CAPITULO 2
Gracias por los reviews y los buenos comentarios que en ellos me dejaron, a SPKBLUE, Ale Downey Stark-Potts, Raven Sakura, Sujetodepruebas1 y SelenitaLunar, gracias, me alegraron el día con sus amables comentarios.
Es bueno saber que lo que escribo está siendo leído, así que a quienes han leído o van a leer, les recuerdo que abajo hay un cuadrito donde pueden dejar así sea un par de palabras, que aunque sean para critica son muy apreciadas.
Y por supuesto, gracias a mi Beta, a NikkyScully, porque aunque no deba, me ayuda con mi escritura y más, porque sus consejos le dan forma a mis ideas y además está pendiente de que no meta la pata con mis errores. Gracias amiga, sabes lo mucho que te aprecio.
Recordemos, que ninguno de estos personajes es mio, que si lo fueran... pues no, son de Marvel y de no se quien más. Pero el asunto es, que solo los estoy tomando prestados.
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Todo pasa por alguna razón y esa tampoco era su hora de morirse.
Después de la escandalosa fiesta de su cumpleaños, la cual no quería ni recordar al día siguiente, Tony se encontró en un sitio alejado de la ciudad, tratando de recuperar energías y sobrevivir a la resaca lo suficiente como para morirse en cualquier segundo.
Que lindos encabezados los que escribirían los medios amarillistas cuando su cuerpo sin vida fuera encontrado con todo y traje adentro de la dona gigante, pensó para sus adentros.
Lo último que quería era recibir reclamos de parte de Nick Fury antes de pasar a mejor vida, sin embargo fue precisamente Fury quien le ayudó a evitar el fatal desenlace y, a la larga, conseguir lo que tanto había deseado. Le había dado la esperanza de hallar una cura y por eso mismo se encontraba decidido a vivir, porque si algo sabía era que no quería morirse sin pelear.
Debía hablar con Pepper, necesitaba contarle lo que le estaba pasando porque después de aquel cruce de palabras en el avión sabía que ella estaba preocupada por él.
Y es que, para cualquier persona, él seguía siendo el mismo millonario egocéntrico de siempre, pero ella lo conocía bien, estaba a su lado la mayor parte del día y era testigo de algo que el resto del mundo desconocía. Tony Stark había cambiado desde que llegó de Afganistan y era evidente que no tenía nada ver con estar fuera de sus cabales como lo afirmó Obadaia.
Él trató de hablarle, pero las palabras no eran lo suyo. Tony era un hombre se acción, un hombre práctico, un mecánico. No sabía de dulces mentiras, no sabía de verdades a medias y no sabía cómo decirle lo que en realidad sentía por ella y cuanto la necesitaba, esto por supuesto, sin asustarla tanto como para que ella por fin decidiera abandonarlo.
Fue a buscarla, llevándole unas fresas que probaron ser la peor idea que se le hubiese ocurrido en toda la vida, quiso decirle, liberar sus angustias en palabras, pero contrario a lo que siempre hacia en ese momento Tony, el gran genio, simplemente fracasó. No pudo enfrentarse a la ira que él mismo había causado en ella y cayó víctima de su propia ocurrencia, aquella fantástica idea que había tenido de acabar con todo antes de morirse.
Él era bueno con los números y los datos, pero eso de confesar lo que sentía… eso no era lo suficientemente lógico y exacto como para ponerlo en términos científicos, así que las palabras se le hacían esquivas e incorrectas, porque a decir verdad, nunca creía haberlas utilizado antes para convencer en serio a una mujer.
La necesitaba y quiso decírselo, eso sí podía hacerlo, pero ya era demasiado tarde y Pepper Potts lo había puesto en su lugar. Era consciente de que se merecía ese tratamiento y de que solo ella era lo suficientemente valiente como para dejar hablando solo al dueño de la empresa mientras se alejaba con su chófer.
No estaba acostumbrado a ser rechazado por una mujer, después de todo él era Tony Stark. Unos meses antes habría estallado en ira al verse en esa situación, sin embargo ahora no podía más que sentirse agobiado. Es que era Pepper con quien hablaba y bueno… Pepper y sus hermosos ojos del color azul brillante que tenía el océano pacifico… ella podía hacer con él lo que le diera la gana y de todas maneras seguiría a su lado buscando como volver a caer en su gracia.
Y así se le pasó otro momento, perdido como en el avión,, del que solo obtuvo un toque de inspiración casi milagrosa, reflejada en la maqueta de Star Expo que yacía arrumada en un costado de la oficina.
Gracias a la investigación de su padre Tony había descubierto un nuevo elemento, mediante al cual cambió el diseño original del reactor ARK. Ahora, con un dispositivo renovado en su pecho que ya no lo envenenaba como lo hacía el anterior, él pudo volver a pensar claramente y a evitar así un desastre de inmensas magnitudes en la Stark Expo, que podía haberse evitado desde un principio si en lugar de estar destruyendo todo hubiera estado al lado de Pepper haciendo bien su trabajo.
Sin embargo todo lo malo tiene su lado positivo, y aquella lucha contra los androides de Hammer le demostró otra cosa: Pepper Potts todavía seguía sintiendo algo por él. Su voz angustiada por el comunicador del traje al enterarse lo que le sucedía le había devuelto el alma al cuerpo, porque, aunque ella quería matarlo por no haberle dicho que iba a morirse, le demostraba a Tony que estaba realmente preocupada por lo que pudiese pasarle.
Solo ella podía seguir preocupándose por un hombre como él, un tipo egoísta e inmaduro, irresponsable y que se comporta como un idiota, ignorándola delante de todos. Solo una persona de un corazón tan grande como Pepper era capaz de seguir teniendo un poco de interés por su seguridad después de todo lo que él le había hecho.
Así que, mientras combatía los robots al lado de Rhodey, mientras se aseguraba de sobrevivir un poco más para poder hablarle, y al mismo tiempo, agotaba hasta los últimos recursos contra la monstruosa armadura de Vanko, Tony mantenía la esperanza de que ahora si solucionaría sus cosas, aunque se le fuera toda la vida compensando a Pepper por su comportamiento.
Las luces rojas parpadeando en los androides le hicieron sentir uno de los momentos de más angustia en toda su vida. Cual caballero de brillante armadura, Tony se lanzó desenfrenadamente a sacarla del peligro que evidentemente, estaba corriendo. Voló con ella entre sus brazos hasta descender en el techo de un edificio cercano y por fin respiró aliviado. No podría seguir viviendo si algo le pasara a Pepper.
Entonces, con una misión en su corazón que no podía seguir aplazando, aprovechó su segundo momento en las alturas para demostrarle a Pepper lo que en realidad quería, lo que sentía por ella y tal vez, hacerle entender que para él era tan difícil expresarle con palabras lo que en realidad significaba ella en su vida.
Y cómo ya había quedado claro que Tony es un hombre que tiene mejores resultados con sus manos que con sus palabras, entonces decidió no seguir enredándose y demostrarle de primera mano lo que deseaba tanto mostrarle.
Había soñado con ese beso, ese momento glorioso en el que esperaba con todas sus fuerzas que ella todavía quisiera corresponderle. Había soñado también que ella lo abofeteaba, pero por suerte eso parecía haberse quedado como parte de una fea pesadilla porque Pepper le acarició la nuca mientras lo besaba, atrayéndolo hacía ella, y al alejarse un poco lo miró con una sonrisa prometedora.
No había sido raro, pero debía darle una salida por si todavía ella tenía sus dudas, así que lo dijo, pero Pepper le aseguró lo contrario mientras se acercaba a besarlo otra vez.
Ahora que podía sentir la sensación de sus labios tibios, ahora que había por fin probado el dulce sabor de Pepper Potts, sabía que nunca más volvería a dejarla alejarse de su lado, que ella era todo lo que quería y más, muchísimo más.
Y entonces, cuando empezaba a perderse sin retorno en la sensación de besarla, Rhodey muy oportuno aprovechó para interrumpirlos. Él era prácticamente su único amigo, así que hasta cierto punto le alegraba que ya no tuviera que pasar por el extraño suceso de contarle lo que le estaba pasando con Pepper, porque ya los había observado de primera mano.
Cuando Rhodey se fue, Tony se giró a verla y supo con certeza que no podía dejarla renunciar, porque él no servía para eso, ella era la indicada para no dejar perder todo lo que con tanto esfuerzo se había encargado de cuidar todo estos años. Porque Pepper no solo lo había cuidado a él sino también a su empresa con un cariño tal, que le avergonzaba pensarlo. Él era un mecánico, un hábil ingeniero con una genialidad que rayaba en la locura así que tenía que dedicarse a lo que al parecer sabía hacer bien, inventar cosas y ser Iron Man.
- No te dejaré renunciar a tu puesto – dijo Tony sin soltarle las manos para asegurarse que era real y que el momento no se desvanecería como siempre pasaba en sus sueños, justo después de besarla.
- ¡Entonces al menos ayúdame a hacer el trabajo que tu tendrías que hacer! – Exclamó con molestia fingida, sin embargo suavizó un poco su expresión mientras llevaba su mano izquierda hasta el rostro de Tony y lo acariciaba suavemente. - Y por lo que más quieras, no me escondas nunca más nada que sea tan importante como eso – exclamó ella con mucha seriedad mirándolo fijamente a los ojos en la pobre iluminación de aquel techo sobre la ciudad, mientras ponía su otra mano sobre el reactor ARK del pecho de Tony.
- Lo siento mucho Pepper – le respondió muy avergonzado de ser el causante, de nuevo, de su angustia.- No puedo decir nada en mi defensa, solo que… - le susurró Tony mientras disfrutaba del tibio y suave contacto con sus dedos, deseando cerrar los ojos y perderse en la sensación. - …No quería darte más problemas y no quería que te preocuparas por mí – confesó por fin.
- ¿Qué hubiera hecho yo sin ti? – le susurró Pepper con los ojos vidriosos por las lágrimas que amenazaban con escaparse.
Tony sintió que se le hacía un nudo en la garganta al verla de esa forma. Quería abrazarla, consolarla y asegurarle de miles de maneras posibles que nunca se alejaría de su lado, pero con toda la armadura encima no podía ni tocarla con los dedos.
- Pepper… – dijo Tony llevando con cuidado su mano izquierda, aún con el guante puesto y rozando muy levemente su mejilla. – Creo que es mejor que continuemos esta conversación en otro lado, cuando ya no tengo todo esto encima – hizo ademán señalando la armadura que llevaba puesta y dedicándole una pequeña mueca – Para que pueda disculparme como te mereces -
- Sin ánimo de sentar un precedente señor Stark, creo que tiene razón – respondió ella sonriéndole levemente, aligerando así la tristeza del momento que acababan de vivir.
- Muy bien, entonces déjame buscar el casco y te llevo a un lugar seguro, para que Happy te recoja – dijo Tony devolviéndole la sonrisa.
Una vez listo en su armadura, la cual chispeaba y lucía una gran número de golpes y arañazos que evidenciaban la cantidad del daño soportado, Tony se acercó a Pepper para envolverla con más cuidado que antes entre sus brazos y despegar hasta una de las plazas cercanas a la Expo, donde, por instrucciones de Jarvis, la esperaba Happy con el auto.
Esperaba que aquel beso fuera tan solo el comienzo de muchos momentos que, aunque nuevos y hasta podría decirse extraños entre los dos, los que le darían la felicidad que tanto había evitado buscar en su vida.
Por fin sentía que estaba completo y que tenía la motivación de realizar miles de proyectos a su lado, junto a Pepper sentía que podía hacer cualquier cosa.
Tony se despidió de ella con una sonrisa y se dirigió a revisar la Expo, a verificar que se apagaran los incendios y que no quedara posibilidad alguna de que los androides fueran a continuar haciéndole daño a alguien.
Hasta bien entrada la madrugada, Tony estuvo coordinando con las autoridades el trabajo que debía hacer su empresa en remover y asegurar todos los restos que pudiesen quedar de las máquinas de Vanko y Hammer.
Por su parte Pepper desde su teléfono coordinaba los asuntos legales y de logística que implicaba tener que enfrentar a la prensa y a sus socios de negocios que habían perdido su inversión en la Expo gracias al ataque.
- ¿JARVIS, donde está Pepper? – Preguntó cuando por fin estuvo listo para desviar su atención hacia lo que tanto le estaba inquietando desde aquel precioso instante en el techo.
- En la sede de Stark Industries de Nueva York, señor – respondió la voz electrónica. - ¿Desea que la llame? – agregó.
- No es necesario, hay cosas que simplemente no puedes decirlas por teléfono – respondió Tony más para aclarar sus propios pensamientos que por conversar con JARVIS, que aunque entendía lo que él decía, no podía aconsejarlo al respecto.
A la mañana siguiente, Tony entró despacio a la oficina que siempre usaba Pepper cuando estaba en la sede de Nueva York.
Mirando de reojo a todos lados, se entristeció al observar que tampoco estaba allí, ni había señales de ella por ningún lado.
Llevando la mano al bolsillo de su pantalón, Tony sacó su teléfono transparente, lo último en juguetes tecnológicos, y tras apretar un par de imágenes en la pantalla suspiró, haciendo una mueca con la cara.
- JARVIS, rastrea el teléfono de Pepper – dijo en voz alta.
- La señorita Potts se encuentra en la oficina de jurídica, en este mismo edificio señor – respondió su muy eficiente inteligencia artificial – Puedo indicarle como llegar si lo desea – agregó JARVIS, con una amabilidad tal que parecía tomar vida propia y dejar de ser un simple software.
- ¡Rayos! – exclamó Tony entre dientes – Jurídica no puede ser bueno, casi nunca son buenas noticias... – susurró para sí mismo mientras empezaba a caminar dando vueltas por la oficina, tocando las cosas que tenía a su alcance, en un impulso de calmar sus nervios.
Finalmente, se apoyó por un momento en el escritorio antes de volver a sacar su celular y juguetear con diferentes sitios de noticias donde, como era obvio, se hablaba del desastre en la Stark Expo.
- Pues si era mi ego desquiciado, creo que acabo de recibir mi justo castigo… – dijo pensando en voz alta en las palabras de Pepper.
- La señorita Potts ha iniciado un patrón de movimiento que indica su pronto regreso a esta oficina, señor – anunció JARVIS con tono amable.
- Perfecto, porque si no logro hablar con ella pronto, si no logro que me escuche lo que quiero decirle, voy a volverme loco de nuevo y esta vez sin necesidad de licor, paladio o cosa por el estilo – respondió más que para JARVIS, para sí mismo.
No podía quedarse quieto, movía las manos, chasqueaba los dedos, sacaba y volvía a guardar su teléfono en el bolsillo. No recordaba haber estado tan nervioso antes… al menos no por hablarle a una mujer.
Unos minutos después entró por la puerta, impecablemente vestida como siempre, sin levantar la vista de la pantalla de su teléfono, tecleando rápidamente y cerrando tras de sí sin detenerse. Pepper Potts en completo modo de negocios, que por primera vez se permitía admirar abiertamente.
Bajó entonces aquel aparato que tanto manipulaba todo el día, para mirar por fin al visitante que se ponía de pie y se acercaba despacio hacia ella.
La mirada de Tony le hacía recorrer un escalofrío por todo el cuerpo, pero ella permaneció impávida, haciendo su mejor esfuerzo por no asumir nada.
- Señorita Potts, la he buscado por todos lados como usted no se alcanza a imaginar – dijo Tony en un susurro al tiempo que ella lo miraba fijamente y guardaba su teléfono en el bolso.
- He estado muy ocupada señor Stark – respondió ella con su seriedad acostumbrada pero con una ligera sonrisa – Todo el asunto de la expo…- Pero él no la dejó terminar, porque se acercó aún más a ella, y extendiendo su mano derecha tocó el brazo izquierdo de Pepper, en una suave caricia que deslizó hasta su mano, tomándola entre sus dedos con gran delicadeza.
Pepper bajó la mirada hasta sus manos entrelazadas, al tiempo que le respondía la caricia con sus dedos.
Tony no pudo evitar mirarla a los ojos y sonreír, porque por una fracción de segundo había temido que lo rechazara, y por más Iron Man que fuera no hubiese sido capaz de soportarlo, ella lo tenía por completo a sus pies y por una vez en la vida, él quería quedarse ahí.
- Te busqué después de que terminé la revisión de la Expo con la policía – dijo con un dejo de tristeza y tratando de concentrarse en sus palabras para no ir a decir cualquier estupidez – Pero ya te habías ido con Happy y bueno, el traje estaba muy destrozado así que tenía que regresar a mi taller porque es tecnología nueva y acá no tenía como corregir el daño del sistema principal que se sobrecargó por las descargas del látigo… - empezó a acelerar cada vez más sus palabras, angustiado en su respuesta, tratando de darle la explicación correcta y que no pensara que simplemente la había dejado olvidada otra vez, como aquella noche en el techo.
Pero ahora era el turno de Pepper para no dejarlo seguir, porque ella sabía que estaba nervioso, que tenía miedo y dudas, lo conocía tan bien que su mirada le reflejaba eso y más. Y por supuesto no era algo común en un hombre como Tony Stark.
Llevo su mano derecha hasta la mejilla de Tony y lo acarició suavemente. Él enmudeció enseguida y por un par de segundos cerró los ojos disfrutando el contacto de la delicada mano de Pepper sobre su rostro.
- Tony – susurró ella – Está bien, yo entiendo que estabas ocupado, no te preocupes por eso – le aseguró Pepper alejando su mano para bajar a buscar la otra mano de él y tomarla entre sus dedos.
- Lo siento Pepper – dijo Tony mirándola fijamente a los ojos mientras aún su cerebro podía armar frases coherente – Siento tanto haberte ocultado que me estaba muriendo, sé que te fallé y que fui un estúpido al pensar que podía manejarlo solo…también siento mucho que hubieras estado en peligro de nuevo por culpa de un loco que quería acabar conmigo – afirmó con un dejo de tristeza en la voz - Tú te mereces mucho más que esto Pepper, muchísimo más que un tipo como yo, que solo te complique la vida, - Aseguró esperando con angustia el instante en que ella tomara la salida que le estaba dando y se alejara de él definitivamente.
Ella lo miró por unos cuantos segundos sin pronunciar palabra. Era el momento de tomar una decisión. Fuera lo que fuera que decidiera, Pepper sabía que no tendría marcha atrás.
- Tal vez Tony, pero… ¿Que gracia tendría mi vida si no estuvieras aquí para complicarla? – le respondió con una ligera sonrisa.
Tony respiró profundo, no sabía ni en qué momento había empezado a contener la respiración.
- Quiero que me des una oportunidad de mostrarte quien soy en realidad Pepper, quiero estar a tu lado, quiero que tengamos algo serio, exclusivo, especial… - dijo Tony casi en un susurro – Por favor… -
Ella lo miró fijamente, con la boca ligeramente abierta por el asombro de toda la situación en que se encontraban.
Tony Stark no era un hombre reconocido por su estabilidad en cuanto a mujeres se refería, había invertido muchos años haciéndose una fama de conquistador y playboy, mientras cientos de mujeres habían desfilado por su cama en los años que Pepper llevaba como su asistente personal, otras tantas habían sido parte en sus fiestas de hotel por todos lados del mundo cuando viajaba.
Todas habían sido abandonadas sin complicación a la mañana siguiente. Dejadas a cargo de alguien más, generalmente Pepper, sin siquiera una palabra de despedida por parte del dueño de Stark Industries, que generalmente no volvía a verlas, hablarles ni mucho menos recordar sus nombres.
Tony llevaba una vida sin ataduras de ningún tipo, sin más responsabilidades que las que Pepper solía lograr que tomara en cuanto al diseño y producción de la empresa. No sabía lo que era tomar en serio una relación personal.
¿Qué haría que las cosas cambiaran ahora? ¿Cómo sabía ella que Tony no se aburriría de la rutina de una relación normal, la cual si recordaba bien, no había tenido nunca en su vida adulta?
Pepper sintió un nudo en la garganta al tratar de poner en palabras aquella realidad que tanto le costaba aceptar desde que Tony la besó por primera vez. Se estaba metiendo en problemas y lo peor era… que ella en realidad no quería evitarlos.
- Algo serio y exclusivo… - susurró Pepper mirándolo seriamente – Tú no tienes idea de lo que es eso Tony, no va a gustarte, no es uno más de tus juegos, te aburrirás y cuando eso pase… -
- Eso era antes Pepper – dijo Tony interrumpiéndola rápidamente antes de que las cosas se le salieran de las manos. – Desde que volví de Afganistán soy un hombre nuevo, soy una mejor persona, sabes bien que la vida de desorden quedó atrás, no he vuelto a traer a nadie a casa, no has tenido que sacar la basura desde entonces, paso mis noches solo y me estoy portando bastante bien… dime que no es así, dime que estoy mintiendo.. – le aseguró él casi implorando.
- Tony yo no sé… - dijo ellas agachando la cabeza y cerrando los ojos por un momento. Quería creerle, en verdad que sí, quería convencerse a sí misma de que él había cambiado, pero la duda estaba ahí y no era fácil ignorar su instinto que a gritos le pedía alejarse cuanto antes de un tipo como Tony Stark.
- Eres la única a mi lado siempre Pepper, eres quien me cuida, quien me conoce incluso en mis peores momentos… - Afirmó Tony llevando su mano a la barbilla de Pepper para levantar su rostro y de nuevo mirarla a los ojos - Eres la única en que puedo confiar todo lo que tengo y lo que soy… eres la única mujer que quiero y necesito tener a mi lado, y sí, lo acepto, he sido un idiota por mucho tiempo, tú más que nadie has lidiado con mis excesos y desordenes, pero todo eso quedó atrás, sé que puedo aprender, que tú puedes enseñarme, puedo darte todo lo que tú te mereces Pepper, tienes que creerme… -
Pepper suspiró. Tenía razón cuando él decía que estaba cambiando. Tony no había vuelto a pasar una sola noche acompañado desde que regresó de aquella cueva. Y el desastre de la fiesta de cumpleaños podría atribuírsele a la intoxicación del paladio en combinación con el exceso de bebida.
- ¿Tienes idea de todo lo que estoy arriesgando contigo Tony? ¿Sabes lo que pasará si esto no funciona?... – Le preguntó con un dejo de tristeza - Yo no podría simplemente volver a como era antes… no podría…. – Afirmó para asegurarse que él entendiera el riesgo que iban a correr.
- Lo haremos funcionar Pepper, de eso puedes estar segura, además, creo que yo simplemente ya no puedo vivir sin ti, y no solo porque no sepa mi número de seguridad social – le aseguró Tony levantando los hombros y con una ligera sonrisa.
Ella sabía que su respuesta igual ya no tenía forma de cambiarse. Hace rato que sabía lo que quería hacer, sin importar cuantos problemas se le vinieran encima, ya no podría alejarse más de aquel hombre con el que nunca pensó tan siquiera tener una oportunidad.
Pero si de algo si estaba segura Pepper, era que ella llevaría el control en todo este asunto y no se la pondría tan fácil a Tony, al menos mientras lo hacía demostrarle lo mucho que quería que una relación de verdad con ella funcionara.
Ella suspiró con resignación y él la miró con un poco de temor en los ojos.
- Esto no puede, por ningún motivo, hacerse público Tony – Afirmó Pepper -, No quiero los comentarios y mucho menos los medios afirmando que fue así como conseguí mi nuevo cargo – le advirtió antes de decir cualquier otra cosa, sin embargo la sonrisa de felicidad que empezó a irradiarse por el rostro de Tony denotaba que él se había conformado con el contexto de su respuesta.
- Yo no quiero tener que esconderme Pepper, no es justo que no pueda presumir de tener a mi lado a la mujer más hermosa e inteligente que conozco – se quejó Tony – Pero estoy dispuesto a aceptar lo que tú quieras con tal de que me digas que sí, que vamos a darnos una oportunidad –
- No va a ser fácil – le aseguró Pepper a modo de advertencia. Porque era obvio que fácil no era una palabra que describiera a Tony Stark ni a nada de lo que los rodeaba a los dos.
- Me gustan los retos - dijo sonriéndole.
Ella llevó su mano derecha hasta la nuca de él, acariciándolo su cabello como tantas veces había deseado hacerlo. Se acercó hacia Tony aún más, atrayéndolo con su mano hasta tenerlo casi rozando sus labios con los de él.
- Entonces mi respuesta es sí Tony – le respondió Pepper susurrando - Pero más te vale que cumplas o te aseguro que no te va a gustar lo que te suceda – dijo al tiempo que lo acercaba hasta besarlo suavemente.
Instantáneamente se encontró entre los brazos de Tony, su mano callosa de tanto trabajar le acarició el cuello y el rostro con devoción y delicadeza. Mientras con la otra la abrazaba por la cintura atrayéndola contra su cuerpo, al tiempo que continuaba el beso que ella había iniciado. Un beso lento, cariñoso y sin afanes, para demostrarle que con ella era diferente, no era un beso para llevársela a la cama, era algo más, mucho más de lo que Tony hubiese esperado de un beso en otra época, este beso era tan solo la promesa de mucho más por venir.
Se separó de ella despacio, se miraron sonriendo los dos, mientras él apoyaba su frente en la de Pepper y suspiraba profundamente sin dejar de abrazarla.
Tony por fin sabía en donde quería estar el resto de sus días… en brazos de la mujer más hermosa y más inteligente que conocía, si ella se lo permitía, al lado de Pepper se quedaría hasta que se muriera.
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