Notas de la autora:
Para empezar, quiero agradecer todos los reviews que me han llegado.
Ceara cullen potter, lu-weasley20, Annie, Ely-Barchu, liRose Multicolor, UsakitoPau Potter Weasley, Hajabeg452, xMariana Radcliffex, ginevra mw, ginalore28 y EBR.
Sus reviews me han dado muchos ánimos y ganas de seguir con mi historia.
Además, agradecimientos a todos los que me han puesto a mi como autora o mi historia en favoritos (:
De verdad!
Siguiendo algunos comentarios, intenté extender un poco el tamaño del capítulo. Sé que a lo mejor no es demaciado, pero es que el capítulo ya estaba configurado en corta longitud, al igual que el tercero. Desde el cuarto en adelante, seguiré más a cabalidad la iniciativa.
Sin más que decir: ¡Disfruten!
***
Elecciones.
Harry despertó algo confundido aquél día. Se removió en su gran cama con despreocupación, hasta darse cuenta de que alguien lo acompañaba.
Volteó Para encontrarse de lleno con el crespo pelo de Romilda. La chica dormía profundamente.
Harry prefirió no despertarla y se vistió con rapidez. Decidió que saldría a correr, eso lo ayudaba a pensar cuando no podía practicar quidditch. Lo desestrezaba.
Vivía en un bonito y amplio departamento céntrico de Londres. Cercano a ahí, había una gran plaza, donde podría correr con tranquilidad. Nadie lo molestaría, puesto a que en el mundo de los muggles, no era muy recomendable que los magos que lo reconocían se acercasen a saludarlo. Levantaba muchas sospechas.
-¡Buenos días Harry! –Lo saludó amistosamente el portero.
Distraído, el chico le dirigió una mirada acompañada de una sonrisa y salió del departamento.
Romilda al ver que no estaba, probablemente se iría a su propia casa, de cualquier forma, él le dejó una nota señalándole que había salido a correr.
Al salir por fin al aire libre, disfrutó la leve caricia de los rayos del sol en su rostro. Estaban en verano y el tiempo era agradable por aquellos días.
El chico no tardó mucho en llegar a la plaza donde disimuladamente, tomó su varita e hizo un pequeño movimiento con ella, provocando que comenzara a brotar una música justo en sus oídos. Para él no eran necesarios los audífonos conectados a esos pequeños aparatos, parecidos a los personal estereo que había conocido en su época con los Dursley.
Mientras corría, los sucesos del día de ayer se arremolinaban en su mente. Ginny era la madrina de Teddy y tendría que vivir con ella si es que quería permanecer cerca del niño.
No podía estarle pasando eso a él.
Por suerte, Rodus les concedió el plazo de una semana para decidir que harían con Teddy, mientras este se quedaba en la Madriguera, siendo cuidado por Molly.
Es que Ginny era un tema serio. Ella era tan… especial. Sonrió. Justo había comenzado una canción de Las Brujas de Macbeth que ella le había dedicado hace tantos años… cuando eran novios. Just Wanna Be With You(*) definitivamente era su favorita de aquél grupo.
Dio un suspiro, algo apenado.
Lo de ellos había sido genial, único. Pero él lo estropeó todo.
Cuando la guerra terminó, sintió que con Ginny no se reconectaban muy bien. Quizás fue por que ella estaba muy dolida por las pérdidas que habían tenido aquél año o por el gran abismo que los separó cuando Harry fue por los Horcrux.
El hecho fue que él se sintió abrumado por chicas. Estaba enamorado de Ginny, pero las cosas con ella no funcionaron. Ella tampoco puso de su parte y simplemente lo dio por perdido y se alejó sin más observando en silencio como él se consolaba en los brazos de otras chicas lo que la hizo sentirse realmente ofendida y su relación se enfrió completamente.
A Harry le parecía que Ginny aún tenía muchas cosas que decirle, pero nunca lo hizo probablemente se sintiera idiota o no tuviera la fuerza, pero cuando la miraba, aún podía ver su rabia contenida. Sin importar que la chica estuviera con novio, él podía ver el resentimiento en su mirada marrón.
Cuando pensaba en lo ocurrido, encontraba absurda la situación. ¿Cómo habían perdido tanto por malos entendidos?
Harry había estado seguro que ellos iban para más, pero todo se había estropeado.
Ya no había que remediar, habían pasado muchos años y él debía enfocarse en Romilda. Ella era su actual novia a pesar de que Ginny no la soportara y lo poco que hablaban se hubiera esfumado por su culpa. Y ahora les proponían vivir juntos… el paso era muy amplio y no se sentía muy capaz de darlo. Vivir con ella. Pero, ¿y Romilda? Anoche, la chica le había dejado bien claro lo que opinaba de todo esto. Si decía que si, toda su relación podía irse por la borda. Pero tampoco podía dejar a Teddy con esa familia que siquiera conocía.
¿Qué haría?
No pudo pensar más en la respuesta, puesto a que alguien había chocado con él. Había perdido la noción del tiempo y el lugar, estaba en el mundo de sus pensamientos, solo había avanzado en línea recta, sin saber con quién se topaba. Pero el golpe lo trajo a la realidad otra vez.
-¡Oh, disculpa! –Dijo, sacando su varita con disimulo- Finite.
Observó como la chica con la que se había topado intentaba disimular el movimiento, también cortando el encantamiento de música.
-Si, estaba distraída, lo s… -Reconoció al instante la voz- Ah, Harry…
Ginny lo miró algo molesta, era obvio que no se lo esperaba encontrar ahí.
Era algo que el tampoco había previsto. Fue como si la hubiese llamado con la mente. Había estado pensando tanto en ella y de pronto, se le aparecía.
La situación era especialmente incómoda, luego de lo que habían escuchado de Rodus.
-Yo... tu… ¿qué?
-¿Ah?
-¿Qué haces? –El intento de Harry de comportarse normal estaba fallando. Su torpeza por iniciar una conversación era un indicio. Era obvio lo que hacía Ginny. Solo bastaba con mirarla: Su largo cabello rojo fuego característico Weasley, amarrado en una cola y su ropa deportiva. Corría igual que él. Quizás para pensar...
-Leo, ¿no es obvio? –Le respondió ella, con ironía.
-¿No es incómodo? Al estar en movimiento, las letras se pierden. –Le siguió él, intentando ser amistoso. Ella había estad a punto de responderle, encontrándole gracia al comentario, cuando escucharon una voz a lo lejos:
-¡Harry! -Ginny bufó rodando los ojos y Harry a su pesar, volteó a ver quién lo llamaba.
Por supuesto, era Romilda.
Se preguntó que hacía ella ahí. ¿No pudo haber escogido un mejor momento?
-Cariño, no pensé encontrarte acá… -Ginny hizo un gesto de incredulidad ante las palabras de la muchacha que entonces se dio cuenta de con quién estaba él.- Mm, hola.
El sentimiento de desagrado era mutuo. Ginny le hizo un gesto y dijo:
-Bueno, ya me voy, Cormac me espera.
La mandíbula de Harry se endureció ante la mención y antes de que pudiera decir adiós, Ginny ya trotaba rumbo a su destino.
.
-No sé Hermione, no estoy segura… ¿Por qué tenía que ser justo con Harry? No soy capaz de dejar a Teddy con gente como los Yaxley pero tampoco soy lo suficientemente fuerte como para vivir con él. Sé que lo de nosotros pasó hace años, pero no puedo. Además, ¿Qué diría Cormac?
Lo cierto era que Ginny no se había encontrado con su novio y no tenía fuerzas para hacerlo y contarle lo que les había dicho el miembro del Wizengamot. Definitivamente la noticia no le gustaría nada.
-Ginny, ¿realmente te importa lo que pase con él? –Le preguntó Hermione, lanzándole una mirada elocuente. No obtuvo respuesta.- Vamos. Sabes que a veces es… algo insoportable.
-Si, estoy conciente… –Murmuró derrotada- Pero no quiero perder lo que hemos construido todo este tiempo. Es mi novio.
-Te entiendo Ginny. Pero entonces, creo que la respuesta es no. Si te sientes tan indecisa, entonces no lo hagas, no vivan juntos ni cuiden a Teddy.
-Pero me sentiría egoísta. Pobre de Teddy. Además, que se quede con una familia Black, me asusta. ¿Qué tal si son como los padres de Sirius?
-Que esa familia se haga cargo de Teddy no significa que tú y Harry no lo puedan ver más. Al contrario, seguirán queriéndolo igual. Y además, ¿No escuchaste lo que dijo Rodus acerca de ellos? No son malos. –Ginny dejó su vista en un punto fijo, mientras procesaba las palabras de su amiga. Aún no se convencía.- ¡Ya sé! -Saltó de pronto la Hermione.- Conozcamos a los Yaxley Black, ¡invitemos a la familia a comer! Así sabremos que tal son y si Teddy estará en buenas manos. En caso contrario, deberás vivir con él y Harry.
Eso la persuadió más y se sintió más segura. Si ella conocía a la familia, entonces todo iría bien.
-Genial idea Hermione.
Ella la miró complacida con su ingenio.
-Así que, solo debes estar tranquila, todo va a resultar mucho más fácil de lo que piensas. Además, tengo el presentimiento que Rodus no se equivoca al decir que ellos son buenos para cuidar a Teddy.
Ginny volvió a asentir. Ahora se encontraba mucho más confiada.
-Entonces Ginny, no te preocupes, que yo lo organizo todo. No me esperes para almorzar, hoy me junto en una cafetería cercana al ministerio con tu hermano. –Le señaló, mientras con un movimiento de varita ordenaba la mesa sobre la que estaban desayunando.
-Entiendo. De todos modos hoy tengo entrenamiento y a la noche pasaré a la Madriguera, a ver a Teddy –Dijo la chica, mientras ayudaba encantando la losa para que se lavase sola- Por cierto. ¿Irás mañana al partido?
-¿Cómo me perdería tu debut de temporada? –Le dijo Hermione, sonriente- Por supuesto, voy junto con Ron. Estaremos en primera fila. Él ya ha apostado 10 galeones a las Holyhead Harpies, así que más te vale ganar, que sino, su mal humor va contra mí.
Ginny rió y observó como su amiga abandonaba el departamento pulcro y amplio que compartían, en una de las principales avenidas de Londres y no muy lejos que el departamento de Ron que a su vez, también quedaba cerca del de Harry, que no dudaba, lo compartía al máximo con Romilda.
Borró aquél pensamiento de su mente y le envió una lechuza a Cormac, diciéndole que se juntaran un rato en el departamento para luego ir a la Madriguera. Le indicó que estaría sola. Estaba segura que ante ese detalle, él le diría que si.
.
-¿Mamá? –Apenas la Sra. Weasley oyó la voz de Ron, fue a recibirlos a él y a Harry.
-Hola chicos. ¿Ya cenaron?
-No y tenemos hambre. La redada de hoy nos dejó exhaustos.
Ella asintió y justo antes de que se dirigiera a la cocina, Harry le preguntó:
-¿Y Teddy?
-En la antigua pieza de Ginny.
Apenas supo, Harry se dirigió hacia el cuarto al que había entrado una única vez, en busca del bebé.
Cuando entró, observó el lugar, que parecía muy vacío desde la última vez que lo visitó. Las paredes ya no estaban empapeladas con los intereses de Ginny, tampoco permanecía su deliciosa fragancia ni sus accesorios personales.
Justo en el medio del pequeño cuarto, había una cuna, en la que Teddy descansaba serenamente.
El niño abrió sus ojos para encontrarse con los verdes de Harry, quién le dedicó una sonrisa, lo tomó en brazos y se dirigió escaleras a bajo.
Cuanto apreciaba a ese pequeño.
Cuando llegaron a la cocina, lo acomodo con suavidad y se dispuso a comer.
Se encontraban en la mesa los tres más Teddy, disfrutando de una de las apetitosas cenas de la Sra. Weasley, cuando la puerta sonó.
Ron interrumpió su relato sobre la casa de los Lestrange a la que habían entrado hoy y se dirigió a abrir, dejando a la Sra. Wealey y a Harry jugando con Teddy.
En medio de una risotada del bebé, a la cocina entraron Ron seguidos por Ginny y Cormac.
Harry se preguntó por qué rayos se la había encontrado tanto ese día y lamentó que encima estuviera con su novio.
McLaggen nunca le había caído bien, y francamente no entendía qué hacía con Ginny, ella merecía algo mejor.
Las miradas incómodas se repitieron. Harry se preguntó si Cormac sabía lo que había ocurrido ayer. Si la respuesta era no, él no sufriría contándoselo.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por una nueva visita. Hermione entraba a la cocina y saludaba risueña a los presentes, en especial a Ron, de un beso en los labios. Molly sonrió cuando observó el gesto.
Desapercibido había pasado entonces el momento en que Ginny pedía a Teddy y Harry se lo entregaba.
El contacto de sus pieles los incomodó y se miraron unas milésimas de segundo, pero Ginny rompió el momento, pues Teddy acaparó la atención y ella se sentó con Cormac.
-¿Ya comieron?
-Si, claro que comimos… -Murmuró Cormac, solo para que Ginny escuchara, sin reparar en el detalle en que Harry también lo oyó. Su rostro se endureció ante tales palabras, aún más luego de observar la risita que ella lanzaba.
-No mamá, ¿nos puedes dar algo?
-Por supuesto cariño.
Pronto todos volvieron a cenar y el relato de Ron prosiguió.
Cuando acabaron, se vivía un ambiente amistoso en la cocina de la Madriguera, con Teddy como centro de atención.
-Le contaremos ahora. –Le dijo entonces Hermione a Ginny, en voz baja.
Ella se paró, sorprendida. No estaba segura de contarle lo que habían acordado a Harry. Sin embargo, antes de que pudiera responder, su amiga levantó la voz.
-Harry, ¿nos puedes acompañar?
Ella y Ginny se incorporaron, sintiendo las miradas extrañadas de los presentes. Ginny se llevó a Teddy en sus brazos.
-Lo acostaremos –Señaló.
Y subieron los tres a su antigua habitación, perseguidos por la mirada de desconfianza de Cormac.
Se preguntó por qué Ron no había exigido ir con ellos. ¿Cómo no le había ganado la curiosidad?
Pronto lo entendió. Por supuesto, Hermione ya le había contado.
Cuando llegaron a la habitación solo amueblada por la cuna y pertenencias de Teddy, Ginny lo miró y besó, acostándolo en lecho con suavidad.
El niño de a poco perdía la noción y se iba durmiendo. Harry se acercó a despedirse. Lo miraba con ternura y parecía un padre preocupado. La chica no pudo reprimir una sonrisa.
-Bueno, ¿Qué pasa, Hermione? –La apremió él, curioso.- No ceo que me pidieras subir solo para que Teddy durmiera.
-Tienes razón, Harry. –Ella lo miraba ahora con expresión extraña, como sin estar segura de lo que diría y la reacción del chico.- Bueno, verás… todo lo que nos dijo Rodus ayer nos hizo cuestionarnos muchas cosas y con Ginny estuvimos pensando sobre las condiciones que les impusieron Tonks y Lupin. Está claro que el que vivan juntos, es un tema muy complicado. Romilda ha sido la primera en oponerse.
-Como no… -Refunfuñó Ginny, molesta de pronto con la novia del "elegido".
-Cormac también lo haría, solo que… no lo sabe, ¿verdad? Al menos nosotros tenemos confianza. –Comentó desafiante Harry ante las palabras de la chica.
Hermione prosiguió, ignorando el cruce de palabras.
-Por eso lo decía. –Los regañó- Bien, encontramos entonces la solución. Ginny no confía en esa familia y seguro tú tampoco, Harry. –Él asintió- Por lo que decidimos que los conoceremos. Los invitaremos a almorzar y sabremos o no si son de fiar y si Teddy estará bien con ellos.
Esperó una reacción de Harry, pues estaba segura que su convencimiento no era total.
-No sé, ¿y dejar a Teddy?
-Vamos Harry, que Teddy se quede con ellos no significa que no lo vuelvas a ver jamás. Al contrario, la idea es convencerlos de que nos dejen verlo tan a menudo como lo hacía Andrómeda. Si resulta que la familia no es de fiar, entonces, supongo que deberán sacrificarse y vivir juntos por Teddy.
La sugerencia provocó que Harry cambiara el peso del cuerpo, incómodo.
-Esta bien, me parece una buena idea. –Dijo, aceptando por fin la propuesta de Hermione. Que de todas formas, no era tan mala.
-¿Y cuando vendrán? –Le preguntó Ginny a su amiga, evitando a toda costa mirar a Harry.
-Ya lo he arreglado. –Contestó al instante ella.- Vienen mañana.
-¿Qué? –Preguntó alarmado Harry, mañana… era muy pronto.
-Pero mañana es el partido Hermione, no puedo ausentarme, me despedirían.
-Ya sé que parece muy pronto chicos, pero solo tenemos una semana para decidir. ¿Recuerdan? Y por tu partido no te preocupes Ginny, es a las 11 y dudo que dure pasadas las 13.
-¿Tienes partido? –Preguntó Harry extrañado.
-Por supuesto, mañana comienza la temporada de quidditch. –Le contestó ella con algo de indiferencia, como si fuera lo más obvio del mundo.
¡Claro! Ya tenía sus tickets comprados. Solo había olvidado el pequeño detalle de que Ginny jugaba con las Holiday.
Desde que iban en sexto año en Hogwarts que él no la veía jugar.
Entonces, pensó que el día siguiente sería interesante.
-Entendido. Entonces nos vemos mañana. –Y salió de la habitación.
Para cuando ambas chicas bajaron, él ya se había ido.
***
Notas de la Autora:
(*) Just Wanna Be With You = Solo quiero estar contigo. Disculpen, estoy obsesionada con esa canción.
Espero que les haya gustado el capítulo aunque a mi no tanto, sin embargo, el tercero promete más. Les adelanto el nombre: "Los Yaxley-Black".
Mi idea es ir actualizando cada domingo o lunes, en su defecto, para no perder continuidad con la historia y tener yo tiempo para seguir escribiendo, aunque quizás alguna que otra semana, me gane el colegio.
Y ya saben, todo review mientras sea respetoso, se acepta y se agradece muchísimo.
Saludos.
