¡ ACTUALIZACIÓN !
Primeramente déjenme añadir un WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOW ¡No esperaba esta reacción de su parte ¿De verdad 19 Reviews en un solo capítulo? ¡ES GENIAAAAAAL! Maravilloso ¿Será posible que siga manteniendo esa cantidad de comentarios, eso espero... pues bien, aquí les traje lo prometido XD espero de verdad les guste, un enorme saludo a todas las que me han leído y han comentado...
Espero pasar la cantidad de Reviews esta vez, un saludo y muchas Gracias.
BlackAthena66
Nota.- Al final del Capítulo responderé a los Reviews que me mandaron, Gracias.
A
Este Fic contiene escenas NO APTAS para todas las edades, contiene violencia y escenas sexuales que podrían alterar tu mente (y otra cosa) Lees bajo tu propio riesgo, no me hago responsables de mentes dañadas y traumas permanentes XD
―El Inicio―
Había perdido la noción del tiempo, no sabía cuantos días o semanas habían transcurrido desde que había sido encarcelada bajo las mugrosas mazmorras de la mansión Riddle, y tampoco es como si le importara, mientras la pesadilla no volviera a ella, todo estaría bien.
Y no es como si Hermione se hubiera rendido, no, por su mente desfilaban un sinfín de planes para escapar y volver a la Orden, pero los eventos transcurridos no se lo permitía, las cosas iban de la en peor desde aquella 'visita' del mismísimo Lord Oscuro. Hermione tembló ante el recuerdo.
Y ahí estaba, la joven bruja recién capturada tirada sobre la humedad del suelo, con golpes y aruñones que recorrían su cuerpo, pero ella no lloraba, la Leona había perdido su voz en su último rugido de misericordia, una que no le fue concedida por aquel que terminó por aplastar su alma.
Los marrones ojos de Hermione ya se habían acostumbrado completamente a la oscuridad, y en ese momento, como gozaba de tanto tiempo libre, se había dedicado a contar los barrotes que la rodeaban, rápidamente se aburrió y dirigió su mirada hacia la puerta, asegurándose de que él no volviera para herirla y humillarla. Se estremeció cuando recordó el roce de su piel con la suya, cerró los ojos y se mordió los labios.
¿Dónde estaba Harry y Ron? Se preguntó entonces, Oh, sí, ambos habían desaparecido después de uno de los tantos ataques del ejército Negro a una de las comunidades pre establecidas por la Orden del Fénix, del niño que vivió no se supo absolutamente nada y al igual que Ron, nadie había entendido a donde habían ido a parar.
Fueron días que se volvieron semanas de ardua búsqueda, pero de repente, dejaron de buscar, no podían arriesgarse a que Voldemort los descubriera y fuera a por ellos, necesitaban gente, Magos y Brujas que lucharan en contra del señor tenebroso, Hermione intentó ponerse de pie cuando escuchó un chillido proveniente de a fuera, vio sombras a través de ese escaso espacio entre la puerta de metal y el suelo, la castaña rezó para que continuaran con su camino.
― Por Merlín, sigue con tu camino. ― murmuró la castaña mientras se apoyaba con ambas manos y lograba sentarse, aún le dolían los brazos y los muslos, retrocedió arrastrándose hasta que sintió la fría pared, las sombras se habían detenido justo frente a la puerta, podía escuchar el forcejeo y los gritos de una mujer, Hermione cerró los ojos cuando llegó a sus oídos el fuerte impacto de una bofetada, la mujer había sido claramente silenciada. ― Maldita perra ¡Grita más que una Banshee! ― Se quejó uno de los que seguramente sería un mortífago, Hermione se estremeció cuando el chillido metálico hizo eco por la celda, estaban a punto de entrar, seguido por una fuerte carcajada del acompañante. ― ¡Entra de una maldita vez asquerosa traidora! ― Hermione ladeó el rostro cuando finalmente la puerta se había abierto, dejando entrar la luz del exterior.
― ¡AH! Pero mira a quien tendrás de compañera… nada más ni nada menos que a la asquerosa sangre sucia. —Hermione levantó la mirada solo para encontrarse con la mirada demencial de Antonin Dolohov, quien le sonreía abiertamente, mostrando sus imperfectos dientes amarillos, la joven se estremeció cuando el Mortífago dio un paso al frente, la castaña evadió la mirada y la posó sobre la chica que yacía en el suelo, enroscada entre el bulto que hacía su sucio vestido color verde oscuro. ― ¿Qué haces, Dolohov? Vamos o el señor tenebroso nos va ah. ― Pero aquel hombre al que Hermione no reconoció había sido silenciado por la carcajada de Antonin, quien se detuvo a unos pasos frente a la castaña. ― Ya sé que esta inmunda es intocable, pero mírala allí nada más, agazapada como la rata asquerosa que es. ― Respondió el hombre mientras levantaba la pierna e intentaba asentarle una patada, la bruja se encogió así misma esperando el golpe, pero este jamás llegó, al contrario, un destello rojo había cruzado la celda hasta golpear la espalda del hombre.
― ¡Mi Lord! ― exclamó el desconocido mientras los chillidos de Antonin Dolohov comenzaban a provocarle dolor de cabeza, Hermione se quedó petrificada prácticamente cuando levantó la mirada y se encontró con los azules ojos de Voldemort.
― Ordené explícitamente que la inmunda es intocable… ― dijo con tranquilidad mientras se abría paso hacia el mortífago que yacía sobre el suelo. ― ¡Mi Lord, lo siento, no lo recordé…no volverá a ocurrir! ― suplicó el hombre ante la enrojecida mirada del Mago tenebroso.
―McNair, llévate a este impertinente y somételo a dos horas de crucios. Y más te vale obedecerme al pie de la letra ¿queda claro? ― Walden asintió con una violenta sacudida de cabeza, rápidamente el hombre se llevó a rastras a su compañero dejando atrás a Lord Voldemort, la sangre sucia y la traidora a la sangre. ― Tanto tiempo sin vernos, eh Sangre sucia… ― se burló el Mago mientras avanzaba hacia ella, Hermione intentó retroceder aún más pero la inmisericorde pared no se lo permitió, estaba horrorizada, eso si no lo iba a negar y tampoco tenía voz para enfrentarlo verbalmente, él solo estaba ahí, delante de ella, con esa sonrisa macabra que le caracterizaba ahora que era físicamente humano. ― ¡No! ¡No! ― gritó la bruja cuando sintió los dedos largos y fríos de Riddle enredándose en su cabello y la levantaba. ― ¡Silencio! – ordenó el hombre mientras la obligaba a salir de la celda. ― ¡Merlín, solo mátame y ya! ― suplicaba la joven bruja mientras intentaba zafarse del agarre del Mago más temido de todos los tiempos, Tom solo se carcajeaba, era obvio que estaba disfrutando la resistencia de la bruja. ― Tú y yo tenemos cosas pendientes, Granger. ― Y de un jalón la atrajo hacia él, susurrando aquellas palabras en su oído, Hermione le miró perpleja, inmediatamente se puso a temblar. ― ¡Cerdo asqueroso, Hipócrita de mierda, soy una maldita sangre sucia, una inmunda! ― gritaba mientras se sacudía y pataleaba, Riddle y la castaña se alejaron de la celda, los gritos de ella y las risas de él aún se escuchaban por todo el pasillo, la castaña y el Tenebroso Mago no se percataron que un par de ojos verdes lo habían observado completamente todo.
Pansy Parkinson yacía en el suelo con el rostro golpeado y empapado de sangre.
― Sangre Sucia…― susurró mientras cerraba los ojos, intentando no pensar, no recordar.
―O―
Dos Meses más tarde.
Hermione observaba por el ventanal, los enormes árboles se mecían de un lado a otro con suavidad, la castaña cerró los ojos y se imaginó poder sentir el aire fresco, tragó en seco cuando pensó en lo cerca y lo lejos que estaba de la libertad, levantando la mano, la joven que alguna vez fue estandarte de la Libertad, posó su delgada mano sobre el vidrio, frías lagrimas caían ardientemente por sus mejillas, no lo soportaba, había sido humillada y ultrajada de todas las formas posibles, se abrazó así misma mientras se percataba de su reflejo en el ventanal, desnuda bajo la sábana blanca, se estremeció al notar su delgadez, uno de los elfos la había curado recientemente pero por más pociones revitalizantes y sanadoras le dieran, nada podría curar nunca su alma rota.
― Sangre sucia ¿Qué haces? ― La castaña se giró rápidamente, sorprendida por el acto de presencia de Bellatrix Lestrange, la mujer sonreía de oreja a oreja. ― ¿Qué quieres? ― Hermione jamás había tenido la intención de utilizar aquel tono de voz, tan ronco y autoritario, aquel mismo que usaba con sus amigos cuando no querían hacer sus deberes a su tiempo. ― ¡Asquerosa sangre sucia, insolente! ¡¿Cómo te atreves a hablarme de ese modo?! ― La castaña retrocedió tan rápido como pudo hasta que su espalda topó con pared, Bellatrix por otro lado había desenvainado su varita y apuntó a la castaña, su rostro estaba lleno de furia contenido y satisfacción por lastimarla, de hecho, esa había sido la razón por la cual la bruja había acudido a la habitación de su señor, pues sabía perfectamente que el señor tenebroso se encontraba ausente. ― ¡No! ― chilló Hermione cubriéndose el rostro con ambas manos, a sabiendas de que eso no la salvaría de la tortura, la castaña, con sus ojos fuertemente cerrados, esperó algún tipo de ataque de parte de Lestrange, pero el silencio fue demasiado, la castaña descubrió su rostro, su sorpresa fue ver a Tom Riddle agarrando de la muñeca a Bellatrix. ― Mi señor…― llamó la bruja con adoración mientras caía de rodillas sobre el suelo, Voldemort continuaba sujetándola mientras sus azules ojos la vislumbraban, Hermione se estremeció cuando notó sus pupilas enrojecer. ― Bella, querida… ¿Así que este es tú pasatiempo en el que te ocupas cuando no estoy? ― preguntó el hombre mientras le quitaba la varita de las manos, fue en ese momento cuando ella se percató del error que había cometido al ir ahí a torturar a la sangre sucia cómo lo hacía cada vez que el Lord oscuro se marchaba. ― Mi señor, puedo explicarlo yo… esta sangre sucia…
― ¡Silencio! ¡¿Cuántas veces tengo que recordarte a ti y al inepto de tu marido que la Sangre inmunda es intocable! ― Bellatrix soltó un chillido de dolor cuando el señor tenebroso apretujó su muñeca, Hermione estaba más que sorprendida y podría jurar que había escuchado el hueso de la bruja romperse en pedazos. ― ¡Lo siento mi señor, de verdad, no volverá a ocurrir! ― gritaba la mujer retorciéndose bajo el agarre de Riddle. ― Oh, claro que no va a volver a ocurrir, mi querida Bellatrix…de eso me encargaré yo… ― susurró el hombre, Hermione tragó en seco cuando lo vio deslizar su varita por debajo de la manga del traje, la castaña no sabía si sonreír y sentir lástima por la mujer.
Tom arrojó a un lado a Bellatrix y levantó la varita se saúco, aquella misma que había quitado a Albus Dumbledore desde la tumba. ― ¡CRUCIO! ― gritó el Mago con ira contenida, si bien lo que le pasara a la sangre sucia no le importaba antes, ahora lo hacía, Hermione Granger había demostrado ser un instrumento más que adecuado para sus planes, torturó a Bella un par de veces hasta que esta quedó inconsciente. ― ¡Elfo! ― gritó roncamente, inmediatamente la bestia mágica apareció tras un sonido hueco. ― Usted ordene amo. —dijo sumisamente mientras se reverenciaba. ― Llévate a esta desobediente, encárgate que esté despierta para esta noche. ― ordenó el hombre, Hermione casi suplicaba para que el elfo se quedara con ella, odiaba quedarse a solas con el Mago Tenebroso.
― Quita esa cara, Granger… no coy a comerte… aún. ― Le dijo sonriente, la castaña se aferró a las sabanas.
Tom dio un paso hacia ella, Hermione intento escapar corriendo a uno de los rincones de la habitación pero Riddle fue más rápido y la atrapó por los cabellos, regresándola por donde había ido, estrellándola contra la ventana con fuerza moderada. ― ¡No, suéltame, suéltame! ― gritaba y se sacudía mientras levantaba las manos y buscaba la de Riddle solo para arañarlo y librarse de él, pronto descubrió que era imposible, Tom no decía nada, solamente apretujó sus cabellos entre sus dedos, Hermione sintió el cuerpo del hombre acercarse a ella, los árboles seguían danzando a son del viento, la castaña sollozó cuando sintió la erección de Riddle en su espalda baja. ― Por favor…te lo suplico…hoy no. ― pidió la joven sin tomarle mucha atención al frío que el vidrio de la ventana le provocaba en la mejilla, Tom solo rio un poco ante la súplica de la muchacha. Oh, sí, le gustaba cuando ella le rogaba, cuando peleaba, cuando se negaba a seguir sus órdenes, se acercó más, arrancando la sabana de sus manos. ― ¡NO! ― La blanca y suave sabana que Hermione confió su seguridad había sido derrumbada. ― Vamos Granger, sigue moviéndote…― la bruja se quedó quieta de repente tras oír la sedosa voz del Mago tenebroso, quien aún sonreía en su oído. ― ¿Por qué…? ¿Por qué yo? ― preguntó de repente la joven sabiendo que n obtendría ninguna respuesta, pero ese había sido otro error de su parte. ― Por qué eres Poderosa, más que ninguna otra. ― se escuchó la respuesta.
Después de eso había sido arrojada sobre la cama, no volvió a levantarse el resto de la tarde, Tom había torturado y perseguido a varios Magos rebeldes durante la madrugada y se encontraba bastante exhausto, él y la Bruja quedaron dormidos después de estar luchando uno contra el otro en la cama.
Hermione aún temblaba después de dormida bajo el abrazo de Riddle, quien simplemente se encontraba con los ojos abiertos.
― Una semana más tarde. ―
― ¡Atrapa a la maldita sangre sucia! ― chillaba Bellatrix mientras intentaba no perderla de vista, pero fue demasiado tarde, la inmunda amiga de Potter había desaparecido dentro del bosque.
Corría como nunca antes lo había hecho, lastimando sus pies descalzos como jamás le había pasado y reía como no lo había hecho antes. Hermione sentía el viento fresco sobre su cara, aquel que mecía su cabello y la delgada bata platinada que vestía, sentía los músculos de las piernas agarrotados por el esfuerzo, podía escuchar los gritos de Bellatrix y los Mortífagos en la lejanía, ojala pudiera presenciar que sería de ellos cuando Voldemort se enterara de su escape. Sonreía como tonta pensando que su escapada le costaría un alto precio a Bellatrix y a sus Mortífagos, continuó corriendo, la castaña se detuvo de un golpe después de salir del bosque, abrió los ojos de par en par cuando se encontró ante un acantilado. ― No, no ¡NO! ― chilló la bruja mientras se acercaba a la orilla, percatándose que al fondo corría un acaudalado río de aguas heladas. ― ¡SANGRE SUCIA MALDITA DESGRACIADA TE ATRAPARE! ― El grito desgarrador de Bella le hizo girarse, la castaña volteó a ver cuán profunda era la distancia, luego se volvió hacia el frente, podía escuchar el crujir de las ramas y los murmullos de los Mortífagos, se estaban acercando. La joven d erizado cabello se llevó la mano al vientre, apenas unos días antes se había enterado que estaba embarazada, en su vientre llevaba ese niño sin alma que Tom Riddle buscaba a toda costa, lloró, lloró por haber sido tan débil, por haber permitido engendrar una criatura aberrante como la que llevaba dentro, luego retrocedió un paso, luego otro hasta que finalmente sus talones quedaron suspendidos. ― ¡Sangre sucia! ― chilló Bellatrix tras salir de la arbolada. ― Lo siento, por favor perdóname…― murmuraba la castaña hablándole a aquel pequeño ser que crecía dentro de su cuerpo, ella cerró los ojos y suspiró por última vez. ― Pero no irás solo por qué yo iré contigo. ― añadió tras tomar una decisión finalmente.
Hermione se dejó caer al vacío.
Sentía la brisa golpeando con violencia dulce todo su cuerpo mientras caía, Hermione, cuyos ojos se mantenían fuertemente cerrados sabía que poco faltaba para que la pesadilla terminara, más jamás creyó por un segundo, que ese infierno fuera eterno.
Abrió los ojos y vislumbro el cielo despejado, sonrío cuando vio las esponjosas nubes mientras continuaba cayendo, lloró y cada lágrima salió lanzada por los aires, ahí, en el cielo estaba Harry y Ron observándola. ― Chicos, pronto nos enco… ― pero sus palabras murieron cuando más allá de la distancia, mientras se alejaba de la orilla del acantilado, Hermione se sorprendió al ver una ráfaga negra ir en caída libre hacia ella. ― ¡NOOOO! ― chilló la bruja cuando se percató de quien se trataba, era el mismísimo Lord Voldemort quien vuelto en una humareda negra, se había lanzado hacia la futura madre, sus ojos, enrojecidos por la cólera, emanaba algo más que odio, aquella mirada pertenecía a la de un asesino sediento por sangre.
― ¡Sangre suciaaaaaaaaa! ― Estalló Riddle mientras extendía su mano hacia ella, los rizos de Hermione se mecían de un lado a otro rápidamente, pero aun así a pesar de que apenas podía verle a causa de sus cabellos, Hermione pudo notarlo claramente el intento de llegar a ella. ― ¡No voy a engendrar un monstruo para ti! ― le respondió la castaña girándose en el aire hasta quedar boca abajo, el agua, pensó ella, estaría fría, demasiado y suficiente como para matarla, extendió sus manos cómo un ave, como un ave fénix dispuesto a ir a la muerte para luego renacer. ― ¡Granger, NOOO! ― La ronca voz del hombre al que tanto despreciaba y odiaba, aquel mismo que había ultrajado su cuerpo una y otra vez hasta que su semilla germinó dentro de ella, la fuerza de la caída la giró bruscamente…
Tom extendió su mano intentando ir más rápido hasta legar hacia ella, ella, la sangre sucia a la que había elegido entre otras, la única que deseaba arrebatar su poder para hacerlo suyo, sus largos y blancos dedos apenas rozaban los mechones castaños de la muchacha, quien le miraba fijamente con sus grandes ojos marrones. ― ¡No te atrevas, no te atrevas sangre inmunda!
Hermione sonrío por un momento. Tom le miró perplejo.
Un golpe final. Un abrazo.
Y una pérdida.
―O―
Tres meses más tarde.
Draco se sacudía entre los brazos de Greyback y Yaxley con la furia ardiendo en sus ojos, y no era para menos cuando era testigo de cómo Rodolphus y Rebastan Lestrange golpeaban a sus Padres. ― ¡Hijos de Puta, cabrón pedazo de mierda! ― gritaba Draco mientras los gritos de su madre hacían meollo dentro de él, su padre por otro lado intentaba por todos los medios cubrir el cuerpo de su mujer con el suyo, de repente, un Crucio destelló por toda la habitación, el cuerpo de Lucius Malfoy se retorcía de dolor mientras los gritos de su hijo y su mujer se opacaban, volviéndose débiles, lejanos para él.
― ¡Eh, Malfoy, cierra el pico que el que sigue eres tú maldito crío de mierda! – respondió Rebastan mientras soltaba un puñetazo en la cara de Narcisa Malfoy hasta dejarla inconsciente, Draco tembló del coraje mientras la sangre cubría el rostro de su Madre. ― ¡Atrévete maldito animal! ¡Ella no te ha hecho nada! – gritó el muchacho ya con la cara enrojecida por la ira, fue Rodolphus quien se acercó el rubio y le asentó un fuerte golpe en el estómago. ― ¡Ya cállate, jodido inservible! ― Otro golpe más recibió el rubio pero esta vez en la mejilla izquierda. ― Dra…Draco No…― se escuchó la apenas audible voz de Lucius, quien intentaba ponerse de pie y ayudar a su hijo.—Anda Lucius, ven a ayudar a tu escuincle, aunque lo dudo que llegues a algo…siempre fuiste un grandísimo cobarde.—masculló Rebastan mientras esbozaba una sonrisa abierta, Draco se sacudió entre el agarre del hombre lobo y Yaxley, esté último sonreía mientras observaba el cuerpo inconsciente de Narcisa Malfoy, Draco se percató de esto y rápidamente lanzó un cabezazo hacia el hombre, este soltó un chillido de dolor, el muchacho levantó el puño y lo estampó en su cara, derribándolo por completo, pero poco le duró el gusto al unigénito de los Malfoy, pues fue Greyback quien lo agarró de las solapas y lo arrojó hacia la pared, fue tan fuerte el golpe, que Lucius pudo jurar que había escuchado los huesos de su hijo crujir por el impacto. ― ¡Draco! – llamó el rubio mayor mientras se tambaleaba al ponerse de pie. ― ¡Cierra el pico, traidor! – chilló Yaxley poniéndose de pie y golpeando al hombre, entre este, los hermanos Lestrange y Greyback comenzaron a propinarle una serie de tundas a Lucius Malfoy, quien solo atinó a cubrirse la cabeza, cosa que no aminoró el impacto o el dolor provocado por los golpes.
De eso había pasado ya un par de horas, Narcisa Malfoy levantó la mirada y observó el cuerpo maltrecho de su marido mientras acariciaba la cabellera rubia de su hijo, quien yacía inconsciente en el suelo mientras lo recostaba sobre sus piernas. La mujer endureció el rostro, las lágrimas amenazaban ya desbordar por su rostro, pero no lo iba hacer, no iba a llorar, necesitaban ser fuerte, de males peores habían sobrevivido y aquello no era nada a lo que la familia había tenido que sobrevivir, la rubia mujer se mordió la lengua cuando el gemido de un sollozo intentó brotar de su boca, su hijo estaba inconsciente, lejos de la realidad, y lo dejaría estar en un mundo lejos de ese, por un poco más de tiempo, la mujer se sobresaltó un poco cuando se percató que su marido estaba poniéndose de pie.
― ¿Cómo está? ― preguntó Lucius mientras se acercaba a su familia, Narcisa bajó la miraba a su hijo, continuó acariciándolo.
― Tranquilo, pero me gustaría que durmiera un poco más, me temo que se ha roto una costilla, cuando despierte va a dolerle un poco. ― susurró la mujer mientras se dirigía a su marido, ambos se miraron fijamente.
― Los sacaré de aquí Narcisa, lo juro. —prometió el hombre mientras le acariciaba la mejilla golpeada, la mujer sonrío un poco.
― Yo sé que lo harás. ― respondió ella mientras ambos bajaban la mirada hacia el fruto de su matrimonio. Ninguno de los dos se percató que Draco los escuchaba atentamente.
―O―
Lo mordió y gritó e insultó todo lo que pudo, pero nada parecía funcionar para que decidiera terminar con su vida, muy por el contrario, Hermione se había ganado a todo pulso unas bofetadas que le abrieron la piel sobre la mejilla, estaba atarantada pero estaba consciente de lo que estaba sucediendo. El señor tenebroso la había trasladado personalmente a sus aposentos, una habitación enorme y prácticamente en penumbra, la castaña abrió los ojos cuando sintió el peso del Mago caer sobre el colchón, el movimiento le hizo mecerse un poco.
Apenas podía verlo, pero entre las sombras podía ver claramente sus azules ojos, esos mismos que brillaban siniestros y sensuales, Hermione intentó hablar pero lo único que salió de su garganta fue un sonoro grito cuando sus ropas comenzaron a ser desgarradas, ella luchó, ella intentó apartarlo, le soltó manotazos y le suplicó que se detuviera, pero nada de eso pasó, al contrario, su lucha por el control solo le causaba gracia a Tom, quien la observaba desde su posición, el hombre se había arrodillado sobre ella y la observaba con una seriedad absoluta, Hermione jamás había sentido tanto miedo de una mirada tan clara, profunda y llena de maldad.
― Te lo suplico… ― susurró la joven mientras frías lagrimas caían por su maltratado y pálido rostro, más su suplica murió en el momento en que el calor comenzó a quemar en el núcleo de su cuerpo, la bruja se arqueó violentamente mientras cada músculo de su cuerpo de agarrotaba ante la intrusión, la joven sacudió de un lado a otro la cabeza mientras gritaba y pedía que se detuviera.
Tom la observaba a través de los mechones oscuros que caían por su rostro, había estado manteniendo a la sangre sucia por las muñecas presionando cada vez más, no iba a negar que la muchacha era fuerte, pero él lo era mil veces más, no hizo ni dijo nada cuando la bruja había osado a insultarle y morderle, ni siquiera se mostraba divertido mientras penetraba su cuerpo, cerró los ojos mientras embestía el cuerpo de la muchacha, no lo iba a negar ahora, lo había disfrutado desde el primer momento y aunque era una lucha constante que mantenía con la inmunda amiga de Potter, eso era otro punto que la satisfacía a cantidades increíbles… empuje, grito…
― ¡Basta, por favor, ya basta! ― Su voz apenas era audible, ella sabía cuan débil estaba en esos momentos, Hermione apenas y podía verle mientras sentía su cuerpo delgado y fibroso frotándose con el de ella, las lágrimas se acumulaban en sus ojos y el nudo en su garganta le impedía seguir gritando añadiéndole a eso que su cuerpo comenzaba a traicionarle.
La oscuridad era tenue y apenas había luz que iluminaba la fría y extensa habitación donde dormitaba el Mago más temido de todos los tiempos, ahí, sobre la enorme cama coronada por el dosel dentro de la protección de las traslucidas cortinas color grisáceas, dos cuerpos se mantenían en una lucha constante, la Bruja se estremeció de pies a cabeza y Tom se detuvo de golpe cuando se percató de lo que venía en seguida, sonrío, había esperado el momento de la llegada del Orgasmo, los cuerpos de ambos se tensaron rápidamente, mientras las paredes vaginales de Hermione se cerraban poco a poco rodeando el eje masculino de Riddle, Hermione echó la cabeza hacia atrás, golpeándose suavemente sobre la almohada mientras temblaba por la erosión que había nacido dentro de ella, empuñó sus manos y se mordió la lengua, gruesas lagrimas caían por sus mejillas pegajosas.
Tom tomó la varita de saúco entre sus manos, se separó un poco de la bruja mientras su cuerpo reaccionaba a lo que estaba sucediendo, él no se molestaba en ocultarlo, no era delicado y no le importaba lo que la inmunda pensara, se meció violentamente dentro de ella sonrío arrogante cuando la bruja sacudía las caderas en respuesta, él apuntó contra el vientre de la bruja mientras la observaba, se estremeció cuando su semilla comenzó a emanar de él, inyectándolo en el cuerpo de la bruja, Hermione abrió los ojos, brillosos por las lágrimas reflejaron el rostro apenas iluminado del señor tenebroso, se miraron fijamente mientras aceleraban la fricción entre uno y el otro, ella entreabrió los labios sin la oportunidad de evitar dejar escapar un gemido suave y dulce.
Tom no pensó en nada, solo en el hechizo, una nueva sacudida los estremeció a ambos cuando las dos palabras salieron roncamente de la garganta de Tom Riddle.
― Venerem…Corpus. ― Susurró.
El golpe había sido tal, que las cuerdas vocales de la bruja se tensaron tanto, que se había quedado sin voz mientras su cuerpo recibía el hechizo que golpeó su cuerpo como un fuerte latigazo, pero ella no fue la única en reaccionar, Tom tensó su cuerpo y se aferró a las sabanas cuando la corriente recorrió su cuerpo, la habitación se había iluminado bajo una intensa luz color violeta que duró escasos segundos, los gritos de Riddle y de Hermione hicieron ecos cuando las penumbras volvían a reinar.
Venerem Corpus era un encantamiento que aunque antiguo y olvidado era muy eficaz, sobre todo si Riddle quería fecundar el cuerpo de Hermione Granger lo más pronto posible, no le quedaba mucho tiempo, si acaso dos años era la cantidad con la que contaba antes de que su poder destruyera su cuerpo, no había tiempo para nada, Hermione ya estaba perdida dentro del calor provocado por el hechizo, no había nada en su mente más que una neblina que bloqueaba sus pensamientos, su cuerpo pensaba por sí mismo mientras Riddle la follaba efusivo, enredados como estaban, Tom soltó un grito ronco que nació de medio de su pecho cuando una vez más sintió su cuerpo llegar a la cúspide del placer.
Un Cuerpo, Lord Voldemort necesitaba cambiar de cuerpo urgentemente si no quería morir, el niño que vivió había acabado con todas sus posibilidades de continuar con viviendo sin un cuerpo, y por más Horrocruxes que quisiera crear, su alma corría peligro de ser destruida si acudía una vez más a aquella práctica tan siniestra y macabra.
Su cuerpo estaba perlado en sudor, sus músculos comenzaban a agarrotarse, había utilizado gran parte de su energía en aquella sangre sucia, pero era absolutamente necesario, bien algún otro había podido haber su trabajo, que algún sangre pura se encargara de engendrarle un bastardo, ¿Pero qué mejor que su propia sangre y gen mágico para transmitírselo así mismo? era degenerado y enfermizo, pero debía admitir que cuando volviera se volvería aún más fuerte que antes, abrió los ojos, esos azules y hermosos ojos siniestros con la pupila dilatada por la excitación. Fue cuando recordó él por qué la había elegido a ella entre tantas brujas que había desfilado frente suyo.
― Granger… ― cuando sintió las piernas de ella cruzarse tras sus caderas, haciendo presión en sus blancos glúteos, pero ella no estaba ahí, su mente había sido devorado por el hechizo mientras durara, le resultaba demasiado molesto tener que escucharla sollozar y suplicar y aunque eso era tentado, ya había llegado a su límite de tolerancia con la sangre sucia.
Después de la ráfaga de magia que desbordó sobre sus cuerpos perlados de sudor, Hermione cayó en un profundo sueño mientras que Tom se separaba de ella, sentía su cuerpo cansado, agarrotado, cómo si no hubiera parado de correr durante un buen tiempo y mientras el Mago Oscuro se ponía de pie, volvía a levantar su varita, apuntando directamente al cuerpo desnudo de la bruja que yacía sobre la cama revoltosa. La observó por un determinado tiempo, la bruja respiraba agitadamente. Murmuró un hechizo sanador que poco a poco fue desvaneciendo las marcas en la piel de la muchacha, esta se removió poco ante el cosquilleo que el encantamiento provocaba, una vez curada, la castaña quedó completamente quieta.
Tom la observó un poco más hasta que con un movimiento de varita cerró las cortinas y comenzó a vestirse, tenía muchas cosas que hacer y aunque comenzaba a gustarle eso de joder con Granger, había ciertos asuntos que tratar, recordó que había ciertas familias traidoras a los que debía de castigar, salió de la habitación rápidamente, cerrando la puerta de un golpe.
―O―
Theodore Nott se puso de pie de un brinco cuando su padre entró a la habitación más pálido de lo acostumbrado, el joven se acercó al hombre y lo ayudó a mantenerse de pie, lo llevó a sentarse al viejo sofá mientras lo observaba, esperando a que dijera algo.
― Estamos arruinados…― dijo sin más mientras levantaba sus ojos hacia su hijo, Theodore aún no comprendía de que era lo que estaba hablando su padre. ―Theo, será mejor que te vayas preparando, el Señor tenebroso nos ha mandado a llamar…nuestra lista de errores ya ha rebasado el límite de tolerancia de Lord Voldemort. ― anunció el hombre mientras se ponía de pie, Theodore no sabía siquiera que pensar, su cerebro no procesaba la idea de que el señor tenebroso estuviera tan molesto con ellos para convocarlos a una reunión.
― Pero, si nos ha llamado ¿Por qué no eh sentido la quemazón en la marca? ― preguntó el joven, Nathaniel observó a su hijo, ambos eran demasiado parecidos, pero había algo en Theo que lo hacía muy diferente a él, algo que a él mismo le hacía falta, sonrío tristemente mientras se acercaba a su único hijo, lo agarró por los hombros y lo miró fijamente. ― Levanta la camisa Theo. ― Le ordenó el hombre, Theodore no comprendió él por qué pero así lo hizo, su sorpresa fue tal que le hizo estremecer de pies a cabeza. ― ¡¿Qué?! ¡Padre! ¿Qué significa esto?! ― estalló el muchacho con miedo en la mirada, sino pavor. ― Significa que ya no somos Mortífagos, Theodore, el señor tenebroso nos ha relegado de sus filas, hijo… ahora somos como esos impuros a los que hemos perseguido y asesinado. ― Nathaniel se encogió de hombros mientras volvía al sofá. ― Los Lestrange vendrán por nosotros en unos momentos, hijo… ya no somos Mortífagos… ahora somos prisioneros. ― ante aquellas palabras Theodore no supo que pensar, simplemente su cuerpo comenzó a sacudirse mientras inconscientemente lloraba.
Sabía que significaba aquello.
―O―
Bajo la penumbra que reinaba en las Mazmorras, Blaise y Pansy se abrazaban mientras sus padres intentaban en vano defenderlos, pero con la sola presencia de Fenrir Greyback era suficiente para detenerlos, Pansy soltó un chillido cuando vio a su padre salir volando por los aires hasta golpear contra la pared, la bruja salió corriendo hacia el hombre. ― ¡Padre, Oh Merlín bendito! ¡¿Estás bien?! ― La muchacha le ayudó a ponerse de pie mientras los quejidos de dolor le estremecían.
― ¡Zabini, deja de luchar, sabes perfectamente que no podrás conmigo! ― aulló el Hombre lobo mientras sujetaba al hombre de tez morena por las solapas. ― ¡Tú, grandísimo hijo de perra, aléjate de mi hijo! ― estalló Tadeus mientras le lanzaba a cómo podía un puñetazo en la cara de Fenrir.
El Hombre lobo aulló de dolor y en un ataque de furia intentó lanzarse contra el hombre, pero dos de sus compañeros se lo impidieron. ― ¡Detente, el Lord los quiere vivos! ¡Y tú, Zabini mejor te controlas o te…! ― Pero el mortífago fue abruptamente interrumpido. ― ¡Crucio! ― Las mazmorras fueron intensamente iluminadas por un rayo rojizo. - ¡Padre! – gritó Blaise mientras observaba a su progenitor caer al suelo de rodillas, los gritos de Tadeus y las carcajadas de Fenrir Greyback hicieron eco por el corredor, los presos de las demás celdas solamente observaban con horror. ― ¡Suéltalo, ahora! ― chilló Blaise interponiéndose entre el rayo y el cuerpo tembloroso de su padre, el hombre lobo se detuvo con una sonrisa de medio lado surcando su cara. ― Esto y más es lo que se merecen los buenos para nada como ustedes… ― y tras eso, Greyback escupió al hombre que yacía en el suelo. Pansy y su padre fueron arrastrados fuera de la celda entre sollozos y gritos de desesperación, Blaise por otro lado había ayudado a su padre a ponerse de pie, pero fue precisamente Gibbon quien lo apartó de su padre de un empujón, Jugson, quien había estado ahí presente todo el tiempo lo agarró de las solapas y lo empujó. ― ¡Date prisa, traidor!
¿Cómo habían llegado a eso? Se preguntaba Pansy mientras ayudaba a su padre a caminar, la pobre bruja no se atrevía a levantar la mirada de él temiendo lo peor, sabían que habían sido convocados por el señor tenebroso junto con los Malfoy, los Crabbe y los Goyle, sin mencionar a Blaise y su Padre, la joven ahogó un sollozo sabiendo lo que les esperaba una vez se encontraran frente a Lord Voldemort.
Blaise por otro lado, quien iba tras los Parkinson junto a su padre, observaba el ancho pasillo de paredes tapizadas de color tinto, sus retratos los observaban como la peor escoria que realmente eran, pero aun así, después de ver por todos los ángulos de lo que estaba sucediendo, Tadeus y su hijo habían decidido salir de toda aquella mierda, pero sus planes de escapar habían salido peor que mal. Había sido un grave error.
― Vamos a estar bien. ― Susurró Blaise solo para que Pansy lo escuchara, la bruja se giró hacia él, el moren ose percató entonces lo más que estaba la muchacha, si bien Pansy era una joven hermosa y de un encanto superficial que aunque solo era eso, encandilaba a muchos hombres, había tenido suerte hasta en ese momento, Blaise se preguntó que iba pasar con ellos después de aquella reunión. Nada bueno, de seguro. ― Quisiera creerte Blaise, de verdad. ― dijo ella en tono amargo, era de esperarse de que la muchacha le creyera un mentiroso, recién ella había perdido a su madre y precisamente había sido él quien había intentado consolarla con aquellas mismas palabras. Le había mentido vilmente.
―O―
Tom tamborileaba la mesa con los dedos, y aunque se veía lo suficientemente relajado, estaba que reventaba del coraje, sus enrojecidos ojos lo demostraba, a su lado se encontraba Bellatrix, siempre con una sonrisa llena de demencia, tan encantadoramente siniestra como siempre.
Cuando por fin el comedor estuvo lleno de sus Mortífagos con rango de comandantes, Tom dejó de golpetear la mesa, el silencio era atroz y escalofriante, solo era cuestión de minutos para que Lord Voldemort estallara contra todos ellos, por otro lado, cada uno de los Magos a sus servicios, simplemente intentaban parpadear menos, respirar menos, todo en un completo silencio, temerosos de ser el objetivo de uno de sus legendarios Crucios. ― Cómo ya se han dignado en aparecer cada uno de ustedes, ¿quiere alguien explicarme por qué los he llamado? ― Bellatrix infló el pecho mientras observaba con arrogancia a la manada de idiotas a los que tenía que dirigir, por qué si había alguien superior a todos esos idiotas, ella era misma, la mano derecha de Tom Riddle, sonrío cuando nadie se precipitó y decidió levantar la mano, Tom masculló algo en Pársel, extendió su mano. ― Querida Bella, ya que esta panda de idiotas no tienen la más mínima idea del por qué los eh convocado ¿quieres hacerles el honor de informarles? ― Bella se enorgulleció de ser siempre la primera opción para su señor, y así, tomando la fría mano que Tom le ofrecía, dio un paso hacia el frente. ― ¡Esta reunión se ha convocado debido a sus constantes fracasos! ¡Aunque ya hemos vencido la Guerra todavía hay basura inmunda que hay que limpiar! ¡No conformes con fallar una y otra vez, entre nosotros mismos hay traidores que han intentado desertar! ― chilló la mujer desenfundando su varita, aquella retorcida de madera negra, Tom sonrío de medio lado regocijándose con la reacción de sus comandantes. - ¡Ahora, McNair! Trae a los traidores… ― ordenó la mujer mientras acariciaba su varita, Rebastan, desde el otro lado del salón simplemente observaba a su cuñada, esa mujer estaba loca, si bien era sabido que la bruja disfrutaba con el sufrimiento ajeno, ya quería ver cómo era que reaccionaba ante la presencia de su hermana menor, Narcisa era una de los acusados de traición, sonrío de medio lado.
El silencio pareció reinar en el momento en que las enormes y elegantes puertas se abrieron de par en par, siendo el único ruido que hacía eco por toda la sala, Bellatrix sonrío cuando vio a Nathaniel Nott y su bastardo hijo, Theodore, tras ellos venían William Parkinson y su bella hija Pansy, cuando dicha muchacha entró al enorme comedor, nadie pudo evitar dirigir sus miradas a la hermosa bruja de cabello oscuro y ojos verdes, William se percató de esto, sobre todo las miradas lascivas de Greyback y Amycus Carrow, ni qué decir del silencioso Rebastan. ― Cariño, permanece a mi lado. —ordenó el hombre quien pasó su mano sobre los delgados hombros de su hija. ― Si. ― fue lo único que atinó a decir la muchacha.
Pansy en ese momento se sintió desfallecer cuando vio a los Malfoy al otro lado del enorme recinto, la muchacha intentó ir hacia Draco pero fue violentamente detenida. ― ¡Quieta ahí asquerosa traidora! – La joven no pudo hacer nada más, Blaise y su padre ya estaban a su lado, también habían visto a Draco y a sus padres, encadenados a la pared como viles perros rabiosos.
―Mi señor… ¿Qué planes tiene para estos traidores? ¿Los matamos, los torturamos? ¿Qué quiere que haga con ellos, Mi Lord? ― La voz patosa de Peter provocó que Riddle frunciera el ceño, el hombre se puso de pie, los demás le imitaron por inercia, con un movimiento ágil y fugaz de varita y muñeca, Riddle despejó el gran comedor, quedando solo un salón vacío.
― Todos ustedes… al centro. ― Ordenó con voz tranquila. ― ¡Relachio! ― tras pronunciar el hechizo, las cadenas que ataban a los Malfoy a la pared se desprendieron cayendo estas sobre el suelo, provocando un chirriante sonido.
Nadie sabía que era lo que Tom tenía planeado hacer, mucho se había especulado que los iba a torturar hasta volverlos locos, y luego matarlos, entre los varones mortíos se habían estado disputando a Pansy Parkinson y a Narcisa Malfoy, jugar con ellas hasta que sus miembros se cansaran de ellas, ni siquiera Bella sabía lo que su querido amo y señor tenía planeado para su hermana y su sobrino y poco le interesaba, Bellatrix había dejado de ver a Narcisa como su hermana menos desde que la descubrió intentando escapar de la mansión Lestrange.
― ¡Bella! ― gritó Tom con una media sonrisa en los labios, sus ojos miraban fijamente a Draco Malfoy, Narcissa al percatarse de esto, abrazó fuertemente a su hijo, ambos temblaban como hojas de árbol al viento. ― ¿Si, mi Lord? ― respondió sumisamente la bruja, Lucius quería vomitar ante el comportamiento de su cuñada.
―O―
Hermione se observaba en el espejo de cuerpo completo, no entendía por qué el Señor tenebroso le había obligado a ponerse aquel vestido blanco, que aunque hermoso, era precisamente como unas cadenas, hechizado como lo era, Voldemort le había ordenado que se lo pusiera, desde aquella vez que la bruja intentó escapar, desde aquella vez de la cual casi muere en brazos de Tom Riddle…
De la vez que perdió a su hijo no nato.
Hermione había estado usando ropas encantadas. ― Así podré vigilarte todo el tiempo, sangre sucia. ― le había informado Riddle mientras la golpeaba y la torturaba tras enterarse que su acción había matado al pequeño que habían engendrado, después de eso los elfos la limpiaron y curaron para llevarla a la habitación a la que había estado encerrada los últimos meses, esa noche Tom volvió.
― Gime para mí, Granger… ― Le susurró Tom mientras abría sus piernas y entraba dentro de ella de una sola estocada, Hermione no solo gimió sino que gritó y lloró.
―O―
― Tráeme a Granger, ahora… ― Ordenó Lord Voldemort sin apartar la vista de Draco Malfoy.
Nadie, a excepción de Bellatrix Lestrange sabían de la presencia de la sangre sucia por excelencia, así que los murmullos y sonidos de sorpresas no tardó en inundar la sala, Tom sonrío mientras la bruja asentía con un movimiento de cabeza y desaparecía. ― ¡Recuerda Bella, querida…la quiero en una pieza! ― añadió el hombre recordando el afiche de la mujer por lastimar a la Bruja. CONTINUARA.
Mary.- Hola, Saludos.. Pues Hasta el momento no tengo muy claro que será ¿Y si lo sometemos a Votación? Ja ja ja ja ja Gracias por el comentario, espero seguir leyéndote.
Sofi.- ¡GRACIAAAAAAAS! Y yo amo sus Reviews ¡Soy adicta a ellos! Saludos.
Sasuhina- ItaHina 100.- Lo de Tomione lo someteré a Votación, no me decido si será Dramione o Tomione, aunque debo considerar el hecho de que no hay muchos Tomione... Gracias por el comentario, saludos.
Lola.- ¡Ay Gracias! Claro que la voy a continuar, que bueno que te guste mi trabajo, esperemos siga así, saludos.
Lillium Black.- Je je je je je Gracias, por supuesto, espero te haya gustado, saludos.
Bloddy Cherry.- Gracias, lo cierto es que a mi también me gustan pero solo los leía, no me atrevía a escribir uno y no sé por qué la verdad, me es muy difícil escribir lo que me imagino cuando se trata de este tipo de lectura, Saludos :)
Mandy Lestange.- Gracias, espero que te guste, se me está complicando un poco por las escenas pero hago todo lo posible, realmente quiero sacar adelante este Fic, tampoco sé que tan largo será pero por lo pronto aquí andamos continuando con este proyecto, Saludos.
SimiKatolis.- Gracias, ojalá te haya gustado, saludos.
Arysia.- ¡Gracias! je je je je je me alegra que te guste, seguiré continuando el Fic al mismo ritmo que los demás a partir de este Capítulo, Saludos.
AliciaEspinosa7.- Je je je je Gracias, hago todo lo posible por que salga bien :p Saludos.
Susana.- XD Gracias, pus bien espero sigas enganchada después de este capítulo. saludos.
CalabazaCastao.- Muchas Gracias, je je je je je si, supongo que los personajes están un tanto fuera de lo que realmente son, espero componer eso aunque esta vez posiblemente así lo deje, quiero salir un poco del canon de lo que normalmente hago, saludos.
TTaticarri.- Gracias, espero seguir leyéndote, saludos.
Isis Snape.- Gracias... espero te haya gustado :)
Yui.- HOLAAAA! un saludo enorme, Gracias por el comentario pues bien, espero te guste este Capitulo, me pensaré eso de NO MATAR a ningún personaje ja ja ja ja ja ja. saludos.
NOTA 2.- Por cierto, como realmente nunca pensé en la Pareja protagonista para este Fic, lo voy a someter a VOTACIÓN, No tengo ningún problema con los Dramiones o los Tomiones, pero voy a considerar el hecho de que los Tomiones son muy pocos, pero aún así las tomaré en cuenta...
Y así va hasta el momento los Votos, NO PUEDEN REPETIR por Capítulo, no sean tramposas, así que solo pueden votar las que tengan cuenta en Fanfic, Si, si, si, ya se que soy un poco injusta pero es para llevar un control, pues bien
DRAMIONE l
TOMIONE l l l
Sin más, les dejo mis Agradecimientos, si les gusto, por favor deja tu REVIEW, si no te gustó ¡PUES TAMBIÉN DÉJAME TU REVIEW! Realmente soy NUEVA en este tipo de escritura-Lectura así que me ayudarían mucho si me dan su opinión, critica... Nos leemos la próxima Semana.
