The Legend of Zelda
-La diosa de la valía-
Por AEBAEZR
II
-"Esta noche es más oscura que las demás"- pensaba un búho (Kaepora Gaebora), que estaba posado en un árbol a una altura conveniente para poder observar algo que le llamaba mucho la atención, un pequeño ratón, que debía ser muy valiente o muy tonto para salir en una noche como esas, y más cuando las nubes y el viento anunciaban que una tormenta iba a caer en cualquier momento, pero el hambre hace que los seres vivos hagan cosas a veces desesperadas.
De hecho el búho adentrado mas en sus pensamientos, cayó en cuenta que el estaba observando al ratón por el mismo motivo, tenía hambre, y se dio cuenta que al menos eso tenía en común con el ratoncillo, que ni el viento, ni las nubes calmaran su hambre.
Pero el búho se regocijaba al saber que la única diferencia era que el tenia todo a su favor, mientras el pobre ratón tenía sus horas contadas. El búho sabía que si el ratón seguía vivo era porque al búho le gusta pensar, una habilidad rarísima en cualquier animal de Hyrule, pero el búho en realidad no solo podía pensar como los hombres, sino que podía hablar como los hombres, y además había visto más que los hombres, conocía su historia porque era viejo, casi tan viejo como muchos árboles.
Quizás el búho era un capricho de las diosas, pero en realidad eso no le importaba mucho, de hecho se consideraba muy afortunado de pensar y hablar como un hombre y no ser un hombre ya que los hombres se dejan seducir por cosas que no son vitales, y orillados por sus deseos son capaces de cometer los más terribles crímenes, pero también ha visto los más nobles y bellos actos de otros hombres más sensatos en nombre del amor. Sin embargo en esta era se percibía una hostilidad entre los pueblos de los hombres y el búho al llegar a ese punto de su reflexión giro su cabeza 180 grados y observo el resplandor rojo que se vislumbraba en el horizonte, no se trataba de el amanecer o el atardecer, ya que era muy entrada la noche, se trataba de el color de la guerra.
Sin embargo, regreso a ver a su presa, pensó no debo distraerme tanto o te meterás en tu agujero y yo me quedare sin comer, y el búho se agazapo pero tan solo para agarrar impulso, y enfoco bien al ratón, sin embargo justo antes de que se lanzara sobre su presa la planicie se ilumino, por un segundo parecía que fuera de día, y algo distrajo su mirada, un humano, una mujer reconoció después de que la oscuridad volvió y una serie de ruiditos anuncio que había empezado a llover, después distinguió que llevaba algo entre brazos, un bebe quizás.
Después el ruido ensordecedor del trueno llego a donde la luz de este lo había anunciado 5 segundos antes, sin embargo el búho supo que la mujer moriría pronto, lo dedujo por su andar, por el peso que imprimía en cada uno de sus pasos, no era la primera vez que veía a un moribundo andar. El búho deseo de todo corazón que la mujer llegara a la aldea del bosque donde alguien se haría cargo de la creatura.
Y después de desearlo regreso la vista a su presa, pero ya no estaba, el trueno y la lluvia lo habían asustado lo suficiente como para pasar por alto su hambre -"¡Pillo suertudo!"- dijo el búho mientras extendía sus alas y se movía del árbol, ya que como otras cosas que había aprendido a lo largo de toda su vida, no era buena idea permanecer en un árbol tan grande como ese en medio de una tormenta acompañada de truenos y relámpagos.
