gunn? – preguntó Buffy alzando una ceja interrogante.

- Doctor Sparrow – aclaró la vampiresa – No, ese es el problema. Ha sido Wesley.

- ¿Wesley? – preguntaron todos, por respuesta Harmony asintió encogiéndose de hombros.

- Llama Wes y dile que venga – dijo Ángel a la vampira rubia – Spike, tú—

- Lo sé, haré cantar a doc – respondió el vampiro teñido dando una cabezada y dirigiéndose a la puerta. Buffy dio una mirada enojada a Ángel y luego se apresuró a alcanzar a Spike.

- Voy contigo – dijo sin mirarle caminando a su lado, el vampiro la observó y supo que no habría forma de hacerla cambiar de opinión así que continuó su marcha hacia la sala donde habían encerrado al medico.

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- ¿¡Entonces está todo bien!? – gritó Ángel golpeando a Wesley contra la pared.

- ¡Nada está bien! Nada…volverá a estar bien nunca – respondió el ex-Vigilante con una mueca de dolor.

- La recuperaremos, Wes – replicó el vampiro

- No. No podremos – negó el hombre atormentado – El alma de Fred se…- la voz de Wesley se quebró en aquel punto para retomar su explicación entre lagrimas – El alma de Fred se destruyó al resucitar a Illyria.

- ¿Estás seguro? – preguntó Ángel unos segundos después, intentando asimilar la dura información. Wesley no dijo nada solo le miró y el vampiro supo que todas las esperanzas estaban perdidas.

- Wesley – dijo una compungida voz femenina desde la entrada, los dos hombres se giraron para ver a Willow sosteniendo uno de los libros de consulta de W&H – Créeme, sé…creo que todos aquí sabemos como te sientes…pero no podemos dejarnos llevar por la desesperación.

- ¡No! – gritó el ex-Vigilante afligido – No podemos…no puedo recuperarla.

- Lo haremos, - dijo la bruja con vehemencia dando un paso hacia el interior de la habitación – encontraremos la forma de expulsar a Illyria y devolver el alma de Fred a su cuerpo.

- No lo entiendes, Willow – respondió Wesley entre lágrimas – no hay nada que salvar. El alma de Fred se consumió al traer al demonio. Su alma ya no existe.

- Wes – dijo Willow acercándose a él y dejando una mano consoladora en su mejilla – Estás angustiado y desesperado. Pero eres un estudioso, sabes cientos de cosas sobre la magia y mística ¿Qué sabes sobre las almas? – la bruja le miró a los ojos esperando la chispa, pero ésta no llegó – Puedes perder tu alma, extraviarla, venderla al mal… pero las almas no se pueden destruir – tanto el hombre como el vampiro la miraron con un destello de esperanza que no querían reconocer – Las almas se reencarnan una y otra vez, pero no pueden destruirse, son sagradas. El alma de Fred está en alguna parte. La encontraremos, Wes, entre los dos encontraremos su alma y la restauraremos.

- ¿Estás segura? – preguntó Ángel con cautela, Willow asintió – entonces…tenemos que encontrar a Illyria.

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Spike estaba bastante tenso, Buffy había insistido en "interrogar" al medico con él, y no sabía que hacer o como tomárselo. Ella sabía lo que él era, sabia lo que había hecho, y podía hacer, sin embargo no parecía asqueada y repugnada por lo que sabía que iba a hacerle a ese hombre. Al contrario, parecía estar expectante, casi ansiosa por ver que era lo que él iba a hacer, apoyada contra una de las paredes de la sala, frente al medico, mirándole sin apenas parpadear. Resignado a mostrarle algo que no quería que ella viera, Spike comenzó su show.

- Bueno, bueno, doc – dijo el vampiro paseándose alrededor de la silla a la que estaba encadenado el hombre – me han dicho que tienes algo que ver con lo que le ha pasado a la pequeña Fred – el hombre no movió un músculo y ni si quiera lo miró - ¡Vaya! –exclamó de pronto Spike inclinándose sobre el medico, con las manos en sus hombros y acercando la boca a su cuello y oído – ¿Te ha comido la lengua el gato? – preguntó mientras se convertía a su rostro demoníaco, el hombre no dijo nada, solo miró a Buffy.

- Deberías preocuparte por él – dijo Buffy mirando al medico y dando una cabezada hacia Spike – es a él al que no le marea ver sangre.

Spike levantó sus ojos amarillos con cierta sorpresa para ver a la Cazadora mirarle fijamente, sin barreras, solo viéndole como lo que era. El medico se resignó entonces a su sangriento destino a manos del vampiro, mientras la mujer se mantenía impasible a sus gritos de dolor.

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Un cuarto de hora después Spike y Buffy salían de la sala, el vampiro caminaba deprisa y por delante de ella, intentando escapar de su mirada de asco u odio, por lo que le había hecho a ese hombre, era un cabrón que había traído el ataúd a W&H, pero seguía siendo humano y él sabía qué pensaba Buffy acerca de eso. Puede que entendiera que era necesario hacer lo que él había hecho para obtener aquella información, pero era imposible que lo aprobara, ella era la Cazadora, ella mataba a los que eran como él. Y si no fuera por el largo tiempo que se conocían o porque sabía que él tenía alma, Spike estaba seguro que ella ya lo habría convertido en polvo. Sin embargo no fue eso lo que Buffy le reprochó.

- Spike – dijo ella tomándole por un brazo y haciéndole detenerse, aun así él se resistía a girarse y mirarla – deberíamos hablar.

- Ahora no hay tiempo, Cazadora – respondió el vampiro con el tono más distante que era capaz de conseguir. Buffy suspiró y le soltó, él dio un par de pasos antes de volver a oír su voz.

- ¿Por qué? – preguntó ella haciendo que Spike se detuviese dándole la espalda - ¿Por qué no me lo dijiste¿Por qué me lo ocultaste¿Por… qué? – Spike se giró de golpe al oír la voz de la Cazadora quebrarse en un sollozo y cuando la vio con los ojos empañados en lagrimas sintió como su corazón se hundía ¿Era él el causante de las lágrimas¿Acaso ella lloraba por él?

- Buffy…- murmuró él tímidamente caminando hacia ella.

- ¿Por qué, Spike? – volvió a preguntar ella intentando controlar las lagrimas que pugnaban por salir de sus ojos – Yo no quería dejarte allí…lo siento, lo siento, por favor perdóname, por favor… – en aquel punto Buffy temblaba por los sollozos que intentaba contener mientras sus lagrimas se deslizaban por su rostro.

- ¡Dios, Buffy! – dijo Spike cerrando la distancia que había ente ellos y poniendo una de sus manos sobre el hombro de ella y la otra tomando su cara para mirarla directamente a los ojos bañados de lagrimas – no tengo nada que perdonarte, luv. Yo te dije que me dejaras allí ¿recuerdas?

- No, yo… – balbuceó Buffy incoherentemente sacudiendo su cabeza – Te deje morir…no me…no supe lo que había hecho hasta que todo estaba acabado, hasta que llegue a Inglaterra. No pude…

- Shhh…tranquila, pet – murmuró él acercándose u poco más a ella pero sin atreverse a abrazarla, puede que ella estuviera llorando por él, o más bien, porque se sentía culpable por haberle abandonado, pero aun así, él tenía miedo de que sin intentaba abrazarla, ella se resistiría o se apartaría. Así que solo le acaricio la mejilla sintiendo su piel bajo sus dedos y sintiéndose más feliz que nunca en muchos meses – estoy aquí ahora – dijo mirándola fijamente – fui un fantasma hasta hace un par de meses, pero ahora estoy bien – Buffy le miró frunciendo el ceño confusa al oír lo del fantasma y Spike aprovechó para lanzarle una de sus pícaras y arrogantes sonrisas – Tenías que haber visto lo divertido que era perseguir al peaches traspasando paredes y puertas – Buffy sonrió sin poder evitarlo y él mantuvo su sonrisa mirándola mientras ella se limpiaba las lagrimas con la manga de su camiseta, él se apresuró, sacando un pañuelo de sus vaqueros y se lo tendió.

- Gracias – le sonrió Buffy débilmente, tomando el pañuelo y enjuagándose las lágrimas.

- ¿Spike? – oyeron ambos a Harmony preguntar acercándose por el pasillo y dirigiendo una mirada fulminante a la Cazadora, para después volverse al vampiro con una sonrisa - Ángel me envía para saber si le habías sacado algo al doctor – Spike se limitó a asentir levemente.

- Íbamos ahora a su despacho – le dijo el vampiro a Harmony, luego se volvió hacia la Cazadora - ¿Vamos, pet?

- Claro – respondió ella asintiendo y acercándose para caminar junto a él hacia el despacho de Ángel.

Continuará...