Capitulo 2: Sentido de Protección
- "Esto no puede ser, esto no me puede estar pasando a mi, debe ser una maldita broma, si, eso es, es una broma, o quizás un malentendido, quizás en realidad sólo alucine cosas" – pensaba Draco con desesperación, dando vuelvas en el interior del compartimiento vació que había encontrado – "¡Maldita sea¡¡Potter no puede ser mi pareja, aquélla con la que pasare el resto de mi vida!!, eso es completamente imposible, a lo mejor lo que sentí no era precisamente la Herencia, quizás fue otra cosa y lo confundí, si, eso debió haber sido… Pero entonces¿Cómo puedo explicar el arranque de furia que sentí cuando la comadreja abrazo a Potter¿O cuando Granger lo toco¡Maldita Sangre Sucia!, alguien le debe enseñarle a… No Draco, te estas desviando del tema, estas volviendo a divagar, estas… ¡¡Estas sintiendo celos de nuevo!!" ¡Maldición! – exclamo en voz baja, sin poder ocultar la frustración que lo embargaba – Alguna maldita deidad se debe de estar revolcando de la risa con esto –
Y hubiera seguido el hilo de sus pensamientos, pero fue interrumpido cuando la puerta se abrió, para dar paso a Blaise Zabini.
- Por fin te encuentro, Draco – le dijo el moreno sonriéndole divertido mientras acomodaba sus cosas – Te estuve buscando por todo el tren, Pansy y los otros también, así que no deben tardar en llegar –
- "Lo que me faltaba" – pensó Draco con fastidio, y sin decir nada, se dejo caer con elegancia en el asiento junto a la ventana.
- No te ves muy alegre¿Ha pasado algo? – inquirió el Slytherin observando al rubio detenidamente.
- Nada – respondió Draco sin darle importancia, y dirigiendo su vista hacía la ventana.
- No te habrás peleado con Potter de nuevo¿Verdad? – le pregunto Blaise, y Draco fue conciente de la mirada curiosa que le era dirigida.
- Ni siquiera lo he visto – mintió, negándose a hablar de ello, y negándose a observar al otro chico.
- Ya veo – murmuro Blaise dándole la espalda al rubio para acomodar su baúl – Yo lo vi cuando venía hacía acá – comento como quien no quiere la cosa.
- ¿Y que paso? – le pregunto Draco sin poder ocultar el interés que sentía, y cuando se dio cuenta, se apresuro a ocultar cualquier vestigio de aquello, pero ya era tarde para eso, Blaise también había notado el tono con que había hecho la pregunta, y ahora le observaba fijamente - ¿Qué fue lo que paso? – volvió a peguntar, esta vez con su tono frió e indiferente, asumiendo una postura aburrida, aún cuando por dentro, se moría de ganas por saber lo que había pasado.
- Me lo tope en el pasillo – continuo hablando Blaise con el mismo tono indiferente, pero con un brillo perspicaz en sus ojos - ¿Sabías que se ha puesto bastante bueno?, quizás fue durante las vacaciones, y es que no recuerdo que tuviera ese cuerpo cuando estábamos en sex… - pero no pudo terminar de hablar, porque antes de eso, Draco se había levantado con asombrosa velocidad, y sin darle tiempo a Blaise para hacer algo, lo sujeto del cuello de la camisa, estampándolo dolorosamente contra la pared del compartimiento.
- Nunca¡Jamás!, vuelvas a hablar así de Harry – le advirtió Draco, y con asombro, Blaise pudo ver la furia contenida en los grises ojos, furia que parecía que en cualquier momento podría salirse de control.
- ¿Pero que demonios te pasa, Draco? – le pregunto intentando alejarlo, asombrándose al darse cuenta de que por una vez desde hace mucho tiempo, el rubio parecía ser más fuerza que él, sin embargo, la voz de Zabini pareció hacer reaccionar a Draco, que parpadeando confuso, lo soltó y se volvió a sentar en su lugar sin decir nada.
Blaise tampoco dijo nada, sólo se limito a contemplarlo durante algunos segundos, para después, acomodarse el arrugado cuello de la camisa.
- ¡Por fin te encuentro, Drakito! – exclamo Pansy entrando al compartimiento y arrojándose sobre el rubio, que pareció despertar del ensimismamiento en el que había caído.
- ¡Aléjate, Pansy! - le ordeno, y sin grandes esfuerzos, aparto sus brazos de él.
- ¡Pero Draco! – protesto Pansy haciendo un puchero - ¡Es que este año te has puesto muchísimo más guapo de lo que ya eras! –
- ¡Ya basta, Pansy! – gruño Draco, intentando mantener a la chica alejada de él, pues parecía que en cualquier momento se le iba a lanzar encima de nuevo.
Blaise sólo se limito a observar aquella extraña interacción, porque si bien era cierto que Pansy estaba loca por Draco y quería ser su esposa desde siempre, cuando lo vio por primera vez en el compartimiento de Prefectos, se había comportado más desesperada por la atención del rubio, y no era la única, varias chicas parecían volver la mirada y contemplar al príncipe de Slytherin embobadas.
- "Pues Draco siempre ha sido guapo, pero en esta ocasión hay algo diferente en él, yo era más alto y ya somos de la misma altura, no creo que durante las vacaciones halla podido crecer tanto... Y sus rasgos... Definitivamente hay algo raro en él este año..." – pensó, y cuando se volvió hacía la puerta para cerrarla, vio aparecer a Crabbe y Goyle jadeando y empujando junto con sus baúles, los dos que Pansy siempre cargaba – Vaya, así que les hizo cargar sus cosas – murmuro observándoles burlón, y sin prestarles mayor atención, se sentó frente a Draco y Pansy ignorándolos por completo, mientras los otros dos entraban con las cosas.
- Ya no debemos estar muy lejos de Hogwarts – comento Hermione observando el oscuro cielo a través de la ventana.
En la tarde habían ido a cambiarse, y ahora, Ron y Harry mantenían una partida de ajedrez aparentemente complicada, mientras que ella se había limitado a leer uno de los libros que usarían durante su séptimo curso.
- Pues apenas son las 7:00, así que falta una hora para que lleguemos – observó Ron contemplando el reloj de oro que su madre le había regalado al cumplir la mayoría de edad.
- Jaque Mate – anuncio Harry, y cuando Ron se volvió, comprobó que había perdido.
- ¡Demonios! – mascullo – Creía que mi jugada era perfecta –
- ¿Cuántas veces han jugado eso? – les pregunto Hermione regresando la vista al libro que había estado leyendo.
- Con esta ya van diez veces – le informo Ron de inmediato – Yo he ganado cinco veces, Harry cuatro, y hemos empatado una vez –
- Deberían de leer un poco, no estaría de más – les reprocho Hermione mirándolos fijamente.
- Pero tampoco estaría de menos – objetó Ron sonriéndole con dulzura antes de volverse de nuevo hacía Harry, quien ya se había recargado contra su asiento y observaba el oscuro panorama iluminado tenuemente por la luna llena - ¿Jugamos otra partida, amigo? –
- Esta bien – accedió Harry sin apartar la mirada de la ventana, mientras Ron se apresuraba a acomodar el tablero de nuevo.
De pronto, el tres freno violentamente, y los tres tuvieron que aferrarse a sus asientos para evitar caer, mientras que sus baúles junto con el juego de ajedrez, terminaron esparcidos por el suelo.
- ¡Demonios! – exclamo Ron, a quien uno de los baúles, había golpeado la rodilla.
- ¿Qué fue lo que sucedió? – pregunto la voz de Hermione en la oscuridad del compartimiento, y es que tras el violento frenado, las luces del tren se habían apagado.
- No lo sé – respondió Harry, y levantándose, llego hasta la puerta, trastabillando cuando pisaba alguna pieza de ajedrez, o chocaba con uno de los baúles.
Abrió la puerta despacio, y cuando asomo ligeramente la cabeza, pudo ver que muchos otros estudiantes salían de sus compartimientos confundidos.
- Esto no esta bien – murmuro Hermione, que había llegado hasta su lado y le había sujetado el brazo asustada – Se supone que el tren no debe detener su marcha hasta llegar a Hogsmeade –
- Bueno, quizás el conductor no detuvo el tren por gusto – inquirió Ron acercándose también a ellos.
De pronto, un frió glacial lleno el pasillo, y tras el grito de una chica, el tren volvió a ponerse en macha con una sacudida violenta que los hizo perder el equilibro, y aunque Ron alcanzo a sujetarse de la puerta y sujeto a Hermione, Harry cayó al pasillo.
- ¿Estas bien, Harry? – se apresuro a preguntarle Hermione acercándose al moreno.
- Si – respondió este levantándose, y entonces lo vieron, un ser enorme que flotaba en medio del pasillo, y se acercaba a ellos con sus pútridas manos moviéndose ansiosas…
- ¡Están atacando el tren! – escucharon a alguien gritar, y al momento, los cinco sujetaron con firmeza sus varitas.
- ¿Creen que sean Mortígafos? – pegunto Pansy sin poder ocular el terror que sentía, y aunque aferraba su varita con firmeza, no podía evitar que la mano le temblara.
- Puede que lo sean – respondió Blaise acercándose a la puerta, observando cómo el vidrio de la misma, comenzaba a congelarse por el frió – Pero si lo son, entonces vienen acompañados de Dementores –
- ¿De… Dementores? – pregunto Crabbe asustado.
- Lo más seguro, son las únicas criaturas que… - pero no alcanzo a terminar, porque alguien paso a su lado con demasiada prisa, y se perdió en el pasillo lleno de estudiantes asustados - ¡Espera, Draco! – le grito, aún cuando sabía que aquel no lo escucharía – Esta loco –
- Expecto… Experto… - Hermione observaba al Dementor acercarse a ella y Harry, pero cada vez que pronunciaba el conjuro, las palabras se perdían en su garganta mientras las esperanzas la abandonaban.
- ¡Expecto Patronum! – exclamo Harry al ver que Hermione comenzaba a dudar, y al instante, un ciervo plateado se materializo frente a ellos envistiendo al Dementor, que de inmediato se alejo.
Al ver aquello, varios estudiantes invocaron también el conjuro, pero pocos fueron los Patronus corpóreos que se materializaron.
- Vamos Hermione, debemos quitarnos de aquí – le apremio Harry ayudándola a ponerse de pie, pues temblaba ligeramente. Se había percatado de que los Patronus que el resto de los estudiantes había convocado con éxito, carecían de la fuerza para resistir ante la cantidad de criaturas que parecían rodear el tren tanto por fuera, como por dentro.
- ¡Expecto Patronum! – exclamo Ron materializando su Patronus, el cual se unió al de Harry para ayudarle a alejar a los Dementores que había cercas.
- Yo… Lo siento mucho… - se disculpo la castaña intentando ver el rostro de Harry en la oscuridad.
- No te preocupes por eso, Hermione – la tranquilizo Ron, y cuando estaba por cerrar la puerta, vieron que un gran numero de estudiantes corrían por el pasillo hacía el fondo del tren.
- El vagón de los Aurores – murmuro Hermione – Seguramente se dirigen al vagón de los Aurores, y lo más sensato sería que nosotros también fuéramos – y es que desde que a finales de quinto año, Voldemort había declarado abiertamente la guerra al Mundo Mágico, Dumbledore había accedido a permitir que algunos Aurores acompañaran a los estudiantes en el trayecto del anden a la escuela, y ante cualquier señal de peligro, se les había pedido a los alumnos que se dirigieran al vagón que ocupaban los Aurores al final del tren. Lo que ningún estudiante sabía aparte de Ron, Hermione y Harry, era que había otro vagón en el que también se encontraban algunos de los miembros de La Orden.
- Hermione tiene razón – convino Harry, que ya sentía el aire enfriarse de nuevo, pero al intentar salir, descubrieron que ya no era uno, si no tres los Dementores que se acercaban por el pasillo ante los gritos histéricos de los alumnos que sin muchos resultados, intentaban conjurar el Patronus.
- ¡Contra ellos! – ordeno Ron a su Patronus, que de inmediato se dirigió con rapidez hacía los Dementores, pero siendo tres, apenas lograba mantenerlos a raya.
- ¡Ayúdalo! – exclamo Harry a su Patronus, y en el acto, el ciervo se dirigió hacía los Dementores obligándolos a retroceder un poco más.
- ¡Expecto Patronum! – exclamo Hermione a su vez apuntando con firmeza su varita, y al punto, la nutria surgió acercándose a los otros dos Patronus, obligando a los Dementores a alejarse lo suficiente.
- Vamonos – les apremio Ron, pero cuando apenas comenzó a avanzar, un conjuro se estrello desde el exterior en la ventana del pasillo obligándolo a agacharse para esquivarlo - ¡¿Qué demonios?! –
- ¡Son Mortífagos! – exclamo Harry tumbándose al suelo para esquivar el conjuro que rompió la ventana de donde él se encontraba, impactando en la puerta cerrada de uno de los compartimientos, que se quemo y quedo reducida a cenizas en menos de unos segundos.
- ¡Eso es mágia oscura! – grito Hermione agachándose también ante la repentina lluvia de hechizos, y pudieron escuchar a lo largo del tren, los gritos de miedo de todos los estudiantes.
- ¡Expecto Patronum! – exclamó Draco apuntando con su varita al Dementor que se levantaba por sobre algunos de los estudiantes aterrorizados, y su Patronus en forma de tigre apareció dirigiéndose con ágil rapidez contra aquella criatura, alejándola eficientemente, y dejándole libre el pasillo para seguir corriendo con un único objetivo en su mente: Encontrar a Harry y mantenerlo a salvo.
Desde que el tren había parado violentamente, había podido sentir la presencia de peligrosas criaturas que se encontraban cercas, y sólo hasta que los vio, se dio cuenta de que al parecer, su lado Veela le permitía percibir a las demás criaturas mágicas. También había podido sentir de manera velada, un miedo que sin duda pertenecía al moreno, y aquel descubrimiento, junto con la sensación de que había criaturas peligrosas abordo, fue lo que lo hizo pegar el brinco de su asiento y salir a encontrarlo, pero en medio de la oscuridad y con los estudiantes corriendo histéricos, llegar al compartimiento donde había dejado al Trío Dorado, se había convertido en algo complicado, eso sin mencionar que ahora aparte de los Dementores, debía sumar los Mortífagos que se encontraban atacando el tren desde afuera, y que le obstaculizaban más el camino.
- ¡Demonios! – farfulló molesto – No debí buscar un compartimiento tan alejado –
- Mientras más rápido nos movamos será mejor – les apremio Hermione avanzando agachada, pues los conjuros del exterior no cesaban.
De pronto escucharon una explosión, y casi al mismo tiempo, el tren se sacudió violentamente haciéndoles perder el equilibrio y caer al suelo.
- ¿Qué demonios fue eso? – pregunto Ron levantándose y acercándose a Hermione.
- No sé y no quiero saberlo – respondió Harry levantándose también.
- Parece que la explosión vino de la locomotora – les informo Hermione aceptando la ayuda de Ron, y aprovechando que los conjuros del exterior habían parado, se apresuraron a movilizarse hacía el fondo del tren.
- Ya decía yo que no deseaba enterarme – masculló Harry, observando a varios alumnos que pasaban a su lado a toda prisa, intentando llegar al mismo lugar que ellos.
- ¡Harry! – exclamo una voz algunos metros tras él, y cuando se volteo, pudo ver una cabellera pelirroja, una cabellera rubia, y una cabellera castaña acercándose a ellos con cierta dificultad a causa de los estudiantes que también intentaban movilizarse aprovechando el alto al fuego.
- ¡Apresúrense, Ginny! – les apremio Ron al reconocerlos también, deteniéndose apenas unos instantes para que su hermana, Luna y Neville los alcanzaran.
- Comenzaron a atacar el tren de pronto – comento Neville respirando agitado ante el esfuerzo de abrirse paso entro el resto de los estudiantes.
- Lo sabemos – convino Hermione, y cuando se disponían a avanzar de nuevo, los hechizos del exterior comenzaron a llover sobre el tren con redoblada fuerza.
- ¡Al suelo! – les ordeno Ron mientras se agachaba llevándose consigo a Hermione.
De pronto, pudieron ver que por parte del tren comenzaba a haber respuesta a los conjuros, al igual que escudos que intentaban proteger el tren, y Harry estuvo seguro de que la mayoría de aquellos hechizos, si no era que todos, pertenecían a los Aurores y a los miembros de La Orden.
- ¡Desmaius! – exclamo apuntando hacía el exterior del tren, y al punto, un poderoso rayo de luz roja salió de su varita dirigiéndose con fuerza hacía el punto del que había visto surgir uno de los hechizos.
Al verlo, Ron y Hermione también apuntaron con sus varitas y lanzaron diferentes conjuros, aunque en la oscuridad era muy difícil saber si habían acertado el golpe o no. Neville tardo un poco más en unírseles, sin embargo, Ginny y Luna se limitaron a observarlos, pues siendo menores de edad, aún no podían usar mágia sin meterse en problemas, y eso era algo que era preferible evitar.
Sin embargo, el intercambio de hechizos duro poco, pues con una nueva sacudida un poco más violenta, el tren comenzó lo que sin dudas parecía una cuesta abajo.
- ¿Qué demonios fue eso? – volvió a preguntar Ron levantándose, pues ante la sacudida había ido a parar boca arriba sobre el suelo.
- En verdad no quiero saberlo – murmuro Harry, que se había golpeado la frente contra el borde de la ventana en la que se escondía, y sentía un hilillo de sangre escurriendo por el costado derecho de la cara.
- ¡Merlín! – murmuro Hermione una vez que se hubo asomado por la ventana – El tren... El tren se salió de las vías... –
- Y yo no creo que eso me tranquilice – murmuro Neville nervioso, pero no hubo tiempo para más intercambios verbales, porque de pronto, una fuerte explosión golpeo al tren por el costado de los pasillos, derribándolo y haciéndolo volcarse del lado de los compartimientos con violencia.
Durante algunos segundos, el silencio que sepulto el lugar fue abrumador, pero después, poco a poco los alumnos se empezaron a movilizar. No era bueno permanecer ahí ahora que el tren había sido derribado y los enemigos seguían rodeándolos.
- Merlín... – murmuro Ron adolorido, pues con la volcadura del tren, había ido a dar dentro de uno de los compartimientos golpeándose la cabeza, y el intenso dolor que sentía en la mano izquierda, le decía que quizás se había lastimado la muñeca con el golpe – Están... ¿Están bien? – pregunto cuando logro enderezarse un poco, pero la cabeza seguía dándole vueltas.
- Creo que si – escucho la adolorida voz de su hermana.
- Si – respondió también la voz de Luna, aunque se oía extrañamente sofocada.
- Yo también... Creo... – se unió Neville con algo de inseguridad.
- ¿Hermione¿Harry? – pregunto Ron asustado ante la falta de respuesta de su novia y su amigo.
- Yo estoy bien – respondió Hermione, y Ron pudo ver que se encontraba sobre la pared que dividía el pasillo y los compartimientos.
- Yo también – respondió a su vez Harry, que se encontraba en el compartimiento de al lado, y que al igual que Ron, ante el repentino vuelco había ido a parar ahí adentro.
- Será mejor que salgamos del tren cuanto antes – opino Hermione
- Hermione tiene razón – coincidió Harry – Ahora que el tren se ha detenido, será más fácil que los Mortífagos se acerquen –
Estaban por comenzar a moverse, cuando sintieron el aire enfriarse repentinamente, y segundos después, decenas de Dementores volando alrededor del tren.
- Esto no es bueno – opino Neville titiritando, aunque Harry no estaba seguro si era por el crudo frió que se sentía, o por el miedo; Quizás era una combinación de ambas.
- Así no podremos salir, y conjurar los Patronus a estas alturas, ocasionara que los Mortífagos puedan localizarnos con mayor facilidad – murmuro Ron calibrando la situación.
- Tampoco podemos quedarnos aquí – tercio Harry logrando salir del compartimiento y apoyarse en la pared de la puerta sin hacer demasiado ruido – Los Dementores pueden sentirnos y saber donde estamos, si deciden atacarnos, no tendremos a donde correr y quedaremos atrapados. A final de cuentas quedamos en desventaja, no podremos ir a ningún lado y los Patronus no resistirán tanto –
- Harry tiene razón – convino Hermione – Debemos arriesgarnos a salir, quedarnos aquí es más peligroso. No tenemos a donde correr en caso de que varios Dementores decidan atacarnos, y si los Mortífagos deciden bajar, tampoco podremos escapar –
- Esta bien – accedió Ron, sabiendo que no tendrían otra alternativa, y estaba por proponer un plan, cuando los Dementores descendieron al tren.
Dos Dementores se acercaron a Harry, y mientras uno lo tomaba del cuello levantándolo en el aire, entre los dos comenzaban a absorber para debilitarlo con mayor rapidez.
- ¡Harry! – grito Hermione, pero no pudo hacer nada, pues otra de aquellas criaturas se le acerco de inmediato, y sin atinar a hacer algo más, se cubrió el rostro con las manos.
La criatura intentaba apartarle las manos mientras succionaba, y mientras luchaba por no ceder, no pudo ver que el resto de sus compañeros estaban luchando contra sus propios Dementores, y la cabeza poco a poco se le nublaba impidiéndole pensar con frialdad.
Draco se levanto adolorido. Después de que el tren se volcara, había caído dentro de uno de los compartimientos y se había golpeado la frente contra un baúl, lo que había ocasionado una herida en la ceja izquierda de la que estaba escurriendo algo de sangre, pero no le dio importancia, debía encontrar a Harry cuanto antes, podía sentir el miedo del moreno, su inseguridad, y algo en su interior le urgía por llegar a su lado.
Busco salir del interior del compartimiento, y cuando estaba por conseguirlo, sintió el aire enfriarse considerablemente. Alzando la mirada hacía las ventanas rotas, pudo ver que los Dementores había vuelto a rodear el tren derribado, y aquello no le gusto en lo absoluto. No podía ser una buena señal.
- ¡Harry! – escucho que alguien gritaba asustada, y supo que la voz pertenecía a Granger, lo que le hizo pegar carrera; No estaban muy lejos de él, pero tampoco podía convocar ninguna luz, eso atraería a los Dementores hacía él, y eso era lo que menos deseaba.
Algunos metros más adelante logro verlos, cinco criaturas acorralando cada una a cinco estudiantes que intentaban alejarlos sin usar sus varitas, demasiado asustados para pensar en aquella posibilidad, y entre ellos, dos criaturas más sujetaban a otro chico acercándole sus asquerosas bocas. Aquella visión lo horrorizo, porque pese a la oscuridad, reconoció la figura entre los Dementores¡Era Harry!
- ¡Expecto Patronum! – exclamo, y su Patronus embistió con fuerza ahuyentando a los Dementores que rodeaban a los amigos del moreno, sin embargo, los que tenían apresado al moreno se resistían a dejarlo, acercando sus caras encapuchadas a la del Gryffindor, que parecía luchar con fuerzas que ya no tenía - ¡Ve por él! – le ordeno a su Patronus, que se dirigió con redoblada fuerza hacía aquellos Dementores, obligándolos a soltar a Harry, que una vez libre, cayo de nuevo al interior del compartimiento en el que había caído cuando el tren se volcó.
- ¡Harry! – exclamo Hermione llorosa, pero Draco fue más rápido que ninguno de ellos, y se introdujo al compartimiento incorporando ligeramente al moreno, que parecía estar semi inconsciente.
- Harry, Harry despierta – le pidió, y ni siquiera le importo el tono suplicante con que lo dijo, lo único que quería era saber que el moreno estaba bien, que esas hermosas orbes verdes aparecieran tras los parpados y lo enfocaran de nuevo.
Los parpados de Harry temblaron ligeramente, para después, abrirse lentamente.
- ¿Qué…? – intento preguntar, pero los pálidos dedos de Draco, se posaron suavemente sobre sus labios impidiéndole hablar.
- No te preocupes Harry, todo esta bien – le aseguro, sin poder reprimir el tono calido en su voz, aún cuando una parte de su cerebro le decía que algo estaba terriblemente mal en todo eso.
Ron no terminaba de creer que Malfoy los hubiera salvado de una horda de Dementores, pero como seguía en el interior de su compartimiento, no sabía lo que Malfoy estaba haciendo, no como Ginny, Neville y Luna, que se habían asomado al compartimiento para asegurarse de que su amigo estuviera bien y de que Malfoy no lo iba a maldecir o algo por el estilo.
- Que lindos – murmuro Luna sonriendo enternecida ante la imagen, mientras que Ginny y Neville se encontraban al borde del infarto, sin terminar de creer que Malfoy estuviera siendo agradable con Harry, aunque a Ginny aquel comportamiento le parecía más que agradable de parte de Malfoy, y eso no le gustaba en lo absoluto.
Hermione tampoco terminaba de creer lo que veía, porque después de recuperarse, también se había asomado para cerciorarse de que el rubio no le haría nada a su amigo.
- Mal... ¿Malfoy? – pregunto Harry todavía demasiada confundido, y cuando logro enfocar la imagen frente a él, se levanto de golpe del regazo del rubio - ¡¿Pero que demonios... ?! - no hubo mucho tiempo para seguir haciendo preguntas, ya que el aire volvió a enfriarse, al tiempo que los gritos asustados de los estudiantes, precedían a los conjuros que se estrellaron contra el tren nuevamente.
- ¡Debemos irnos! – les apremio Hermione ignorando la presencia del Slytherin, ya después habría tiempo para indagar al respecto, ahora lo importante era alejarse del campo de batalla.
Sin hacer demasiado ruido y aprovechando que una nube había cubierto la hermosa luna, se apresuraron a salir por las ventanas destrozadas de los pasillos, bajando lo más rápido que pudieron del tren, para comenzar a movilizarse hacía un bosque que se encontraba a menos de 20 metros de de ellos.
Había muchos Dementores cercas del tren, al igual que algunos Patronus intentando alejarlos, y mientras desde el cielo seguían cayendo maldiciones, desde el tren seguían respondiéndoles y creando escudos para protegerse.
- Espero que no tarden en llegar los demás miembros de La Orden – comentó Ron, y recibió un codazo en el brazo por parte de Hermione que corría a su lado - ¡¿Por qué me pegas?! – le pregunto mirándole molesto, y por toda respuesta, Hermione dirigió una discreta mirada hacía donde estaba Draco, que se había limitado a no alejarse demasiado Harry, quien ligeramente incomodo y perturbado por la presencia del Slytherin, trataba de mantener cierta distancia.
Cuando entraron al bosque, buscaron un sitio lo suficientemente resguardado de la vista, pero que a ellos les permitiera ver lo que sucedía, y una vez que encontraron el lugar adecuado, Hermione comenzó a hacer diferentes tipos de conjuros alrededor de ellos.
- ¿Qué es todo eso que estas haciendo, Hermione? – le pregunto Ron observándola curioso.
- Son diferentes conjuros, algunos nos mantienen ocultos de la vista de los demás, otros alejan a los intrusos, otros hacen que todo lo que aquí hablemos o hagamos, no sea escuchado por los que se encuentran afuera, y algunos más sirven como escudos - le explico la chica sin dejar de hacer su trabajo, y cuando termino, se fue a sentar junto a Ron.
El espacio que había delimitado no era muy grande, pero cabían los siete sin ningún problema, y mientras el silencio se posaba entre ellos, poco a poco fueron sentándose sobre el suelo, limitándose a escuchar la pelea y a observar los conjuros volando de un lado a otro, sin embargo, en ningún momento pudieron sentirse tranquilos o a salvo pese a los conjuros que Hermione había hecho alrededor, y durante aquel tiempo, se mantuvieron tensos y listos para pelear si algún Mortífago los descubría.
- ¿Por qué nos rescataste, Malfoy? – le pregunto por fin Hermione, rompiendo el tenso silencio, y ocasionando que Neville saltara asustado.
El aludido la observo detenidamente desde el árbol en el que se encontraba recargado mientras meditaba si debía contestar o no. Aún se mantenía cercas de Harry, no demasiado en todo caso, no quería hacerlo sentirse más incomodo de lo que ya podía sentirlo, él mismo se sentía confundido y sabía que lo mejor era mantener cierta distancia.
- Simplemente pase y creí que necesitaban ayuda – respondió con indiferencia, haciendo un ademán con la mano como restándole importancia al asunto, de todas maneras se negaba a aceptar públicamente el verdadero motivo: Que había ido unidamente para proteger a Harry, y que ellos se habían visto beneficiados en el proceso.
Dando por concluida aquella platica, dirigió sus grises ojos hacía el moreno, que se había sentado a algunos pasos de él con la mirada fija en el campo de batalla.
Aún no se había sobrepuesto a la impresión de descubrir que aquel joven era el que su instinto Veela había elegido para pasar el resto de su vida, y a decir verdad, aún no lo aceptaba. Le parecía algo completamente retorcido que su pareja fuera un hombre, se suponía que debía ser una mujer, por eso no terminaba de pensar que quizás era un error y que él había malinterpretado aquella sensación en el tren, y aunque pensar eso lo tranquilizaba, no podía obviar los celos que había sentido, la sensación de que sabía lo que el moreno sentía, o esa preocupación que lo había hecho pegar carrera en busca del Gryffindor, sin importarle arriesgar su propia seguridad.
- "Sólo un maldito malentendido... Quizás fue a causa de lo que mi madre me dijo que siento deseos de protegerlo... Si, eso debe ser" – pensó intentando convencerse, aunque muy en el fondo, algo le decía que sólo eran excusas – "Necesito hablar con mi madre en cuanto lleguemos a Hogwarts" – y negando con la cabeza, aparto la mirada del moreno.
Tan sumergido se encontraba en sus pensamientos, que no se había percatado de que durante todo aquel tiempo, Hermione no le había quitado la mirada de encima.
Holas!!! Pues aquí estoy de vuelta :o Según yo no he tardado mucho en actualizar, pero igual quería subirlo ya, porque se me vienen tiempos dificiles con la escuela, y no sé hasta cuando podre actualizar de nuevo :P Igual también decidi ponerme al corriente cuanto antes, porque sus mensajes me animaron a no dejar de escribir n.n Y no se preocupen, prometo que no dejare esta historia de lado, como suelen hacer muchas autoras, quizás no pueda actualizar seguido, pero intentare no dejar pasar demasiado tiempo. De nuevo muchísimas gracias por sus coemtarios, ya saben que es mi único pago al escribir, y me hace feliz saber que les ha gustado mucho el primer capitulo, así como espero que este siguiente capitulo también sea de su agrado n.n La siguiente actualización no tiene fecha por las razones ya mensionadas, pero tratare de que no pase de marzo. Saludos, y gracias de nuevo por leer y comentar! n.n
